Elena era una joven bajita y de complexion delgada, una chica cuya mejor definicion por parte de sus abusones fue la de "plana". Tenia un complejo con imagen y eso la empujaba a la soledad que se vio acompañada de su propio cobertizo en casa, un lugar tranquilo donde podia ser ella. Alli tenia un pequeño santuario. Era lo suficientemente grande para caber ella, un sofa, su mesa auxiliar y su armario estanteria: libros en las baldas y juguetes hinchables en el armario. Era su pequeño tesoro, un conjunto pequeño pero selecto de juguetes, dentro de lo que pudo costear con mucho esfuerzo: destacaban del conjunto dos hermosos caballos rosas. Era fuertes y hermosos, mas grandes que ella y necesitaba subirse al sofa para subir a su grupa.

Elena era muy feliz sobre sus grandes yeguas, le gustaba pasear en las tardes de silencio cuando nadie habia en casa y laboriosamente les daba volumen con una bomba de aire manual. Cuando lo hacia solia abrazar contra si la cabeza y con la mano libre bombear lenta y dulcemente el aire dentro. Cubria de besos la frente de su preciosa compañera y solo soltaba la cabeza cuando ya no podia aguantar la pose y seguir con el proceso de darle vida. Tras dejarla firme pero suave, tomaba los panatalones y se los sacaba de encima. Se colocaba sobre su pequeña yegua y comenzaba a frotar...

paff

cuando se desperto de su ensueño estaba en su clase de hipica ante la risa de sus compañeras y la mirada seria de la señorita Velvet: una mujer hermosa de cabello rubio y aire germanico, con formas generosas y caderas anchas. Se hallaba en el suelo habiendose caido por atar mal la silla a la grupa de su montura. Elena no era una buena jinete, ni siquiera le apasionaba la hipica, pero era la manera que tenia para justificar la presencia de sus juguetes.

-es algo intolerable un error asi de basico Elena, dime... ¿como demonios te has apañado para esto?

-yo, lo siento, pero estaba...

-en las nubes, como siempre Elena...

-...

-esta tarde ire a darte clases en tu casa, para ver aquello que me mencionaste hace dias y si de verdad sirve de algo o es solo una perdida de tiempo...

elena se encojio sonrojada, Lady Velvet era hermosa y ya le costaba disimular las miradas a su hermoso culo enfundado en su traje de amazona como para saber como orientar una sesion privada. Esa tarde la casa estaba vacia cuando llego la profesora y Elena habia dado vida a la primera de sus yeguas.

-¿porque son de color rosa? Quizas podrias ser mas cursi y ponerle un cureño y crines de arcoiris...

-se ven bonitas...

-tenias dos ¿no? Trae la segunda y cuando este lista comezaremos la clase.

Lady Velvet se acomodo en el sofa y se quito la chaqueta: su hermoso pecho quedaba enfundado en una fina blusa blanca. Cuando tuvo en su mano el otro juguete, acerco la boquilla a la boca y comenzo a inflar su montura.

Elena no podia apartar la vista de sus labios rojos en torno a la valula, fantaseando con las mancahs que dejarian en la boquilla. Se fijo en como el pecho subia y bajaba de forma lenta pero ritmica mientras que la profesora casi parecia acariciar el caballo mientras le daba aire. Elena sintio su zona mas delicada comenzar a humedecerse, el tiempo empezo a diluirse mientra contemplaba cada sergundo de su maestra soplando su montura. No le llevo un tiempo excesivo, tardo unos sorprententes diez minutos en llenar el juguete de forma firme.

Cuando termino, sin grandes ceremonias inicio la clase. Ambas subiero a sus monturas mientras elena temia que se notase su pasion por sus juguetes, pero estaba demasiado sensible en su entrepierna y comenzo a dejar un leve brillo en el vinilio con un suave chirrido.

-¿elena?

-miss Velvet...- dijo casi con un gemido.

-¿que demonios estas...?

fue un movimiento rapido cuando Elena noto la mano de su profesora sobre la mancha brillante. Observo el brillo en sus dedos y olfateo la sustancia. Le dirigio una murida confusa y levemente enojada.

-continua frotandote como si fueses un perrito...

-yo...

-continua, frontandote...

elena se aferro mas a su montura en intento hacer lo que le pedian. Lady Velvet saco de su abrigo una fusta y golpeo el trasero de su montura, haciendo que la vibracion de esta se sintiera en los bajos de Elena. Otro restallido y Elena comemzo a gemir...

-¿asi que es una especie de fetiche? ¿te gusta follartelos como un perrito?

-no... no, es...

-¡silencio! Entonces has usado mi clase para justficar esto...

-no... yo...

-supongo que al menos no eres zoofilica, porque estos carecen de pene...

-son dos yeguas... son mis princesas...

