Lala Lulu: Hola! Otro domingo sagrado, uy! Sube la temperatura con Nappa y Ami. Las dudas no los dejan, pero quieren experimentar DE PRIMERA MANO. Primero calmemos los antojos, y luego hablemos como personas civilizadas *muerde_su_labio_inferior. Las primeras impresiones de cada uno, puede que sean superadas por las segundas impresiones luego del beso.
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 3
¡La está besando! Y no sólo eso, ella le ha pedido otro beso. Nappa se deja llevar, lame el labio inferior de Ami. Ella abre la boca y saca un poco la lengua, dándole permiso para entrar. No recuerda si alguna vez besó así a una mujer, o que una mujer tan linda lo besara así; al menos no sin pagar. —"¡Pero alto! ¡Un momento! ¿Por qué ella está haciendo esto?" —Para Nappa es obvio que él lo hace porque ella es bonita, porque lo atrajo. Pero ella ¿Se sentirá presionada? ¿Habrá creído que esto era lo que buscaba a cambio de venir aquí y atenderla?
¿Qué le pasa? ¿Por qué no pudo resistirse a sus ojos negros? Parecen comunes y corrientes, pero el brillo que había en ellos, era como leer la mente de Nappa. —"¡No! No son para nada comunes y corrientes. Sus ojos, son tan penetrantes, siento que me atravesó completa apenas le sostuve la mirada." —Los pensamientos de su mente quedan lejanos, cuando enredan sus lenguas. Siente que él se contiene, ella intenta lo mejor que puede, ya ni recuerda la última vez que la han besado. Ni siquiera sabe si alguna vez la hicieron sentir así. Está tan envuelta en sus enormes brazos, puede sentir los labios sensibles e inflamados.
La puerta se abre.
— ¡Ami! ¿Sigues en cama? —Serena entra con las chicas, cargando pasteles y masas para la tarde de té. Al girarse se encuentran con Nappa y Ami sentados en el sillón grande de la sala. Se Queda tapándose la boca con una mano, al igual que Lita y Mina.
Ami y Nappa están blancos como el papel, con los ojos chiquitos, rogando que nadie los haya descubierto o sospeche nada. En el instante que sintieron la puerta, cada uno volvió a su lugar. Nappa se levanta y se inclina a las mujeres. —Buenas tardes. Lo siento, perdonen mi atrevimiento en su casa; estaba ayudando a Ami. —Se siente como si un Superior en el ejército, lo hubiera descubierto en alguna infracción, las manos le sudan y debe esforzarse para que su voz no tiemble.
Lita sale de su asombro, se destapa la boca. —Buenas tardes. Discúlpennos a nosotras. —Su mirada acusadora apuñala a Ami.
—Siii… Debimos avisar. —Mina muy traviesa frunce los labios. —Enviarte un mensaje, así no interrumpíamos na-da.
A Ami se le crispa el cabello como un gato. — ¡No, no! No interrumpen nada. Él sólo estaba ayudándome—
— ¡Sí, eso! —Nappa se endereza. —Ahora, les pido me excusen. No quiero molestarlas a ustedes. —Empieza a huir. —Señoritas… —Voltea a Ami, ella le asiente con una pequeña sonrisa nerviosa. —Señorita Ami. Hasta luego. —Dice con nervios, y se va. De nuevo el nudo en su pecho, hasta el empuje del ascensor hacia abajo le tensionan la garganta. Respira entrecortado, la puerta se abre.
—Hola Nappa. —Rei lo saluda, queda con las cejas en sorpresa.
Nappa presiona los puños y sale del ascensor. —Señorita, buenas tardes. Creo que las demás la esperan. —Se gira sobre sus pies.
Rei queda pensando unos segundos. — ¿Por qué tenía ésa cara? —Se sube al ascensor y Ding; queda con la quijada en el piso. Toma su teléfono, le escribe a Raditz.
De: Rei
¡Acabo de ver a Nappa saliendo del departamento de Mina! O.O ¡Seguro vino a ver a Ami! *(ノ◕ヮ◕) ノ*:・゚ ✧ヽ(✿ *0* )ノ
Envía y sigue su camino, ansiosa por saber qué sucedió. Toca el timbre y de inmediato abren la puerta. —Hola. —Rei señala con su pulgar hacia atrás, levanta una ceja, preguntándose si vio bien.
—Ay, Rei. Pasa. —Serena le pide entre risas. —Justo te esperábamos para la rueda de interrogatorio. —Se saludan entre todas.
— ¡Chicas basta! —Ami pone un alto. — ¿Me harían el favor de traerme hielo y dejar de ser tan chismosas?
—Jejeje ¿Hielo? ¿Fue así de intenso? —Mina se acerca al hombro de Ami.
—¡Cállate! —Ami se enoja, le estrella un almohadón a la cara y la tira patas arriba.
—Bueno, bueno…—Lita trae el té. —Quizás un poco del "elixir de la verdad" te afloje la lengua. —Le sirve la taza llena, le pone leche y miel.
Todas la miran en silencio, Ami bebe un poco ¡Por Dios! ¡¿Siempre tuvo tanta hambre?! Da un trago grande y se le hace agua la boca al ver los pasteles que trajeron. —Vino para ayudarme, se siente mal por haberme pisado. —Aclara un poquito la garganta. — Me cambió los vendajes, me ayudó como ayer. Se preocupó al verme levantada y me cargó al sillón. —Sólo de recordarlo, debe contener un suspiro.
— ¿Y…?—Serena se le encima un poco.
—Y nada más. Fue muy caballeroso. —Ami cierra el tema.
—Estás con la misma ropa de cuando te acostaste ayer. —Mina la deja en evidencia, golpea su puño en la palma. — ¡La habitación! ¡Ahí debe haber evidencia!
— ¡No, Mina! —Ami se mueve para atraparla. — ¡Auch, Auch! Aaah —Se queja de dolor.
Rei intenta ayudar. —Ya tranquila, toma asiento, yo traigo el hielo. —Se divierte al verlas peleando así. Anoche en la cena, además de conocer a su suegro, hizo buenas migas con las chicas. Son todas muy simpáticas, se imagina si se las hubiera encontrado en el secundario, su adolescencia hubiera sido divertida.
—Basta todas, voy a contarles. —Ami dice y puede ver a Mina volviendo. Resopla con alivio, debe lavar la ropa de cama lo más pronto posible. —Bien. Me quedé dormida hasta tarde, sentí el timbre y era él. Se asustó al verme de pie, así que me alzó hasta aquí. Como no tiene mi número, no pude decirle que estaba sola. —Todas la escuchan, toma la bolsa de hielo. —Gracias Rei… Como les decía, él me preparó de almorzar, trajo postre. Obviamente, me disculpé mil veces por el insulto que le grité en casa de Serena y porque… Él había escuchado cuando le dije "horrendo gorila". —Frunce el ceño, todavía se siente triste por eso. — Casi no hablamos y le di mi teléfono, ya que quiere venir a ayudarme. Él también se siente culpable por haberme pisado. —Mira un poco por la ventana, repasa los hechos. —Quizás me lo merecía. —Toca con delicadeza las vendas que le puso en su pie.
—Así que… No te cae tan mal después de todo. —Con el meñique arriba, Lita bebe su té.
—Nunca dije que me cayera mal. —Desvía la mirada, toma una porción de pastel.
