Lala Lulu: Hola! Feliz navidad! Ojalá la hayan pasado bien, de fiesta y regalos y si no, recuerden "¡Ya saldrá el sol maaañanaaa!" Y aquí está el momento esperado, no sólo se pongan cinturones, también antiparras ¬¬ Uff, nos vamos a calentarrr con la Ami seductora y el Nappa todo viejo zabrozo lengua de oro aksdasddsdass *baba_en_teclado ¡A leer!
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 4
Ami ya recuperada, sale de compras, hizo una lista mental sobre ropa interior y condones. Pero en especial, con vestidos y blusas más nuevos. Se mira en el reflejo de los aparadores. Siempre se ha vestido muy conservadora, hasta recuerda los dichos de Mina, de que ella teniendo 20, ya se vestía de 40. Frunce los labios. —"No, pero mejor no haber venido con Mina. Ésa mujercita no cambia, y seguro iba a ser el chiste de nunca acabar."—Camina tranquila, se toma su tiempo. Los últimos encuentros con Nappa, fueron más inocentes. Sí, hubo besos, pero por prevención, no quisieron ir más allá. La expectativa llena su cabeza, va a ir a casa de Nappa. Van a estar solos, sin nadie que los interrumpa. —"O que ande por ahí exhibiendo mis bragas." —Muy enojada recuerda a ésa rubia metiche, y más se enoja al saber que tocó la ropa interior de Nappa.
Camina y tararea casi sin querer, todo se ve decorado para navidad, con luces y cascabeles. Ami se hace la tonta, ve un enorme árbol de navidad a un lado y se esconde.
— ¡Ja! ¡¿A dónde se fue?! —Serena se pregunta con las chicas.
Lita espía un poco dentro de la tienda. —No parece haberse metido en la tienda.
—Pues qué grosera no decirnos que iba de compras. —Mina ofendida levanta su nariz al cielo. — ¿Acaso no le gustó los consejos que le dí?
—Chicas, creo que ustedes conocen a Ami mejor que yo. —Rei la defiende. — Quizás sólo quería que esto fuera algo personal y privado. Ella es muy tímida.
— ¿Ah, sí? ¿Y por qué viniste con nosotras? —Serena la apunta con un ojo.
—Pues para ver que no metieran la pata. —Rei da un pisotón en el suelo.
—Jummm… Sabes, creo que eres igual de chismosa que nosotras. —Serena infla las mejillas.
— ¿Ah, sí? Se me hace que voy a cortar ya mismo una amistad contigo. —Rei le retruca.
Serena se cruza de brazos, le saca la lengua, Rei le responde con el mismo gesto. Los rayos de disparan entre ellas.
—Chicas, nos van a descubrir. —Lita les advierte. —Mina ayúdame a separarlas.
— ¡QUÉ CASUALIDAD! —Ami las asusta, las había rodeado desde atrás. —Creo que deberían intentar sus tácticas espías en alguien que no las conozca.
Mina cruza un brazo sobre ella. —Ay, no te hagas. Tú también venías conmigo, cuando espiábamos a Lita y a Serena con sus novios en la secundaria.
—Ya lo sabía… —Lita se frota la frente.
—Mmm, bueno ¿Quieren acompañarme? —Ami empieza a caminar. —Así me "espían" honestamente. —Levanta su nariz, la verdad es que se sintió un poco perdida. Además hay tantas ofertas navideñas, que no sabe dónde meterse.
— ¡Uy sí! ¡Una salida de amigas! —Mina salta y se la lleva del brazo.
—Esto de que nuestros novios trabajen en el mismo lugar, tiene sus ventajas. —Rei comenta. —Me he dado cuenta que podemos hacer cosas de chicas, y con nuestros novios por separado.
—Creo que lo mejor es empezar por abajo. —Serena mira una tienda de lencería. — ¡Miren qué bonitos lazos! —Se mete y la siguen a la tienda.
Se sentaban en los sillones frente a los probadores. Ami se sorprendía de que Serena fuera la más entusiasmada en probarse un par de conjuntos.
—Jajaja, quizás yo me elija algo navideño. —Lita comenta y les muestra un camisón de color rojo, con un gorro de Santa.
Ami se pone roja, y mira conjuntos bordados y delicados, pero nada atrevido o vulgar.
— ¡Ta-rannn! —Serena abre triunfal y les muestra un corsé, atado con cintas detrás y bragas estilo shorts bordadas. — ¿Qué tal? — Queda dentro del vestidor mirándose en el espejo.
— ¡Ay, Serena! —Ami se tapa la cara, pero se acerca porque no lo puede creer. —Mira cómo estás. —Mira las piernas y el trasero de su amiga, recién ahora se da cuenta de lo voluptuosa y firme que está.
—Oh, pues… Me he adaptado un poco al entrenamiento de Vegeta. —Serena muy orgullosa cierra la cortina y se cambia. Si se ve así de bien quizás, compre algo más atrevido.
Ami frunce el ceño. — ¿Acaso te fuerza a entrenar y estar a dieta? —Con tono acusador. Las risitas de Serena y las chicas la confunden.
—Para nada, él hace que me guste estar en forma… —Serena sale del vestidor. —Ya sabes, para "seguirle el ritmo". Además, sólo la intimidad con él parece hacerme quemar todas las calorías. —Serena se sienta rebotando en el sillón junto a Ami. —Así que prepárate, porque ellos son muy intensos.
—Hmp, exageras. —Ami mira a otro lado, para ella es imposible que la realidad supere a la fantasía. Eso le dice su razón, pero su corazón late fuerte, cuando recuerda el momento en el que se masturbaron mutuamente. —"¡Ay! ¡Ami, no seas hipócrita! ¡Te mojaste cuando te besó!". — Su subconsciente la acusa.
Serena le niega con la cabeza. —Amiga mía… Todavía recuerdo cuando estuvo tres semanas de campamento, por el entrenamiento de incendios forestales. —Une sus manos y ensueña. —Creo que fue lo más intenso, no sólo llegó con chocolates y un pastel para nuestro reencuentro. Recuerdo que gritamos y sacudimos las paredes, las alarmas de los autos se dispararon en el vecindario. —Serena se agita imitando la conmoción. —Creo que hasta activamos las alertas de tsunami.
—Uufff, sí que me acuerdo, Broly estuvo insaciable por todo un mes. —Mina comenta, intenta elegir entre dos camisones transparentes.
—Eso me suena a mentira. —Ami le dice. —Tu…Tu novio no parece alguien así. Parece del tipo tímido.
—Jajaja, sí lo sé. Pero ya sabía yo, cuando lo vi entrar al bar, sabía su poder oculto. —Muy presumida, se sienta con ellas. —Es un oso de peluche, es adorable… Pero en la cama, es tan, pero tan intenso. Todavía recuerdo cuando me dejó caminando como una jirafa recién nacida, con los ojos en blanco experimentando el nirvana.
—No, no, no. —Lita se acerca. — ¿Competencia de orgasmos? Recuerden que yo tengo el récord del grupo. —Lita les muestra ocho dedos. —Además, la primera vez que vi a Bardock desnudo… —Muerde su labio inferior bien explícito. —Yo no sé de dónde saca tanta sangre, para mantenerse duro durante tanto tiempo.
—Pues la FIRMEZA Y LA DURACION, debe ser algo de familia. —Rei se une a la conversación, y sigue comentando con las demás.
Ami se exalta y se cubre la cara, siente que le va a salir vapor por las orejas. —Chicas basta, no quiero saber del sexo entre ustedes y sus parejas. Además, yo no creo que sea tan así…
Las chicas se miran entre sí, las palabras de Ami sólo le confirman que aún no han pasado al siguiente nivel. Lita aclara su garganta. —Creo que, si la memoria no me falla, que nunca hemos hablado con Ami así. Bueno, Mina seguro que sí, pero nunca nos hemos sentado una tarde de té y bromear sobre anécdotas en la cama.
