Lala Lulu: Hola! Feliz Año nuevo! Pues si ya primero de Enero y seguimos con la maratón seppsual NappAmi. Así que una bebida fresca es recomendada. Que tengan un inicio de año, así bien rico mis cielas, como la Ami. Y ahora ¡DIRECTO A LA ZABROZURA! ¡FELIZ AÑO NUEVO ¡Que lo disfruten!

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

Capítulo 5

Por el ventanal se veía las estrellas aparecer en el cielo. La luz de la mesita de noche se hacía notar. Cuando entraron, la pasión del momento les robó el pudor, cayeron a la cama en plena luz del día. Ahora, la cortina de la noche caía, veían sus cuerpos con otra iluminación. Y tal parece, que sus manos no dejan de alimentarse de cada rincón de su ser.

Estaba sentada encima de él, había tomado el coraje e invirtió la posición. Se sostenía con la punta de sus dedos del abdomen de Nappa, hacía balance acomodando sus caderas. —Uufff… —Ami suspira hacia arriba. Siente su carne estirada en su límite, tanto que hasta en su clítoris siente la presión del miembro de Nappa.

La ve suspirar y esforzándose por mantener el balance. Su polla es aprisionada duramente dentro de Ami. —Ami… —Le llama la atención, la sostiene de la cadera y acaricia su mejilla. Sus ojos azules están llorosos, hay rubor en sus mejillas, en la superficie de sus pechos. Sus pezones endurecidos y ésa dulce boca, inflamada de tantos besos.

—Na-Nappa… —Ami baja la vista, ahí está él. Mirándola con ésos ojos negros que brillan un poco irritados, una sonrisita se dibuja en ésos labios, un poco marcados por los besos. Todo su cuerpo imponente debajo de ella, entre sus piernas, subiendo y bajando con su respiración. Está apropiadamente sentada y quiere ser Ami quien haga el movimiento. Se sostiene e intenta hacer de arriba hacia abajo. —Mmh, oh. —Le cuesta mantenerse y se va hacia adelante.

En ése pequeño intento, Nappa pudo sentir sus pliegues estimulándolo. —Ya, puedo ayudarte. Si te aprieta mucho. —Susurra y lleva sus manos a sus muslos, se sienten tan suaves, aun con el calor del momento, la piel de Ami se mantiene fresca.

Ami presiona los labios, niega con la cabeza. Vuelve a enderezarse. —No. Quiero hacerlo yo. —Quiere disfrutar de éste momento, al fin pudieron meterlo completo. Toma una de las manos de Nappa, la quita de su muslo y la deja en su rostro. Toma su pulgar y se lo muerde muy suave, deja una lamida.

Nappa la deja, pasa el pulgar que lamió por los labios de Ami. — ¿No te duele? —Baja ésa misma mano, le amasa un pecho y también con eso sienten sus genitales vibrar. La mano sigue viajando hasta su clítoris, lo siente estirado en su límite, entre las piernas bien abiertas de Ami. Gimen juntos cuando Nappa presiona su botón, una nueva ola de calor mojado se esparce en sus pelvis.

Ami se retuerce e intenta responder. —No, no duele ¿No se nota? ¿No ves cuánto lo disfruto? —Pasa su mano por uno de los brazos de Nappa, sigue hasta la mano que todavía la sostiene, la sube por su cadera, su cintura y culmina presionándose un pecho mientras muerde su labio inferior. —Ya no puedo aguantarme. —Jadea y con algo de ilógica timidez le pregunta. — ¿Puedo sostenerme de aquí? —Ami le señala la zona de su abdomen, pone ambas manos para mostrarle lo que quiere hacer.

Siente la presión de sus manos, no es que le quite el aire o algo así. —Sí, por supuesto. No te preocupes, soy fuerte. —Se ríe un poco por su preocupación, luego suspira al sentir cómo la vibración de su risa se traduce en vibraciones entre sus piernas.

Ami dibuja un pequeño ceño fruncido, junto a un mínimo puchero. —"Sí, en verdad ¡¿Qué mierda le puede doler la presión que le haga?! ¡Soy un palito en comparación!"—El abdomen de Nappa es firme, pero tan suave. Deja ambas palmas, presiona y sube, baja. Los gemidos se reinician. La ola de placer se expande a todo su menudo cuerpo, como si sus células se hicieran polvo y se siente tan bien. Como si no hubiera espacio al dolor, a la tristeza, solamente hay lugar para ésta satisfacción y alegría.

Ami acelera sobre él, Nappa la sostiene un poco. Cada fibra de su enorme forma masculina, parece estás siendo exorcizada, se siente tan vital como nunca. Las descargas de placer fueron intensas, y parecen volver a acumularse, desde la base de su saco hasta sus extremidades. La siente escurrir sobre él, tan hermosa agitando todo su cuerpo, sudando con él, goteando sobre él. —Ami, ah, voy a correrme. —Nappa le avisa, presiona los dientes. Es increíble, creyó que ya no sentiría los orgasmos, cuando dejó de eyacular, pero ella parece estar ordeñando hasta su alma. Y se siente divinamente.

Ami siente que al fin le han dado el permiso de desatarse. Se empuja, cada vez más duro, golpea hasta abajo. La punta toca lo más profundo de su ser, el largo masajea sin piedad su punto G, adolorido de tantos orgasmos. Creía que esto eran puros cuentos, que caería dormida luego de las primeras rondas de placer, en cambio siente su cuerpo tan despierto como nunca, Nappa parece estar por sacarle el alma de tantas sacudidas. — ¡Ah, Ah! ¡Nappa, sí! ¡Ya no aguanto sí! —Clava las uñas, está tan profundo dentro de ella, siente que le saca el aire en cada bajada. El cuerpo de ambos convulsiona.

Su cuerpo se siente aflojar luego del éxtasis, Ami cae sobre él, sus cabellos azules están esparcidos en su pecho. Peina su flequillo mojado en transpiración, los dos está agitados y cubiertos de sudor. — ¿Quieres… Quieres una ducha? —Nappa ofrece, con el pecho agitado.

Lo escucha desesperado por recuperar el aire. Sus pectorales la suben y bajan, recostada, escuchando sus latidos. —Sí… —Musita apenas audible, traga saliva. —Sí. —Afirma muy claro. — ¡Oh! Jajaja ¿En serio? —Ami es cargada como si nada al baño.

