¡Es Frane! Realmente he desaparecido un poco por cuestiones de la escuela y de salud, incluso ahora no debería estar escribiendo puesto que estoy en medio de un proyecto e investigación, pero está bien. En fin, dentro de los estrenos, ¿vieron Fuuto Pi? Me pareció increíble, leí lo poco del manga que esta traducido y encontré que es secuela de Kamen Rider W. Realmente nunca había escuchado sobre la franquicia de Kamen Rider, por ahora W me encanta, también estoy viendo Ghost pero no lo he terminado. ¡Necesito gente que le guste Kamen Rider para hablar!
¡Kamen Rider W junto con Fuuto Pi no me pertenecen! Esta historia es hecha sin fines de lucro. Alerta de spoiler, si no estas al día con la historia de Kamen Rider W, probablemente quieras terminarlo antes de leer esta historia.
"Entre demonios y brujas"
Por Franeej.
Capítulo 1. Begins Night
Fue extraño, dejando de lado como aquella mujer había desaparecido en el mar luego de que él se volteara, la sensación que le dejó fue algo que pareció ir mucho más lejos. Ciertamente era su tipo de mujer ideal, tenía un cuerpo increíble, con curvas que parecían bailar con cada paso que daba. Su larga cabellera era brillante y sin tocarla, estaba seguro de que era sumamente suave. También tenía un rostro diferente, parecía angelical con un toque de malicia.
Shotaro recorrió la ciudad del viento lo más rápido que pudo, recordando como Akiko le había avisado que un cliente se presentaría en la agencia. Luego de la destrucción del Museo, los incidentes de las memorias Gaia habían disminuido, sin embargo, eso no implicaba que dejaran de presentarse aquellos que siguieran usando los prototipos restantes para el mal. Era su responsabilidad como el Kamen Rider de Fuuto contar los pecados de cada delincuente y llevarlos por el camino de la justicia.
Al llegar a la oficina, entró y se encontró con Chuta Tsubosaki hablando con su jefa. Saludó descuidadamente y se sentó frente al nuevo cliente, como era costumbre, hizo la pregunta que planteaba en cada caso. "¿Qué es lo que está pasando?"
"¡Necesito que encuentren a una bruja!" Respondió Chuta. Les comenzó a explicar que había llegado a la ciudad con el propósito de trabajar para así juntar un poco de dinero y ayudar a su familia, quienes se dedicaban a la agricultura en otro sitio.
Chuta fue víctima de un robo durante una noche, una misteriosa mujer se había acercado a él, diciéndole que tenía hambre. Chuta no pudo reaccionar a tiempo y fue demasiado tarde cuando se percató de que aquella persona le había arrebatado una mochila de cuero donde llevaba una gran cantidad de dinero. A pesar de que la había perseguido, ella desapareció dentro de un callejón sin salida.
Fue sorpresivo el desenlace de aquel encuentro entre el cliente y la denominada bruja. A pesar de que el equipo de detectives estaba acostumbrado a lidiar con situaciones extraordinarias nunca sabrían que esperar de los individuos que entraban a su agencia pidiendo ayuda. "¿Realmente es lo que quieres?" Shotaro preguntó.
"¡Es claro que lo que quiere es el dinero!" Gritó Akiko para después golpear al mayor en la cabeza con una de sus pantuflas verdes.
"¿A qué se refiere detective Shotaro?" Chuta sudó frio ante el cuestionamiento del detective. Shotaro sería capaz de jactarse ante cualquiera sobre lo buen detective que era, un hombre hard-boiled. A pesar de que otros le recriminaran este hecho, cambiándolo por half-boiled, lo único que no pondrían en duda, sería su intuición.
"Los servicios de los detectives privados son caros, ¿no sería mejor ir directamente con la policía?" Shotaro levantó su sombrero para mirar directamente a Chuta, quien comenzó a sonrojarse. Bingo. Había dado en el blanco. "Lo que realmente quieres es ver de nuevo a esa mujer, ¿verdad?"
"¿Qué? ¡Nadie me dijo nada sobre esto!" Akiko se sobresaltó ante la aclaración de su empleado.
"Chuta está enamorado de esa mujer" Shotaro agregó. "¡No puedo ignorar los sentimientos de un corazón en apuros!" Volvió a gritar.
