Capítulo 3: ¡Bienvenidos a Beacon!
—¿Enserio no vas a hacer nada?
—¿Y por qué yo tengo que intervenir? No es mi responsabilidad.— Argumentaban entre si Lupín y Ruby por ver quién iba a entrar a detener aquella pelea que ya estaba durando más de lo que debería.
Y seguían sorprendidos de que ningún profesor se encontraba en la entrada para detener ese sin sentido.
—Es mejor que quedarse mirando.
—Mantén la calma Ruby, además ¿Cómo pretendes que los detenga? ¿Y qué me garantiza que no me mandarán a la otra vida? ¿Sabes lo estúpido que es ir y explicarle a Dios quien me mandó a la fila y por cuáles motivos?— Explico Lupín mirando con cierto temor al dúo. —Muy aparte, creo que tú hermana se está divirtiendo.
—¿Eh?— Ruby sabía de la fascinación innata de Yang por las peleas, pero le costaba verla disfrutar una pelea en la que su otra parte fuese más o igual de fuerte que ella, normalmente se frustraba y dejaba ver una parte de ella muy terrorífica.
—Mira y dime si no lo hace.— Apuntó Lupín con su bastón y Ruby tuvo que prestar mucha atención a la expresión de su hermana.
Quedó bastante confundida al ver cómo lentamente se formaba una sonrisa divertida en la cara de Yang al mismo tiempo que trataba de romperle el cráneo a ese tal Max.
—¿Qué diablos?
—Piensa en ello como una forma de hacer nuevos amigos.
—Pues que manera de hacer amigos.— Dijo la pelinegra procesando todo lo que estaba viendo, aunque pensándolo de esa forma tenía algo de sentido, su padre dijo que en un inicio tanto él como el tío Qrow no se llevaban bien y resolvieron sus diferencias a puño limpio.
Y la pelea seguía sin ser perturbada en lo más mínimo, aunque ambos parecían ya estar cansados, Max había logrado a duras penas esquivar la mayoría de golpes de Yang y viceversa, por lo que se encontraban en un punto muerto en el que nadie llevaba la ventaja por sobre el otro.
"Carajo, no puedo rendirme así, tengo que seguir hasta dejarla lo más cansada posible" Se decía a si mismo el chico de ojos rojos tratando de mantener el ritmo, pero cada vez estaba con menos fuerza y perdía velocidad con cada golpe que fácilmente era bloqueado por su contrincante.
Mientras que la rubia seguía bastante firme en su tarea de bloquear y golpear, sin mostrar ningún signo de cansancio y con una sonrisa amistosa que provocaba más furia en Max.
—¿Estás listo para rendirte pequeñín?
—¡Solo en tus sueños rubia oxigenada!
—YAAAHOOO.— Un grito infernal salió del cielo para terminar con alguien estrellándose en el suelo.
Instintivamente tanto como Max como Yang frenaron su combate en seco ante tal bizarro acontecimiento.
—¿Eh?— Expresaron todos los presentes al unisono al ver el causante de aquella extrañeza, un chico extremadamente alto con una vestimenta verdosa y portando dos hoces afiladas.
—Oye pequeñín ¿Es amigo tuyo?— Habló Yang restándole importancia a Max apesar de que hace escasos segundos estaba determinada a mandarlo al médico, para centrarse en el recién llegado.
—Iba a preguntarte lo mismo.— Confirmó Max que ninguno de los dos habían visto aquel tipo en su vida y por su aspecto, dedujeron que estaba interesado en su pelea.
—Buenos días idiotas. ¿Por qué se detienen? El show apenas acaba de empezar— Hablo Artyom sonriendo y blandiendo sus dos hoces en señal de que estaba preparado para luchar.
—Oye oye, tranquilízate viejo, mi problema es con esta imbécil...— Trato de explicar el encapuchado para evitar más problemas solo para ver cómo el otro encapuchado se dirigió rápidamente hacía el con claras malas intenciones.
—Me lleva la...— Artyom salto como un animal hambriento sobre su presa y Max no le costó nada esquivar su ataque, Artyom lo observo detenidamente y empezó a lanzar una serie de ataques con sus hoces cuyo objetivo era la yugular del jóven.
Todos veían como fácilmente Thawne lograba esquivar todos los ataques de Krauser, mostrando nuevamente lo rápido que resultaba ser aquel chico.
Max estaba sumamente decepcionado con aquel nuevo contrincante, no tenía técnica, no había estratégia ni nada por el estilo.
Solo una serie de golpes continuos con armas bastante cortas, a menos que bajase la guardia, dudaba que el logrará golpearlo a ese ritmo.
Y otra persona se involucró en la pelea, deteniendo el brazo derecho de Artyom y frenando su pelea.
—Oye amiguito, ese es mi adversario, consíguete el tuyo.— Expreso Yang sacando a volar a Artyom sin muchos inconvenientes, como lanzar un trapo. Aunque el sonido de varios huesos rompiéndose dejo helada a la rubia.
