Capítulo 2
Hoy era el gran día, después de 4 años de preparación, por fin Santana López tendría enfrente al gran Harry Potter, la chica había dedicado los últimos años de su vida a sobresalir entre los aurores para llamar la atención de la gente en Londres, y las cosas no podían haber salido mejor a como lo había planeado, no solamente estaría en el mismo departamento de Potter, sino que también sería su compañera, prácticamente tendría acceso completo a la vida del Niño que Vivió.
La chica morena sacudió la cabeza cuando sus pensamientos volaron hacia la cena la noche anterior, la chica Pierce la había impresionado, no solamente físicamente, sino que además el modo en que no se había visto aterrorizada por su mirada fría la había realmente dejado sin palabras, lástima que la chica era amiga de los Potter, eso la convertía en alguien de quien debía mantenerse alejada.
Se alistó y después de lanzar un encantamiento de protección a su casa salió, sabía que ese fin de semana debería conseguir un pequeño departamento el cual usar como su fachada, después de todo nadie podía saber donde estaba viviendo y no podía arriesgarse a que alguno de los vecinos al ver movimiento en la vieja mansión llamaran a los aurores, para que su plan diera resultado nadie podía saber la verdad sobre su origen.
-Vamos Harry, no puede ser tan malo- se quejaba Hermione un poco fastidiada de ver la actitud cerrada de su mejor amigo -Ve esto como una oportunidad para sanar viejas heridas y aliviar tu conciencia
-¿Conciencia? Estás loca Hermione - bufo alterado el chico -¿Qué demonios te contó Ron?
-Ron jamás ha querido hablar de lo que pasó en esa misión- la voz de la chica sonaba resignada -Pero sé que algo grave fue porque desde esa noche tuvo pesadillas hasta que dejó el escuadrón… Y sé que esas mismas pesadillas te siguen atormentando a ti…
-Yo hice lo que debía hacerse- ante estas palabras de parte de Harry la chica solo suspiro, sabía que no sacaría nada de su amigo.
-Haz las paces con tu pasado Harry- dijo Hermione levantándose para abandonar la oficina del niño que vivió - Tu nueva compañera puede ayudarte a sanar… Después de todo estoy segura de que ella sabe lo que pasó en esa misión, no creo que exista un auror español que no lo sepa.
Brittany tarareaba una canción emocionada mientras terminaba de ordenar su departamento, tenía que salir en unos minutos para el orfanato, y por alguna razón desde que había despertado la acompañaba la sensación de que algo que sucedería en ese lugar cambiaría su vida, cualquier otra persona habría ignorado el presentimiento, pero Brittany era diferente.
Las mujeres de la familia de su madre se habían caracterizado por ser videntes… Y el poder se había traspasado de generación en generación hasta su abuela, su madre no había heredado esta habilidad y aunque Brittany no era una vidente en el sentido estricto de la palabra, si era capaz de percibir cuando algo importante o intenso estaba por ocurrir.
Ginny caminaba nerviosa, esperaba que la ropa muggle que llevaba fuera suficiente para poder despistar a la prensa, aún no sabía si hacia lo correcto, pero si quería que Harry comenzara a superar sus traumas con la guerra y el pasado, ella debía comenzar a hacer lo mismo, y el negarse a hablar o estar cerca de nada que tuviera que ver con la Batalla de Hogwarts no era la mejor forma de superar las cosas, también era consciente de que su hermano, su esposo y su cuñada habían pasado por cosas más duras que ella, por lo que si alguien debía dar el primer paso era definitivamente ella.
-¿Aceptas compañía en tu visita?- pregunto la pelirroja al ver acercarse a su mejor amiga, Brittany como siempre llegaba corriendo y totalmente despistada porque se le había hecho tarde, y es que la puntualidad no era una de las cualidades de la chica holandesa.
-Los niños se podrán muy felices al ver a dos grandes estrellas de quidditch visitándolos- aplaudió emocionada la rubia, y Ginny no tuvo el corazón para decirle que lo más probable es que esos pequeños no supieran nada del deporte mágico, había escuchado de boca de su padre las condiciones desfavorables en las que vivían y nadie hacía nada por ellos, a pesar de que su único crimen había sido que sus padres se hubieran visto involucrados en la guerra.
-Vamos rubia… antes que me arrepienta- soltó la pelirroja y con un suspiro cruzó la puerta de la entrada.
