Capítulo 9: Un reto de gran tamaño (Parte dos).
Muchas cosas pasaron en tan solo un día.
Primero formar sus propios equipos para su ciclo lectivo, luego luchar contra criaturas salidas de sus más profundas pesadillas y después luchar contra una máquina asesina con forma de escorpión, algo que no parecía ser algo que su tan querido director había puesto adrede en aquel bosque.
Todo se podía resumir en que los jóvenes no estaban teniendo un buen día. Bueno, nadie estaba teniendo un buen día francamente, con la notable excepción de Ruby Rose, quién a pesar de tener que aguantar a alguien como Weiss Schnee, seguía manteniendo su sonrisa y charlando con su amigo Lupin.
El trío de jóvenes seguía caminando con rumbo a la salida del bosque, solo que por un contratiempo tuvieron que tomar otro camino, que involucraba muchas plantas, barro y humedad, algo que molestaba a la Schnee a la hora de caminar.
—Weiss, creo que deberías acelerar el paso.— Le dijo Lupin, notando cómo la albina se quedaba atras de ellos, porqué estaba cuidando cada paso que daba con tal de no mancharse su vestimenta.
—Y tú deberías callarte.— Weiss le dió una mirada asesina y el moreno decidió obedecer a su prima política.
—Y por cierto Lupin. ¿Qué te motiva?— Le preguntó Ruby de repente e ignorando lo sucedido.
—¿A qué te refieres?
—Me refiero a que te motivó a ser un cazador. Digo, eres alguien de una familia rica y tienes muchas carreras a tu disposición. ¿Por qué escogiste está?— Ella le había preguntado lo mismo cuando estaban de camino a Beacon, pero el no profundizó mucho en eso.
—Siendo sincero, me gusta la adrenalina.
—Aja.— Se cruzó de brazos y lo miró de reojo. —Y yo soy la bruja Salem.
—No, en serio, me gusta eso. Aparte siempre he querido ayudar a la gente.
—¿Y por qué de esta forma?
—Nací con los típicos ideales de heroísmo y altruismo, los cuentos de mi padre consistían en eso y tuvieron mucha importancia en mi visión del mundo, a pesar de qué papá nunca estuvo de acuerdo.
—¿Por qué?
—Supongo que no quería que me involucrara, quería que yo estuviera más relacionado al manejo de empresas y todo eso, pero nunca me interesó. Si bien nuestra empresa ayudaba mucho en el desarrollo tecnológico para la sociedad, yo quería algo más, ayudar de una forma más personal.— Con todo eso dicho, Lupín le dirigió una mirada gentil y sonriente a su compañera. —Quiero que la gente sepa que estoy de su lado, que no soy un simple rico que vive únicamente para si mismo.
—¡Eso es genial!— Ruby le dió una palmadita a su amigo en señal de aprobación. —¿Y a ti te gustan los cuentos?
—Culpable. Mi padre me pego el gusto.
—Ademas de eso, para ser alguien que le gusta la emoción, no te vi muy emocionado en la pelea de Yang.
—Oh vamos Ruby, creo que nadie en su pleno juicio se iba a meter entre esos dos.— Lupín se acomodó el sombrero. —¿Y qué hay de tí? ¿Qué te motiva?
—Hacer lo correcto.— Lupín se sorprendió, la simpleza de sus palabras irradiaba una honestidad que no sentía hace mucho tiempo.
—... ¿Solo eso?
—Pues si. Quiero ser alguien que lucha por lo correcto y proteger al mundo.— Concluyó la jóven con una sonrisa.
—Dios. ¿Pueden dejar de hacer eso?— Se metió en la conversación Weiss con su típico tono quejumbroso.
—¿Hacer qué?— Respondieron ambos jóvenes, genuinamente confusos por lo dicho por la albina. Deteniendo su paso.
—Dejar de hablar de esas cosas tan idealistas y cursis.
