Capítulo 1
2 de mayo del 2005
-Vamos Harry- gritaba Ginny desesperada viendo la hora, se suponía que deberían de haber salido de casa desde hacía más de 30 minutos. -Llegaremos tarde otra vez… ¿Cuándo será el día que seamos puntuales a una fiesta en el ministerio?
-Lo siento Ginny- respondió el chico terminando de abrochar la capa que llevaba sobre su traje muggle - Me costó mucho poder cambiar a James… Este pequeño es un rebelde sin causa.
La pelirroja solo negó con la cabeza riendo, ella era quien se encargaba siempre de vestir a su pequeño hijo de casi un año, pero esa noche Harry se había empeñado en hacerlo él mismo, era su pretexto perfecto para llegar tarde a la ceremonia que conmemoraba 7 años de la Batalla de Hogwarts y la derrota de Voldemort, y que a su esposo lo llenaba de malos recuerdos.
-Sabes lo mucho que odio este tipo de celebraciones- Potter sonaba frustrado, jamás le había gustado llamar la atención y menos ahora que tenía un hijo al cual quería mantener lo más alejado posible de los medios y del ojo público -Insistirán en que de un discurso y ni siquiera tengo idea de qué decir.
-Solo ignóralos Harry- agregó Ginny tomando su capa y la del pequeño James -Una vez que lleguemos al salón podemos sentarnos con Ron, Hermione y distraernos… Incluso Brittany estará ahí
-¿Pierce?- pregunto extrañado el chico - ¿Por qué invitan a una chica holandesa y jugadora de Quidditch?
-Sale con tu primo- en la voz de la mujer se escuchaba un poco de molestia -Sam aprovecha cada ocasión para dejarse ver en lugares públicos usando tu apellido.
Sam Evans, el hijo de un primo de Lily Evans, la madre de Harry ni siquiera había visto en su vida más que en una vez a su primo, ya que este vivía en París, él y su hijo nunca trataron de acercarse a Harry por peligro a convertirse en el blanco de los mortifagos, y no fue hasta que la guerra término que apareció en Londres, Ginny no lo soportaba, pero el chico Potter estaba tan desesperado por tener familia que estaba cegado y le abrió las puertas de su casa y familia a su primo.
Y para aún más molestia de Ginny, Sam se había hecho novio hacía un año de Brittany Pierce, la chica era su compañera en el equipo de quidditch, jugaba de cazadora y era la sensación de la liga, y al ser ambas de la edad se habían convertido en mejores amigas.
-No entiendo por qué no te alegra esa relación- agregó despistado Potter, mientras Ginny reía mientras se encogía de hombros, definitivamente su esposo era muy malo juzgando sentimientos de las demás personas -A mí me gustaría que pronto se casaran y James tuviera un primito con el que jugar e ir a Hogwarts.
La pelirroja solo bufó resignada y enganchó su brazo al de su joven esposo dispuesta a ayudarlo a hacer un poco más amena la velada para él.
-Siempre llegando tarde cuñadita- se burló Hermione poniéndose de pie para abrazar a su cuñada y a su mejor amigo -¿Cómo está el hombrecito más guapo del mundo?- añadió dirigiendo su atención inmediatamente a su sobrino quien al ver a su tía y madrina estiró sus brazos hacia ella.
-¿Tienes listo el discurso de esta noche primo?- interrumpió Sam sin percatarse de las miradas asesinas que Ron, Hermione, Ginny y la misma Brittany le lanzaban, y es que cualquiera que hubiera hablado más de una hora con Harry Potter sabía lo mucho que el niño que vivió odiaba la atención.
-No pienso hablar esta noche- aclaró Harry con aburrimiento -No pienso estar aquí más de una o dos horas.
-¿Les parece si vamos a beber algo en un bar muggle?- sugirió Ron
-Yo entrené hasta tarde- aclaró Brittany -Estoy cansada, pero puedo llevarme al pequeño James a dormir a mi departamento para que ustedes disfruten juntos.
-¿Pero pensaba quedarme en tu casa esta noche?- se quejó Evans -Vamos Brittany no nos hemos visto casi en la última semana… Siempre estás entrenando
-Alguien debe trabajar- susurro Hermione con molestia
-Esta noche el único hombre en mi casa será el pequeño James- repitió sin lugar a dudas la chica holandesa.
-Parece que esté Potter ligará más que su padre- se burló Ginny -Ha hecho que nuestra atractiva holandesa caiga rendida a sus encantos- todos rieron y es que Brittany atraía la atención de la mayoría delos hombres en la cena, la chica era más alta que el mismo Harry, rubia, con unos impresionantes ojos azules y un cuerpo de infarto.
-Pues yo si los acompañare chicos- se anotó Evans
-Lo siento Samuel- interrumpió con rapidez Hermione -Será una salida de parejas, y como Brittany no nos acompañara entonces no te puedes unir a nosotros.
El rubio asintió con molestia, le fastidiaba el modo en que los amigos de su primo no lo terminaban de aceptar en su grupo, pero parecían aceptar sin problemas a su novia.