—Oh dios. Oh dios.— Se conmocionó en cuestión de segundos ¿De verdad había aplicado tanta fuerza a la hora de hacer eso? Y ese horror se transmitió tanto a Lupín como a Ruby.
Aunque duró poco cuando vieron nuevamente al chico levantarse sin dificultades y observar con asombro como se "arreglaba" sus extremidades que habían quedado visiblemente rotas, la piel de la pelinegra se erizo al ver cómo movía sus dedos rotos y los dejaba como nuevos.
—Bueno bueno, eso fue interesante, es mi turno ahora.
Ozpin se encontraba sumamente ocupado con la inmensa cantidad de papeleo de los nuevos estudiantes mientras su fiel compañera Glynda estaba cómodamente sentada a su lado tomando té en su oficina.
—Glyn ¿Cuando vas a detener a esos dos?— Hablo Ozpin sin mirarla, ya se habían percatado de la lucha en la entrada pero ninguno había movido un dedo para detenerla. Ni se lo habían informado a los demás docentes.
—Ya lo dije Ozpin, cuando termine mi té los adiestrare como se debe, y el que gane la pelea lo golpeare más fuerte.
—Tus métodos aveces son raros Glyn.— Expreso el albino, para después recibir la visita de un muy desesperado hombre caucásico.
—¡Artyom! ¡Artyom escapó y está luchando ahí afuera con los estudiantes!
—¡Jerry por un demonio, solo tenías un trabajo!— Grito enfurecida la profesora y salió tan rápido como pudo de la oficina dispuesta a parar a los jóvenes antes de que las viseras empezarán a adornar la entrada de la academia.
—Jerry Jerry...
—A mí no digas nada idiota. Esto se pudo evitar si tan solo hubieran detenido a esos dos antes de que el se diera cuenta.
—Y si tan solo lo hubieras alejado de la ventana.— Respondió con frialdad el director mientras seguía firmando papeles restándole importancia al asunto, Glynda se encargaría de forma rápida y sencilla así que no había preocupación.
Y ahora la entrada se había convertido en un verdadero campo de batalla.
Con Ruby blandiendo su "Crescent Rose" y ayudando a su hermana a detener a aquel tipo, viendo que resultaba ser lo más peligroso ahora.
Yang trataba de mantener lo más alejada posible a su hermana de la pelea y constantemente le exigía que se fuera de ahí y que dejase que ella se encargase de el, obviamente fue ignorada por la pelinegra.
Lupín por primera vez tuvo que salir de su modo pacífico y ir a ayudar a las dos hermanas usando su arma, el bastón que en realidad solo era la funda de su verdadera arma, una pequeña espada sierra de color violeta.
Y Max simplemente observaba todo a lo lejos, teniendo finalmente la oportunidad de descansar un poco antes de volver a la acción.
—¡Ruby lárgate de aquí ahora!— Grito Yang usando por primera vez sus guanteletes de tiro doble en el día, viendo que todos estaban usando sus armas ahora y que ese muchacho parecía ser prácticamente indestructible a la mayoría de sus ataques, no había razón para contenerse.
—Por supuesto que no, te lo deje pasar una vez, ahora estamos juntas en esto.
—Que tierno, nunca antes le había pateado el culo a dos hermanas al mismo tiempo.— Hablo para si mismo Artyom, Ruby arremetió contra el usando su arma para golpearlo directo en las piernas, no contaba con que el muchacho saltaría justo en ese momento y lograría agarrarla de la capucha de su traje para lanzarla con brutalidad lejos de ellos.
—¡Ruby!— La rubia bajo su guardia nuevamente y recibió dos patadas directo en la cara por parte de Artyom. Mientras que Ruby se estrelló contra un grupo de hombres que casualmente traían equipaje con un brillo blanco y de apariencia cara.
—Ya me están aburriendo, esperaba más acción.— Se quejo el encapuchado después de deshacerse temporalmente de las chicas y quedando únicamente el moreno del sombrero bonito, Artyom pensó en robarlo después de matarlo, sería un buen agregado.
Y recibió dos disparos por la espalda. Cosa que provoco un alarido muy similar al de los corderos. Artyom se volteo bastante enfadado por aquella acción.
—¿Qué diablos eres tú?— Max estaba profundamente sorprendido por la resistencia de ese desconocido y el hecho de que aún estuviese de pie después de recibir dos disparos en su columna ya era impresionante por si solo.
—Solo soy un hombre que busca diversión. Y veo que tú no eres de luchar a mano limpia.— Observo detenidamente el arma del ojitos rojos, un revolver negro muy bien cuidado, una elección de arma rara para un futuro cazador.
—Que quieres que te diga...— Expreso Max sacando otro revolver. —...Me gusta usar armas verdaderamente efectivas.
—Pues serás fácil de matar.
—No tan rápido fenómeno.— Y Yang atacó por la espalda a Artyom dándole un certero golpe en la columna. Para después agarrarlo del cuello y estrellar su cabeza contra el pavimento. Y no se detuvo ahí, lo hizo una y otra y otra vez, haciendo el suelo temblar cada vez más y dejando un mini cráter usando la cabeza de Krauser.
