Feliz Yuri-Navidad 2 – Capítulo 4. Mai y Reo

El Trineo de Santa

Habitación de Mai – Noche

Noche de paz, noche de amor. Es la víspera de navidad en la ciudad y ahora, la ciudad duerme tranquila bajo la esperanza del espíritu navideño que esta noche, envuelve a las personas para compartir el amor y la caridad con sus familias, sus hermanos, el prójimo o la persona amada.

Pareciera que toda la ciudad duerme a esta hora, excepto por Reo y yo, quienes tras haber celebrado y disfrutado la navidad con mis hermanitos, ahora nos encontramos teniendo… nuestra propia celebración navideña en mi cuarto.

– Aaaahh… Mai…

– Reo… Aaaaahh…

Nos abrazamos y besamos acostadas sobre la cama, rozando nuestros cuerpos desnudos y sintiendo el cálido interior de la intimidad de la otra en nuestras manos.

– Mai, sigue así, ya casi… ya casi termino…

– Reo…

– ¡Aaaaahhh! Mai…

– Sshhh…

Le cubro la boca con mi mano libre, recordándole que debemos guardar silencio mientras lo hacemos para no despertar a mis hermanitos, quienes finalmente se habían quedado dormidos en el cuarto de al lado.

Sonrío al verla contener sus gemidos de esa manera y reflexiono en que quizás, pudimos iniciar nuestra privada celebración navideña mucho más temprano de no ser por mis hermanitos, quienes no se querían ir a dormir todavía e incluso cuando los cansamos de tanto jugar y los preparamos para dormir, querían quedarse a dormir con nosotras en nuestra habitación.

Pero al saber que el que durmieran con nosotras, significaría que Reo y yo ya no podríamos hacer lo nuestro, los levanté y los acosté en su respectiva cama, consiguiendo finalmente que se durmieran.

En cualquier caso, durante todo ese tiempo, Reo jamás se portó grosera e incluso estuvo jugando y divirtiéndose con ellos.

En verdad debe quererlos mucho para hacer eso, tanto como sé que ellos la quieren a ella.

Por alguna razón, el pensar en lo mucho que Reo los quiere y en lo buena que es cuando esta con ellos, hace que me excite aún más y quiera devolverle todo el amor y cariño que le tengo a besos.

Acerco más su cuerpo contra el mío y me inclino para besar sus diminutas tetas, chupando su pezón erecto sin sacar mis dedos de su interior.

– ¡Aaaaaahh, Mai!

– No hagas mucho ruido, Reo. Recuerda que no queremos despertar a mis hermanitos.

– Lo intento, pero no puedo. Tus labios… se sienten tan bien.

Reo acerca más mi cabeza a su pecho, y mi mano a su entrepierna para que me mueva más rápido y la haga venir lo antes posible.

– Rápido Mai, házmelo más fuerte antes de que llegue Santa y no nos deje regalos.

Hago lo que me pide, succionando con más fuerza y mis dedos allá abajo y en poco tiempo…

– Hasta aquí, Mai, aquí viene. Ah, Ah… ¡Aaaaaaaahhhhh!

Pero justo cuando la hago venir…

¡PUM!

– ¡Kyaaaaa! ¿Qué fue eso?

– Parece que vino del tejado.

"Que mal, justo cuando yo también iba a venirme" – pienso para mí misma, molesta.

Reo cae agotada tras alcanzar el orgasmo, mientras que yo me levanto de la cama y tomo mi ropa del suelo.

– Mai ¿Qué estás haciendo?

– ¿No es obvio? Iré a ver que rayos fue ese ruido de allá arriba.

– ¡Espera, no puedes! ¿Qué tal si es Santa y nos descubre despiertas?

– Dudo mucho que Santa haga tanto ruido cuando aterriza, Reo.

Al terminar de vestirme, me pongo mi chamarra más gruesa y tomo un bate de acero por si lo necesito para defenderme.

– Quédate aquí Reo, no tardaré.

– ¡Mai, espera!


Afuera de la Casa

Salgo de la casa y desde el patio, observo a una persona en traje rojo arriba en el tejado.

– ¡Hey, tú!

Al escucharme, la persona voltea y en su sorpresa, se termina resbalando con la nieve del tejado y cae rodando hasta estrellarse contra la nieve del patio.

¡PUM!

