Hola todos! Les traigo la excitante conclusion a esta historia. Aún si no subí nada para Navidad, Reo comiendo el 'pan dulce' de Mai tendrá que ser suficiente.
Sin más preámbulos, disfrútenlo!
"Te sientes mejor Reo?" preguntó Mai frotando un paño mojado sobre el enrojecido rostro de su novia.
"Si, si déjame en paz" se quejó Reo, evitando la mirada de la joven.
La pareja se encontraba dentro del baño de señoritas del parque. Después del pequeño accidente, Mai corrió a ver si Reo no se había lesionado de gravedad, para su suerte solo sufrió un leve raspón en la frente. En cualquier otro momento, hubiera bromeado sobre cómo su cabeza dura la había salvado pero no ahora, por sus juegos tontos Reo pudo haber salido realmente lastimada.
Mai abrió el grifo y salpicó agua en su rostro cubierto de una fina capa de sudor. El frío líquido chocando con su piel refresco su mente, esto ya fue demasiado lejos, ya no le importaban las consecuencias, debía confrontar a Reo sobre el tema aun si resultara en ella desencadenando su furia.
"Reo… quieres explicarme que pasó allá?" dijo Mai recostando sus brazos sobre el fregadero.
"Ah!" la rubia se estremeció "Yo…" cruzo sus brazos y miró para otro lado "Yo solo quería esa sorpresa y el helado también!"
Mai bajo sus cejas. Reo podía ser glotona y tener una mentalidad primitiva cuando se trataba de dulces pero jamás llegó a tal extremo.
El silencio cayó sobre el lugar, el sozo goteo del fregadero sobre la base de metal resonaba por los muros del baño, las chicas siguieron en su misma posición, ninguna atreviéndose a seguir discutiendo el tema.
La pelinegro bajó la cabeza, Reo jamás admitiría su secreto, y rendirse y no volver a tocar el tema solo llevaría a futuros incidentes como el de hoy. Mai quedó con una sola opción, la más peligrosa.
En el sofocante silencio flotando en el aire, Mai suspiro e hizo la pregunta del millón.
"Te gusta mi culo, no es así Reo?"
El mundo, no, el universo se detuvo por un segundo. Esas ocho palabras más bien pudieron ser las que abririan las puertas del infierno y desatar el fin del mundo.
Como si toda la sangre de su cuerpo se hubiera disparado al norte, un intenso color rojo explotó en el rostro de Reo "Q-Q-Q-Que demo- Tu! Esa debe ser la mayor idiotez que hayas dicho en tu vida, tonta!" grito Reo mientras agitaba sus brazos.
"Vamos, no puedes engañarme, me lo has estado viendo desde que salí de la ducha, y bien? Te gusta o no?" presiono Mai, ignorando la ola de ira de su novia.
"Y-Yo!" sacudió su cabeza "No! Me rehúso a contestar" murmuró la rubia, apretando sus manos en unos firmes puños.
"Por qué no Reo? Tienes miedo de como llegue a reaccionar?" se acercó a su novia.
"C-Claro que no! Y deja de molestar o te juro que! Te juro que te lastimaré de verdad!" amenazó Reo, pequeñas lágrimas se formaban en las esquinas de sus ojos.
"Reo…" Mai puso suavemente su mano sobre la cabeza de su novia.
"Eh? Ah!"
La pelinegro se agacho y presionó su frente con la de Reo, sus orbes violetas quedaron al mismo nivel que sus cristalinos ojos verdes. A pesar de lo que mostraba en el exterior, Mai no veía furia alguna dentro de la rubia, sino duda, más que duda, miedo. "Reo, eres mi novia y sabes que te amo más que nada en todo el mundo, cierto?"
Reo asintió, el amable gesto junto sus dulces palabras calmaron su enojo.
"Así que no tienes que temer nada, cualquier cosa, por más pequeña que sea, puedes contarmela, y te prometo, desde el fondo de mi corazón, que lo que siento por ti no cambiara en nada"
"Entiendo" susurro Reo y bajó la cabeza.
"Bien, así que te lo preguntare una vez más" Mai sonrió dulcemente "Te gusta mi culo Reo?"
La pequeña rubia cerró sus ojos "Me gust…u…lo" contestó con una voz casi inaudible.
Mai ladeo su cabeza "Hmm? No lo llegue a escuchar, lo puedes repetir?"
"Grrr, me gusta tu culo Mai"
La pelinegro ahogó una risa traviesa "Aun no lo puedo escuchar"
"Grrr!" Reo tomó un respiro y levantó su cabeza en alto "Me gusta tu culo Mai, me encanta! Me encantan sus curvas! Su simetria! Me encanta cómo se mueve cuando tu te mueves!" su grito hizo eco por todo el cuarto.
Mai acarició el ápice de la sedosa cabellera de la mini-leona "Gracias Reo, ves que fácil fue?"
