Capítulo 8
Sehrazat apoyó uno de los codos sobre la mesa y descansó allí su cara, sus ojos algo perdidos, una sonrisa instalada en su semblante…
Onur se quedó mirándola unos instantes, estaba absolutamente magnetizado por sus gestos… era como si no quisiese perderse uno solo, y siempre buscaba alguno nuevo…
-¿No te aburres? - dijo ella y lanzó una risita algo tímida.
-¿De mirarte? No… no me pasa…- le dijo él.
-Onur… ya puedes dejar de inventar excusas…
-No son excusas…- dijo y la vio poner los ojos en blanco- creo que no entiendes… eres hermosa, pero tu belleza es solo el comienzo… hay algo en ti que me inspira… te veo y siento que puedo escribir lo que sea sobre ti…
-Más te vale que sea algo interesante…- le dijo ella levantando el dedo.
-Espero que sí…- dijo él y se perdió en sus ojos.
-Entonces, tu interés no es romántico…- dijo con una mezcla algo confusa de desilusión y sorpresa.
-Bueno… no es que no puedas interesarme… pero en este momento, estoy detrás de mi personaje… hace unos días, me dijiste que me lastimarías si te llamaba musa… pero esa es exactamente la definición de lo que eres…
-Bien… por un lado me alegra que no estés interesado en algo conmigo…
-¿Y tú conmigo? - quiso saber él.
-¿Yo? - preguntó ella con incomodidad. No había posibilidad de que ella evaluara algo así.
-Evidentemente no…- dijo él y sonrió.
-Por supuesto que no… ¿cómo se te ocurre?
-No lo se… eres un poco fan de mis libros…
-Soy fan del género…- se excusó ella.
-Entiendo…- dijo él y sonrió.
Sehrazat sintió que su cuerpo reaccionaba a él y por primera vez tuvo que admitir en su corazón, que estaba cerrado bajo siete llaves, que él y sus locuras le movían un poco las estructuradas paredes que había construido a su alrededor para defenderse de lo que la vida le había quitado… el amor y la familia…
-Dijiste varias veces que no te conozco… -dijo él de repente y ella enfocó sus ojos en los de él.
-Es así… no me conoces…
-Entonces necesito preguntarte algunas cosas…
-Dispara…- dijo ella y él alzó las cejas.
-Claramente no tienes vida social…
-No me hace falta…
-Pero sí, alguna relación casual…
-Pues…- dijo y lo meditó un poco, hacía siglos que eso no ocurría porque no había habido ningún hombre que la motivara- es la única posibilidad que tengo de fluír junto a alguien...
-Fluír…- repitió él y asintió.
-Así es… pero tampoco es que me desespere… simplemente cuando tengo deseos de algo trato de obtenerlo y luego el deseo desaparece y también mi interés…
-Esa es exactamente la definición de "relación casual"
-Bien… entonces sí…
-¿Cómo duermes?
-¿Disculpa?
-¿No entiendes?
-Me resulta algo invasiva la pregunta.
-Lo siento…
-Todo depende de cómo me sienta… hay veces en que me quito la ropa y me acuesto, otras tomo un largo baño y uso un pijama cómodo, unos cuantos talles más grande y otras, muy de vez en cuando… uso algo de seda…
-Claro…- dijo él y de pronto sintió un poco de calor…
-Pero todas las veces… duermo con mi arma en la mesa de noche…- le dijo alzando las cejas.
-Me lo imaginaba…- dijo él y ambos se rieron.
Onur le hizo un par de preguntas más sobre sus hábitos y luego, como habían terminado de comer, ella lo llevó a conocer su casa.
Él tomó un portarretratos en donde había una foto familiar de ella con su marido y su hijo y vio que su semblante se ensombrecía…
-Lo siento… no quiero molestarte con recuerdos…
-Son inevitables… supongo que no lo superaré nunca… aunque pueda estar un poco más tranquila…
-¿Cómo fue?
-Un accidente… habíamos discutido… él quiso llevarse al niño para ver a sus abuelos y…- dijo y Onur vio que sus ojos se empañaban.
-Entiendo…- dijo cortándole la posibilidad de seguir.
Él le pidió permiso para pasar por el baño, quería refrescarse y de paso, observar un poco más, pero sin reconocerlo…
Ella se enfocó en levantar los platos y lavar un poco lo que habían usado.
Onur se lavó las manos, observó un poco el estante donde ella guardaba su perfume, un set de sales, gel de ducha y spray corporal que, como él sabía, olía a cerezas y observó que, detrás de la puerta, había una bata de baño colgada…
La tomó, aspiró su aroma y entrecerró los ojos. Sentía que la conocía de toda la vida, y eso, más allá de ser inspirador, era un poco aterrador… pero se obligó a dejar todo como estaba y salió del baño, buscándola…
Ella estaba en el pequeño living bien decorado, austero, pero con buen gusto y se giró hacia él con una sonrisa.
Le entregó una copa de vino, lo único que no había lavado de todo lo que habían usado en la cena y él chocó su copa con la de ella…
-Supongo que deberé dejarte descansar… este caso nos quita bastante energía y no me gustaría ser el culpable de tu cansancio…
Ella lanzó una risita y se perdió en sus ojos… tomó su copa y la dejó a un costado junto a la de ella…
Onur abrió los ojos cuando la vio acercarse, sus manos deslizándose por los brazos de él hasta que llegaron a los hombros…
-Sehrazat…- le dijo él y ella se inclinó lentamente y testeó sus labios con suavidad.
Onur quiso atraparla entre sus brazos y profundizar el beso, tomar el control, sus sentidos le rogaban que no se perdiera ni un instante de todas las sensaciones que estaba teniendo…
Pero a pesar de que su aliento sabía a alcohol por el vino que habían compartido, él supo que ella no estaba borracha… y que sabía perfectamente lo que hacía…
Sehrazat entreabrió sus labios y lo besó con mayor ímpetu, no con el que él hubiera querido, pero sí un poco más…
No pudo reprimir un leve suspiro y luego se separó de él…
-Era absolutamente necesario aliviar toda esa tensión…- dijo casi sin aliento. No contaba con que ese beso la dejaría en esas condiciones.
-Claro… por supuesto…- dijo él y miró sus labios deseando que ella volviera a besarlo… para siempre…
-Me alegra haberlo hecho… me caes bien, Onur… aunque no lo parezca…-dijo y sonrió.
-No lo parece, es cierto…- dijo él y ella asintió.
-¿Nos vemos mañana?- le dijo y él se sintió un tonto por la cara de desilusión que puso.
-Sí… mañana…- dijo y ella sonrió.
Lo acompañó hasta la puerta y él se volvió hacia ella antes de salir.
-Fue una… linda noche..
-Espero que haya sido lo suficientemente reveladora…- dijo ella.
-Lo fue… totalmente…- dijo y sonrió antes de girar para irse.
Sehrazat le devolvió la sonrisa y él estuvo a punto de inclinarse para volver a besarla, pero se arrepintió. No quería dar ni un solo paso en falso…
Él caminó hacia el ascensor y supo que ella lo miraba. Antes de subir, giró la cabeza y levantó la mano. Ella repitió el gesto y luego, él escuchó que cerraba la puerta…
Se tomó el pecho, su corazón latía alocado… ¿aliviar tensiones?, pensó e inspiró hondo.
Sehrazat caminó descalza por el living hacia su habitación. Abrió el cajón donde guardaba su ropa para dormir... sin dudas, hoy usaría seda…
Bueno, se necesitaba un cambio de estrategia, ¿creen que fue la mejor decisión para ella? Sigo pronto, lo prometo! Gracias por leer!
