Bueno, ya con este cap concluido y con muchas correcciones, dejaré descansar a este fic por un tiempo, no muy extenso, tampoco quiero ponerlo en hiatus.

Y de paso actualizar a mi otro fic y comenzar con mi más grande proyecto con un nuevo fic de solo tres capítulos, que la prioridad ahora este fic y concluirlo para así no saturarme tanto de fics.


Capítulo 6: Buscando a los compañeros.

—Carajo carajo ¡Rocky ayúdame!

—¡¿Max?! ¡¿Dónde diablos estás?!

—¡Arriba!— La caída fue tan tranquila como se esperaba, aunque no estaba en los planes de Thawne quedar atrapado entre las lianas de los árboles, afortunadamente para él, su compañero estaba lo suficientemente cerca como para escuchar sus gritos de auxilió.

Ninguno de los dos estaba preparado para ser lanzado desde una montaña hacía el Emerald Forest a una velocidad extremadamente alta, pero al menos Rocket logró, para su suerte, despertar su semblanza para evitar dañarse.

Dejando un gran cráter y destrozar varías rocas gigantes cerca de él, fue sorpresivo para si mismo, nunca antes había logrado usar su semblanza durante una situación tan particular, lo cual significa que poco a poco lograba dominarla.

Mientras Rocket logro salir airoso de la caída, Maxwell no corrió con tanta suerte, chocando contra uno de los tantos árboles del bosque y terminando atrapado entre las numerosas lianas. Fue divertido ver a su compañero tratar de quitarse a las lianas que rodeaban todo su cuerpo, era como ver a un pez en una red, eran pocas las ocasiones en las que su amigo estaba en aprietos y esas raras ocasiones siempre resultaban absurdamente hilarantes.

No pudo reírse mucho porque en cualquier momento el castaño se podría caer del árbol, debido a sus incesantes intentos de liberarse. Así que tuvo que actuar rápido.

Por primera vez desde que llegó a Beacon pudo desenvainar una de sus armás, una katana de una hoja oscura que brillaba por lo bien pulida y cuidada que estaba.

Rápidamente se dirigió hacía el tronco del árbol y con todas sus fuerzas dió varios saltos usando las distintas ramas para avanzar más arriba, hasta llegar a dónde estaba el encapuchado, quien seguía luchando inútilmente contra las lianas.

La rama en la que ahora estaba parado era lo suficientemente gruesa y fuerte como para aguantarlo, además le daba una vista en primera fila hacía su amigo quién estaba bastante molesto con su propia suerte.

—Ya deja de moverte, a menos que quieras que te corte.— Habló Rocky acercándose y blandiendo su katana, sin ocultar su mirada divertida.

—Como sea, hazlo rápido.— Y justo cuando Max terminó su oración, las lianas fueron cortadas en cuestión de segundos y cayó directo en la rama.

—...Nada mal, aunque no le vendría mal una mejora.

-¿Aún sigues con eso? Kurayami no necesita eso y menos Hikari.— Habló defensivo el pelirrojo de sus dos katanas y ocasionando irritación en su amigo

En inumerables ocasiones discutieron sobre el uso de sus katanas en el combate y de como Max pensaba firmemente en que necesitaban mejoras para ser más letales contra amenazas más resistentes como lo serían los Grimms, cosa que no le caía especialmente bien a Rocky.

No tendrían más tiempo para hablar de ello ya que sintieron los inconfundibles gruñidos de las bestias, eso fue suficiente para callar cualquier discusión entre ellos y centrarse únicamente en encontrar a los Grimms.

—¿Qué tan lejos están?— Preguntó Max mirando a su alrededor en búsqueda de alguna criatura.

—No muy lejos. Calculo que entre quince metros.— Ni bien Rocky dió su veredicto, los gruñidos fueron opacados por los gritos de lucha y disparos de las armás de los demás estudiantes.

Algo a favor de los dos jóvenes, ya no tendrían que lidiar solos con esas cosas.

—Y eso acaba de hacer nuestra tarea más fácil.— Expresó con soberbia el encapuchado, mientras sacaba sus dos revólveres y una sonrisa socarrona adornaba su rostro.

—Más te vale que esto no termine como la última vez.— Dijo Rocky, esas palabras bastaron para quitarle la sonrisa a Max y que

—Oh vamos, eramos mocosos. Y tampoco fue tan malo.

—Tengo una abolladura en mi fémur que antes de ese día no estaba ahí.— Rocky lo miro con cierto resentimiento y Max se encogió de hombros, no fue una de sus mejores desiciones en la infancia pero tampoco era algo de lo que se arrepentía.