—Sí, muy en serio. —Nappa le deja un beso en la frente ¡Carajo! Se ve tan frágil en contraste con sus brazos y todo su cuerpo. —A menos que te sea incómodo, pero ahora te bajo en la bañera. —Con algo de preocupación. —Mis brazos deben parecer—

—Tan acogedores. —Ami comenta con completa honestidad, lo vio en verdad con angustia en su mirada. —Podría estar recostada así, por horas. —Descansa su cabeza contra su pecho, siente sus latidos acelerar. De nuevo ésa timidez inexplicable los inunda.

Mira adelante, si no la tuviera que cargar, vería como taparse la cara prendida fuego. La deja en la bañera. —Ahí, prepara la temperatura como te guste.

Ami asiente y después parpadea prestando atención. Es una bañera ovalada de madera, contra una pared. A un lado hay una ventana, se ve bien cubierta por la cortina. Es todo muy grande y espacioso. —Es grande… —Piensa en voz alta, se acerca a los grifos y el agua cae de un lado como una cascada, le gusta y va a curiosear. Da un saltito al ver que las luces disminuyen su intensidad. —Jaja, pero lo entiendo, necesitas el espacio. Me gusta mucho… —Deja sus manos bajo el agua cristalina.

Nappa escucha su comentario, le asiente, mientras se quita el condón. La verdad es que ya no eyaculaba, jamás estuvo con una mujer que lo hiciera llegar a éste punto, con orgasmos secos. —Sí, siempre quise estar a gusto en mi propia casa. Así que cuando vi la oportunidad, la compré. Habrás visto que, en casa ajena debo andar con cuidado de no chocarme con los marcos de las puertas, rompiendo o pisando a nadie.

—Ya no me hagas recordar, que me siento mal de haberte insultado. —Lo salpica un poco.

Camina hasta ella, la toma de los hombros. —Aquí, te recuestas bajo el chorro de agua y relaja tus hombros.

—Mmm, sí… —Ami ronronea del gusto, se recuesta y es tan cómodo. — ¿No vas a meterte?

—Sí, pero… Me muero de sed ¿Tú? —Nappa le consulta y ella le asiente. —Mientras se llena la bañera, iré por agua.

Beben dos botellas frescas, Nappa se sienta de un lado, ve a Ami hacerle lugar y cubrirse un poco la cara. Desvía la mirada y muerde el lado interno de su mejilla, Nappa siente una ola de timidez azotarlo. Quizás se debe a que ella hizo distancia en la enorme bañera. —"Tal vez debo bajar un poco más las luces. Supongo que es muy distinto que ella vea mi piel en plena excitación, a algo así de tranquilo…" —Mira sus cicatrices en los brazos, por instinto encorva su postura, para cubrirse.

Ami le había hecho lugar para que se meta, pero entran perfectamente. Parpadea y se cubre el rostro por instinto. El cuerpo de Nappa es tan imponente. —"No lo puedo creer ¡Tuve sexo con alguien tan grande! ¡Y perdí la cuenta de todos los orgasmos que tuve!" —Sus nervios se crispan un poco. Lava su rostro con el agua, buscando relajarse y parpadea a Nappa. Él está distanciado, casi encogido en un rincón, bueno y ella también.

Ami empieza a acercarse a él en el agua. —Está bien, si quieres espacio… Mi cuerpo se ve… —Nappa desvía la mirada, los pechos de Ami en el agua cristalina se ven hermosos.

—Te ves tan grande y tan fuerte. Jaja. —Ami quiere acomodarse entre sus piernas, muy coqueta y sonriente se sienta de espaldas. —Siento mucho sonar repetitiva, pero eres muy atractivo.

Nappa le hace lugar, desarma su postura, recostándose un poco. —Sé que no es así.

Ami niega con la cabeza, se voltea y le deja un beso debajo de sus pectorales. —Déjame reformular entonces; A MÍ ME ATRAES. —Se abraza un poco a él, el agua caliente hace más intenso el tacto. Ami no lo puede creer, siente que puede seguir teniendo sexo. —Yo debo parecerte insípida, una ramita en el suelo ¡Nnh!

La hace gemir y retorcerse mientras presiona uno de sus muslos y uno de sus senos. —Para nada… —Gruñe caliente en su oído. —Tan suave, tan tierna. —Su polla escucha la señal, está en guardia para proveer el servicio necesitado.

El sonido de su voz y del agua retumba en las paredes, con ése simple agarre, ella se sentía derretir. En su espalda pudo sentir su miembro despertarse. —Ah… —Se tira sobre él.

— Perdóname, no quería marcar tu piel — Nappa afloja el agarre, al ver las marcas de sus dedos y manos que dejó en el cuerpo de Ami. — ¿Te duele? —Baja la mano que sostenía su pecho, acariciando su ombligo y descansando la palma en su pelvis. Ahora se preocupa si su vagina le duele, teme en verdad haber actuado demasiado impulsivo o salvaje.

—Nop. Nada me ha dolido. —Ami frota su trasero contra el largo de su pene y sí, hasta ella misma se sorprende que nada le duela. Se voltea quedando a horcajadas en las piernas de Nappa. Ahí se da cuenta y ve los rasguños, no sólo en su cuello, en sus hombros y su pecho. — ¿Y a ti no te duele? —Toma un poco de agua en su mano y le limpia un poco la sangre. —Ay perdóname.

—Para mí fue un gusto. —Nappa le regala una sonrisa lasciva y toma la esponja, le pone jabón. —Déjame atender tu cuerpo…

Ami asiente, de inmediato, sus mejillas le queman. Nappa la acomoda de lado, puede observarlo con algo de angustia mientras pasa el jabón, preocupado por las marcas. —Jaja, por favor, deja de tratarme como si fuera de porcelana. —Toma su mejilla, le sonríe enorme, y suspira. —No parece haber ninguna en lugares visibles. —Piensa entre risas, al ver las marcas en sus pechos, en sus caderas y sus muslos. Se pregunta si su trasero tendrá la mano marcada. —"Jamás, jamás ningún novio o amante me ha dejado marcas ¿Marcas de Amor le dice Mina?"—La sola idea le eriza la piel y combinada al toque de Nappa, lavando su cuerpo, levantando sus piernas para masajearlas, se siente exquisito. Los ronroneos de gusto vibran en su garganta.

Los azulejos en las paredes, las cortinas en la ventana, el shampoo, jabón rasuradora… Nappa intenta por todos los medios relajar su excitación. —"Déjala descansar ¡Carajo, déjala descansar! ¡Ella no es una cosa para satisfacer tu frustración sexual!"—Traga duro, hasta siente los hombros tensos, intenta aflojarlos y los huesos le truenan. La empieza a enjuagar, peina su cabello azulado, baja la palma quitando toda la espuma.