—Uy, perdón por no incluirte Weiss ¿Quieres hablar de ello? ¿Qué te motiva a tí?— Aquellas palabras solo hicieron hervir la sangre de la heredera.
—Son motivos personales y no son de tú interés.— Weiss respondió secamente y con cero intenciones de revelar sus deseos, no era algo que ella iba a compartir tan a la ligera y menos con alguien como Ruby.
—Oh vámos, la comunicación es importante dentro de...
—Ya te dije que no formaré parte de tu equipo Rose.— Ruby por esta vez ignoró aquel comentario y en su lugar se centró en los arbustos detrás de su amiga, notando cómo algo se movía entre ellos.
—¡Cuidado!— Grito Ruby para su sorpresa, Weiss estuvo a punto de sacar su Myrnester pero cayó directo al suelo gracias a una jóven que salió de unos arbustos cercanos.
Se trataba de Blake Belladonna, que chocó directamente contra la Schnee quedando encima de ella, la pelinegra no pudo evitar soltar una carcajada y el castaño suspiro aliviado guardando su espada.
—... Perdón.
—¡Quítate de encima maldita loca!— La albina usando todas sus fuerzas se quitó de encima a la recién llegada y se levantó rápidamente para quitarse la tierra de su vestido.
—Lo hubieras pedido amablemente ¿Sabes?— Comentó molesta Blake siendo ayudada por Lupín para levantarse.
—¿Y usted es?— Preguntó Lupín, curioso ante la chica nueva.
—Ella es Blake, una amiga mía.— Respondió la pelinegra de ojos plateados, presentando a la otra pelinegra que saludó con cierta timidez.
—Si. Un gusto en conocerlos.
—¿Y qué diablos hacías en esos arbustos?— Preguntó Weiss aún manteniendo su enojo.
—Estaba escapando de...— Y justo antes de que Blake pudiera explicar, su compañera salió de los arbustos de la misma forma que ella, incluso chocando contra la albina y cayendo ambas al suelo, para la mala suerte de Weiss, en la misma posición anterior.
—¡Yang!
—¡Ruby!— Yang se levantó en un instante y fue directo a abrazar a su hermana. —¡Me alegra saber que mi pequeña está bien!
—Ten más cuidado idiota.— Weiss nuevamente se puso de pie, completamente adolorida pues la rubia se había encargado de machacar su pecho cuando se levantó.
—Uy perdón reina del hielo.— A pesar de su disculpa, su voz no demostraba culpabilidad.
—¿Y se puede saber qué andan haciendo ustedes dos?— Preguntó ya hastiada la albina.
—Escapando de un robot gigante ¿Por?
—¿Robot gigante?— Preguntaron los tres jóvenes extrañados ante semejante información.
—Es una larga historia.— Comentó Blake.
Pero las sorpresas no paraban de llegar para ellos, cuando un ensordecedor sonido se escuchó por todo el bosque seguido de un grito desgarrador masculino que le helo la sangre a más de uno.
—¿Qué fue eso?— Preguntó asustado Lupín desenvainando su espada sierra.
—Eso es exactamente de lo que estamos huyendo.— Explico Yang con intenciones de seguir en su misión de estar lo más alejada posible de esa cosa.
—Hay que eliminarlo.— Dijo Ruby portando su Crescent Rose y a punto de dirigirse hacía el origen de aquel sonido. Pero fue retenida por su hermana.
—Pero claro que no, es demasiado peligroso.
—Oh vamos Yang, para esto me inscribí.
—Esto está más allá de lo que puedes manejar Ruby, centremonos en encontrar esas reliquias.— Ordenó con firmeza Yang, provocando que su hermana empezará a reclamarle por ser tan restrictiva con ella.
—... ¿Y qué es exactamente eso?— Le preguntó el moreno a la otra pelinegra mientras observaban a las dos hermanas discutir.
—¿Qué cosa?
—El Grimm del que huían.