Ami frunce el ceño e infla sus mejillas. — ¿Me están queriendo decir mojigata?
—Jajaja, claro que no. —Serena la abraza. —Simplemente que eres una mujer más… —Piensa bien la palabra, porque puede que sea la última que diga. —Recatada.
Ami, acomoda un mechón de su cabello en su oreja. —Es que la única vez que recuerdo que tuve verdadero interés, hasta en maquillarme fue cuando fuimos la Graduación juntas.
—Tienes linda piel. —Rei le toca una mejilla. —Poco maquillaje te sienta bien.
—Sí, tienes un aspecto adorable y tierno. —Mina le asegura.
—Bu-Bueno, pero…Me gustaría ser más…—Las chicas se acercan a ella. —Provocadora. —Musita, pero antes de que Mina salte sobre ella. — ¡Pero nada vulgar o algo así!
— ¡Para nada! —Serena se levanta firme. —Creo que tienes mal concepto; verás la ropa interior es importante, tiene que ser algo cómodo, que se ajuste a tu figura, es como la estructura que sostiene la otra ropa.
—No creo que hayan cosas para un pecho pequeño, más que desde conjuntos deportivos o ésos con relleno, pero me dan calor y la forma rígida…—Ami inclina su postura y compara sus pechos con las demás.
— ¡Ami! ¡¿De qué hablas?! Tú y yo tenemos el mismo pecho. —Serena le asegura y le muestra un brasier.
— ¡Imposible! —Ami la mira y rechaza el brasier.
— ¿Quieres probar que tienes razón? —Serena la persuade, hace oscilar en su dedo la percha de la prenda.
—Vaya, le conoces el truco. —Lita le dice.
— ¡Las estoy escuchando! —Ami les habla a través de la cortina. De pronto no lo puede creer, la tasa es suave, no es rígida. Tampoco tiene aros, mira por detrás y el ajuste es perfecto.
— ¿Oigan? No les pregunté cómo los conocieron… —Rei les hace conversación.
—A quien hay que darles las gracias aquí, es a Serena. —Mina responde. —Ellos vinieron a celebrar, casi de pasada. Entraron uniformados, con el traje ocasional de bomberos, no el táctico. Era el cumpleaños de Vegeta, se sentaron en la barra, como unos clientes más. —Recuerda un poco y se ríe, porque Broly era tan tímido que se ocultaba detrás de su jarra de cerveza, como si eso tapara también ésa enorme forma masculina. —Y… Vegeta puso el ojo en Serena, estábamos cortos de mozos y ella tuvo que ayudar.
— ¿Te invitó a salir y ahí se conoció el resto? —Rei pregunta.
—Jajaja, para nada. —Serena se ríe, también recuerda. — Es más, sólo tenía cara de… ¿Cómo decías Lita? —Lita se ríe y asiente. —Sí de "Sombrío". —Serena frunce el ceño, pone mala cara, como imitando a Vegeta.
—Y así, el "sombrío", venía al bar, y venía a cenar… —Lita sigue contando. —A veces solo, pero siempre quedaba mirando a Serena muy serio y casi sin decir nada.
— ¡Jajaja! Yo creía que estaba enojado conmigo o algo así. —Serena se rasca la nuca. — Pero no quería que pasara como siempre, soy una mujer adulta, quería enfrentarlo ¡Hasta que me decidí! ¡Lo embosqué afuera! Lo miré a la cara y le pregunté cuál era su puto problema conmigo.
Ami sale del vestidor. — ¿En serio hiciste eso? ¿Y qué pasó? —Está metida en la historia.
—Me besó… —Serena estalla en corazones. —Me encerró contra la pared con ése beso, lo vi ruborizado por primera vez, me dejé llevar por primera vez…Y… El resto es historia.
—Oh, vaya… —Ami y Rei quedan asombradas. —Creo que…Que voy a ver otros conjuntos de éste diseño, mejor dicho de estructura similar…
—Pensar que yo le dejé a Broly mi teléfono a escondidas. Y así. —Mina chasquea los dedos, dando por cerrado el trato.
—Jajaja, y Bardock me invitó a correr…—Lita menea la cabeza. —Me pareció tan… No lo sé ¿Adorable? Que un tipo así, sea tan tímido. En especial porque sólo tuvo a una mujer en toda su vida.
—Así que lleva muchas provisiones, porque una noche se puede transformar en un día. —Mina le advierte, muy seria.
— ¿Provisiones, te refieres a condones? —Ami pregunta.
—Jajaja, no creo que debas preocuparte, ellos son bomberos y están siempre listos. Me refiero a ropa, porque vas a acampar debajo de la carpa de su polla y las sábanas.
Todas revientan de risa, Mina no tiene remedio. Ami va a confiar en los consejos de sus amigas, siente que hace añares no se siente tan femenina comprando ropa bonita, menos recuerda si alguna vez se "vistió" para un chico. Pero no, no es un chico. —"Es un hombre, es más, es mucho hombre y yo quiero que él vea que también soy mucha mujer". —Piensa algo vanidosa, viendo un par de faldas para combinar ésa blusa blanca que Mina le eligió. —Chicas… ¿Tienen tiempo para comprar zapatos? Quiero zapatos, zapatos nuevos y altos.
Serena gira su cabeza hacia las demás como un búho y con una sonrisa maliciosa que se contagia en todas. Ésta va a ser una tarde de compras.
En la estación de bomberos, Raditz ponía sobre la mesa el turno con la fotógrafa y cómo iban a organizarse. —Debemos ponernos de acuerdo con quien será cada mes. —Broly toma un calendario, están en la oficina de Nappa. —Si tuviera que elegir, sería diciembre y enero una imagen invernal con Rei.
Vegeta se cruza de brazos, la vena en su frente se inflama del coraje. — ¿En serio? Qué casualidad… ¡Justo los meses más importantes! ¡Quieres acaparar la Navidad y el Año nuevo! — Se quedan tirándose flechas con la vista y gruñéndose.
—Ya, ya… El mes es lo de menos. —Bardock los separa. — ¿Nos cobran diferente o algo así? —Mira un poco los diseños… — ¿Puedo ser Abril y Mayo? —Unas fotos primaverales suenan bien para él.
— ¡Dejen de agarrarse los mejores meses! —Vegeta quita el calendario de la mesa.
— ¿Sabes cuál va a ser el mejor mes? —Raditz le afila la mirada. —El que más le guste a las compradoras. —Saca el pecho y desata su cabello, lo ondea brillante y luce sus pectorales, que parecen estar a punto de hacer volar los botones de su uniforme.
—Jaja, ¿Se han puesto a pensar que no solo mujeres lo compren? —Broly comenta. —Los hombres también pueden comprarlo.
—A lo que a mí se refiere, más dinero para una Noble Causa. —Raditz se siente el héroe del momento. La noticia se empezó a esparcir, apenas confirmaron que lo harían.
—Es increíble. —Nappa azota la puerta. —Sólo hice del pasillo hasta aquí y ya todos saben lo que vamos a hacer…Mejor dicho lo que "supuestamente" vamos a hacer. —Camina hasta Raditz y lo arrincona contra la pared.
—Anda, no seas así. —Raditz le ondea sus manos, rogando porque se calme. —Puedes hablarle de esto, en la cita que tendrán mañana en tu casa.