De la nada, un golpe se escuchó dentro de la pequeña agencia. El cliente no pudo evitar brincar del susto. Ante aquello, Shotaro se aclaró la garganta y habló. "¡Lo siento! Parece que mi pareja esta durmiendo, esta cansado por leer muchos libros"
El detective se giró para verificar sus propias palabras. Junto a su escritorio estaba cerrada la cortina de la cama donde, como mencionó, descansaba su compañero. No hizo ningún sonido por lo que debía seguir atrapado en el mundo de los sueños.
Después de ello, Chuta agradeció el tiempo que le brindaron. Shotaro le aseguró que encontraría a aquella mujer y que, por ahora, él podría esperar tranquilamente en su casa. Dio la casualidad de que aquella mujer resultó ser la misma que el propio detective había visto poco antes en el puerto.
"¿Vale la pena todo esto por una mujer?" Akiko cuestionó luego de que el cliente dejara la agencia.
"No puedo culpar a Chuta, esa mujer es encantadora" Shotaro tenía un brillo en sus ojos mientras recordaba la apariencia de la susodicha. Se acercó a la silla detrás de su escritorio y se sentó. "Además hay algo más en ella que debo investigar"
"¿Es así? Que interesante" Una mano salió a través de la cortina de la cama mientras sujetaba un libro, que después fue abierto en una de las páginas que estaban completamente en blanco.
"Lo siento pareja, no voy a necesitar tu ayuda para este caso" Shotaro se quitó el sombrero para colocarlo sobre su escritorio. "Con mis habilidades basta para cumplir la solicitud del cliente"
"No hablo del cliente, sino de ti" Shotaro no podía verlo, pero estaba seguro de que había una sonrisa burlona en el rostro del menor. "Tienes un interés particular en esa mujer"
"¡¿Ah?! ¡No es así! ¡Sólo es mi deber como detective!" Su voz pareció romperse un poco ante tal acusación. Siempre era la misma situación, a pesar de que quisiera mantener una postura neutra, parecía que todos podían ver a través de su corazón, en especial su compañero.
"Shotaro, ¿no presenciaste algo sobrenatural con esa mujer?" La voz detrás de la cortina le preguntó. Shotaró asintió ante aquello, mencionó lo sucedido en el muelle cuando cruzó camino con esa supuesta bruja. "Aún así, no deberías involucrarte demasiado" Su pareja volvió a hablar.
"¡No me digas lo que tengo que hacer Philip!" El detective se levantó de su lugar, recogió su sombrero y las llaves de su motocicleta. Era momento de ir a buscar el paradero de esa misteriosa mujer.
"¡Él va a estar bien! ¡Todo saldrá bien!" Akiko gritó.
Philip suspiró con cansancio. No quería molestar a Shotaro ni mucho menos meterse en lo que hacía con su vida, pero era imposible que no se preocupara por el bienestar de su pareja. Si tuviera que describir a Shotaro, diría que es una persona valiente, demasiado noble para su propio bien y con un alto nivel de la justicia que era proporcional a lo emocional. Nadie negaría que el detective se dejaba llevar por lo que sentía, incluso si eso ponía en riesgo su integridad. Shotaro no hacía distinción de personas, si alguien necesitaba ayuda, él estaría ahí.
Aunque eso fue demasiado lejos. Philip recordó un año atrás, como la única vez que le pidió ayuda al detective y como este acepto sin ningún problema, aunque después se molestó por el costo tan alto que debían pagar con tal de salvar a Wakana. Finalmente terminó aceptando lo que era inevitable. Su última batalla fue desgarradora e intensa. Philip le aseguró al mayor que se iría sin remordimientos, sin embargo, no iba a mentir y decir que no le había dolido despedirse de todos, en especial de él.
Habían pasado todo un año trabajando como el detective dos en uno. Compartiendo un cuerpo y un alma en cada enfrentamiento, crecieron juntos y se aceptaron mutuamente para asegurar la estabilidad de su sistema durante cada una de sus transformaciones. Aún así, su relación fue mucho más lejos que eso.
Philip había dejado el laboratorio de investigación como un cascaron vacío. Todo fue completamente nuevo para él, nunca se había aventurado a investigar otras cosas que fueran más allá del desarrollo de las memorias Gaia. Nunca se había percatado de lo solo que se sentía hasta la noche en que se cruzó con el detective Narumi Sukichi y su aprendiz. Aquel hombre quien le dio un nombre y lo empujó a seguir su propio camino, no convivió mucho con él, sin embargo, el impacto que dejó en su interior fue deslumbrante. No sabía cómo debía sentirse ante lo que ocurrió luego de que salió de la torre. Vio como el cuerpo del detective caía al suelo, dejando un rastro de sangre por las heridas de bala que tenía en la espalda. Todo ocurrió demasiado rápido. Shotaro estaba asustado, gritando por la impotencia de no poder ayudar a su jefe y en ese instante, Philip entendió que debía comenzar a caminar por si mismo, pero no lo haría solo.