-asqueroso...

agarro firmemente el culo de Elena y lo empujo contra el juguete haciendo que se frotase de forma obligada contra su juguete. Elena sentia le firmeza y pese al miedo comenzo a besar a su yegua. Sintio que el agarre cesaba y vio cara a cara a Lady Velvet con la fusta en mano. Golpeo con firmeza la pata izquierda de su princesa sonado fuerte y firme. Elena se pregunto si su juguete podria reventar por culpa e esa fusta, pero no le importaba mucho. Lady Velvet tomo la barbilla de Elena y subio su cabeza de forma firme. Elena se corrio de forma vigorosa.

-estabas ansiosa ¿eh? Bueno, por un lado es algo tierno pero por otro es muy infantil y te voy a ayudar a pasar pagina...

-que quieres decir...

-son juguetes de piscina, son basura y como tal merecen ser reventados.

-¡no por favor! ¡no lo hagas!

-¿por que no lo habria de hacer?

-yo... usame a mi, pero no les hagas daño.

-patetico...

pateo las patas del caballo y se bajo los pantalones. Elena sintio como el coño de lady Velvet, preciosamente afeitado, se situaba sobre su boca. Comenzo a lamer mientras intentaba respirar.

La profesora saco un cigarrillo del bolso y comezo a fumar. Elena se sentia confusa, tenia miedo por sus juguetes, pero se sentia muy humeda a la vez por su postura. La profesora comezo a pasear el cigarro sobre los ojos de Elena, que vieron como quemaba un agujero al lado de su oreja. Un mechon de su pelo ondeaba sobre el silbido. Queria llorar pero no pudo, estaba ocupada con su dama. Tendio su mano a su propio y descuidado coño cuando la pierna de velvet restringio el movimiento de su mano, un nuevo agujero aparecio al otro lado de la cara de Elena.

El juguete aun era firme, pero empezaba a arrugarse de forma preocupante, pero aun era reparable. Velvet perforo en rafaga con el cigarro tres agujeros nuevos y dejo caer la colilla dentro. La pobre yegua rosa siblaba de forma furiosa. Velvet tapo con la mano uno de los agujeros e introdujo un dedo, ensanchandolo. Elena se tocaba furiosa y ansiosa por llegar mientras se lamentaba por perder su juguete. Velvet se arqueo y lleno la boca de elena con su esencia mientras rasgaba el vinilo de froma cruel. Elena a su vez se arque y se vino encima. Velvet introdujo su mano entera y rasgo en dos el juguete, con ambas aun encima.

Elena lloriqueba bajo Velvet mientras ella agarraba el cuello del segundo caballo. Se levanto y monto de forma vigorosa mientras Elena veia los restos del primer caballo.

-asi que fuiste capaz de llegar al climax pese a todo... pervertida de mierda.

-yo... no soy una pervertida... yo

-traquila... este segundo no te dolera... y tu secreto esta a salvo...

-!no por favor¡ no quiero perderlo tambien...

-ya... ¿y por que deberia hacerte caso?

-yo... para...

los ojos de Elena lloraban de confusion... ¿porque le excitaba tanto alguien que habia destrozado a uno de sus juguetes mas caros?

-¿tanto los amas?... muy bien...

tomo a elena y la subio sobre su caballo rosa ante la confusion de Elena. Velvet rebusco en el bolso y saco un boligrafo. Lo coloco en la mano de Elena y la cerro en torno a este:

-destruyelo... y dejare el resto del armario sin sacar.

Elena lloraba y se frotaba mientras intentaba no pensar mas que en el roce del vinilo. El boligrafo erro varios intentos hasta que la firme mano de Velvet guio el brazo de forma vigorosa y hundio el boligrafo por primera vez. Velvet acaricio los pechos de su alumna y beso su rostro.

-acaba con el y volveremos a jugar cunatas veces quieras, pero esta basura se va fuera...

elena intento evitar apuñalar mas a su juguete, pero velvet forzo su brazo y lo pincho una vez, y otra vez, y otra, y otra... los silbidos casi parecian como si su juguete llorase. Velvet guio si mano a uno de los agujeros e introdujo los dedos de Elena dentro de uno de los agujeros. Elena se sentia mal, se sentia mojada pero totalmente derrubada.

-estira hacia arriba y habremos acabado la leccion...

-!no, me niego¡

-cariño... - dijo tomando sus dedos y mentiendolos dentro de otro de los agujeros- es un catigo, no un premio...

Elena se vino mientras su culo aterrizaba de golpe en el frio suelo y Velvet rasgaba el utimo juguete.

Lady Velvet tomo su chaqueta, su bolso y tomo los restos de los juguetes. Mientras salia por la puerta se giro y se dirigio a su alumna:

-nos vemos el martes a las 4 en clase, no faltes... y no se te ocurra volver a comprar basura de este tipo y si dices algo, no lo pasaras muy bien cariño... besitos.