Lala Lulu: Hola! Aquí muchas emociones y momentos de risas. Pero ya les digo el Nappa sobrevivió al costalazo, ése trasero tenía la carnita necesaria para amorrrtiguar. La fiesta Navideña en el rancho VegeRena XD. Propuestas de matrimonio y amooorrrt y cositas salvajes Sí, cierran las cortinas. Una llamada para Ami ¿Será? ¡Estamos a un capítulo del Gran Final!
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
Capítulo 7
El dolor entre sus omoplatos era eléctrico, lo ayudaban entre tres a recostarse y tomar radiografías. —Uufff, ah. —Nappa se queja.
—Le avisé a Ami. —Bardock lo ayuda a quitarse los pantalones, tiene partes metálicas que pueden hacer interferencia.
— ¡¿Qué?! ¡Bardock! —Lo agarra del cuello de su ropa, asusta a los médicos. — ¡¿Qué le dijiste?! ¡Aaahh! —Ése movimiento sí que le dolió.
— ¡Acuéstate por amor a Dios! —Bardock lo regaña y lo sigue ayudando.
Nappa se queja al cielo. —Sólo te faltan ruleros y eres mi esposa.
Bardock se va al rostro de Nappa, se pone tan cerca que parece estar por darle un beso. Los Doctores se ponen incómodos. —Deja de insinuarte Nappa…—Le tira un beso en la cara, aprovechándose de su estado actual. Lo escucha refunfuñar, Bardock se ríe, pero es más bien una risa catártica porque se llevó un susto horrendo al verlo caer desde tres pisos.
—No fueron disparos Bardock. —Nappa responde, como si hubiera leído su mente a través de su mirada. —"¡Me lleva la mierda! ¡Sí, somos casi un matrimonio!"— Niega con la cabeza.
—Bien, los huesos están bien. Los mareos parecen del impacto y no porque tenga alguna lesión en los discos de las cervicales o fisura del cráneo. —El Doctor le habla.
Nappa asentía con la voz, estaba acostado. —Tengo a mi Traumatólogo Roshi ¿Cree que necesite rehabilitación?
—Más reposo que otra cosa. Si tiene molestias al pasar el tiempo le recomiendo visitar a su médico. —El doctor les indica, les señala las placas. —En especial porque el trapecio de ambos lados resultó muy dañado y el dorsal izquierdo también. Vamos a hacer una resonancia…
Nappa pone los ojos en blanco. Un estudio más, y tiene ansiedad nerviosa. Teme que Ami esté alterada, él está bien, bueno vivo al menos y con la carne un poco martillada.
Ami cruza la puerta de la sala de estar, sus amigas la acompañan y antes de preguntar sobre los bomberos del derrumbe los ve salir por el ascensor del pasillo grande. —Nappa… —Ami exhala al verlo salir en camilla con el torso desnudo. Se acerca, en el silencio de la madrugada, los murmullos resuenan como moscas. Da gracias al cielo que la espera haya sido cero.
Se apoya de un codo para verla. —Ami, Ah—Vuelve a derrumbarse contra la camilla. —Ah, estoy bien, fue un golpe nada más. No sé qué te contó la histérica de mi mujer. —Sisea casi escupiendo la cara de Bardock.
— ¿Usted es la esposa?—La enfermera le pregunta y el Doctor la mira.
Ami está tan alerta, que también se activa su escudo contra ésa enfermera que está tocando el pecho de Nappa. —Soy su novia. Su mujer. —Dice muy amenazante. Al instante parpadea, lo hizo por reflejo y no filtró su tono. Se tapa la boca.
—Ah, Ami, van a hacerle una resonancia. —Raditz le aclara, saliendo de la sorpresa que entraron todos al escucharla así. —Está con todos los huesos sanos. No te alteres, vamos a ayudarlos a pasarlo de una camilla a la otra.
Ami asiente y se queda sentada con las demás. —Jummm… Así que su Mu-Jerrr eh. —Serena se cruza de brazos muy presumida.
—Ay cállate. —Ami la empuja y la tira de lado de la silla. —"Mierda, pobre enfermera ¡Lo acabo de celar con la enfermera!" —Piensa en pedirle disculpas cuando la vea. —"Hmmm… Pero no tenía que tocarlo así, debieron darle una bata."
Le dan un par de calmantes y medicamentos contra la inflamación. Nappa está familiarizado con el dolor y el tener que moverse con él. Sin embargo, siente que hace añares no sentía algo así. —"Los años no vienen solos…" —Piensa para sí mismo.
—Ten, ponte mi chaqueta. —Raditz le da su chaqueta informal para salir al frío, ya que Nappa salía en camiseta.
—No entiendo porqué no te dieron una bata. —Ami frunce el ceño, está pegada a él intentando ayudar a sus compañeros de Unidad a meterlo al auto.
—No, preferí así. Las batas no me tapaban el trasero. —Se ríe, pero ve a Ami hacer una sonrisa falsa. Se suelta un poco. —Ya, ya. Yo puedo caminar solo, los calmantes parecen hacer efecto. — Se mete al auto. Ami lo acompaña, Raditz va adelante hablando como un canario de lo que pasó y el susto que se llevaron.
Sin embargo, hay una especie de silencio que llena el aire, Nappa y Ami se miran por el rabillo del ojo. Nappa se anima a acercar su mano por el asiento, atrapa los finos dedos de Ami y al fin se sonríen. Sienten que Raditz les pregunta algo.
Raditz repite al ver que no lo escuchaban. —Que creo que éste año no podrás hacer la carrera de obstáculos. —Puede ser competitivo, pero el bienestar de la Unidad completa, también es el bienestar de todos.
Nappa rechista. — Subir una soga un poco contracturado no va a matarme. —Siente la mano de Ami presionarlo y en ésa mínima fuerza puede percibir el regaño.
El baño también estuvo silencioso y monosilábico. Lo dejó bañarse solo, Nappa sacudía los oídos en el agua, le desagrada la sensación de los pedazos de escombro y polvo que se le metieron al saltar. Pasaba la espuma por sus gruesas manos, limpiaba sus hombros y ahí estaba el tirón doloroso. Calcula unos tres días y que estará como nuevo. Como nuevo para él significa, con un dolor soportable para no quedarse en casa.
Ami preparaba la cama, escuchaba que salía del baño con un quejido, ella iba al trote a ayudarlo. —Oh ¿Quieres cenar? Sé que es muy tarde…
—No, gracias, quiero recostarme. —Pone una mano en la cabeza de Ami, le parece gracioso que quiera ayudarlo, ella parece un bastón. —"Qué extraño, ése pensamiento no me hace sentir viejo". —Le señala a Ami una crema que él tiene para éstos casos. Se sienta en la cama y resopla.