"Mai yo…" Reo sollozo "Yo… Waaaaaah!" la joven entró en llanto.
"Ah, Reo! Que sucede!?"
"Es que, es que Mai sabe mi secreto, y ahora me va a odiar por ser rara!" las lágrimas no paraban de caer de sus ojos.
Mai no pudo evitar suspirar y bajar sus cejas, a pesar del distante y agresivo exterior de su novia, en el fondo dormía una niña tímida y vulnerable "Reo…"
Entre las lágrimas y llantos de la joven, Mai plantó un suave pero dulce beso en su frente.
"Mai?"
"Porque crees que te odiaría por algo así?"
"Estas diciendo, que no crees que soy rara por que me guste eso?"
"Claro que no, todos tienen una cierta parte que les gusta más que el resto"
"Lo, lo dices en serio?" preguntó Reo mientras limpiaba sus lágrimas.
Mai asintió "Toma por ejemplo a nuestras amigas Nanami-chan y Sara-chan, aun con todo el amor que tienen hacia sus novias, puedo notar que le prestan un cierto cariño extra cuando se trata de los grandes pechos de estas" guiño Mai.
"Hmph, eso es por que son tontas"
Mai entrecerró los ojos, su novia realmente no desperdiciaba ninguna oportunidad para odiar a las chicas 'mejor dotadas' que ella "A lo que quiero llegar Reo es que, no tienes porque tener miedo de ser sincera contigo misma, te gusta mi trasero, y que? Lo que me importa es saber que te estés abriendo conmigo, y esa es la mayor felicidad que puedes darme"
Una suave rosa coloreó las delicadas mejillas de Reo "Mai…"
Su miedo al rechazo, al odio, de ser tratada como un bicho raro se desvanecieron mientras minutos de silencio transcurrían entre la pareja.
Reo sonrió tiernamente "Gracias… te amo"
Mai le devolvió el mismo gesto "Yo también Reo, te amo demasiado" la pareja llevó sus brazos alrededor de la otra y compartieron un cálido abrazo, Mai podía sentir como un gran peso se disolvía de su novia.
La pareja siguió unos minutos así, compartiendo su cariño por la otra, sin interrupciones, sin miedo.
"Umm Mai" hablo Reo.
"Si Reo?"
"Estas completamente segura que no te moleste que me guste tu… ya sabes" pregunto la joven hundiendo su boca en el hombro de la pelinegro.
Mai suspiro, se paró frente a la rubia y puso sus manos en sus caderas "Quieres que te lo demuestre?"
"A qué te refieres?" titubeo Reo.
Mai miro por el cuarto, buscando un cierto objeto, y a los pocos segundos, lo encontró, un pequeño cartel que leía 'en mantenimiento'. Se escabullo hacia afuera, chequeo que no hubiera testigo alguno de su travesura y lo colocó sobre la puerta del baño.
"Muy bien, eso se encarga de ese problema" Mai junto sus manos "Ahora, lo que sigue!"
"M-Mai, que estás planeando?"
Mai tomó la mano de Reo en la suya "Oh, ya verás"
Con la privacidad del lugar asegurada, la pelinegro guió a Reo a un cubículo y entraron a este.
Mai giró la cerradura, la última línea de defensa en el caso que su plan fallará. El click del seguro haciendo su trabajo hizo que Reo diera un pequeño salto de sorpresa, añadiendo aún más intriga a su ser.
Dos chicas, juntas en tal estrecho espacio, por donde veían los muros las rodeaban, su única salida sellada como si fueran forzadas por una fuerza mayor a quedarse ahí hasta que Mai cumpliera su plan.
"Así que Reo…." Mai comenzó, posicionándose de frente el retrete, agradeciendo mentalmente que el baño estuviera en presentables condiciones para lo que iba a hacer "Te gusta mi trasero?"
La joven bajó la cabeza, el que Mai se lo recordará intensificaba su rubor "S-Si"
"Te gusta mi culito jugoso?" se burló Mai meciendo sus caderas de lado a lado.
Reo trago saliva, el par de nalgas se movían con ritmo lento, sus pálidas esmeraldas se movían tal péndulos al seguir su llamativo compás "S-Si!"
"Te gusta mi poto, mi ojete, mi bizcocho, mi-"
"Ya entendí! Acaso estás haciendo esto para molestarme!?" chillo la rubia.
Una pequeña sonrisa juguetona se dibujó en su rostro "Al contrario Reo…" en un abrir y cerrar de ojos, Mai agarro una de sus nalgas y las apretó con fuerza, la gruesa carne sobresalía entre sus dedos "Quiero que te desahogues"
Su mandíbula casi se dislocaba de su lugar ante aquellas palabras "E-Esto es otra broma, cierto?" preguntó Reo, su voz temblando.
"N-O, no Reo, si te gustan tanto estas ricas masas, sería una mala novia si no te dejará juguetear con ellas" explicó la pelinegro dando otro indecente apretón.