Nappa se aleja, y como si nada vuelven a poner su mente en eso. Está viendo cada detalle, los últimos dos encuentros con Ami fueron hablando de cosas banales y con besos. No hicieron nada para calmar sus ansias como la otra vez, aun cuando su polla amanecía como lanzacohetes. Se masturbaba antes de verla, pero ni así evitaba su excitación. Ahora está tan ansioso, siente las ganas acumuladas y quiere que todo sea perfecto entre ellos. —"Nappa, sólo pasaron un par de días ¡¿Qué te pasa?! ¿Acaso eres un viejo degenerado?". —Se regaña mentalmente. Vuelve a la tierra cuando Raditz le consulta por un mes. —Aaahh, no lo sé. Cuando le hable de esto, veré qué es lo que ella responda. —Lo dice sin levantar esperanzas.
— ¡Claro que sí! ¡Ésa es la actitud! —Raditz lo sacude con entusiasmo, pero se aleja antes de que Nappa lo muerda.
—Sí, no des la batalla perdida sin que siquiera empiece. —Bardock le insiste. Se van afuera, charlando un poco.
Una de las ventajas de trabajar en la Estación de Bomberos, es que tienen siempre disponible un gimnasio completo, así como la piscina de natación. Pueden ir incluso fuera de su horario laboral, así mantenerse en óptimas condiciones físicas. Lo malo es que si por ellos fuera, evitarían que el fanfarrón de Ginyu y su grupito, entraran a hacer entrenamiento extra fuera de su turno, así no tienen que chocárselos y aguantarse sus chistecitos.
— ¡Jajaja! ¡Me dijeron que están desesperados! —Ginyu comenta en voz alta. —Que quieren hacer un calendario vulgar, y poner contento al Superintendente con el dinero, así les dan más franjas y estrellas* que a nosotros.
Nappa de inmediato detiene a Vegeta antes de que salte a golpearlo. —Estás en servicio. —Le sisea, a veces no deja de ser de cabeza caliente. —Saben muy bien que eso no nos da estrellas o franjas. Sino las pruebas rigurosas, el entrenamiento y el deber en pleno servicio. Ni siquiera ganar las carreras en la kermés o las demostraciones en año nuevo a los civiles.
Jheese bosteza grande. —Qué aburrido, ya se dan por vencidos.
— ¿Cómo no hacerlo? —Reacoom comenta. —Cuando Kakarotto vuelve en un par de días, estuvo casi un mes de Luna de Miel, seguro ocupándose de su mujer y no de entrenar.
— ¡Correcto! —Raditz lo señala. — ¡Ya quisieras que una mujer te mantuviera en forma! —Los de su Unidad se ríen de la broma.
—Pues, podemos decir que el único que ha dedicado su tiempo sólo entrenar ha sido Nappa. —Ginyu lo señala. —Y él no es rival, tampoco su calendario vulgar. —Hacen su pose de batalla.
— ¿Quién les dijo que sería vulgar? —Raditz retruca el primer comentario. — ¿Han visto el dinero que juntan o algunas de ésas fotos en otros países? Se nota que no, porque a mí me parecieron hombres valientes y rudos, con buena actitud. Nuestras novias van a participar con nosotros.
— ¡Jajaja! —Ginyu y toda su Unidad se parte de risa. — ¿Y con quién irá Nappa?
Nappa levanta una ceja, le parece un desafío. —Mucho cuidado por querer rematar ésa pregunta con un chiste, porque no vas a reírte si llegas a saberlo.
— ¡Hmp! —Ginyu se cruza de brazos y prepara un comentario. — ¿La sacaste de algún bar de mala muerte como Raditz?
Raditz rechista de lado. —Mira la diferencia, nosotros pagamos a las mujeres para estar con nosotros y a ti te pagan las mujeres para tenerte lejos.
—Basta hijo. —Bardock le da una palmada a Raditz. — ¿No ves que ellos nos desafían porque somos los mejores?
—Y ustedes tienen miedo a perder, por eso no desafían a nadie. —Burter remata muy presumido.
Justo que Vegeta iba a responder, suena la alarma. Todos dejan la ronda de chistes, y se van a atender, no sin antes dar la última palabra. — ¡Cuando veamos a alguien mejor que nosotros también lo desafiaremos! — Vegeta les deja un guiño, con una sonrisa ladina enorme. Escucha a la Unidad de Ginyu refunfuñar a lo lejos.
— ¡Jajaja! —Nappa se ríe, qué enano orgulloso. — ¡Ahora verán por lo que sí te dan franjas y estrellas! —Empuja a Vegeta para que se apure.
— ¡Accidente de tránsito en la nieve! —Bardock condensa la información, mientras se alistan. — ¡Camino del Monte Tanzawa! ¡Tres autos familiares! ¡Un camión! ¡Traigan las Tijeras hidráulicas extras!
— ¡Listo! —Vegeta las chequea y las mete al camión.
— ¡Los paramédicos van en el camión auxiliar de Raditz! —Nappa da el grito.
—¡Listo! —Raditz confirma que están listos para ir.
Otra "misión exitosa", piensa como un chiste, recordando su vida antes de ser bombero. Le parece extraño, su trabajo antes era "no dejar nadie vivo" y ahora salvar a todos los que pueda. Para Nappa es un cambio, que recién ahora lo siente como un aire fresco. Estuvieron casi seis horas corridas, evacuando a la gente del accidente. Pero Nappa entra a su casa con una sonrisa, pensando que todo salió bien. Hasta tararea mientras toma una ducha. Sale secándose y le da una ojeada a los detalles de su casa. Ha estado puliendo cada detalle, limpiando cada rincón, no quiere que Ami crea que es un "típico soltero", desordenado o descuidado. Sí piensa que las cortinas son muy oscuras. El paisaje del lago, junto al sol invernal entrando por la ventana; sería perfecto. Cambia las cortinas, por unas blancas con tul; están nuevas, se pregunta porqué nunca las usó. También verifica las plantas, un último escaneo a la heladera… Mira la hora, su teléfono suena.
De: Ami
Hola Nappa, me enteré del accidente en la nieve (∩∩). Me alegra que todo les haya salido bien. Si estás muy cansado ¿Quieres que lo dejemos para la noche u otro día? (゚ー゚)
Ami estaba bañada y lista para vestirse en caso de que él confirmara. No quiere parecer fastidiosa o exigente, le preocupa que él esté cansado y además tener que cargar con ella. Su suspiro se corta al sentir la respuesta.
De: Nappa
Para nada, cuando estés lista envíame un mensaje, yo paso a buscarte. (ヘᴥヘ)
Ami empieza a saltar de emoción, corre a cambiarse. Mira de nuevo el mensaje, supone que es la primera vez que le envía un emoticón. —Ay, tan tierno, tan, pero tan… —Se sacude y salta feliz a vestirse.
Había alquilado un auto, le parecía buen detalle pasarla a buscar. Sentía que debía relajar su postura cada tanto, las manos en el volante se le tensionaban. En cada frenada, respiraba hondo, contaba hasta tres y seguía. Sin embargo, estaciona y llega casi quince minutos más temprano. Es pasado mediodía, se baja y se apoya un poco en el auto, esperando con sus brazos cruzados.
Ami bajaba, se acomodaba su saco, ya quería que halagara su atuendo debajo. Ya desde antes de salir del departamento ya caminaba coqueta, luciendo sus tacones. Una sonrisa enorme se le dibuja en toda la cara, apenas sale en la pequeña nevada, ahí está Nappa. Estaba cruzado de brazos, muy presumido apoyado sobre un auto negro, desarma su postura y se acerca a ella. —Hola. —Ve que Nappa se acerca, se acerca mucho y ella empieza a dudar. —"¿Saludarlo con un beso sería demasiado?" —Se pone roja y los nervios se le notan. Le sorprende, que ni siquiera con tacones pudo disminuir el contraste de altura.
—Hola Ami… —Se inclina a ella, adora sus mejillas ruborizadas, le deja un pequeño beso en una de ellas. — ¿Vamos?