Ami toma el pote de la mesita de noche, es grande. Algo curiosa de nunca haberla visto, lee las indicaciones. Rechista. —Nappa, esto es para caballos. —Berrea y se niega a que lo use.
—Jajaja, es que no les quedaba de gorilas ¡Jajaja! ¡Au, Au, Au! —Nappa hace un chiste y casi se dobla de la risa, sin embargo su dolor le advierte.
— ¡JA-JA! Qué chistoso. Te lo digo en serio, si tienes mucho dolor, podemos ver los calmantes o los des-inflamatorios, poner hielo. —Muy profesional ella señala.
—Ya, dámelo, me lo pongo yo. —Intenta manotear y ella se aleja gateando en la cama. —Grrr…
— ¡Está bien, está bien! —Ami muy enojada se acerca, ve que es un relajante para antes y después de una carrera. La abre y huele a menta. Unta sus dedos, toma mucha cantidad y se para en la cama para alcanzarlo bien. Da el primer masaje, untando desde su hombro, que parece prendido fuego en comparación. Escucha a Nappa quejarse un poco, pero de inmediato reprimir el salto de dolor presionando el colchón. —Lo siento ¿Más despacio?
—Ah, no es eso, Jeje. Está fría. —Exhala firme por la nariz, después de la primera impresión es fácil de soportar. De nuevo el silencio, lo disfruta porque al espiar a Ami la ve tan concentrada y a gusto.
— ¿De verdad piensas competir así como estás?
—Sí, no me pasará nada. —Lo dice con el tono más suave que puede. —Es en una semana, después de eso tenemos la cena navideña… La de fin de año. El tiempo pasará rápido.
Ami le pone los ojos en blanco, el tipo es necio. Lo ayudaba a acomodarse boca abajo, ella continuaba masajeándolo. Se recostaba a su lado y su mirada negra brillaba en la noche. —Duerme… —Ami lo pica con un dedo en la mejilla.
—Sí Señora. —Nappa dice en broma, al cerrar los ojos se empieza a relajar. Siente la respiración fina de Ami contra su rostro. —"Ami… ¿Ya encontraste departamento? Quiero saber…" —Su mente queda con ésa conversación pendiente y se duerme.
¡Qué sujeto tan necio! ¡La pone de malas! En el momento que Ami entra con algunas compras para cocinar, se encuentra con Nappa saltando la cuerda. — ¡¿Qué te dije de quedarte quieto?! —Camina enojada hasta él y Nappa le saca la lengua, la esquiva sin dejar de saltar. —¡Nappa! ¡Que te caíste de tres pisos hace tres días!
— ¡Sip! ¡Un piso por día es mi regla! —Habla agitado, se agita aún más con su risa. Para de saltar, y Ami intenta quitarle las sogas.
—Hm, Nappa, hoy a la mañana intentaste levantar pesas. Estás loco. —Trata de seguir enojada, pero para él todo parece un juego. —"Un juego sexy…" —La mente de Ami la lleva directamente ahí, al cuerpo de Nappa, con ésa fina ropa de algodón, mojado en sudor, demarcando la forma de sus músculos. Sus manos y brazos venosos, palpitando con el ejercicio previo. Ami se deja atrapar.
—Mmm, Jmjmjm. —Nappa huele la nuca de Ami. —Por eso y porque tampoco me dejaste salir a trotar por estar con Descanso médico, me decidí a saltar. No puedo perder el cardio que he logrado. —Golpea el lado de su corazón, mira a su reloj contando las pulsaciones y se estira con un poco de dolor.
—Bien, está bien. Admito muy en contra de mi orgullo, que te has recuperado más rápido de lo que creía. —Ami chasquea los dedos y le pide sentarse en el sillón para revisarlo. —Jummm… Eres peor que niño chiquito. —Refunfuña y levanta su camiseta mojada, revisa las vendas neuromusculares.
Nappa levanta las cejas al techo, se sorprende, creyó que ella le diría que es un viejo mañoso. Se ríe para sí mismo. — ¿No te molesta mi sudor?
Ami traga duro, porque ¡Carajo! Nappa sólo huele a madera, jabón y ropa limpia. —Nop, me…Me-Me gusta. —Dice sin poder ocultar su nerviosismo o el rubor en sus mejillas.
— ¡Quiero una ducha!
—¡Aaahh! —Ami es secuestrada bajo el brazo de Nappa. — ¡Ay Nappa! ¡¿Qué te acabo de decir?! —Patalea enojada de que la cargue como una bolsa de patatas.
— ¡Mejor! ¡Quiero sexo después de la ducha! —Sus risas resuenan y las de Ami también.
—"¡Éste hombre es imposible!"—Ami se rinde.
Los juegos de demostración se hacían un par de días antes de Navidad. El turno de los Ginyu terminaba justo al empezar el festival. Así que se sentían cargados de estamina y frescos repasando la pista de obstáculos. — ¿Sienten eso? ¡Es la sensación de la victoria muy cerca! —Ginyu se ríe junto a sus compañeros. — ¡Auch!
—Recuerden que deben estar en su puesto en la kermés y su charla sobre incendios forestales. —Nappa le había dado un revés a la nuca de Ginyu.
—¡Hmp! ¡Tú no eres el Jefe de mi Unidad! ¡YO soy el jefe de mi Unidad! —Ginyu se señala así mismo.
—Oh ¿Cómo se atrevió a venir? —Reacoom le habla con sarcasmo. —Un Señor de su edad cuando recibe un golpe, debe estar por lo menos la semana entera con cuidados.
— ¿De qué edad estamos hablando? —Bardock se aparece detrás de Nappa. Y como saben que él les tiene menos paciencia, se quedan con la palabra en la boca.
—Jeje, a él sí que lo cuidaron. —Raditz muy burlón se acerca, cierra su uniforme hasta arriba por el frío. —Lo cuidaron muuuy bien… —Guiña un ojo.
—Oh, sí. Ésa muchachita que encontraron para que posara con él. —Ginyu sigue. —Hoy vi ése dichoso Almanaque. —Termina con asco sacando la lengua.
— ¿En serio? ¿Y qué te pareció? —Raditz pregunta animado, levanta una ceja y fanfarronea. —Mi mujer es ardiente ¿Cierto?
— ¡Je! ¡Sólo lo vimos a la pasada! ¡No nos interesa! —Jheese se cruza de brazos y les da la espalda.