—Como sea, solo trata de no huir cuando se compliquen las cosas.

—¡Oye!— Réplico ofendido el encapuchado. —Fue una retirada táctica.

—Literalmente estabas llorando.

—¿Podríamos dejar de hablar de esto y centrarnos en derrotar a esas cosas?

—Bien, pero después hablaremos sobre tus "tácticas de batalla"— Concluyó Rocky dejando en claro que no se iba a olvidar de aquello.


—¡Vamos! ¡¿A eso le llamas ataques?!— A pesar de sus burlas, Yang estaba profundamente nerviosa por la ferocidad de su oponente.

Una criatura que tenía el doble de su tamaño y con unas garras tan afiladas como guadañas.

Ese Grimm en particular tenía un aspecto que recordaba al de un oso pardo, solo que mucho más grande y con cuatro ojos extrañamente amarillentos. Estaban luchando desde hace un rato, ya que la rubia tuvo el infortunio de aterrizar sobre la cabeza de la bestia y provocar su furia.

Cómo cabría de esperar de un animal furioso, todos sus ataques eran a matar y pobremente empleados desde el punto de vista de Yang, tanto que para ella era fácil esquivarlos y burlarlos como si de un juego de niños se tratase. Fue sencillo para ella contraatacar y encestar varios golpes en la nuca del Grimm, pero no parecía dañarlo, ni mucho menos hacerlo retroceder, por lo qué tuvo que cambiar de estrategia rápidamente.

Y observando detenidamente su entorno encontró algo que le podría servir.

Tuvo que huir. Se dirigió hacía una roca de gran tamaño siendo perseguida por el oso Grimm que en cualquier momento podría alcanzarla, Yang en el último momento dió un gran salto evadiendo aquella roca y dejando que la bestia se estrellara contra ella, destruyéndola en el proceso.

Fue en ese momento en el que el Grimm estaba aturdido por el impacto, que la rubia usando sus guanteletes disparo varios proyectiles en dirección a las piernas de su oponente, sin perder tiempo, corrió hacia él y salto nuevamente, esta vez disparando contra los brazos de la criatura en pleno aire, para luego caer en frente de la aún aturdida criatura y darle una patada en su cara que provoco que perdiese varios dientes.

La bestia finalmente dejo su cabeza en el suelo en señal de derrota.

—Uno menos.— Hablo para si misma recargando sus guanteletes, había gastado bastante munición en tan solo un Grimm y eso la dejaba en desventaja frente a las otras criaturas.

Si bien nunca tuvo problemas en pelear mano a mano, si se encontraba con Grimms similares a ese, necesitaría mayormente atacar a distancia, incluso alguien tan obstinada cómo ella sabía que era mala idea atacar sin más a esas criaturas. Para su infortunio, escucho un gran rugido a lo lejos, tan grande que todos los pájaros de los árboles a su alrededor salieron en bandada.

Se dió la vuelta por instinto y se puso en su característica pose de batalla esperando a su nuevo contrincante con una expresión, que si bien denotaba seriedad, también dejaba ver qué estaba ansiosa de patear el trasero de otro Grimm.

Aquella criatura estaba muy lejos, pero se acercaba, se notaba por el pequeño temblor en el suelo e incluso algunos árboles caían en su paso, no cabía dudas de que se trataba de uno considerablemente grande y se dirigía específicamente hacía ella.

Yang se tomó un tiempo para analizarlo, iba a ser una batalla complicada y dudaba de que pudiera derrotar a aquella cosa, ella no dudaba en la opción de huir pero tampoco le gustaba esa idea, no había nada más emocionante que la adrenalina de una pelea dispareja y sobretodo salir victoriosa.

Más árboles caían y los rugidos se escuchaban más cerca. Podía estimar los segundos en los que la bestia iba a llegar.

En tres...

Dos...

Uno...

Para su sorpresa, en cuando el grimm hizo acto de presencia ya estaba en las últimas, con cicatrices en todo su rostro y con sus patas desprendiendo un extraño líquido de color púrpura, nunca pensó que los Grimms pudiesen sangrar.

La gran bestia cayó derrotada a unos pocos metros de ella y provoco otro pequeño temblor, Yang se acercó con precaución, pensando que podía levantarse y atacarla por sorpresa.

Y más pronto que tarde descubrió quien fue el causante de las heridas en el grimm.

Blake salió detrás de la criatura con una expresión que rozaba entre el cansancio y la calma, además de una pequeña herida en su abdomen.

—Vaya...