Ami traga duro, presiona sus manos en los bolsillos. —Oh, sí. —Instintivamente empieza a caminar a la estación de trenes.
Nappa la detiene del brazo. —Ah, no. Vamos en el auto. —Le señala detrás. —Lo alquilé por un par de días.
Ami abre grande la mirada. El auto se ve nuevo y lujoso. Aclara la voz con una tos. —Oh, vaya. —Lo ve de cerca, se pregunta si alquiló algo tan lujoso para impresionarla.
No entiende porqué ella duda, le abre la puerta del acompañante. —Por favor, sube. Se te va a congelar la cara. —Le habla con una sonrisa.
Ella acepta el gesto amable, no sólo es lujoso, es muy espacioso. Nappa entra sin problemas, los asientos de adaptan a la figura menudita de Ami. Se coloca el cinturón. El auto está nuevo y ni siquiera parece hacer ruido al arrancar. Lo mira de lado, muy concentrado en el camino.
El silencio y ésa especie de energía en el aire está entre ellos. Si bien a él se le acelera el corazón, no sabe si ella está incómoda. — ¿Quieres poner música o el auto te disgusta?
Ami se despabila, parpadea y mira fijo adelante. Quizás le molestó que lo viera de lado. Pero no puede evitar éste magnetismo que hay en el aire. —No, el auto no me disgusta…Es que… —Inhala fuerte. —No tenías que hacerlo, para impresionarme con algo así. —Bien, ahí lo dijo, sin filtro.
Nappa traquetea un poco los dedos en el volante. —Me pareció buen gesto, nada más. No creo que seas de las que se impresionan por un hombre por el dinero, o algo así.
—Bueno, siempre usas el transporte público, taxis o un Uber en caso de prisas —Recuerda cuando la pisó y tuvieron que irse rápido. —Éste auto es lujoso, no quiero que te pongas en éstos gastos por mí. —En estos momentos es el orgullo de Ami quien habla y su lado independiente. —No debes "pagarme", de ninguna forma. —Quiere dejarle en claro que ella no es de ésas mujeres, por las que él sí ha pagado.
La escucha hablar seria y orgullosa. Lejos de ofenderlo, le gusta conocer éste lado de ella. Es una mujer con los pies sobre la Tierra, con ideas propias y eso le gusta ¡Carajo cómo le gusta! Y de nuevo, así como Ami es sincera, él también. —Usar el transporte público, es una costumbre arraigada. La tengo desde que estaba en el Ejército, y ahora en la Estación de Bomberos. Porque conocer las rutas, caminos, tráfico público como la palma de mi mano, es a veces esencial para salvar vidas y me gusta mi rutina. Así como siempre uso las escaleras en lugar del ascensor. Así como hacen los demás miembros de mi Unidad; te invito a preguntarles. —La siente en silencio, él sigue explicándose muy calmado. —Me gusta usar el transporte público, pero más me gustó la idea de ser un caballero, estar a solas contigo, mientras manejo. Lo siento si de todas formas mis intenciones fallaron.
Ami baja la vista. —"¡Yo y mi orgullo de mierda!"—Larga el aire, apoya su codo y mira por la ventanilla de su lado. —Mmm… Bueno, pero no tenía que ser tan lujoso… —Frunce los labios.
—El Audi Q4 e-tron SUV, es uno de los autos más seguros del mundo, junto con el Subaru Outback japonés. —Hace un cambio, acelera un poco. — No sólo tienen tecnología de punta en cuanto al sistema de tracción, que es muy importante en las calles con escarcha. También cuentan con sistema de mantenimiento de carril y llamado de emergencias automático en caso de choque.
Ami desarma su postura defensiva, se voltea a verlo. —Sabes mucho de autos… —Comenta al aire ¿Por qué malinterpretó todo?
—Sé mucho de seguridad. —Nappa frena en un semáforo, la mira a los ojos y le regala un guiño muy presumido.
Ami se cubre unas risitas, larga el aire bajando los hombros. —Lo siento, toda ésta conversación fue demasiado… —Se disculpa, pero Nappa no parecía molesto. Se decide a buscar música, para relajar el ambiente. — ¿Qué música te gusta?
—La que quieras… ¿Sabes qué me gusta a mí? —Nappa la ve unos segundos antes de arrancar. —Tu saco, ése saco azul a cuadros te queda muy bonito.
No chocaron, pero Ami siente que un camión la acaba de impactar. De nuevo no puede reprimir sus risitas, se siente una tonta. Lo ve con una sonrisa presumida de lado, de acuerdo va a admitir que el cuadro de él apoyado contra el auto, bien vestido y sonriente le gustó. —Me gusta tu camisa negra… Bueno y todo lo que vistes parece quedarte bien. —Lo observa, le parece tan fresco verlo vestido con pantalones de jean de nuevo.
Nappa arranca, se rasca la nuca y se concentra en el camino, no sin antes darle una vista a las piernas de Ami, cubiertas en sus medias finas. Sus mejillas arden y empieza a escuchar la música.
Ami busca en la pantalla digital. Se decide a dejar una estación de House Mix, muy tranquila, que queda más bien como música de fondo. Al fin el silencio no parece incómodo, pero es porque dejaron las cosas claras. O mejor dicho, se las aclararon a ella.
—No suelo escuchar mucho remix electrónico, pero suena bien, tiene un ritmo tranquilo. —Nappa le comenta sincero.
—Bueno, no me respondiste ¿Qué música te gusta?
—Pues, me gusta el rock, algo también de piano si leo… —Nappa se siente un poco avergonzado, no quiere parecer un viejo, pero sí que le gusta más la música clásica en su rutina. —Oye… Reconozco un par de ésas canciones.
—Bueno, son mixes de canciones viejas. —Ami busca en la pantalla.
—"¿Así que no querías parecer viejo? ¡Acéptalo! En algún momento va a importar." —Nappa endurece los gestos, están a mitad de camino y su subconsciente ya le deja la autoestima por los suelos.
—Mmm. Admito que hace tiempo no escucho nada "nuevo" o moderno. —Ami le cuenta. —Más que obras de música clásica y Ópera. Me ayudan a estudiar y es lo único que he hecho toda mi vida, Jajaja. —Encuentra una estación. — Veamos si podemos encontrar algo más que "Música para cafeterías". No quería parecerte aburrida…
Nappa menea la cabeza de un lado al otro, sus nervios de a ratos sacan conclusiones demasiado rápido. —Se escucha bien… —Unas percusiones agudas, pero nada molestas empiezan a sonar.
—Se llama… —Ami afila la vista. —"Shape of You", de Ed Sheeran. Oh, mira… Tiene varios éxitos ¡Wow! Más de cinco mil millones de reproducciones. —Ami comenta sorprendida. —"Aishh, Nappa va a creer que he vivido en una especie de lata sellada al vacío."
—Me gusta. —Comenta Nappa, sin decir más. Pone la mano en la palanca de cambio, Ami pone la suya encima. Un tick se le forma en la comisura de su boca y el ojo. Sonríe escuchando la letra, trata de disimular la sonrisa, pero le gana la emoción.
—Sí, me gusta también. —No suelta su mano, hasta salta en su mente en triunfo al verlo sonreír y ¿Ruborizado? Al llegar una vez más Ami queda con los ojos redondos, entran a la zona residencial, cerca del bosque y un lago. Los vecinos están bien separados, la casa de Nappa parece más bien una de ésas casa de revista, donde ofrecen estadía de vacaciones, con algo de nieve en el techo, muy bonita y sin nieve en la entrada. Dejan el auto en la cochera. — ¡Ay, no me digas que también alquilaste la casa! —Ami comenta medio en chiste.
Nappa la ayuda a bajar. —Jaja, para nada. Es toda mía. —Declara muy orgulloso. La acompaña, pone la clave de la puerta, le da paso adentro.