—Oh, sí. Se siente bien. —Ami suspira fuerte y casi se le sale un gemido. —"¡Ami tranquila! ¡Deja de estar tan excitada! ¡Va a creer que eres una mujer desesperada sin autocontrol!" — Ami sostiene las riendas de sus impulsos con todas sus fuerzas. Escuchó cómo le tronaron los huesos, así que ella quiere devolverle el gesto. Toma la esponja, es de tela y se ve enorme en sus finas manos. —Voy a bañarte… —Toma la botella del gel de baño, se le resbala de los nervios, acelera antes de que caiga en el piso de la bañera.

— ¡Te tengo! — Nappa salva la situación, toma la botella y pone una buena cantidad a la esponja en manos de Ami.

Ami está sorprendida, sus reflejos son admirables, al igual que su coordinación y velocidad. —Gracias. —Sonríe brillante, muy contenta de saber que todo en él, es una grata sorpresa. Y de pronto la idea de bañarlo, ya no parece una idea tan inocente, porque mientras sus manos intentan hacer su trabajo con la esponja, su mente ya está a dos pueblos, subiéndose a su cuerpo musculoso, agitando el agua con actividad obscena intensa. Además, la vista de su erección hace que su boca no deje de salivar. —"¡Ami, por favor! Piensa en… Piensa en que el PH del agua no es beneficioso para tener sexo, el jabón y el agua lavan los fluidos genitales. No sólo no va a poder meterlo, puedes tener alguna infección e irritarte." —Sale de su lucha interna, Nappa se voltea para que ella limpie su espalda. —"Sí, esto es mejor, así no me ve tan nerviosa."— Aunque Ami está segura que su rostro en llamas ya la ha delatado.

Sus finas manos, pasan dos, hasta tres veces por la misma zona. De acuerdo, Nappa ya no puede luchar contra la verdad, él es atractivo para ella ¿Y entonces qué debería decir Nappa de Ami? Solo con caricias y besos ella le ha dado más satisfacción en estos días, que todas ésas mujeres en toda su vida. La sensación de sus pezones sobre su espalda, mientras trata de enjabonar los lugares más alejados ¡Carajo, está tan caliente, que no puede evitarlo! —Es extraño… —Nappa habla con la voz grave, su corazón está acelerado y su polla da saltos de dolor. Siente a Ami detenerse cuando lo escucha, hasta la escucha musitar un ¿Qué? Se gira a verla. —No puedo evitar éstas ideas eróticas contigo.

Sip. Las riendas de Ami se han ido al mismísimo demonio. Como si los caballos salvajes de sus impulsos, hubieran salido disparados por un golpe brusco desde atrás. — ¡Yo tampoco! —Se acerca y le toma la polla con las manos.

Y sí, la cabeza de Nappa ha estallado como un volcán. Se levanta del agua, la toma de las muñecas, la pone de pie en el agua y la voltea. —Oh, Ami. —Besa su cuello, su nuca, levanta su mentón y se unen en un beso.

Verlo levantarse del agua, mostrando no sólo su miembro endurecido y saltando. Sino también su majestuosa figura musculosa. Todo la ha dejado a su merced, su espalda se curva por la expectativa, mientras la cascada de besos de Nappa le da de beber su saliva. Gime alto, con sólo una mano Nappa recorrió cada curva, dejó saltando sus pezones y su clítoris inflamado de necesidad. Sus latidos parecen estar por romper los huesos de su pecho, acaba de sentir que ha acomodado su virilidad entre sus piernas.

—Cruza tus piernas. —Nappa la guía, toma sus pechos y se frota contra ella. Sólo en el primer movimiento, pudo sentir los fluidos de Ami mojando toda su longitud.

—Oh, se siente bien ¡Nnh! Demasiado bien. —Ami gime, su cuerpo se tira adelante, se sostiene del borde de la bañera. El movimiento es tan intenso, que con sólo tener las piernas en el agua, las paredes hacen retumbar las olas que se forman. Creyó que lo iba a meter, sin embargo la estimula de ésta forma, mostrándole un tipo de estímulo que jamás experimentó, una nueva manera de dar placer más allá de la penetración. Todo el largo, desde la mitad masajea los labios de su vagina y culmina en su clítoris. Se deleita con cada milímetro de su textura caliente y venosa. Mira hacia abajo, otra imagen explícita queda marcada a fuego en sus ojos azules. Su clítoris inflamado siendo acariciado sin piedad. Empieza a gritar, presiona más las piernas, estrujando a Nappa y ayudándolo a moverse mucho más. Pasándolo completo, desde la base hasta la punta de su miembro, por toda su intimidad. Ahora puede ver cómo su glande y su clítoris quedan a la par en cada empuje.

El trasero de Ami rebota perfecto contra su pelvis. Baja las manos por su espalda, se aferra a sus caderas. — ¡Oh sí! Se siente perfecto. —Nappa gime, se deja llevar, tira la cabeza hacia atrás. El calor entre los dos, se esparce y se une sin cesar entre sus genitales.

— ¡Nappa, ah! ¡Me voy a correr! —Ami clava sus dedos al borde, cierra fuerte sus ojos.

— ¡Ah, sí, sí! —Nappa se inclina, con una mano atrapa uno de los pechos de Ami, retuerce sus pezones. La siente correrse a su alrededor y con un par de empujes más, él eyacula. Apenas un par de gotas de semen, nada en comparación al éxtasis que ambos han experimentado.

Las rodillas de los dos tiemblan. De a poco Nappa la envuelve en sus brazos, dejándola arriba de su torso y quedan flotando unos minutos. Ami puede ver sus dedos empezar a arrugarse. —Me gustaría ir a la cama y hacer lo mismo. —Ami susurra, se apoya sobre el pecho de Nappa para verlo. Su mirada negra parece estar por atravesar todo su ser. —Pero quiero que me penetres.

Su erección vuelve a activarse, es como si Ami tuviera el control de su cuerpo. De nuevo el sonido del agua llenando las paredes. Nappa fruncía el ceño y la levantaba en brazos hasta la habitación. —Si te parece demasiado, o si es muy intenso, por favor házmelo saber. —Manotea unas toallas.

Ami ya retuerce sus rodillas, el orgasmo reciente fue intenso, pero la dejó con la necesidad de sentirlo adentro, de tenerlo tan cerca como sea posible para saciar sus ansias.

