Bueno, he vuelto después de disfrutar de las fiestas y ahora continuamos con la historia.


Capítulo 7: Equipos y malestares.

Alcohol, música a todo volumen y adolescentes haciendo estupideces, de eso se trataba el club de Baby Blue. Estaba lejos de ser el mejor club de Mistral, pero resultaba ser el más visitado (y por extensión lucrativo) por ser el más accesible de la región, siendo de los pocos que permitían la entrada a los faunus.

Aunque detrás de esa fachada de antro nocturno se ocultaba lo más importante para sus dueños, las reuniones del crimen organizado.

Nadie era ajeno a los turbulentos negocios de la familia Gray, dueña del lugar, pero nadie sabía que había una sala secreta exclusiva para los "miembros VIP" dónde se discutían los problemas de las mafias más importantes de Remnant. Y está noche no iba a ser una excepción, mientras los ciudadanos comunes bailaban y bebían sin control, a sus espaldas los líderes mafiosos de Remnant disfrutaban de los más caros vinos y hablaban de sus siguientes pasos para enriquecerse más de lo que ya estaban.

—...Y en general ese es el plan, todos obtienen lo que quieren y nadie sale herido.— Terminó por explicar su tan extravagante plan para saquear los fondos de la Compañía Schnee, el señor Lavi Russ, el señor de la mafia de Atlas.

—¿Y piensas que esos animales estarán dispuestos a cooperar con nosotros?— Le preguntó Mason Berg, el señor de la mafia de Vale, que le parecía muy descabellado asociarse con el White Fang para robarle a los Schnee.

—Ellos odian a los Schnee más que nadie en el mundo, no creo que tengan muchos problemas con trabajar para nosotros.

—Habla por ti, nunca me uniría con la inmundicia faunus.— Replicó asqueada Carmine Vest, la líder de la mafia de Vacuo.

Todos hablaban en una mesa rectangular de seis metros, roja al igual que toda la sala y con la comida más exquisita que podía dar el club.

El lugar apestaba a humo de cigarrillo y vino y nadie de los presentes parecía molestarle, salvó por sus guardaespaldas que se guardaban sus opiniones al respecto.

—¡Oye Junior! ¿Serías tan amable de buscar más vinos?— Pidió con cierta malicia Carmine al jóven invitado en el lugar. Junior Xiong, uno de los hombres más imponentes de la sala y el dueño del Junior's Club, solo servía como un mesero de cuarta, nadie en esa sala tenía una pizca de respeto por el miembro más joven de la familia Xiong.

Al ser el más jóven en el negocio, era el menos experimentado y por lo tanto sin una influencia sólida en el crimen organizado, a diferencia de su fallecido padre. Por lo que era visto solo como un don nadie por el resto de los mafiosos.

Excepto por uno, un hombre que se encontraba sentado en el medio de la mesa, el más grande la sala por diferencia, midiendo aproximadamente 1,92 metros; y que fue el único en agradecer a Junior por la comida.

La reunión era de lo más tranquila, hasta que se adentró alguien sin invitación, la mayoría de los presentes no lo noto en un principio, hasta que Mason levanto la mirada en búsqueda de una servilleta, se llevó un gran susto al verlo en la oscura esquina observando todo lo que ocurría.

—¡¿Quién es ese?!— Grito exasperado Mason apuntando al desconocido. El intruso no llevaba más de un minuto ahí y había analizado todas las caras presentas, ni siquiera se inmutó cuando todos los guardaespaldas lo apuntaron con sus armas, como si no representarán una amenaza en absoluto.

—¡¿Cómo carajo entraste aquí?!— Grito enfadado Junior apuntando con un revolver al intruso.

A pesar de que su rostro estuviera serio y su voz demostrará una furia creciente, realmente estaba más asustado que todos en esa sala juntos, ¿Qué clase de artimaña había usado ese sujeto para evadir toda la seguridad del lugar?

El extraño no respondió, fijo su mirada una vez en todos los presentes, los que importaban según el, ancianos blancos decrépitos dueños de ciudades que ahora yacían atemorizados por la presencia de un solo hombre, exceptuando al del medio.

