"Y por querer estar volando
Realmente nunca despegamos
Me vendiste un amor que jamás existió
Y aquí estoy, queriendo ser extraordinarios
Queda un amor tan ordinario" …
Amor Ordinario, Danna Paola
Draco miró el ave con miedo disfrazado de disgusto. No sabía que demonios hacia la lechuza de Hermione Granger en su casa, pero sí sabía que no podía ser nada bueno. De hecho, dudaba enormemente que el remitente de la carta fuera la chica.
Tomó una profunda respiración y se llenó del valor que no tenía antes de arrancarle de las patas el pergamino a la lechuza. Sus manos temblaban, y sin darse cuenta sus ojos se habían llenado de lágrimas.
Reconoció la letra al instante. La carta era de Potter. Suspiró y secó las lágrimas que habían caído de sus ojos sin permiso. Se sentó frente a la chimenea y observó las llamas por un rato, preguntándose que podría querer Potter como para enviarle una carta. Después de todo, en su última conversación ambos habían sido claros y para Draco no quedaba nada más que decir.
Volvió a mirar el pergamino entre sus manos y se sintió tentado a tirarlo al fuego de la chimenea. Siempre podía decir que la lechuza nunca había llegado. Sin embargo, se llenó del valor que no tenía y abrió la carta.
De primera intención Draco podía decir que la carta había sido escrita con prisas, posiblemente a escondidas, y que el remitente había estado llorando mientras la escribía porque había demasiados espacios donde la tinta se había corrido. Algo se movió en su pecho al imaginar a Potter llorando, pero decidió ignorarlo. Secó de nuevo las lágrimas que habían empezado a caer de sus ojos y se dispuso a leer la carta.
Draco,
Aquí estoy, dejándote ir, y créeme que no es porque no me interese pelear por ti. Te dejo ir porque sé que no puedo amarte como tu quisieras que te ame, y porque intentar atarte no haría otra cosa más que lastimarte. Quisiera poder explicarte, de verdad, pero a veces el corazón siente demasiado y la mente piensa muy poco.
Hoy, aunque me duele, dejo ir todo, incluso nuestra amistad, porque sé que tu necesitas paz y yo necesito dejar de aferrarme a algo que tu jamás me vas a poder dar del todo. Eres un hombre increíble, con una magia tan especial…eres tan especial. Y quisiera poder explicarte tantas cosas, pedirte perdón por otras tantas…pero no puedo explicar algo que no entiendo.
Aunque quisiera, no puedo contestar a tu pregunta. Yo tampoco entiendo porque aun con tanta química y complicidad no pueda ver una relación a tu lado, pero sí junto a alguien más. No puedo responderte eso, pero sí puedo decirte que te mereces algo más que una relación a medias. Perdóname por no quererte como tú quieres, por no haber aclarado mis sentimientos cuando debía.
Espero de corazón que encuentres lo que te mereces y que nunca te canses de buscarlo. De verdad quiero que encuentres a alguien que pueda quererte bien y bonito, como lo mereces, como lo quieres. Y cuando eso pase, cuando tu corazón y mente finalmente hayan sanado, espero que tengas ganas de conocerme otra vez y tener un amigo como yo. Porque yo nunca dejaré de desear un amigo como tú.
Nunca he estado donde estas tu ahora, y aunque intento ponerme en tu lugar, no puedo comprender lo que sientes al amarme como lo haces mientras yo solo puedo ofrecerte mi amistad. Yo no lo soportaría y me alejaría sin pensarlo tanto. Te agradezco y admiro mucho por haberlo intentado.
Cuando la nostalgia me visite, recordaré con alegría que tuve la suerte de conocer a una estrella, y que sé que donde quiera que esté va a estar brillando y luchando por ser quien quiere ser, por ser mejor cada día. Volando tan alto como nos prometimos volar. Te recordaré por muchas cosas: por pláticas insignificantes, por alegrías, por tristezas, por triunfos y por derrotas, porque me ayudaste en tantas cosas…Te agradezco esforzarte por mí. Eres un amigo de esas que se cuentan con la palma de la mano. Que te impulsan, pero tú y yo podíamos hacer más que eso…podíamos soñar, podíamos volar, porque éramos el aire y las alas del otro, y su lugar seguro cuando tenía que bajar. Por eso era más sencillo abrir mi alma contigo.
No es mi intención ponerte en el papel de víctima, porque no lo eres, así como yo tampoco soy el malo. Sé que fallé al no aclarar mis sentimientos a tiempo, y tu fallaste por pensarte en un lugar que no te correspondía sin decírmelo. Y cuando lo hiciste ya era muy tarde.