—¿Qué?— Hablo la pelinegra dando un movimiento brusco con su arma, una katana negra de un doble filo bastante cuidado.

—Nada mal Blake.— Expresó sonriente y cruzándose de brazos. —¿Estás bien?

—Si. No es la primera vez que me atacan aquí.

—¿En serio? ¿Por qué?

—Nada importante.— Dijo Blake mientras se alejaba de la rubia, como si hubiese hablado de más, Yang ya se estaba molestando por el comportamiento tan cerrado de la chica y no la iba a dejar escapar.

—Esperame.— Agarro la mano de Blake, ocasionando que está última se extrañara por ello. —Somos un equipo ahora, será más fácil acabar con los Grimms estando juntas.

—...Si tú lo dices.— Blake no tenía muchas opciones, la pelea con aquel Grimm fue más complicada de lo que estaba dispuesta a admitir y no estaba segura de que pudiera enfrentarse a más Grimms grandes en solitario. Aparte, debía admitir que le daba curiosidad saber que tan fuerte era aquella chica.

Las dos jóvenes se alejaron del lugar y se adentraban en el bosque en búsqueda de más compañeros a los cuales ayudar contra las bestias. Tanto Yang como Blake entendieron rápidamente de que no podían luchar contra ellos solas.


—¡Mierda mierda mierda!— Lupin no esperaba estar en medio de la acción tan rápido, pero desafortunadamente el destino le jugaba una mala pasada otra vez.

Cayó justo en un lugar bastante alejado de todo y de todos en general, lo que le permitió pensar en que sería lo mejor que podía hacer y como enfrentar a los Grimms.

La estrategia es primordial cuando se enfrenta a seres que lo superan en fuerza, tal como su padre siempre le dijo, pero había ocasiones en las que no podía planificar ya que estaba muy ocupado tratando de no ser desmembrado, cómo en su altercado con aquel chico de ojos verdes y lo que le pasa en esos momentos.

Explorando el lugar, se encontró con un grupo de Grimms que estaban cazando a uno de sus compañeros, específicamente a Weiss Schnee, la cual estaba huyendo de ellos y para mala suerte de Lupin aquellas criaturas también se interesaron en el.

Ahora estaba en una lucha en solitario contra siete "Ursas" armado únicamente con su espada-sierra, apesar de que no estaba solo en esa lucha, Weiss no parecía interesada en ayudarlo.

—Eh...¡Weiss no estaría nada mal recibir un poco de ayuda!

—¡¿Y tú cómo sabes mi nombre?!— Gritó Weiss manteniendo a raya al otro grupo de Grimms con su espada, estaba más consternada por cómo ese extraño sabía de ella que de las propias criaturas.

—¡¿Enserio no me recuerdas?! ¡Soy Lupin!

—¡¿Quién?!

—¡Lupin! ¡Somos primos idiota!

—...¿Enserio?— La albina dudaba seriamente de que aquel chico dijese la verdad, ella recordaba perfectamente a cada uno de sus familiares y conocidos y en ningún momento de su vida, su padre o madre mencionaron a alguien de apellido Lupin.

Lupin, en otras circunstancias, se encontraría muy ofendido por lo dicho por su actual compañera, a pesar de que en el fondo ya se esperaba de que ella lo hubiera olvidado por no haberle dirigido la palabra en aquella reunión con el director, pero estaba en una situación complicada con varias garras rozando su garganta en cada momento así que se lo explicaría más luego.

Weiss se las había arreglado usando su espada "Myrtenaster" para formar un gran muro de hielo para mantener alejados a los demás Grimms. Ahora se dispuso a ayudar a su aparente familiar.

Los ursas seguían empedernidos en atacar a Lupin y la Schnee aprovecho esa distracción para atacarlos por la espalda, algo que adoraba de su Myrtenaster es lo versátil que podía ser en muchas ocasiones y con ello no le costó mucho rebanar las piernas de uno de los ursa, para rematarlo congelando su cabeza.

No pasó mucho tiempo para que los demás notarán la presencia de la joven, rápidamente Weiss tuvo que cambiar el modo hielo de Myrtenaster por algo más agresivo, provocando una gran onda de fuego que ahuyentó a los demás Grimms y que por poco Lupin logro esquivar.

—...Gracias.

—Ni lo menciones.— Dijo Weiss restándole importancia al hecho. —¿Y cómo se que no me estás mintiendo?

—¿Qué?

—Si tú y yo somos parientes. ¿Por qué mis padres nunca te han mencionado?

