Hola! Aquí Saori-nee con la primera historia para este segundo compendio navideño. Sin más que decir de momento ¡Comencemos!
Feliz Yuri-Navidad 2 – Capítulo 1. Hazuki y Manami
Cómo Manami se Robó la Navidad
Navidad, una noche mágica de paz y alegría, una velada para pasarla con la persona a la que más amas en este mundo y mostrarle todo tu amor a su lado. Esa sería la típica noche navideña para la mayoría de las parejas, pero Manami y yo no somos ninguna pareja ordinaria.
En verdad, no tenía idea de la alocada noche que pasaría con Manami esta navidad.
Salón de Clases – 3 semanas para Navidad
Todo comenzó unas semanas antes de navidad, cuando las vacaciones de invierno se acercaban y las chicas del salón platicaban alegres sobre lo que harían esta navidad.
– ¿Y qué harás tú?
– Me iré de viaje con mi familia a una isla en el extranjero.
– ¡Sugoi! ¿Y tú que tal?
– Iré a la playa de Okinawa a relajarme con mi familia y disfrutar el sol.
– ¡Increíble! ¡También yo!
Sin duda los planes de las chicas ricas son mucho más diferentes al de una plebeya como yo.
Aunque con Manami como novia, seguro podía esperar algún plan alocado con ella (no tenía idea de cuanto).
Al entrar al salón, la saludo y me siento con ella.
– Buenos días, Hazuki.
– Buenos días, Manami.
Nos damos un pequeño beso de buenos días y las chicas a nuestro alrededor suspiran enamoradas.
– Cómo quisiera tener una relación así.
– Lo sé, Hazuki-sama y Manami-sama son lo mejor.
– Chicas...
Avergonzada de poder oírlas. Me pregunto como sería mi vida escolar si no nos vieran como una pareja superior.
Entonces entra Aya y me lo recuerda.
– ¡Hazuki-chan! ¡Buenos días!
Llega con su hermana gemela, Ai, pegada a ella y se sientan en los asientos frente a nosotras.
– Aya-chan, buenos días. También buenos días a ti, Ai-chan.
Ai no me hace mucho caso, aún pegada a su hermana gemela.
– ¿Qué tal? ¿Ya tienen listo su plan para navidad?
– Por supuesto que sí, Aya-san.
– Manami…
– Ya tenemos planeada toda una velada romántica para nosotras, la cual empezará desde esta noche.
– ¿En serio? ¿Esta noche?
– Así es, como ya sabrán, el día de hoy son las votaciones para decidir quién será la encargada del festival navideño de este año, así como la temática del mismo y el intercambio de regalos. Y ya tengo lista una propuesta que seguro encantará a Hazuki.
– Manami…
Sonrojada, pero a la vez muy contenta de escucharla.
Aya y Ai sonríen y nos dicen.
– Suena a una gran idea, cuenten con nuestro apoyo.
– Gracias, chicas.
En ese momento suena el timbre de la escuela, indicando el inicio de las clases y la maestra entra al salón.
– Buenos días, chicas.
– Buenos días, Sensei.
Tras saludarnos y dar la primera la clase, se llega la hora de la votación para el festival y cuando la maestra pide voluntarias, Manami es la primera en presentarse.
– Buenos días chicas, como sabrán la navidad es una fiesta muy importante y hermosa para nosotras, es la época para ser caritativas, amables y sobre todo, pasarla mucho con la persona que más amas. Es por eso que mi propuesta de navidad para este año, es una navidad tradicional en pareja con un baile.
– ¡Wow! – las chicas quedan maravilladas ante la propuesta de Manami.
– Juntas, trabajaremos para organizar el mejor baile tradicional en la escuela, e incluso realizaremos un intercambio con regalos hechos a mano por la persona más especial para la otra. Como encargada, prometo crear un inolvidable recuerdo para todas ustedes y para aquella persona a la que más aman. Espero voten por mi propuesta, muchas gracias.
Manami termina su discurso con una reverencia y las chicas le aplauden.
– Esa es una propuesta estupenda, Manami-san – le dice la maestra – ¿A alguna más le gustaría presentar otra propuesta?
– A mí me gustaría, Sensei.
– ¡¿EH?!
Levanta la mano aquella persona que menos esperábamos que lo hiciera. Nuestra compañera de clase y enemiga jurada de Manami, Rina.
Orgullosa, se levanta de su asiento y pasa al frente para dar su discurso.
– Muchas gracias, Manami-san por esa idea… tan 'creativa'.
"Oh no, empezamos mal".
– Como todas sabemos, la navidad es una época hermosa, llena de luces y atractivos para todas las personas. Por ello pregunto ¿Quién querría trabajar en navidad? La navidad no tiene por qué ser algo tan anticuado y aburrido. Por eso mi propuesta para la navidad este año es que sea ¡Un parque de diversiones!
– ¡¿EH?!
– Traeremos toda una feria a la escuela, habrá juegos, comida y ¡Montones de luces para celebrar la navidad como se debe! Y respecto a los regalos, cada chica realizará una lista en Amazun con los regalos que más deseen de su carrito, la compartiremos en línea y cada una seleccionará el regalo que le quiere regalar a aquella persona que le gusta. Será una navidad mucho más moderna, rápida y divertida para todas ¡¿Quién está conmigo?!