Me duele pensar en todo lo que pudimos tener si las cosas hubiesen sido distintas. No tan complicadas. Podríamos haber tenido una relación si lo hubiésemos intentado o habríamos podido forjar una verdadera amistad, una que no se desvaneciera como esta. Pero supongo que ahora nunca lo sabremos.
Te conocí en los años más confusos de mi vida, quizá no era el momento, o quizás sí y llegaste a mi vida para darme una lección. Para ser quien estuviera a mi lado en momentos de desconcierto y dolor. Eres la persona con la que pude compartir tantas cosas, a quien pude abrirle mi mente y corazón sin que me juzgara…y aun así quedaron tantas cosas por contarte.
Por eso te dejo ir sin poner peros, pero jamás vayas a pensar que me da igual. Renuncio a una persona increíble, no porque no te quiera, sino porque no puedo quererte como tú esperas y te estoy lastimando más que otra cosa. Perdón por tardar tanto. Me retiro antes de que tu cariño se convierta en rencor y que la amistad tan bonita que forjamos deje de ser un buen recuerdo.
Te amo, perdóname por no poder hacerlo como tu quisieras.
Con amor,
H.J.P
Para cuando terminó de leer, estaba hecho un ovillo en el suelo y las lágrimas no paraban de salir. Maldito fuera Potter. Maldito fuera una y mil veces. Quería odiarlo, de verdad que quería, pero por más que trataba no podía.
Sabía que Potter no lo amaba, al menos no como él hubiese querido, pero no era necesaria la carta. A Draco le había quedado claro en su última conversación.
Respiro profundo y se secó las lágrimas de nuevo. Trató de calmarse y se puso de pie.
― Patty ― llamó a su elfina.
― Dígame, Amo Draco ― respondió ella apareciéndose con un chasquido.
― ¿Recuerdas la poción en la que estábamos trabajando? Creo que está lista. Tráemela, por favor.
Los ojos de la pequeña elfina se llenaron de lágrimas y se agarró a las piernas de su amo.
― Pero, amo, ¿está seguro?
― Sí. Estarás bien. Recuerda el plan, cuando haya tomado la poción y haya hecho efecto, envía una carta al Departamento de Aurores para que me lleven. Después ve a la oficina de Hermione Granger y dile que eres una elfina libre buscando trabajo. Gracias por todo, Patty. Más que una elfina, fuiste una amiga para mí. – abrazó brevemente a la pequeña criatura que lloraba sin parar. ― Ahora ve, busca esa poción.
Draco se paseó por la habitación mientras esperaba que Patty regresara. Pensó en su madre, en Pansy, en Theo…también pensó en Harry. Sabía que Harry no lo amaba como el quería, pero no significaba que no lo amara. Pero él no podía con eso. Era demasiado cobarde como para seguir al lado de alguien que lo amaba a medias, o que no lo amaba con la misma intensidad que él lo hacía. Draco necesitaba todo o nada, no era hombre de cosas a medias.
Escuchó el chasquido de Patty a sus espaldas y se giró. La elfina le extendió el vial con la poción con manos temblorosas y se alejó unos pasos. Con un asentimiento de cabeza se despidió de su amo y desapareció con un nuevo chasquido.
Draco tomó una profunda respiración, abrió el vial y se trago su contenido. Minutos después, perdió la conciencia.
El día que Draco Malfoy murió, dos lechuzas entraron a la Mansión Malfoy. Una llevaba El Profeta, la otra una carta de Harry Potter.
Nadie sabe que decía la carta, excepto quien la escribió y quien la recibió.
Lo que si se sabe es que cuando el grupo de aurores llegó a la Mansión Malfoy, liderado por Harry Potter, el héroe se encerró con el cadáver en una habitación y lo único que podía escucharse a través de esta era un susurro que repetía una y otra vez:
― Te amo, Draco Malfoy, perdóname por no haberlo hecho como tu querías.
Nota de la autora:
Eh, ¿hola? Sé que hace mucho tiempo no paso por aquí, y que tengo historias que actualizar, y que no debería estar haciendo esto. Pero, mi corazón me pidió que lo hiciera, y no pude negarme.
Esta historia la llevo muy cerca de mi corazón, porque la carta fue de hecho algo que le escribí a alguien muy especial no hace tanto, y en estos momentos desearía mucho poder salvarla de lo que le esta pasando, pero no puedo. Si lees esto: te amo, quizás no como tu quisieras, pero nunca dudes que lo hago. Nunca olvides lo fuerte que eres y lo mucho que te admiro. Gracias.
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Nat 3