Un hombre negro con una musculatura que denotaba años de entrenamiento y cuidado, fácilmente podría doblegar a todos los presentes. Su vestimenta dorada denotaba su interés por dar la imágen de alguien importante y ni siquiera se había molestado en observar al recién llegado, se tomó su tiempo para tomar su copa de vino para después hablar.

—Ustedes bajen las armas.— Ordenó a los guardaespaldas con una voz grave y tranquila. —No es peligroso.

—¡¿De qué diablos estás hablando Gray?!

—Relájate Junior. No es un enemigo, solo le gusta hacerse el interesante.— Dijo sacando uno de sus cigarrillos y sin molestarse en mirar a Junior. —Ya deja de asustar a todos Falcon.

Todos vieron como el hombre salió de las sombras mostrando un atuendo singular, propio de los cazadores veteranos, siendo una rara mezcla entre una túnica y una armadura mayormente marrón con toques anaranjados, cubría todo su cuerpo y una capucha que escondía su rostro, siendo únicamente visibles sus ojos rojizos que a más de uno asusto por la aura inhumana que desprendían.

—...¿Tú lo conoces Gray?

—Claro Junior, es un viejo amigo y socio.— Dicho eso, el hombre se levantó de su asiento. Harvey Gray, la cabeza de la mafia de Mistral fue con una gran sonrisa en el rostro a abrazar al encapuchado, para el asombro de todos.

—Es bueno verte viejo amigo.— Dijo Harvey dándole un gran abrazo, se escucharon algunos huesos crujir pero el encapuchado no mostró ningún signo de dolor cuando dejó de abrazarlo.

—Lo mismo digo hermano.

—¿Y qué te trae por aquí? No me creo que hayas burlado toda la seguridad solo para saludar.

—Necesito información...


No pensaba que su iniciación iba a ser tan horrible en un principio, seguro, es consciente de que es el chico con menos habilidad entre todos, pero pensaba que el desafío iba a ser menos duro con los que tenían dificultades con respecto a sus compañeros.

Se equivocó horriblemente desde el momento en que fue lanzado sin previo aviso hacía lo hostil por su no tan comprensivo director.

Después de sobrevivir de milagro gracias a la ayuda de cierta pelirroja, huir de un Grimm gigantesco que se topo por accidente y terminar por atraer a una gran manada de Ursas, debido a un inconveniente increíblemente vergonzoso ahora trataba de hacer todo lo posible para defenderse de las bestias que estaban deseosas de arrancar cada una de sus extremidades.

—¡Jaune cuidado!— Para su suerte, no estaba solo en esta batalla. Uno de los Ursa se había alejado de los demás para atacarlo por la espalda y hubiera funcionado de no ser por su compañera de combate.

La bestia fue decapitada de manera perfecta y justo antes de que pudiese acercarse a el.

—Gracias Pyrrha.— Alcanzó a decir antes de volver a ser atacado por otro ursa, para suerte su escudo aguanto lo suficiente para usar su espada y contraatacar.

Jaune Arc es un chico común y ordinario, eso se notaba en su armamento, usando solamente un escudo y una espada sin ningún tipo de modificación. Aún con eso se las apañaba para tratar de vencer aunque sea un Grimm para demostrar su valía frente a la campeona Pyrrha Nikos, que desde se conocieron, se mantuvo a su lado tratando de ayudarlo e incluso prometiendo formar equipo con el.

Realmente no entendía porque la jóven pelirroja estaba interesada en formar parte de su equipo, siendo que había más personas con mayor talento que él.

Aunque agradecía que ella estuviera a su lado desde el primer momento, ya que dudaba de que hubiera sobrevivido a aquel gran Grimm en su primer encuentro.

—¡Cuidado chico rubio!— Grito una voz femenina detrás de él, Jaune rápidamente tuvo que agacharse aún cuando estaba luchando contra un Ursa y vio por una fracción de segundo como otro Ursa salía disparado y chocaba contra el otro Ursa delante de él.