Sorpresivamente, las chicas quedan encantadas con la idea de Rina, quienes de inmediato votan por su idea.
– ¡Sugoi! ¡Esa es una idea maravillosa!
– ¡Cambia por completo la navidad a algo más moderno! ¡Es increíble, Rina-chan!
– Lo sé, lo sé, jaja.
Incluso Aya y Ai se sienten más convencidas por su idea y terminan votando por ella.
– Lo siento, chicas.
En una indiscutible derrota, la idea de Rina resulta ganadora, siendo Manami y yo las únicas que votamos por su idea.
Al terminar la votación, suena el timbre anunciando el receso y todas las chicas abandonan el salón para almorzar, excepto Manami, quien luce decaída por su derrota.
– Descuida Manami, no lo tomes tan a mal. Aunque quizás no estemos de acuerdo con ella, la idea de Rina sin duda gustó más a las demás chicas y debemos respetar eso. Fue una derrota honesta.
Manami aún sigue sin decir palabra.
– Vélo de esta manera, ahora tendremos mucho menos trabajo para las fiestas y más tiempo para estar juntas ¿no te parece?
– Me vengaré.
– ¿Eh?
Se pone de pie junto a su asiento y declara.
– ¡Juro que me vengaré de esa maldita rubia y su concepto tan erróneo sobre la navidad!
– ¡¿EH?! Espera Manami, no tienes porque excederte solamente por esto, además, recuerda que no fue solamente Rina la que dio esa idea, todas las demás chicas también votaron por ella.
– Bien, entonces me vengaré también de ellas ¡Me vengaré de todas en este maldito salón!
– ¡Manami!
Tras declarar esas palabras, sale corriendo del salón claramente dolida y lastimada.
Estoy preocupada por ella.
Unos días más tarde
Han pasado unos días desde que Manami realizó aquel escándalo mientras estábamos a solas y desde entonces, no ha vuelto a mencionar el tema en lo absoluto.
Incluso ha estado colaborando activamente con las otras chicas para hacer realidad el festival de navidad bajo la supervisión de Rina.
Claro que he pensado en más de una ocasión, hacer que Manami hable de esto conmigo, pero al ver lo alegre y colaborativa que se ha portado con las otras chicas… prefiero no mover ese panal de abejas.
– Después de todo, no sabría que hacer si de verdad hubiera llevado las cosas más lejos – me digo a mi misma mientras camino – me alegra ver que quizás, ese juramento no fue más que un berrinche del momento. Ahora lo único que me pregunto es… ¿Por qué me habrá citado hasta aquí?
Me digo después de haber escalado un rato y llegado a la cima de una montaña junto a Saint Michael's, donde Manami me había citado para que la viera.
Al llegar, noto una pequeña entrada escondida entre la nieve con un único timbre.
"Ding-Dong" – lo toco esperando que me abra, pero en su lugar, una voz fuerte me grita por el megáfono.
– ¡¿Quién Osa Venir Hasta Aquí?!
– ¡Kyaaaaa! ¡Solo soy yo, Ohara Hazuki!
De vuelta en su voz habitual.
– Ah, Hazuki. Adelante, te estaba esperando.
Se abre la pequeña puerta entre la nieve y al entrar descubro lo que parece ser una guarida secreta dentro de la montaña, con Manami al centro de ella.
– ¡Bienvenida, Hazuki! ¿Te gusta?
– Manami ¿Qué es este lugar?
– Lo estuve investigando. Al parecer esta montaña se usaba como bodega para Saint Michael's en tiempos antiguos, pero desde hace décadas que se dejó de usar y ahora, ya nadie se acuerda de ella. Por lo que ahora, mi querida Hazuki, esta es la guarida secreta que he estado usando para realizar nuestro maléfico plan de ¡Robarnos la navidad!
– ¡¿EH?!
– Ven, te lo explicaré, pero antes ¿Gustas algo de té?
– Ah… gracias.
Lo tomo en mis manos y empieza a darme el recorrido por su guarida.
– Verás después de la traición de nuestras amigas, vine aquí arriba para gritar y sacar mi frustración, y por casualidad, descubrí esta pequeña guarida aguardándome con ¡Esto!
Quita la manta que hay sobre un gran bulto y revela lo que parece ser una barredora de nieve con algunas modificaciones.
– Manami ¿Eso es…?
– ¡Un trineo! Bueno, en realidad solía ser una barredora de nieve anticuada, aunque estos últimos días la estuve arreglando para convertirla en un trineo motorizado para nieve ¿Qué es lo que opinas, Hazuki?
– Bueno… pienso que es impresionante que lo hayas conseguido reparar. Aunque, no entiendo ¿Por qué estás haciendo todo esto?
– Ya te lo he dicho, tú y yo vamos a entrar a Saint Michael's y vamos a robar la navidad esta noche.
– ¡¿EH?! ¿Esta noche?
– Así es ¿Te importaría dejar de repetir todo lo que digo? Es algo molesto.
– Lo lamento, es solo que… ¿Cómo piensas hacerlo?