—Un Death Stalker, salvó que robótico, también más grande que el común.
—¿Death Stalker?
—¿No lo sabes? Es cómo un escorpión, solo que grande. Muy grande.
—Pensaba que no iba a haber grimms tan grandes aquí.
Y mientras ambos jóvenes charlaban y las hermanas adoptivas discutían, quedaba la Schnee en medio de todo, suspirando cansada y molesta, esto no estaba dentro de sus planes y no tenía la paciencia para aguantar a ese grupo de idiotas. El día no podía ser peor.
Dolor, su cuerpo en esos momentos solo podía sentir dolor, después de todo, ser golpeado brutalmente y repetidamente por una máquina gigante no podía significar otra cosa, pero no se quejaba, de hecho le encantaba.
Artyom finalmente había encontrado un oponente a su altura y extremadamente resistente a sus ataques, por lo qué iba a ser una lucha desafiante y disfrutaría destrozar a esa abominación. Pero por el momento debía esperar a que el Death Stalker dejase de aplastarlo con su cola.
El grimm había encontrado la forma de mantenerlo quieto, por lo qué debía mantenerlo así hasta dejarlo inconsciente, así lo dictaban sus órdenes. Golpe tras golpe, el jóven no parecía ser afectado gravemente por ello, a pesar de que su cola estaba generando un cráter masivo y lograba generar temblores.
"Bueno, en algún momento se tiene que cansar" Se dijo a si mismo, ya cansado de ser estampado contra el pavimento e imponente al respecto. Pero el grimm no mostraba signos de cansancio, mucho menos intenciones de parar.
Mientras Artyom era apaleado sin piedad, muy a lo lejos se encontraban Maxwell y Rocket, que nuevamente habían subido a uno de los árboles para obtener una mejor visión de aquel grimm, mientras los demás jóvenes que estaban con ellos habían optado por huir y centrarse en buscar las reliquias, que era por mucho menos complicado que tener que enfrentarse a eso.
—¿Algún plan?— Preguntó Max sacando sus dos revólveres.
—Pensaba que tú eras el encargado de hacer eso.
—Normalmente lo haría, pero estoy en blanco.— El encapuchado no lo iba a admitir, mucho menos delante de su mejor amigo, pero esta situación se salía tanto de los márgenes de lo que él consideraba como cotidiano, que sencillamente no se le ocurría nada.
—Supongo que podríamos atacarlo, esta muy centrado en matar a Krauser, deberíamos aprovechar y tratar de quebrar sus patas.
—No sé Rocky, es muy arriesgado.— Se sincero Max. —Ademas, dudo que tus katanas puedan siquiera herirlo.
—Era más arriesgado el plan de esa rubia y aún así lo aceptaste.
—En mi defensa, no esperaba tenerme que enfrentarme a una jodida máquina con forma de Grimm.
—Como sea, si esto es una prueba de Ozpin, entonces la vamos a pasar.— Mencionó firmemente el pelirrojo y preparándose para saltar con sus dos katanas.
—Yo digo que deberíamos reconsiderar irnos.
—Por supuesto que no, con esto podremos ganarnos la confianza de Artyom y hacer que se una a nosotros.— Lo último dicho fue lo que más saco de onda a su compañero.
—Alto ahí. ¿Tú de verdad estás considerando meter a ese idiota en nuestro equipo?
—Es muy fuerte y resistente, necesitamos a alguien así.
—Ejem, Yang y su amiguita aún están disponibles si te interesa.
—¿Ahora resulta que la quieres?— La expresión de Max al oír esas palabras se quedará grabada en la memoria de Rocky, era una mezcla de varias emociones a la vez, pero la que más prevalecía era la del desagrado.
—¡Yo no dije eso! Detesto a esa tipa, pero la prefiero a ella antes que a ese psicópata.
