Magni y modi, eran los hermanos más irritantes que el Asgardiano conocía, incluso más que los hijos de Ivaldi. Lo irritante de su gigantesco ego, solamente era opacado por su constante rivalidad por el derecho de heredar el martillo de su padre, una pelea de la cual toda Asgard estaba cansada.
- Esto debe ser una puta broma - Incapaz de creer su desafortunada situación, el Asgardiano maldijo en voz alta mientras miraba como los hijos de Thor se acercaban lentamente, como un fallido intento de intimidar a su enemigo.
Asimilando rápidamente su situación, el guerrero colocó su pie sobre el mango de el espadon que estaba incrustado en su escudo, tomando el extremo del escudo con su mano, mientras pisaba fuertemente el mango de la espada comenzó a tirar hasta separar ambos objetos.
Podía escuchar de fondo como ambos hermanos estaban monologando, sobre como era débil comparado con ellos y algo sobre su inminente destino, aunque francamente esto poco le importaba al perro de guerra. Sin embargo había algo que no se podía ignorar, y es que estaba apuntó de enfrentarse contra dos dioses (Semi dioses para ser más exactos) y dejando de lado lo exasperante que podían llegar a ser, un dios siempre era un enemigo peligroso.
- ¿Cuál es la razón de esta afrenta? - Pregunto Tyr mientras se posicionaba a un lado del Asgardiano, dejando descansar sobre su hombro al Hacha Leviatán.
- No creo que sean tan idiotas para decirnos lo que buscan - Susurró el Asgardiano en voz baja, mientras colocaba el escudo nuevamente en su antebrazo, estaba dañado pero aún serviría para bloquear un par de golpes más.
- Conociendolos debe ser para algo muy estúpido - Contesto Tyr de la misma manera, observando a ambos hermanos con desdén y moviendo el hacha Leviatán con pequeños giros de muñeca.
- Supongo que es inevitable - Antes de avanzar, el Asgardiano pateo el espadon para acercarlo a los pies de Modi, dándole la oportunidad de defenderse, después de todo sería muy cobarde pelear mientras privaba al Semi Dios de usar sus propias armas. - ¿Quieres al grande o al pequeño?
Tyr miro a ambos hermanos durante unos segundos, hasta que su mirada se poso sobre Modi - Tu eres más joven, así que te encargas de Magni -
- Entendido - Apenas terminaron de repartirse a sus respectivos contrincantes, el Asgardiano arremetió contra Magni en un intento de embestirlo. Mientras tanto Tyr arrojó su hacha contra Modi, el cual uso su escudo para protegerse, pero al momento de impactar contra el metal, se produjo una explosión de escarcha que arrojó a Modi varios metros atrás,
El asgardiano corto rápidamente la distancia entre el y Magni, lanzando un puñetazo a su cuello antes de que el hijo de Thor pudiera mover la espada. Aturdido por el golpe intento recuperar el aire, pero el Asgardiano comenzó a golpearlo repetidas veces en el abdomen, dificultandole aún más la tarea de respirar. Magni era un hombre bastante alto, de casi dos metros, y debido a su contextura robusta, tenía un estilo de pelea brutal que consistía en atacar a sus enemigos sin darles cuartel.
Pero el Asgardiano era un guerrero experimentado, no por nada era conocido como el perro de guerra en Asgard. Debido a su contextura robusta Modi no era un peleador muy rápido, asi que el joven aprovechó esto a su favor, interrumpiendo su flujo de oxígeno para que este no pudiera pensar con claridad y luego arremetiendo contra el aturdido guerrero, gracias a la cercanía el hijo de Thor no podía usar el espadon, ya que tendria que tomar distancia para poder dar un buen golpe. Una vez que Magni se encontraba de rodillas, el Asgardiano aplicó una llave en su cuello para tratar de noquearlo. - Ganaste muchas peleas Magni - El joven sentía como Magni se retorcia tratando de escaparse del agarre, pero la resistencia que el Semi Dios estaba poniendo iba disminuyendo poco a poco - Pero no ésta -
Una vez que Magni perdió el conocimiento soltó el cuerpo y se giró para ver a Tyr, el cual también acababa de noquear a Modi soltando el cuerpo del pequeño Dios. - ¿Eso es todo? -
- Eso parece - El Dios de la guerra levantó su mano, en un llamado silencioso a su hacha, la cual tembló por unos segundos antes de lanzarse docilmente hacia la mano de Tyr. - Llevemos a estos dos a Asgard -
El Asgardiano obedeció y tomo el pie de Magni, arrastrando su inconciente cuerpo por el suelo mientras caminaba al lado de Tyr, el cual cargaba a Modi sobre su hombro y llevaba el trozo robado del cincel en su otra mano.