Jaune aprovechó eso y dió varios pasos atrás hasta toparse con la responsable de esa acción.

—Lo siento viejo, tenía que actuar rápido.— Menciono sonriente una chica de cabello naranja, ojos color turquesa y tez blanca. Teniendo un atuendo extremadamente caótico en todo sentido, constando de un chaleco con cuello negro, debajo de su espalda lleva dos capas de ropa de color rojo y azul, además de un top sin mangas blanco que forma un corazón en su pecho, con una manga blanca cortada en cada brazo y una falda rosa.

Aunque lo que más le extrañaba era una especie de armadura que empieza a mitad de su hombro y acaba en su cintura.

—Eh...No hay problema ¿Y tú quien eres?

—Nora. ¿Y tú?— Y antes de que Jaune pudiera responder, se escucharon varios rugidos de bestias no muy lejos de ellos y un joven de pelo negro teniendo dificultades.

—Hablamos luego chico rubio.— Dijo Nora rápidamente yendo a ayudar al otro joven, Jaune noto el gran mazo que poseía la chica y supo que la necesitaba en su equipo.

Pyrrha se las había arreglado para acabar con los demás grimms usando su lanza. Y los pocos Grimms que quedaban estaban entretenidos con el otro duo que se había unido, Jaune tampoco los conocía, solo sabía que uno de ellos se había involucrado en una riña y no quería a busca pleitos en su grupo.

Aunque el chico que portaba dos katanas parecía ser una buena opción, así que trataría de convencerlo en el momento en el que terminarán de eliminar a los Grimms.

Quería mantenerse al margen y descansar un poco de la acción, pero fue nuevamente empujado a ella por obra de su compañera. Literalmente hablando.

—¿Pyrrha? ¡¿Qué haces?!

—Necesitan nuestra ayuda Jaune.— Y fue lo último que dijo la pelirroja para después arremeter por la espalda a Ursa con su lanza. Tomando por sorpresa tanto a Jaune cómo al dúo.

Jaune hizo lo suyo atacando con su espada a las extremidades de tantos Ursas tan rápido como sus piernas le permitieran, pero uno de ellos logro golpearlo y mandarlo a volar lejos de ellos hasta estrellarse contra un árbol.

Pasaron dos cosas.

Lo bueno es que cuando recibió el golpe, su escudo lo protegió, obviamente le dolió pero no recibió todo el impacto, de lo contrario ya estaría inconsciente o muerto en el peor de los casos.

Lo malo es que al chocar contra el árbol, Jaune se clavo una rama justo en su brazo izquierdo y sangraba bastante, para empeorar las cosas aquel Ursa que lo golpeó se estaba dirigiendo hacia el para terminar el trabajo y tanto su espada como escudo habían quedado muy lejos de el.

Pyrrha noto el estado de su amigo al instante y fue directo hacia el, pero los demás Ursas se interpusieron y empezaron a atacarla con más brutalidad que antes. Y tanto Maxwell como Rocket estaban muy ocupados lidiando con los demás Grimms como para molestarse en ayudar al rubio.

Jaune pensó que era el fin, el Ursa ya estaba a pocos metros de el y aunque pudiera correr aquella bestia sería más rápida y no tardaría en mutilarlo, estaba jodido.

El Ursa ya estaba a solo un metro de él y...

BANG

El Grimm cayó muerto al instante, para mala suerte de Jaune, sobre el, desesperado trato de quitarse eso de encima, solo para descubrir que la criatura era inamovible en esa posición y que lo estaba aplastando lentamente.

No tuvo más opción que gritar por ayuda mientras aún luchaba por quitárselo a pesar de que sabía que era inútil, era mejor que no hacer nada.

Estuvo así durante medio minuto hasta que alguien llegó a sacarlo de esa situación.

—¡Hola de nuevo chico rubio!— Habló Nora sonriente mientras que sin muchos problemas aparto al Ursa lejos de el.

Jaune finalmente pudo respirar con tranquilidad y se levantó con ayuda de la peli naranja.

—Gracias Nora.