—Wow… —Ami sigue asombrada. — ¿Cómo hacen para trabajar de bomberos y pagarse un lugar así? Vegeta también tiene un lugar así y en zona residencial. —Mira el paisaje por la ventana de la sala, el lago a lo lejos, la nieve los cedros. La luz solar entra de color naranja, es bien iluminado.
Nappa deja su saco, ve a Ami dejar la cartera y quitarse el abrigo, acelera para ayudarla. —Pues nosotros, éramos un Equipo de Asalto Élite, trabajábamos en el Área del Servicio Secreto del Ejército. —Le señala la repisa, no quiere parecer presumido, sólo quiere mostrarle. —Vivíamos en tráileres o habitaciones pequeñas. Cuando nos "retiramos", le tomamos gusto a las zonas espaciosas y con privacidad.
Ami se acerca, lo siente tomar su saco y camina para ver la foto. —"Es cierto, él era más grande cuando era joven, impresionante". —Ahí piensa en lo que dijo. — ¿Del Servicio Secreto? Sé que existe, pero nunca escuché de eso. —Abre grande la mirada, levantando sus cejas.
Nappa cuelga el abrigo de Ami, va a contestarle, se queda unos segundos viéndola. Tiene una blusa con un tul bordado, de color celeste, una pequeña cinta negra en su cuello. Por debajo una falda abierta con volados, en color azul oscuro. —"Sus piernas…"—Su mente babea, pero él parpadea, intentado concentrarse en lo que ella habla. —Sí, digamos que… Nosotros nos encargábamos de dejar la zona "limpia". Así que la "jubilación", fue bastante grande.
—Oooh, eso explica bastante. —Ami se da cuenta que nunca le ha preguntado sobre eso. —Fue un cambio grande; de eso a Bombero.
Nappa camina hasta ella. — ¿Te doy miedo ahora que sabes en detalle lo que hacía? —Su tono se hace grave, casi sin querer, pero no puede evitar sentirse afectado por tenerla bajo su propio techo, a solas y tan bonita como siempre.
De nuevo ése magnetismo, el mismo que sentía cuando se metió al auto con él. Como si el aire se hubiera vuelto húmedo y con electricidad. Ami contesta negando con la cabeza. —Ya hemos estado solos antes. Ah—Es levantada de la cintura con un brazo, técnicamente él le demuestra que puede hacer lo que quiera con ella. Están con la punta de su nariz contra el otro. Ami se sostiene con las manos de su rostro. —Eres tan fuerte. —Susurra contra su boca.
—Ami, no temas, jamás te haría algo que tú no quieras. —Nappa mete sus dedos en su cabellera, lo toma en un puño. Acomodan sus cabezas en el ángulo perfecto, tanta práctica los últimos días les ha servido de algo. Notaban sus labios desgastados y aun así, vuelvan a besarse luego de más de un día sin verse y se extrañan.
El calor se conecta a través de sus labios, el movimiento comienza, sus labios danzan y empiezan las succiones. Los latidos se aceleran, se les hace agua la boca. Ami se separa para recuperar el aliento. —Yo sé que…Qué significa haber venido aquí. —Larga un jadeo intenso, él también.
—No es obligación. —Nappa empieza a bajarla, pero ella se sostiene con sus brazos aferrados a su cuello, entonces la ayuda a sostenerse. — ¿Quieres tomar algo? ¿O comer?
Ami duda unos momentos. —"Bueno, sí. No quiero parecer que vine solo por sexo." —Asiente y la deja sentarse en el sillón.
La observa en tacones, caminando sobre la alfombra. —"Sus piernas se ven hermosas". —Nappa va a la barra, piensa meterse una cubeta de hielo en el pantalón, así se calma de una vez — ¿Té, café, limonada? No te consulté si almorzaste. —Nappa le ofrece con una sonrisa.
Ami duda si decirle la verdad, porque la verdad es que desde temprano por la mañana que no ha probado bocado, presiona los labios en línea recta. —Oh, pues…No almorcé, me estuve preparando.
Nappa le da la espalda y sonríe de lado. La verdad que él no ha tomado bocado esperando éste momento. —Puedo cocinar eh—
— ¡Ay no! —Ami se levanta camina al trote junto a él. —Has cocinado mucho para mí.
Nappa se gira a verla, metida en su cocina y dispuesta a ayudar. Sus ojos azules así de cerca, de nuevo lo dejan casi sin habla. Parpadea rápido, disimula un poco desviando la mirada. —Era porque tú no podías caminar. —Mira a los pies de Ami. —Lo siento. —Se exalta. —No te ofrecí dejar los zapatos en la entrada.
Ami mira sus pies. — ¡Perdón! ¡No me di cuenta! Entré, me limpié en la alfombra y—Se golpea mentalmente, estuvo tan distraída con Nappa. —"Bueno, no voy a negar que son los zapatos más caros y elegantes que me he comprado en mi vida. Pero quería lucirme con él".
—No hay problema. —Nappa la levanta con un brazo en su cintura. —"Tan fina… Tan bonita…" —Su mente suspira. —También me olvidé de quitarme los zapatos. —La sienta en la silla alta de la barra, está seguro de escucharla suspirar luego del pequeño susto que le dio. Toca sus tobillos con la yema de los dedos y busca quitarle el calzado. —Qué zapatos tan bonitos… —Y sí, no va a negar que se muere por seguir subiendo por su pierna. —Pero no quisiera que te empezara a doler el pie, hace apenas un par de días que te recuperaste. —Sólo para saciar un mínimo de sus ansias, le da una caricia a su pierna y quita sus zapatos.
—Sí, no suelo usar tacones tan altos pero… —Ami mira hacia abajo, toda la atención que Nappa le da a sus piernas, sus pies. Y ésa caricia, así tuviera medias de lana hubiera sentido ése contacto. Presiona el asiento de su silla para no saltarle encima y profanarlo en el piso de su propia cocina. —"Ami, control, control…Piensa en, en…"—Intenta asistirse mentalmente para controlar sus impulsos, hasta siente que está sudando. —"¡Oh no! ¡No quiero apestar cerca de él!" —Ése pensamiento la hace sudar mucho más.
—Voy a pedir de comer ¿Te parece? —Nappa lleva sus zapatos y también se quita los suyos. —Hay un restaurante cerca, venden el mejor Yakisoba que he probado, también tienen hamburguesas de salmón fresco. —Revisa el menú en su teléfono, se lo pasa a Ami para que revise.
—Mmm… —Ami piensa, mira el menú en el teléfono de Nappa. Ondea sus pies en el aire. —Con una condición; que me dejes pagar.
Nappa se ríe, es una mujercita muy orgullosa. Se apoya con ambos codos en la barra y la mira muy serio. —No me obligues a hacer nada que contradiga a mi necesidad de ser atento contigo. Primero te cociné para resarcirme y ahora quiero invitarte a comer porque eres mi invitada.
Ami intenta negociar. —Mmm, pero yo también quiero ser atenta contigo. —Mira a los lados. —Lavo los platos. —Ami lo señala con un dedo.
—Hecho. Yo los seco. —Nappa remata y la ve fruncir el ceño, pero reírse al instante.
Ami no puede reprimir su carcajada, el sujeto es necio hasta los huesos. Acaba de quedarse él con la última palabra, es una discusión muy tonta, pero siente que es la primera vez que le pasa. —Si me recomiendas el Yakisoba, probemos eso con las hamburguesas…
—Listo. Mientras esperamos, tomemos algo… —Abre la alacena y espera a que ella responda.
— ¿Qué es eso? —Ami espía. La mitad de la alacena tiene unos paquetes de mezclas instantáneas y del otro hay café y té; todo bien organizado.