—Mmm ¿Y cómo es? —Rei le pregunta, las chicas prestan atención.
Ami vuelve a beber su té, queda mirando la taza vacía, la da vueltas en sus manos. —Es… Es atento, se preocupa. Un poco impulsivo, de eso me di cuenta cuando ayer me cargó en brazos, sin pensarlo o preguntarme; me llevó a una clínica. Hoy también, me vio de pie y en un segundo ya me levantó, como si yo no pesara nada. Es muy, pero muy fuerte. Parece un caballero chapado a la antigua, pero de buena manera, no es un estirado o un frígido. Pulcro y correcto, un hombre muy grande… —Muerde su labio, muy disimulada, como saboreando los restos del beso. —A pesar de verse tan rudo e intimidante; parece buena persona.
—Mmm, Jajaja… Conozco ésos ojos… —Serena la atrapa de las mejillas.
—Basta, no pasó nada. Déjenme en paz. —Ami la empuja.
—Sí, Serena ¿Cuándo nos ha mentido Ami? —Mina come un poco de pastel. —Dejémosla en paz, soñando con un Enorme Gorila que la secuestra a la torre más alta, que la tira boca abajo… —Mina hace los empujes lascivos con la cadera y las manos.
Ami va a tirarle un hielo por la cabeza, pero se distrae con todas recibiendo un mensaje, casi al mismo tiempo. — ¿Pasó algo?
—Jo, jo, jo…Bien hecho Rei. —Serena le da unas palmaditas en la espalda. Le muestra su teléfono a Ami. —Ya estamos tramitando su lado de la historia.
De: Vegeta
Raditz nos informó, estamos yendo a casa de Nappa.
Ami queda con la mandíbula en el piso, el alma se le ha escapado. Estas mujeres podrían abrir su propia agencia de inteligencia.
—Ay, lo siento, fui yo quien avisó. No creí que iban a ir a interrogarlo. —Rei muy avergonzada se disculpa con Ami. La mujer va a creer que es una chismosa, pero está tan intrigada como las demás en comparar información.
Hasta que Nappa no salió al aire libre, la opresión en su pecho no cesó. Respiraba duro, se preguntaba si no era algo de la edad. Mira al cielo, está despejado, baja de nuevo la vista, se frota el rostro completo. Queda con las manos unidas frente a su boca, atrapa su labio inferior, lo tironea muy sutil. No puede pensar, no puede resolver ni siquiera las dudas que le brotaron en pleno beso. Se ríe de a ratos recordando, reviviendo el beso. Mete sus labios hacia adentro, les pasa la lengua ¡Maldita sea! ¿Y si ella lo malinterpretó?
Ahí lo veían llegar, tan meditabundo como nunca, y hasta… ¿Sonriendo?
La sonrisa técnicamente se le derrite, al ver a ése grupo de fisgones esperándolo en la puerta de su casa. —Grrr… ¿Se les perdió algo?
Bardock se endereza, con los brazos cruzados hace un puchero. — ¿No podemos venir a tomarnos unas cervezas en tu casa como siempre hacemos?
—No tengo cervezas. — Miente, quiere estar solo, enviarle un mensaje a Ami para pedirle disculpas.
— ¡Ja! ¡Resuelto! —Vegeta le muestra las cervezas que trajeron con Raditz.
Raditz lo ve poner los ojos en blanco. —Sólo queremos saber si está todo bien. Por el accidente, además no alcanzaron a cenar. Nos preocupamos mucho. —Hace una pausa, cuando casi literalmente entran sin permiso a la casa de Nappa.
Nappa empieza a sacar las jarras para servir la cerveza. Bardock abre su heladera. — ¡Hmp! Santa no va a traerte nada por mentiroso. —Saca varias cervezas heladas que tenía en el refrigerador.
—Sshhh… Déjalo, está evadiendo… Por algo será. —Vegeta se sienta en la barra, sonríe de lado y traquetea los dedos en la superficie.
—Prometí ayudarla, después de todo, es mi culpa que ella esté así. —Nappa comenta, se sientan todos en la barra y beben en silencio. Levanta la vista y ahí siguen esperando más. — ¡¿Qué?! ¡No les miento!
—Bueno, pero, dejando de lado tus evasivas. —Bardock lo escucha gruñir. — ¿En qué quedaron? Porque anoche, te habló muy grosero. — Mueve la cabeza de un lado al otro.
Nappa todavía no aclara lo del beso. —Sí, me dio su teléfono, así nos comunicamos por cualquier percance. —"¿Le parecerá atrevido que le escriba tan pronto?"
— ¿Qué impresión te dio? —Raditz le consulta, al verlo pensativo. Cree que está pensando en ella.
—Puesss… La misma que en la reunión. —Nappa habla, Vegeta le llena la jarra de nuevo. —Es inteligente, se ve una mujer decente, muy honesta, no parece ocultar nada o ser una mosquita muerta. Es frágil, delicada… —Recuerda cuando la cargó y cuando tocaba su tobillo con la yema de sus dedos. —Veo una tristeza en ella, no puedo descifrarlo bien. Estoy seguro que ayer cuando la llevé al Doctor, se notaba que maquilló sus ojeras. Cuando la dejé en la cama, parecía que iba a caer rendida. Me pregunto si todo se debe, a ése trabajo donde estaba haciendo su residencia. Todo lo que habrá sacrificado, debe sentirse derrotada, parece muy sensible. —Toca sus labios sin darse cuenta. —Pero de una buena manera… —De nuevo pensar en el olor de ésa mujer, lo hacen pensar en flores de pétalos azules.
Vegeta suspira fuerte, puede ver que hace saltar a Nappa, saliendo de su ensueño. — Creo que mejor nos vamos, mañana tenemos trabajo en la Estación. —Mira la hora, deja la jarra vacía sobre la barra. —Aaaaah… Dejémoslo solo, pensando en la delicada, sensible y hermosa Princesa Azul. —Vegeta larga las carcajadas y se va antes de que le partan la jarra en la cabeza.
Ami se recostaba luego de tomar una ducha, estaba lista para dormir con uno de sus camisones. Acomoda su pie y mira el teléfono. —"Mmm… Las chicas dijeron que mañana ellos trabajan. Quizás ya se durmió…" —Una grata sorpresa aparece en su pantalla.
De: Nappa
Ami, mañana debo trabajar todo el día, pero te pido perdón de nuevo. No quiero que te sientas forzada a nada, entiendo que estás pasando por un mal momento.
Nappa envió el mensaje, no podía dormir y aunque le parezca cobarde hacerlo por medio de un mensaje, quiso dejarle las cosas claras y si ella ya no quiere verlo, que se lo diga de una vez. Parpadea a la pantalla, a los cinco minutos tiene respuesta.
De: Ami
Lo que hice, lo hice porque quise. No soy de las que "regala" besos, soy de las que los da porque lo siente.
Nappa lee, y el agua tarda un poco en llegarle al tanque. — ¿Qué?... ¡¿Qué?! — Se va al baño, abre la canilla y se lava el rostro una y otra vez. Mira el teléfono en la tapa del inodoro, da vueltas y vueltas, su rodilla tiembla. — ¡¿Qué mierda le voy a contestar?! —Muerde su labio inferior, casi de manera instantánea se dispara el sabor de la boca de Ami en sus sentidos. Trata de ser racional, atar con cadenas lo que siente y plantearle la situación real.