—¡No hay de que!

—Lamento eso, no pensaba que iba a terminar así.— Escucho otra voz acercándose a ellos, se trataba del chico que usaba un par de pistolas automáticas verdes.

—Tranquilo, de no ser por ti ya estaría muerto.— Dijo Jaune extendiendo su mano hacia el.

—Jaune Arc por cierto.

—Lie Ren.— Respondió el chico dandole la mano con una sonrisa. La vestimenta de Ren al igual que la de Nora era rara a los ojos del rubio, vistiendo lo que parecía ser un frac verde-oscuro de botones con negro y adornos dorados y una pequeña manga rosa. No parecía ser de Mistral.

—Veo que estás haciendo amigos.— Dijo Pyrrha apareciendo por detrás de Jaune, dándole un pequeño susto.

El rubio se percató de las pequeñas heridas en los brazos de Pyrrha y se preocupo al instante y antes de que pudiera hablar con ella sobre eso, Nora chillo emocionada ante la presencia de la pelirroja.

—No puede ser ¡Eres la gran Pyrrha Nikos!

—Eh...Si...

—¡Eres genial! He escuchado mucho de ti, ¿Es cierto que has ganado siete torneos regionales?

—E-en realidad fueron seis.— Pyrrha estaba visiblemente nerviosa con la actitud tan energética de Nora, ya había conversado muchas veces con sus fanáticos pero nunca con una tan emocionada como la peli-naranja, que empezó a bombardearla con preguntás de todo tipo mientras Ren miraba avergonzado a su compañera actuar como una niña frente a su ídolo. Definitivamente no conocía esa parte de ella.

Mientras el otro dúo de chicos se limitaba a observar a lo lejos la situación.

—Y parece que ellos ya tienen su grupito ahora.— Mencionó Rocket limpiando su katana oscura con un trapo, mientras su compañero estaba sentado sobre uno de los Ursa caídos recargando sus armas.

—Bueno Rocky, no todo se puede en la vida.— Dijo Max terminando de recargar su revolver.

—Además hay más gente talentosa por ahí con las que nos podemos unir.

—No creo que encontremos a alguien más talentoso que esa tipa.

—Pffff. No exageres, a veces la gente como ella suele ser una farsa.

—¿Te recuerdo que fue tú idea que ella estuviera en nuestro equipo?

—La gente cambia de opinión Rocky.— Dijo desvergonzado Max enojando a su compañero.

—Vaya vaya, mira a quien encuentro.— Tanto Rocket cómo Max voltearon para ver a alguien nuevo llegando a la escena, alguien conocido por ambos y acompañado por alguien desconocido por ambos.

—Tsk. ¿Tu otra vez? Piérdete idiota.

—Auch. Justo en el corazón.— Dijo Yang llevándose una mano a su pecho, fingiendo estar adolorida, detrás ella Blake miraba sin emoción al dúo. —Veo que hicieron un buen trabajo acabando con ellos. ¿Cuánto tardaron? ¿Dos o tres horas?

—Lo hicimos más rápido de lo que tú hubieras hecho.— Hablo Max con arrogancia y ganándose una mirada divertida por parte de la rubia.

—Tranquilo pequeñín, no hay ningún problema en admitir que eres malo para algunas cosas.— Y mientras los dos rivales tenían una conversación que era todo menos amistosa, los otros dos chicos se miraron por unos momentos antes de calmar a sus respectivos compañeros.

—¿Acaso no aprendiste nada de lo anterior?— Regaño Rocky dándole un codazo.

—Yang, tenemos mejores que hacer.— Dijo Blake agarrando el brazo de su amiga y alejándola del encapuchado, después volvió a cruzar miradas con el chico de azul por unos instantes.

"¿Por qué se me hace tan familiar?" Se pregunto a si misma en su mente Blake, los ojos verdes, el cabello castaño e incluso su vestimenta. Estaba segura de que ellos ya se habían cruzado en algún punto de sus vidas pero no lograba recordarlo con claridad.