—Hay una versión sin censura. —Raditz miente.
— ¡¿De verdad?! —Los Ginyu sacan sus calendarios, revisan de cerca pensando qué más mostrarían... Y se dejan en evidencia.
Raditz, Bardock se doblan de la risa, Nappa también, pero al inclinarse sigue sintiendo un pequeño tirón. Bardock voltea la vista a él. —Oye ¿Seguro que quieres estar en la pista de obstáculos?
—Sí, seguro. —Nappa estira el hombro y gruñe un poco para expandir el alivio. —Vamos, tenemos que estar en nuestro puesto.
Se extendían las Unidades de Bomberos de Tokio, cada uno con su gorra, sus insignias brillantes y su uniforme enterizo impecable. Saludaban a la bandera elevándose en lo alto. Los aplausos del público retumbaban y cada Unidad se desplazaba a sus puestos.
La marea de gente, mejor dicho, la marea de mujeres, se mueve en dirección de un Puesto de exposición en la Kermés y nada más.
—¡Aaaaah! ¡Son los del Almanaque! —Una joven grita y lleva varios con un bolígrafo para ser firmados. —¡Tú eres Diciembre y Enero! —Señalan a Kakarotto.
Todos en la Unidad de Nappa levantan las cejas y dan un paso hacia atrás, dejando a las pirañas hacer pedazos a Kakarotto.
— ¡Oigan chicos auxilio! —Kakarotto saca una mano arriba.
—No, no. Estamos muy ocupados… —Raditz levanta su nariz al cielo, reparte los boletines informativos. —… Como les iba diciendo, en caso no sólo de derrumbes, en incendios también deben dejar su documentación en un lugar seguro y pueden seguir éstos simples pasos para una evacuación. —Con la voz más sofisticada, Raditz y los demás muestran las herramientas e indicaciones de seguridad de la demostración que les tocó éste año. Y además Raditz les recordaba las tiendas en línea para comprar el Almanaque en el tamaño que quisieran.
— ¡Sí, Sí! Y éste es para mi mamá, éste es para mi hermana, éste es para mi habitación, este lo tendré en la oficina… —La mujer le daba una pila para firmar a Kakarotto.
—Jeje, por alguna razón no lo estoy envidiando ahora… —Vegeta dice casi como un cantito.
— ¿Y por qué? —Raditz canta con él, juntos mostraban técnicas de primeros auxilios en el momento de crisis.
—Porque en cualquier momento… Aparece Milk. —Vegeta sonríe de lado con malicia. Los demás escuchan y se ponen en alerta.
— ¡Milk! —Ami le toca un hombro mientras se hacen lugar. —Lo siento, perdí el tren chicas, Jaja. —Agitada se inclina y saluda a todas.
—No te preocupes, a veces tardan un poco. —Milk le explica. —Porque deben hacer las demostraciones y si hay muchas personas para ver alguna actividad hay que hacerse espacio.
—Sip. No te has perdido de mucho. —Serena la toma del brazo, Lita también. — ¿Qué tal los departamentos que fuiste a ver?
Ami estira el cuello, a medida que avanzan hay mucha gente. —Oh, bien, aún sigo buscando en ésa zona. —Baja el volumen en lo último, porque todavía no les ha dicho que quiere vivir cerca de Nappa.
— ¡Chicas, chicas! —Rei salta hacia arriba ondeando su mano. — ¡Por aquí, por aquí!— Las chicas se toman de los brazos y la siguen. Rei ya había encontrado el puesto de los muchachos. —Vengan, Jajaja. Están rodeados de admiradoras. —Rei se muere de la risa, lo toma con humor.
Si no les parecía bizarro verlos nerviosos por el Staff de fotografía, ahora no sólo había jovencitas, sino amas de casa que les pedían autógrafos. Había uno de ellos que estaba tapado de mujeres y ése era…
—¡KAKAROTTO!— El grito de Milk y el fuego que la acompaña dispersa a las mujeres.
— ¡Milk! —Kakarotto exhala con alivio de que su mujer lo salve, pero la furia en los ojos de su mujer lo pone en alerta.
—Oh, mucho gusto ¿Usted es su esposa? —Una Señora se acerca, junto a varias se inclinan en respeto. —Debe estar orgullosa, su esposo es muy valiente. Usted es una mujer con mucho coraje y hermosa además.
Milk parpadea, las mujeres le empiezan a pedir fotos con ella y Kakarotto. —Oh, ah. Gra-Gracias. —Se ruboriza y acepta con muchas sonrisas.
Kakarotto de inmediato se pone a su lado, la abraza de la cintura. —Gracias Milk, me estaba poniendo nervioso. —Le susurra al oído.
—Uy, tu hermanito la sacó barata. —Rei le toca el hombro a Raditz, le sonríe muy risueña. Raditz le guiña un ojo, un par de mujeres que ya tenían la firma de Kakarotto van a él, muy amable les firma y le da los créditos a Rei por la idea. Felicitan a la morena por su pareja y por ser promotora de todo.
Vegeta está con mala cara, sacudía su gorra y se la acomodaba para seguir dando la demostración de seguridad. Una mano en su espalda lo hace girar.
—Ay Vegeta, quita ésa cara tuya. —Serena pone su índice en su ceño fruncido y se lo levanta.
Sonríe de lado y levanta la nariz al cielo. —Ahora que estás aquí, sí me cambia la cara.
— ¡OH POR DIOS! ¡AHÍ ESTÁ EL QUE SALIÓ DESNUDO! —El grito de ésa mujer deja a todos mudos, hasta se escucha a la multitud girar sus cabezas para apuntar a Vegeta.
Serena da un paso hacia atrás y el Tsunami de mujeres atropella a su novio. — ¿Necesitas ayuda? —Con tono de chiste, porque ella sabe que esto lo cabrea.
— ¡No! —Vegeta se levanta, se las sacude como si fueran hormigas. — ¡Basta! —Ruge y todas quedan frías. — ¡Ahora mismo hacen una fila y se organizan como se debe! —Como soldados, arman una fila y esperan una orden. — ¡Primero escucharán la exposición de primeros auxilios y les daremos indicaciones de RCP*! ¡Todas, sin excepción van a aprender lo necesario para sobrevivir en momentos de crisis!
Quedaban con las cejas en alto, hasta las mujeres que se sacaban fotos con Bardock quedan frías esperando qué va a pasar. Una mujer levanta una mano temblorosa. — ¿Po-Podemos también sacarnos fotos con usted?
