Izquierda, derecha, Izquierda, derecha, Magni golpeaba a Fenrir repetidas veces desde estas direcciones, concentrándose principalmente en su rostro. El perro de guerra apenas si podía defenderse ya que el dolor en su costado le paralizaba, sintiendo como la sangre bajaba por su costado manchando su ropa y caía al suelo, dejando un pequeño rastro de gotas carmesí.
El hijo de Thor golpeó a Fenrir en el abdomen, agravando el dolor en su herida y haciéndole gritar, sintiendo como sus piernas perdían la fuerza para mantenerlo en pie, cayó al suelo quedando de rodillas ante Modi. No tuvo tiempo de levantar la mirada, ya que se encontró con un rodillazo en el rostro que lo arrojó varios metros atrás, dejando un rastro de sangre aún más grande.
- ¿Suficiente? - Pregunto con arrogancia mientras caminaba hacia el Asgardiano.
-...No cantes victoria - Fenrir estaba arrodillado en el suelo, sintiendo el cálido líquido rojo entre sus manos, debido al charco que se formó debajo de el. La única razón por la cual no pedida el conocimiento, era por los tatuajes runicos que Rosswisse le aplicó mientras estuvo en recuperación.
Fenrir cerró los ojos con fuerza, mientras el tatuaje de Dragon en su brazo derecho, comenzó a brillar con un intenso color dorado. Las runas "Fortaleza, templanza, control y resistencia al dolor" resaltaron en el brazo del Asgardiano, abriendo los ojos para mirar a Modi con todo el odio que acumuló en tan poco tiempo. - No estás viendo lo que debes ver -
Apenas Modi se colocó nuevamente frente a Fenrir, este lanzó un poderoso gancho a su mentón, levantandolo en el aire, y sujetando su tobillo antes de que el Semi Dios saliera disparado contra el techo. Con un firme agarre comenzó a azotar al hijo mayor contra el suelo una y otra vez, cambiando su semblante enojado por una sonrisa burlona.
Modi no tuvo tiempo de reaccionar, en un momento Fenrir estaba en el suelo, arrodillado en un charco de su propia sangre y al otro le dio un fuerte golpe en el mentón, no se espero esa velocidad de un hombre con semejantes heridas. - ( ¡Qué demonios está pasando, ningún hombre podría moverse así con esas heridas! ) pensó con histeria mientras era golpeando contra el suelo, como una muñeca de trapo.
Después de unos golpes más, Fenrir soltó a el aturdido Magni en el suelo, arodillandose a su lado para sujetar su cuello con fuerza. - No puedes ver lo que debes ver -.
Levantó al heredero de Mjolnir con una sola mano, mientras le miraba a los ojos. - Algo realmente malo va a pasarte niño -
La experiencia en combate de Fenrir era lo suficientemente grande como para mantenerse en un combate individual, incluso contra un dios. Pero la lanza de Odin lo tomo por sorpresa y aún no estaba completamente recuperado de su encuentro contra Jormungander, por lo que tuvo que recurrir a las runas en su brazo para lidiar con el dolor y defenderse de Magni.
Siempre fue mediocre a la hora de aprender magia, por lo que nunca supo usar ningún hechizo, siendo siempre regañado por Rosswisse quien era una prodigio en los temas mágicos. Por eso ella le enseñó a usar los tatuajes runicos, para que Fenrir no desperdiciara sus reservas mágicas, los tatuajes tomaban su energía que el Asgardiano no podía utilizar y la convertían en poder físico, algo que beneficiaba al guerrero que luchaba cuerpo a cuerpo.
- ¡Ninguna runa te servirá contra mi! - Exclamó Modi, luchando por librarse del firme agarre sobre su cuello. Sintiendo como se sofocaba poco a poco, sólo que está ves era real.
- Entonces pintare más con tu sangre - Respondió sin darle mucha importancia a las afirmaciones de Modi. Lanzó un fuerte contra su pecho, escuchando como sonaba un pequeño eco en el interior, y viendo como Modi escupia sangre manchando el brazo con el cual Fenrir le tenía sujeto del cuello.