—Mira, es un tema muy interesante del que hablar pero...— El moreno apuntó al muro detrás de ella. Que estaba muy dañado por los golpes de los ursas. —...Hablemos de eso cuando no estemos en peligro de muerte.

El gran muro fue destruido a base de fuerza bruta y el número de Grimms había aumentado. Tanto Weiss cómo Lupin se pusieron en guardia tan rápido como pudieron, los ursas frente a ellos, hubieran atacado de no ser porque recibieron disparos desde el cielo que lograron destrozar sus cabezas.

La gran mayoría de ellos murieron y los que quedaron huyeron hacia el bosque. Ambos jóvenes estaban en shock por lo repentino de la situación, hasta que escucharon a alguien caer detrás de ellos.

Afortunadamente para ellos, es una aliada y una conocida por ambos, aunque eso último no era del agrado para la Schnee.

—¡Hola chicos!— Saludo sonriente Ruby portando su Crescent Rose, Lupin se apresuró a revisar el estado de la pelinegra al ver sus heridas, Ruby ahora tenía su ojo izquierdo morado y una pequeña herida en su cuello que aún sangraba.

Weiss le resto importancia y dirigió su atención al bosque para asegurarse de que no la atacarán por sorpresa, mientras Lupin revisaba la cara de Ruby apesar de las quejas de ella.

—¡Ya basta Lupin! Ya actúas como Yang.

—Después de esto debemos llevarte a la enfermería.— Concluyó con seriedad Lupin, mientras Ruby bufó molesta, entre su padre y hermana no necesitaba de más sobreprotección.

—Si ya terminaron, debemos irnos de aquí.— Aviso Weiss guardando su arma, lo cual llamo la atención de Ruby.

—¿Cómo funciona eso?

—Nada de tu interés Rose. Por ahora somos compañeros, así que muévete.

—¿Eso significa que te interesa formar parte de mi equipo?

—¡Por supuesto que no!


El viaje para reunirse con los demás estudiantes fue bastante complicado, más que nada porque Rocky no estaba acostumbrado a saltar de árbol a árbol y en muchas ocasiones casi cae de no ser por la ayuda de su compañero, ahora estaban observando todo desde la comodidad que les ofrecía el gran pino. Ambos habían decidido quedarse ahí a descansar un rato, aunque también para analizar a los chicos que estaban en el suelo luchando contra los Grimms.

—¿No quieres intervenir ahora?— Preguntó Rocket que aún se mantenía quieto a petición de Max.

—Aún no. Necesito ver un poco más.— Había varios estudiantes que luchaban contra una manada de Grimms a lo lejos y Max necesitaba ver con detenimiento las habilidades de cada uno para determinar quién sería un potencial compañero dentro de su equipo.

Por ahora solo tres habían captado su interés.

Empezando con la más conocida de ese grupo, Pyrrha Nikos, había escuchado muchas cosas sobre ella antes de entrar a Beacon.

La ex-estudiante estrella de Sanctum y ganadora de varios torneos regionales en Vale, y se hacía honor a ello en su capacidad para burlar y derrotar a varios Grimms. Aunque Max no entendía porque estaba tan apegada a un joven rubio que no mostraba mucha habilidad en el combate.

Después estaba otra chica, esta vez desconocida para él, pero bastante talentosa, una chica de cabello naranja y un atuendo bastante raro a su parecer, por su extraña combinación de colores.

Pero eso no era lo importante, lo importante era su agilidad y brutalidad, le recordaba bastante a Artyom en ese aspecto, salvó que ella tenía un marcado estilo de combate y no golpeaba al azar sin más. Por si sola podía contra varios Grimms al unisono usando un martillo.

Y después estaba alguien que no sabía si era un chico o chica, porque el cabello largo y la vestimenta verde lo confundía.

Pero lo importante era que parecía ser el (o la?) que tenía las armas más efectivas para luchar contra los Grimms, no sabía de su mecanismo, pero eran absurdamente letales. Además de ser extremadamente hábil para esquivar ataques a una distancia tan cercana que el propio Max dudaba si podría esquivar.

—¿Y ahora?

—Mierda que eres impaciente ¿Nunca te dijeron que hay que pensar antes de actuar?

—Mira quien habla.— Comentó sarcástico Rocky, ganándose una mirada de odio por parte del castaño.—Aparte de eso, si seguimos esperando puede que perdamos la oportunidad de integrarlos a nuestro equipo.

—Bien bien.— Dijo Max sacando sus dos armas.—Lo haremos a tu manera.

—Perfecto.