De: Nappa
Nunca he creído eso, tan solo pienso… Que no me merezco tus besos. Eres muy bonita, pero no soy tu tipo…
Ami lee eso, se tapa la cara con una almohada o va a gritar ¿Cómo puede un hombre de su porte ser tan adorable? Da un salto al techo. "¡Me dijo bonita de nuevo!"—Ayyy, Ami ¿Qué te pasa? —Su razón la interroga. Pero se queda pensando unos minutos en ésta desconfianza que él tiene sobre ella. —Aunque tiene razones para hacerlo. Ami tonta, le dijiste horrendo Gorila. —Se regaña a sí misma.
De: Ami
Me gustaría sacar mis propias conclusiones.
Nappa empieza a escribir, ya no consultando a la razón, sino a lo que sintió hoy con ella, a lo que está sintiendo ahora mismo. Sólo siente que quiere volver a verla. Al segundo cae la respuesta…
De: Nappa
Entonces sigamos hablando, sigamos viéndonos. Sé que dices que eres aburrida, quizás yo pueda hacerte cambiar de opinión. Mostrarte lo mucho que me gustó tu compañía.
De: Ami
Visítame cuando quieras, espero que al recuperarme, yo pueda ir a visitarte.
Ami envía y su nariz resopla, mira sus manos y está temblando. —Dios ¿Qué me pasa? —La pregunta es retórica, tiene una necesidad enorme de volver a estar con él y confirmar que esto no es una especie de impulso erróneo. Se toca el rostro, baja las manos por su cuello, se abraza a sí misma. Recuerda su calor, el calor y los hormigueos que subían mientras él tocaba su pie. Mete una mano debajo de su camisón. —Ah… —Musita, sus pezones ya estaban duros, la otra mano se mete en sus bragas. Siente sus vellos púbicos y piensa muy seriamente que debe afeitarse ésa zona. Sólo sospechar que Nappa quiera devorar su clítoris, hace que ése punto se endurezca, que duela con necesidad. Quiere que él disfrute de chupar sus puntos más lascivos y sensibles. Tira su pezón, muerde sus labios, está agitada, está muy cerca ¡Pero maldita sea cómo lo necesita! Acelera la fricción, se siente mojada, saborea sus dedos y los mete dentro de ella. —Oh, oh… Mmm. —Ahoga el orgasmo contra la almohada. Recupera la respiración, y si bien la necesidad disminuyó, no se siente satisfecha.
De: Nappa
Cuento las horas para verte, Ami. Buenas noches.
De: Ami
Pues, las horas ya parecen eternas. Buenas noches.
Ami suspira, toca con la yema de sus dedos los vendajes que él le colocó tan delicadamente en su pie. Suspira y como es costumbre trata de racionalizar todo. Quizás es algo físico, una necesidad carnal que quiere saciar. — ¡Basta! —Le ordena a su mente. Ya no quiere pensar, ya no quiere armar teorías, quiere pruebas, quiere experimentar.
Sí, definitivamente necesitan hablar cara a cara las cosas. En especial porque si no lo hacen, Nappa no lo cree. Cada vez que se quería concentrar para dormir o cerrar la mirada, empezaba a fantasear con Ami…Su cabello corto, pero tan suave y brillante, sus ojos azules brillando mientras la besaba. Y su boca… —La boca dulce… —Jadea, subiendo y bajando su mano en su dolorosa erección matutina. Tuvo un sueño, casi un sueño mojado si no se despertaba antes de eyacular. La veía escabulléndose debajo de las sábanas, buscando su cuerpo con sus finas manos. Tocando su virilidad, susurrando su nombre. —"Nappa…" —Con ése mismo tono dulce que se lo dijo aquella vez. —Ami, ah…— Está bajo el chorro fuerte de agua helada, pero al parecer eso no hacía circular la sangre a otro lugar más que a ése. Apoya una mano sobre los azulejos, cierra fuerte los ojos, puede verla de espaldas a él mientras la toma desde atrás. Hace los ojos hacia atrás, cuando el alivio de sus ansias estalla en su mano. Suspira y se golpea la cabeza. — ¿Qué me pasa? —Resopla duro, salpicando el agua.
Se sorprende de empezar el día tan despabilado. Incluso en el trabajo, habla y explica el itinerario casi como un robot. Porque su alma está demasiado preocupada con el siguiente encuentro con Ami. Arma y desarma mil escenarios posibles. De pronto no sabe si es por tanto quemarse los sesos, pero…—"No, no. No creo que ella lo esté haciendo porque se lo pidieron. No se ve como ése tipo de mujer, que se prestaría para algo así. Pero si éstos la convencieron que era para recaudar dinero…No, no...¡No me está engañando así!"—Mastica su almuerzo mirando al frente.
—Sabes, no creo que haya pasado algo entre ésos dos como dices. —Broly le susurra a Vegeta.
—Bueno sí, está tan pensativo que da miedo. —Vegeta hace gesto de disgusto.
En un momento, Nappa siente que lo observan y murmuran. —Ustedes… —Los señala con el tenedor a Broly, Vegeta y Raditz que recién se sentaba. — ¿No tuvieron nada que ver? ¿Verdad? ¿No la convencieron de algo conmigo por lo de las fotos? —Los tres empiezan a negar, con las cejas en alto. —Grrr… —Sí, ella es sincera, nunca se prestaría a algo así. Le gustaría conocerla más, es lo único que tiene claro. Pero su inseguridad es por otra cosa, quizás se acostumbró demasiado a estar solo. —"También puede ser porque hace mucho no tengo sexo… ¡SEXO!" — La mente de Nappa recorre cada rincón de su casa. —"¡No tengo condones!" —Empieza a planear un paseo de compras a la farmacia, no cree que nada pase, pero quiere estar prevenido.
Un accidente de tránsito, un inicio de fuego; pero ninguna baja en vidas humanas, simples heridas superficiales. Puede decir que fue un día satisfactorio, excepto por la molestia de tener a su mano derecha atosigándolo, como una cacatúa en su hombro.
Deja su equipo táctico, después de que atendieron las emergencias. — Te ayudo a dejar todo en orden… —Bardock se acerca, pero Nappa lo empuja.
—Grrr ¿Vas a seguirme hasta la cama? — Nappa levanta el tono.
Bardock no se lo toma a mal. —Lo siento, es que has estado muy pensativo. No lo sé, si tienes algo que te molesta y quieres compartir. —Bardock quiere información, pero ya. —¡OYE! —Larga como un bufido al ver que lo dejó hablando solo.
—Tengo que ir a cocinar la cena… —Nappa ha evadido con éxito una vez más. Pero no puede evadir todo lo que su mente arma y desarma. Quiere escribirle de nuevo. Toma el teléfono y una cara de estúpido se le dibuja, la sacude de inmediato.
De: Ami
Hola Nappa. Espero que tu trabajo no se ponga intenso. Es muy peligroso, pero estoy segura que sabes cuidarte. De todas formas, no estaba tranquila sin desearte buena suerte. (ᴗ͈ˬᴗ͈)
— ¡¿Hace cinco horas?! —Nappa se siente un idiota. Antes de ponerse a cocinar, decide contestarle, así no cree que es un grosero.