El perro de guerra soltó al hombre, el cual calló de rodillas apenas tocó el suelo. Fenrir apretó nuevamente su mano, dispuesto a terminar con el hijo de Thor. - Luces fuera -
Pero antes de el puñetazo pudiera llegar al rostro del abatido Dios, Fenrir fue embestido por una figura femenina que descendió de los cielos, apenas fue atrapado en el ataque, la mujer tomo su cabeza y lo arrastro por el suelo durante un tramo largo. - ¡IDIGNO! -
Grito la mujer mientras batía sus alas furiosas para impulsarse aún más y arrastrar a Fenrir con fuerza contra el suelo. El asgardiano sentía como los escombros dañaban su rostro, generando pequeños cortes en su piel. Utilizó su codo para golpear la costilla de su atacante, haciendo que perdiera el equilibrio y se estrellara contra una pila de escombros, mientras que Fenrir rodo un par de metros más por el suelo antes de poder frenar.
- ¡Estos desgraciados siguen viniendo y viniendo! - Exclamó enojado, mientras colocaba su mano sobre la herida en su costado, la cual seguia sangrando, pero con un ritmo más lento que antes. De pronto escucho un pequeño silbido en el aire, saltando inmediatamente hacia atrás, mientras que en el suelo donde estuvo parado se incrustaban una serie de plumas afiladas.
Apenas tocó el suelo se tuvo que agachar nuevamente, para esquivar una gran ala que trato de cortarlo horizontalmente. El ala paso por encima de su cabeza, cortando unos pocos cabellos del muchacho en el proceso.
Fenrir fue capaz de reconocer esas alas, pero tuvo que retroceder nuevamente cuando la mujer que intentó cortarlo comenzó a girar sobre su propio eje, estirando sus alas las cuales cortaban todo lo que tocaban.
Bastó con realizar un barrido con la pierna para atacar el único punto de eje que la mujer usaba para girar sobre si misma, haciendo que la misma cayera de bruces contra el suelo. Sin perder tiempo, el perro se lanzó sobre la mujer, usando sus pies para pisar aquellas alas, y sus manos para mantener sus brazos quietos. - ¿ Cuál es el significado de esto Kara? -
- ¡Traidores! - La Valkiria se retorcia mientras miraba al guerrero con un intenso odio. - ¡Odin no tendrá piedad con ustedes! -
Fenrir intento indagar más en aquellas acusaciones, interrogado a la Valkiria, pero fue interrumpido por una fuerte patada en su herida izquierda. La patada lo envío de golpe contra una pared, gimiendo de dolor por el impacto y por el corte de Odin, agravado por la reciente patada.
- No deberias bajar la guardia - Dijo Magni mientras caminaba lentamente hacia Fenrir, su pie estaba cubierto con la sangre del Asgardiano, dejando en evidencia que fue el quien le pateo.
- Tu...tu quieres que te mate ¿verdad? - El iracundo Fenrir salió del hueco en la pared, caminando de la misma manera hacia el exasperante Dios. Apenas acortaron la distancia entre ambos, Magni lanzó un puñetazo hacia el rostro de Fenrir, este respondió de la misma manera, haciendo que ambos puños chocaran con fuerza, soltando un estruendoso sonido mientras ambos forcejeaban para ganar terreno.
Fenrir fue el primero en seguir con el asalto, lanzando una patada hacia el abdomen de Magni, el hijo de Thor se encorvo por el dolor, pero abrazó la pierna de Fenrir sin darle oportunidad de alejarse, y dejo caer todo su peso sobre la pierna de Fenrir.
El Asgardiano se dejó caer de espaldas, o de lo contrario Magni le rompería la pierna, pero igualmente gruño de dolor al sentir el golpe sobre la misma. Estando ambos en el suelo intentó patear el la costilla de Magni, pero este atrapó el pie de Fenrir bajo su hombro y se levantó rápidamente, girando un par de veces antes de soltar los pies de Fenrir, quien salió disparado contra una pila de rocas.
A medio camino, fue recibido por un corte superficial en su espalda, producto de las alas de Kara, quien se había levantado momentos atrás. El perro de guerra se levantó del suelo, respirando pesadamente, trató de recuperar el aliento mientras analizaba su situación. Seguramente varias de sus heridas anteriores se habían abierto, sumado a la lanza de Odin y el reciente corte de Kara, perdería mucha sangre antes de poder quitarse de encima a la Valkiria o al hijo de Thor, lo único que lo protegió de el golpe anterior fue la armadura que Rossweisse le obligó a llevar.
Se levantó del suelo y giro su cuello con fuerza, haciendo un pequeño sonido de huesos tronando. Se colocó en posición de combate esperando el nuevo asalto de sus contrincantes, hasta que la voz de una tercera persona interrumpió el momento.
