Chloe se había sentido especialmente feliz cuando se enteró de que Adrien estudiaría en su misma escuela y que ambos serían compañeros de clases. Él era su amigo, pero eran muy pocas las veces en que se veían y se habían distanciado aún más después de la desaparición de Emilie Agreste. Chloe tuvo la esperanza de que eso cambiara en la escuela.
Estaba equivocada.
Adrien no se sentó a su lado, pero esa no fue la primera señal. Su amigo arruinó la broma que le había hecho a Marinette. Esto último le pareció molesto, pero no tanto al notar que su compañera se había enfadado con Adrien. Le hacía feliz pensar que Marinette no se sintiera atraída por su amigo, pero le preocupaba el que lo marcara como enemigo.
Nino y Adrien parecían llevarse bien y eso le preocupó. Chloe sabía que su reputación no era la mejor y era consciente de los motivos. Ella había dicho que Adrien era su amigo, por lo que le preocupaba que le hablaran mal de ella.
No estaba equivocada.
Nino incluso le dijo que no debería preocuparse por Chloe porque podría hacer nuevos amigos y que todos serían mejores.
Algo extraño pasó, insólito e irreal. Ivan, uno de sus compañeros, se había convertido en un monstruo de piedra. Dos superhéroes hicieron acto de aparición, un rubio vestido de gato y una mujer de cabellos azules con traje de mariquita. Ambos lograron detener a Ivan, temporalmente.
Esa fue la primera vez en que Hawk Moth hizo acto de aparición. Varias mariposas formaron el rostro de un hombro y de esa figura, con una voz claramente distorsionada, exigió que se les entregaron los miraculous de Ladybug y Chat Noir.
Chloe no sabía qué eran los miraculous, nadie lo sabía, pero eso no evitó que ella se sintiera cautivada. La joven Bourgeois había admirado a los superhéroes desde que era niña. Ella y Adrien solían jugar a que ella era una princesa que lo rescataba de un malvado villano, tiempo después jugaría con Sabrina a que eran los superhéroes parisinos, algo que mantendría en secreto hasta el día en que Sabrina fuera akumatizada y que ella se convirtiera en el centro de su venganza.
El joven Agreste hizo amigos con facilidad. Nino le presentó a los demás compañeros y ellos lo aceptaron gustosos. Nino fue akumatizado porque quería celebrar el cumpleaños y Chloe, ella hizo lo que solía hacer todos los años, buscar un regalo de último momento. Ella siempre se decía que no volvería a olvidar esa fecha pese a que los cumpleaños no significaban nada para ella. Sus padres nunca los celebraban así que no entendía por qué todos actuaban como si fueran tan importantes.
Para Chloe fue muy doloroso cuando escuchó a Adrien decir que Marinette era su primera amiga. Ella no sabía cuándo había pasado. El primer día de clases, su compañera parecía enojada con Adrien, pero después ambos parecían cercanos y lo que le molestaba más es que su amigo parecía haberse olvidado de ella.
"¿Es que acaso todos los momentos que hemos compartido nunca significaron nada para ti?", pensó Chloe, un tanto dolida. Ella incluso le había presentado al señor Abracitos, su posesión más preciada y el juguete que la ayudaba a sobrellevar el alejamiento de su madre.
Inicialmente decidió dejarlo pasar. Chloe se dijo que si ella intervendría, Adrien podría enojarse con ella y que solo debía esperar a que su amigo pudiera comprobar por su propia cuenta que Marinette era una persona horrible.
Las cosas empeoraron cuando Kagami fue transferida al salón de clases. Chloe no se dio cuenta de que Adrien tenía sentimientos por ella, pero sí escuchó lo que sus compañeros dijeron de ella y se sintió traicionada al saber que Adrien no la había defendido. Eran amigos, pero Adrien una vez más la había dejado a un lado y eso le dolía.
En el fondo sabía que sus amigos no estaban del todo equivocados al decir que ella era la responsable de la mayoría de las akumatizaciones. Sabrina, su mejor amiga también se había visto afectada días atrás, convirtiéndose en Desvanecida.
En aquella ocasión Chloe se lamentaba por no tener nada que ponerse pese a que su armario estaba lleno de ropa de diseñador. Sabrina le había robado un par de zapatos y eso fue lo que más le dolía, amaba ese calzado.
Sabrina la atacó un par de veces aprovechándose de que era invisible. Todos la culparon a ella y por unos instantes se sintió desesperada.