De: Nappa
Acabo de leer tu mensaje, lo siento, no quiero que creas que soy un desconsiderado. Estábamos atendiendo un par de llamadas de emergencia.
Al enviar duda un poco ¿Debió poner ésas caritas que ella le envía? De pronto se siente un viejo ridículo. —"¡¿Qué hago detrás de una jovencita como ella?!" —Se regaña, pero sus dudas se van al diablo.
De: Ami
¡Ay! Lo siento, me siento una tonta ¡No dejo de pensar en ti! (⁄ ⁄•⁄ω⁄•⁄ ⁄)⁄
Ami envía sin pensarlo dos veces, está por cenar con Mina y Lita. Relee y se arrepiente ¡¿Qué va a pensar?! ¿Que ella es una niña caprichosa?
—Oooh… Mírala ¿No te recuerda a alguien? —Mina le comenta a su amiga castaña.
—Sí, a ti y a mí cuando nos enviábamos mensajes con nuestros novios. —Lita deja los vasos en la mesa.
— ¡Chismosas! ¡No es lo que creen! —Ami escuda su teléfono entre sus brazos, como si la estuvieran por descubrir en un crimen. —Me… Me está preguntando cómo estoy con mi pie…
—Ajá… Mañana tienen el día libre. —Lita mira la hora. —Ya estoy planeando estar Tooodo el día con Bardock ¿Tú Mina? —Le guiña un ojo a la rubia.
—Pues yo voy a empezar a estirar las piernas para mi maratón. —Mina pone una mano en el hombro de Ami, casi como un golpe. —Así que el departamento va estar Tooodo para ti amiguita… No me rompan los muebles ¡Au, Au, Au! —Mina se aleja a los saltos, Ami le tiró un hielo dentro de su camiseta.
De: Nappa
Mañana iré a verte…
Y así como si nada, Ami experimenta una explosión nasal. Al otro día, salía a los saltitos de darse un baño, se revisaba el pie y estaba mejor. Sin embargo al apoyarlo vuelve a doler. Mira la hora. — Ya debió haber salido… —Ami habla mientras se peina frente al espejo. Piensa si arreglarse mucho… Tampoco quiere recibirlo como la vez anterior. Revuelve su ropa. —No, no… Un vestido es demasiado. Jummm… —Algo cómodo. —Puedo invitarlo a la habitación, después de todo, tengo que hacer reposo. —Hasta el subconsciente de Ami la observa como diciendo; sí, como no… —Tampoco voy a recibirlo en mi camisón o algo así. Tendré toda mi ropa interior puesta. —Las manos le sudan al recordar que la besó tan intensamente y no tenía el brasier puesto. Busca sus mejores bragas y su brasier más adornado.
De: Nappa
Buenos días ¿Prefieres que vaya a la hora del almuerzo?
Ami piensa, no quiere parecer desesperada, pero ¡Al demonio! Si no se quita ésta espera, las dudas y los hilos de su pensamiento van a quemarle la cabeza.
De: Ami
Hola, yo madrugué. Estoy despierta. Puedes venir cuando quieras…
Espera, se viste con un suéter con cuello de tortuga, con rayas blancas y rosadas. Unos pantalones cortos azules y de algodón. Se mira al espejo, aun las ojeras no la dejan, se las maquilla un poco. Va a los saltitos, abre las cortinas, con éste accidente no ha podido tomar sol. El pie le empieza a doler, así que deja la cama bien tendida, le pone varios almohadones y se sienta a leer… El reloj hace tick-tock, respira hondo y espera. Se mentaliza del hecho, que va a decirle que pase a la habitación.
De: Nappa
Ami, perdona por hacerte esperar. Estoy fuera del edificio, voy a subir.
De: Ami
Sí, pasa. Estaba leyendo mientras te esperaba. La clave de la puerta es 2278. Te espero en la habitación. Estoy sola.
Lo envía con una foto, una selfie desde arriba, donde le muestra la ropa que está usando. Muerde un poco su pulgar, nerviosa de mostrarle sus piernas, pero las dejó relucientes para el reencuentro.
El teléfono de Nappa suena, está subiendo las escaleras. Abre el mensaje y del salto por la sorpresa, su teléfono cae, rebota un par de veces por los escalones, pero lo atrapa, como si su vida dependiera de ello. No es una foto atrevida u obscena, pero a él lo provocó tanto, que casi se le sale el corazón.
Al abrir la puerta, mira a los lados. Y ahí una vez más el agua empieza a correr en su tanque. Abre grande los ojos. —"Me… Me espera en la habitación…"—Camina prevenido, revisa los mensajes y sí, le dijo que estaba en la habitación.
—Nappa, pasa. —La voz de Ami se escucha. Ella había sentido la puerta abrirse, y la puerta de su cuarto estaba entreabierta. Se acomoda un poco la ropa y sentada derecha lo recibe. —Hola, Jaja… —Parpadea al verlo parado en el marco de la puerta.
—Hola Ami. —Sonríe de lado, se inclina un poco para entrar.
Ami se asombra una vez más, de ver lo grande que es. —Ven pasa… —Le insiste al verlo quedarse prevenido. Larga unas risitas. —Lo siento, es que como debo guardar reposo.
Nappa asiente, ella lo invita a sentarse. —Eh, sí. Cierto. —Se sienta y la mira por el rabillo del ojo. —No sé cómo empezar…
—Pues, yo pensaba ¿Qué tal si hablamos de cualquier cosa y—Ami deja el libro de lado, siente a Nappa acercarse. Se voltea a verlo y se ruboriza al verlo disminuir la distancia. Su abrigo de color oscuro, su camisa blanca bien pulida, le gusta cómo le quedan sus jeans. —"Oh, mi Dios… Su perfume…" —Aspira fuerte, como si fuera más necesario que el oxígeno.
— ¿De verdad no te molesta que esté aquí? —Nappa la mira a los ojos, y si no tiene respuesta verbal, ésos ojos azules no le mienten. En especial al verla acercar su rostro enrojecido junto a él.
—No… Ya te lo dije, te estuve esperando. —Ami se queda a milímetros de su rostro y de nuevo él le da un beso. Se prende a Nappa desde su cuello. Éste calor, ésta sensación suave en su boca, la tuvo hace un par de días y ahora de nuevo. Ya se siente adicta.
¡Mierda! No hay manera, sus dudas se fueron al caño. Sabe que quiere estar con ella, que quiere tenerla. En verdad quiere hablar y aclarar todo esto que sienten. —Pe-Perdón, no te pregunté si querías.
—Jaja, yo tampoco… —Ami muerde su labio inferior, lo ve sonreír y seguir los besos. Se sienta junto a ella en el respaldo de la cama. Ami baja las palmas por su cuello, tironea su abrigo para quitárselo. Su forma musculosa resalta entre la tela, las manos de Nappa al fin se aferran a su cintura, el calor en ella la hace jadear contra su boca. En ése momento, él aprovecha para meter la lengua, le da un solo giro en la boca y Ami ya quería quitarle la camisa. —De… De verdad, te juro que no soy así. —Ami habla separando un poco la boca entre succiones. —No soy impulsiva, pero no sé qué me pasa. —Está excitada, y apenas se han tocado, es la primera vez que un beso la moja.
—Yo tampoco, te juro que vine para hablar… —Nappa la aferra un poco más, teme mover las manos hacia arriba o hacia abajo, porque sabe que eso desataría sus riendas. Con sólo un beso, su polla está dando saltos, queriendo saciar sus deseos.