- Desiste de tu pelea Fenrir - La abuela de Rossweisse descendió de los cielos y se paró frente al perro de guerra, imponiéndose entre el y sus enemigos. - Ven con nosotros -
El Asgardiano miro a Gondul, antes de echar la vista más atrás para ver a Magni y Kara. -...No somos traidores -
- Eso se decidirá en un juicio justo - Hablo con calma mientras se acercaba lentamente a Fenrir, sin deseos de hacerle daños. El sólo pensar la mirada que tendría su nieta si viera su amigo en este estado, le provocaba un gran dolor. - Tyr ya fue derrotado, no lo hagas más difícil -
Fenrir se sorprendió por aquella revelación, miro hacia atrás para confirmar que la Valkiria hablaba con verdad y así fue. El cuerpo de Tyr se encontraba sobre los brazos de una Valkiria, Modi se encontraba más atrás quejándose de dolor mientras sostenía su muñeca rota, en otras circunstancias Fenrir se estaría riendo en este momento.
Se giro nuevamente para encarar a Gondul, viendo como Kara y Magni se mantenían detrás deseosos de continuar con la batalla. - Aun puedo continuar -
Intento avanzar pero fue detenido por un golpe en su mejilla, Gondul estaba realmente furiosa. - ¡Eres tan egoísta! ¿Acaso obligaras a mi nieta a enterrarte? -
Aquello fue suficiente para frenar a Fenrir, en su cabeza apareció el recuerdo de el cruzando su meñique con Rosswisse, prometiendo que regresaría con vida hace unas pocas horas atrás.
- Si quieres matarte hazlo, pero no dejaré que lastimes a la pequeña Ross por tu estúpido orgullo - Gondul extendió sus alas y se acercó hasta estar cara a cara con el Asgardiano.-¿Que será Fenrir? ¿Vivirás o morirás?
Fenrir agachó la mirada, mientras que el brillo en su brazo se fue apagando, dejándose caer al suelo de rodillas miro a la Valkiria. - Me rindo -
3 Día después
Estaban llenos de mierda hasta el cuello. Eso fue lo único que escucharon en el trayecto hasta Asgard, apenas llegaron a la ciudad fueron encerrados en una habitación obscura. Tyr apenas tenía unas esposas en sus muñecas, pero Fenrir era una historia completamente diferente.
Sus manos y pies estaban sujetas por gruesos grilletes conectados a la pared, además de tener su cuello atrapado con una fuerte cadena a modo de correa para perros. Fenrir cayó inconciente apenas llegaron al cuarto de aislamiento, y durmió durante todo el tiempo que estuvieron encerrados. Desde el exterior de la habitación se empezaron a oir unas voces, lo que llamo la atención de Tyr, quien abrió un ojo el cual resaltaba en toda la habitación obscura, por la luz amarilla que irradiaba.
- ¡¿A que te refieres conque no podemos pasar?¡ - La voz de Rosswisse fue fácilmente reconocida por Tyr, esbozó una pequeña sonrisa al recordar las veces que la chica intentó entrar para ver a Fenrir.
- Entiendo que no dejes pasar a la sirvienta - Dijo una segunda voz femenina, sorprendiendo bastante a Tyr al reconocer esa segunda voz. - ¡¿Pero qué no me dejes pasar a mi!? -
- Señorita por favor, las órdenes de Odin fueron claras - Hablo tímidamente un guardia del otro lado de la puerta, pero rápidamente fue interrumpido por la misma mujer.
- ¡No me interesa, ni tu, ni el rey de los cuervos me impedirán ver a mi esposo! - Tyr soltó un pequeño suspiro, mientras miraba con pena a Fenrir. - Pobre de ti muchacho -
- Vamos chico ve a tomarte un descanso - Una tercera voz, masculina en esta ocasión se escuchó del otro lado, sonaba bastante viejo pero al mismo tiempo transmitía una sensación de sabiduría. - Yo me encargo de estas dos -
El silencio dominó por unos segundos, antes de que el guardia soltara un suspiro y el ruido de sus paso comenzarán a sonar cada vez más lejanos. - Si señor -
La única puerta del lugar se abrió, dando paso a la luz que arrasó con toda la oscuridad en la habitación, haciendo que Tyr tuviera que cerrar los ojos por unos momentos, hasta acostumbrarse al cambio de ambiente. - ¿Cómo estás viejo amigo? -
- Estuve mejor - Tyr abrió los ojos y pudo distinguir la figura de un hombre mayor, casi de la misma edad que el. No tenía pelo en la cabeza, tenía una gran barba canosa como el resto de dioses de edad avejentada y poseia unos ojos igual de iluminados que el Dios de la guerra. - Es bueno verte Mimir -
Antes de poder responder, el hombre vivo más sabio de los Reinos fue tirado al suelo, debido a que dos mujeres entraton corriendo a la habitación, llevándose a Mimir por delante.