Nappa le señala los paquetes platinados. —Esto son batidos de proteínas, son saborizadas, tengo de chocolate, café, cappuccino, té verde… También suelo tener de frutas, pero los prefiero en verano.
—Vaya, nunca probé nada de eso ¿Puedo probar el de té verde?
—Seguro, son naturales. —Nappa baja uno y busca las tazas. Parpadea adelante, Ami ya estaba a su lado, ayudándolo con las tazas. —No sólo son buenos para la musculación, también las uñas y el cabello. Jajaja, aunque no me creas. — Nappa hace un chiste de sí mismo.
—Sí, yo veía algunas del equipo de natación tomarlos. —Ami le cuenta, ve lo que Nappa hace en su taza y ella lo imita. —Nunca me lo tomé en serio el entrenamiento de natación, sólo lo hacía por salud y para tener la cabeza clara.
— ¿Sigues nadando? —Nappa deja la taza lista, mete el polvo en la licuadora, con agua fría.
Ami niega con la cabeza. —No desde que volví, pero cuando lo hacía en las piscinas de Singapur no me sentía como antes, la tensión no se iba. —Escucha la licuadora mezclar todo, se lo sirven en cada taza y se sientan en la barra. Mira de lado, en un rincón hay lo que parece un árbol en pleno crecimiento en una maceta. Ahí mira alrededor, hay varias macetas, unas puestas contra el sol de la tarde. Si bien todo es espacioso y limpio, no tiene ninguna decoración o detalles vistosos. Sólo tiene muebles y libros de un lado, no hay colores que resalten, es todo muy sobrio. —"Todo es hermoso y sencillo a la vez."—Ami piensa, bebe un trago y se sorprende gratamente. — ¡Mmh! ¡Qué rico!
Nappa sonríe por la degustación de Ami, bebe feliz. Para cuando llega la comida, Nappa la invita a sentarse en la sala. Se sientan sobre almohadones, alrededor de la mesita del té. Ami queda con los ojos redondos, viendo la enorme cantidad de comida, que pidió Nappa para sí mismo. — ¿Quieres beber vino? Yo prefiero tener el estómago lleno antes de tomar alcohol, así que tomaré limonada.
Ami creyó que él traería el vino sin preguntarle. —Limonada está bien para mí. —Le asombra muy gratamente.
Empiezan a hablar y Nappa le cuenta que también hace natación y trata de ser más atlético. Piensa en que ella le gusta nadar ¿Le gustará más el verano? Recuerda un poco la conversación de Raditz y la elección de los meses. Justo que iba a preguntarle Ami le habla.
Lo ve comer sin problemas toda la comida que él se pidió, casi cinco veces la porción de ella. Le gusta verlo devorar tan a gusto lo que come. —Nada de esto es lo que esperaba. —Ami se lo dice muy sincera.
— ¿A qué te refieres? —Nappa está confundido ¿La decepcionó?
—Pues, es todo tan natural…Sencillo y cómodo. —Mira alrededor su casa, alcanza con la punta de sus dedos a una planta cerca de una mesita junto al sillón. —Tienes muchos libros de botánica. Nunca creí que te gustaran las plantas. —Señala la biblioteca y un par de libros cerca de la planta que acaba de tocar.
Nappa se encoge de hombros. —Es parte de mi "readaptación" a la vida civil. Al parecer, mantener una planta viva, es más fácil para mí, que mantener una mascota.
—Oh, vaya. —Ami cubre su boca. —Bueno, aunque no lo creas, a pesar de que yo soy Doctora, y he salvado vidas, no he podido mantener ni un cactus. Jajaja. —Lo escucha reírse con ella, siguen comiendo y Nappa le explica que el cactus tiene su truco. Sí tiene poco cuidado, pero tiene que ser el correcto en el momento indicado, así que la entiende cuando le cuenta cuántos pobres especímenes, vieron su final en su pequeño departamento en Singapur. —Armé y desarmé mil veces en mi mente, todo lo que podía pasar hoy. Estaba tan nerviosa. —Ami le cuenta, termina de comer y bebe su limonada. Estira sus pies, está en verdad a gusto.
Nappa traga el bocado, bebe un poco para hidratar su garganta. Verla tan cómoda junto a él le dibuja una sonrisa. — ¿Qué te imaginaste? —Se acerca a ella en la alfombra, apoya una mano y se inclina sugerente. — ¿Te imaginaste que vendrías y encontrarías una habitación a oscuras? ¿Con velas alrededor de una cena ya lista, música suave y que te daría vino, para después ofrecerte algo más fuerte? —Lo queda viendo con los ojos redondos, la ve tragar duro y largar un suspiro. —Podría haberlo hecho. —Su voz baja el volumen, se vuelve más grave, más profunda. — Ofrecerte un whisky o bourbon, que me vieras presumirte de mí paladar y enseñarte a saborearlo. —Le quita el vaso, lo deja de lado. —Pero quiero que estés consciente, bien despierta para lo que va a pasar entre nosotros. Porque no quiero olvidarlo, ni que tú lo olvides. —Se acerca a su cuello, baja un poco el volado de su blusa, deja la boca en la línea de su yugular. —Quiero que me digas claramente qué te gusta y qué no… No quiero errores. —Habla contra su piel.
Ami se estremece completa, el aliento de Nappa mientras hablaba la tocaba, además sus labios de a ratos tocaban su pulso. —No eres un error Nappa. —Lo sostiene de la nuca y lo hace caer encima de ella con un beso. Él la sostiene para que no se golpee, pero ni así se haya fisurado el cráneo, ella sólo sentiría solamente sus labios. —Ah, Nappa… —Gime contra su boca, siente su erección contra su rodilla.
De nuevo ésa aceleración, es tan repentina, le quita el aire sin control. —Ami…—Jadea, ella está tan agitada como él. El mínimo maquillaje que ella tiene, realza su bello rostro femenino y sonrojado. La levanta, en el instante, Ami enreda sus piernas a él.
No puede cubrir toda la cintura de Nappa con sus piernas, pero aferra sus rodillas a él. Siente cómo desata la cinta negra de su blusa con una mano, mientras su otra mano viaja por su pierna hasta su muslo. La calienta sentir su enorme mano cubrir todo su trasero y apretarlo. — ¡Ay! —La electricidad se expande por todo su cuerpo, las ondas se extienden y vuelven a unirse en su pelvis. Siente que afloja su agarre.
—Lo siento. —Nappa se disculpa contra su boca, pero sigue su camino a la habitación. Ami parece un Koala aferrado a una rama, él afloja su agarre, pero no deja de envolverla en sus brazos. No hay intención de soltarse.
—No, no me dolió. —Ami trata de quitarle la camisa, pero sus dedos tiemblan tanto que sólo parece tironearle la ropa en vano. Rechista en su mente, baja sus manos y por debajo mete sus manos. —"¡Me lleva el Diablo! ¡Lo que me temía! ¡ÉL ESTÁ HECHO DE PIEDRA!" —Sus abdominales definidos se sienten tibios contra su tacto. Su clítoris le da punzadas de dolor.
La recuesta en la cama, sus manos frescas tocándolo, casi hacen que sacara la polla y la tomara ahí mismo. Podrá estar hecho de piedra, pero ahora se siente como piedra volcánica de caliente. Presiona los labios, quiere hacerlo bien. Busca quitarle la blusa, ella se sienta para ayudarlo. También la ayuda a quitarle la camisa, no sabe si temía romperla, pero qué poco le puede importar ahora unos botones, o la tela completa. —Hermosa… —Baja con besos por su pecho, su ropa interior es blanca, adornada con volados y pequeñas flores. Busca el cierre de su falda.
La cama es enorme, ella busca el centro en las almohadas, casi por instinto. Ami escucha el halago, abre los ojos para decirle algo, pero queda sin palabras. Traga duro, tan duro como nunca en su vida. El torso desnudo de Nappa, su piel morena está cubierta de cicatrices, acerca su mano y muy tímida toca unas en sus hombros.