Un aterrizaje suave que de ninguna manera le pudo haber hecho mucho daño, pero cuando me acerco cuidadosamente para tocarlo con el bate, veo que no se mueve.

– ¡Mai! ¿Qué estás haciendo?

Reo también sale de la casa ya vestida y con un suéter cálido, pero al observar el cuerpo de traje rojo en el suelo.

– ¿Ese es… Santa? – cae de rodillas y me grita – ¡Lo Mataste!

– Claro que no, observa.

Muevo su cuerpo con el bate, lo cual provoca un quejido de la persona.

– Solo esta noqueada por la caída. Además, no hay ninguna manera en que esta persona sea Santa.

– ¿Ah sí? Y ¿Por qué?

– Bueno, para empezar, esta persona es una chica.

Efectivamente al verla más de cerca, vemos que se trata de una chica en sus jóvenes 20's.

– Que sexista de tu parte.

– ¡No lo es!

Dejando esa pelea de lado, nos enfocamos en analizar a esta chica tirada en la nieve para ver de quien se trata.

De cabello albino y ojos azul claro como el hielo y copos de nieve, es una chica de tez muy clara y hermosa, figura delgada y unos pechos bastante voluptuosos para su posible edad, que oculta bajo el gran abrigo rojo característico de Santa que lleva puesto (aunque ahora lo tiene abierto debido a la caída, revelando gran parte de su escote).

Reo se molesta un poco al ver esos grandes pechos, así que se agacha para cubrirlos con su abrigo de Santa.

– ¿Ves alguna identificación?

– No, pero encontré esto.

Me entrega una tarjeta de presentación que dice: "Propiedad de Santa – Polo Norte".

– En serio armó muy bien su teatro esta chica ¿Eh? Muy bien, aprovechemos que esta noqueada para llamar a la policía.

– ¡¿Eh?! ¿Estás hablando en serio?

– Por supuesto, por lo que sabemos, esta chica podría ser una ladrona que intento infiltrarse a nuestra casa mientras dormíamos o aún peor, podría ser una psicópata.

– ¡Eso no lo sabes! Esta chica bien podría ser Santa… o algo parecido.

– ¿De verdad vas a seguir con eso? Esto no esta abierto a discusión, Reo. Vamos a llamar a la policía.

– Grrrr…

Reo esta muy molesta, se pregunta que puede decirme para hacerme cambiar de opinión.

– ¡Espera! Aún si llamas a la policía, no podemos dejarla aquí afuera. Le va a dar una hipotermia o algo así.

– Tiene un gran abrigo, estará bien por unos minutos en lo que llega la patrulla.

– ¡MAI! ¡No podemos dejarla aquí!

Vemos que la chica, aún estando noqueada empieza a temblar y me siento mal por ella.

– Bien, ayúdame a cargarla para meterla a casa.

– ¡¿En serio?!

– Así es, pero lo haremos bajo mis términos y no los cuestionarás ¿De acuerdo?

– Sí, de acuerdo.

La tomamos de brazos y piernas y como podemos, la metemos con nosotras a la casa.


Sala de Mai

Al llegar a la sala, la sentamos en una silla y la amarramos de brazos y piernas con cinta canela contra la misma.

– Bien, así no podrá hacer nada si intenta atacarnos.

– Grrrr… Mai – muy molesta – no puedo creer que de verdad amarraras a Santa.

– ¿Cuántas veces te he dicho que esta chica no es Santa?

– ¡¿Pero que tal que si lo es?! Es decir ¡Mírala! Tiene el cabello blanco, el traje de Santa, las botas de Santa y estaba en el tejado a la mitad de la noche de navidad ¿De verdad una parte de ti, no cree que podría ser Santa?

Odio mucho admitirlo, una parte de mí en verdad desearía que Reo tuviera razón, pero esta noche yo soy la responsable de esta casa y no puedo dejar influenciar mi decisión por simple sentimentalismo.

Debo ser firme y convencer a Reo, pero ¿cómo?

– Ven Reo, acompáñame.

– ¿Eh? ¿A dónde vamos?

– Al tejado. Estarás de acuerdo en que si esta chica en verdad es Santa, habrá llegado en un trineo lleno de regalos atado a Renos ¿no es cierto?

– Así es.

– Entonces, si vamos arriba y no vemos ningún trineo ni renos ¿podremos llamar a la policía?

– Mmmhh… bueno, eso…

– Muy bien, vayamos a ver.

– ¡Kyaaaa! ¡Espera!


