Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 7

Caroline está sobre la cama y sus extremidades se mueven sin sentido.

No puedo dejar de observar lo perfecta que es y lo grande que se está poniendo. Ha ganado peso y centímetros de largo en unos cuantos días.

Dejo un beso en sus regordetas mejillas.

Su olor me tiene loca, nunca jamás podré olvidar esta esencia especial de bebé: ternura y fragilidad. Estoy tan llena de amor que puedo estar todo el día a su lado, tan solo contemplando sus movimientos y gestos.

De pronto escapa un fuerte llorido.

La sostengo conmigo y ella llora más fuerte; su nuevo olor me hace arrugar la nariz, me rio sola por saber identificar su molestia.

— Necesitas un nuevo pañal mi preciosa.

Milo corre hacia la esquina donde está el cambiador, lo observo. Él no puede estar intentando lo que creo que está haciendo, ¿o sí?

Sorprendida lo sigo viendo sin parpadear.

Milo se pone en dos patas y con su hocico atrapa varios pañales y los trae presuroso hacia mí, dejándolos sobre la cama.

Mi boca sigue abierta.

— ¿Cómo lo hiciste?

Milo no me pone atención porque ha vuelto al cambiador donde están los artículos de Caroline. Con su hocico busca entre las distintas cosas hasta que atrapa el calentador de toallitas húmedas y lo trae conmigo.

Sigo anonadada por la respuesta de Milo que me olvido por un momento de que mi hija llora desesperada.

— Edward tiene que saber esto —articulo en voz alta.

Mi esposo ha ido a entregar los regalos de nuestros sobrinos. Lo hizo sabiendo que por primera vez en años nos quedaremos en casa a celebrar nosotros cuatro de una Navidad especial y bendita.

Mis ansias por llamarlo pican las manos, pero el llanto de mi bebé me hace detenerme.

— Primero el pañal —digo al tiempo que muevo mis manos despojándola de su ropa y pañal sucio.

Milo mueve la cola, parece alerta y listo para ayudar en lo que necesite. Entonces comprendo y todo tiene sentido.

Mi corazón se emociona de felicidad. Juro que quiero llorar por tanta bondad.

Mi peludo quiere ser parte y está tratando de ayudarme en lo que haga falta, me conmuevo.

Paso una toallita húmeda y calentita por el trasero de Caroline; su llanto se vuelve un alarido lastimero. Está molesta por mi tardanza.

Milo corre rápidamente hacia la cuna y trata de sacar la ardilla de peluche. Se ve alterado por no lograrlo, pues está en dos patas y no puede alcanzar su objetivo.

Estoy poniendo ropa limpia a mi bebé mientras sigo observando a Milo.

Él logra su meta después de varios saltos.

Sonrío. Ha dejado la ardilla al lado de Caroline y ella responde dejando de llorar, su pequeño puño descansa sobre el peluche. Milo observa y su cola se mueve lleno de felicidad.

Pone cuidadosamente su cabeza sobre la cama, mirando enternecido hacia Caroline.

Lo acaricio con mi mano, pero él no parece interesado en mí, sé que he dejado de ser su favorita.

Hay un lazo entre ellos, puedo sentirlo y me atrevo a decir que será una hermosa amistad.


Milo es un ángel en la vida de Caroline, uno de cuatro patas, ¿no creen?

Infinitamente agradecida por la oportunidad hacia la historia y por su tiempo en dejar un review.

Gracias totales por leer 🐾