Prohibido meterse en el nido del dragón.
El silencio de la noche a penas era interrumpido por los murmullos de los jóvenes, acurrucados uno junto al otro para intentar descansar y olvidar los terrores que habían tenido que soportar.
Todos deseaban poder regresar a sus hogares y olvidar lo que había sucedido, como un sueño que no recordarían al despertar.
Shinpachi no dijo nada al escuchar sus comentarios, pero sabía que el demonio se había aprovechado de ellos: No fueron salvados, no fueron rescatados... y menos por un ángel enviado por dios.
"Puedo ser lo que ustedes quieran que sea."
Eran muy jóvenes para entender y cuando crecieran se darían cuenta.
En cuanto a Shinpachi todavía recordó la traición de su padre, recordó el hogar que alguna vez llego a tener y los sueños de niño que enterró hace tiempo atrás.
Jamás desearía volver a ese lugar, prefería seguir ciegamente los pasos de ese alocado y feo demonio blanco.
Estaba decidido a ir donde él fuera.
- Ya les preparé un lugar donde puedan descansar por esta noche...- Informó Shinpachi cuando alcanzó los pasos de Gintoki, quien se dispuso a inspeccionar todas las habitaciones del lugar. - Espero que mañana podamos irnos pronto de este lugar tan espantoso.- Comentó disgustado al ver los aparatos de tortura que se encontraban en el lugar, ya no podía soportar caminar por estos pasillos.
Gintoki detuvo su inspección en los estantes, lleno de frascos rojos y cráneos. Se volteó a mirarlo.
- ¿Irnos? ¿a dónde?
- ¿Eh? ¿Cómo que "a dónde"? ¡A otro lugar que no sea éste!
- No nos iremos de aquí.- Sentenció indiferente, y prosiguió a mover los muebles de lugar.
- ¿¡Eeeh!? ¡No me quedaré a vivir en el mismo lugar donde me secuestraron!- Se negó rotundamente cuando comprendió las verdaderas intenciones del jefe.
- ¿Por qué no? El lugar es perfecto, tiene el suficiente espacio para alvergar a más humanos.- Sonrió optimista. - Tan sólo necesita un aromatizante y nuevas redecoraciones.- Pensó como alternativa a las figuras horribles de ¡Fénix!.
Sin embargo, Shinpachi se sintió muy preocupado.
- Pero... pero... ¡ellos sabrán que estamos aquí y querrán su guarida secreta de regreso!
- ¡Deja de lloriquear! No nos escondemos... alzamos nuestro estandarte y reclamamos el territorio, así es como trabajo.- Sonrió demasiado confiado a pesar de su molestia. - A menos... que seas un príncipe o un conde, y tengas algo mejor para ofrecerme.
Shinpachi se avergonzó un poco.
- Bueno... antes vivía en una bonita casa en Londres.
Su desinterés fue evidente y prosiguió a ignorarlo para revisar la siguiente habitación.
- Tiene que ser en esta zona. -Sentenció en general a toda la casa.- Aquí construiré mi nid... quiero decir, nuestro cuartel de operaciones para nuestro cometido: "Salvemos al Séptimo".
Shinpachi alzó una ceja, sin perder detalles a sus palabras... ¿su nido?
- ...O en sus siglas: ¡S.O.S!- Continuó divagando Gintoki.
- ¿"S.. O... S"? ¿Y que significa la O?
Fue golpeado por mucha basura y objetos para sostener, esquivando un zapato que casi golpea su cara.
- Deshacete de esas cosas, esta será mi habitación...- Prosiguió el omega, ignorando su pregunta. - Deberás elegir la tuya, aún eres muy joven y virgen para dormir conmigo.
- ¡Y no pensaba dormir contigo de todos modos, eso sería muy raro! ¿¡quién te crees que soy!?-
Todavía no podía entender su personalidad. Resultó ser muy diferente a como lo era antes... ahora se comportó, ¿menos formal? ¿más despreocupado?
¿Y qué clase de demonio se llama así mismo Gintoki? No era serio.
Gintoki estaba muy centrado en sí mismo como para preocuparse por la curiosidad de su acompañante.
Eligió su habitación por instinto y de manera estratégica: era la zona central de la casa, sin ventanas y con dos puertas como vías de escape. Sólo debía vaciarla por completo y personalizarla.
Pero de repente se detuvo en seco, su piel completamente erizada.
Gintoki no tenía mucha experiencia como recolector, era la primera vez en mucho tiempo que pisaba la tierra. Pero ahora tenía a su mando un contrato directo con un humano... varios, en este caso. Y sentir de pronto una frecuencia tan negativa y agresiva en el aire, lo desorientó.
El riesgo de que le robaran todo era demasiado alto, y su primer instinto fue llamar a su alfa benefactor, o a sus betas defensores; pero el sonido, similar al castañeo de los gatos, murió en sus colmillos y se mordió la lengua.
- ¿Sucede algo?- Shinpachi se acercó sin comprender.
Soy libre, puedo hacer las cosas por mi cuenta.
Se levantó fime y sonrió tranquilo.
- Ahora vengo... mientras tanto se útil y prosigue en quitar esos cuadros tan horribles.
Claude se acercó a toda velocidad y pensó en lo bueno que era tener un maestro tan caprichoso que le permitiera utilizar todas sus capacidades demoníacas; lo hizo sentir confiado y superior al resto de demonios que siempre estuvieron limitados por las leyes que protegían a los humanos.