—También, también quiero hablar. —Ami jadea, Nappa baja el cuello de su suéter, marcando un camino de besos. Su vientre palpita de necesidad, el calor en su pecho la quema. —Tengo éstas ansias, ésta necesidad, que no me deja pensar. Ah. —Se queja un poco, al sentir que la desliza, para recostarla completamente en la cama.
Que hermosa se ve entre las almohadas, son los ojos llenos de deseo, apuntándolo a él y nadie más. Está de lado viéndola boca arriba, esperando más. —Entonces, calmemos tu apetito, porque yo también me siento fuera de control.
Con la boca abierta se unen de nuevo, si Ami no tuviera el pie lesionado, enredaría sus piernas a Nappa. Está segura que lo está sintiendo duro, apoyándose en un lado de su cuerpo, le gusta, se da cuenta que le encanta ponerlo duro. La saliva escurre en la boca de los dos, las succiones llegan a un pico como la vez anterior y ahí Ami recuerda. —Haaa… Cierra la puerta. —Ahí lo ve, está duro, es imposible ocultar el tamaño de ésa erección. Quiere más, se la quiere tocar.
Nappa se endereza, arroja su abrigo de lado, cierra la puerta. Al volver con ella, la sigue viendo agitada, su pecho sube y baja y ni siquiera la ha tocado como de verdad quiere tocarla. Sus latidos aumentan cuando vuelve a recostarse y acerca su mano al botón del pantalón corto de Ami. Desprende uno, casi se le escapa un gemido a los dos, luego el otro. Ella aferra sus manos a su camisa, le desprende un par de botones.
Toca el pecho musculoso, sólo ésa parte que pudo descubrir, está tan nerviosa por la anticipación, sus rodillas tiemblan, justo que iba a separarlas él mete la mano dentro de su short. —Oh, Mmh… Nappa. —La besa amortiguando sus gemidos, fue tan directo. Sin embargo parece estar haciendo un masaje delicado.
Los dedos de Nappa dan un masaje suave, la tela de su ropa interior es bordada y sedosa, le gusta. —Mmm, mira, ya estabas mojada. — comenta con lascivia. Relame sus dedos, limpia el líquido brillante que sacó de su centro.
Se pone roja como un tomate. La saliva de Nappa lubrica ése dedo. Las imágenes de su sueño vuelven a ella; una bestia salvaje que la llena de su saliva —N-No lo digas así ¡Mmh! —Ami se sostiene de las almohadas, uno de sus dedos corrió sus bragas y se metió en ella. Es tan grueso, parece tocar con exactitud su punto G.
Empieza a meter la otra mano debajo de su suéter. La yema de sus dedos es áspera, contrasta con toda la suavidad de la tela de su brasier, pero en especial de la piel tan sensible de la mujer. —Ami ¿Te gusta? —Baja un poco su brasier, descubre un pezón, lo acaricia con la punta de su pulgar, lo presiona junto con toda la carne de su pecho. Mira unos segundos, acomoda la pierna que tiene el pie con las vendas, así el movimiento no le provoca dolor.
— ¡Sí! ¡Me gusta! — Ami queda con la espalda curvada, cuando el dedo se dobla dentro de ella, haciéndola chorrear, llenando las paredes de sonidos obscenos de sus fluidos.
Nappa ya no puede parar, le encanta verla gozando en sus manos, aprieta su pecho y lame sus pezones. Lo suelta con un fuerte jadeo, cuando la mano de Ami alcanza su bulto inflamado. —Ah, yo… ¡Nnh! —Cierra un ojo cuando ella lo aprieta duramente, no es que ella sea muy fuerte, pero está tan duro que cualquier presión lo pone sensible.
—También quiero calmarte, ayudarte. —Ami se acomoda un poco de lado para alcanzarlo mejor. Nappa le acerca su cadera, ella no se anima a sacarlo, así que desprende sus jeans y mete la mano. — ¡Dios Mío, es Grande! —Levanta la cabeza y busca la boca de Nappa.
No pueden dejar de besarse, comparten el aire, la saliva. Comparten el mismo ritmo en el estímulo de sus genitales. La mano de Ami parece diminuta junto a su miembro, pero lo aprieta y acaricia deliciosamente. Con una mano ésta mujer parece estar a punto de darle uno de los mejores orgasmos de su vida. Él va a esforzarse en lo mismo, presiona sus pezones, mete otro dedo, se sacuden juntos.
— ¡Ah, Ah! ¡Ya me voy a correr! ¡Oh no!—Ami suelta su boca y tira la cabeza hacia atrás. Un calor, casi una ola de sangre caliente subió por sus muslos, haciéndola estallar de placer.
—Sí, ah. Ami no pares. —Nappa está al borde, presiona las sábanas y eyacula. De inmediato mira hacia abajo, tiene la mirada en asombro, ella lo roció con su orgasmo. Se relame, le encantó, es tan sensible. Siente su semen escurriendo por fuera. —Busco una toalla, ya te limpio. —Se levanta rápido, deteniendo con su mano que su eyaculación se escurra y revisa las sabanas.
Ami cierra las piernas, un pequeño tirón del pie la hace fruncir el ceño. Le da pena saber que hizo tal desastre. Siente sus rodillas débiles, fue mucho más intenso que en su sueño. Y fue sólo con sus dedos, en verdad no hay comparación. El único lugar donde Nappa dejó su líquido perlado, fue en la mano de Ami. Ella lo observa, es tan tibio. Le parece raro que no tenga mal olor, lo acerca a su cara.
—No se te ocurra. —Nappa pasa una toalla húmeda por su mano.
—Oh, pero tú manchaste tu ropa interior… —Ami le señala.
—Hm…Tú también. —Le señala su entrepierna, los dos se ponen rojos.
Ami aclara la garganta. —Deja que ponga todo a lavar y en la secadora.
—No, yo lo haré. —Nappa le consulta por su compañera de cuarto y le asegura que iba a estar todo el día con su novio. Por suerte para Nappa, sólo su bóxer salió manchado. Suspira con alivio de no tener que estar con nada debajo.
Lo ve entrar de nuevo a la habitación, Ami se puso otras bragas, y se tapó con las colchas. —Oh, tus pantalones se salvaron. —Le comenta con una sonrisa.
—Jeje, sí. Iré a preparar el almuerzo, en lo que la ropa se lava y se seca. —Rasca su nuca, de pronto los dos se sienten tímidos y sin ningún sentido ¡Acaban de masturbarse el uno al otro!
—Sí, Ah… Yo buscaré una película para mirar. —Ami alcanza su laptop. —No sé qué te gusta…
—Lo que elijas estará bien. —Nappa no le miente, le da igual. En verdad quiere hablar con ella. Y así lo hace, la película parece estar de fondo mientras él le consulta un poco de su vida. Comen de una bandeja que trajo a la cama. —… Sí, todo eso lo sé. —Nappa le habla. —Porque es lo que contaste en la reunión, pero ¿Qué pasó contigo? Te veías muy incómoda en la reunión. Tú me dices que simplemente no funcionó, que la oportunidad no te la dieron como creías…
Ami no sólo desdibuja sus gestos, también su postura se decae. Toma un poco de limonada, intentando desarmar el nudo de tristeza. —Es que… Te va a parecer banal, tú trabajas salvando vidas, en el medio del desastre. Yo luchaba para ocupar una oficina, y no digo que no iba a ocuparme de salvar vidas o hacer mejor la vida de las personas… Pero… —Ami presiona su puño. — ¿Y luego qué? Todo me chocó como un tren a toda velocidad. Controlé mis emociones, pero no podía hacer nada respecto al tiempo que perdí. De pronto volví, mis amigas siguieron con sus vidas. Tienen un buen negocio, viven tranquilas, tienen amor ¿Y yo?