Estaban aproximándose a la salida de la grieta, cuando de repente el canto de un ave resono por todo el lugar, haciendo que ambos se detuvieran en seco. El primero en girarse fue Tyr, mientras su compañero recorría todo el lugar con la mirada de manera frenética, hasta que el ruido de su nariz se hizo presente. - Tyr...¿No hueles eso? -
- No - Respondió el hombre mientras buscaba el origen de aquel sonido, encontrandolo casi al instante, ya que entre la oscuridad de aquella grieta subterránea resaltaba un cuervo que brillaba con una tonalidad verde, dándole una apariencia espectral. El cuervo que anteriormente estaba agonizando, ahora se encontraba completamente sano, y miraba a ambos guerreros con unos ojos que parecía juzgarlos en silencio.
El muchacho siguió oliendo ese aroma tan peculiar, siempre tuvo los sentidos más desarrollados que el resto, estando a la altura de cualquier depredador, una de las razones que le otorgaron el título "perro de guerra". Algo que la mayoría de los magos, hechiceros o druidas desconocían, es que la magia tenia un aroma distintivo, que ayudaba a diferenciar y reconocer que tipo de magia se estaba usando.
Los que manipulaban la naturaleza tenían aún aroma silvestre muy fácil de reconocer, los que servían para la defensa tenían un peculiar aroma metálico y aquellos de fuego o explosivos tenían un fuerte olor muy parecido al - Azufre -
El muchacho abrió los ojos con total sorpresa, todo el lugar apestaba a azufre en ese momento, pero estar alerta al momento de entrar y enfrentarse contra los hijos de Thor lo mantuvieron con la guarida alta, incapaz de concentrarse en otra cosa que no fuera el combate. -...es una trampa -
- ¡ES UNA PUTA TRAMPA! - Grito para alertar a su maestro, a la vez que comenzó a correr hacia la salida siendo seguido detras por Tyr. El cuervo soltó un fuerte graznido que resono y se volvió aún más fuerte por el eco de la grieta, antes de batir sus alas, elevándose en el aire para escapar de aquel lugar, mientras un brillo rojo se precipitaba desde el suelo, recorriendo todo el lugar en cuestión de segundos, formando un enorme círculo mágico que culminó en una gigantesca explosión, que arrasó con todo el lugar bajo tierra y alcanzó a ambos guerreros.
Una bola de fuego de proporciones titanicas se veía a lo lejos, siendo incluso visible desde la ciudad de Asgard. Odin se encontraba en su trono, observando a la nada con su único ojo, mientras acariciaba su frondosa barba con su mano izquierda.
Hace poco fue capaz de ver a través de uno de sus cuervos, el primer intento exitoso desde hacia varios dias, antes de que un desconocido corrompiera su magia, anulando asi su visión en todos los Reinos. Las puertas del trono se abrieron con fuerza, y corriendo por la gran alfombra roja se encontraba la figura de Rosswisse - Señor Odin alguien a irrumpido en la zona helada -
- El cincel de Thamur... - El padre de todo se encontraba en una encrucijada, envío a sus mejores guerreros hace varias horas, pero ninguno tenía forma de comunicarse con el, y la poca visión que tuvo de su cuervo sólo le pinto un panorama confuso. Luego de enviar a Tyr y su alumno, se vio superado por la ansiedad así que envió a sus nietos a el cadáver del mampostero como apoyo, pero ambos fueron reducidos en poco tiempo a manos del feroz dúo, por más que intentaba mantener la cabeza fría y sus pensamientos en orden, el pánico le gritaba al oído ¡Traición! ¡Conspiración!. - Rosswisse...declara un estado de emergencia -
Hablo el rey de los cuervos mientras estiraba su mano para tomar su lanza, uno de los nueve tesoros mágicos y se levantó de su trono, levantando la lanza por encima de su hombro, con la mirada fija en una ventana a lo alto de la pared.- Junta a todas las tropas que puedas y emite una orden de arresto para Tyr el Dios de la guerra...-
La Valkiria abrió los ojos en shock, cuando escucho eso no pudo hacer más que rogar en silencio con todas sus fuerzas, temiendo que Odin terminará de hablar. Sólo había una persona que acompañó a Tyr en su misión, y ella lo sabía bien. - ...Y el perro de guerra -
Apenas terminó de dar sus ordenes, lanzó con una enorme destreza su lanza; la cual atravesó con velocidad toda la habitación y paso elegantemente por la ventana. Su destino había sido fijado y la lanza Gungnir era bien conocida, por no fallar jamás su objetivo, sólo era cuestión de tiempo, y el rey de los Aesir se sentó nuevamente en su trono a esperar.