¿Tienes el coraje para pelear contra el mal con un demonio?
Aquella pregunta tenía demasiado peso. Shotaro se levantó y se colocó el doble driver, haciendo aparecer otro alrededor de la cintura de Philip. Sin saber lo que les traería el destino, levantaron las memorias y las colocaron en su respectiva ranura, dando lugar a la primera aparición de Cyclone Joker. Lograron pelear contra unos cuantos sujetos con máscaras. Después de analizar el funcionamiento del sistema del doble driver, cambiaron de lugar. Philip fue el cuerpo principal con la ayuda de Fang. Se deshizo fácilmente de otros individuos, tomo el cuerpo inconsciente de Shotaro y salió de las instalaciones. Todo fue demasiado como para darse cuenta de lo que acababa de ocurrir, rompieron de transformación y Philip se desplomó.
Todo dentro de su mente era un caos, fue como si la biblioteca Gaia estuviera en llamas, demasiada información estaba entrando en su cerebro, había múltiples salidas sin embargo, no era capaz de optar por alguna. Ante la amenaza, su cuerpo se había movido por si solo, ignorando por completo las demandas de Shotaro porque mantuviera la calma si es que eso era posible. Philip no podía moverse, estaba asustado, nunca se había sentido tan abrumado en su vida y le aseguró al mayor que nunca más volvería a usar esa transformación, puesto que se sentía ajeno a él.
Shotaro también estaba nervioso, pero no era momento de dejar que el otro viera su estado. Su jefe le había encargado que cuidara del Philip, era su deber terminar con esa misión y llevar a su cliente, es decir, al niño, a un sitio seguro. Se acercó a Philip y lo levantó, le aseguró que estaría bien, sólo necesitaban alejarse de las ruinas del edificio que seguían en llamas. Fue así como tomó la motocicleta acuática con la que había llegado con su jefe. Al subir, dio un último vistazo a lo poco que quedaba del laboratorio, junto con una despedida hacia su mentor.
Tiempo más tarde, llegaron a la agencia, Shotaro abrió la puerta principal y dejó caer el cuerpo del menor sobre uno de los sillones de la entrada. Estaba agotado, no sólo físicamente, sentía que su cabeza podría reventar en cualquier momento. Lo único que deseaba era descansar, todo parecía una horrible pesadilla y anhelaba con tanta fuerza que pudiera despertar de ese terrible sueño. Pero todo fue un engaño. Nada volvería a ser igual. Vio el escritorio vacío y se quitó el sombrero blanco que ahora le pertenecía, pero no bajo las condiciones que él habría querido. Shotaro ya no era un niño, y lo ocurrido durante la misión le había hecho aprender a la mala, que era hora de madurar y de convertirse en un hombre digno para cumplir con la última voluntad de su jefe. Muchos pensamientos lo atormentaron, la posibilidad de un escenario distinto si hubiese seguido las ordenes que le habían dado en primer lugar. Nada de eso iba a ocurrir.
Philip solo se limitó a mirarlo sin decir nada. Shotaro se acercó agresivamente y lo levantó, sujetando con fuerza el cuello de su bata. "¿Te burlas de mí? ¡Todo esto es tu culpa!"
"¿Es así? No entiendo de que forma provoqué que mataran a tu jefe" Philip hablaba con una frialdad aterradora, de la cual Shotaro no se había percatado durante su pequeño viaje.
"¡No hables como si lo conocieras!" El detective le gritó. No iba a dejarse intimidar después de todo lo que había pasado. "No eres más que un maldito demonio"
"Es interesante, supongo que no estoy cerca de lo que definirías como un humano" Philip no se molestó ante la acusación del mayor. Shotaro se interesó en ello, había escuchado por parte de su jefe que este niño tenía una clase de acceso a la información de todo el mundo, pero no lo había entendido del todo. Sin embargo, justo en ese momento, estaba demasiado agotado como para prestarle la suficiente atención.
Se limitó a asentir y le indicó al menor donde estaba el baño de la oficina. Ambos se ducharon y se cambiaron de ropa. Luego de una cena demasiado ligera, con los pocos productos que había en la agencia, Philip se recostó en la cama que estaba junto al escritorio. Había un silencio dentro de la habitación que era diferente, no sabía como describirlo, puesto que la mayoría del tiempo se encontraba solo durante sus investigaciones. Sentía como sus ojos se cerraban poco a poco, sin embargo, había algo que se lo impedía, o más bien, alguien.