—Mierda.— Observo Lupín verdaderamente impresionado por la brutalidad oculta de aquella chica. Incluso parte de su apariencia se mostraba diferente.
—Eso te ganas por meterte con mi hermana.— Cortante y carente de alguna otra emoción que no fuese irá, su cabello rubio ahora brillaba cual fuego y sus ojos lilas habían cambiado a un rojo intenso.
—Pfff...¿Eso es todo lo que tienes?— La confianza y burla en la voz de Artyom aún no se desvanecía, apesar de la sangre y los dientes perdidos. Y Yang ya estaba preparada para repetir el proceso hasta que el hubiese perdido el conocimiento.
—¡Suficiente!— Exclamó Glynda Goodwitch, todos se detuvieron y rápidamente la identificaron como uno de los profesores de Beacon. —¡Todos ustedes a dirección ahora!
—Oye...Oye...¡Oye! ¡Despierta!— Ruby abrió los ojos, solo para toparse unos hipnóticos ojos amarillos mirándola con preocupación.
—Eh...¿Qué paso?— Pregunto Ruby tratando de recordar lo último que pasó antes de caer inconscientemente. Fue ahí cuando noto que aquella persona le estaba extendiendo la mano para levantarla, sin dudarlo la acepto y noto más detalles de esa persona.
—Fuiste golpeada por ese tipo de verde. Y destrozaste todo el equipaje de la Schnee.— Hablo nuevamente aquella chica, teniendo más o menos la altura de su hermana, de tez blanca y cabello negro largo.
La vestimenta de la jóven era ciertamente inusual. Constando de un chaleco abotonado negro con faldones y un solo botón plateado en la parte delantera teniendo debajo una camiseta blanca y pantalones cortos blancos con una cremallera en la parte delantera de cada pierna.
También unas botas negras de tacón bajo muy elegantes y medias anchas con una gradación de color de negro a morado en los tobillos a la vista de cualquiera.
—Oh rayos.— Dijo apenada Ruby viendo todo los destrozos que ella ocasionó, incluida una caja completamente destruida y con ropa por todas partes.
—¡¿A qué se debe esto?!— Se escuchó gritar a lo lejos, ocasionando un terror inmenso en Ruby por lo furiosa que sonaba la chica.
—Bueno, veo que estás bien así que buena suerte.— Se despidió aquella chica, dejándola a su suerte con la enfurecida Schnee.
—¡¿Tú eres la idiota que ocasionó esto?!— Ruby no tuvo tiempo para reaccionar cuando la chica del equipaje ya estaba frente a ella con un dedo acusador.
—Eh...Esto...Eh...
—¡Señorita Rose!— Otro grito descolocó a ambas muchachas, viendo cómo la profesora Glynda se acercaba a ellas con un semblante serio y autoritario.
—Espere...¿Usted es la señorita Goodwitch?
—Me alegra ver qué me reconoce.— Dijo sonriendo la adulta. —Viendo que se encuentra bien, por favor sígame, el director Ozpin la espera junto con los otros chicos que estuvieron haciendo disturbios aquí.
—¿No estoy en problemas verdad?
—Por ahora.
—¡Esperen un minuto!— Grito la joven de pelo blanco. —¡¿Quién se hace cargo de esto?!-/— Apuntó a todo su equipaje destrozado y tirado por todo el suelo como basura. Ruby por un momento se sintió apenada por la situación.
—Lamento por lo de su equipaje señorita Schnee...
—¡Quiero hablar con el director ahora mismo!— Exigió la joven envuelta en rabia y no iba a aceptar un no por respuesta.
"Esto sera un largo día" Pensó la profesora acomodándose los lentes y aceptando la petición de la albina, porque uno más a la oficina no hacía ningún daño.
—Bien. ¡Los demás vengan para acá!— Llamo la atención de los demás involucrados, quienes ahora estaban más calmados, sobretodo Artyom (Quién ahora se encontraba amarrado y siendo llevado por Jerry el guardaespaldas.).
—Yo solo quiero aclarar que Max empezó.— Dijo Yang quitándose cualquier responsabilidad por lo sucedido y llevándose una mirada de odio por parte del encapuchado.
—Yo no te di permiso para llamarme por mi nombre, pedazo de...
—¡A callar! Y usted señor Thawne saquese la capucha ahora mismo, política de la escuela.
—Claro el fenómeno puede usarla y yo no.— Susurro frustado el joven y se quitó la capucha de mala gana, revelando su cabello castaño oscuro bastante despeinado y una pequeña cicatriz en punta de flecha en su mejilla. Algo que llamo la atención de Yang.
—Vaya vaya, que ternurita eres pequeñín.— Se burló Yang pero se detuvo cuando recibió la mirada seria y fría de la profesora en señal de que se callará.
Bueno, en el siguiente cap ya nuestros protas conocerán al director y pronto comenzarán su iniciación.
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