—No importa eso ahora, lo que importa es que le pateare el culo a esa cosa y ese psicópata estará de nuestro lado.— Rocky en ciertas ocasiones resultaba ser más terco que el propio Max, el castaño sabía que nada de lo que diría iba a cambiar su plan, así que optó por guardar silencio y aceptar a regañadientes que debería aguantar a Artyom por los siguientes seis años.
Sin nada más que discutir, Rocky saltó y utilizando sus dos katanas logro clavarse en el árbol más pequeño y cercano, justo ahí tenía una vista perfecta de la criatura mecánica.
"Concéntrate..." Cerro los ojos y respiro hondo, lentamente un aura azul comenzó a rodear su cuerpo, como si de fuego se tratase, hasta que empezaron a salir chispas de su piel, momento dónde abrió sus ojos, revelando que ahora eran dorados y resplandecientes, mirando directamente a la cabeza del Death Stalker.
—¡Ahora!— Y con ello, salió disparado como un misil contra el grimm y con sus katanas al frente.
El grito del gigante dejó en claro una cosa, a pesar de estar recubierto con metal, aún podía sentir dolor y lo más importante, aún podía sangrar. Las dos katanas se habían clavado directo en su frente y Rocky rápidamente las sacó antes de que la criatura lograse reaccionar.
Rocky dió un gran salto y cayó al suelo, el grimm rápidamente uso su aguijón para aplastar a aquel que lo daño, pero el pelirrojo logro eludir su ataque. Nuevamente fue atacado pero otra vez logro esquivarlo, y otra vez, y otra vez...
—¿Qué carajos?— Artyom no entendía nada de lo que estaba sucediendo, pero fuera lo que fuera, había logrado parar a esa cosa, momento que aprovechó para salir de aquel cráter tan rápido como sus brazos rotos le permitían.
En el momento en el qué se alejó lo suficiente como para empezar a "arreglar" sus extremidades notó la razón del porqué el Death Stalker se alejo, Rocket Rockwell había vuelto a la acción y se encontraba esquivando todos los ataques del grimm con bastante dificultad.
—Je, sabía que volverías.— Mencionó para si mismo el encapuchado, sonriente y satisfecho con su intuición acerca de aquel muchacho.
Artyom también notó algo nuevo en el aspecto del chico, ahora estando con una rara aura azul sobre su cuerpo y con los ojos dorados, además de ser más veloz. ¿Acaso eso era de lo qué le hablo Ozpin? ¿La semblanza? Realmente nunca había visto a alguien usarla, ni siquiera con los cazadores veteranos contra los que luchó (Y posteriormente mato.) por lo qué solo podía teorizar de que eso se trataba la semblanza.
No tuvo mucho tiempo para pensarlo cuando otro viejo conocido llegó a la escena, está vez en frente de el con una cara de desagrado y con algo para él entre sus manos.
—Es bueno verte otra vez Thawne.
—No puedo decir lo mismo.— Dijo con el tono más apático y tedioso que hubiera escuchado en su vida, Artyom lo ignoró y se interesó en lo que el castaño le estaba dando.
—Eh, gracias por eso.— Artyom agradeció que Max hubiera logrado recuperar sus dos hoces, no estaban en el mejor de los estados, pero era mejor que nada.
—Como sea, es momento de matar a ese bastardo.— Dijo Max dándole la espalda y mirando hacía el grimm robótico.
—Entonces... Supongo que ésto significa que somos compañeros ahora.
—Desgraciadamente si.
—Oh vámos, prometo hacer lo mejor que pueda para ayudar en el equipo.
—Entonces demuéstralo ayudándonos a matar esa cosa.
—Matar es mi especialidad amigo.— Dijo formando una sonrisa maniática y visiblemente emocionado con aquel permiso por parte de su nuevo compañero.
Max bufó por lo bajo, solo faltaba un miembro más para su equipo y esperaba que no fuera tan psicótico cómo el que tiene ahora, pero eso sería para después, ahora debía enfocarse en qué ese monstruo no matase a su amigo.