Entre todo el polvo, los escombros y el fuego, había una gran esfera de hielo que resaltaba en aquel páramo destruido, con varias grietas al rededor de la misma que indicaba la enorme presión que había soportado debido al impacto, aunque en su interior las cosas no estaban mejor que afuera. -...Tyr-
El perro de guerra estaba realizando un enorme esfuerzo físico para evitar una desgracia, El Dios había usado su hacha para invocar una enorme pelota de hielo que protegiera a los cuatro de la enorme explosión. La esfera resistió bien el impacto, recibiendo apenas una sacudida, pero mientras Tyr estaba concentrado en mantener la esfera estable, fue apuñalado en el abdomen por un cobarde Modi, que fingió el desmayo y utilizó el fragmento del mampostero para atravesar la armadura de Tyr; el trozo del cincel podía romper cualquier barrera mágica, por lo que no tenía ningún problema en atravesar la armadura de un dios. La mano del Asgardiano sobre la muñeca de Modi, era lo único que impedía el avance del cincel hacia el abdomen de su maestro, usando toda su fuerza en un intenso forcejeo.
Pero así como Modi fingió su desmayo, Magni se dejó derrotar a propósito, intentando levantarse cuando vio que su hermano inicio el ataque, pero siendo detenido por la otra mano del perro de guerra, que sostenía su cabeza firmemente contra el suelo, aplicando una presión tan grande que pequeñas grietas salían del suelo. Luchando desesperadamente contra dos semi dioses, el guerrero ponía todo de si para proteger a su maestro, quien no podía defenderse por usar sus manos en el hacha, para seguir protegiendo al grupo de los escombros que caían sobre ellos a causa de la grieta subterránea derrumbandose.
El Asgardiano enfurecido por aquella afrenta, aplicó toda su fuerza en la muñeca de Modi, rompiendosela por completo, sintiendo como los huesos se hacían añicos bajo su mano. Pero debido a esto su agarre sobre Magni perdió fuerza, momento que este aprovechó para librarse del agarre, tomando el brazo del guerrero para luego tirar de el, haciendo que el Asgardiano pasara por encima de el, y siendo arrojado hacia adelante, atravesando la esfera de hielo.
Rodo un par de metros por el suelo, atravesando algunos escombros por el camino, antes de chocar con una montaña de restos, frenando así su repentino viaje. Por suerte al romperle la muñeca a Modi, evitó que Modi pudiera seguir con sus agresiones contra Tyr.
- Round dos - Dijo Magni, mientras salía de la esfera y comenzaba a caminar hacia el Asgardiano. Tronando sus nudillos con fuerza y sonriendo con arrogancia. - No creas que te dejaré golpearme otra vez mortal -
El desprecio en el tono que utilizó para llamarlo mortal era notable, pero eso poco le importaba al joven que simplemente estaba concentrado en batallar contra el heredero de Mjolnir. Levantándose del suelo mientras aflojaba el agarre de su escudo, ya que este sólo le estorbaria contra un Magni peleando seriamente.
- Hablas demasiado - Estiró un poco para calentar antes de lanzarse a luchar, la única ventaja que tenía en ese momento es que Magni estaba desarmado y con ello incapaz de lanzar sus molestos ataques eléctricos. Simplemente eran dos hombres luchando con sus puños y el Asgardiano no podía estar más feliz por ello.
Mientras tanto en Asgard, Rossweisse estaba transmitiendo las órdenes de Odin con mucho pesar en su corazón, una tropa de Valkirias elite fue la encargada de dar caza a los guerreros, entre ellas se encontraba su propia abuela, quien miraba a su nieta con tristeza, sabiendo lo mucho que le costaba dar aquellas órdenes. - El señor Odin ordenó la captura de Tyr y...la captura del...-
El Asgardiano escupió una gran cantidad de sangre, a la vez que Magni se lanzaba hacia un lado para esquivar un proyectil que irrumpió en la zona sin previo aviso, sorprendiendo a ambos luchadores. Ninguno entendió lo que acababa de pasar, hasta que el Asgardiano bajo la vista, mirando como había una gran herida en su costado, levantando nuevamente la mirada para ver que lo había atravesado.
Ahí en una pared, se encontraba la lanza de Odin cubierta con la sangre del Asgardiano. Rossweisse levantó la mirada y soltó aquellas últimas palabras, con mucho dolor. -...La captura del perro de guerra...Fenrir-