-Esta noche nos complace anunciar que todos los fondos recaudados hoy - hablaba Arthur Weasley en representación del ministro de magia, de hecho Harry tenía que darles el crédito a los organizadores, al hacer que el discurso lo diera por primera vez su suegro eso los había obligado a tener que quedarse hasta el final de las palabras - será donado al orfanato "Huérfanos de la Guerra"- el silencio se hizo presente, ese orfanato se había formado por orden del ministerio después del fin de la guerra, la cual había dejado muchos huérfanos de todas las edades, y era un lugar donde ahora convivían hijos de héroes de guerra así como de mortifagos, eso había hecho que la comunidad mágica mirara el lugar con desdén, pero como Harry había defendido una vez, no podían dejar en la calle a niños que no eran culpables del mal camino que sus padres habían elegido -Nos gustaría un voluntario de entre los presentes para que lleve personalmente lo recaudado y visite a los pequeños esta semana.
Todas las miradas del lugar se dirigieron a la mesa principal donde Harry y sus amigos estaban sentados, Hermione suspiró frustrada sabiendo que la mayoría de los asistentes a esta gala solo estaban interesados en guardar las apariencias, pero ninguno realmente se preocupaba por esos pequeños huérfanos, ella misma quería ofrecerse como voluntaria, pero sabía que entonces la prensa se encargaría de convertir la acción en toda una portada para El Profeta y lejos de ayudar a los pequeños se enfocarían en ella y en que el resto del Trío Dorado no estuviera a su lado, pero conocía demasiado a Harry como para saber que el chico no resistiría ver a esos pequeños, y menos al imaginar que el pequeño James hubiera podido sufrir un destino similar al de estos.
-Yo lo haré- sorprendió Brittany poniéndose de pie -Será un gusto poder compartir la tarde con esos pequeños
Ginny sonrió agradecida a su amiga, sabía que la chica rubia tenía un calendario muy apretado con los entrenamientos, además de sus clases de baile, pero había decidido ofrecerse a ir ella, evitando así que su padre al no tener voluntarios la eligiera a ella, a su hermano, a su cuñada o a su esposo, no es que ellos no quisieran ver a esos niños, pero preferían mantener sus vidas lo más lejos de cualquier cosa que les recordara la guerra.
-¿Podemos irnos?- pedía Ron frustrado, había perdido la cuenta de todas las personas que en la última hora se habían acercado a querer charlar con ellos sobre lo vivido hacía 7 años - Si una sola persona más se acerca a decirnos que somos unos héroes juro que estrellaré mi puño en su cara.
-Ahora entiendo por qué no eres un auror… Tu carácter te impide controlarte- se burló Ginny, y es que después de la batalla Ron y Harry entraron a la academia de aurores, ambos se graduaron con honores, después de todo tenían una amplia experiencia enfrentando mortifagos y descifrando la mente criminal, Hermione, por otra parte, regresó a terminar su último año a Hogwarts al lado de Ginny, ahora la castaña era abogada mágica, mientras que la pelirroja por supuesto era jugadora de quidditch, en cambio, Ron después de su primera misión, donde atacaron un escondite de mortifagos en un pequeño pueblo al norte de Madrid, había decidido renunciar a los aurores, Harry no se había visto venir esta actitud así que estuvo molesto y sin hablar con su mejor amigo casi un año, pero al final las chicas habían logrado que ellos se reconciliaran, y en la actualidad el pelirrojo era el dueño y director de un club deportivo mágico donde los niños practicaban además de quidditch varios otros deportes mágicos e incluso los más grandes recibían clases de defensa personal muggle.
-Concuerdo contigo- sentenció Harry poniéndose de pie -Es hora de irnos
-No tan rápido muchacho- Harry sintió como ponían una mano sobre su hombro en una caricia paternal, tal como Remus y Sirius lo hacían en el pasado, por lo que el chico se tensó de inmediato -Espera a que tu nuevo compañero llegue para presentarte.
-¿Nuevo compañero?- volteo el chico quejándose de inmediato -Kingsley, tú sabes que yo trabajo solo.
El ministro de magia movió la cabeza quejándose y viendo con molestia a Ron, sabía que si el chico pelirrojo se hubiera quedado en el escuadrón no tendría estos problemas, ya que él era el compañero perfecto para Harry Potter.
-Harry ya no puedes seguir rompiendo las reglas- explicaba manteniendo la calma el ministro -La base del escuadrón de aurores debe ser la confianza que existe entre sus miembros… No puedes seguir manteniéndote aislado de los demás.
-Sabes que todos me temen- se quejó el chico -Hice lo que debía hacerse en Madrid y ellos me ven a mí como el villano de la historia… Sacrifique mi propia vida por el bien de la comunidad mágica y en cuanto tome una decisión con la que no están de acuerdo me tratan como si fuera el mismo Voldemort- Ginny tomó de la mano a su esposo al darse cuenta como un vaso de su mesa se rompió, eso solo significaba que el chico estaba perdiendo el control de su magia
-Tu nueva compañera no pertenece actualmente al escuadrón- explicó el ministro -Y eso te da la oportunidad de empezar de cero con ella.