Reo quedó muda, sus brazos temblaban como si quisiera quebrar las cadenas que le impedían actuar sus deseos.
Mai hizo un puchero "Mmm, que pasa Reo?" llevo sus manos a la base de sus cachetes, formando un marco alrededor de estas "Estoy más que ansiosa de que jueges con este culito que te encanta"
La mini-leona se agitó, el rubor en su cara brillando lo más furioso que alguna vez lo haya hecho.
"Ah, ya entendí" la joven pellizco la banda elástica de sus shorts "Reo quiere un vistazo mucho más claro!"
Reo dejó salir un grito ahogado.
"Muy bien, lo que sea para mi linda Reo" ronroneo y tiró de estos hacia abajo. Lenta, casi dolorosamente, Mai retiró la prenda. Con cada ligero movimiento de sus manos, el short se desprendía de su piel, dejando atrás frágiles hilos de transpiración colgando tal si fueran otra piel.
Reo solo podía ver con total atención como bajaba el short por su cuerpo. Un respiro se atascó en su garganta al ver que junto los primeros centímetros de mojada y brillante carne, Mai revelaba su carencia de bragas.
Mai sonrió traviesa sabiendo que el pequeño espectáculo que le daba a su novia podía mejorar. Tiro de la banda elástica hacia Reo, dejando a la mencionada confundida, y la soltó, con agudo chasquido, el elástico impacto contra sus nalgas, haciéndolas rebotar.
"Mai!" grito la mini-leona emocionada.
La joven tomó eso como una señal de que lo estaba disfrutando. Con un delicado movimiento de sus manos, doblo la tela de su short para abajo, el material presionando contra sus cremosas colinas mientras continuaba su viaje.
La sangre amenazaba con salir a chorros de la nariz de Reo ante tal lascivia vista. Arrastrando y doblando, esa prenda parecía no querer soltarse de lo tanto que tardaba.
Mai continuó bajando, su pequeño striptease ya duró demasiado, si seguía de esta forma Reo quizás explotaría de la calentura. Con un brusco tirón, la tela se desprendió de su entrepierna. La pelinegro gimió profundamente, la violenta sensación se mezcló con la suave caricia del fresco aire en su flor sensible. No necesitaba ver para darse la idea de las brillantes y pegajosas hebras colgando entre la tela y su concha.
Con un tirón más sobre sus esbeltos y glaseados muslos, el short cayó por sus piernas y aterrizó sobre el suelo del baño. El ruido húmedo de la prenda al chocar resonó por la paredes, dando la señal que Reo espero desde hace tiempo.
Mai saco su lengua entre sus labios en tono juguetón. Se inclinó hacia adelante, apoyando sus manos sobre el otro extremo del cubículo y empujó sus caderas hacia la rubia, sacudiéndose un poco "Y Reo? Que esperas?"
En ese momento excitación pura corrió por las venas de Reo, sus pupilas se dilataron, su boca se llenó de saliva tal fiera hambrienta. El jugoso, cremoso y perfectamente redondo culo de Mai yacía frente ella. Pequeñas cuentas de sudor se deslizaban por aquella deliciosa curvatura. Las papilas de Reo temblaban con anticipación, el probar tan solo una sería como probar un néctar divino. Una gota de lujuria pura se deslizó por la unión de esos delicados labios, dibujando un reluciente camino y atrayendo su atención por donde esta fluyera, pasando por su pulsante clítoris, y cayendo por un húmedo bucle negro descansando bajo este. El aroma a excitación y feminidad llenaba su nariz. El mundo se mecía de un lado a otro en su cabeza a la vez que su conciencia se adormecia y daba camino a sus impulsos más profundos. Todo pudor que Reo poseía se disolvió ante tal tentación.
"Vamos Reo, a no ser que estés arrep-Ah!"
Las palabras de Mai quedaron cortas a la vez que Reo se lanzó a ella. La pequeña rubia presionó su rostro contra sus nalgas, hundiéndose en su esponjosa textura. Un dulce suspiro llegó a los oídos de Mai, sintiendo hasta el último detalle de ese sonido, toda esa frustración derritiéndose, su anhelo cumplido, la euforia desbordando de su novia.
Una satisfecha sonrisa se desplegó en el rostro de Reo, por fin alcanzó esa fantasía que parecía tan cercana pero que se alejaba más de ella mientras más se negaba a corresponderle. Frotó su mejilla contra una de las posteriores de la pelinegro, dándole la bienvenida a tal suavidad que ni en sus sueños más vividos se podría comparar, mientras su mano acariciaba a su ignorada gemela.
"Mai~" gimió Reo dulcemente.