No había pasado más que unas cuantas horas en compañía de Shotaro, quien le resultaba un sujeto sumamente extraño. El detective parecía que se había percatado de aquella misma sensación, puesto que sentía un pequeño cosquilleo en la nuca, como un susurro contra su piel. "Eres demasiado ruidoso para no decir nada" Philip habló.
Shotaro lo miró extrañado y preguntó: "¿No puedes dormir?"
Philip negó. Shotaro le indicó que se acercara a la pared, levantó la manta y se acostó junto al menor, quien aprovechó la cercanía para acurrucarse contra él. Fue tranquilizante el calor que irradiaba el cuerpo de Shotaro. La mente de ambos se apagó, logrando así que conciliaran el sueño.
A la mañana siguiente, Shotaro fue el primero en despertar, se movió ligeramente por el peso que sentía sobre uno de sus brazos y piernas. Miró hacía abajo y se encontró con el tipo a quien había logrado sacar del laboratorio la noche anterior. El detective observó detenidamente cada detalle de esta persona, quien era un completo desconocido y alguien cercano, todo a la vez. Tenía el cabello de un llamativo color verde, el cual era demasiado largo, cubriendo así gran parte de su rostro. Cuidadosamente le quitó un mechón, viendo así el rostro de Philip. Tenía la nariz respingada, cejas grandes sobre sus ojos que permanecían cerrados y uno labios pequeños. Su cuerpo era mucho más pequeño y ligero a comparación del suyo.
Luego de que ambos despertaron, Shotaro preparó el desayuno, comenzaron en silencio para después hablar. Philip tenía 16 años y había estado dentro de ese laboratorio desde que tenía memoria, nunca se había relacionado con otras personas, además de quienes trabajaban dentro del sindicato. También le explicó a Shotaro acerca de su conexión con la biblioteca Gaia, sobre como básicamente él tenía acceso a toda la información existente en el planeta Tierra. Durante su conversación, Philip hizo pausas continuas, emocionado por la peculiaridad de sabores que estaba probando, el color de la comida y bebida, aunque no pasaba de ser un simple huevo revuelto y un licuado. Mencionó continuamente que debía recordar investigar más a fondo sobre ello.
Shotaro entendió a lo que se refería su jefe cuando le habló sobre el niño a quien iban a rescatar, quien estaba siendo utilizado como un arma por aquella organización, y su definición del estado de Philip no podía ser más acertada. Shotaro se compadeció del menor, realmente era solo un niño, que parecía estar viviendo por primera vez y aquello se tornó demasiado literal.
Durante los meses siguientes, Shotaro se encargó de educar a Philip, e instruirlo sobre lo que era tener una vida cotidiana. El detective no mentiría diciendo que fue una tarea fácil, puesto que Philip ya contaba con todas las bases por el conocimiento, sin embargo, no era lo mismo leer algo, comprenderlo y llevarlo a cabo. El menor actuaba de manera fría y continuaba hablando como una clase de científico loco, siendo regañado por Shotaro cuando sucedía.
El detective se aseguró de cubrir las necesidades de su pareja la mayoría del tiempo. Luego de que ambos descubrieran el garaje y como Philip quedó atrapado en las pizarras, Shotaro inició comprando marcadores, borradores y pines para que el niño pudiera usar. Durante sus investigaciones, el libro en blanco le permitía representar cualquier libro dentro de la biblioteca y escribir toda la información relevante también era un modo de ordenar sus ideas. Tiempo más tarde, Philip atrapó un resfriado, mencionando que el clima era un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades, dicho de otro modo, en el garaje hacía demasiado frio a diferencia del resto de la agencia. Shotaro compró ropa para el menor, pero sus gustos estaban lejos de ser similares. Philip prefería usar ropa cómoda, que consistía en una camiseta de manga larga con guantes (sin cubrir los dedos para mantener sus manos calientes y libres para el uso de los marcadores), unos pantalones cortos, un cárdigan y un par de botas, todo en colores llamativos y a juego. Philip se reusó a cortar su cabello, así que Shotaro le compró sujetadores para poder mantener su frente libre. Todos los broches fueron tan bien aceptados por el menor, que el detective no tuvo más opción que conseguir de diferentes formas, tamaños y colores.