Entonces sus ojos ardieron en fuego magentacuanto más cerca estuvo de la zona de reunión, al sentir esa frecuencia en el aire tan cosquilleante y turbulenta, muy diferente a la energía negativa y espesa de Michaelis... pero, ¿por qué estaba yendo con las manos vacías?
El mayordomo se detuvo ante la idea que cruzó por su cabeza, debía regresar rápido a buscar el alma de su maestro, se la tenía que ofrecer.
- ¿qué...?- Se agarró la cabeza, confuso ante su propia mente nublada.
Tengo las manos vacías, se va a disgustar conmigo.
Era una sensación tan miserable y tan familiar al infierno que su propio instinto alfa comenzó a combatirla y resistirla.
¿Porqué está sucediendo esto ahora?
Se sujetó la cabeza y comenzó a retroceder, tenía que evitar la influencia lo antes posible. No podía dejarse ganar, o todo terminaría para él.
Y aunque su maestro no estaría satisfecho con la información, ya podía afirmar que esto no era Sebastian.
En las alturas de la mansión, Gintoki pudo percibir la retirada del invasor.
Fue una victoria parcial y nada satisfactoria: logró salvar la noche, pero perdió la oportunidad de someter a un alfa; y conociendo mejor a los de su tipo, buscaría represalias.
Leales sólo así mismos, los demonios alfas se caracterizan por tenen la frecuencia más agresiva y dominante. Pero cuando son dominados se vuelve esclavo del omega y emprende el labor de recolector o defensor, sin recibir nada a cambio.
El Alfa Recolector o el Alfa Defensor, eran figuras de servicio para el Omega.
Mientras que los omegas, se caracterizaban por una frecuencia hipnótica e invasiva, difícil de eludir. Una esencia que necesitaban para controlar a sus demonios y sobrevivir a su aislamiento.
Pero cuando un omega es sometido por un Alfa, éste se convierte en el Alfa Benefactor.
Y Gintoki no estaba preparado para eso.
Tan tenso y nervioso, como solo los alfas podían hacerlo, regresó a la mansión y encontró a Shinpachi dormido en el suelo, recostado contra la pared.
Lo despertó sin ninguna consideración, y el joven se sobresaltó por el gran susto que se comió.
- ¿¡Qué...!?- Se refregó los ojos con cautela, contemplando los ojos demoníacos.
- Escucha... esto es lo que haremos mañana.
Pestañeó sin entender los planes que salieron de su boca.
Londres, Inglaterra. 1889.
News Financial Times; Edit. Pearson.
"Logran rescatar a unos niños de una organización criminal."
Una organización secreta e ilícita amenaza la seguridad de los jóvenes.
El señor Sakata Gintoki, detective privado inmigrante de Japón, descubren el cuartel secreto de una organización criminal que se denomina así misma como 'Sociedad de la Aurora'.
El detective advierte que ésta organización ilícita estuvo realizando experimentos médicos en humanos y secuestrando niños de diferentes localidades para sus propósitos.
Estos niños presentaban síntomas de anemia, producto de la peligrosa y descontrolada extracción de sangre en la que estuvieron sometidos. Se recomienda llamar a autoridades en caso de presentar síntomas similares.
Gracias al trabajo realizado por el detective, los niños pudieron regresar a sus hogares bajo un riguroso tratamiento de recuperación."
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Ciel Phantomhive leyó el periódico de la mañana y sus manos temblaron de impotencia, incredulidad y enojo.
Hace tan sólo unas doce horas que había podido regresar de Alemania, luego de resolver el caso tan delicado que le asignó la reina.
Pero durante el tiempo en que estuvo ausente, su verdadero enemigo (su verdadero interés), siguió operando en Londres y no pudo hacer nada, a pesar de sus intentos de encontrar rastros de Undertaker.
Pero ahora, de modo casi patético, en menos de un día aparece un don nadie y logra sacar a la luz todo lo que se intentó desentrañar y ocultar al público.
- ¡Este hombre no sabe en lo que se está metiendo!- Gritó con frustración. - ¡Esto nunca debió suceder! La gene va a entrar en pánico y ahora que todos lo saben, nuestro objetivo estará más precavido que antes.
El mayordomo en cambio permaneció tranquilo, disfrutando de las emociones embriagantes de su maestro.
Y casi, que se alegra por tenerlo de regreso con todas sus facultades mentales intactas.
- Si me permite, maestro...- Intervino con su habitual armonía, luego de servir el té. - Debe ser una persona muy interesante si logró rastrear y descubrir la asociación secreta de Undertaker... podría ser la pieza clave que estabamos buscando.
Ciel lo reconsideró, pero aún así no le convenció. Tenía malos tratos con los policías y detectives, normalmente fueron inútiles.
Pero aún así...
- Puede que tengas razón. No cualquier hombre saldría con vida para contarlo.- Sonrió de lado, mientras comió del pastel. - Esperemos a ver cómo se desarrollan estos acontecimientos, Sebastian.
- Buena decisión, bocchan. Pero por otro lado, ¿cómo va la redacción del informe para la reina?
Ciel miró el papel desplegado, y sólo unas pocas líneas cordiales fueron apreciadas.
Si, esta era la parte más tediosa de su trabajo.
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Siguiente capítulo: "Un maestro demonio y un torpe mayordomo."
?Me inspiré en la película de "Cómo entrenar a tu dragón", en la escena dónde el dragón líder controla a los otros con una vibración o sonido bajo, para que le lleven alimento.