Mai soltó una risita. No todos los días era testigo de su novia en tal estado de completa tranquilidad y jovialidad. Si no fuera por las leyes de la moral y decencia pública, usaría esto cada vez que su novia entraba en sus episodios de furia "Disfrutalas Reo, te las mereces"
Y disfrutarlas era su plan. Sin dejar de frotar su cara contra la amplia carne, Reo sacó su lengua y dibujó una errante línea de baba como si saboreara de un dulce gigante. Dejó sus suaves caricias y dio un firme apretón en aquella nalga. Deliciosos cosquilleos corrieron por su espalda al sentir tal esponjosa carne llenando su pequeña mano y rebosar por los lados de su palma. No le importaba si esto era una alucinación por el golpe, o si corrían el riesgo de ser atrapadas en el acto, este momento era para ella.
La respiración de Mai se volvió pesada, caliente, un hilo de transpiración corrió por su mejilla. Los apretones en su culo, aunque delicados, bombeaban fuego por su cuerpo. Aún pese a su tamaño, las manos de la rubia parecían saber donde tocar y que tan fuerte hacerlo. Reo dio otro apretón, esta vez tirando un poco de la masa esponjosa. La pelinegro arqueo la espalda y dejó salir un largo y profundo suspiro, acaso su culo era su punto más sensible o era la intoxicante curiosidad de Reo la responsable de los estragos en su ser. No importaba la respuesta, sino el cómo prolongar este delicioso sentimiento.
Deteniendo sus lengüetazos sin rumbo, Reo plantó sus labios y dejó un largo, húmedo beso sobre la tersa piel, el húmedo chasquido rebotando por las paredes "Mai, te amo, muah, a ti y gordo culo, muah, lo quiero, muah, aaah~ lo adoro" farfulló entre besos.
Mai mordió su labio, teniendo problemas con contener sus propios deseos. Reo se comportaba más adorable que alguna vez haya presenciado en su tiempo como pareja, su habla embriagada por su amor a su posterior, los dulces besos enviando choques eléctricos sobre su húmeda piel. De ser otro momento, se daría vuelta, la desvestiría y se atiborraria del festín de su delgada figura, pero solo podía mantenerse calmada y guardar su lujuria para otro dia, esto se trataba sobre Reo.
La pequeña joven espolvoreo besos por el largo y ancho de los gelatinosos montículos, como si marcara que todo esto le pertenecía a ella y a nadie más. Un corto pero agudo gemido de Mai endulzaba sus oídos con cada gentil toque de sus labios en su cachete. Su mano no detuvo su incesante apreciación por la maleable carne en su posesión, tirando, pellizcando, haciéndola rebotar en su palma al igual que una pelota, asegurándose de grabarse hasta el último detalle de tal sensación en su ser como si esto fuera lo último que haría en su vida.
"Mai…" un febril suspiro se escapó de sus labios "Dijiste que las disfrutará, cierto?"
La pelinegro dio un quejido que se podría traducir como una respuesta.
"Entonces" su voz se achicó "No te molestaría… si intentara algo, verdad?"
"Eh? No Reo" balbuceo Mai, su cabeza inundada del calor de tales enérgicos toques "Me gusta que no te contengas en lo que realmente quieres"
Sus esmeraldas brillaron llenas de motivación "Muy bien, entonces con tu permiso"
Reo tomó ambas gruesas nalgas y les dio un apretón, un tembloroso lloriqueo escapó de su boca, de ahora en más se le iba a ser difícil no escabullir un toque o caricia a esos perfectos cachetes. Dando un respiro, las separó, revelando su pequeña y rosada estrella. La joven cerró sus ojos, acercó su lengua y dejó que el destino dicte lo que llegara a pasar.
Mai apretó los dientes, su cuerpo se tenso como si una cuchilla de hielo puro hubiera sido arrastrada por su hirviente piel. El repentino toque disparó una descarga eléctrica por su espalda, haciendo que hasta el vello de su nuca se parará.
La rubia dio otra diminuta lamida. Mai ahogó un grito. Su novia sobrepasó toda duda y saboreo su punto más privado. Siguió con otro más. Una caliente punzada se clavó en sus nervios. Otra más. Si dijera algo ahora, ella lo tomaría como un regaño y quizás no volvería a abrirse a ella. Y otra más. Reo, que hasta unos momentos atrás mantenía un perfil bajo en cuanto sus deseos, ahora lengueteaba su indefenso ano.
"Reooooo~" gimió profundamente.
Y aun así, Mai le gustaba. No podía explicarlo pero, no era incómodo ni desagradable, quizás porque era Reo detrás de esas tímidas lamidas, pero aun así esto no se sentía nada mal. Pequeños gemidos y llantos entrecortados escapaban de ella, cada ligero movimiento de su lengua en ese lugar era una nueva sensación para ella.
Reo registró los acalorados sonidos de su novia como la señal para seguir. Dejando sus tímidos lengüetazos, plantó un largo y húmedo beso en la arrugada superficie, sonriendo para sus adentros mientras Mai se estremecía en su agarre.