– Me alegra que preguntes. Verás.
Manami toma un plano azul detrás de ella y explica su plan maestro paso a paso.
– Comenzaremos por terminar de arreglar el trineo y preparar las cosas ahorita antes de que anochezca. Una vez quede terminado el trineo, nos caracterizaremos como los personajes de Santa Claus y su reno para entrar sin sospechas al colegio.
– ¿Santa Claus y su Reno? ¿Y quién será el…?
Antes de que pueda continuar, Manami toma una bola roja y la coloca sobre mi nariz.
– Así es, tú serás mi reno y yo seré la adorable y sexy Santa.
Dice mientras se coloca un gorro de Santa en la cabeza y pone unas astas de reno en la mía.
– Cielos – algo avergonzada.
– Una vez entremos a la escuela, dejaremos nuestro trineo estacionado afuera y entraremos con la gran bolsa atada al trineo y secuestraremos todos los regalos y adornos de navidad de la escuela. Saldremos con el trineo como si nada hubiera pasado y regresaremos aquí arriba para observar como todas esas chicas se lamentan al no tener ningún regalo para navidad. Y todo bajo la supervisión de Rina ¡Será el plan perfecto!
– Manami… – preocupada.
– Entonces ¿Qué dices, Hazuki? ¿Me ayudarás?
"¡Pero Claro Que No! No puedo creer que hayas pasado estos últimos días haciendo todo esto ¿Es que acaso enloqueciste?" – Es lo que pienso que debería decirle, pero al ver la gran determinación en sus ojos...
– Esta bien, te ayudaré con lo que necesites.
– ¡¿EH?! ¡¿En serio?! ¿Así nada más?
– Seguro, dudo mucho que haya algo que te pueda decir para hacerte cambiar de opinión. Además, ya he visto todo el esfuerzo y dedicación que has metido en esto. Así que déjame ayudarte a llevarlo a cabo.
– Hazuki…
Bastante conmovida, se sonroja y declara.
– ¡Muy bien! Entonces tenemos mucho por hacer ¡Esta noche, robaremos la navidad!
Montaña de Saint Michael's
Pasamos el resto de ese día verificando todo lo necesario para llevar a cabo el plan de Manami esa noche. Amarramos la bolsa al trineo, reparamos las luces e incluso añadimos un par de detalles más a nuestros disfraces para pasar desapercibidas cuando cometamos el atraco .
Durante todo este tiempo, veo a Manami emocionada caminando de un lado a otro, alegre de poder llevar a cabo su plan conmigo a su lado.
Y a decir verdad, también estoy alegre de poder compartir este rato con ella.
Mientras terminamos de arreglar los últimos detalles del trineo, escucho una canción navideña en la radio tan antigua como hermosa y me acerco a ella para subir el volumen.
– Que hermosa canción.
Volteo con Manami, quien se encuentra revisando su plano por enésima vez y para distraerla, me acerco a ella y le ofrezco mi mano.
– ¿Uh? ¿Qué pasa Hazuki?
– Levántate, Manami.
– ¿Para qué?
– Sólo hazlo – le digo con una sonrisa.
Una vez estamos de pie, la tomo de ambas manos y comienzo a mover mis pies, guiando a Manami con mis pasos.
– Hazuki ¿Qué estás haciendo?
– ¿Qué parece que estoy haciendo? Estamos danzando, Manami.
– ¿Danzando?
– Así es. En verdad quería bailar esta canción contigo, Manami ¿Podemos?
Me mira a los ojos con una sonrisa y toma mi cintura.
– Con todo gusto, Hazuki.
Uso la mano libre para agarrarla del hombro y bailamos las dos solas al compás de aquella canción en nuestra montaña solitaria. Aunque no sabría decir si solitaria es la palabra correcta, puesto que con Manami a mi lado, siento que tengo toda la compañía que necesito.
Bailamos alrededor de la guarida, moviendo nuestros pies hacia adelante y hacia atrás, y mientras lo hacemos, comenzamos a platicar.
– Luces muy hermosa esta noche, Hazuki.
– Cielos – sonrojada – ¿A que viene ese comentario tan de repente?
– Es que en verdad luces hermosa, solo quería reconocértelo.
– Manami.
– Gracias por ayudarme con el plan esta noche. Te prometo que Rina y las demás chicas lamentarán el día que…
La interrumpo, dándole un dulce beso en los labios que la deja sin palabras, y disfrutamos del sabor de la otra.
– Hazuki.
– Olvídate de eso, Manami. Por ahora, disfrutemos de este momento a solas, antes de que se haga de noche ¿Sí?
– Seguro, Hazuki.
Continuamos besándonos y al poco tiempo nos olvidamos de bailar y comenzamos a acariciarnos todo sobre nosotras. Nos besamos, acariciamos y tocamos, hasta que finalmente terminamos cayendo sobre el trineo, con Manami encima de mí.
Parte de mi disfraz se va para para abajo, revelando parte de mi busto ante sus ojos.
– Hazuki.
– Manami.
Nos miramos a los ojos sabiendo lo que pasará si seguimos por este camino, y justo cuando Manami esta por volverme a besar… la canción termina y la radio anuncia la hora.
