Disclaimer: Senran Kagura no me pertenece.
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Yumi, orgullo de la academia Gessen, suspiro mientras veía como la delegación de Samurais de Kioto veía con malos ojos a sus compañeras, que le devolvían la mirada.
"¿Crees que haya problemas?" Yozakura le pregunto a su líder. "Los samurái no son de confianza."
"Es la tercera delegación que ha venido este año." La hermosa peligris le respondió. "El director ha hecho muchas preparaciones para lograr una verdadera paz entre nuestras facciones, dile a las chicas que actúen como se debe."
"Entendido." La otra fémina desapareció, haciendo que la joven mujer de ojos azules vea al grupo de hombres dirigiéndose a la oficina de su líder.
"¿Dónde está él?" La shinobi vio a todos lados, buscando a un joven de pelo negro. "Dijo que iba a venir, ¿Acaso me mintió?"
"¿Yumi-san?" Una voz masculina hizo que ella girar su cabeza hacia atrás, una pequeña sonrisa en su rostro.
La sonrisa de la mujer se borró cuando vio al estudiante estrella de la academia de Shinobis Musashi, Takuma, acercarse a ella con otros dos jóvenes.
"Es una sorpresa verla aquí, lejos de la reunión." El joven de pelo negro puntiagudo sonrió. "¿Caíste de la gracia de tu director?"
"Podría decir lo mismo de ti, Takuma-san." La shinobi no se dejo intimidar, Senko y Gekkou poniéndose a cada lado de ella. "Todos sabemos tus discrepancias con el líder de tu academia."
La tensión se hizo evidente, los tres samuráis solitarios recibiendo las miradas de muerte de todas las mujeres, Takuma mirando fijamente a la hermosa peligris de ojos azules.
Yumi no desvío la mirada, los ojos rojos del samurái intentando dominarla.
"Creo que no somos muy bienvenidos." El pelinegro miro a todos lados, luego de que su intento de intimidación fallo. "¿Una palabra en privado, Yumi-san?"
"Yumi-san no tiene nada que hablar con unos traga espadas." Gekkou respondió fríamente.
"Creo que la chica puede hablar por si sola, mocosa." El joven de la derecha de Takuma le contesto. "Aunque que se puede esperar de chicas fáciles, nunca saben cómo actuar con sus superiores."
"Suficiente." Yumi y Takuma dijeron al mismo tiempo.
Gekkou y el otro samurái retrocedieron, mirándose de muerte, antes de que Yumi se dirigiera a sus compañeras.
"Díganle a Yozakura que ella queda a cargo de las chicas." Yumi no espero a que ellas asintieran antes de dirigirse a su homólogo de la otra academia. "Vamos a conversar, Takuma-san."
"Eso es lo que quería, Yumi-san."
Ambos guerreros se alejaron de la academia, Gekkou y Senko compartiendo miradas de preocupación.
Yumi era fuerte, pero el bastardo de la espada también lo era, y no sabían quién ganaría si las cosas se iban a las manos.
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Los lideres de cada academia llegaron a un callejón abandonado, donde pudieron conversar a solas.
"¡Ahhh!" Yumi gimió, desnuda tal como vino al mundo.
La hermosa shinobi apoyo sus rodillas cada lado del joven shinobi, que apoyo su espalda contra la pared mientras veía las enormes tetas de la peligris moverse a todas partes con los rebotes de la chica, la piel blanca de la mujer contrastando con su propia piel bronceada.
"Perdon por ser tan brusco en tu academia." Takuma se disculpó, acariciando las bien formadas caderas de Yumi.
La joven solo le sonrió, apoyando sus manos en los amplios hombros del samurái mientras molía sus caderas contra las de su amante, ocho pulgadas de carne moviéndose dentro de su apretado agujero, su punto g siendo golpeado por la cabeza del falo del pelinegro.
"No te preocupes." La chica le dijo, sus palabras interrumpidas por un gemido. "Tenemos que mantener las apariencias."
Los shinobis y samuráis tenían una enemistad con siglos de historia.
La shinobi más prometedora de la academia de Gessen, aquella que iba a ser el futuro del mundo shinobi, subía y bajaba sobre la verga del samurái más fuerte de su generación.
Las bolas de Takuma desaparecieron en medio de los cachetes de Yumi, que meneaba sus caderas con cada sentón, su firme y redondo trasero moliéndose contra los muslos del samurái, el pelinegro bajando sus manos hasta rozar el inicio del mejor culo de Gessen.
"Takuma-kun…" La peligris miro a los ojos a su amante. "Te amo…"
Los jóvenes compartieron un dulce beso, la chica envolviendo sus brazos alrededor del cuello del pelinegro, el joven de ojos rojos sintiendo los suaves senos de la fémina aplanándose contra su pecho, el joven bajando sus manos y agarrando con fuerza un pedazo del culo de la estudiante.
El pelinegro apretó la carne que tenia en la mano, ahogando los gemidos de su novia secreta con sus labios, la mujer apoyando todo su peso en su regazo, su gruesa verga siendo apretada por todas las direcciones, el coño de Yumi tratando de exprimir su polla.