Vegeta pone sus puños detrás y saca el pecho. —Sí. —Contesta bajando el tono.
— ¡Ahí está mami! —Un niño junto a otros amiguitos con sus mamás, señala a Nappa y corre hasta él.
—Hola. —Nappa saluda formal inclinándose y se exalta cuando el niño lo abraza de la pierna. Frunce el ceño al mocoso y él le sonríe enorme. Es el niño que rescató del derrumbe.
—Oh, disculpe. —La mujer retira a su hijo. —Jaja, bueno. Primero hola y gracias por rescatar a mi hijo. Mi esposo volvió ésa misma noche de su viaje de negocios, seguro en unos minutos llega a agradecerle.
—No por favor Señora. —Nappa se escuda con las manos. —Mi nombre es Nappa y es un deber.
— ¡Señor Nappa, Señor Nappa! ¡¿Puedo ponerme un casco?! ¡¿Puedo sacarme fotos?! —El niño está emocionado, va junto a unas mangueras. — ¡Quiero aprender, quiero aprender!
—Ay, disculpe. —La señora se avergüenza. —Estuvo hablando de venir aquí todo el día.
—No hay problema, ésa edad debe ser muy hiperactiva. —Nappa se acerca y le muestra al mocoso y sus amigos el traje, las cuerdas y las mangueras. También les muestra cómo está listo en tiempo record.
—Wow… —Los niños se asombran y le preguntan cómo ser bomberos.
Las otras madres también se asombran, lo ven levantar rollos de manguera enormes, sogas y tijeras hidráulicas con un solo brazo. —Es un hombre muy grandote. —Una de las señoras comenta.
Ami para la oreja, estaba tratando de encontrar a Nappa y ahí estaba de un lado de las fanáticas de los demás. Mostrándoles a un grupo de niños sobre cómo ser bombero y unas jóvenes mamás comentando.
—… Mi esposo es igual de alto, pero es tan fino como un palito. No tiene ése cuerpo tan amplio.
—Jajaja, bueno, el mío lo tiene amplio pero de tanto guisado. —Las mujeres estallan de la risa, se cubren la cara, ruborizadas. —Oh, creo que voy a pedirle que me firme el Almanaque.
En el segundo que Ami empezaba a caminar, decidida a marcar su territorio, Nappa la apunta con la mirada y camina hasta ella.
— ¡Ami! —Nappa se hace lugar para saludarla, una sonrisa enorme se les dibuja a los dos.
—Hola, Nappa. Perdóname. Estás con tus admiradoras. —Ami se cubre la boca con una risita.
Las mujeres se preguntan si ésa mujercita es la de la foto y todo indica que sí. Cuando lo ven inclinarse y darle un abrazo.
—Buena suerte en la carrera. —Ami se aferra a él. —Por favor ten cuidado, lo ve asentirle tranquilo. Le enoja un poco que se lo tome tan livianamente.
Tenían unos asientos asignados para ellas, en la zona donde los familiares de cada Unidad se sentaban. En el aire libre veían la pista de obstáculos por grupos, cada miembro de la unidad haría un obstáculo. Comenzaba con algo de equilibrio, por una barra fija. Al tocar la mano de su compañero, recién podía salir por una soga que colgaba horizontal y debían colgarse y avanzar. Luego unos saltos sobre unos muros bajos, escalar sobre unos muros altos. El anteúltimo debía llevar la soga, colgándose de las barras y llevársela al último para colgarla sobre una pared, trepar y tocar la campana.
Todo queda silencioso luego de las explicaciones. Ami siente adrenalina, le parece emocionante y se calma pensando que hay muchas redes de seguridad en caso de accidentes.
¡Fuera! Se escucha el disparo, el primero en arrancar es Kakarotto, cruza la barra haciendo balance. Lo que más se le complica es no pisarse así mismo en su ansiedad por llegar, pero es como su padre le repite, relajado y con pasos seguros.
Raditz recibe la palmada de su hermano y se arrojaba hacia atrás, confiado de ya conocer éste tramo como la palma de su mano. Se sostiene de la soga, avanza firme y con una sonrisa. En verdad que le rindió mucho practicar ésa salida perfecta, llegaba primero a Vegeta.
Tomaba impulso, Vegeta calculaba el impulso, sostenía su peso con una mano en cada muro bajo y saltaba limpiamente, cobrando impulso para el siguiente. Era un ejercicio muy atlético, mantenía firme su abdomen, está seguro que si tuviera unos centímetros más, también podría saltarlos limpios.
—¡Vamos Vegeta! ¡Viva, viva! —Serena no puede contener la emoción, cuando lo ve salir salta y aplaude fuerte. Las chicas estaban tan concentradas, que no se habían dado cuenta de echarles porras.
Al llegar, Vegeta choca los cinco con Bardock, se voltea a Serena, la señala y le guiña un ojo. Esto solo le infla el orgullo.
Bardock escala los muros altos, escucha la risa estridente de Reacoom, burlándose de que para éste tramo debieron elegir al más alto. Pero Bardock quería hacer, entrenar los brazos nunca está de más. Quería mejorar su propia marca. Se concentra, no debe mirar de lado ¡No debe mirar de lado!
Broly recibe a Bardock y carga la soga con su ayuda y sale con una palmada extra en el trasero. — ¡Ay Bardock! —Rechista en broma y se cuelga de las barras.
— ¡Sí! ¡Ahí está mi amorcito! ¡Vamos Broly! ¡Rómpeles el trasero! ¡Enséñales cómo se hace! ¡No te dejes, no te dejes! —Mina grita estridente y sin vergüenza. Todas quedan sorprendidas, no se imaginaban que Mina era tan competitiva. La escuchan rugir y maldecir en lo alto.
— ¡Nappa! —Ami salta y aplaude.
Nappa tomaba la soga, hacía el nudo, escuchaba el grito de Ami y se enfocaba. Al primer intento lo logra, pero junto a él.
— ¡Ja! ¡Al primer intento! Na-ppa. —Ginyu le frunce la vista y se quedan mirando por unas milésimas.
Nappa frunce el ceño, mira hacia arriba y arranca. Sube constante, recordando que las piernas deben hacer el trabajo, se concentra en la campana roja y nada más. No presta atención al tono burlón de Ginyu. En un momento, entre la coordinación de la respiración, las piernas y las manos, pierde el ritmo y casi cae. Sólo resbala unos centímetros, pero ése esfuerzo le activa el dolor punzante en los hombros. Rechista e intenta volver el ritmo de la respiración otra vez.
—¡Tú puedes Nappa! —Ami salta en su asiento. — ¡Sube, sube!