Tejado – Casa de Mai

Subimos el tejado y cuando llegamos, observamos…

– No puedo creerlo.

Un trineo atado a 8 renos al frente y una bolsa aparentemente vacía en la parte trasero.

– ¿De verdad es un trineo?

– ¡Ya Ves! ¡Te dije que esa chica era Santa! ¡Te lo dije! – su emoción se ve interrumpida, cuando se pregunta – Aunque ¿Dónde están los regalos? Y ¿Por qué trajiste a tus hermanitos contigo?

Los observa, ambos con sus pijamas aún puestas y abrazados a mi cintura.

– ¿Bromeas? Estás loca si piensas que los dejaría allá abajo con una posible asaltante en casa.

– ¡Trineo!

– ¡Hey, ustedes dos, esperen!

Mis hermanos se sueltan de mi cintura y van corriendo al trineo, donde se meten.

– ¡Mira Onee-chan! ¡Es el trineo de Santa!

– ¡Y hay varios dulces aquí!

– ¡Hey, no coman eso!

Se los quito antes de que puedan probarlos.

– Escúchenme bien ustedes dos ¿No recuerdan lo que dice mamá? No pueden andar comiendo dulces del trineo de un desconocido. Podrían ser malvados o algo peor.

– Pero Reo Onee-chan ya va por el quinto.

Al voltear a verla, la encuentro ya abriendo su quinto dulce de la bolsa.

– ¿Qué?

– Ay, Reo – estrello mi mano contra mi frente y al ver que los dulces son seguros, mis hermanitos empiezan a comer también.

Aprovecho que están distraídos con los dulces para analizar más a fondo el trineo.

– De verdad… parece auténtico ¿Cómo le habrá hecho para subirlo acá arriba? A menos que esa chica en verdad… ¿sea Santa?

Camino y observo a los renos amarrados a él, todos de mirada muy amable y gentil. Sonrío cuando uno de ellos me lame la mano mientras lo acaricio.

– Quizás esta chica ¿En verdad es Santa?

Sea lo que sea, ahora estoy comprometida a llegar al fondo de esto y descubrir la verdad. Pero para eso, necesitaría hacer unas preguntas.

– A ver todos, bajen de ese trineo y vengan conmigo de vuelta abajo.

– ¡¿Eh?! ¿Por qué? – preguntan los tres.

– Aquí esta muy divertido.

– Si, además tenemos muchos dulces.

– No me importa si tienen dulces o no.

Como no me obedecen, me subo al trineo con ellos para que me hagan caso.

– Soy la mayor aquí y por lo tanto, la responsable de cuidarlos, y les digo que es hora de volver abajo para resolver todo este embrollo, así que ¡Andando!

Pero en el momento que digo la palabra "Andando", los renos comienzan a moverse y en poco tiempo, corren en camino al vacío.

– ¡Wuaaaaahhhh! ¡Mai!

– ¡Sujétense bien!

Abrazos a mis hermanitos y justo cuando pienso que nos vamos a estrellar, el trineo arranca y se eleva por el cielo, dejando nuestra casa atrás.

– Esto… esto es increíble. Estamos… ¡Estamos Volando!

Vemos las casas con sus chimeneas desde arriba y en verdad es una vista espectacular. Lastima que no dura mucho, ya que a los pocos segundos los renos vuelven a bajar y aterrizan en el tejado de otra casa.


Tejado de otra casa

Un aterrizaje perfecto, cuidadoso y seguro, asegurando que ninguno sale herido.

– Estamos bien, ¡Estamos vivos! – grito.

– ¡Hurra! – mis hermanos también divertidos.

– ¿Viste eso, Reo? ¿Verdad que fue increíble? ¿Reo?

– Uhhh…

La veo con la cara fuera del trineo y recostada como si fuera a vomitar.

– No quiero volver a hacer eso en mi vida.

Río al verla de esa manera y con cuidado bajo del trineo.

– Veamos ¿Dónde estamos?

Observo nuestra casa a solo unas dos cuadras de donde estamos.

– Esa es nuestra casa ¿De verdad volamos tan poquito?

Mis hermanos la ven maravillada, mientras Reo sigue recostada en el trineo.

– Te concederé la razón esta vez Reo, en verdad es muy posible que este sea el verdadero trineo de Santa.

Esta tan mareada, que ni siquiera tiene ánimos de decir "Te lo dije".