– Ya son las 8, Hazuki.
– Así es.
Manami me observa lujuriosa. Una parte de ella desea ya no quiere seguir con el plan y en su lugar, quedarnos en la montaña y hacerme suya esa noche… pero el plan debe seguir adelante y finalmente nos separamos.
– Creo que… será mejor si lo dejamos aquí por ahora.
– Sí… esta bien – le digo algo decepcionada, frustrada.
Pero al ver mi rostro algo triste, Manami me dedica una sonrisa y me toma de la barbilla atrayendo mis labios contra los suyos.
– Pero hey, descuida. Cuando volvamos, podremos hacerlo encima de todos esos regalos. Será nuestro trono de la victoria, Hazuki.
Nos separamos y Manami es la primera en bajar del trineo.
– Ven, vayamos por esos regalos.
– Seguro, Manami.
Colegio Saint Michael's – Mas tarde esa noche
Las calles de la ciudad están ahora vacías y mientras todas duermen, aprovechamos para bajar de la montaña junto con nuestro trineo, ya vestidas con nuestros respectivos trajes de Santa y Reno.
– Muy bien, ahora solo debemos bajar con ¡Cuidado!
El trineo baja a gran velocidad cuando lo sacamos y en pocos segundos llegamos a la entrada de la escuela.
– Bueno, pudo resultar mucho peor ¿no crees, Hazuki?
Me encuentra vomitando afuera del trineo, a lo cual solamente ríe.
– Descuida, ya se te pasará. Te pasaré unas mentas para que las mastiques antes de volver a besarme.
– Cielos.
Dicho eso bajamos del trineo, tomamos la gran bolsa amarrada al mismo y con ella, entramos juntas a la escuela listas para tomar todo lo navideño que veamos.
Pasamos así un rato y ya casi hemos dejado a la escuela sin adornos ni luces. Ahora solamente faltan los regalos encargados por Amazun del salón y tomar la fuente de energía para que los juegos mecánicos no funcionen.
Todo eso esta en nuestro salón, pero en el momento que entramos al pasillo, nos encontramos a…
– ¡¿Ai-san?!
La hermana gemela de Aya se nos queda viendo algo confundida, sin entender lo que está pasando.
– Atrás Hazuki – dice Manami apuntándola con la bolsa amarrada al trineo – nos ha descubierto, para evitar que diga algo, tendremos que llevárnosla con nosotras.
– ¡¿Eh?! ¿Qué estás diciendo, Manami? No podemos…
– ¿Santa? ¿En verdad eres tú?
– ¿Uh?
Ambas volteamos sorprendidas y vemos que Ai comienza a acercarse a nosotras para reconocernos.
Seguro no debe traer sus lentes de contacto. No podemos permitir que se nos acerque.
Manami capta lo que le digo y habla en la voz más masculina y amable que puede.
– Alto ahí, pequeña Ai-chan, no te nos acerques más porque… eh… mi reno y yo traemos… una gran sorpresa que seguro podría deslumbrarte.
– ¿Uh?
Ai no se ve muy convencida, pero se detiene.
– ¿Qué estás haciendo aquí? ¿No deberías estar repartiendo tus regalos a los niños del mundo?
– ¡Ah, sí! Sobre eso, Santa y yo lo estábamos haciendo, pero… – le digo sin estar segura de que decir – el… sensor mágico del trineo de santa le dijo que había una niña aquí que podría necesitar su ayuda, así que… venimos a ayudarte.
– ¿Ayudarme?
– ¿Qué estás haciendo? – me susurra Manami algo molesta.
– No sé, estoy improvisando – le susurro de vuelta.
– ¿En verdad estás aquí por eso, Santa?
– Así es, pequeña Ai. Así que cuéntame ¿Qué estás haciendo aquí en tu escuela a estas horas? ¿No deberías estar durmiendo?
– Lo estaba, pero por alguna razón mi hermana huyó a mitad de la noche y seguí su rastro hasta acá.
– ¿Su rastro? Acaso… ¿Puedes olfatearla?
– No seas bobo Santa, obviamente activé el localizador de su celular en el mío.
Nos lo muestra desde la distancia, mostrando que efectivamente Aya debía estar en algún lugar de la escuela.
"Rayos, Ai podrá ser muy crédula, pero si Aya nos encuentra, seguro que descubrirá de inmediato" Debemos salir de aquí cuanto antes.
– Ya veo, entonces estás buscando a tu hermana.
– Así es, aunque no veo ni para que me molesto, es obvio que ella no desea pasar la navidad conmigo – lo dice muy dolida.
– Ai – preocupada – y ¿Por qué lo dices?
– Siempre huye de mí, nunca desea hacer lo que yo quiero y prefiere estar acompañada de cualquier menos conmigo. Especialmente con esa tonta de Hazuki.
– ¿A quien llamas tonta, niña mal…? – Manami se exalta, pero la calmo para que se mantenga en el papel.
– Descuida Ai, no creo que tu hermana no quiera estar contigo.
– ¿Cómo lo sabes? Ni siquiera la conoces.