Ambos se sienten tan llenos de líbido como nunca en su vida, es como si el nivel nunca pudiera bajar. Tal parece que hasta que ninguno de los dos diga Basta, el cuerpo de los dos puede seguir activándose para el sexo.

La luz alta que entra por la ventana atraviesa los párpados de Nappa, pero no lo suficiente para que deje de estar en la cama. Era cerca del amanecer cuando quedaron dormidos. Abre apenas los ojos y ahí está su menudita figura femenina, aferrada a su pecho, envuelta en sus brazos. Hasta siente que se sostiene de sus pectorales, le gusta verla cómo los usa como almohadas. Se cubre el rostro, se siente con toda la cara prendida fuego. —"Ay, Dios ¡Toda la noche!" — La mente de Nappa exclama, también fue parte de la tarde de ayer. —"Es tan tierna, tan linda ¡Tan, pero tan hermosa!" —Exhala intentado relajarse, la mira de nuevo, peina su cabello azulado. —"Una Princesa azul…" —Sus latidos son lentos, tranquilos, pero tan fuertes que parecen un tambor. Empieza a ver si puede levantarse y tener un desayuno listo. La verdad es que no quiere levantarse, pero le parece un buen gesto. —"Romántico." —Piensa y de nuevo su rostro se enrojece. Intenta zafarse, pero ella lo persigue en la cama, hasta se escabulle con pequeños quejidos buscándolo. Cuando al fin se "escapa", verla así metida entre sus sábanas le recuerda a ésos sueños eróticos, donde ella aparecía entre las telas. Ve que haya quedado dormida y se va al baño. Toma su teléfono y se sorprende la cantidad de horas corridas que ha dormido. Se lava la cara, y aun sin sonreír a voluntad, puede ver en el espejo un gesto enorme de felicidad. Piensa en ir a comprar algo fresco para el desayuno, en tanto cepilla sus dientes. Se siente tan vital que hasta quiere ir trotando.

Ami se despierta, retorciéndose a gusto entre sábanas frescas y colchas suaves. Siente unos sonidos en el baño, abre sus ojos y estira sus brazos. La cama sin Nappa es enorme, larga un quejido muy parecido a un ronroneo, se abraza a la almohada de Nappa, se llena de su olor. Ahí lo ve aparecer en la habitación, está vestido y atándose las agujetas de sus tenis. —Buenos días. —Dice con una sonrisa perezosa e intentando levantarse.

—Buenos días. —Nappa termina de estar listo y se acerca a la cama. Recuesta a Ami de nuevo. —Voy a salir a trotar y traer para el desayuno. Puedes seguir descansando. —Con voz suave le asegura.

—Ah ¿Trotando? —Ami frunce el ceño.

—Jeje, sí es un decir. La pastelería queda cerca. —Nappa acaricia su cabello. — ¿Qué quieres de desayuno? ¿Pastel, tarta, bollos?

—Ah, eh… —Ami piensa un poco, se siente tan dócil. El hombre la consiente demasiado, va a dejarse llevar por una vez. —Quiero galletas y pan de melón.

—Mmm, de acuerdo. También traeré pastel… —Se acerca y le da un beso en la frente, pasa la mano por su hombro, se llena de la sensación de la piel suave y fresca de Ami. —Déjame adivinar qué te gustará… Limón, crema y…—Baja a besar sus labios, un pequeño y dulce beso. —Fresas.

Ella se ríe como tontita, se cubre la cara con las sábanas de la pena. —Sí, me gusta. —Ami lo ve irse, está varios minutos en la cama, sin querer desprenderse de ésta sensación. Se destapa completa y al levantarse su cuerpo ya no está tenso. Mira la hora en su teléfono. — ¡¿Otra vez?! —Se asombra de haber dormido tantas horas, su mente está cristalina como nunca. Se va al baño, lava su rostro, mira por el reflejo la bañera, se pone roja al instante. Pero después parpadea grande a su reflejo, mira sus ojos; no tiene ninguna ojera. Se toca la cara y la frente, todo ése estrés que iba y venía, ahora parece de otra vida, porque Ami se siente renacida. Moja sus dedos con agua y peina su cabello, ve en la repisa un peine. Se ríe porque Nappa no tiene cabello y se nota que no tiene uso, se regaña un poco por hacerse chiste con el pobre de Nappa. Siendo que fue tan caballero y atento todo el tiempo, incluso desde antes de que empezaran a sentirse así. Va a la habitación, hay un espejo enorme frente al closet, toma la camisa de Nappa y se la pone. — ¡Aishh! Mi cuerpo plano hace que se me vea enorme y horrible. —Frunce el ceño, al ver que no es la "escena de camisa" que esperaba darle a Nappa. —Pero a él le gusto… —Piensa en voz alta, se desabotona la camisa y empieza a ver todas las zonas de su cuerpo, con marcas de dedos, en especial sus pechos sus caderas. Empieza a suspirar, se siente tan voluptuosa y atractiva ahora. Ve a un lado, una camiseta de Nappa bien doblada. Se la pone y sí, le parece mejor como lucen sus piernas. Se pone sus bragas y va a la cocina, mientras Nappa vuelve, ella hará el café.

Abre grande las cortinas, la luz del sol entra imponente. Del lado de la biblioteca, ve un equipo de audio, algo curiosa se va a revisar. Pone play y se escucha una guitarra, el ritmo del rock le agrada. Mira el nombre en la pantalla, eran los Rolling Stones, Rain Fall Down.

"Era un bloque de pisos sucio

La basura estaba en el piso

Un hedor estaba en mi nariz

Bisagras de las puertas

Ella me llevó a su habitación

Todo fue picante y lapso

Me preparó una bebida

Apagó todas las lámparas

Y la lluvia cayó

En el suelo frío y duro

Y el teléfono seguía sonando

E hicimos el amor dulce…"

Le gusta, la letra, le parece muy sexy y atrevida. Va trotando al ritmo y bailando un poco. Ahora entiende a Nappa, el lugar en serio parece muy privado, aun con las cortinas abiertas, parece que nadie puede verla hacer su tonto bailecito con su trasero. Se sube a una silla, alcanza los granos de café. —Arábica expreso… —Lee en el paquete, parece que a los dos le gusta el mismo tipo de café. Muele los granos, busca las tazas. Sigue con su bailecito, se deja llevar y se menea hasta abajo. Pone el agua para el café y calienta la leche. La letra parece fácil de memorizar, la repite, mientras prepara la barra para el desayuno.