Y como la situación tardaba en volverse extraña, desde el cielo todos empezaron a escuchar un chillido, o al menos remotamente parecido a ello.

Se escuchaba muy a lo lejos, pero con cada segundo que pasaba se volvía más fuerte hasta tornarse en un grito humano.

Todos estaban consternados con eso y sacaron sus armas en caso de que otra jauría de Ursas vinieran tras ellos, lo raro es que no sentían ningúna pisada o rugido proveniente del bosque y eso aumentaba la conmoción de todos al no saber qué diablos estaba pasando.

Para poco después ver cómo el grito ceso cuando algo cayó a pocos metros del grupo de Jaune, formando un pequeño cráter.

Tanto Ren cómo Nora se sobresaltaron por lo abrupto que fue aquello y Jaune salto asustado a los brazos de Pyrrha. Los demás chicos se acercaron al lugar curiosos y en guardía, listos en todo momento para atacar a lo que sea que hubiera caído.

Solo para mirar extrañados cómo Artyom Krauser se encontraba con la gran mayoría de sus extremidades dobladas y sus ojos no paraban de dar vueltas.

—¡¿Otra vez este fenómeno?!— Dijo Max visiblemente enojado, ya era suficiente con la rubia como para que se metiera ese extraño homicida en potencia.

—...Eso si que fue un buen golpe.— Mencionó el recién llegado saliendo de su aparente mareo y los presentes vieron con horror como él "rearmó" sus extremidades hasta el punto de que quedaron como nuevas y se levantó como si nada hubiera pasado.

—¿Y a tí que te pasó?— Pregunto Pyrrha que aún no salía de su asombro.

—Me encontré con un grimm gigantesco muy lejos de aquí y pensé que sería interesante pelear contra el.

—Y veo que te resultó muy bien.- Comentó sarcástico Ren.

—¿Y cómo te recuperaste tan rápido?- Pregunto Blake.

—No es nada del otro mundo, particularidades que uno tiene.

—¿Y qué tan lejos está ese Grimm?

—No sabría decirte.— Se rasco la cabeza Artyom pensativo. —Ahora que lo pienso, había algo raro con ese Grimm...

—¿A qué te refieres?— Preguntaron todos al unisono.

—Tenía partes metálicas en sus brazos y sus ojos eran verdes.— Comento sin darle mucha importancia a ello, aunque para los demás resultó de lo más anormal que habían escuchado hasta ahora.

—¿Será alguna prueba de Ozpin?— Pensó en voz alta Jaune, lo que para el resultaba ser lo más lógico.

—Creo que esa es la prueba final.— Dijo con seguridad Yang. —¡Hay que ir y patear su trasero!

—Yang, esa ni siquiera es la prueba final.— Le corrigió Blake, haciendo que la rubia levantará una ceja extrañada.

—¿No lo es?

—Claro que no, la prueba final es encontrar una serie de artefactos que se encuentran en alguna parte de este bosque.

—...¿En serio?— La ignorancia de su amiga hizo que la pelinegra se llevará su palma a su cara, mientras los demás miraban divertidos la escena.

—Estoy segura de que la profe no dijo eso.

—Lo dijo, solo que tú estabas muy ocupada charlando con ese chico.— Recalcó enojada Blake apuntando a Max.

—Oh...Je, mi error.— Expreso sonriente y rascándose la cabeza, su compañera solo rodó los ojos con fastidio.

—De cualquier forma quiero derrotar a esa cosa.

—Yang, esto es muy extraño, esto no puede ser...

—Tranquila Blake, si vamos todos juntos podemos vencer a esa cosa ¿Qué dicen?— Todos lo pensaron por un momento, excepto Artyom que se unió rápidamente al plan de Yang, los demás tenían sus dudas hasta que Jaune hablo.

—Me parece bien, supongo que a eso se refería Glynda cuando dijo que necesitamos trabajar en equipo.

—...¿Eso dijo ella? Bueno, no importa. ¡Me gusta tu actitud chico!

—Supongo que tendré que seguirte.— Dijo Pyrrha no tan segura del plan, pero tampoco estaba en sus planes dejar solo a su amigo.