"Reo… es esto lo que realmente…querías?" jadeo Mai.
"Yo solo quiero…que Mai lo disfrute… tanto como yo…" suspiro la rubia entre besos.
Mai dio una risita ante la honestidad de sus novia "Pero Reo, no crees que ese lugar es sucio?"
"Ningún lugar de Mai es sucio, porque Mai es perfecta!" la rubia declaró y finalizó con un beso en su estrella.
"Reo…" ella realmente estaba siendo honesta consigo misma "Muy bien, haz lo que quieras, soy toda tuya" susurro Mai.
Con esas palabras, Reo se dio toda la libertad que quisiera. Continuó sus cariños hacia su culo, lamiendo y besando ese lugar como tratándose de un delicioso manjar. Su lengua no daba tregua, dibujando relucientes círculos mientras resumía sus vivaces amasadas a sus maleables cachetes.
Mai se retorcía en un estado de puro éxtasis. La lengua de Reo en ese sitio era como una mini descarga eléctrica que se esparcía por ella cada vez que pasaba por esta. Agudas y calientes bocanadas de aire se mezclaban con los quebradizos gemidos esparciéndose por el baño. Delgados arroyos de transpiración fluían por su ya pegajosa piel, glaseando sus nalgas. Su sexo pulsaba violentamente. Ignorado y rogando por la más mínima caricia, su concha goteaba sin indicios de detenerse.
Los lascivos sonidos, su calor emanando de ella bajo sus palmas, el sentir a Mai temblar en sus manos. Reo se dejó sumergir en todo aquello, no importaba si alguien entraba en ese instante e interrumpió su momento, el alimentar sus deseos tanto como los de Mai eran su principal directiva.
Mientras Mai seguía perdida en el placer para siquiera estar atenta a sus cercanías o cualquier cosa ajena a su novia, Reo arrastró una mano por el cremoso cachete y ensartó dos dedos dentro de su llorosa flor.
La pelinegro clavó sus uñas en los mosaicos de la pared, dejando unos leves arañazos "Reoooo!" aulló Mai, el ruido rebotando por todo el lugar.
Reo suspiro para sus adentros, sintiendo como ese ardiente pasaje rodeaba sus dígitos y los bañaba de espeso líquido. El sentir ese palpitante sexo solo la alento a seguir, a redoblar sus esfuerzos, de que Mai siguiera gritarando su nombre del placer. Reo resumió sus pequeñas lamidas y bombeo sus dedos en esa hambrienta flor.
Estrellas nacían y explotaban en los ojos de Mai mientras el placer retumbaba sobre su cuerpo. Ser agasajada en ambos lados, sin darle siquiera un segundo para recobrar su compostura. La sensación de Reo explorando su menospreciado jardín era sublime, el cómo cada vez que empujaba estos un diminuto chorro de jugos brotaba de su concha. "Así Reo! Ah! No te detengas!" grito Mai, manteniendo un casi-inexistente agarre en los azulejos.
"Mai… te amo…" suspiro Reo entre besos y dio una rapida saboreada a los cálidos jugos del sexo de su novia.
La pelinegro temblaba violentamente, su orgasmo pendía sobre ella. Rogaba por ese momento que llegara como a de lugar, pero por algún motivo, su ser no alcanzaba ni a rozar aquel ansiado sitio. Sus sentidos se adormecían y a la vez se volvían más sensibles con cada segundo. Si no terminaba pronto, era capaz de enloquecer.
"Realmente te amo…" Reo soltó una de sus nalgas y levantó su mano en alto "Gracias por… darme todo esto" sin dudarlo un momento, impactó su mano contra el desocupado cachete de Mai, su palma creando suaves olas sobre la amplia carne.
El ruido de la sucia bofetada se extendió por los confines del lugar, pero no quedo sola en ese entonces.
"REOOOOOOOO!"
La burbuja de felicidad que acogía a la pequeña rubia se reventó con tal grito. Reo dio un pequeño sacudón y cayó sobre sus posaderas.
Las gemas violeta de Mai rodaron detrás de sus órbitas a la vez que un estallido de colores ocurrió en su cabeza. Su tan esperado orgasmo la sacudió hasta lo más profundo de su ser. Un torrente de jugos se salió a chorros violentos de su enrojecida concha, empapando el suelo del lugar. Delirantes gemidos y gritos fluían de ella mientras experimentaba quizás el mejor orgasmo de su vida hasta el momento.
Después de lo que para Mai fueron años de pura euforia, la joven se desplomó sobre la cubierta del retrete, sus alaridos de placer disminuyeron a temblorosos suspiros.