Ginyu apunta la vista a la multitud. — ¿Es ésa la novia? ¡No puede ser! —Ginyu no puede creer que un mono como ése tenga una novia tan linda. Y cuando quiere recordar dónde estaba.
¡TAN, TAN!
Resuena el metal de la campana de Nappa, se tira de la soga y cae amortiguando sobre sus rodillas. Entre los aplausos, su Unidad se le cuelga encima para felicitarlo.
— ¡Te amo, te amo, te amo! —Bardock se le cuelga y le besa el rostro.
—¡Bardock ten algo de control! —Intenta quitárselo de encima.
Lita se dobla de la risa. —¡Jajajaja! Siempre dice que es un juego, que no hay que tomárselo en serio. Pero en serio que es emocionante. —Aplaude con las chicas.
La Unidad de Nappa se alinea y saludan al público luego de tomar agua. Vuelven a alinearse y las personas toman asiento.
—Muy buenas tardes. —Habla el Superintendente de los bomberos de Tokio. —Como cada año, hacemos las demostraciones y los juegos de la Estación de Bomberos, con el afán de informar a los ciudadanos sobre los trabajos y esfuerzos que hacemos para brindarles cada momento un servicio de auxilio de excelencia. Me alegra de ver tanta concurrencia éste año. —Raditz sonríe de lado, pensando que es por el chisme del Almanaque. —… Éstos son sólo juegos y una manera atractiva para ustedes de ver todo lo que se hace. —El superintendente sigue. — E informarlos sobre la seguridad de evacuación, generar conciencia en los incendios forestales y la seguridad vial. Cada uno de nuestros Bomberos se somete también a entrenamiento diario, evaluaciones escritas competitivas… —Señala a todos los bomberos alineados, con su traje y sus gorras. —Por eso cuando debo entregar una insignia, es cuando más sonrío, porque veo el fruto del esfuerzo por ser los mejores ¡Para la Unidad Ginyu! ¡Este año una nueva franja estará en sus insignias felicidades!
Raditz rechista, sin embargo Nappa sigue firme, pone los ojos en blanco. Porque no le importa tanto eso, sino ésa mirada de orgullo con la que Ami lo mira.
—…No sólo ésa unidad recibirá una franja, también una que ha estado invicta en las evaluaciones y ha colaborado a reunir fondos para un camión hidrante nuevo y su jefe demostrando verdadero valor hasta último momento... ¡La Unidad Saiyajin! ¡Recibirán éste año una franja y una nueva estrella en sus insignias!
— ¿Una franja y una estrella? —Raditz procesa. — ¡Una franja y una estrella! Jajaja. —Salta contento.
—Hijo, control. —Bardock lo deja en su lugar y le pide mesura.
—Ppsss, mira quién habla. —Vegeta se burla y Nappa también se ríe.
Cuando Nappa se acercaba, veía que el Superintendente no llegaba a poner su insignia. —… Por favor, agáchese un poco, Jaja, no avergüence al Jefe. —El Superintendente larga un chiste.
Nappa se inclina, al volver a su lugar en la fila, tiene una sonrisa enorme. —Debiste mantener la vista en la campana. —Nappa le dice a Ginyu.
—Hm, quien sabe. Quizás el próximo año. —Ginyu lo desafía con una sonrisa.
—Sí, quien sabe y el año que viene encuentras novia. —Nappa se burla y los dos resoplan una risita.
—¡FELICIDADES! —Todos gritan en casa de Vegeta, descorchando una champaña. Ya estaban listos para una cena navideña.
—Oh, debieron quedarse con los uniformes y presumir la insignia nueva. —Mina les habla, está sentada sobre Broly en el sillón, con las piernas de lado. —Cuatro estrellas, cuatro franjas… —Mina levanta su copa.
—Mina, contrólate un poco. —Broly le advierte, pero sabe que ella no presta atención. —Voy a tener que atarte. —Le susurra al oído.
—Mmm… Un regalo navideño… —Mina muy coqueta le guiña un ojo y se levanta para traerle de beber.
Vegeta llama a Bardock y Nappa al balcón, está nevando, pero necesita decirles de esto. —Miren… —Saca una cajita y la abre. —Compré el anillo.
Los ojos de los dos se abren en sorpresa, pero es Bardock el que reclama. — ¡Un momento! ¿No dijiste que ibas a esperar a hablar con sus padres?
—Bueno, sí, iba a hablar luego de que ella me acepte. —Vegeta responde. —Sé que si lo hago al revés a ella no le va a gustar.
—No, no. Esto está mal… —Bardock peina su cabello, justo que iban a preguntar porqué está tan alterado, se une Broly.
—Hola ¿Sucede algo? No me digan que uno de ustedes fuma. —Frunce el ceño enojado.
—Nop. Mira. —Vegeta presume el anillo.
— ¿Qué? ¡No! —Broly se asusta tanto como Bardock.
— ¿Quieren explicarnos qué mierda pasa? —Nappa no entiende nada.
—Yo me iba a proponer a Lita hoy. —Saca su anillo del bolsillo, envuelto en papel de regalo. —No pueden arruinarme eso, ustedes ya viven juntos. —Bardock señala a Vegeta.
—Yo también tengo mi anillo para Mina. —Broly les muestra. —No me hagan esto, saben que sufro de ansiedad y ataques de pánico. Al fin cobré valor para proponerle. —Pone cara de víctima a ver si le funciona.
En lugar de ponerse de acuerdo, se ponen a discutir quien tiene más derecho a proponer matrimonio a sus novias.
— ¡¿Qué demonios sucede aquí?! —Raditz interviene al ver que llaman la atención adentro. Entre los gritos de todos, arma la conclusión de que todos están luchando por proponer matrimonio. —A ver, a ver… —Pone las manos adelante llamando a la calma. —Creo que no es muy apropiado, verán… —Aclara su garganta. —Ésta es la noche de Nappa, es la primera Navidad que la pasa junto a una linda chica. Puede tener una navidad romántica y ustedes lo opacarían con sus propuestas.
—Ah, eh… —Nappa frunce el ceño un poco confundido, a él no le molestaría en verdad.
—Además. —Raditz sigue. — ¿No les parecería que se sentirían presionadas a que digan que sí? Creo que lo adecuado es hacerlo como Kakarotto, en la intimidad en pareja, donde puedan discutir bien el asunto.
La audiencia queda sin palabras y el jurado también, ante tanta madurez de Raditz. Todos exhalan fuerte y le dan la razón.
