Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 9

Es la noche del 24.

— ¡Está hermosa! —Mamá exclama conmovida llevando una mano a su pecho—. Mira, Charlie, ella es igual a nuestra Bells.

Papá asoma la cabeza y se deja ver por la pantalla: está sonriendo mientras su bigote se mueve graciosamente y sus ojos se empañan, su semblante es de añoranza.

Me conmuevo por ellos.

— Quiero abrazarlas —murmura él— te amo tanto mi pequeña hija, a mi nieta también —quita algunas lágrimas de sus ojos— gracias, hijo —se refiere a Edward— por cuidar de ambas.

Mi esposo sonríe. Y yo descanso mi cabeza en su hombro.

— No te preocupes, Charlie. Están bien protegidas conmigo —asegura Edward besando mi frente.

Milo se sube al sofá asomando su cabeza por la pantalla. Mis padres agitan sus manos al verlo. Él parece decir: aquí estoy también.

— Hola, Milo —dice mamá— sigue siendo un buen chico, eh.

Milo mantiene la lengua de fuera mientras jadea poniendo atención a la pantalla, su cola no ha dejado de moverse al escuchar la voz de nuestros padres; mis suegros acaban de hacerse notar frente a la pantalla y nos saludan felices.

Lo bonito de que nuestras familias tengan buena camaradería se debe a que ellos congeniaron desde el primer momento, descubriendo que tenían los mismos gustos por las artes escénicas. Varias veces al año salen juntos a ver alguna obra de teatro o visitan museos.

— Tenemos comida reservada para ustedes, chicos —anuncia mi suegra señalando la cocina a su espalda—. En cuanto el tiempo lo permita iremos a dejarla.

Me distraigo viendo más allá de la ventana: está oscuro, sin embargo la acumulación de nieve predomina por todos lados dándonos un hermoso paisaje, pues no ha dejado de nevar desde hace horas.

— Caroline está preciosa —dice mi hermana, Rose, también acoplandose y agitando su mano hacia nosotros—. Los extrañamos mucho, queremos abrazarlos.

Rosalie es mi hermana mayor, quien me ha apoyado siempre, mi mejor amiga y siempre incondicional. Tiene más de una década casada con Emmett y juntos tienen cinco hijos, son una hermosa familia numerosa.

— ¡Queremos ver a la bebé! —nuestros sobrinos gritan llenos de euforia.

Nosotros reímos. Edward levanta a Caroline mostrándola frente a la pantalla y todos exclaman enternecidos. Ella es una pequeña princesa vestida con un hermoso vestido rojo, también trae un lazo en forma de flor en la cabeza. Es la bebé más preciosa.

Sin esperarlo Caroline suelta un chillido, es hora de comer para ella.

— Es hora de hacer lo tuyo, chico —Alice, mi cuñada insta a Milo—. A cuidar a nuestra princesa.

Ella está casada con Jasper desde hace menos de cinco años y tienen dos hermosos niños. Quienes ahora nos saludan sonrientes.

— Hijos, les daremos su espacio —dice mi suegro—. Tengan una hermosa nochebuena, los cuatro.

Caroline se retuerce, enfadada mientras le doy un beso.

Milo salta fuera del sofá y atrapa con su hocico el almohadón especial para lactar, lo trae hacia mí porque él también sabe que es hora de amamantar a Caroline.

Nuestra familia sigue paso a paso a Milo y su manera de ayudarnos. Todos están murmurando acerca de nuestro peludo.

— Feliz nochebuena —pronunciamos los dos antes de apagar la cámara.

Nuestro peludo se sienta en el sofá junto al árbol navideño, observando con ojos de amor. Él está listo para ayudar en lo posible.

Ahora nuestra familia sabe que Milo es un verdadero ángel.


Infinitas gracias por su apoyo, nos leemos en el capítulo final.

Gracias totales por leer 🐾