Santana caminaba por el ministerio de magia inglés, no podía dejar de admirar la arquitectura y la grandeza del lugar, definitivamente los ingleses adoraban presumir y el lugar era bastante ostentoso, sonrió con amargura al ver en el centro del atrio principal un gran cuadro con Lily y James Potter en el centro, rodeados de Albus Dumbledore, Remus Lupin y por supuesto Sirius Black.
La chica morena se alejó lo antes posible de ese lugar, no resistía ver como la persona que había destruido su infancia era venerado como un héroe de guerra, ya que para ella no era más que un cobarde que asustado de que alguien supiera de sus errores del pasado se había asegurado de desaparecerla, eso era lo que el gran héroe era para un ella un maldito bastardo cobarde, y el principal causante junto con Potter de todo el dolor que había sufrido en su vida.
-Veo que es usted muy puntual- la voz de Kingsley sacó a la chica de sus pensamientos y esta respiro un segundo antes de girarse y mostrar esa cara que no reflejaba ninguna emoción y que se había convertido en su máscara desde hacía cuatro largos años - Le dará gusto saber que su compañero el auror Potter también es una persona muy puntual… Definitivamente, creo que tendrán muchas cosas en común
-Solo me interesa que sea capaz en su trabajo- respondió con frialdad la chica -No busco ser su amiga o tener cosas en común con él.
El ministro no pudo más que suspirar, esta chica parecía tener una actitud fría y cortante y eso unido a la personalidad cerrada y desconfiada de Potter definitivamente haría que estallaran chispas, solo esperaba que el escuadrón no se viera afectado por su decisión de unirlos a trabajar.
-Chicos les presento a su nueva compañera- decía Kingsley a todos los aurores, y es que desde hacía un par de meses además se había quedado sin jefe de aurores, así que él estaba compaginando esas obligaciones con las de ser ministro, esperaba conseguir pronto alguien que tomara el cargo, pero todos los aurores mayores se negaban a tomar el cargo y tener bajo su departamento al rebelde Harry Potter, el chico más que una ayuda para el departamento últimamente se estaba convirtiendo en una carga.
-Hola guapa- saludo Seamus Finnigan tratando de hacerse el galán -Si gustas puedo tomarte bajo mi tutela un par de semanas para que conozcas cómo funcionamos
-Creo que a ti solo te interesa mostrarme una cosa- dijo la morena burlándose -Y créeme que no me interesa ver algo tan insignificante
Todos, incluido Harry, lanzaron una carcajada y entendieron que definitivamente la chica nueva no era alguien con quien pudieran meterse.
-López será desde hoy la compañera de Potter- agregó Kingsley y cerró los ojos para no perder la calma al escuchar todos los susurros que hicieron acto de presencia -López y Potter a mi oficina- ordenó dando vuelta y dejando a los demás hablando entre ellos.
-Tengo tres reglas claras y si las sigues no tendremos problemas trabajando juntos… Si faltas a alguna te largas del escuadrón o me largo yo- comenzó Harry en cuanto entraron a la oficina del ministro y sin siquiera saludar a su nueva compañera -Yo soy el líder del equipo, nunca desobedezcas una orden que te dé mientras estemos en campo y bajo ningún motivo me preguntes por lo que pasó en aquella misión en Madrid.
-Yo no sigo órdenes de nadie- contraataco la morena -Y sé perfectamente lo que pasó esa noche, así que no necesito tu versión de la historia… Si no te parece lárgate tú porque yo no pienso renunciar.
-Vamos chicos que exista paz- intermedio Kingsley viendo como la mirada de ambos lanzaba chispas, aunque ya era un avance que la chica López presentara alguna emoción en el rostro -Aquí tienen su primera misión- terminó extendido un sobre hacia cada uno.
-¿La mansión Malfoy?- el rostro de Harry mostró sorpresa -Ese lugar está abandonado
-Desde la muerte de Narcissa Malfoy se han detectado brotes de magia alrededor del lugar- leyó Santana del informe que tenía en sus manos -Se sospecha que Draco Malfoy puede haber vuelto a Londres.
-¿Narcisa murió?- pregunto incrédulo el chico Potter -¿Por qué nadie me dijo nada?
-Murió hace dos meses- explicó Kingsley -Arthur y yo consideramos que era mejor que no supieras… Narcisa Malfoy fue una de las cosas por las que ganaste enemistad entre el pueblo y era mejor no agitar las cosas.
-Dejen de tratarme como un niño- gritó el chico saliendo de un portazo de la oficina.