Rossweisse se agachó frente a Fenrir uso su mano para retirar unos cabellos que cubrían el rostro del mancillado guerrero. - ¿Que paso en ese lugar? -
- Nos emboscaron - Respondió Tyr mientras agarraba una botella que le dio Mimir, bebiendo un largo trago antes de seguir hablando. - El cobarde de Modi me apuñaló, y no pude ayudar a Fenrir - Admitió con pena el Dios de la guerra.
- Mantuvo su posición contra Magni y Modi, pero Odin nos atacó - Mientras Tyr hablaba, Rossweisse recorría el cuerpo de Fenrir con la mirada, le despojaron de su armadura de cuero y únicamente le dejaron un saco junto a sus pantalones. La mayoría de sus heridas habían sanado, pero aún así con sólo mirarlo se podía ver lo agotado que estaba, y la cicatriz en su abdomen era algo que la Valkiria no podía dejar de ver.
- ¿Cuanto duro? - Pregunto la segunda voz femenina, mientras se arrodilló a un lado de Rossweisse, sacando de una bolsa una botella y tres manzanas.
- Luchó contra la serpiente del mundo días atrás, la lanza de Odin le atravesó el abdomen - Fenrir emitió un par de sonidos mientras se retorcia, escuchando como las cadenas sonaban de forma pesada. - Y aún así resistió el asalto de un Dios y una Valkiria -
- Como se esperaba de mi amado - Hablo la mujer mientras acercaba su rostro al de Fenrir, el cual abrió sus ojos con pesadez. La cabeza le dolía en gran medida, todos sus músculos estaban adoloridos y el guerrero juraría que su estómago se estaba comiendo a si mismo por el hambre.
Los ruidos de su estómago no le pareció raro a ninguno de los presentes en el lugar, después de todo ninguno de los dos había comido o bebido en tres días. Rápidamente la chica al lado de Rossweisse bebió el contenido de la botella, y en un acto que sorprendió Tyr, Mimir y Rossweisse, la mujer beso a Fenrir haciéndole beber el líquido rojo.
Esto confundió al perro de guerra, en un momento estaba medio inconsciente/dormido y al otro alguien le había besado, haciéndole beber un líquido que rápidamente reconoció como hidromiel, una bebida de la cual el era fanático. Desafortunadamente no pudo disfrutar de aquel dulce líquido, ya que una lengua irrumpió en su boca explorando todo a su paso, aquello terminó de despertar a Fenrir quien intento separarse, más que nada porque sentía que estaban abusando de el en ese momento, pero las cadenas y la correa le impedían moverse demasiado.
Afortunadamente su salvadora llegó en forma de dos manos, que pertenecian a Rosswisse la Valkiria tomo a la chica por los hombros y la separaro del perro de guerra a la fuerza, dejando un fino hilo de saliva entre los dos. Fenrir intento mirar el rostro de la chica, tardando unos pocos segundos en reconocerla. - ¿Mei? -
Mei sonrió de forma seductora, mientras se relamia los labios y miraba a Rossweisse con burla. - ¿Me extrañaste Fenrir? -
Zesshi Zetsumei o Mei como ella le pedía a Fenrir que le llamará, era una mujer nacida el Alfheim que pertenecía a la raza de los elfos. Su apariencia era la de una adolescente de aproximadamente diecisiete años, aunque al igual que muchas personas en la facción Nórdica (Fenrir incluido) su edad verdadera distanciaba mucho de su apariencia. Según le explicaron la chica sufría de algo llamado heterocromía, lo que hacía que su cabello y sus ojos fueran de diferente color, siendo blanco y negro en el cabello, negro y blanco en los ojos respectivamente.