Nappa acerca su mano, toca la mano que Ami presiona. —Tu eres una Excelente Doctora, creo que puedes conseguir trabajo donde creas que—
Ami niega con la cabeza. —Siempre quise ser mejor que los demás, por pensar siempre en el futuro, por ser inteligente y prepararme. En verdad es un deseo egoísta, me aislé de la gente porque supuse que su cariño, su atención, me distraería de mis metas. Vi a la amistad, a la familia, al amor como un estorbo.
—Explícame por qué—Nappa toca su mejilla y lo hace mirarlo a los ojos — ¿Por qué no veo eso ahora mismo? — La ve hacer un puchero y seguir negando. —Sé lo que es aislarse, entiendo lo que es competir sin descanso. No sólo en el ejército, también en la Estación de Bomberos lo hacemos todo el tiempo. Porque para salvar vidas, debemos ser los mejores, pero para no dejar de mejorar, no podemos dejar de competir, no podemos rendirnos. Ami… —la toma de las mejillas y le habla sin parpadear. — No te rindas, tú puedes seguir luchando.
— ¡Gracias! —Ami se aferra a él con un abrazo, siente que se ha quitado un peso enorme ¿En qué momento ella se había olvidado de que era un ser humano? Lo presiona lo más fuerte que puede, su calor, sus caricias, sus besos. Él la hace sentir que es una mujer de carne y hueso. Se siente tan viva como nunca.
Como si la vida le diera un nuevo aire, así respira el aroma de Ami. Hace cuanto una mujer lo tuvo así, sólo con un abrazo, sólo con unas palabras. Ella es maravillosa y quiere recordárselo siempre. —Jeje, créeme que he vivido mucho. Y he fracasado aún más. —Habla y acaricia sus cabellos azules con una mano. Es tan menudita, afloja un poco el abrazo con miedo de dejarla sin aire.
Ella suelta el enorme abrazo, limpia una pequeña lágrima de la comisura de su ojo. —Jmjm, hablas como si tuvieras mil años. —Ami lo regaña, no le gusta que él se vea así.
—No estoy tan lejos. Jajaja. —Nappa se ríe de sí mismo.
—Déjame decirte que… Te ves fuerte. —Ami se sonroja. —Muy grande y varonil… Tan… Masculino que…Me abruma. —Ami sube su mano por su brazo, toca la piel descubierta de Nappa, en la parte que tiene camisa arremangada. Su brazo es tan venoso, palpita en la punta de sus dedos.
Nappa la levanta del mentón. —Tú, eres una mujer tan delicada, tan bonita… Siento que no te merezco. —La ve negar. —Te lo repito, porque sé que es verdad. Tu piel es tan suave y yo tan tosco.
Ami pone una mano en su mejilla. —Creo que tú también te has aislado. Quiero estar a tu lado, quiero… Hacerte sentir, tan vivo como yo me siento. Pero en especial, mostrarte que lo que siento, es de verdad.
Nappa se acerca, roza muy despacio la punta de su nariz con la de ella. —Ami… Puedes tener a un hombre mejor. No me conoces.
Ami lo aleja, haciéndolo besar su mano sin querer en el acto. —Hmp, tú me dijiste. Que no me rindiera. Tú mismo me has contado que trabajabas haciendo interrogatorios a veces ¿Crees que miento? —Pone las manos en la cintura, se le acerca sin parpadear.
La empuja con cuidado, recostándola en la cama. Pone la mano en el corazón de Ami, de nuevo, la ve tan diminuta, su mano cubre todo su pecho. —Es simplemente, que si no te tengo de cerca, no lo creo. Por eso entiendo porqué querías estar sola, porque cuando estamos solos, nadie puede herirnos. —Se miran, la pregunta de los dos están en sus ojos, pero la respuesta está en sus bocas. Se miran a los labios, se acercan, se entierran en el colchón, se hunden en las almohadas con el beso.
Qué respuesta tan dulce, Ami se siente atrapada por su enorme cuerpo y le encanta, le gusta sentir la presión de sus músculos sobre ella. De nuevo, puede sentir su miembro despertarse. Por instinto levanta la pierna. — ¡Auch! Au, Au, Au… —Gruñe mientras Nappa se aleja del susto y revisa su pie.
—Hmmm… Creo que es mejor hablar y nada más. —Revisa los vendajes, se los ajusta un poco. —Pareces estar muy bien, pero todavía falta un par de días.
—Uh, sí. Jaja, ya no quiero ser un peso muerto para Mina.
—Estoy seguro que ella no lo ve así. —Nappa sube con sus dedos, casi de manera inconsciente; guiado por ésta hermosa textura de la piel de Ami. Levanta la vista y está agitada de nuevo. —Cuando te recuperes ¿Quieres conocer mi casa?
Ami se tapa la boca, reprimiendo un gemido. —Sí, mucho. —Necesita hacer otro pase de compras, pero ahora uno muy específico. Con él, siempre quiere verse bonita, afectarlo como Nappa la está afectando a ella. —Cuéntame más de ti… ¿Novias?
Nappa le acomoda su flequillo. —Hmmm, pues juegas muy duro. —Quiere evadir el tema. — ¿No hay una especie de reglas sobre hablar sobre las ex's en la primera cita? —Larga unas risitas, en un instante a los dos les cae la epifanía. Él dijo cita, se miran y sí, es una cita muy agradable.
—Jummm… Bueno, dijiste que eras huérfano ¿Cómo eras en la escuela?
—Jajaja, casi tan grandote como ahora. No tuve amigos de verdad, o quizás era sólo mi conflicto con socializar. —Se rasca un poco la nuca, queda acostado junto a ella, mirando al techo. —A decir verdad, era casi un delincuente, un rapaz que hasta no encontrar algo tan riguroso como la vida militar, quién sabe dónde hubiera terminado.
—Pero te fue bien, reformaste tu vida. —Ami lo mira en la almohada de al lado. No lo puede creer ¡Estar así con él! — Fuiste Instructor…
—Jajaja, sí. Admito que mi lado sádico se saciaba al ver a ésos gusanos arrastrarse. —Nappa confiesa. —Nunca creí conocer a nadie tan rebelde como yo fui en mi juventud, así que no eran ningún desafío. Hasta que apareció Vegeta, el maldito enano de los cojones, parecía un perro con rabia todo el tiempo. Lo presioné, al punto que hasta a mí me venció.
—Oh, debiste sentirte orgulloso. —Ami lo escucha, apoya su codo y descansa su cabeza en la mano. — ¿Tienes fotos?
—Sí, hasta todavía tengo el uniforme. Pero seguro ya no me queda.
— ¿Eras más delgado?
—No, estaba enorme. De hecho he bajado masa, siempre me fue fácil crear músculo. Pero ahora debo estar más liviano, tener agilidad y atletismo para rescatar gente.