—¡Yo iré ayudar te guste o no!
—¡No irás!
—¡Si!
—¡No!
—¡Si!
—¡No!
Las dos hermanas llevaban así un buen rato y no parecían tener intenciones de parar, estaban muy obstinadas cómo para considerarlo y no les importaba estar en medio de un bosque lleno de bestias asesinas, mucho menos les importaba la presencia de los otros jóvenes, expectantes de su discordia.
—¡Ya basta ustedes dos!— Una tercera voz se alzó entre ellas, como el de una madre regañando a sus hijas, Weiss ya había escuchado suficiente y su paciencia estaba al límite.
—Tranquila reina del...
—¡Silencio!— Replicó la albina con firmeza y callando a la mayor del grupo, incluso Ruby no pudo evitar sentir un escalofrío, cuando la Schnee se enojaba lograba ser muy intimidante.
—Ahora todos escuchen, viendo que no tenemos muchas opciones y que aparentemente esto parece ser una prueba de cooperación de equipos, iremos y derrotaremos a esa cosa.— Afirmó la heredera, provocando una sonrisa triunfante en el rostro de la jóven de rojo.
—¡Oh sí!
—Estoy sintiendo un deja vu.— Se dijo a si misma Blake, no entendía que les hacía pensar a todos que eso debía ser más importante que encontrar a las reliquias dispersas en el bosque.
—¿Y a tí quién te nombró la líder? No iremos a luchar contra esa cosa sin un plan.— Cuestionó Yang, llevándose una mirada molesta por parte de su amiga y compañera actual.
—¿Te recuerdo de quién fue la idea de atacar?
—Pensaba que sería un grimm ordinario, no me imaginaba que fuera capaz de lanzar rayos láser de su maldita cola.— Su explicación no contentó a la pelinegra, que solo rodó los ojos con desgano.
—¿Y entonces cuál es el plan jefa?— Preguntó Ruby a la albina.
—Debemos destrozar sus extremidades, eso limitará su rango de ataque y tendremos mayor ventaja por sobre él, mi Myrnester podría congelarlas y con la suficiente fuerza destrozarlas...— Explico Weiss con sumo detalle sus planes y todas las variables que podrían surgir si las cosas salían mal por varios minutos. —... Y eso sería todo. ¿Alguna duda?
—Eh... Yo diría que...
—Perfecto, no hay dudas.— Dijo la albina sonriente e ignorando lo dicho por el moreno, que solo suspiro con desden. —Ahora solo quedaría averiguar en donde se encuentra ahora...
Afortunadamente para ellos, fue fácil averiguar donde se encontraba aquel grimm, ya que la respuesta vino de la mano con un gran rayo verde que fue directo hasta el cielo y asustando a todos por lo repentino de aquello.
—... ¿Estás segura de qué quieres ir?
—No sean llorones, acabaremos con esa cosa.— Los chicos no sabían que los asustaba más, a lo que debían enfrentarse o la seguridad con la que Weiss cargaba al decir que iban a derrotar a esa cosa.
—Ozpin ¿Se puede saber qué diablos fue eso?— Exigió una respuesta Glynda, definitivamente lo que vió salir del bosque no estaba dentro de las cosas habituales dentro del Emerald Forest.
—No lo sé.— Respondió Ozpin completamente desconcertado. —Quiero que llames a todos los profesores y detengas la iniciación. Esto no estaba dentro de los planes.
—Enseguida.— Rápidamente Glynda usando su pergamino se comunicó con todos los profesores y dió el mensaje de qué todos los estudiantes debían salir del bosque lo más pronto posible.
Uf. Finalmente puedo completar este cap, he tenido días bastante jodidos y muy poco tiempo para continuar con esta historia. Además cambié la descripción para no dejarla tan corta.
Ya en el próximo cap se termina este mini arco, probablemente será el capítulo más largo que haré, así qué trataré de terminarlo lo más pronto posible.
Gracias por leer.