Ella y Fenrir se conocieron hace muchos años atrás, cuando el lobo de guerra fue a reclutar gente para el equipo que el Dios de la guerra estaba armando. Fue durante una época de guerras constantes, y el título de la "carta de triunfo" que Mei poseia en ese tiempo llamo bastante la atención de Fenrir, cuando le ofreció un puesto en "Los 9 de Tyr" ella puso una sola condición y era la de luchar contra Fenrir, que en ese tiempo solamente era conocido como el hijo de Tyr, ya que el Dios lo había tomado bajo su cuidado, pero esa es historia para otro día.
Fue la primera vez que Fenrir estuvo contra las cuerdas, su naturaleza guerrera fue lo único que le permitió aprender durante la pelea, aumentando su margen de mejora una y otra vez hasta que finalmente derrotó a la carta de triunfo de los elfos. Fenrir esperaba que la chica le guardara rencor o que lo matara apenas tuviera la oportunidad, ya que ella seguia siendo más poderosa que el, pero contrario a todo lo que el esperaba la elfa le declaró su amor incondicional, y se autoproclamo como su mujer.
No pudo evitar recordar el día que se conocieron hace tanto tiempo, y peor aún las cosas que ella le hizo, temblando ligeramente cuando las memorias volvieron a su cuerpo.
Flash back
100 años atrás
En el reino de Alfheim se encontraban dos personas recostadas en el suelo, una al lado del otro, una batalla que se había librado a las afueras de la ciudad entre La carta de triunfo de los elfos y el hijo de Tyr había dejado a los guerreros completamente agotados.
- Maravilloso - Exclamó extasiada la mujer conocida como Zesshi Zetsumei - Fue lo mejor de lo que había soñado -
Fenrir trato de responder pero estaba demasiado ocupado al intentar regular su respiración, era la primera vez en su vida que se agotaba de esa manera. Su ropa estaba completamente destrozada, y varios cortes en su cuerpo marcharon la tela blanca de rojo, sus músculos habían rendido mucho más allá del límite que su joven edad le permitía, por lo que moverse no era opción. Se permitió el lujo de cerrar los ojos para tomar una siesta, pero al sentir un peso extra sobre el abrió los ojos, solamente para encontrarse con Zetsumei sentada sobre su abdomen.
- Así que tu eres el hombre que estaba esperando - El dedo de la elfa recorría el pecho de Fenrir lentamente, mientras ella admiraba el rostro agotado del hijo de Tyr. - Eres un poco más joven de lo que esperaba -
Las manos de la chica tomaron lo poco que quedaba de la remera de Fenrir, y desgarraron la tela de un sólo tirón dejando el torso expuesto, mientras que ella se inclinó y poso sus labios sobre los de el, en un beso apasionado.
Después de unos minutos, corto el beso y le sonrió seductoramente al muchacho.
- ¿Que estas haciendo? - Pregunto el inexperto y confundido Fenrir, la chica que había intentado matarlo momentos atrás, ahora estaba sentada sobre el, besandole y poniendo una sonrisa que no le inspiraba confianza al Asgardiano.
- Pues ya sufriste demasiado - Dije ella mientras comenzó a lamer el pecho de Fenrir, haciendo gemir al pequeño lobo al sentir la lengua de la chica recorriendo sus heridas, y al darse cuenta de eso se avergonzo demasiado sonrojandose por primera vez en su vida. - Así que llegó la hora de recompensarte como prometí -
- Creí que te ibas a unir a nosotros - Respondió con el tono de voz algo tembloroso, eso era lo que pasaba cuando ponías a alguien acostumbrado a las peleas en una situación tan...¿Cariñosa?.
- Shh - Zetsumei calló al chico con otro beso. - Eso será después -
La chica se quedó admirando al muchacho debajo de el, claramente disfrutando de las reacciones que el joven muchacho le daba, tenía tanto que enseñarle al chico, ya que por lo que pudo notar, ella era mayor que el. Al tener a la persona que logró derrotarla debajo de ella, era el momento de cumplir su otro sueño. - Me prometí a mi misma que tendría un hijo con la persona que me diera la derrota que tanto deseaba -
- Me pregunto - La carta de triunfo se separó un poco de Fenrir, para comenzar a quitarse la ropa, acariando su vientre con una sonrisa luego de quitarse sus prendas superiores. - ¿Qué clase de hijo saldría de nuestra Unión? -
Ese día Fenrir experimentó su primera vez en más de un sentido, Física, sexual y sentimentalmente. Y aunque técnicamente abusaron de el, logró reclutar a la chica, quien se convirtió en la primer miembro oficial de los 9 de Tyr. Lo que al fin y al cabo era su misión.