Adentro las chicas preparaban la mesa. Vegeta sonreía con Serena por todos los preparativos y porque ése gorro rojo le queda hermoso con esos ojos azules brillantes. Va a esperar a la noche, a la luz de las velas y en la cama para proponerle matrimonio.
—Oh, no. —Serena salta de su silla. — ¡Me olvidé el jamón en el horno! —Corre preocupada de que se reseque.
—Nop, para nada. —Vegeta le destapa la bandeja en la mesa. —Te lo dije, yo me haría cargo. —Es técnicamente tacleado por un abrazo de Serena en su cintura.
— ¡Gracias Vegeta! ¡Gracias! Eres un Ángel, eres tan atento conmigo. —Serena dice exactamente lo que piensa. — ¡Nunca, nunca te voy a dejar! ¡Te querré para siempre!
—Oh, qué linda. Me pregunto cuándo será su boda. —Rei comenta y todos están de acuerdo.
Entre el abrazo sorpresa, su conmoción por toda la dulzura de su novia, el agua empieza a correr de nuevo en su tanque a máxima presión. —"¡¿Me acaba de proponer matrimonio ella?!" —Estaba blanco como un papel por el shock. —"He fracasado de nuevo..."—Vegeta llora por dentro. Como en el inicio de su relación que ni siquiera la invitó a salir, sino que sus sentimientos lo arrebataron completo.
—Bueno, no sé si ellos tengan algo planeado. —Raditz se levanta con su copa. —Rei… Sé que llevamos muy poco juntos. Sé que no soy perfecto, pero quiero ser un hombre digno de ti. Quiero ser un hombre digno de ti para siempre. Por eso… —Saca una cajita de su bolsillo.
—Nooo… —Broly rompe sus cubiertos en la mano.
—Traidor, mi hijo es un traidor. —Bardock puede sentir mil puñaladas en la espalda.
— ¡Sí Raditz! ¡Por Dios Sí! —Rei lo abraza y toma el anillo.
—No tenemos que tener fecha ya mismo, podemos ver en un año o dos. —Raditz se ríe, se rasca la nuca. Ruborizado le pone el anillo a su novia.
— ¡Ah no! ¡Yo lo mato! —Vegeta lo taclea en la alfombra, Kakarotto intenta sacarlo. — ¡Quítate de encima Kakarotto! ¡A ti también te voy a romper los dientes!
—Oh… Aquí vamos, como todos los días. —Milk le llena de vino las copas a las chicas y se cruzan de brazos viendo a ésos pelear como siempre.
Despedían a los últimos invitados que los ayudaron a limpiar la casa y los platos. Serena tomaba el brazo de Vegeta y apreciaba el arbolito titilar. Miraba al techo los muérdagos colgados. Y suspira viendo la nieve caer. —Una blanca navidad…
La escucha dar risitas y frotar su nariz contra su brazo. —Serena… —Vegeta le llama la atención. —Cu-Cuando di-dijiste… —Rechista de lado, enojado por tartamudear. — ¿Qué quisiste decir con Para Siempre?
Serena se pone roja, le da pena darse cuenta que quizás se le aflojó un poco la lengua. —Ah, bueno…Mmm, verás, yo te quiero y lo que siento por ti me ha cambiado la vida. No quiero perderlo y supongo que si seguimos bien, algún día… —Musita algo avergonzada, no quiere arruinarlo y que Vegeta se sienta presionado a casarse.
— ¿Y si el día es hoy? —Vegeta la enfrenta, acaricia una de sus mejillas. Saca la cajita de su bolsillo. —Sé que cuando te invité a salir, bueno si es que a eso se le puede llamar así. Mejor dicho, cuando intenté invitarte a salir, fui impulsivo y tuve suerte que no tuvieras gas pimienta o llamaras a la policía. —La escucha reírse un poco, seguro lo está recordando. — Esto lo quería hacer bien…Serena ¿Quieres casarte conmigo?
Abre la cajita y los ojos de Serena brillan tanto como la piedra sobre el anillo. —Ay… —Se le escapan las lágrimas. —Sí Vegeta. Sí. —Se le sube de un saltito.
Vegeta resopla una risa contra los labios de Serena. —Mmm… Serena, te quiero.
—Yo también. Jaja, déjame decirte que tu regalo es perfecto. — Serena le da un beso más profundo, mete su lengua y le muerde el labio a Vegeta. —Ahora, mi regalo para ti… Lo tengo puesto…—Susurra contra su boca.
—Pues veamos cuanto te dura. —Vegeta saca el anillo y se lo deja puesto en el dedo de Serena. —Porque a partir de ahora, sólo quiero verte con esto puesto. —Y como un bulto la secuestra a la cama.
…
Ami llegaba a casa de Nappa. —Uff, qué buena cena. Tendré mucho trabajo para superarlos en Año Nuevo. —Nappa afirma y se quita los zapatos.
Ami lo tironea de la ropa, lo inclina para besarlo. —No aguantaba más. —Susurra y mete su lengua. — ¿Estás muy cansado?
Nappa levanta una ceja. —Para usted Doctora, el día puede tener las horas que quiera. —Afloja su corbata, va a seguirla a la habitación.
—No, no… —Ami le pone un dedo en la boca. Niega con la cabeza. —No entres a la habitación hasta que te diga.
Nappa sube y baja las cejas pensando, pero se decide. —Sip… —Quita su saco y el de ella se queda esperando en la sala.
Ami entra corriendo al baño, busca su bolso y lo primero que hace es verificar su olor. Porque si bien el sudor junto a Nappa es por todo lo que le hace sentir, la pone más nerviosa llegar a apestar cerca de él. Peina su cabello, un poco de labial coral en su boca. Se ajusta el conjunto y le pide entrar.
Nappa entra con una sonrisa lasciva, pero que se desarma del shock, un excitante shock al verla vestida con un conjunto negro de lazos de seda y encaje. Todo en color negro y una bata de tul. Muy coqueta da un par de pasitos a él y le pide quitarse la ropa. No hace falta ni que terminara la frase, porque Nappa técnicamente se arrancaba la ropa por la ansiedad.
Iba a arrebatarla en sus brazos, pero Ami lo detiene un poco. —Espera un poco… —Se pone de puntitas y le deja un beso. —Quiero… Hacer esto, probar algo… —Le muestra un lazo largo de seda negra.
Nappa traga saliva. —Lo que quieras. —La toma de las mejillas y le deja un beso en la frente. Se inunda de su olor.
Ami procede a recostarlo en la cama, acomoda varias almohadas de bajo de Nappa. — ¿Así o todavía te duele?
