Poda: Es una actividad que consiste en cortar y quitar brotes y ramas superfluas. Se realiza para proporcionar fuerza y vigor a las plantas y estimular el crecimiento.
Poda
Harry miró la invitación y luego el traslador que venía adjunto. No era la primera vez que lo hacía, pero esperaba que fuera la última. No quería pensar más en las opciones que tenía.
Ese fin de semana iba a ser una tortura, no tenía dudas. Sabía que los reporteros que lograran colarse, estarían exprimiendo hasta la última gota de lo que significaba su presencia en la boda de Anthony Goldstein con su novio ruso; guapo y atractivo, un jugador invaluable de Quidditch. Harry estaba harto de que no dejaran de compararlo con Nicolay Volkov a cada oportunidad que se presentaba. Si, Harry podría ser el buscador más rápido de Inglaterra, pero Nicolay lo era de Europa entera. Era el jugador mejor pagado y un año anterior nombrado el mago más guapo de entre todos los jugadores de Europa, mientras que Harry simplemente figuraba en los medios para que su vida privada fuera despedazada poco a poco, pero eso no es lo que lo molestaba, lo que realmente lo enfadaba era el hecho de que hablaran de su rompimiento con Anthony y lo evidenciaran como el dejado y que todos lo miraran con lastima o se burlaran de él. No, Harry no era un dejado, ambos tenían muy claro que su relación no iba a progresar en el momento en que su ex le confesó que se estaba interesando en alguien más, sin embargo, que Anthony comenzara a salir con Nicolay casi inmediatamente después del rompimiento, no aminoró las especulaciones, al contrario, las reforzó. Pasó un buen tiempo antes de que dejara de salir en todas las revistas y periódicos, satisfacción que no le duró mucho, pues en poco tiempo nuevamente explotó la bomba. Anthony y Nicolay anunciaron su compromiso, y los chismes sobre Harry se renovaron como campo minado.
No, ya no amaba a Anthony, el proceso de recuperación fue doloroso. Romper una relación que estaba a punto de convertirse en un Boutonniere era uno de los procesos más complicados para cualquier floricultor o come flores enamorado; no obstante, era real que terminaron en los mejores términos, casi como amigos, pero eso no justificaba el hecho de que la prensa hiciera y deshiciera su vida como quisiera. Eso lo tenía al borde de la locura e hiciera lo que hiciera en este momento no importaba, la prensa hablaría de ello. Ya sea que decidiera no ir, lo señalarían como un despechado. Si decidía asistir, sería igual de malo.
Tomó una fuerte bocanada de aire. Sopesando ambas opciones, lo mejor sería asistir, estaría con sus amigos y disfrutaría un poco de la playa, nunca había visitado una playa, no se perdonaría el no disfrutar de las pequeñas oportunidades que le ofrecía la vida.
─ Sólo será un fin de semana, Harry. Después... Puedes enviar a todos al carajo ─se dijo con convicción antes de girar para mirar su maleta y comenzar a guardar algunas cosas que usaría durante aquellos días.
Seis años después...
Draco cortó los pequeños brotes que se extendían a lo largo de su pecho y hombros, los cuales lastimaban su piel, arrancó un par de hojas molestas y las acumuló en una esquina del escritorio. El enrojecimiento ardía cada vez que algo rozaba las áreas afectadas, era por ello que tenía que cortar las ramas, así, el crecimiento de flores sería más saludable. Aparte de que, las que se extendían hacia el frente, maltrataban sus camisas de seda y sus pijamas de satén; lo cual significaba un gran problema pues después de determinado número de reparos, los hechizos dejaban de funcionar en la tela.
Resopló frustrado, era difícil adaptarse. Cuando vives toda tu vida con una condición es fácil sobrellevar las complicaciones, pero cuando eres un adulto quien repentinamente sufre un cambio total de vida no es para nada grato. Es duro y frustrante, cada momento del día quería dar un paso hacia el pasado, uno donde no tenía un montón de flores brotando de su corazón todos los días.
─ Buenos días, Draco. ─Saludó Theo desde el otro lado de la puerta. El rubio rápidamente guardó las pequeñas tijeras para podar en el cajón más cercano. Se acomodó la camisa, la abrochó y después se levantó para ir a buscar su saco.
─ ¡Buen día! Adelante. ─Devolvió el saludo cuando estuvo completamente vestido.
Theo abrió la puerta y entró con una enorme sonrisa.
─ Estuve revisando y encontré este lugar, un sitio donde los floricultores y come flores se registran. Muérdago A. C., el que no se molestaran en ponerle un nombre más creativo no significa que no sean serios. Investigué todo sobre la empresa y tiene una excelente reputación.
─ ¿Y? ─Cuestionó Draco mientras volvía a su escritorio, al ver una pirámide de hojas acumuladas en la esquina de su escritorio, tomó su varita y las desapareció, después tomó asiento y comenzó a firmar algunos documentos que tenía pendientes. Actuó con total naturalidad, como si realmente no tuviera idea de lo que Theo estaba hablando, cualquiera lo habría creído, pero tratándose de otro Slytherin, no iba a morder el anzuelo tan fácilmente.
─ Bueno, es obvio que necesitas entablar una relación con un come flores. Y a menos que conozcas a un come flores de confianza te aconsejo que te registres.
Draco gruñó, enfadado por el comportamiento tan poco profesional de su amigo.
─ No, no necesito contactar a un come flores desconocido para adquirir vitaminas. Estaré bien con un poco de sol y una buena cantidad de pociones.
Theo resopló.
─ De acuerdo, será como tú quieras.
─ Gracias por respetar mis decisiones. Entonces… si tienes tanto tiempo para inmiscuirte en los asuntos personales de los demás, será mejor que lleves estos documentos a la secretaria del ministro ahora mismo.
Theodore sonrió mientras negaba con la cabeza.
─ Claro, jefe, lo haré rápido. ─Tomó los documentos, dio un par de pasos hacia la salida, pero después se detuvo, dio la vuelta y regresó, dejando una tarjeta frente a Draco─. El formulario está en mi escritorio, una lechuza hará el resto del trabajo. ─Después salió.
El rubio permaneció mirando la tarjeta con los datos sobre aquel lugar donde podrían emparejarlo con algún come flores que le proporcionaría los suplementos nutricionales necesarios para mejorar su condición de floricultor. Resopló, pensando que Theo estaba loco. Echó un incendio sobre la tarjeta y continuó con su trabajo.