Nappa entra y la música lo recibe, junto con un sexy par de piernas, meneando su trasero en la cocina, sirviendo las tazas con un aroma a café que le parece mágico. Se acerca sin hacer ruido, no quiere que ella se detenga, se apoya sobre la barra

Ami siente alguien a sus espaldas. —Heep. — Da un saltito y cruza sus manos detrás, pone una mirada llena de travesura mientras, Nappa parecía hipnotizado admirándola. —Llegaste… —Señala lo obvio. Lo admira con su mirada depredadora, con sus enormes brazos cruzados sobre la barra.

Nappa levanta una ceja, la mira de arriba, abajo. Desarma su postura, rodea la barra y la abraza completa. Ella se sostiene de sus hombros y se acerca para besarlo, mete su lengua, tiene sabor a menta.

Ami lo mira, saboreando su aliento. —Ah, sí. Usé uno de los cepillos de dientes nuevos que tenías.

—Bien, ahora es tuyo. Jaja, siéntete como en tu casa. —La vuelve a besar, la deja seguir preparando el café. Se sonríen, abre las cajas, quizás exageró con la cantidad, pero apenas vio las masas frescas, se sintió con un apetito voraz y la boca llena de agua.

Los ojos de Ami estallan en estrellas y corazones, solo ver y sentir el aroma de galletas recién hechas, despierta su apetito. Su estómago gruñe fuerte, se cubre el abdomen con los brazos. —Lo siento, qué pena.

—Jaja, no comemos desde ayer, es normal… Doc-to-ra… —Bebe su café con leche, está delicioso. —Mmh, tiene miel.

Se cubre la cara y se sienta a comer de una vez. —Sí, sabía que te iba a gustar. —Toma unas galletas. —Oh, Dios. —Las devora de dos bocados. —De chocolate amargo. —Sigue saboreando, largando quejidos del gusto.

—Sabía que te iban a gustar. —Le acomoda un mechón detrás de la oreja. Se ve tan fresca y llena de energía.

— ¡Mira! Son galletas navideñas. —Ami ve varias con formas de pinos, esferas de navidad y paquetes de regalos. No sabe porqué siente una pizca de ésa "felicidad navideña", que sus amigas a veces le profesan. Está sorprendida y mira alrededor. —Éste lugar debe verse hermoso decorado para navidad.

Nappa come unas galletas. —Pues, la verdad, yo no soy muy "navideño". Jamás he decorado mi casa para navidad.

—Oh, eso es otra cosa que tenemos en común. Nunca lo he hecho porque sentía que perdía el tiempo, en lugar de estudiar ¿Por qué tú no lo has hecho?

—Ah, nunca me ha importado. Siempre he ido a cenar a casa de mis compañeros de Unidad en las fiestas. Y cuando venían aquí no parecía importarles, que no tuviera ningún "detalle navideño". No es que yo sea "anti-navidad", es que parece que el "Espíritu de las Fiestas" nunca parece alcanzarme.

—Sí, te entiendo pero ¿Por qué un hombre que no tiene "alegría navideña" compra galletas tan lindas y deliciosas de Navidad? —Ami muerde la galleta de pino, el sabor a té verde estimula sus papilas gustativas, son tan suaves. De pronto recuerda el licuado de proteínas de ayer.

Nappa le toca una mejilla con la punta de su índice. —Porque las vi y pensé en ti. —Le dice la verdad, dudó en traerlas, pero al verlas en el mostrador, sólo se imaginaba cuánto le iban a gustar a Ami. De pronto no suena tan mal decorar su casa para Navidad y volver a darle una sorpresa a su Princesa Azul.

Ami toma una galleta con forma de oso, muy traviesa recuerda ése sueño en el bosque, toma coraje y le propone. — ¿Qué te parece si te ayudo a ponerle alegría navideña a tu casa? —Ami se acerca a él, lo toma de su mano, intentando entrelazar sus dedos. —Aun debo buscar un departamento donde vivir, pero ahora en época de fiestas me será imposible, así que mientras tanto ¿Qué opinas?

Nappa queda con las cejas en alto. — ¡Sí, sí quiero! —Vaya está sinceramente entusiasmado, parece que ella también. Mira sus finos dedos, haciendo lugar en su mano. Se inclina a Ami, le deja un beso en su frente. Bañarse con ella, pasar toda la noche, amanecer juntos, ahora estar así compartiendo el desayuno. Quiere prolongar esto lo más posible, hasta por su comentario de buscarse una casa, quiere ofrecerle la suya. —"Quédate conmigo, quédate para siempre…" —Piensa mientras le acaricia sus mejillas.

Ami cierra los ojos, disfruta de las caricias del hombre, que parece consentirla sin parar. Quiere estar más tiempo con él. —Nappa…Mañana también tienes el día libre ¿Verdad?

Sus ojos azules se abren, parpadean brillantes hacia él ¿Puede ser que le haya leído la mente?—Sí, mi turno inicia el Martes. Ésta semana estoy en los turnos de Martes, Jueves y Sábado. —Le aclara e intenta calmarse un poco, quizás ella solo quiere estar aquí en sus días libres.

—No quiero sonar atrevida, pero… ¿Te molestaría mucho si me quedo hasta el martes? —Se encoge de la pena.

—Para nada, quédate…Todo lo que quieras. —Nappa la abraza de la cintura y la sienta a horcajadas sobre él. La escucha dar carcajadas de felicidad y abrazarse a él.

—Tu fuerza y agilidad es impresionante, me encanta. —Ami toma un pedazo de pastel y se lo da a Nappa en la boca.

Devora la porción, limpia su boca, al mirar la fresa sobre el pastel, tiene una idea. Nappa toma una fresa, se la deja en sus dientes. La empuja más contra él, apretándola contra su cuerpo. Sus bocas toman una mitad de la fruta, e inician un beso literalmente dulce. —Mmm, sabe mejor. —La hace esconderse en su pecho, totalmente sonrojada por sus palabras. —He estado pensando; si te gusta nadar ¿Te gusta más el verano?

— ¿Eh? —Ami se descubre, mira a sus ojos negros, no sabe porqué lo siente nervioso.

—Sí, verás… No sé si tus amigas, te han hablado de unas fotos para hacer caridad. —Nappa balbucea, está en verdad nervioso, pero no sabía cómo sacar el tema.