– Pero sí la conozco. La conozco lo suficiente para saber que eres su persona favorita en este mundo y que ella haría cualquier cosa por hacerte feliz.
– ¿Entonces por qué escapó de mi esta noche?
– ¿Cómo sabes si escapó? Quizás ahora mismo esta planeando una sorpresa muy especial para ti y ni siquiera lo sabes. Si de verdad la amas, debes confiar un poco más en que lo que sea que esta haciendo, lo esta haciendo para hacerte sonreír.
Ai se queda pensativa, escuchando mis palabras.
– Y respecto a sus planes para navidad ¿Sabes lo que significa?
Ai niega con la cabeza.
– La navidad simplemente es estar al lado de quienes amas y te aman a ti de regreso. Si tienes eso, no necesitas nada más.
– Vaya – algo conmovida – para ser un reno, eres mucho más sabia de lo que pareces.
– Bueno, tengo a un gran ejemplo a seguir, jaja.
Ai sonríe, y saliéndome un poco del papel, me acerco a ella con un pequeño regalo en mis manos.
– Ten, es para ti.
– ¿Uh? ¿Qué es?
– Ábrelo cuando estés lista, tú sabrás cuando será.
Ai lo toma en sus manos, pero en el momento que lo hace, siente mi mano.
– ¿Ah? ¿Una mano humana?
– ¡AH! Es que verás… para caminar por la escuela, me es más fácil andar como humana, así que…
– No me estés engañando ¿Quién eres en realidad?
– Espera, no.
Esta por quitarme mi disfraz, cuando al fondo del pasillo aparece Aya, tratando de escabullirse sin que la vean, después de haber dejado su regalo sorpresa para Ai en la mañana.
Al verla, le grito.
– ¡Mira Ai! ¡Ahí esta tu hermana!
Aya voltea y al vernos.
– ¿Ah, Hazuki? ¿Qué están...?
– ¡AYAAAAAAA!
– ¡Aaaaaahhh!
Aya sale corriendo por la ventana y Ai corre detrás de ella con el pequeño regalo que le di.
– ¡Vuelve aquí!
Manami y yo las vemos como salen corriendo de la escuela, y suspiramos aliviadas.
– Fiu, estuvo cerca.
– Bastante cerca. Tendré que disculparme con Aya mañana por eso.
– Así es, aunque pudimos habernos ahorrado todo esto si no te hubieras puesto a darle terapia a esa loca ¿Por qué lo hiciste?
– Estaba triste y en problemas. No podía dejarla sola.
– ¡Pero te insultó! Te llamó tonta y ni siquiera le agradas ¿Por qué harías algo así por ella?
– Si dejas que el cómo te ven los demás te defina, jamás tendrás el control de tu vida. En ocasiones, hay que saber poner la otra mejilla con una sonrisa.
Le sonrío. Parece que Manami no entiende del todo lo que digo, pero de alguna manera se siente conmovida.
– Bueno… que suerte que no nos descubrió. Ten más cuidado la próxima.
– De acuerdo.
– Y Hazuki... buen trabajo.
Sonrío y juntas tomamos lo último del salón y estamos a punto de irnos, pero al ver el regalo que Aya había dejado para Ai, decido ocultarlo en el salón sin decirle a Manami.
– ¡Vámonos, Hazuki!
– Ya voy, Manami!
El amanecer está cerca.
Montaña de Manami
A la mañana siguiente, Manami y yo regresamos a la cima de la montaña con la bolsa llena de regalos y adornos navideños, así como la fuente de energía para hacer funcionar los juegos mecánicos rentados.
– ¡WUJU! ¡Lo logramos, Hazuki, Lo logramos! ¡Tenemos todos los regalos para nosotras!
Manami celebra alegre, deslizándose desde la cima de la bolsa de regalos y aterrizando en su guarida donde estaciona el trineo con cuidado.
Enciende las cámaras de seguridad de la escuela desde su guarida y se pone a observar con atención.
– Me muero de ganas por ver sus caras cuando se den cuenta que se equivocaron al escuchar la estúpida idea de Rina.
Desde las cámaras, observamos cómo a poco las chicas empiezan a llegar, sin tener idea de la gran sorpresa que les espera.
Sin que Manami me escuche, susurro para mí misma.
– Por favor, no me falles navidad, que todo salga como deseo.
Salón de clases – Saint Michael's
Es de mañana y las chicas entran al salón de clases emocionadas, llenas del espíritu navideño y emocionada por abrir los regalos que ellas mismas habían encargado por internet.
– ¡Buenos días, chicas! ¡Feliz Navi…! ¿qué?
Pero cuando entran descubren un salón vacío, lejos de lo que habían soñado, sin regalos y ni una luz navideña a la vista.
– ¿Qué…? ¿Qué es esto? ¿Dónde están nuestros regalos?
– Se los han robado ¡Los han llevado todos!
– Pero ¿Por qué? ¿Quién haría algo tan cruel como eso?
– ¡Buenos días, chicas! – en ese momento, entra Rina feliz al salón y emocionada como una reina – ¿Cómo esta la mejor fiesta de navidad del mundo? ¿Eh?
Cuando abre los ojos, descubre el salón vacío y todas las chicas observándola.