Reo permaneció sentada, en silencio. Su rostro brillaba con un fuerte color carmesí a las vez que las acciones que llevaron a Mai a tal éxtasis cayeron sobre ella como piedras. Y ahora su novia yacía frente ella, recobrando la calma, o a lo sumo, la cordura. Sus brazos y piernas colgaban inmóviles salvo por los diminutos temblores que corrían por estos, el embriagador aroma a sudor, sexo y jugos se desprendía de su piel, su tarrito de miel áun lanzaba debiles chorros de nectar que caían por el border y se unían al gran charco bajo este junto a sus empapados shorts.
"Reoooo~" llamo Mai en una mezcla entre un ronroneo y un quejido.
"S-Si Mai?"
Poco a poco giró la cabeza y dio una pequeña mirada a su novia por su hombro "Creo que ya hicimos suficiente ejercicio por hoy, vamos a tu departamento y sigamos esto~"
Reo no pensaba que su novia se recuperaria tan rápido, y ahora que probó del licor de la lujuria, temía por lo que fuera a pasar. Y aun así… "Me encantaría Mai" contestó con una sonrisa pícara.
La pareja arregló sus atuendos de la forma más rápida e improvisada que pudieron y salieron a toda prisa de ahí.
Un sendero de ropa se extendía desde la entrada del departamento, mientras este avanzaba, las camisetas que iniciaban este eran reemplazadas por shorts, concluyendo en una solitaria braga descansando a los pies del sofá.
Libres del riesgo de ser descubiertas, de la posible audiencia que pudieron llamar con su travesura. Las jóvenes se encontraban disfrutando de un momento privado en el sillon.
"Así, Reo, más! Si, si! Siiii!"
"Mai, tonta! Ah, culona hermosa! Te amooo"
Ambas libres de cualquier estorboso ropaje, la pareja una vez más se ocupaban con su 'danza horizontal'. Mai descansaba en su costado, sosteniendo una pierna doblada hacia su pecho, ojos cerrados mientras bebía de ese placer celestial.
Por su parte, Reo se arrodillaba sobre los cojines, su delgada figura inclinada hacia atrás mientras embestía su lampiña y húmeda concha contra los, aún empapados, pliegues de su novia. La satisfecha sonrisa parecía no dejar ni un solo segundo el rostro de la rubia. Mai recostada ahí, su voluptuoso cuerpo a su merced una vez más, sus grandes tetas dando un rico bote con cada impacto de sus caderas, ese vaivén hubiera capturado la atención de cualquiera, pero no a ella. Reo relamió sus labios. Las gordas nalgas de la pelinegro se sacudían a la par de sus energéticas estocadas. El deleite sublime de ver ese culo subir solo para bajar y chocar contra sus caderas, haciendo que estas temblarán y mandar olas por toda su abundante superficie.
"Hnng! Mai! Toma!" la mini-leona nalgueo uno de los indefensos y temblorosos cachetes, dejando una ligera marca roja sobre este.
Mai dio un respiro entre dientes, el punzante dolor se mezclaba con placer y se disparaba por sus nervios "Así Reo, dame duro!"
Reo soltó una risita traviesa y dio otra nalgada. Pronto, el cuarto se llenó de ruidos, el jugoso sonido de las nalgas de Mai impactando contra Reo, las duras bofetadas contra estas, los gritos y gemidos de placer de ambas, y el chapoteo de sus flores frotándose mutuamente.
"Mai, me corro!" chillo Reo, su mirada, al igual que su mente, flotando en la nada mientras empujaba sus caderas febrilmente.
"Yo también! Juntas, hagámoslo juntas!" suspiro Mai, lágrimas de satisfacción con una pizca de dolor se deslizaban por sus mejillas.
"Mmmm! MAIIIII!" junto su entrepierna con la de su novia una última vez con un ruidoso y húmedo golpe.
"OOOOOH! REOOOO!" la pelinegro arqueo la espalda casi-inhumanamente mientras una explosion de placer recorría su ser.
La pareja gritó a los cielos y llegaron a tal codiciada cima. El néctar de sus flores salían a borbotones de estas y manchaban los cojines del sofá. Ambas se endurecieron en el lugar a la vez que su orgasmo mutuo las devoraba. Un pensamiento fugaz pasó por sus cabezas, quedarse ahí, en esa posición, conectadas, por siempre, un símbolo eterno del amor que sentían por la otra. Un pensamiento fugaz, tonto quizas, pero hermoso sin embargo.
Reo suspiro y se dejó caer al lado de su novia. Mai, rápidamente, envolvió sus brazos a su alrededor y empujo su cuerpo contra ella. Sus acalorados jadeos se juntaban en una sola espesa niebla que se esparcía por el pesado y embriagado atmósfera del lugar. Los segundos se convertían en horas mientras la pareja se encontraba en ese íntimo abrazo. Los temblores de su post-coito se volvían más débiles hasta que pudieron retomar su calma al igual que su aliento.
Un silencio flotaba en el aire, sabían que debían decir algo después de lo que pasaron ese día, pero quién se atrevería a dar el primer paso?
