Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 2
Milo se asusta cuando Caroline suelta un chillido fuerte y termina escondido detrás de Edward.
— No pasa nada —lo tranquiliza, dejándome a nuestra bebé en los brazos.
Mi corazón retumba asustado. Estoy nerviosa, me pasa cada vez que escucho el llanto de Caroline.
Veo su rostro y tiene un color rojo encendido, se ve tan molesta que parece que no puede respirar.
Edward me sonríe mientras intento arrullarla. En estos momentos soy tan torpe, que pienso mis brazos no son suficientes para ella.
— Creo que tiene hambre —dice.
La acerco a mi pecho descubierto; su boca busca desesperada pegarse de mi pezón, succiona con fuerza. Duele, pero evito hacer muecas.
El peludo nos observa y Edward sonríe.
— Aún no identifico su llanto —comento avergonzada.
La enfermera nos dijo que era parte del proceso. Ella se aclimatara a su entorno conforme los días pasen. Nos empezará a reconocer porque existe una conexión entre nosotros.
Es importante que sienta mi piel y escuche el latir de mi corazón. No debo olvidarlo.
Estoy tratando de dar lo mejor de mí y ser suficiente para mi hija. Ambos lo estamos, es un pacto de amor entre los tres… bueno, entre los cuatro.
Sonrío.
Milo está a mis pies que hoy están envueltos por calcetines de deditos. No ha dejado de observarme, quizá está indeciso por acercarse de nuevo.
— Ven —lo invito— ¿recuerdas cuándo tu cabeza estaba sobre mi barriga?
Milo parece comprender porque su cola se mueve de un lado a otro como una gran antena de amor.
— Es Caroline —agrego— ella es la gran pateadora.
Mi hija sigue succionando mi pecho y haciendo esos ruidos como si estuviera atragantándose.
— ¿Cómo crees que será nuestra noche con Caroline? —pregunta Edward pasando una mano por su desordenado pelo, se ve cansado y es incapaz de quejarse porque también soñaba con este momento—. En el hospital nos fue bien.
Milo por fin se acerca y pone su hocico en el reposabrazos y no quita su mirada de nosotras.
Le acaricio la cabeza y él se inclina sobre mi mano en busca de atención.
— He dormido tan plácidamente estos años —respondo— que no pasará nada si me desvelo por cuidar de mi bebé.
Mi esposo deja desinfectante sobre la palma de mi mano, es una nueva regla para nosotros antes de tocar a Caroline.
— Igual yo.
Él la toma en brazos y la recuesta sobre su hombro mientras deja palmaditas en su frágil espalda la ayuda a sacar los gases y también la hace tirar un poco de leche sobre su hombro.
Edward ríe emocionado. Es la primera vez que nuestra bebé devuelve la leche encima de él y parece estar feliz.
Estoy por limpiar su camisa y él niega.
Se incorpora. Camina por la estancia con Caroline en sus brazos y empieza a presentarle cada rincón de la casa hasta que llega al enorme árbol de Navidad que está junto al ventanal.
— Mira princesa —dice— este árbol lo pusimos entre mami y yo, especialmente para ti.
El árbol está completamente decorado en color rosa y sobresalen ornamentos en forma de huesitos y princesas.
Milo lame mi mano. Él también es parte de este hermoso sueño.
Les espera su primera noche con su bebé, ya quiero que lean lo que viene. Gracias, chicas por sus reviews y por leer, aprecio demasiado su interés.
Sanveronica: envíame un mensaje a Facebook o Fanfiction, quiero explicarte el porqué no te llegan notificaciones.
Gracias totales por leer 🐾