Shotaro tuvo que hacer un esfuerzo extra por seguirle el paso a Philip, quien crecía a pasos agigantados. Siguieron trabajando en equipo, y se percataron que mientras más mejoraba su relación, a su vez, lo hacía su estabilidad durante las transformaciones de W. La primera vez Shotaro se sintió abrumado, viendo como perdía de forma parcial el control de la parte derecha de su cuerpo, y fue consciente de que el cosquilleo que había sentido la primera noche que paso con Philip, fue el inicio de su conexión. Mientras usaban el doble driver, ambos compartían un cuerpo y una mente, incluso si no estaban transformados, podrían comunicarse a la distancia, sin necesidad de estar en la misma habitación. Con el tiempo esto llego al punto en que ambos podían sentir las emociones del otro, aunque Philip fue más diestro con ello, siendo capaz de leer a Shotaro como si fuera un libro más de las estanterías de la biblioteca Gaia.
Su relación siguió creciéndose y fortaleciéndose con cada día que pasaban juntos, a pesar de que tenían sus diferencias, siempre supieron sobreponerse. A lo largo del camino, Philip continuó conociendo a más personas, formando su pequeña familia con Shotaro y Akiko. Ambos aprendieron a lidiar con su personalidad tan peculiar, se preparaban para cada investigación que Philip realizaba y las cosas alocadas que podría hacer, las cuales fueron en aumento por su interés en la princesa Wakana. El niño continuó aprendiendo poco a poco lo que implicaba ser una persona normal, aunque él estaba lejos de encajar en este estándar. Tanto Shotaro como Akiko, disfrutaron de ver como Philip se emocionaba con experimentar diferentes cosas, que mientras para algunos podrían pasar desapercibidas, para el menor significaban algo completamente diferente.
Tiempo después Ryu se sumó a la ecuación como el Kamen Rider Accel. Los 4 continuaron peleando contra los dopant que aparecían en Fuuto, asegurando el bienestar de cada persona que solicitaba ayuda y cuidando desde las sombras a quienes no conocían a los que estaban detrás de la máscara de Kamen Rider. Luego de tanto, al descubrir que Philip había perdido la memoria y el como fue recuperando poco a poco sus recuerdos, en su batalla por lograr que su familia se alejara del camino del mal, viendo como perdieron la vida y al mismo tiempo, como alcanzaban a tocar la luz, fue imposible que la relación con sus amigos no se encontrara en lo más alto.
Aunque estuvo lejos durante muchos meses, mientras su cuerpo era regenerado por Wakana, se aseguró de mantenerse cerca de la agencia. Observó a Shotaro, cada paso que daba, cada caso que resolvía, estuvo junto a él durante las noches en que no podía conciliar el sueño y en los amaneceres en que veía el cielo, pidiéndole una señal de que todo estaba bien. Por eso, cuando finalmente llegó el momento en que se despidió de sus familiares, quienes le aseguraron que lo estarían cuidando desde del fondo de la Tierra, no pudo ocultar su felicidad al reunirse con su otra familia, con los integrantes de la agencia de detectives Narumi.
No habían pasado más de unos días y aún se estaba acostumbrando a su nuevo cuerpo, a ser físico de nuevo. Shotaro parecía mantener una cierta distancia por instantes, y aunque Philip quería devolver el favor por la ayuda que el mayor le dio, fue común que este se sintiera molesto por la sobreprotección del menor. Philip se seguía cuestionando la razón del comportamiento de Shotaro, por instantes, sentía que su relación estaba un poco rota. Aunque aparentemente todo estaba bien.
Por eso, cuando apareció esta dichosa bruja, quien pareció lanzar un hechizo sobre su compañero, no pudo evitar sentirse ansioso. Tenía la sospecha de que ella tenía cierta relación con las memorias Gaia, pero no pasaba de ser más que una simple corazonada. Había algo que no lo dejaba estar tranquilo.
"Realmente me está molestando..." Habló en voz alta.
"¿Tu cuerpo está bien? No queremos verte brillando de nuevo" Akiko se acercó para mirarlo detenidamente, verificando que su cuerpo no estuviera descomponiéndose de nuevo en un montón de datos.
"No, no es nada de eso, es sólo una cosa mía" Philip se burló por lo bajo. "Voy a investigarlo más tarde" Le dedicó una sonrisa a su jefa.
No iba a desaparecer, ¿o sí?
Continuara.
Capítulo 2. La bruja.
¡Y así termina este primer capítulo! Resultó ser más corto de lo que quería, pero ya es de madrugada y mañana debo ir a la escuela. ¡Espero actualizar para el siguiente fin de semana!