Fin del Flash back
- Toma - Los recuerdos de Fenrir se vieron interrumpidos cuando Rosswisse le acerco una manzana a la boca, al parecer le había traído otra de sus comidas favoritas, una manzana de idunn, una fruta muy deliciosa que también era la favorita de muchos dioses. - Gracias -
Fenrir intento moverse hacia adelante, pero la correa rápidamente corto su movimiento, bajo la mirada con tristeza por la humillación que estaba sintiendo en ese momento. Estaba rodeado de sus seres queridos y odiaba que lo vieran en ese estado, debilitado, hambriento y encadenado, por primera vez se sentía un verdadero animal. Pero fue la suave caricia de Rossweisse en su mejilla lo que le hizo levantar la mirada, encontrándose con la sonrisa de la Valkiria y la elfa. - Cumpliste tu promesa, sabía que lo harías -
Una pequeña sonrisa salió de los labios de Fenrir, antes de ser invadido por la manzana que la Valkiria le estaba ayudando a comer. Una vez que terminó fue Mei la que se encargó de darle de beber, está vez de la botella sin besos de por medio.
- ¿Como están las cosas fuera mimir? - pregunto Tyr, quien se distrajo por ver la escena de los tres jóvenes, disfrutando de ver a su alumno recibiendo algo de cariño. Eso le ayudaba a lidiar con la culpa de haber arrastrado al lobo a una vida de luchar interminables, siempre soño con el día en el que Fenrir pudiera abandonar esa vida y sentar cabeza, pero con los últimos sucesos que habían ocurrido ese día estaba mucho más lejos de lo que alguna vez había estado.
- Se está hablando de un golpe de estado contra Odin - Hablo mimir, mientras se sentaba al lado de Tyr y bebia un trago de Hidromiel. - Los reinos están al borde de la guerra por tu encarcelación y la de Fenrir -
Aquello no era de sorprender, Tyr, Fenrir y Mei, conformaban un grupo más grande de nueve personas, Los nueve de Tyr eran bien conocidos en todos los Reinos, casi como héroes, incluso eran populares entre los niños. Con la encarcelación del líder y su mano derecha, el descontento general no se hizo esperar, protestas en las calles de Asgard y las afueras de la ciudad sólo fueron algunas de las consecuencias de la precipitada decisión de Odin.
- Y cuando se dio a conocer el daño que Odin le hizo a Fenrir las cosas sólo fueron a peor, prácticamente atento contra un héroe de guerra - explicó el consejero de Odin, mientras le pasaba la botella a Tyr.
- ¿Investigaste eso que te pedí? - pregunto Tyr antes de darle un trago a la botella. Ante todo esto Fenrir escuchaba atentamente, siendo alimentado aún por Rossweisse y Zetsumei.
- Si, revise todos los movimientos de Asgard y todo apunta a Loki como el culpable - Respondió Mimir, soltando un suspiro por lo rápido que las cosas se estaban arruinando, estando incluso al borde de una nueva guerra. - Parece que fue el quien le dio la falsa información a Baldur para que fuera a Alfheim, los destrozos que dejó ahí rompieron los tratados de paz con Asgard, Baldur prácticamente entregó la luz a los elfos obscuros - Tomo algo de aire antes de seguir hablando.
- Después está la presencia de Jormungander en Muspleheim, Loki negó toda conexión con su hijo cuando desapareció luego de la pelea con Thor, pero al parecer estuvo experimentando con la serpiente en secreto durante estos años - miro a su amigo Tyr con pena mientras miro la herida en su abdomen. - ¿Supongo que tu ya sabes que es verdad?
- Veneno - dijo con un tono de voz serio, mientras miro la herida en su abdomen ahí donde Modi le había apuñalado. - Lo note cuando intente ayudar a Fenrir y no me pude mover -
Fenrir dejo de comer en ese momento y se giró para mirar a su maestro, su mentor...su padre. - ¿envenenado?