– Ahora ¿Cómo volvemos a casa?

Me vuelvo a subir al trineo con mis hermanitos y Reo.

– ¿Qué fue lo hice para que avanzaran allá atrás? Veamos… ¡Andando!

Pero los renos no hacen nada.

– ¡Andando!

Siguen sin moverse.

– ¿Por qué no obedecen?

– Quizás primero debes entregar los regalos.

– ¿Uh? ¿Cuáles regalos?

Mis hermanos abren la bolsa antes vacía y de ella sacan un par de regalos.

– Vaya, así es como funciona esto ¿Eh?

Tomo ambos regalos y leo los nombres de 'Kitajima Sara' y 'Kitajima Kaede' en ellos.

– Esta debe ser la casa de Kaede y Sara. Me pregunto que habrán pedido.

Decido aguantarme la tentación de abrirlos y guardo los regalos de vuelta en la bolsa para entregarlos.

– Muy bien, entonces vayamos a entregarlos.

– De acuerdo – dice Reo – me quedaré a cuidar el trineo y a tus hermanitos en lo que vuelves, Mai.

– Ni loca, tú vienes conmigo.

– ¡¿Qué?! ¿Acaso piensas dejar a tus hermanitos solos?

– Por supuesto, ellos son perfectamente capaces de cuidarse ellos solos. Además, si te quedaras con ellos, es más probable que ellos terminen cuidándote en lugar de tú a ellos.

– Grrrr… ¡Kyaa, Mai!

Reo hace un regaño y la cargo conmigo junto con la bolsa de regalos y bajo del trineo.

– Enseguida volvemos, cuiden el trineo.

– ¡Okay, Onee-chan!

– ¡Espera, Mai! ¡No vayas a...! ¡KYAAAAAAAAAA!

Lanzo a Reo por la chimenea junto con la bolsa de regalos y luego me meto yo misma con ella.


Casa de Kaede y Sara – Noche

Aterrizamos sanas y salvas al fondo de la chimenea y salimos de ella junto con la bolsa de regalos.

– ¡¿Podrías avisarme antes de lanzarme, tarada?!

– Shhhh, silencio Reo. Recuerda que es pasada la medianoche. A esta hora ya deben de estar dormidas… ¿o no?

Escuchamos unos gemidos y algo parecido a aplausos viniendo de la habitación de ambas.

Nos acercamos un poco para escuchar mejor y en voz baja escuchamos…

– ¡Ahí, Kaede-chan! ¡Justo ahí! Méteme tus dedos tan profundo como puedas. Kaede-chan, Kaede-chan…. ¡Aaaaaaaaahhhh!

– ¡¿Esas dos siguen haciéndolo?! – pregunta Reo en voz baja.

– Shhh… silencio Reo.

Tapo su boca y la llevo conmigo a la sala.

– ¿Es que esas dos no saben que para que las visite Santa, tienen que estar dormidas?

– Eso no importa. Además, les estamos entregando sus regalos justo aquí y ahora. Deberías alegrarte por ellas de seguir mostrándose su amor a esta hora.

Reo no responde nada y en su lugar, la tomo de la mano.

– Ven, vayamos a dejar los regalos.

– Bien.

Sacamos los regalos y los dejamos debajo de su árbol de navidad.

– Muy bien, ahora… Oh.

Observo la lista en mi traje y veo que se marcan los nombres de Kaede y Sara como "Entregados" al igual que el contenido de su regalo.

– Así que ambas pidieron un conjunto especial de cosplay para la otra. Sin duda tendrán una navidad muy divertida por la mañana.

Guardo la lista de nuevo conmigo y dirijo a Reo de vuelta a la chimenea.

– Ven Reo, vayamos de vuelta al trineo, antes de que… ¡Reo!

La encuentro tomándose la leche y galletas que habían dejado junto al árbol.

– ¿Qué? Se supone que las dejaron para Santa ¿No?

– Reo, no tenemos tiempo para esto. Tenemos que irnos antes de que…

Pero en ese momento, la puerta de la habitación se abre y Kaede sale de ella, completamente desnuda y sudada.

– Kaede-chan, vuelve a la cama.

– Ahora voy Sara, necesito algo de agua.

Aunque según ella esta sola, sale cubriendo con una mano sus tetas desnudas y con la otra, buscando algo en el sillón de la sala.

– Cielos Sara ¿En dónde dejaste mi ropa esta vez?