Esperaba mucho más de esas criaturas, si era honesto consigo mismo. Artyom no le costó nada derrotar a varias de esas cosas, no sabía si se debía a la brutalidad y rapidez de sus golpes o que Ozpin había sobreestimado a los Grimms. De cualquier forma no representaban un reto real y eso lo aburría.

Ahora solo se encontraba caminando despreocupado de todo y pensando en las palabras que le dijo aquel albino antes de la iniciación, cuando decidió darle una visita nocturna para convencerlo de dejarlo participar.

"Te dejare participar solo si prometes no dañar a ningún estudiante en el proceso."

—Que ganas de exagerar todo.— Habló solo sin preocuparse de que eso alertara a los Grimms, seguía preguntándose qué era exactamente lo que buscaba ese hombre en él.

Indisciplinado, mal hablado y psicótico no eran exactamente cualidades positivas en un futuro cazador y tampoco es que a Artyom le gustase la idea de ser uno. Sabía que Ozpin solo lo quería usar como una especie de arma por su anormalidad.

¿Pero para qué exactamente? Los Grimms si bien eran un problema para todo Remnant, los cazadores y en menor medida Atlas los mantenían bajo control según lo que había escuchado en su pequeña estadía en Mistral.

Mientras Krauser tenía uno de esos raros momentos en los que no pensaba en buscar pelea con cualquier otro ser vivo cerca de él, cerca de su nuca paso una rara mosca que produjo un sonido lo suficientemente fuerte cómo para sacar al encapuchado de sus pensamientos. Fuera lo que fuera, era tan extraño que no podía identificar que insecto era.

Pudo observar por escasos segundos a aquel pequeño insecto y lo que vio lo saco de onda por completo, ya había visto suficientes cosas raras en su corta vida, pero aquello no tenía ningún tipo de sentido.

Tenía que matar a esa cosa para comprobar si sus ojos no le jugaban una mala broma.

Un rápido movimiento con su hoz fue suficiente como para alterar el vuelo de la mosca y hacer que se estrellara contra un árbol cercano, no era lo que tenía en mente, pero estaba satisfecho. Cuando se acercó para ver con más detalle al insecto, se llenó de rabia al comprobar lo que él ya intuía.

Un pequeño robot con forma de mosca, no era difícil adivinar que fue hecho por el director para mantenerlo vigilado y hubiera funcionado si el sonido del robot no fuera tan obviamente mecánico.

—¡¿Esto es enserio Ozpin?!— Gritó en forma de reproche. —¡¿De verdad crees que no me iba a dar tu cuenta de tus mierdas?! ¡Eres un jodido estúpido!—

El grito fue tan fuerte que incluso llegó a los oídos de la profesora Goodwitch, la cual estaba a kilómetros de la posición de Artyom.

—¿De qué está hablando?— Preguntó la mujer a su superior visiblemente consternada. A pesar de la distancia, era bastante claro para ella que debía de tratarse de Krauser.

—No tengo idea.— Por primera vez desde que se conocieron, Glynda pudo notar cierta sorpresa en la voz de Ozpin. Ninguno de los dos sabía que estaba pasando.


"¡¿Esto es enserio Ozpin?! ¡¿De verdad crees que no me iba a dar cuenta de tus mierdas?! ¡Eres un jodido estúpido!"

—Chico listo.— En frente de él, una pantalla mostraba la última grabación de su "espía" antes de ser destruida. No le importaba mucho, era un modelo viejo y poco pulido, fácilmente reemplazable.

El lugar en el que se encontraba rebosaba de oscuridad, la única luz que iluminaba la sala provenía de una gran pantalla. El olor putrefacto de carne y sangre verdosa en el suelo dejaba en claro que no era un lugar agradable, más no significaba una molestia para el hombre que habitaba aquel lugar.

Sentado en una vieja silla en un escritorio igualmente viejo y deteriorado, estaba un hombre de brazos cruzados y mirando pensativo al sujeto de la grabación.

Un hombre cuyo rostro estaba demacrado por la edad, de cabello grisáceo y cuya piel era tan blanca que parecía lampiño, usando una sucia bata de laboratorio, observaba detenidamente al muchacho.

Estaba convencido de que probablemente lo iba a encontrar vagando por Mistral, costo mucho tiempo y androides determinar dónde se encontraba y cuando logro ubicarlo, ya alguien se le había adelantado, aquel pequeño robot solo debía asegurarse de probar su hipótesis y se sentía profundamente complacido de estar en lo correcto.

El señor Ozpin había hecho de su tarea más fácil. Y solo necesitaba de una llamada para llevar a cabo su plan.


Y terminamos con un cliffhanger. Gracias por leer y no olviden dejar review.