-¿Una novata?- explotó el chico en susurros, tratando de no llamar la atención -Siempre tomo las misiones más arriesgadas y no podré hacer mi trabajo si debo de estar preocupado porque alguien sin experiencia pueda salir lastimada… Si me obligas a esto estoy dispuesto a renunciar.
-No es una novata- aclaró inmediatamente el hombre mayor ya un poco molesto por la actitud del chico que vivió, después de todo él era el ministro y no podía permitir que lo amenazara -Desde hace cuatro años forma parte del cuerpo de aurores de España, además de ser actualmente la líder del escuadrón antiterrorismo… Tiene bastante experiencia y está camino a convertirse en una leyenda en su departamento.
-¿Española?- pregunto Ron incrédulo -Estás loco si piensas que un auror español va a tener en estima a Harry o le dará la oportunidad de conocerlo antes de juzgarlo
-Desde ese incidente las relaciones entre el ministerio español y el inglés están prácticamente rotas- agregó Hermione
-Incluso los partidos de Quidditch entre ambas naciones se han convertido en prácticamente una guerra a muerte- ante las palabras de la pelirroja, Brittany no pudo más que asentir y es que después del último juego contra el equipo español Ginny había durado dos días en la enfermería.
-Como bien dicen las relaciones están rotas- sentenció el ministro con pesar -El mundo mágico debe permanecer unido y esta chica que iba camino a convertirse una leyenda por alguna razón pido trasladarse a vivir a Londres y es una oportunidad que no voy a desaprovechar… Auror Potter, esto es una orden y si no acepta espero su renuncia mañana en mi oficina a primera hora.
Tras esas palabras el hombre se fue dejando a todos sorprendidos.
-Vámonos a casa- sentenció Harry sin ninguna emoción en su voz, pero con el rostro totalmente desencajado, la orden de Kingsley ni hice más que confirmarle lo que había sospechado por cuatro largos años, ni siquiera el ministro había estado de acuerdo con sus decisiones durante esa misión, después de todo su mejor amigo también las había reprobado y Harry seguía teniendo pesadillas con esa noche hasta la actualidad.
Brittany caminaba con el pequeño James en brazos, el niño necesitaba urgentemente un cambio de pañal y sus padres habían ido a despedirse de los señores Weasley, así que la rubia se había ofrecido a llevarlo a cambiar al baño y así los Potter podrían abandonar la fiesta lo antes posible, ella por su parte iría con Hermione a tomar una copa de vino a casa del matrimonio Weasley-Granger y planear su visita al orfanato esa semana, la rubia se había ofrecido por ayudar a que ninguno de sus amigos tuviera que hacerlo, pero además la idea de pasar tiempo con unos pequeños que no tenían familia causaba que su corazón se calentara, después de todo la chica tenía un gran instinto maternal.
La rubia iba tan concentrada en sus pensamientos y jugando con el pequeño Potter que no se dio cuenta de que una chica estaba frente a ella y chocó con esta haciendo que su bebida se le derramara sobre su ropa.
-Lo siento mucho- se disculpó avergonzada la rubia mientras observaba a la chica frente a ella, la cual era morena, más baja de estatura que ella, con un cuerpo extremadamente atlético, pero lo que más le llamo la atención fueron sus impresionantes ojos oscuros, la chica estaba rodeada por un halo de misterio y los ojos de esta quedaron fijos un segundo en el pequeño en sus brazos.
-Deberías tener más cuidado- sentenció por fin la morena con una voz completamente fría y que sonaba igual de vacía que su mirada -Podrías haber lastimado al niño
-Y tú no deberías quedarte parada en medio de un pasillo que conduce a los baños- se defendió la rubia, sabía que había sido su culpa, pero no dejaría que la morena la amedrentara y se portara grosera con ella - Tal vez te hice un favor tirándote la bebida porque parece que llevas varias y este no es un bar sino una ceremonia de gala.
-¿Y quién te crees que eres para hablarme así?- la furia invadió a la chica morena -No tienes idea de quién soy yo
-Y tampoco me interesa- respondió la rubia -Estos eventos suelen estar llenos de personas sin cerebro y sobre todo sin corazón y seguro eres una de ellas…
-Hola Brittany- la rubia giró al ver al ministro acercarse a ella -Parece que ya conociste a Santana López… Ella será la nueva compañera de Harry en el escuadrón de aurores.
-Santana te presento a Brittany Pierce- continuó el hombre ante el silencio de ambas mujeres -Es una de las mejores jugadoras de nuestra liga de Quidditch y además una de las mejores amigas de Harry Potter- la morena abrió los ojos y por primera vez una emoción se distinguió en sus ojos -El pequeño en sus brazos es James Sirius el hijo de tu próximo compañero.
La chica morena se congeló ante lo escuchado, no podía creer que esa rubia tan interesante estuviera relacionada con el imbécil de Potter.