– Rina-san ¿Qué pasó?
– ¿Dónde están nuestros regalos?
– ¿No se supone que tú te encargarías de traerlos de la paquetería de Amazun?
– ¡¿EH?! ¡Pero eso hice! Ustedes lo vieron, traje los regalos el otro día y los coloqué aquí en el salón, junto con el árbol, las luces y…
– Ya hemos buscado y no hay ni un regalo.
– Tampoco están las decoraciones, las luces ni la comida.
– Y los juegos mecánicos no funcionan para nada.
– ¿Qué clase de navidad es esta, Rina?
– ¡¿Eh?! Esperen, yo no… yo no…
Parece que se esta a punto de echarse a llorar, cuando llegan al salón Aya, Ai y Nagisa.
– ¿Rina?
– ¡NAGISA!
Al ver a Nagisa, Rina se echa a llorar entre sus pechos, asustada y preocupada por lo sucedido.
– ¿Qué esta pasando aquí? – pregunta Aya.
– Rina-san nos engañó. Cobró un montón de dinero para el festejo de navidad y ahora no hay nada ¡La navidad esta arruinada!
– ¡Aaaaaahhh!
– Esperen chicas, esto no es culpa de Rina – interviene Nagisa – yo estuve con ella cuando dejó los regalos y las decoraciones, no pudo ser ella.
– ¿Entonces quién?
– Manami – dice Rina – estoy segura que fue Manami.
– ¿Manami-sama?
– ¿Por qué Manami-sama haría algo como esto?
– Esa peli-naranja y su plebeya han estado conspirando contra nuestra navidad desde que la propuse. Pensé que se había calmado o que Hazuki-san la había hecho entrar en razón, pero ya veo que no. ¡Debemos de encontrarlas y hacer que paguen hasta que nos devuelva nuestra navidad!
Oh, no. Parece que el plan no iba a resultar como esperaba. Nagisa intenta detener la discusión entre Rina y las chicas, pero es inútil. Están hechas una furia y justo cuando pienso que se va a armar una turba.
– Esperen.
Ai, quien había estado callada hasta un momento, habla.
– ¿Qué pasa Ai-san? – le pregunta Rina – ¿No estás molesta por que esas dos se robaron tu regalo?
– Bueno… yo… hmm…
Ai observa en sus manos el regalo que le había dado yo anoche y lo abre.
En él, viene únicamente un pequeño espejo con la inscripción "esta ahí".
– ¿Qué es eso, Ai? – le pregunta curiosa Aya.
– Es un regalo que al parecer, Hazuki y Manami me dieron anoche.
– ¡¿Ah?! ¿Eso quiere decir que estuviste aquí cuando esas dos se llevaron todo y no hiciste nada? – le reclama Rina – ¿Acaso tú y tu hermana plebeya son cómplices de ellas?
– ¡HEY! ¡Cuidado con cómo le hablas a mi hermana!
Aya se interpone entre Ai y Rina, haciendo que esta última tiemble de miedo y abrace a Nagisa.
– Al principio cuando lo abrí, no entendí nada, pero ahora que lo veo…
Ai voltea a ver a las demás chicas.
– Anoche me preguntaba que significaba la navidad, por qué la celebramos y qué es lo que la hace tan especial. Pensaba que eran los regalos, las luces, la comida y las diversiones materiales, hasta que… Hazuki me explicó que la navidad, no tiene nada que ver con todo eso. La navidad es pasar el tiempo con las personas que amas y te aman a ti de regreso, es ser caritativa, amable, compasiva, perdonar a la otra y… ser buena. A pesar de todo eso, todavía me preguntaba, si esa es la navidad ¿dónde esta? ¿Por qué no la puedo ver? Y entonces me di cuenta que esta… aquí.
Viéndose al espejo.
– Y también esta ahí, y ahí, y allí también – apuntando el espejo hacia nuestras compañeras – la navidad esta dentro de todas nosotras, en los corazones de cada una en este salón. Eso es lo que ellas quisieron decirnos y ahora, estoy segura de que el primer paso para vivir la navidad, es perdonar, aceptar y pasarla alegre con la otra.
– Ai…
Aya la escucha conmovida y de inmediato, se para junto con su hermana gemela.
– Mi hermana tiene razón ¿A quién le importan esos tontos regalos? Nos tenemos a nosotras y eso es todo lo que necesitamos para tener una feliz navidad.
Aya voltea a su hermana con ella y le dice.
– ¡Feliz Navidad a ti, Ai! ¡Estoy muy orgullosa de ti!
La abraza y todas las chicas las ven conmovidas. Todas menos, Rina.
– ¡¿De verdad?! ¿En serio van a dejar pasar lo que nos hicieron esa malcriada y su plebeya?
– Rina, en este momento eres tú quien esta actuando como una malcriada.
– ¡¿Eh?! Nagisa, pero ellas…
– Y si lo has olvidado, yo también soy una plebeya, y no me gusta cuando usas ese término para insultar a nuestras amigas, cabeza hueca.
– ¡¿Eeeeeeeeehhhhh?! Pero, Nagisa…
Ahora parece que es Rina quien va a llorar, hasta que Nagisa va con ella y la abraza.