—¡Cuenten con nosotros!— Hablo Nora agarrando el brazo de Ren, que al igual que la pelirroja, no parecía muy convencido del plan de la rubia.

—¿Y ese es todo tu plan? ¿Simplemente ir y atacarlo entre todos?— Dijo Max cruzándose de brazos y mirando serio a la rubia.

—Básicamente, si.

—...No veo porque no.— Concluyó afirmativo para sorpresa de su compañero, que ya esperaba que trataría a los demás de idiotas e iría por su cuenta a matar a esa cosa. Pero por primera vez Rocky se alegraba de que su tan querido amigo no actuará como un idiota.

—Y me imagino que tú amiguito también está de acuerdo. Está hecho.— Y con un grupo aún más grande, todos se alejaron del lugar con un nuevo objetivo.


—...Así que esa tal Tyra Ross resulto llevar muerta hace pocos días.— Habló Harvey llevándose una copa de vino a la boca.

Ahora estaban el y su amigo solos en la sala exterior del Baby Blue charlando como si nada.

Hacía años que no se veían y era sorpresivo que el se presentará de esa forma, por lo que supuso que se trataba de algo importante y urgente.

—Si, ese bastardo me mintió.

—Bueno, tu también le mentiste cuando le mencionaste que lo ibas a dejar vivir.

—Como sea, de todos modos nada de valor se perdió.— Dijo con su tan típica frialdad, Harvey ya se había acostumbrado a ella con el paso de los años. Incluso le encontraba cierta gracia.

—Y vienes aquí pensando que yo estaba al tanto de sus acciones.

—Exacto.

—Lamento decirte que tengo muy poca información con respecto a ello.— Dió una pausa para tomar otro trago. —Tyra no era alguien muy social y mucho menos hablaba sobre su trabajo, pero mis chicos lograron sacarle algo de información cuando estaba borracha.

—Cualquier cosa me sirve Harvey, incluso si es insignificante.

—De lo poco que sé, es que esa tal Raven y su tribu están en constante movimiento, como se tratan de bandidos, sus campos no duran mucho y se mueven por todo Anima.

—Asi que son nómadas.

—Por supuesto. Pero hay una manera de que puedas encontrar su paradero.— Eso llamo poderosamente la atención del encapuchado.

—¿Cómo?

—Mis contactos dicen que se los ha visto andar por los bosques de Argus y que se han estancado ahí robando a los pueblos cercanos.

—...Entiendo, gracias por eso viejo.— Dijo dando un único y último sorbo a su vino.

—Y dime Falcon ¿Por qué ese repentino interés en Raven? Digo, se que ustedes dos fueron a Beacon y no se llevaban bien. Pero hasta ahora nadie ha puesto precio a su cabeza.— Preguntó curioso el mafioso, viendo una ligera reacción de fastidio en el rostro de su amigo.

—Cosas pasaron y ahora la quiero muerta.

—¿Qué? ¿Qué pasó exactamente?— Ahora si estaba intrigado por ello. Harvey nunca estaba interesado en los negocios de Falcon pero este fue lo suficientemente interesante como para preguntar, además de que la actitud de su compañero demostraba que se trataba más que un simple trabajo.

—Nada de tu incumbencia Gray. ¿Y como sabías que ella y yo fuimos a Beacon? Nunca te conté de ello.

—Scarlet me contó hace unos años.— Menciono Harvey y con ello lo llevo a preguntar. —¿Y como está ella y tus pequeños? Bueno, pienso que ellos ya han crecido bastante ¿No?

—Estan bien.— Y dicho eso el encapuchado se levantó y dió varios billetes a Harvey en señal de ya que se largaba. Confirmando sus sospechas iniciales.

El mafioso no presento objeción, sabía que su amigo estaba en una especie de venganza contra esa tipa y sabía muy bien que no quería más perder más tiempo.

Y sin mediar palabra, Falcon se fue del lugar de la misma manera en la que entró, de forma sigilosa y sin que nadie se diera cuenta.

Continuara...