"Mai…"
"Eh?" balbuceo Mai y dirigió su mirada abajo, Reo recostó su cabeza entre su amplio escote "Si Reo?"
"Gracias por… por no burlarte o pensar que soy rara por… por gustarme eso" la rubia hundió su rostro un poco más en este.
"Reo, ya te lo dije, no hay nada raro en eso, y mucho menos algo tan común" Mai acarició la desordenada, pero aun sedosa cabellera de su novia.
"Mai…"
"Aunque si me hubieras dicho que te gustaban mis pies o mis axilas, ahí su pensaría en buscar otra chica"
"Mai!"
"Solo bromeo!" rio la joven.
"Tonta…" murmuró Reo "Y tu Mai… tu… mejor olvidalo"
"Ah, eso no, no puedes dejarme con la intriga" dijo Mai y presionó un dedo contra la mejilla de la rubia "Vamos, desembucha"
"Tu… te gusta alguna parte de mi en especial?" preguntó Reo mientras jugaba con la punta de sus dedos.
"Hmmm… la verdad Reo, es que nunca me puse a pensarlo"
"Entonces, no te gusta nada de mí?" se lamento Reo.
"Nunca dije eso, solo que jamas le di mucha importancia, pero si tuviera que elegir…" la pelinegro rascó su mejilla.
Reo apretó los dientes, impaciente por saber la respuesta que quizás cambie todo en su relación.
Mai simplemente dio una sonrisa y miró a los ojos a Reo "Me gusta todo de Reo!"
"Q-Que!?"
"Si, lo he decidido, adoro todo lo que es Reo!"
"Oye eso es trampa! Tienes que elegir una cosa!"
"Lo siento Reo pero es verdad, simplemente no puedo quedarme con solo una parte tuya, amo todo ese cuerpo de muñequita de porcelana que tienes! Desde tu sedosa y brillante melena" deslizó una mano por sus hebras rubia-platino, sacando un tierno ronroneo de su novia "Pasando por estas lindas mejillas" Mai llevó sus manos al rostro de Reo y tiró de sus suaves cachetes.
"Grr! Suéltame cabeza hueca!"
"También este plano y…" frotó sus dedos sobre el vientre de su novia.
"M-Mai! Jajaja, no hagas eso, jajaja!" se quejo la rubia entre risas.
"...Cosquilluda pancita! Y hasta la punta de sus adorables dedos de los pies, después de todo, Reo es perfecta"
Reo escondió su sonriente rostro entre los pechos de Mai, no se necesitaba un genio para sentir la sinceridad tras las palabras de su novia.
"Y claro, sin mencionar todos sus… lugares sensibles, jejeje"
Reo crispo una ceja "Cielos, te mataría no hablar de cosas pervertidas por un momento?"
Mai saco su lengua "Pero no es eso una parte que te gusta de mi?"
Reo gruño, rehusándose a seguirle el juego a Mai. Un bostezo se escapó de la rubia y se acurruco en el escote de Mai, el cansancio de hoy por fin la alcanzo.
"Quieres descansar Reo?"
Su novia dio un ligero asentimiento, sus párpados lentamente se arrastraban al sur.
"Muy bien, solo descansa, cuando despiertes prepare una rica merienda para las dos" Mai acaricio su cabeza.
"Mmm, eso suena bien…" balbuceo Reo "Mai, gracias… por lo de hoy… te quiero" con esas palabras, la joven cerró los ojos y se entregó completamente al sueño.
Mai esbozó una suave sonrisa, no solo ante la adorable imagen de su novia durmiendo plácidamente, sino también por lo que dijo, su pequeño secreto ahora salió a la luz y podía sentir que Reo dejó atrás un gran peso que la molestaba.
"Yo también te quiero Reo" susurro la pelinegro, aún si Reo no la escuchara, sus palabras llegarían a ella, y se acomodo junta ella en su suave abrazo "Y pensar que, todo esto pasó porque fisgonee en tu computadora, la vida es rara a veces" Mai bajo sus párpados y se preparó a sumergirse en el mismo y dulce reposo que su novia.
Una cálida sensación palpitaba en su pecho. Hoy fue un día más de ayudar a Reo a superarse y salir de esa fría sombra en la cual se encerraba. Pronto el silencio dominó el apartamento a la vez que la joven pareja caía en un sue-
"Tu hiciste que!?"
Mai parpadeo varias veces, despabilándose de su sueño interrumpido por una voz chillona. Voz chillona? Eso significaba…
Miro hacia abajo, su corazón frenó en seco. Reo clavaba su mirada en ella, furia pura flotaba en esos orbes verdes que hace unos momentos la miraban con pura amabilidad.
"R-R-R-Reo!? Pensé que estabas durmiendo!"
"Estaba a punto de hacerlo, hasta que dijiste eso!"
Sudor frío corría por la piel de Mai, rezo por sus interiores a cada deidad y santo en el mundo para que la saque de este embrollo.