El joven levanto a la mujer del culo, casi lastimándola por el agarre, la shinobi siendo levantada solo tres pulgadas antes de que Takuma perdiera su agarre y la chica cayera de golpe sobre su polla.
"¡Ahhh!" Yumi grito, dejando de besar a su amor prohibido. "¡Takuma-kun!"
"Perdon." El samurái se rio, la chica ocultando su rostro en su cuello.
Yumi solo gimió en la clavícula del hombre, sintiendo como el joven acaricio sus muslos antes de agarrar su trasero de nuevo, esta vez de una parte más baja, levantando todo su cuerpo hasta que la mitad del falo saliera de su coño.
El hombre la bajo lentamente sobre él, los gemidos de la peligris aumentando de nivel mientras su coño recibía una larga verga hasta las partes más profundas de su agujero vaginal, Takuma apretando los dientes por la divina sensación del coño de la joven de ojos azules apretando su verga.
Los chicos no podían hacer mucho ruido, la barrera de yin creada por la tetona chica estando enfocada en ocultar sus presencias, no los sonidos, impidiéndoles follar con todas sus energías.
Pero los rebotes lentos tenían su propio encanto, algo que la chica le hizo notar al hombre de pelos puntiagudos con un pequeño beso a su cuello, el joven sintiendo los suaves y redondos senos de su novia moverse hacia arriba y abajo contra él, frotando su pecho con los suaves melones y duros pezones.
"Yumi-chan." El joven acerco a la mujer por su retaguardia, pegando su sexo al de la hermosa muchacha. "Estoy muy cerca…"
La shinobi entendió de inmediato, y comenzó a moverse por su propia cuenta, el joven soltando su trasero y dándole completa liberta, la chica levantando sus caderas levemente y bajando con rapidez sobre su novio, su coño empapando el regazo del joven.
Unas leves palmadas a su bien formado trasero hicieron que la chica jadeara en el cuello de Takuma, antes de que ella alejara su cabeza y viera fijamente a su 'enemigo', sonriéndole dulcemente.
El pelinegro presiono su frente contra la de la joven, la chica viéndolo mientras sus gemidos aumentaban en volumen, la joven levantándose solo un poco antes de bajar sobre su verga, los ojos rojos del joven mirando la preciosa cara de Yumi un segundo, antes de bajarla para ver los blancos pechos de la shinobi promesa de Gessen.
Yumi se rio un poco, mordiéndose el labio cuando subió más de lo normal, casi sacando la polla de su coño, antes de que ella bajara rápidamente sobre el duro pene del samurái, la invasión a su agujero casi llevándola al orgasmo.
Los senos de Yumi se movieron hacia arriba y abajo, rozando el pecho del hombre y desafiando la gravedad cada vez que la fémina bajaba sobre el duro falo, la chica gimiendo en la cara del samurái, que comenzó a nalguearla con más fuerza.
El redondo trasero de la adolescente se sacudió con cada golpe, Takuma coordinando sus golpes con los rebotes de la hermosa shinobi para que el trasero choque con sus muslos al mismo tiempo que él golpeaba las nalgas.
"Ahhh…" Yumi gimió, gozando sentir su trasero golpeado por las callosas manos del hombre.
La mujer noto como el samurái comenzó a jadear, los ojos rojos del joven nublándose por el placer, la gruesa verga palpitando dentro de su interior, haciendo que ella se muerda el labio cuando el falo rozo los sensible puntos de su coño.
"Yumi…" Una palabra, una súplica, una declaración, El joven dijo el nombre de la shinobi con adoración.
Yumi cerro los ojos, gimiendo en voz alta, el gemido más fuerte hasta ahora, sintiendo como la verga del pelinegro exploto en su interior, al joven abrazándola a su cuerpo, sus enormes pechos aplanándose contra el joven, cuyo agarre tembló por el poderoso orgasmo.
Tres potentes corridas de leche llenaron el fértil coño de la peligris, que descanso en el regazo del samurái, acariciándole el cabello mientras este descansaba la cabeza en su cuello.
"¿Tomaste la píldora?" El joven le pregunto, recuperándose de su orgasmo.
"Si, no te preocupes." La hermosa shinobi se rio. "No es momento de un bebe."
La chica se intento levantar, la polla saliendo de su coño, el semen cayendo en el joven que beso los pezones de Yumi antes de meter su cara en medio de los melones de la shinobi, que sacudió sus senos contra el rostro del pelinegro por unos segundos con un pequeño sonrojo, avergonzada por la acción infantil de Takuma.
Yumi se termino de levantar, viendo como el semen caía por sus gordos muslos, antes de ver a su amante reposando contra la pared, su polla cubierta por los fluidos de ambos.
"¿Te veo en la academia?" Yumi le pregunto tranquila, ideando en su mente como ir a su dormitorio sin ser descubierta.
"Si." Takuma frunció el ceño. "De vuelta a odiarnos."
"Falta poco para que haya paz." La chica lo animo. "Pronto podremos estar juntos en público."
La chica se puso su ropa rápidamente y salto para saltar por los tejados, dejando al pelinegro verla irse con una leve sonrisa.
Falta poco para que puedan formalizar su relación.