—Oooh… —Ami se expresa con asombro, y se siente un poco intimidada. Él parece una montaña de músculos, seguro su vientre es firme como roca. Esconde sus piernas debajo de las sábanas. Ella no está gorda, pero sí que está delgada y flácida en algunos lugares.
Nappa cree que ella tiene frío la ayuda a taparse. —Creo que seguí a Vegeta, porque era lo más cercano a una familia. Además me había resignado a estar solo y ya.
Ami puede ver que se parecen, quizás no es tan imposible hacer una relación entre ellos dos. Pero tampoco quiere mentirle. —Yo he tenido un par de novios, te digo la verdad, de a poco los fui aislando. Los alejé y dejé de sentir lo que sentía por ellos. Además, los entendía, ellos vivían una relación en soledad, en apatía.
Acepta que ella sea sincera, pero eso no lo desanima. Por extraño que parezca, ahora no teme que la relación de ellos termine así. —Bueno y ¿Familia? ¿Tus padres o hermanos?
Ami no sabe si él quiere cambiar de tema, pero responde. —Mis padres se divorciaron, mi madre era Doctora. Muy destacada, a mi padre lo vi casi nada. Hasta que me gradué de preparatoria y pasé sus últimos días con él. Lo mismo pasó con mi Madre, ella murió al poco tiempo que me recibí de Doctora. Hermanos no tengo ninguno.
—Bueno, ya que me hablaste de tus novios. Yo voy a hablarte de mis novias. —Nappa toma aire y coraje, mira al techo.
Ami levanta las cejas, no sabe porque se puso tan serio ¿Será que tiene una ex esposa o algún hijo por ahí? Niega con la cabeza, desarma ésa nube de especulaciones que nublan el momento.
—No he tenido novias… Por eso digo que estoy peor que tú. Verás—
— ¡¿ERES VIRGEN?! —Ami da un salto hasta el techo, no lo puede creer.
Nappa infla las mejillas, larga aire, ésa sería una buena mentira, pero sería una demasiado grande. —No, no. De hecho he tenido sexo, mucho, mucho sexo. —La escucha gruñirle, él se sienta y se ataja con las manos. —Pero no estoy presumiendo no nada de eso, no, no. —Habla acelerado. Rasca su nuca.
¡No puede ser homosexual! ¡¿Verdad?! ¡O sea, no se ve así! Ami calla de una cachetada a su subconsciente y deja a Nappa contestar.
—De hecho, yo no he tenido "novias", según la regla… — ¡Con un demonio! ¡¿Cómo va a reaccionar cuando lo sepa?! Ami es una mujer muy decente para estar con un tipo así.
—"Sí, de acuerdo, puede que la "teoría homosexual" esté por ganar" —Un poco molesta, le admite a su subconsciente.
Ya la ve enojada, pero quizás es mejor que ella sepa. Vino para hablar y ser sincero, y así lo va a cumplir. —Sólo he pagado por sexo, nunca he tenido novia. Porque nunca ninguna mujer se quiso acostar conmigo sin pagar.
— ¿Y los hombres? —Ami quiere barrer todas las dudas.
Nappa la observa, muy seria con la pregunta, aunque no la entiende, va a responder. —Nunca he intentado, nunca hubo alguno que me gustara.
Ami baja los hombros, suspira. —Juuu, qué alivio. Jajaja así que era sólo eso.
—Mmm… ¿No te molesta? —Nappa baja los hombros. — ¿No te parezco desagradable? ¿Que no puedo seducir a ninguna mujer? ¿Un degenerado o un pervertido?
— ¿Por qué voy a pensar todo eso? ¿Las forzabas a hacer algo que no quisieran? ¿Eran menores o algo así?
— ¡¿QUÉ?! ¡NO JAMÁS! ¡Nada de eso! —Nappa sacude las manos en negativa. —No sé si era porque les pagaba, pero nunca ninguna se quejó. Trataba de pasar un buen momento junto a ellas y que ellas se sintieran cómodas. —Se frota el rostro. —Sé que estás en tu derecho, de creer que miento.
— ¿Por qué no veo eso ahora mismo? —Ami le pregunta. —Ahora mismo, sólo veo un hombre atento y considerado. Que me ha tratado con cariño, con delicadeza, tan fuerte que quiero hundirme en sus brazos. Puedes tomar mi palabra Nappa, me siento seducida por ti.
La toma de las manos, se las deja en su pecho, ésos ojos azules lo hipnotizan. —Ami…En verdad me preocupa no saber nada sobre cómo tener una relación.
Ami cubre un par de risitas, hunde un poco su nariz entre sus pectorales. —No es que yo sea un ejemplo ni nada. Averigüémoslo juntos, veamos hasta dónde llegamos. —Se estira para besarlo. —Puede que tú, sepas mucho más de sexo que yo…Supongo que, al estar sólo con "profesionales", sabes hacer muchas otras cosas. —Ami siente la adrenalina, al imaginarse todas ésas cosas nuevas que puede aprender.
—Mmm… —Nappa muerde su labio inferior, la boca de Ami está deseosa de unirse a la suya. — Bueno, no es por presumir, pero muchas hasta me recomendaban. —Aferra la cintura de Ami con una mano, la otra se enreda a sus cabellos azules. —Me muero por al fin hacerlas, con alguien que me hace sentir todo esto… Y por supuesto, que me dejes tu opinión.
Ami lo besa, gime un poco en medio de esta charla acalorada ¿Charla Caliente le dicen? Ami jamás se imaginó que con simples palabras, se podía sentir excitada. —Oh, sí, Nappa. Me gustaría disfrutar como lo hicimos aquí, y mucho, mucho más. —Jadea y toca la entrepierna de Nappa, está duro, se siente caliente. Sólo saber que no tiene ropa interior, la hace aumentar sus ganas. Presiona más fuerte, lo escucha gruñir. Pero de nuevo en sus ansias presiona mal el pie. — ¡Auuu! —Se recuesta y suspira, fuerte.
—Jajaja, tranquila. Iré por hielo. —Nappa levanta las bandejas, también va a revisar si su ropa interior ya se secó.
—Hola Nappa. —La sonrisa enorme y presumida de Broly y su mujer lo reciben al abrir la puerta de la habitación.
Nappa hace lo que mejor le sale, actuar natural. —Hola, vine a… —Señala a Ami.
Ami pega un salto, se cubre bien con las colchas. —Hola Broly, Hola Mina. Nappa me ayudaba.
— ¿Verdad que mi Jefe es todo un caballero? —Broly asoma la cabeza, se ríe y saluda a la mujer.
Nappa pasa su brazo por los hombros de Broly y lo baja para susurrarle al oído. —Te voy a borrar la sonrisa en un par de días ya verás.
Mina muy presumida, se queda mirando a su amiga. Se cruza de brazos. — ¿Así que...Van a seguir con el cuento de que no pasa nada y que sólo es una "visita médica"?
—Mina, la verdad es que no las entiendo. Yo jamás haría algo indebido o—Ami queda muda, su alma se ha ido al cielo, cuando Mina tienen evidencia en la mano.