La ve como si estuviera asustada, tocando las marcas de sus hombros. —Perdón. —Toma sus manos y se las besa. —Debí avisarte que tengo el cuerpo así. —Hace una pausa, larga un suspiro pesado. Quizás es muy grotesco para tener intimidad con alguien tan fina como ella. —Tu piel es tan perfecta, suave… —Mira un poco, con atención.
Ami se sienta de golpe, no quería hacerlo sentir que él no se ve atractivo ¡Porque por su puta mierda! ¡Parece irreal! —No. Por favor, no es eso. —Lo escanea de nuevo, de verdad que no puede parpadear. —Es que quiero…Quiero tocarte. —Pasa la palma completa por sus pectorales ¿Acaso acaban de dar un salto? —Quiero tocarte mucho más. —Presiona sus dedos en su musculatura, de nuevo la recuesta en la cama, la boca de Nappa se aferra a su cuello, y sus manos quitan su falda. — ¡Oh sí! ¡No pares! —Lame uno de los brazos de Nappa ¡Carajo es tan venoso y muscular! —Me encanta, todo tu cuerpo. Tan grande, tan rudo. Quiero más…
En ése momento, con la boca abierta; une su lengua con ella. Cierra los ojos cuando las manos de Ami logran soltar con éxito su cinturón y bajar su cierre. Con los pantalones casi abajo, se endereza. Toma una de sus medias finas y las hace volar, toma la otra y repite, no sin antes revisar bien su pie. Les deja un beso, ella tiembla y larga una risita.
Lo tiene entre sus piernas, así, su glande se deja ver por encima del elástico del bóxer. Iba a alcanzarlo, a ver de primera mano con qué tipo de virilidad se encontraría. Todo indica que es grande, muy grande. Recuerda que en su cartera dejó lubricante. —"¡Ay, la dejé colgada en la entrada!" —Su pensamiento interno se va al infierno, cuando las manos de Nappa atrapan sus pechos, los aprieta duro haciéndola ahogar un grito. Se lo desprende, una vez más gime alto. Lo ve muy lascivo metiendo sus pezones en la boca.
Sus puntas rosadas, eran irresistibles, desde aquella vez quería verla completa, tenerla completa. En tanto la tiene perdida con la succión de sus senos, quita sus bragas muy lento. —"Ah, está tan mojada, podría penetrarla ahora mismo…Control Nappa, control…" —Piensa al verla tan menudita, cubierta por todo su torso. Mira su intimidad, recuerda el lubricante y los condones que tiene listos en la mesita. Baja hasta su centro, con caminos de besos, el cuerpo de Ami sube y baja con su respiración agitada, con sus gemidos sin control. Pasa la mano completa por su ombligo, llamándole la atención. —Voy a probarte…
Es lo único que escucha Ami, no se niega, es lo que quiere. La mente le queda en blanco, la primera lamida sube hasta su nuca y luego la succión en su clítoris. — ¡Oh Dios! ¡Mi Dios! —Se aferra a las manos de Nappa que se sostiene de su cadera, clava un poco sus uñas. Y como en su sueño, su lengua penetra su cavidad. Se siente pegajoso, mojado y jodidamente bien.
Una de sus manos aprieta sus senos, hace saltar sus pezones con un pellizco. El sabor íntimo de la mujer, le hace tener el pensamiento más sucio de su vida. —"Quisiera chupar todos sus orgasmos hasta ahogarme".
Ami lo siente, el calor conocido se acumula, listo para estallar. —Na-Nappa. —Lo empuja un poco. — ¡Ah, me voy a correr! —Se aferra de nuevo a las colchas, el orgasmo la golpea y aunque no lo roció como ésa vez, se siente un poco mal porque no acabaron juntos. —Ah, ah…Lo siento. Yo… —Trata de respirar, apoya sus codos y se sienta. —Déjame resarcirte. —Jadea y se acerca a su miembro inflamado, ofrece su boca.
La toma del mentón y la besa apasionadamente, culmina el beso pasando su lengua. —No hace falta. —La recuesta en la cama. —Ya habrá tiempo. —Termina de bajar su bóxer. —Recién empezamos.
De nuevo los ojos de Ami quedan chiquitos, acaba de ver su pene en toda su gloria, la imagen es explícita, caliente y tan venosa como sus brazos. El sujeto es como la definición de masculinidad y rudeza. Lo ve estirarse a la mesita, saca varios condones y lubricante. Exhala relajada, al saber que él está preparado. —Mmh, Nappa… —Ami le llama la atención. —Yo estoy tomando la píldora, no hace falta que te pongas.
Nappa niega con la cabeza, abre el paquete, sin importar lo que ella diga. —Quiero que sepas ahora mismo, que quiero cuidarte, hasta en el más mínimo detalle. Ésta es una manera en la que te demuestro, que me importas. —Toma la base de su polla y con la otra mano baja la funda. Le infla el ego saber que el tamaño la asombra, como si nunca hubiera visto uno así.
El flechazo de acero atraviesa su pecho, su corazón parecía ser presa fácil para algo así. Creyó que él sería como otros hombres que ha tenido, que se entusiasman aún más o se excitan, al saber que pueden tener sexo con ella sin protección. En cambio su respuesta fue tan distinta e inesperada. —Una respuesta perfecta. —Ami estira sus brazos y lo invita entre sus piernas. El beso se hace más delicado, se separan y pone lubricante. Ve a Nappa ponerse también. Es el momento de que Ami ponga a prueba la ciencia y ver hasta dónde puede estirarse el cuerpo humano. — Despacio, yo nunca… —Se pone aún más roja, no quiere sudar, pero los nervios traidores la atosigan. —Nunca tuve uno tan grande.
Se aleja un poco, la toma de la mejilla. —Relájate, te juro hacer todo lo posible para que no duela. A cambio, avísame en el instante que sientas dolor. —Ella le asiente. —Respira…—Sale con su voz grave, baja a chupar uno de sus pezones y empuja su glande contra ella.
—Oh, sí. —Ami curva su espalda, aun no la penetra, la frota. Ése simple empuje cubre toda su vagina, siente que toca hasta su clítoris. Se menea contra él, para que vea que lo disfruta. Se abraza como puede a su enorme figura masculina. Las telas de la cama se sienten frescas, sus cuerpos emanan tanto calor que los quema. Entre sus pelvis es un calor húmedo excitante, se siguen moviendo y empiezan a aumentar la fuerza. Ami puede ver la determinación de Nappa tomar forma al verlo presionar las almohadas, casi clavándolas hasta el colchón. Sabe que lo hace para contenerse, se abraza a él, besa el cuello de Nappa. Alcanza el lóbulo de su oreja y le susurra con el aliento caliente. —Penétrame.
Su voz es dulce, pero su orden es caliente. Ante su permiso, acomoda bien su cadera, retrocede y avanza. — ¡Ah, sí! —Mete su punta dentro de ella, la escucha gemir alto junto a él. Ella es caliente por dentro, su carne suave palpita junto a su virilidad.
Ninguno de los dos quiere esperar más, empiezan a moverse. No aceleran, pero son constantes, verificando cada tanto si pueden unirse más. Ami baja la vista, una nueva ola de sudor traidor la azota. —"¡Parece que me va a partir! ¡Y tan solo está la punta! Pero se siente bien, muy bien."— Puede sentir cómo presiona perfectamente su punto G por dentro.
— ¿Estás bien? —Nappa le consulta, mira con ella abajo. Baja la velocidad.
—Sí, estoy bien. No me duele. —Ami lo besa para que no se preocupe, porque a ella también le sorprende que no duela. —Mételo más, más. Yo puedo ¡Ah! —Los dedos de sus pies se curvan, al sentir un buen tramo de Nappa penetrarla.