- Tuvo suerte - Mimir soltó la botella y tomo algo de sus bolsillos, sacando una pequeña caja de cristal con un fragmento del cincel de Thamur. - Es casi imperceptible pero esto contiene saliva de Jormungander, lo que sea que haya echo Loki la volvió extremadamente venenosa, letal incluso para los Dioses -
- El maldito le prometió a Magni y Modi el puesto de Dios de la guerra al que pudiera matar a Tyr, si no hubieras evitado que Modi apuñalara más profundo Tyr habría muerto en segundos -
- ¿Hay forma de probar nuestra inocencia? - Pregunto Tyr
- Desgraciadamente no, Loki cubrió muy bien sus rastros, no hay forma de probar su participación en estos lugares -
- ¿Que es lo que busca? - Mimir espero unos segundos antes de responder, miro a Fenrir rápidamente sin que este se diera cuenta y luego se acercó al oído de Tyr. - Lo sabe, Loki lo sabe -
Tyr bajo la mirada - Ya veo -
Solo un pequeño grupo de personas en Asgard conocían la identidad de Fenrir, su naturaleza, y más importante aún su futuro. Siendo Tyr, Odin, Mimir, Groa y Freya los que sabían que Fenrir era una pieza importante en el Ragnarok.
Los cinco decidieron que aquella información podría causar caos y revuelo en todo los Reinos, por lo que decidieron convertirlo en secreto nacional, y pactaron que la información nunca saldría de ese pequeño grupo. Pero ahora Loki conocía el secreto, un secreto que nisiquiera el propio Fenrir conocía.
- El día llegó - Dijo Tyr mientras miraba a su alumno - ¿Que dijeron los demás? -
- Llegamos a un acuerdo, Odin está atado de manos, Loki está poniendo a todos en Asgard en contra tuya y de Fenrir, incluso puso a Thor y baldur en contra de Odin, amenazan con destronar a su padre. Pero el y yo encontramos la forma de aplasar la ejecución, almenos hasta el juicio de mañana - Explicó Mimir
- ¿Y luego? - Tyr ponía atención a cada palabra que su viejo amigo le decía, por suerte Fenrir seguia en shock por la revelación del veneno corriendo por la sangre de su padre, siendo incapaz de escuchar la conversación entre Tyr y Mimir, mientras era consolado Por la Valkiria y la elfa.
- Debes sacar a Fenrir de aquí, pero no sólo de Asgard debes sacarlo de el territorio Nórdico, alejarlo lo más posible del alcance de Loki - Tyr fue elegido para esta misión porque era la persona que más contactos tenía fuera de la facción Nórdica, gracias a sus múltiples viajes y más importante aún la persona en la que más confiaba Fenrir, algo de vital importancia para esta misión. Ya que el Asgardiano jamás aceptaría abandonar su hogar si no era Tyr quien se lo pedía, confiando ciegamente en su maestro. - ¿Tienes a donde ir? -
-...Conozco unas tierras lejos de aquí, está bastante al norte, lo suficientemente alejado de las tierras Nórdicas - Aquello formaba parte de un plan que Tyr habia pensado en caso de emergencia. - Pero no estoy en condiciones de viajar -
El veneno fue un factor que Tyr jamás considero, y es que a partir de ahora sus días estaban contados. Sacar a Fenrir de tierras nórdicas significaba que tarde o temprano se quedaría sólo, y viajar en tierras extranjeras sin compañía era prácticamente una sentencia de muerte.
- ¿Cuanto tiempo te queda? - Mimir era consciente del estado de salud en el que estaba su amigo, pero se estaban quedando sin opciones, debían evacuar al lobo lo antes posible...incluso si algunos debían sacrificarse para ello.
- Cuando Modi me enveneno no me podía mover, y cada día que pasa siento como el veneno succiona mi energía vital - Hablo en agotado anciano, dándole nuevamente un trago a la botella de Hidromiel. - En un mes estaré muerto -
- ¿Que necesitas para ponerte en marcha? -
- Necesito llevar a Fenrir a mi templo en Midgar, también necesito comunicarme con mis contactos en otras facciones. Debo dejar todo preparado para que el pueda continuar sin mi -
- Entiendo hablaré con Odin - Mimir se levantó del suelo y miro a Tyr en silencio, antes de extender su mano para saludar a su amigo. - Tyr -
- Mimir - Ambos amigos se saludaron antes de que Mimir se diera la vuelta, llamando a la Valkiria para salir del cuarto.
- Lo siento mucho Fenrir...de verdad - Rossweisse se despidió con un beso en la mejilla, antes de pararse para caminar hacia la salida. Dejando únicamente en la habitación a Tyr, Fenrir y Mei.
- Mei...necesito un favor -
- Lo que usted necesite capitán -
- Reúne al resto del equipo, prepararense para la batalla -
- ¿Contra quien pelearemos señor? -
-...Contra Asgard -