Su padre acudió a su rescate. Pidió ropa nueva para ella y los superhéroes parisinos acudieron en su ayuda, Chloe se sintió feliz al poder estar con la persona a la que más admiraba, pero su orgullo le impidió decirle la verdad ¿Cómo podría decirle que todos la odiaban y que había tenido una discusión con Sabrina? Era igual de vergonzoso admitir que se había hecho pasar por Ladybug y que Sabrina la había puesto en evidencia, ridiculizado frente a la prensa.
La superheroína de París la decepcionó. Ella la insultó y se negó a aceptar su ayuda. Chloe no lo entendía, era la primera vez que hablaban y sin embargo la odiaba como todos los demás.
En aquella ocasión se había preguntado si era el problema, idea que descartó casi que de inmediato. Su madre, Ladybug, Adrien, todos se equivocaban al no ver la maravillosa persona que era y ella se lo demostraría.
Chloe recordaba que Hawk Moth se puso en contacto con ella y que fue akumatizada, pero no recordaba su voz o lo que hizo mientras que se encontraba bajo su influencia. Lo que sí recordaba era que Ladybug se había disculpado con ella, que admitió haber hecho mal al no escucharla y eso bastó para que su admiración volviera. Su fe había sido restaurada.
—¿Estás bien? —le preguntó Sabrina.
—Adrien es un tonto —se quejó —. ¿Cómo puede estar tan tranquilo cuando dicen esas cosas de mí? ¿No se supone que somos amigos?
—Adrien es muy dulce, él no haría nada que pudiera terminar en alguna pelea.
Chloe se sintió un poco más tranquila. Recordaba que Adrien había sido de ese modo desde que era pequeño y que, a diferencia de su primo Felix, solía evitar los conflictos en todo momento. Siempre hacían lo que le decían y eso la incluía a ella.
—Supongo que tienes razón, pero aún así tendrá que esforzarse si quiera para que cumpla nuestra promesa.
—¿Qué promesa?
—Ese es un secreto que solo Adrien y yo podemos saber.
Fue algo que pasó cuando ambos tenían siete años. Su madre se había ido a New York, en compañía de Zoe y eso la había hecho sentir molesta. Chloe no odiaba a su hermana, de hecho, ella le agradaba y era su modelo a seguir, pero en ocasiones como esa se sentía celosa. Audrey ni siquiera sabía su nombre, tampoco el de Zoe, pero al menos solía llevarla a muchos de sus eventos y eso hacía que se sintiera celosa.
Chloe había intentado huir de su casa, creyendo que si lo hacía sus padres se arrepentirían por haberla hecho a un lado y que le darían todo lo que quisiera. No fue así. André pasó todo el día reuniéndose con algunos socios y Audrey, ella ni siquiera estaba en Francia. Adrien fue el único en darse cuenta y fue a buscarla en compañía de su madre.
—¡Chloe! ¿Estás bien?
Chloe no entendía por qué Adrien y Emilie se veían tan preocupados. Si bien es cierto que ella podía notar cierto dolor en su frente, también lo era que no era consciente de que estaba herida. En cuanto vio el corte, comenzó a llorar.
—¡Soy un monstruo! —se lamentó —. ¡Nunca podré casarme!
Emilie comenzó a aplicar alcohol en la herida de la niña, algo que la hizo llorar con más fuerza. La madre de su amiga besó su frente y eso hizo que se sintiera un poco mejor.
—Yo me casaré contigo —le dijo Adrien.
Emilie se mostró sorprendida y Chloe se sonrojó. La cicatriz en la frente de la niña rubia desapareció, pero ninguno de los dos había hablado acerca de lo que acordaron ese día. Chloe era la única que realmente creía en esa promesa y la que más anhelaba el día en que pudiera convertirse en una realidad.
—Todo es culpa de esa panadera —se quejó —. Siempre es su culpa.
—¿Por qué odias a Marinette? ¿Acaso ella te hizo algo?
La joven Bourgeois sintió como su rostro se teñía de rojo. Ella tenía sus motivos para odiar a Marinette, pero no podía decirlo y eso incluía a Sabrina.
Era algo demasiado vergonzoso para admitirlo.
—No la odio, eso sería darle demasiada importancia. Simplemente me molesta que nadie más pueda ver más allá de esa fachada de niña buena. Es tan irritante que me enferma solo verla.