—Jaja, ya te dije que estoy bien. —Nappa acaricia sus muslos, ella toma sus manos, se las besa y lo ata con la cinta.
—Si duele, por favor avísame. —Ami le susurra con un dulce beso en sus labios. Nappa tiene el cuerpo flojo mientras ella lo manipula y lo deja con ambas manos atadas al respaldo de la cama.
El agarre no es algo que Nappa no se pueda zafar, pero la figura de Ami sobre él con ésa mirada azul y lujuriosa le pone la polla a mil. Se aferra a la suave cinta y muerde su labio inferior. — ¡Ah! —Intenta mantener la mirada abierta mientras Ami le da una lamida al largo de su miembro.
A Ami se le hace agua la boca, nunca creyó que le excitaría tanto de tener a un hombre tan grande a su merced, bajo su control. Le deja una succión grande y besa su glande. El pre-semen empieza a escurrir. —Mmh, Nappa. Me gustas tanto. —Saca la lengua y enfoca a su mirada negra para que la vea con su erección en la boca. Se sienta sobre él, frota su entrepierna contra su miembro. Muy seductoramente baja una de las tiras de su conjunto, sus pezones ya estaban duros. Nappa la mira tan penetrante, que siente que la está tocando.
Los pechos de Ami quedan al descubierto, la saliva brota de su boca. Ella acaricia su abdomen, sube por sus pectorales causándole escalofríos y le deja sus senos a la altura de su boca. Sin dudarlo, pasa completa su lengua, la baña en su saliva. Ella gime en lo alto y toma sus pezones en la boca. Se anima a mordisquearlos muy suave y ella tiembla completa, haciendo que sus caderas se froten contra él.
Ami no soporta la tentación, las venas en la polla de Nappa se empapan con sus fluidos, mira hacia abajo y corre sus bragas. Ambos gruñen, sus cuerpos parecen quemarse en la tentación de unirse.
Su visión se nubla, los labios de la vagina de Ami parecen invitarlo a entrar. —A-Ami, Ami… —Suelta sus pechos, pero los sigue lamiendo. —No, no debemos. Por favor, si vas a hacer esto…—La mente de Nappa lucha contra la excitación, prometió cuidarla, eso debe ser más importante. —Te-te lo ruego… Ami…¡Nnh!
—Pídemelo Nappa… —Ami larga unas risitas entre demoníacas y excitadas de escucharlo rogar. Se endereza, le muestra el sobre de un condón, sigue jugando a frotarlo directamente y acariciar sus pezones. —Si no me lo pides, no lo voy a hacer.
— ¡Mmh! ¡Uff! —Nappa resopla, Ami se apoyó duro contra él y pellizcó uno de sus pezones. —Quiero, quiero meterlo…
A Ami le gusta éste juego, le gusta demasiado. — ¿Qué quieres meter? —Hace un puchero muy sexy y sostiene el sobre entre sus dientes.
—Quiero… ¡Quiero meterte la polla! —Tira la cabeza hacia atrás cuando Ami alcanza a masajear sus testículos.
Toma el condón y lo baja como si fuera una obra de arte, muy atenta viendo cada detalle de ésa gloriosa erección siendo vestida para la ocasión. Se monta a él, se da cuenta que es más fácil. Sonríe de lado, sabe que es porque han mantenido "la práctica". Inhala, exhala y cuanta hasta tres. La punta la estira, se hace lugar en su carne mojada, en el calor más profundo de su centro.
—Oh sí. Mujer, me pones… Me pones tan duro. —Nappa vuelve la vista, ve el cuerpo menudito de Ami ir adaptándose a su invasión. Su polla salta feliz, como si ése fuera su único hogar. Ése pensamiento lo hace sentir acelerado, pero no tanto como el ritmo que toma Ami.
Llega hasta abajo, el sonido de sus jugos mientras se unían era tan obsceno. —Ah, Nappa, no soporto. Juro que no puedo esperar más… ¡Aaah! —Se sostiene de su abdomen da el primer movimiento, con sólo subir y bajar una vez, ya no puede bajar la velocidad. Escucha a Nappa gruñir, asentir y pedirle más. Lo quieren duro y rápido, necesitan desarmar ésos nudos de tensión que se formó estas horas, que si bien estuvieron juntos, no pudieron estar a solas.
—¡Ah! ¡Ami, me aprietas! —Nappa presiona los dientes, el vientre de Ami lo presiona al borde del dolor. Se siente tan deliciosa ésa fina línea entre ellos. Quiere aguantar, un poco más, quiere que ella disfrute con libertad sobre él.
— ¡Sí, sí! ¡Nappa me vengo! —De nuevo las uñas de Ami clavadas en Nappa, de nuevo sus sexos palpitando, entre el dolor y el alivio de éste orgasmo salvaje llenándolos. De principio a fin, calman el movimiento de sus caderas despacio. Los dedos de Ami dan tiernas caricias a los pectorales de Nappa.
Quita el condón y lo tira al piso—Bien y ahora la bestia quiere comer. —Nappa habla agitado, busca otro condón para ponerse.
— ¿Eh? —Ami no alcanza a decir nada, siente los agarres de Nappa romperse, la arrojan al colchón, le dan un beso que le vuelve a quitar el aire.
La saliva de Nappa escurre de su boca, le da un giro con la lengua, ella está con la mirada llena de deseo. La voltea boca abajo y le arranca la ropa a pedazos.
— ¡Aaah! —Ami grita, pero grita excitada, tal parece que su sueño se va a hacer realidad. — ¡Oh, sí Nappa! —Sus pechos son masajeados con rudeza.
Mientras se asegura de bajar bien la funda, toca con un dedo la humedad de Ami. —Ami, estás siempre tan lista para mí. —Nappa gruñe en su oído, corre su cabello azulado y lame su nuca. De un gruñido se une a ella. Toma un par de segundos, fue intenso y quizás demasiado fuerte. En el momento que iba a preguntar si estaba lista para las embestidas, Ami mueve sus caderas hacia él iniciando el movimiento.
Ami alucina, se deja llevar por todo el placer indescriptible de tener a la bestia con ella en la cama y de saber que la bestia es devoto a ella. Se voltea y lo besa. Las manos de Nappa están firmes, clavados en su trasero. Gimen y gritan sin importar todo el desastre que hacen con ellos mismos, separan y unen sus caderas estimulando sus genitales. Mientras más alto escalan, más duro parecen estar por caer. Ya no necesitan avisar, porque sus gritos, las palpitaciones en su vientre son las señales del orgasmo inminente.