La presión sobre su miembro es demasiado estimulante. La cadera de Ami se levanta del colchón, sus delicados dedos se clavan en sus músculos, haciendo las caricias bien rudas, pidiendo más. Toma una de su piernas, se las deja en el hombro, puede penetrar un poco más. Las arremetidas aceleran un poco, él controla el ritmo y con mucho esfuerzo, Ami lo acompaña. La envuelve en sus brazos, es tan diminuta y tan preciada. No quiere dejar de sentir esto.
No, Ami no quiere dejar de sentir esto. Se aferra, se hunde en su abrazo, entierra su rostro entre sus pectorales. El corazón de Nappa parece una locomotora, el de ella también. Lo ve sudando, gruñendo de placer. Ami levanta su otra pierna, Nappa comprende la señal y se la sostiene entre sus brazos, lo deja controlar completamente el movimiento y el ritmo. Jamás creyó estar con alguien así, alguien a quien ella le gustara darle el control. Mira hacia abajo como puede, no está ni la mitad. —Nappa ¿Lo sientes bien? ¿Te gusta? —Consulta, algo preocupada de que ella está al borde del abismo y él ni siquiera la penetra por completo.
—Ah, Ami ¡¿Qué pregunta es ésa?! —Nappa la levanta desde su trasero, se sienta con ella encima, la toma de la cadera y acelera, la agita de arriba abajo. — ¡Me gusta, me encanta, lo adoro, quiero más y más! —Gruñe presionando los dientes, la ve perdida en las sensaciones.
A Ami sólo le queda tirar la cabeza hacia atrás, al igual que sus ojos. No sabe en qué momento empezó a rebotar y acompañar el movimiento sobre las piernas de Nappa. El placer, el éxtasis es inevitable, escucha los fluidos salpicar. — ¡Ah, me voy a correr! ¡Me voy a correr muy en serio! —Advierte que va a rociarlo. Ami clava las uñas en los hombros de Nappa.
Su polla ya no resiste el estímulo rugoso de su vagina, los hormigueros viajan por su nuca hasta su espina. El tirón de sus testículos es claro. —Sí, ah. Me vengo ¡Mmh! —Presiona los labios, pero abre la boca, mete uno de los pechos de Ami que rebotaba sin parar, completo lo lame dentro de su boca. Las olas de placer se esparcen, y el movimiento se frena de a poco.
Percibe que la recuesta en la cama, la frescura de las sábanas es perfecta, su flequillo está pegado a su frente. —Ah, fue… ¿Fue completo? No vi muy bien… —Ami agitada y con una sonrisa enorme pregunta.
—Faltó poco, créeme… —Nappa se quita el condón lleno. Mira sin creerlo—"¡¿Sigo duro?!"—Es consciente del ardor que le dejaron los rasguños de Ami, y quiere más. Se le hace agua la boca, al verla con sus pechos desnudos contra sus sábanas. —"¡Mis sábanas!"—La imagen lo excita aún más.
Ami entierra un poco la nariz en las almohadas, todo el aroma de Nappa está rodeándola. Sus risitas post-orgásmicas se borran un poco, ve cómo quita el condón lleno y sigue duro. Mira a Nappa a los ojos, luego mira de nuevo su pene ¿Acaba de darle un salto? Siente como si tuviera vida propia.
— ¿Quieres seguir intentando? —Nappa toma otro condón.
Y así, como si nada, puede sentir que está excitada de nuevo. Acaba de tener un orgasmo alucinante ¿Y está lista para otro? Siente hormigueos, una comezón intensa, en sus pezones y dentro de su vagina, que parece que solamente el sexo con Nappa puede aliviar. — Sí, Nappa. No quiero parar. —Abre sus piernas, sus rodillas tiemblan, pero su deseos no. Están fijos en la erección de Nappa.
Abre el sobre y se va sobre Ami, mientras baja el condón, se unen en otro beso, se enredan en otro abrazo. Están hambrientos, con la mente llena de antojos obscenos y piensan saciarlos. No entienden qué les pasa, porque la razón los ha abandonado y se entregan a lo que tanto temían; el instinto carnal crudo. Una pregunta circula entre los dos, buscando un culpable de su actuar tan impulsivo y animal…
—"¡¿QUÉ MIERDA TENÍA EL LICUADO DE PROTEÍNAS?!"
—"¡¿QUÉ MIERDA TENÍA EL LICUADO DE PROTEÍNAS?!"
...
De nuevo ¡feliz Navidad! Espero les haya gustado éste regalo. Y sí, en el próximo capítulo Ami va a seguir, con más sacudidas de cama que la chica del exorcista jajaja ¡Hasta el Próximo Domingo!
*Ah, y como no. Se me olvidó aclarar el asterisco en el fic, así que asterisco :v :*Franjas y estrellas, son las que determinan el rango de los Bomberos en Japón. Hay en total diez niveles, cinco estrellas y cinco franjas. Se dan no sólo por cómo salgan entrenamientos, también por evaluaciones exhaustivas durante el año y por supuesto por su dedicación al servicio de salvar vidas. El sistema es altamente competitivo. La Unidad de Nappa Tiene 3 franjas y tres estrellas, están empatados con los Ginyu.
Saluditos…
DesertRose000: ya le entraron, ya le entraron y ahora… En celo total, Jajaja cuidado que ha soltado al Ozaru XD Mina es tremenda, pero no quería dejar en cliffhanger (Aunque es un truco para mantener a la gente "amarrada" es el agua de calzón del escritor XD) Mina es tremenda, si hay alguien a quien se parece mucho a cómo me "habla" mi musa es ella. Jajaja No le importa uqé muñeco se junte con quien, lo importante es que le den duro contra el muro, Jajaja. Feliz Navidad! Un abrazo grande
Jiyuu Akabane: Ay síííí! Tan divino *se_ahoga_con_la_saliva. Mina es una desgraciada, Jajaja ella tira y tira la soga. Es mi lado p3rv3rsito que guardo, porque no puedo andar por ahí en el trabajo y además tocándole las nalgas a los nuevos y sepsis residentes XD. Aquí el grupito de amigos viene hard, si bien me gusta el "chismecito con tecito" del lado Sailor. El Lado saiyajin de machos, pecho peludo y cerveceros, pero todos sabemos que comen nachos con chisme XD. Uno a veces tarda en conectar neuronas, te quedas como el Pikachú con la boca en *O*. Sí el condón es un elemento que uso, porque me gusta que quede seppsi, mostrar que con práctica e ingenio, uno puede ponerle "la capa" al Ozaru con una sola mano y dejar a una mujer tan caliente como lava del infierno. Ahora sí, sin interrupciones, como debe ser, hasta el amanecer. Pero ya me imagino tu cara, porque además la cosa era inminente. Jajaja Perdón por si te dejé traumas imaginado los testículos de Nappa, Jajaja Feliz Navidad! (Sí, soy ¬¬)
Nita-chan84: sí, sí, grandota, tal como tú dices *muerde_su_labio_inferior. Porque para paquetes chiquitos, yo no bajo ni a firmarle al cartero XD Y sí ya aquí se están conociendo más profundamente, como nos gusta. Feliz navidad! Te mando un beso navideño, jijiii…
OhaioIzumikun: Pues lo que sienten es claro, ahora es momento de sellar la unión. No hay mejor amarre que una buena sacudida genital, Jajaja. Sí a veces me ha pasado de decir, con amigos así, para eso me quedo con mis enemigos XD Mina, Mina ¿Qué haría yo sin ella? Ami ya va a poner su vida en marcha, solo necesitaba de sus amigas y bueno… lo demás que Nappa se lo va a dar…TE LO ASEGURO. Feliz Navidad mi ciela!