—Lo admito… —Mina muestra ambas pruebas. —Tus bragas son muy lindas ¿Tienes suficiente? —Se mete un poco a la habitación, espía a los muchachos en la cocina. —Mmm y mira nada más. —Muerde su labio bien duro. —ES UN CHICO GRANDE, ES UN MUCHACHOTE… —Deja el bóxer de Nappa y las bragas de su amiga bien dobladas en la punta de la cama. Se va con las manos al aire en rendición, porque Ami la está apuntando a la cabeza con varios libros.
—Hmmm… ¿Se les hizo tarde comiendo? —Broly bromea un poco, ayuda a Nappa secando los platos.
—Broly…Metete en tus asuntos. —Nappa le advierte, lo sigue viendo muy presumido, como si tuviera una carta ganadora.
— ¡Bien! Voy a ir con las chicas a poner las decoraciones navideñas en el negocio. —Mina le informa. — ¿Quieres acompañarme?
Broly le guiña un ojo a su novia. —No, tranquila, yo acompaño a Nappa a su casa.
Los escucha reírse, y tiene casi el mismo mal presentimiento que tenía, cada vez que Raditz se asociaba con Vegeta para hacer una de las suyas. Cuando se despedía de Ami, lo hacía de lejos y más discreto. Guardaba disimulado su bóxer y se iba. —Te enviaré mensajes… —Le promete y comparten una sonrisa. Después caminaba en silencio con Broly hasta la estación de trenes, siente que en cualquier momento le va a caer una espada y ahí está.
Lo ven cruzar la puerta de su casa. —¡Hey Nappa! —Gritan toda ésa Unidad de Chismosos de mierda, metidos en su casa.
—Voy a cambiar la clave… —Nappa les dice con la mirada asesina.
— ¡Ven aquí! —Raditz lo atrapa de las mejillas. — ¡Lo sabía, lo sabía!
— ¡Basta! ¡¿De qué hablan?! ¡No pasó nada, fui a ayudar—
—¡Tengo una foto de los calzones de Nappa! —Broly levanta su teléfono.
— ¡Ni se te ocurra! ¡Dame ése maldito teléfono! —Nappa intenta taclearlo.
— ¡Envíalo, envíalo! —Bardock le pide entre risas, intenta cubrir a Broly del ataque de Nappa.
—Enviado al grupo de mensajes. —Broly declara triunfal, pero tacleado en el suelo.
—Grrr… —Nappa intenta defenderse. —No es lo que creen. Recién nos estamos conociendo.
—Pues yo siento que recién te conozco. —Vegeta levanta una ceja. — De muy buena calidad, bóxer de buen diseño y color. Muy varoniles, hasta… —Afila la vista. — ¿Es nuevo?
Bardock lo ve sentarse, bajando los hombros. — ¿Qué sucede? Te ves desanimado…
—Porque puede que…Que ustedes den por hecho algo que no es. —Nappa recuerda sus charlas, no es un hombre optimista. —Recién nos conocemos, puede que al tiempo ella se aburra o que cuando pase ésta época tan baja de su vida, mire más a su alrededor. Es demasiado inteligente, para quedarse con alguien como yo de verdad. —Se sienta rebotando en el sillón, mira sus manos. Le sirven café.
—No entiendo por qué te tienes tan poca fe. —Bardock se sienta junto a él.
—Cierto, tienes muy mala opinión sobre ti mismo. —Broly le habla. —Como si fueras lo que la gente ve superficialmente en ti. Déjame recordarte que si no fuera por ti, nunca hubiera podido controlar mis ataques de pánico.
—y estamos contentos por ti, en serio. —Vegeta se cruza de brazos. —Bueno, sí. Lo admito; también vine a partirme de la risa.
— ¿En serio fue tan malo hoy? —Raditz le pregunta.
—Haaa… No, para nada. Nada de nada, todo fue excelente, pero… —Nappa cierra los ojos al techo. —No estoy acostumbrado a sentirme así, siento que es un sueño. —Su pierna tiembla de los nervios, porque no está acostumbrado a hablar de su vida personal, mucho menos a tener una vida personal. —Es una mujer demasiado, demasiado… —"Maravillosa…"
—Ah ¿Y entonces? —Bardock lo sacude. — ¡Lucha por ella! ¡Juégate las bolas! Si es que ya no se las dejaste en la mano… —Balbucea el chiste. —Mira… —Se lo lleva para que vea la repisa con las fotos y reconocimientos del ejército. — ¿Ves? Todo eso, todo esto fue gracias a ti. Y la verdad que, aunque el constipado emocional de Vegeta no lo admita en voz alta. —Vegeta le gruñe y le da la espalda. — Estamos así porque queremos que seas feliz. Pero si no funciona ¿No te alegraría al menos haber sentido aunque sea una vez?
—Ven tu aquí… —Nappa lo toma del rostro para besarlo en la boca. — ¡No huyas! ¡¿Cómo nunca me acosté contigo?! ¡Eres tan divino!—Nappa intenta cobrarse el chiste de sus bolas y en especial por lo de repartirse la foto de su ropa interior.
— ¡Nos duchamos mil veces juntos en el ejército! ¡¿Y ahora quieres algo?! —Bardock le arroja un almohadón. — ¡El Tren ha salido de la estación Nappa!
Vegeta mira a Raditz, muy concentrado enviando mensajes. — ¿Qué haces?
—Pues, reservando para hacer las fotos. —Raditz guiña un ojo, saca el pecho. Cómo le gusta salirse con la suya.
...
Jeje, el Raditz siempre terrible. Y sí, el próximo capítulo Ami ya va a estar de pie (aunque veremos cuánto le dura ¬¬) ¡Hasta el Próximo Domingo!
Saluditos…
DesertRose000: Jajaja yo cantando contigo y bailando. También recordando los pasos prohibidos que mi abuelita le veía al Sandro y a Tom Jones. Y sí, ella había viajado porque estaba muy sensible, aceptó una cena entre amigos, y las amigas de inmediato le hacen parejita. Pero se disculpó, porque Ayyy! Si te cargan en brazos hasta tu cama, y son tan caballeros *tan_divino_baba_en_teclado. Pues ya, ya se están poniendo "manos a la obra", para conocerse. ¬¬
Nita-chan84: Tre-men-da. Sólo se necesita de la persona correcta para prenderte fuego en la intimidad y darte vueltas la existencia. Y ahora estamos en la mejor parte, donde Ami quiere investigar muy científicamente la química, tomar notas, hacer pruebas. En honor a la ciencia claro. Jeje. Y nosotros gozaremos de las ganancias.
Kaysachan: jeje, atrevida ¿así que quieres perderte en el bosque? ¬¬ Pues… Sí el avance se va a dar bien RR (Rico y Rápido) Pero como es la costumbre de Nappa, no se lo cree, cuando lo piensa, duda de si va a funcionar. Pero para echarle porras, ahí está su Fiel Unidad de Bomberos (y el otro viejo zabrozo, que no…) XD Pues, sí, siempre me gusta colaborar con buenas causas. Es más, todavía recuerdo a los bomberos de París del calendario 2020, ufff deberían ir presos, por causar incendios genitales.
OhaioIzumikun: Ella juzgó lo que vio, imagínate irte dos años y de pronto, te encuentras con tus amigas con tremendos novios. Todos toscos, grandotes y algo posesivos. Pero si yo fuera una de ellas le hubiera dicho "Que no se note la envidia. Yo ya no ando con niños vainilla, mi ciela" XD Pobre Nappa, por eso salió al rescate, como buen bombero, todo un caballero.