Caen de nuevo, Ami siente a Nappa recostarse muy delicadamente sobre su espalda, tratando de no aplastarla. Siente su respiración y los pequeños besos de Nappa en la línea de su columna. —Jaja… Eres tan dulce…
Nappa escucha eso y larga unas risitas. —Sshhh… Silencio que mi polla se vuelve a despertar.
— ¿Y por qué crees que lo digo? —Ami empieza a reírse, las manos de Nappa envuelven su vientre y se la lleva debajo de las sábanas.
…
Estaba amaneciendo, Ami trataba de trotar con Nappa. —Ah, no se puede… ¡Es injusto! —Le tiraba una bola de nieve.
—Jajaja, claro que sí. Debes estirar bien. —Nappa le muestra. —Presionar bien el abdomen. Trotaré más tranquilo.
—Hmmm… Me parece injusto que tengas que ir más lento… —Ami piensa. —Pero me gusta venir aquí, el lago se ve muy lindo en invierno. —Cree que será buena idea elegirse ése departamento cerca de éste lago. — ¡Oye! He estado viendo departamentos aquí cerca.
Nappa se detiene, se gira a verla. —Oh ¿De verdad?
—Sí, cuando vayamos a tu casa te muestro los que he estado viendo, quizás tú tienes algún consejo. —Se encoge de hombros, un poco ruborizada.
—Sí, seguro. —Nappa se alegra de verdad, verla recuperar las riendas de su vida lo alegra. Quizás más adelante le pida vivir juntos.
Ami exhalaba enojada, Nappa la cargaba como un bulto hasta la casa. — ¡Que no soy de cristal! —Lo escuchaba reírse y tararear, porque no hay nada que ella pueda hacer contra su fuerza. —"Ja, pero ya me desquitaré." —Piensa cruzándose de brazos, mientras la dejan en la cocina para tomar agua. Ahí estaba su teléfono. Lo dejó cargando, ve varias llamadas perdidas y ahí suena de nuevo. —Hola… —Ami reconocía la característica.
— ¡Doctora Mizuno! Bueno Felices Fiestas primero. Jeje—El Doctor que tomó su residencia. —Bueno, y segundo queríamos informarle que si bien el puesto de Director de cardiología ya fue ocupado. Vimos su evaluación y desempeño…
Ami suspira, ya no le duele tanto. Pero después piensa ¿Qué buscan de ella entonces?
—… En pocas palabras, Doctora Mizuno, estamos por abrir una clínica moderna, donde nos honraría que fuera Usted la Doctora a cargo. Sería la Directora General, la Jefa de toda la Clínica. Los gastos del vuelo y su estadía en Hong Kong están pagos. No es un departamento, es una casa y todo lo que necesite, por favor dígannos. Porque en la primera semana de Enero la necesitamos ahí para inaugurar todo.
La botella de agua de Ami cae, pega un salto al techo cuando Nappa se acerca, asustado de verla así.
—Ami… ¿Está todo bien? —Nappa frunce el ceño, alcanza su mano.
Ami abre y cierra la boca… ¡Carajo!
Ami les contaba a sus amigas, estaban ayudando un poco en el templo de Rei. — ¡¿Y le mentiste?! —Rei no lo puede creer.
— ¡¿Qué otra cosa querían que hiciera?! Nappa está tan ilusionado con la cena de Fin de Año. —Ami habla triste. —No quería arruinarlo.
—Ami, tu eres la primera en decirnos que la mentira tiene patas cortas. —Mina le reclama cruzada de brazos.
—Ay…Chi-Chicas ¿Era secreto? —Lita levanta la mano muy temerosa.
Mientras tanto en la Estación de Bomberos Bardock hablaba con su hijo. —… Pero creo que es secreto. Quien sabe, quizás ella y él mantengan una relación a distancia.
—Papá, yo en verdad… En verdad no puedo creerlo. —Raditz se recuesta en los casilleros y se niega.
—Lo creas o no, Ami se va a trabajar a Hong Kong. —Se recuesta en el marco de la puerta y los dos saltan del susto.
Nappa escuchó lo que dijeron, procesa unos segundos, mira la hora. Ya queda poco para la salida y sabe que Ami está en el templo de Rei. Sale corriendo.
— ¡Nappa, Nappa! —Ni Bardock ni Raditz pueden detenerlo.
Se mete al tren, al salir de nuevo sale corriendo. La sonrisa de Ami, los primeros momentos, incluso cuando su ceño se pone triste, todo en ella lo llena de ésta felicidad indescriptible. La quiere, siente el corazón en la garganta. —"¡Estoy enamorado de ella!" —Y solo pensarlo lo hace sentir pleno.
Ami dejaba la escoba de lado. Suspiraba luego de la charla con sus amigas. — ¿Esto es un error? —Piensa en voz alta.
—¡Ami! —Nappa grita y sigue corriendo.
Lo ve con su uniforme, su gorra, jadeando en el frío. —Nappa… —Se acerca asustada.
—Ya, sé lo de Hong Kong… —jadea y la ve bajar la vista. —Toma. —Le da un ramo de flores azules. —Jaja se parecen a ti.
Ami toma el ramo en sus brazos, se emociona. Las chicas salen a ver.
Nappa la abraza, le levanta de un abrazo enorme. —Felicidades Ami. Te lo dije, te lo dije. Eres brillante, inteligente. Te lo mereces. —Se hunde en su aroma, está con una sonrisa enorme.
Todas quedan en silencio y los dejan compartir éste abrazo lleno de emociones.
...
We are on a glass case emotions Aaaaahhh! ¡Hasta el Próximo Domingo!
Saluditos rápidos jeje…
DesertRose000: De nada, se lo merecen mis cielas, Gracias por seguir! Y sí estuvo difícil el sorteo de aceite, calzones y manoseadas XD
Nita-chan84: Sí, ya se salvó y lo que puedo decir es que todas necesitamos un Nappa en nuestra vida. En verdad. Jajaja. Gracias por tu rw.
Jiyuu akabane: No pues, se me hace que voy a ir completando tus saludos en el día. Mi ciela más que merecida la participación. Tu Rw me hace dudar de mi como ficker, porque wey, se nota QUE LO SABOREASTE HASTA EL HUESO GOLOOOSSAAA. Me encantas. Gracias miles por tu NSFW NappAmi, porque lo sigo ssssaboreando
OhaioIzumikun: Jajaja todos queremos con la Milf, digo con la Milk XD
Rankosaotendo1957: de nada, gracias por tu tiempo. Besos! jajaja