– Esta bien, Rina. No estoy diciendo que lo que nos hicieron estuvo bien, pero… confío en ellas y se que seguro tuvieron sus razones.
– Pero Nagisa… nuestra navidad… el regalo que tanto me esforcé en comprar para ti, ellas…
– No necesito ningún regalo de tu parte, lo único que necesito, es a ti, Rina.
– Nagisa…
– Feliz Navidad, Rina.
Nagisa lleva sus labios contra los de Rina y la besa, dándole un cálido y dulce beso frente a todas sus compañeras, haciendo incluso que Aya y Ai se sonrojen.
– Entonces ¿Qué dices Rina? ¿Quieres seguirte lamentando por nuestros regalos y hacer una cacería contra ellas? O ¿Prefieres celebrar la navidad con nosotras?
– Chicas… yo… Hmm…
Rina se lleva una mano al pecho y segura de su decisión se levanta y dice.
– A ti, te elijo a ti Nagisa ¡Feliz Navidad a todas!
– ¡Sí!
Las chicas se abrazan y juntas, salen del triste salón de clases a celebrar la navidad allá afuera.
Mientras tanto en la montaña
Mientras tanto arriba en la montaña, Manami y yo observamos toda esta escena desde las cámaras de seguridad.
– No lo puedo creer – dice deprimida Manami – ¿Por qué? ¿Por qué todo salió de esta manera? Todo este tiempo ¿Estuviste conspirando en mi contra, Hazuki?
– Por supuesto que no, Manami. Eres mi novia, jamás podría hacerte algo como eso.
– ¡¿Entonces por qué todo esto no salió como esperaba?! Todo iba bien hasta que Ai mencionó el regalo que le diste y…
– Te lo dije anoche, Manami, el regalo que le di, jamás lo di con ninguna intención de sabotear tu plan o hacer que todo saliera en nuestra contra. Si le di ese regalo, es porque nuestra amiga estaba en problemas, y quería ayudarla. Yo no puse esas palabras en su boca ni le pedí que dijera nada de eso, si ella dijo todo eso, fue por que le nació del corazón – le digo con una sonrisa.
Manami se queda pensando en lo que le digo. Sabe que en cierta parte tengo razón, aunque aún no lo acepta por completo, así que sigo hablando.
– Manami ¿Sabes por qué accedí a ayudarte con todo esto?
– ¿No fue por que soy tu novia y nuestro amor es incondicional?
– Claro que fue por eso, pero si te dejé seguir adelante con todo esto e incluso te ayudé a hacerlo, es por que sabía que tu plan jamás iba a funcionar.
– ¡¿Eh?! ¿Cómo puedes saber eso? Todo iba bien hasta que…
– Jamás iba a funcionar por que la navidad no se trata de eso. Es lo que he estado tratado de explicarte todo esto tiempo. La navidad no se trata de vengarse, ni planear un atraco o querer ver a nuestras amigas arrepentidas. Navidad es pasar el tiempo con la persona amada, navidad es bailar, es abrazar, es ayudar a la que lo necesita y perdonar.
Manami se da cuenta que eso es exactamente lo que habíamos hecho esa noche. Habíamos bailado, nos habíamos abrazado en el trineo, habíamos ayudado a Ai cuando lo necesitada y habíamos presenciado a las chicas perdonarnos.
– Pero sobre todo, Navidad se trata de acompañar, y si te ayudé a hacer todo esto... es porque no quería que estuvieras sola en navidad.
– Hazuki.
La abrazo nuevamente, demostrándole todo el amor y cariño que le tengo.
– Feliz navidad, Manami. Gracias por haber pasado este día conmigo.
– Hazuki… Hazuki.
Manami me devuelve el abrazo en lágrimas y en ese momento, puedo jurar que escucho su corazón crecer hasta tres veces palpitando.
Al separarnos, me mira a los ojos y dice.
– De verdad, no merezco a una novia como tú.
– ¿Qué estás diciendo? Eres la increíble Manami de la familia Suoh, más bien una plebeya como yo no se merece una novia como tú.
– Cielos, ahora estás hablando como mis padres.
Manami ríe.
– Tal vez, pero ¿Sabes que me podría hacer aún más feliz?
Volteo a ver la bolsa de regalos aún sobre el trineo y de inmediato, Manami capta lo que quiero decir.
– De acuerdo, Hazuki ¡Vayamos!
Manami se pone de vuelta su gorro de santa, y subiéndose al trineo, dice.
– ¡Hay una navidad que devolver!
De regreso en Saint Michael's
En la escuela, las chicas de nuestro salón continúan platicando alegres sobre su nuevo concepto de navidad, cuando notan un ligero temblor proveniente de la montaña allá afuera.
– ¿Uh? ¿Qué es eso?
– ¡Miren allá arriba!
Observan un trineo con una gran bolsa bajando por la montaña y de inmediato, todas salen a ver lo que ocurre.
Las chicas se reúnen en el patio delantero de la escuela, donde aterrizamos Manami y yo, conduciendo el trineo lleno de regalos lo mejor que podemos y finalmente…
– ¡Cuidado!