Ami recuerda. — ¡Oh, sí! Ellas me han dicho algo. Eh… ¿Están eligiendo los meses?—Ami deduce, piensa un poco jugando con sus dedos, es por una buena causa. —Mmm, me gusta el verano, salir a nadar al mar, ir a la playa. Aunque me la pasaba sentada bajo una sombrilla leyendo o estudiando. Me gustaría éste verano disfrutarlo de verdad. —Se ruboriza, ya tiene fantasías con mostrarle a Nappa sus bikinis.

La ve bajar la vista, un poco nerviosa. Sacude sus manos excusándose. —No es obligación, de verdad. —Habla acelerado, no quiere arruinar un desayuno tan agradable. —Si te parece muy precipitado, muy atrevido de mi parte yo—Ella pone ambas manos sobre su boca, callándolo.

—Me gustaría mucho, ser parte de una noble causa. —Ami no miente, además va a aceptarlo, ésos almanaques que a veces le enviaba Mina para "Alegrar" su departamento, le sacaban una sonrisa ¿Por qué no? Quién sabe, éste puede ser un nuevo inicio en su vida.

Un desayuno perfecto, pero parece que no todas las sensaciones son perfectas. Está algo nerviosa, se ha dado cuenta que no tiene ropa para cambiarse en la casa de Nappa y además debe avisar a las chicas que durmió aquí y que está bien. Porque a ninguna le dijo que pasaría la noche, porque de verdad no se esperaba pasar tanto tiempo.

—Podemos salir y te compro algo de ropa. —Nappa le ofrece, mientras la ve traqueteando los dedos en su teléfono. Se aleja con las manos arriba, Ami lo punta con el ceño fruncido.

—No, ya te dije. Me da pena. —Ami muy enojada le vuelve a decir. Toma valor, saca el pecho. —Bueno, tarde o temprano van a saber. —Abre los mensajes.

—Bien, iré a ver si hay nieve para sacar el auto. Te doy privacidad. —Nappa se va, levanta los ojos al cielo, ella es en verdad orgullosa.

De manera instantánea, Ami envía un mensaje de "Estoy bien e iré a buscar algo de ropa al departamento", y tan rápido como un Bombero o más una llamada entrante la hace saltar al techo. Son todas las chicas en teleconferencia.

—¡Sí! ¡Chicas, destapen la champaña! —Mina parece estar saltando en su cama.

—Por Dios, lo sabía, iba a ser muy difícil dejarlo todo en una simple cena. —Serena afirma levantando la nariz, está en el sillón de su casa.

Rei se aclara la garganta. —Quizás, sólo quizás, pasó algo y durmieron. —No puede creer la enorme mentira que salió de su boca.

Lita bosteza grande, como en broma, se ata un poco el cabello húmedo. —Uh-Uh… Con toda la "energía sexual" que éstos dos contenían no lo creo. —Toma su taza de té, Bardock aparece de un lado, secándose el cabello. Lita le hace ademanes para que se vaya, y le musita tapando el micrófono. — Tuvieron sexo…

A Bardock se le cae la toalla. — ¿Quién?

—Nappa y Ami. —Lita se lo dice con muecas, sin emitir sonido. Lo ve irse a buscar su teléfono y empezar su propia teleconferencia.

—Ay, no puedo comunicarme con Milk. —Serena se queja, ya que sólo ve que recibe los mensajes.

—Jaja ¡Esa es otra! —Mina comenta. — ¡Déjala disfrutar de su último día de Luna de Miel! Debe estar con las piernas en el aire y los ojos en blanco.

—Sólo quiero que sepan, que estoy bien. Nada más. —Ami se escuda como puede. — ¿Podemos saltarnos ésta conversación?

— ¡CLARO QUE NO! — Todas responden al unísono.

— ¡Detalles, detalles! —Mina sacude su teléfono, como si sacudiera a Ami.

Ami resopla, camina con sus zapatos hasta la sala. —Bien, es muy caballeroso, fue muy sincero y atento. Siento que él también ha estado muy solo durante años, somos tan diferentes, pero tan parecidos. Hasta siento ciertas ganas de celebrar la Navidad y él también. Jajaja voy a ayudarlo a decorar todo.

Las chicas suspiran, pero Mina no se conforma. —Sí, sí… El Oso es suave, tiene una hermosa cueva pero ¿Qué tal estuvo la miel? —Le guiña un ojo, pone un gesto lascivo.

—Pu-Pues creo que los dos estamos mal en ése "departamento". —Ami musita, pero sus amigas paran la oreja, ahora están preocupadas, imaginando que algo pudo salir mal. —Creo que tuvimos mucha abstinencia y frustración sexual, porque lo hicimos tantas veces que…—Se cubre el rostro, no puede creer que lo va a decir en voz alta. —Sólo paramos cuando nos quedamos sin condones.

Saltos, gritos y aplausos avergüenzan a Ami, pero ellas parecen estar dándole una medalla de honor y hasta consejos para estirar las piernas y recuperarse rápidamente luego de tanta actividad sexual.

Cuando Nappa buscaba la pala para la nieve, salía por la puerta del garaje. Su teléfono sonaba y al atenderlo…

—¡Hola! —Gritan toda ésa parva de idiotas que carga como una maldición.

Nappa da un salto y su teléfono cae a la nieve, lo levanta de mala gana. — ¡Voy a colgar!

— Sí, cuelga rápido. Te deben estar esperando. —Bardock le dice con un gesto travieso. —¡Para seguir haciendo el amor!

Todos le aplauden al gruñón y se parten de risa. —Nunca me voy a olvidar, la primera noche con Mina, se convirtió en una semana. —Broly resopla, el solo recuerdo lo empieza a excitar, piensa en ir a hacerla cortar la llamada con sus amigas y revivir "viejos recuerdos".

—Sí. Lita tiene tanta resistencia. —Bardock habla. — Nuestra primera vez fue después de trotar toda una mañana. Sus piernas largas, cubiertas en sudor... Parecía reiniciarme la polla todo el tiempo.

—No te creas, las menuditas también tienen lo suyo. —Vegeta se cruza de brazos. — Así menudita como la ven a Serena, tenemos el mismo líbido.

Nappa parpadea al escucharlos. —Ah, eh… ¿Entonces es normal? Temo un poco lastimarla. —Frunce el ceño y presiona el mango de la pala.

—Jajaja puede que el "herido" resultes tú. —Raditz comenta entre carcajadas. —Una vez Rei me ató, y me montó tan duro hasta que pedí auxilio y piedad. —Todos quedan con las cejas en alto. —Haaa… Ahí lo supe, me había enamorado.

—Bien, basta es todo. Estamos bien y punto. —Nappa quiere colgar.