La observamos buscando su ropa en la sala y mientras tanto, le indico a Reo en secreto que vuelva conmigo.

– ¡Reo! ¿Qué rayos estás haciendo? Hay que salir de aquí ya.

– Ya voy, espera. Solo un momento más...

Intenta agarrar la última galleta del plato antes de irse, pero en el momento que la agarra, el plato se cae de la mesa, ocasionando un pequeño ruido que hace que Kaede volteé.

– ¿Eh? ¿Pero qué…? ¡Kyaaaaaaaa!

Al vernos, de inmediato cubre sus partes íntimas y tetas lo mejor que puede (aunque estas están tan grandes, que apenas si cubre algo).

Las tres nos quedamos petrificadas, sin estar seguras de que hacer, hasta que finalmente Reo le dice.

– ¿En serio no pudiste salir con un bracier al menos?

– ¡SARAAAAAAAAAAAAAAAA!

– ¡Corre!

Saltamos de inmediato de vuelta a la chimenea y al volver al tejado, abordamos el trineo inmediatamente.

– ¡Onee-chan! ¿Qué paso?

– Nada importante ¡Andando!

El trineo despega y salimos a la siguiente casa.

Aterrizamos sanas y salvas y una vez ahí, nos tomamos un momento para respirar.

– Cielos, eso estuvo cerca.

– Demasiado cerca.

– Bien. Tendremos que ser mucho más cuidadosas y rápidas la próxima vez.

– ¡¿EH?! ¿Quieres decir que vamos a volver a hacerlo?

– Por supuesto, aun quedan muchos regalos que repartir.

Bajo del trineo con la bolsa de regalos a la espalda y le digo.

– ¡Vayamos, Reo! ¡Tenemos una navidad que entregar!


Inicia Montaje Musical

Bajamos por la chimenea a la siguiente casa y comenzamos a repartir regalos de las distintas casas de la ciudad, incluidas las de las nuestras mejores amigas y parejas de Saint Michael's.

Casa de Nanami y Yuuna

Al entrar a la casa de Nanami y Yuuna, observamos un gran rastro de ropa interior tirada en el suelo, la cual lleva directo hacia su habitación donde la luz esta encendida y se escucha que lo están haciendo.

– ¡Onee-sama! ¡Espera, no puedes!

– ¿Qué sucede, Nanami? Acaso ¿No deseabas que estrenara mi nuevo regalo contigo? Pues lo siento mucho, Nanami, pero Esta noche... Eres toda mía – mirada de depredadora salvaje.

– Onee-sama ¡Kyaaaaaaaaaaaaaa!

Ignorando sus gemidos, sonrío divertida al ver los calzoncillos de ositos de Nanami tirados en el piso, mientras que Reo se repugna al ver el gigantesco bracier de Yuuna también tirado ahí al lado.

Dejamos sus regalos bajo el árbol (un juego de repostería para Nanami y una lencería súper erótica para Yuuna) y salimos a la siguiente casa.

Casa de Shizuku y Eris

Nuestro siguiente destino es la casa de Shizuku y Eris, quienes también lo están haciendo en su habitación y no se dan cuenta de nuestra presencia.

– ¿Qué pasa, Shizuku? Acaso disfrutas de las magnificas tetas que tu novia extranjera tiene para ti? Eres una pervertida.

– Eris... ¡MMMHHH! – se escucha como la ahoga entre ellas y continua hablando.

– Ah, pero descuida que así te amo, así que disfrútalas tanto como puedas ¡Ah, Shizuku!

Nuevamente las ignoramos y me dirijo a la sala para dejarles sus regalos bajo el árbol (Un nuevo juego de pergaminos y tinta para Shizuku y unos dulces navideños con licor de su país natal para Eris).

Pero justo cuando estoy por irme, volteo a ver a Reo y la encuentro, tomando el gigantesco bracier de Eris en sus manos.

Lo mira maléficamente con unas tijeras en mano y dice.

– Ahora verás maldita tetona, lo que le pasará a tu bracier cuando…

– ¡Reo!

– ¡Kyaaaaa, Mai!

La tomo en mi brazos, dejando el bracier de Eris de vuelta en donde estaba y la llevo de vuelta a la chimenea conmigo para que no nos escuchen.

Casa de Risa y Miya

Llegamos a la casa de Risa y Miya, donde esta vez pongo a Reo a cargo de dejar los regalos.