Nos terminamos estrellando contra una gran pila de nieve, que habíamos acumulado en el camino, en la entrada de la escuela.
– ¿Quiénes serán esas?
– ¿Será Santa?
Al estar enterradas bajo la nieve, no distinguen quien esta al frente del trineo, pero cuando finalmente nos liberamos…
– ¡Feliz Navidad a Todas!
– ¡Miren! ¡Son Hazuki-sama y Manami-sama!
– ¡Vayamos a ayudarlas!
De inmediato las chicas corren a nosotras y nos ayudan a bajarnos.
– ¡Kyaaa! Ese atuendo de Santa te queda muy bien, Manami-sama.
– También Hazuki-sama se ve muy linda con su orejitas y astas de Reno.
– Así es, pero ¿Qué hacían ahí arriba?
– Chicas.
De inmediato, Manami hace una gran reverencia, disculpándose con todas.
– Lo lamento mucho. Yo soy la que se robó todos sus regalos y las decoraciones y las luces y en general toda la navidad. Aunque hice cómplice a mi querida Hazuki de este crimen atroz, yo soy la única culpable de todos los problemas de este día y… de verdad lo lamento mucho, y espero puedan perdonarme.
Las chicas se quedan en silencio, no tienen idea de que opinar al respecto, hasta que llega Rina acompañada de Nagisa y me observa.
– ¡Tú! ¿Cómo te atreves siquiera a mostrar tu cara por aquí? ¡¿Tienes idea de los problemas que me has hecho pasar?!
– Rina-san… yo…
– Espera, Manami – la interrumpo.
Subo a la bolsa de regalos, y tomo uno de los regalos de la bolsa.
Se lo entrego a Manami y le susurro algo al oído.
– ¿Eh? ¿En serio? – sorprendida de lo que le digo, y entonces, Manami se acerca a Rina.
– ¿Qué estás haciendo?
– Este regalo es para ti, Rina.
– ¿Para… mí?
– Espero puedas aceptarlo como una sincera disculpa de mi parte. Lamento no haber aceptado tu idea como debía y haberte generado tantos problemas.
– ¡Y vaya que me los diste! ¿Tienes idea de cuánto…? ¡AAAAAHHHH! ¿Qué rayos…?
Nagisa le da una ligera patada a Rina en el trasero, lo cual llama su atención y le dice con su mirada que se calme y acepte la disculpa.
Rina toma un poco a regañadientes el regalo y finalmente suspira.
– Oh bueno, supongo que yo también… debo disculparme por haberme antepuesto a tu idea y… burlarme de ustedes.
– No hay nada de que disculparse.
Las dos se quedan en silencio unos segundos, hasta que…
– Entonces… ¿amigas?
– Oh, bueno, es navidad, seguro. Feliz navidad, Manami-san.
– Feliz navidad, Rina-san.
Las dos se abrazan y todas las chicas aplauden conmovidas.
– Chicas – estoy tan feliz que creo que lloraré, hasta que Manami se separa de Rina y anuncia.
– ¡Muy bien chicas! ¿Quién quiere de vuelta sus regalos? Vamos, ayúdenme a repartirlos entre todas.
Así, las chicas suben a la gran bolsa del trineo y entre todas, repartimos los regalos navideños entre todas las presentes.
Al terminar, nos juntamos todas de vuelta en el salón, donde platicamos, jugamos y reímos todas alegres, celebrando la navidad de la mejor manera posible.
Por mi parte, me dirijo con Aya y Ai, a quienes agradezco por su ayuda ese día y le entrego a Ai el regalo que había ocultado por parte de Aya. Las dos gemelas me agradecen, aunque no sin que antes Aya me de un golpe de amistad en la cabeza por delatarla anoche, y continuamos celebrando la navidad alegres con nuestras amigas.
Finalmente, regreso con Manami quien continua relatando a nuestras compañeras como habíamos hecho para robar todos los regalos y la tomo un momento prestada para platicar un rato a solas.
– ¿Qué pasa Hazuki? ¿De que querías hablar?
– De nada en especial, solo te quería tener un rato para mí sola.
– Hazuki – sonrojada – si sabes que eso lo voy a interpretar como una invitación para que lo hagamos ¿no es cierto?
– Bueno… la última vez fuimos interrumpidas por aquella radio, jaja.
Acaricia mi cabello y hago lo mismo con el suyo, mirándola enamorada a los ojos.
– Estoy muy orgullosa de todo lo que hiciste el día de hoy, Manami. Al final del día, sabía qué harías lo correcto.
– Jamás me habría animado a hacer nada de esto de no ser por ti, Hazuki. Gracias por sacar lo mejor de mí.
– Gracias a ti, Manami.
Nos besamos, la tomo de su cabello atrayendo sus labios a los míos y al separarnos, nos vemos enamoradas y excitadas a los ojos.
– ¿Quieres que continuemos lo que dejamos pendientes en el trineo?
– Solo si me guías, Manami.
Así nos tomamos de las manos y salimos corriendo de la escuela, dejando a las chicas de nuestro salón atrás para celebrar nuestra propia navidad a solas.
Y esa fue la historia de cómo Manami devolvió la navidad.
FIN
