¡Hola! Esta vez les doy la bienvenida a una historia desarrollada en el universo del gardenverse, un universo que no está de moda, pero que últimamente ha dado de que hablar entre los fandoms.

Esta historia, por supuesto, participa en el Gardencember organizado por la Fanpage Draco Malfoy Pasivote Muerde Almohadas dónde se establecieron 20 prompts, los cuales podrán encontrar en sus redes sociales.

Advertencias:

* Lesbianismo y homosexualidad porque así se me dio la gana. Esta historia tiene como pareja principal a Harry y Draco, pero también tendremos un poco de Pansy y Ginny, Ron y Theodore porque nunca los he leído como pareja y quiero un poco de romance entre ellos.

* Capítulos muy cortos, casi como drabbles.

* Agradecimiento a YAYAYIN3 quien me ha apoyado en estos meses difíciles y quien me ayudó a crear el reto, sin ella obviamente nada de esto sería posible.

* Y un agradecimiento especial a ustedes, quienes me leen y por quienes sigo publicando mis historias. Gracias por estar aquí, espero que disfruten este fanfiction.

* Pueden ver la portada del fanfic en mi cuenta de twitter.


Producción de flores: Se refiere al crecimiento de flores en el cuerpo del floricultor, dichas flores pueden crecer en cualquier parte; por ejemplo, el cabello, la piel, etc.


Producción de flores

El claro de la radiante luz matutina atravesó suavemente las cortinas de aquella extensa habitación que, por una simple coincidencia, se convirtió en testigo de una noche apasionada e inolvidable.

Draco abrió los ojos lentamente, parpadeando repetidas veces antes de que dejaran de arder y pudiera recordar por qué estaba en una habitación diferente a la suya.

Se removió ligeramente, sintiendo los malestares de la resaca apoderarse rápidamente de su cuerpo y estuvo a punto de gemir de frustración y disgusto, de no ser por el contacto inmediato de un cuerpo a su lado.

Ladeó la cabeza y pudo ver una gran mata de cabello oscuro justo frente a su rostro.

Si, al fin pudo recordar.

La noche anterior y todo lo demás.

Cerró los ojos con fuerza y se reprimió mentalmente por ser tan idiota. Mientras se castigaba por sus acciones, sintió un ligero movimiento provenir de la persona a su lado. Eso lo alertó, haciendo que se quedara inmóvil y en silencio, esperando a que el otro despertara. Al no hacerlo, se decidió, no podía perder más tiempo, era el momento de huir y olvidar.

Se levantó cuidadosamente de la cama, gimió al sentir un fuerte dolor en la parte baja de la espalda. Casi soltó un gritó, pero se cubrió la boca para no emitir ningún sonido. Cuando el dolor aminoró, miró a su alrededor y recogió toda su ropa; zapatos, calcetines, pantalones, camisa, su saco. Tomó una bata que se encontraba en un sillón al fondo de la habitación y se la puso como pudo. Luego, sin hacer ruido, salió de la habitación, esperando no haber despertado a su acompañante, esperando que este no decidiera ir a buscarlo, esperando que ni siquiera recordara lo ocurrido.

Seis años después...

Draco todavía recordaba la época en que solía aparecer en las portadas de los periódicos donde era señalado, amenazado, humillado y despreciado en cada uno de los titulares, pero no solo él, sino toda su familia, fue por eso que su padre le pidió mantener un perfil bajo, sin embargo, a veces las cosas no salen como se esperan y una trampa, ahora ya verificada, maquinada por los enemigos de su padre, otros sangre pura que querían ver a los Malfoy hasta el fondo, empeoró su mala reputación.

Al final, todo resultó bien, supo borrar esa terrible reputación y hacerse de una nueva. Por aquella razón, ahora todos le veían más como el mago más joven en dirigir el Departamento de Deportes y Juegos Mágicos, que en la vergüenza más grande del Inglaterra. Si, ahora les importaba poco la marca tenebrosa que portaba en el antebrazo. Parecía que después de tantos donativos la gente olvida hasta la más grande de las ofensas.

Seis años después, podía decir que la peor etapa de su vida había pasado; lo constató cuando apareció en las portadas de periódicos y revistas con un titular que lo alaba en todos los sentidos. Fue la inauguración de su centro de cuidado y apoyo para víctimas de la guerra, un lugar donde se ofrecía asilo y educación a los niños huérfanos de la guerra. Era su forma de decir que sí, estaba arrepentido por sus acciones del pasado y por supuesto, había cambiado para bien. Lo que toda la sociedad mágica aceptó sin refutar.

Dándole un último vistazo a su fotografía en la portada de El Profeta, lanzó el periódico y se dispuso a trabajar, pero entonces, un fuerte dolor en el pecho lo detuvo.

— Draco. —Llamó Theodore Nott, su mejor amigo, pero también asistente personal—. El ministro quiere verte. Espera que... —se quedó en silencio al notar que el rubio estaba recargado sobre el escritorio tocándose con fuerza el pecho, específicamente en el área del corazón—. ¡Draco! ¿Estás bien? —El rubio asintió, pero, de todos modos, Nott se apresuró a llegar hasta él.

— Estoy bien, Theo, no pasa nada. —Levantó la cabeza para mirar a su amigo y le sonrió.

— Oye, ¿qué es eso? —Theo señaló su pecho, Draco se miró a sí mismo y ambos contemplaron los bordes que se marcaban en la tela de la camisa.

El rubio pasó los dedos suavemente, sintiendo cada extensión de los brotes. Se abrió con cuidado la camisa, para revelar su piel. Piel por donde se esparcían pequeños brotes de flores.

— No sabía que eres un floricultor —dijo Theo sin despegar la atención de aquellas flores.

— Ni yo —respondió Draco.

Ambos se miraron pensando en la rareza de su caso, ya que los floricultores no eran un tipo de personas que aparecieran esporádica e imprevistamente.

Sin embargo, el sanador confirmó lo contrario.

— En efecto, Draco, eres un floricultor. —Señaló el sanador Roberts, un sanador joven, pero con extenso conocimiento sobre los floricultores y come flores, además de ser un gran amigo de él—. Es extraño que, a tu edad, te hayas manifestado cómo floricultor tan repentinamente, pero no imposible. A partir de ahora, tendrás que alimentarte adecuadamente, tomar pociones vitamínicas y, preferentemente, recurrir a un come flores para que pueda proporcionarte las vitaminas necesarias para la producción adecuada a través de sus flujos corporales. Ya que pronto comenzarás a producir flores con mayor frecuencia, es imprescindible que tomes las pociones que te receté, así no te sentirás afectado tan severamente.

— Gracias, Matthew. —Con aquella despedida, Draco se quedó solo para valorar sus opciones. Y mientras pensaba qué podía ser mejor, sintió nuevamente el dolor en su pecho, una flor más brotó, lo que hizo que llevara una de sus manos a los brotes. Se miró el área del corazón, que es de dónde se concentraban más de aquellas flores y notó que una solo era un pequeño capullo. Lo tocó suavemente con la yema del dedo índice y rio sintiendo pánico, preguntándose si aquella producción involuntaria de flores era únicamente un sueño.