– Quédate aquí y no hagas nada estúpido.

– Como sea.

Me acerco rápidamente a la habitación donde se encuentran Miya y Risa, para asegurarme que estén dormidas y no se den cuenta de nuestra presencia.

Pero al igual que las otras parejas...

– Cielos Miya ¿De verdad es necesario que use esto?

– Por supuesto, tenerte aquí acostada en la cama en esa exótica lencería roja, es todo lo que necesito para navidad. Esas panties rojas húmedas que llevas puestas serán una excelente adición para mi colección.

– ¿Tu colección?

– Ah, no importa, ignora eso. Ahora, si me lo permites... es hora de probar mi regalo.

– Miya ¡Miyaaaaaaaaaa!

Se ve que les espera una larga noche a ambas, así que decido no interrumpirlas y me vuelvo a la sala para dejar sus regalos bajo el árbol (unas agendas y plumones de colores para Risa, y unas infusiones de té del extranjero para Miya).

Estoy por irme, cuando la curiosidad me gana y observo un tierno álbum de fotos que descansa sobre el sillón de la sala.

Sonrío al verlo mientras como una de las galletas que habían dejado junto al álbum, pensando que quizás encontraría unas lindas fotos navideñas en él.

Pero en su lugar, descubro que se trata de un álbum en el cual, Miya categoriza las panties usadas de Risa por color, tamaño, humedad, etc.

– Cielos…

– ¿Qué es eso, Mai?

– ¡No es nada!

Lo cierro de inmediato antes de que Reo lo vea y nos vamos a la siguiente casa.

Casa de Takako y Runa

Después llegamos al departamento de Rena donde al parecer, se encuentran pasando la noche Takako y Runa.

Nuevamente, Reo es la encargada de dejar los regalos y mientras lo hace, escucho otra vez a la pareja de esta casa haciéndolo todavía a esta hora de la madrugada.

– Haz sido una niña muy mala este año, Sensei. Si quieres que Santa te deje algún regalo, tendrás que hacerme mucho el amor esta noche.

– ¡Ah, Runa! ¡Aaaaaaaahhhhh!

– Cielos, para ser una niña, sí que tiene energía – me digo a mí misma antes de volver con Reo

Pero entonces, escucho una tercera voz venir de la habitación, que no es de Takako ni Runa.

– Cuidado Runa, aunque aún seas una loli, no vayas a aplastar demasiado de la pobre de Takako, recuerda que es muy sensible.

– ¡Ya te he dicho que no me llames loli!

"¡¿EH?! Espera ¿Quién esta también ahí mientras lo hacen?"

Nuevamente la curiosidad me gana y asomándome un poco a la habitación, observo a Rena-senpai sentada sobre una silla completamente desnuda, masturbándose con una mano y grabando con la otra con una cámara de mano.

– ¡Ah, chicas! Este video casero es el mejor regalo de navidad que me podrían haber dado ¡Muchísimas gracias!

– Rena-senpai.

– No le hagas caso, Sensei. Esta noche, quiero que solo tengas ojos para mí.

– Runa ¡Aaaaaaaahhhhh, Runa!

– Cielos.

Súper avergonzada por descubrir esto, me vuelvo con Reo para que nos vayamos.

– ¿Ya terminaste? Hay que volver al trineo antes de que nos vean y… ¡Reo!

Junto al regalo de Takako (unos libros de docencia y masa para hacer pancakes para Runa) descubro a Reo nuevamente cono una sonrisa malvada, queriendo cambiar el regalo que había encargado Runa (un juguete sexual automático) por un cuaderno para colorear y crayones de primaria.

– ¿Qué? Es solo una broma ¡Kyaaaa!

Le doy un pequeño golpe en la cabeza y me la llevo conmigo de vuelta a la chimenea.

Fin del Montaje Musical


Tejado de Rikka y Sayuki – Noche

Finalmente, llegamos al departamento de Rikka y Sayuki, donde nuevamente dejamos sus regalos bajo el árbol (un masajeador de pies para Rikka y unos juguetes de gatita para Sayuki) y nos salimos antes de que nos descubran mientras están haciendo el amor.

– Quiero que lamas mucho esta noche a esta gatita, Rikka-nya.

– Sayuki-chan... ¡Aaaaahh, Sayuki!