"Mai! Averiguaste que me gusta tu culo, ESPIANDO EN MI COMPUTADORA!?" rugió Reo.
"B-Bueno y-yo!" Mai miro hacia todos lados, y rodó fuera del sillón, cayendo en el suelo "M-Mira la hora Reo, tengo que ir a casa y ver si mis hermanitos necesitan mi ayuda!" gateo hacia sus prendas desparramadas en el suelo.
"MAI!" la mini-leona saltó del mueble.
Con manos temblorosas, Mai tomó su ropa en sus manos, si tenía suerte podría vestirse rápidamente y escapar, aunque si se tratara de evitar la ira de Reo, no le importaba correr en cueros hasta su casa. De repente, una gran sombra se proyectó en su figura desnuda, la pelinegro se dio vuelta, sus ojos se abrieron de par en par.
Reo, a pesar de su físico delgado, sostenía el sillón sobre su cabeza "Mai…" siseo.
"R-R-Reo espera! No hay porque llegar a este extremo, después de todo lo disfrutaste, no? Jaja" Mai río nerviosa.
"MAI IDIOTA!" como si se tratara de una pelota, Reo arrojó el mueble hacia su novia.
"AAAAAH! NO ME ARREPIENTO DE NADA!"
Al día siguiente, en la escuela Saint Michaels. Las estudiantes se encontraban en el vestidor, preparándose para la clase de gimnasia.
Con su frente recostada contra su casillero, Mai sollozo adolorida.
"Mai-san?" preguntó una voz.
La pelinegro arrastró su mirada a la dirección de esta. Sus amigas y compañeras de clase, Yuuna y Kaede, la miraban con preocupación "Te encuentras bien?" preguntó Kaede.
"S-Si, porque no estarlo" la pelinegro fingió una sonrisa. Un vendaje cubría parte de su cabeza y un par de curitas espolvoreaban su rostro.
"Es que, no es por ser metiche pero, digamos que no te ves del todo bien" explicó Kaede "Pasó algo entre tu y Reo?"
"Eeeh, si, pero descuida, ya lo solucionamos, ouch"
"Y hablando de eso, donde se encuentra Reo-san?" pregunto Yuuna.
"Esa es una de las condici- digo Reo me dijo que no se sentía bien y me dijo que no vendría, y de seguro no está holgazaneando con Miya-chan en el jardín de la escuela, de veras"
Yuuna y Kaede intercambiaron una mirada de escepticismo.
"Mai-san, creo que no nos estás diciendo toda la verdad" dijo Yuuna.
"Se los juro estoy bie-OUCH!" Mai hizo una mueca de dolor al darse vuelta y apoyar su trasero contra el casillero "Ahora, dejemos el tema y cambiémonos que se nos hace tarde"
"Mmm, si tu lo dices" suspiro Kaede.
Mientras las chicas se cambiaban, Mai agarró su ropa de gimnasia y se fue detrás de los casilleros.
Kaede retiró la blusa de su uniforme, dejando sus enormes senos cubiertos en un simple sostén blanco a la vista de las otras. Hurgó en los interiores de su casillero, después de unos momentos, la joven frunció el ceño "Oh cielos, creo que me olvide mi desodorante en casa, Yuuna-san, podrías prestarme un poco?"
"Lo siento Kaede-san" se lamentó Yuuna, quedando en un conjunto celeste de ropa interior que acentuaba su despampanante figura "Olvidé el mio también, hmm de seguro Mai-san tiene, vamos a preguntarle"
La joven asintió, ambas fueron a buscar a su amiga.
"Mai-san, si no es mucha molestia, podrías prestarnos un poco de-QUE!?" Kaede dio un pequeño salto al encontrar a su amiga desvistiéndose.
"Vaya.." exclamó Yuuna, ocultando una sonrisa pícara bajo sus dedos.
Mai se congeló y disparó una mirada hacia sus compañeras mientras sostenía sus pantaloncillos de gimnasia sobre sus rodillas. Marcas rojas cubrían la extensa área de sus gordas nalgas, todas con el mismo patrón, un pequeño círculo del cual se extendían cinco delgadas franjas. Eso no era lo que más impactó a sus amigas. Su cachete izquierdo mostraba un crudo dibujo del rostro de Reo y junto a este una mano formando una V con dos de sus dedos, bajo este infantil retrato se leían las palabras:
'propiedad de Kawamura Reo'
"M-Mai-san?" titubeo Kaede.
"Es… una larga historia"
Que final no? Espero que les haya gustado como a mi me ha divertido escribirlo. El ultimo fic del año para esta hermosa serie(a no ser que alguien me gane), espero que el siguiente año traiga muchos más, tanto míos como del resto de la comunidad.
Un million de gracias a todos los que escriben al igual que toman su tiempo para leerlos! Feliz año nuevo ejercito yurista!