—Disculpen, pero por lo que veo en Mina, aquí desde el balcón. —Broly comenta. — A ella también le está dando buenas noticias. Y detalles Uff ¡Parece que le están dando ENORMES DETALLES!—Broly y los demás ven que Nappa los manda a la mierda y le cuelgan. —Ppfff, gruñón. —Broly se enoja, pero va a hacer que Mina también cuelgue su teléfono.

—… Bueno, lo importante creo que es seguir apoyándolos. No dudes nunca en pedirnos consejos. Seguro que ninguno de tus otros novios; que se veían a la legua como niños vainilla, te ha tenido en tremenda maratón de sexo. —Mina culmina su reflexión con tono maduro. —Ya tendre…mos…Tiem…po…—Mina no pude parpadear, Broly se está desvistiendo delante de ella. Muerde su labio al verlo con el torso desnudo, y jugando a descubrir su polla. — ¡Adiós! ¡Ya tendremos tiempo de tomar el té! —Corta de inmediato y grita cuando Broly la taclea sobre el colchón.

Ami se despide y ve a Nappa entrar. —Bien, no ha nevado mucho ¿Vamos a buscar tu ropa? —Nappa le sonríe, los dos sonríen sin cesar, tanto que les duele la cara.

—Sí. —Salta contenta, termina de poner sus zapatos.

De nuevo en el auto, Ami ajusta su cinturón, pone la radio. Ahí está la lista de reproducción de la última vez de ése cantante, Ed Sheeran. Les gusta a los dos, empiezan a mover la cabeza y tararear.

— ¿Qué dices si después hacemos unas "compras navideñas"? —Nappa le ofrece.

— ¡Sí, sí quiero! —Ami se recuesta sobre su brazo y sube el volumen del estéreo.

"Tomé una flecha al corazón

Nunca besé una boca que sepa como la tuya

Fresas y algo más

Ooh sí, lo quiero todo

Lápiz labial en mi guitarra (ooh)

Llena el motor, podemos conducir muy lejos

Ir a bailar debajo de las estrellas

Ooh sí, lo quiero todo

Mm, me haces sentir como

Quiero ser ese chico, quiero besar tus ojos

Quiero beber esa sonrisa, quiero sentir como si,

Como si mi alma estuviera en llamas, quiero quedarme despierto todo el día y toda la noche

Sí, me tienes cantando como

Ooh, me encanta cuando lo haces así

Y cuando estás cerca, me das escalofríos…"

Sin darse cuenta, la canción es pegajosa y Ami ya se sabía el coro y lo repetía. Cuando iban al departamento, Mina la atendía desde afuera y técnicamente le tiraba el bolso para que no entre. Lejos de sentirse enojada, Ami se reía, su amiga es tremenda, quizás sí es cierto que su novio es tan tremendo como ella en la intimidad.

Entrando a la zona comercial, ya se sientan en "ambiente de fiestas". No sólo compraron más galletas navideñas, para comer mientras daban vueltas toda la tarde, también elegían luces y un pino.

—Mira ¿Qué tal? —Ami modelaba un gorro de Santa Claus y otro verde de duende.

Nappa se los quita, niega con una sonrisa. —Te queda el azul. —Nappa le pasa un chocolate caliente grande, mientras veían algunos adornos en las tiendas junto a la pista de hielo.

—Oh, qué bueno. Creo que tantas masas navideñas ya me estaban ahogando. —Saborea la deliciosa bebida, va a comprar malvaviscos y chocolate para prepararle a Nappa.

Miraba orgulloso todas las bolsas en el maletero. Nappa ajustaba su cinturón. —Bien, la Fiesta Navideña, la tienen reservada Vegeta y Serena, nosotros podemos ver si acaparamos el año nuevo, en honor a nuestro "renacido espíritu navideño".

—Sí, ya quiero lucir el Pino y los adornos que compré. —Ami fanfarronea porque llegó primera a la caja registradora y alcanzó a pagar eso.

—Pues, yo opino que va a ser el juego de luces que he comprado el que les quitará el aliento. —Nappa no piensa ceder en su orgullo tampoco. —Y ni te cuento la cena que planeo…

Siguen hablando y compitiendo un poco con la necedad del otro. Llegan dejan las bolsas, quitan sus zapatos. Por instinto Nappa la envuelve en sus brazos, la presiona contra la pared. Le quita su abrigo, lo deja colgado junto al de él. Toma el bolso de Ami, con su ropa y se la lleva a la cama, levantándola del trasero.

Con sus piernas se aferra a Nappa, lo toma del rostro e inicia un beso lleno de pasión. —Mmm, Nappa… —Muerde un poco el labio de Nappa. —Vamos…Yo ya he comprado para preparar la cena.

Nappa jadea, el gesto brusco lastimó un poco su labio, pero le encantó. —Ah, Ami. Te juro que nunca sentí esto. Pe-Perdóname si te parezco un pervertido. —Gime contra su boca, saca la lengua para lamerla bien explícito. Su miembro se endurece, sintiendo su menudo cuerpo pegado contra él.

Su erección caliente, presionada contra ella, es la señal que su vagina necesita para empezar a palpitar y humedecer sus bragas. —Nnh, yo tampoco ¿Crees que nos aburramos? —Ami pregunta sincera, en un momento el arrebato de pasión se detiene. —"¡Ay Nooo! ¡¿Lo acabo de arruinar?!" —Grita en pánico, traga duro viendo a sus ojos negros.

—No…No lo sé. —Nappa es sincero, no quiere llenarse de ilusiones. Porque la verdad se siente tan alto, que teme que el sol lo queme. — ¿Te parece bien si lo averiguamos juntos?

Ami exhala bajando los hombros, eso la ha aliviado. —Sí, quiero averiguarlo. —Empieza a desprenderle la camisa, baja por su cuello. Se alegra de que una de las paradas del paseo de compras, fue para comprar los condones. Compraron muchas, para asegurarse de detenerse, sólo para ir al baño y comer.

Nappa piensa en quizás mañana tomarse una "pausa" y decorar la casa con Ami. Ésta noche va a nevar intensamente, tiene ganas de salir con ella y armar un muñeco de nieve.

Lo que más le gustaba a Vegeta en su día libre, es ocuparse de todo en la casa. Sí, no lo va a negar, es demasiado quisquilloso con el orden en la casa. Pero más lo es, cuando sabe que Serena tiene un día ocupado y además una noche agitada en el Restaurante. Cuando le avisa que está por llegar, él prepara la bañera. El agua perfecta, y sales para que ella relaje las piernas. Son las 1 am, escuchaba la puerta abrirse y los quejidos de Serena.