-Bueno, para alguien que exige que se le trate de forma madura se comporta muy infantil- agregó Santana al verlo irse -Iré a dar un vistazo al lugar.
-Es un gusto tenerla aquí señora Potter- la encargada del orfanato no hacía más que llenar de elogios a la chica pelirroja -Si nos hubiera avisado que vendría le habríamos preparado un desayuno especial
-Solo nos interesa conocer a los niños- expresó Brittany con fastidio, le molestaba que las personas no notaran que su amiga solo quería ser tratada con normalidad y sin tantos halagos -¿Podemos comenzar la visita?
-Claro, las guiaré para que conozcan a nuestros pequeños del ala de recién nacidos- explicó la mujer poniéndose de pie.
-Espero que no le incomode- soltó la rubia con seriedad -Este es el orfanato "Huérfanos de la Guerra"... Estamos aquí para entregar el donativo de lo recaudado en la celebración de la victoria, así que lo menos que espero es ver a los niños que fueron afectados directamente por la guerra… Niños nacidos antes del 2000 que fue cuando los últimos mortifagos fueron eliminados.
-Esos niños suelen ser complicados- explicó la mujer -Desafortunadamente hijos de víctimas de la guerra se ven obligados a convivir con los hijos de los asesinos de sus padres… Quisiéramos poder dividirlos, pero desafortunadamente eso haría que algún abogado revolucionario nos pudiera demandar por discriminación.
-¡Están locos, esos niños no son culpables de nada!- grito furiosa Brittany -Si no me permite verlos y asegurarme de las condiciones en las que están yo misma, les cerraré ese lugar
-Usted es de Holanda, señorita- increpó la mujer -La guerra no los afectó al nivel que afectó Inglaterra… Así que no puede opinar de este asunto… No sabe el dolor que la guerra nos causó a todos nosotros
-Pero yo si lo sé- interrumpió Ginny apoyando a su amiga -Los ideales de los sangre pura casi nos destruyen una vez… Ideales como los de usted y las personas afines a usted nos van a destruir y esta vez no podrán culpar a los de sangre pura… Así que como dice mi amiga, si no quieren que este lugar sea cerrado llévenos a ver a los niños mayores.
Santana recorría los alrededores de la mansión Malfoy, ese lugar que tantos recuerdos de su pasado le traía, la chica morena sacudió la cabeza, no podía ir por ese camino, si dejaba que las memorias entrarán en ella una grieta en su plan podía abrirse.
-¿Has encontrado algo?- la pregunta de Harry que apareció de repente detrás de ella no hizo que la chica se sobresaltara ni un segundo-
-Demoraste demasiado- dijo sin voltearse -Revise todo el perímetro y definitivamente alguien ha estado viviendo aquí… Las señales de magia son poderosas, así que diría que la persona ocultándose no está tratando precisamente de pasar desapercibida… Pero no creo que sea Draco Malfoy quien se oculta en las sombras.
-¿Por qué tan segura?- interrogó el chico haciendo algunos hechizos que confirmaban las palabras de su compañera -Nunca debes sacar conclusiones tan rápido.
-Los restos de magia en este lugar provienen de alguien de más de 40 años- dijo encogiéndose de hombros -¿El gran Potter no es capaz de realizar un sencillo encantamiento de magia ancestral? Demonios ahora lo recuerdo un mago mestizo no la puede realizar
-¿López?- preguntó Harry tratando de no mostrar lo mucho que había odiado, la referencia a que no era un mago completo por no ser sangre pura -No es un apellido de ninguna familia de sangre pura en España.
-López es el apellido de mi familia adoptiva- respondió la chica sin inmutarse -Supongo que fui la hija bastarda de un sangre pura con una chica sangre pura y la familia de esta debió darme en adopción para cuidar su reputación.
-Lo siento- se disculpó genuinamente el niño que vivió -Aunque tuviste suerte de crecer en un hogar adoptivo donde seguramente esa familia te apoyo
-Me regresaron al orfanato solo seis meses después de adoptarme- terminó con sencillez la morena mientras se preparaba para dejar el lugar.
-¿Por qué sigues usando su apellido?- por alguna razón el siempre reservado Potter parecía tener curiosidad sobre su nueva compañera, y sobre todo se sentía cómodo al darse cuenta de que Santana no parecía idolatrarlo, pero tampoco lo odiaba, era bueno que alguien además de sus amigos y personas cercanas por fin fuera neutral en su opinión sobre él.