Aunque dudo mucho que se hayan dado cuenta de algo, ya que al igual que nuestras demás amigas, ellas también se encontraban haciendo lo suyo a todo volumen cuando llegamos y cuando salimos.

– Estas chicas… ¡¿Es que acaso ninguna sabe que Santa no te visitará si estas cogiendo y no dormida?! – grita Reo muy molesta una vez estamos arriba en el tejado.

Yo por otra parte, río divertida ante su comentario y me alegro de saber que mis amigas también saben divertirse en la noche de navidad.

– Muy bien, vayamos a la siguiente casa ¡Andando!

Tomo las riendas del trineo y volamos de vuelta al cielo en camino a la siguiente casa.

Para entonces ya me he acostumbrado a esto de entregar regalos, pero aún así, me pregunto por cuanto tiempo más seguiremos haciendo esto.

Sin embargo, mis pensamientos se ven interrumpidos cuando escuchamos un silbido en el cielo y entonces, los renos cambian la dirección en la que van.

– ¡Wow! ¿Qué pasa?

– ¿Qué les pasa a estos renos? ¡Manejen en una sola dirección! – les grita Reo.

– ¡Mira Onee-chan! ¡Volvemos a casa! – me avisa mi hermanita.

Y al voltear abajo, observo que efectivamente estamos regresando a casa y no solo eso.

Arriba en el tejado, se encuentra la chica albina vestida de Santa, a la que habíamos dejado noqueada y amarrada en nuestra sala, con un silbato plateado en forma de reno en su mano y una mirada claramente furiosa con nosotras.

– Oh, oh, ya lo había olvidado – esto se va a poner feo.

Aterrizamos sanas y salvas en el tejado de mi casa.

– Escúchenme bien, niños. Quédense aquí y no vayan a bajar hasta que yo les diga ¿Entendido?

– Entendido, Onee-chan.

– Muy bien ¿Vienes conmigo, Reo?

– ¿Acaso tengo opción?

Las dos bajamos del trineo y nos encontramos a la chica vestida Santa, mirándonos furiosas.

– ¡Hola! – intento saludarla alegre – ¡Buenas noches y Feliz Navidad! Tú debes de ser la verdadera Santa ¿no es cierto? Mucho gusto, nosotras somos…

– Sawaguchi Mai y Kawamura Reo – sorprendida de que conoce nuestros nombres – ustedes dos son las idiotas que viven en esta casa ¿no es así?

– Ah… bueno…

– ¡¿Es que acaso tienen copos de nieve en la cabeza?! – nos grita furiosa – No solamente les bastó con tirarme del tejado y amarrarme, sino que además ¿Me roban el trineo y me dejan atada por quien sabe cuántas horas? ¿Acaso son idiotas o qué? ¡¿Y Dónde Rayos Esta Mi Bracier?!

Ambas observamos que detrás de su abrigo rojo, tiene una gran parte de su escote descubierto donde debería estar su bracier.

Volteo a ver a Reo, quien silba hacia otro lado y observo el bracier de la chica ahí tirado en el tejado y cortado con tijeras como lo quería hacer con el de Eris.

– ¡Reo! – le doy un zape en la cabeza.

– ¡Auch! ¡Es su culpa por tener las tetas tan grandes!

– Ustedes dos, par de tontas ¡¿Tienen idea de lo que hicieron esta noche?!

Ahora más que molesta, la verdadera Santa se muestra decepcionada y entonces se pone triste.

– Ahora, no hay manera en que pueda entregar el resto de los regalos a tiempo.

Reo y yo nos volteamos a ver algo culpables y comienzo a explicarle.

– Verás… en realidad, nosotras…

– ¡SANTA!

En ese momento, mis hermanitos salen del trineo y van corriendo con la chica.

– ¡WOW! ¿Pero a quienes tenemos aquí, si no a los pequeños Sawaguchi?

Se hinca en una pierna para poder abrazarlos ya más alegre y contenta.

– ¿Cómo han estado? ¿Se han portado bien este año?

– ¡Así es, Santa! Salimos con nuestras hermanas mayores a repartir regalos en tu trineo – le platica mi hermanita.

– Ellas… ¡¿hicieron qué?! – sorprendida.

– ¡Sí! – continua mi hermanito – Volamos en tu trineo y cuando aterrizábamos, Onee-chan y Reo-nee bajaban por la chimenea y dejaban los regalos bajo el árbol ¡Fue fabuloso!

– Ellas de verdad… ¿hicieron eso?