—Buenas… —Serena ya llora al cielo. —Qué día tan del demonio.

—Buenas noches mujer. —Vegeta la saluda, se acerca rápido antes de que ella de un paso con sus zapatos con tierra. La toma de la cintura, se sienta con ella en su regazo, en el escalón de la entrada. —Sí, sí…Se nota, respira y relájate. —Con buen humor le quita sus zapatos, le quita su abrigo. —Ja, te agarró la nieve.

Serena sigue con un puchero. —Siento los pies a la miseria, tuve un día horrible. —Está molida, tanto que no se queja que Vegeta la cargue como un bulto en el hombro y la lleve al baño.

—Sí, desahógate, cuéntame qué pasó. — Vegeta la sienta en el baño, le empieza a quitar la ropa.

—Por dónde empezar, los proveedores cruzaron la entrega. Tuve que arreglar el excedente, pobre Lita, tuvo que improvisar un especial por mi culpa, crucé los números de la cantidad de carne del fin de semana. —Serena relata. —Y como era una oferta para no tirar la carne, se llenó de gente hasta tarde. Tuve que asistir a los mozos, y además en el bar.

Vegeta la escucha, le quita las medias y masajea sus pies. —Debieron llamarme, yo tenía el día libre. Puedo ser de ayuda. —Se acerca, le quita el brasier y las bragas. Serena está tan agotada que parece una muñeca de tela. La levanta y la recuesta en el agua.

—No, ya te dije que tú debes tener tu día libre. —Serena le explica. —Además de arriesgar tu vida, para salvar vidas ¿Debes trabajar en la noche para nosotras? No, me da pena… —Se cubre el rostro y niega, siente que Vegeta se sienta detrás de ella, ni siquiera vio cuando él se desnudó.

Vegeta le desata el cabello, mete sus dedos y masajea su cuero cabelludo. —Sshhh, te expliqué que no hay problemas. Sé que tengo mala cara para ser mozo, pero puedo sacar borrachos.

Serena se recuesta entre las piernas de Vegeta. —Oh, se siente bien. —Piensa unos segundos. —Tu mala cara quizás me hubiera ayudado. Como la cereza de la noche, crucé la orden de un señor, tardé en llevarle su pedido correcto. Se enojó, me insultó, sin importar que yo me disculpase. —Serena hace un puchero enorme, siente revivir todo el coraje y la impotencia.

—Hmmm… Puedo ver las cámaras de seguridad. —Vegeta sugiere.

—No, basta, deja de ofrecerme matar gente. —Serena le da un golpecito, parpadea cuando ve que Vegeta le pasa una cerveza helada, la abraza y se quedan recostados. Ahí se da cuenta que hay velas alrededor y todo impecable para ella.

Vegeta cree que esto la relaja, pero la siente temblar en sus brazos. Está sollozando. —Se-Serena ¿Pasó algo más? —Empieza a planear un asesinato en su cabeza.

— ¡Es que tú eres tan atento y divino! —Serena llora a mares, se cubre el rostro sintiéndose patética. — ¡En cambio yo vengo a molestarte con mis dramas en tu día libre! ¡Estoy con el cuerpo molido, las piernas hinchadas y los pies adoloridos! ¡Y me ves llorando y gritando como una tonta! —Llora y grita más fuerte.

—Serena, Serena… —Vegeta lo dice como un mantra, ojalá ella fuera como su nombre, pero en parte así lo hace sentir a él. La abraza pasando sus brazos por su pecho. —Cuando te invité a vivir conmigo, yo sabía que no sólo habría días buenos, también días malos. —Habla con la voz suave, le deja unos pequeños besos en su cuello. —Y pienso estar aquí a tu lado, para hacerte sentir mejor. Así como tú siempre me haces sonreír y sentir en paz.

Serena se voltea une su frente con él. —Vegeta, te amo…—Besa sus labios, cambian de ángulo para unir perfectamente sus bocas. El estrés empieza a dejar su cuerpo, se abrazan y se enredan con cada extremidad, los pezones de Serena se endurecen contra el pecho de Vegeta.

—Mmh, Serena, yo también. —Vegeta le responde muy bajito, todavía le da pena, pero no le da pena atrapar el labio de la mujer y succionarlo con fuerza. —Recuéstate, recuperas tus piernas y después la cama hará el resto. El sexo con el cuerpo tenso, te va a contracturar.

Serena se voltea, siente la erección de Vegeta contra su espalda baja, se acomoda para dejar su polla en la línea de su trasero. —Mmm, de acuerdo. —Comenta traviesa, toma la cerveza y le pasa una a Vegeta.

Masajea las piernas de Serena, también lo hace con sus hombros. La deja recostarse sobre su pecho, suspiran en el silencio. Los días con ella son maravillosos, sabe que es precipitado, hace apenas dos meses que están viviendo juntos. Pero la idea parece inevitable; quiere casarse con Serena.

...

¡Hasta el Próximo Domingo!

Saluditos…

DesertRose000: Jajaja no encontraba tu rw, y era que estaba en el cap 1, Jajaja sí soy. Es que lo organizo así, para no confundirme. Pues sí, con potencia frente a la audiencia. Espero que lo hayas saboreado hasta el hueso querida, porque yo *baba_en_teclado ¡feliz año nuevo!

Nita-chan84: Y que el Ki de la Luna te acompañe en éste año nuevo. Ay, es que así de caballero, se te caen las bragas solas, yo ya estaba gritando: "¡fáltame el respeto viejo zabrozo! ¡Dame esos dedos y haz tu magia!" XD Pues apenas ha empezado la noche en el bosque con el Oso salvaje ¬¬ ¡Feliz año nuevo! Y así empezamos, llenos de rikura. Ahora, punto y aparte, me encantan todos los Fanarts de outfits de Ami, hay uno de una faldita y una camiseta sin mangas a rayas ¡Ay divina!

OhaioIzumikun: Jajaja tanto que ya se quedaron sin condones. En mi opinión los Saiyajin deben tomar mercado y acciones ahí, tiene mucho potencial estilo: "Ponte tu traje, el traje de un Saiyajin" pum! Videíto de Bardock bajando un condón, el dinero les lloverá solo. Y el chismecito caliente nunca falta en estos grupos de amigos. Ése Vergeta, tan sutil, Ppsss, es otra clase de Príncipe, no hay dudas.