-Nunca me lo quitaron- dijo la chica mientras se preparaba para desaparecerse - Y yo necesitaba uno.
-En ese salón encontrarán a los niños de seis a diez años- explicó escuetamente la directora del orfanato, la mujer estaba muy molesta por el trato recibido, pero no podía negarse a una petición de la misma Ginny Potter y definitivamente ella y Brittany Pierce eran dos mujeres que no le convenía tener en su contra.
-Existe mucha diferencia entre un pequeño de seis años y un preadolescente de 10- soltó Brittany -No debería mezclarse en las actividades diarias.
-Vamos Brittany- pidió Ginny tomando a su amiga por el brazo y entrando al salón.
La imagen frente a ellas conmovió a ambas mujeres, en un pequeño salón de menos de diez metros cuadrados más de 25 niñas y niños de diferentes edades convivían, el lugar no podía ser más lúgubre y solitario, el cuarto estaba pitando de un tono café oscuro, ni un solo dibujo, ni un solo juguete, nadie que pudiera mostrar que en ese espacio unos niños pasaban más de la mitad de su día encerrados.
Un par de mesas en el rincón llamaron la atención completamente de la rubia.
-¿Para qué son esas mesas?- preguntó con furia en su voz Brittany
-Los niños comen ahí, por supuesto- explicó la mujer sin el menor signo de vergüenza en su voz -No es sano que estos niños se mezclen con el rato.
-Un momento en los reportes que leí entre estas edades ustedes tienen más de 50 niños- a cada sílaba de la rubia su voz denotaba más furia -¿Dónde está el resto?
-Esos niños merecen cuidados especiales- se justificó la mujer -Extraoficialmente les diré que los hijos de héroes de guerra o víctimas no merecen convivir con los hijos de criminales… Pero ustedes no dirán nada- se burló la mujer -Sabemos lo mucho que Harry Potter odia los escándalos, así que estoy segura de que no quedrá iniciar una batalla legal que llame la atención de la prensa.
-Esto no se quedará así- amenazó Ginny antes de voltear a ver sorprendida porque su mejor amiga no la apoyaba.
Brittany observaba totalmente hipnotizada a una pequeña, la niña era la de más baja estatura del lugar y parecía ser de las más pequeñas de edad también, una pequeña rubia de ojos oscuros que no hacía más que abrazar el peluche de un perro negro, esta no hacía sin voltear a ver por la única ventana del lugar, contemplando hacia fuera como anhelando la libertad de estar fuera de ese encierro.
-Hola pequeña- dijo la rubia con cuidado acercándose a la pequeña - ¿Cómo te llamas?
La niña ni siquiera se volvió a ver a Brittany, pero se acercó un poco a ella, aunque la rubia mayor pudo ver como esta apretaba aún más su peluche.
-La madre de la niña era mortifaga- explicó la mujer del orfanato ante la mirada interrogatoria de Ginny -Desconocemos quién era el padre… Está aquí desde hace 4 años… tenía dos años cuando la trajeron.
-¿Nadie la ha intentado adoptar?- interrogó la pelirroja -Sabemos que desde el final de la guerra ha aumentado el número de adopciones mágicas.
-Ninguna familia está interesada en adoptar a un niño que lleve sangre mortifaga en sus venas- dijo la mujer como si fuera la cosa más normal del mundo -Desde que el orfanato abrió ninguno de estos niños ha sido jamás adoptado.
Una lágrima silenciosa corrió por la mejilla de la pelirroja, sabiendo que si el vencedor de la guerra hubiera sido el otro bando, probablemente el destino de estos niños era el que su propio hijo James habría sufrido.
Brittany, por otro lado, ajena a la conversación entre ambas mujeres, se acercó más a la pequeña y comenzó a dejarle tiernas caricias en su espalda, la niña aunque al inicio se tensó, después se había relajado e incluso aflojo la fuerza con la que apretaba su peluche.
-¿Quisieras ir a dar una vuelta por los jardines?- pregunto la rubia sabiendo que si la niña aceptaba aunque la mujer del orfanato se negara nadie le impediría que esa pequeña disfrutara un poco del aire libre -Puedo conseguirte un helado para ti y tal vez una hamburguesa o lo quieras comer.
La niña giró ante Brittany y la miró sorprendida antes de que su mirada se iluminara.
-Adhara- respondió con una tierna voz - Me llamo Adhara.
