El cuento que todos conocemos nos habla de una encantadora Princesa encerrada en una torre, que vigilaba un horrible dragón que escupía fuego, quien fue derrotado por un valeroso Príncipe azul enamorado de la Princesa. Y que estos dos vivieron juntos y felices para siempre.

Sin embargo, los ponientis tienen su propia versión de la historia, una mucho más interesante y real, porque el reino entero la vivió.

En Poniente se hablaría del Verde Príncipe Dragón encerrado y custodiado por dos Torres, miserables torres ambiciosas que se creían con el poder suficiente para retener a un dragón y comandar las tierras ajenas desde el Trono de Hierro; Torres que buscaron obligar a dicho Príncipe a contraer matrimonio con la Dragona menor, mucho más indefensa y manipulable.

Torres que creyeron que por sabias, tenían el derecho a poseer aquello que solo los dragones ostentaban ¿Qué son un montón de ladrillos ante el abrasador fuego de un dragón? O en este caso, de una dragona mayor furiosa ante la invasión a su nido, al robo de uno de sus preciados tesoros. Estúpidas Torres que de nada les sirvió crecer en la más antigua y sabia ciudad, si fueron incapaces de entender que nadie puede desafiar o robar a un dragón. No, si desean conservar su vida.

Ambiciosas Torres que por aspirar a más de lo que debían ardieron ante el fuego de una Dragona dispuesta a rescatar al Príncipe que allí se encontraba. Príncipe que dejó atrás sus verdes escamas para cambiarlas a las que siempre debieron ser, a las que representaban el lugar donde yacía su alma y corazón. Verdes pedazos cayeron en su totalidad ante sus propias garras para dar paso a su verdadero ser, vistiendo así las escamas negras propias del dragón que realmente era.

Narra el cuento Ponienti que la dragona y el dragón alzaron juntos el vuelo y danzaron en amor, haciendo florecer toda la tierra que juntos gobernaron en paz y sabiduría, rodeados de sus amadas crías. Y que estos vivieron juntos y felices para siempre.

O bueno, tal vez no siempre, pues ambos dragones tuvieron que dar muchas explicaciones al viejo y enfermo dragón que por entonces gobernaba, quien exigió unas disculpas por no haber sido informado de la unión, pero feliz cuando conoció la verdad tras sus amadas crías hechas nietos, y quien para otorgar el real perdón, exigió que volvieran a su rojo nido, dispuesto a callar la verdad con tal de mantener feliz a sus propias crías, destruyendo los cimientos de las Torres y acallando para siempre los susurros que salían de las ovejas. Porque a final de cuentas, ellos eran dragones, su palabra era ley, y ninguna oveja o caballito de mar podrían hablar sobre lo que para la casa del dragón era la verdad. La palabra de los descendientes del conquistador eran lo que regía en aquel lugar, y si alguien osaba hablar, siempre podían recordar lo que el fuego y la sangre traía.

Y es así como los dragones ya adultos volaron felices y en prosperidad, extendiendo su nido en amor y felicidad, paz y prosperidad.

Por supuesto, todo eso fue hasta que se enteraron del vuelo y danza de sus adoradas crías y los otros dragones que mal llamaban hermanos

¡¿Cómo se atrevían Helaena y Aemond a poner sus ojos en sus bebés?!

NOTA:

Como se habrán dado cuenta, los capítulos anteriores eran algo más serios y dramáticos, muy distintos al capítulo final. Esto, porque originalmente era un one-shot, y después de escribir el segundo capítulo, no sabía cómo terminar la historia. Soy más de escribir tragedias, pero mientras hacía ejercicio llegó a mí la inspiración e idea de realizar el final como si fuera un cuento para niños... feliz, porque vamos, tenemos príncipes, princesas, dragones y torres, está todo para que sea así XD

Espero que el cambio del tono de la historia no sea desagradable para ustedes.

Como dato extra de esta historia, el matrimonio de Rhaenyra y Laenor fue anulado por esterilidad de este último, razón válida para esta historia, lo que permitió el matrimonio entre Rhae y Aegon. Y como se da a entender, por mucho que la gente hable, a Viserys no le importó, porque ellos son la sangre del dragón y quien manda. Vamos, que los Targaryen no se hicieron con las tierras de buena onda, lo hicieron a fuego y sangre, y en mi corazón si a la gente no les gusta y se vuelven en su contra, a fuego y sangre los van a obligar a callar y obedecer. Puede no ser lo correcto para mi moralidad, pero es concordante con el lema de dicha casa, y lo que uno esperaría de los descendientes de una civilización que esclavizó todo lo que había a su alrededor. Y si, Alicent y Otto se reunieron con el Extraño, no hubo perdón para ellos de parte de Rhaenyra.

Y si se dieron cuenta, dejé entrever un Lucemond por ahí junto con un JacexHelaena. Soy más fan del Jacaegon, pero aquí eso no es posible por obvias razones.

Besitos, y los comentarios siempre me ponen feliz.