– ¡Así es, Santa!

Esto deja sorprendida a aquella chica, quien piensa en lo que mis hermanitos le han dicho y finalmente les dice.

– Hicieron un muy buen trabajo esta noche, pequeños – acaricia la cabeza de ambos – ahora vayan a su cama a dormir o se quedarán sin regalo ¿Esta bien?

– ¡De acuerdo, Santa! ¡Buenas noches, Onee-chan! ¡Buenas noches, Reo-nee!

– ¡¿Qué?! Entonces yo también me voy a dormir – Reo esta por irse, hasta que la detengo.

– ¡No tan rápido!

– ¡Kyaaaa!

Mis hermanitos salen de la azotea y bajan de regreso a su habitación. Seguro que después de nuestra larga aventura, caerían dormidos de inmediato.

Nos quedamos a solas con Santa allá arriba, quien finalmente suspira dejando ir su ira y nos dice.

– Bien, supongo que por el trabajo que hicieron esta noche, las perdonaré esta vez. Muchas gracias por ayudarme.

– Ah, no fue nada. Más bien nosotras nos disculpamos por haberte amarrado… y dejado sola, y robar tu trineo, y arruinar tu bracier – avergonzada mientras lo digo.

– Descuida, supongo que es lo que habría hecho cualquiera de ver a una impostora en su casa. Debo de tener más cuidado el próximo año que entregue regalos. Pero en fin, gracias por ayudar a Santa, chicas.

– Santa.

– ¿Ya ves? Te dije que esta chica era Santa – dice Reo orgullosa.

– Oh, en realidad yo no soy Santa.

– ¡¿Eeeeeeeehhhhh?! – ambas sorprendidas.

– ¡¿Entonces tú no eres Santa?! – Reo molesta – ¿Entonces que haces aquí?

– Ash, bueno, no soy la Santa que ustedes conocen. Soy una de las hijas de Santa, me llamo Yuki.

– ¡¿Yuki-san?! Entonces ahora ¿Tú repartes los regalos?

– No exactamente, con lo rápido que ha crecido la población estos últimos siglos, obviamente mi papi ya no puede entregar todos los regalos en una noche, así que desde hace unas décadas, mis hermanos, hermanas y yo nos los repartimos por continente para ayudarlo a terminar a tiempo.

– Ya veo.

– Y es que luego no entiendo, por qué tenemos que hacer este trabajo tan a la antigua. Ya le he intentado explicar que podemos usar Amazun o un partnership con YUri-ber para repartir los regalos, pero no, él a fuerzas quiere que sigamos usando los trineos para hacerlo. Boomer.

No lo había notado hasta ahora, pero esta chica parece tener una actitud un tanto fresa. De nos ser porque acaba de decir que lleva décadas haciendo este trabajo, por su actitud y su físico diría que ha de tener unos 24 años.

– En fin, será mejor que me vaya yendo para apurarme a terminar de entregar estos regalos. Seguro que mi novia ya me debe de estar esperando en nuestra casa en el polo norte para que nos pongamos a cog… cocinar juntas, jaja – nerviosa al darse cuenta de lo que iba a decir.

– Ah que bueno, yo pensé que ibas a decir que a coger.

– ¡Reo! – le doy un zape en la cabeza.

Yuki se dirige a la bolsa de regalos en el trineo y saca cuatro regalos de ella.

– Tengan, estos dos regalos grandes son para tus hermanitos, y estos dos más pequeños son para ustedes dos.

– ¡Genial! – Reo lo toma de inmediato encantada.

– De acuerdo – recibo mi regalo y los de mis hermanitos – muchas gracias por esto, Yuki-chan.

– No hay de que.

Se prepara para irse, pero antes se acuerda.

– ¡Ah, y por cierto! Será mejor que sus regalos no los abran en frente de sus hermanitos. Ábranlos solamente ya que estén a solas en su habitación ¿Okay?

– ¿Uh? ¿Qué son?

– Solo son unos regalos de agradecimiento de una chica a otra.

Nos guiña el ojo y se sube al trineo.

– ¡Nos vemos chicas y Feliz Navidad!

– ¡Feliz Navidad, Santa!

Vemos como su trineo se pierde en la distancia, y Reo y yo volvemos a casa.


Habitación de Mai y Reo – Noche

Finalmente, tras nuestra larga aventura de esta noche, Reo y yo volvemos a mi habitación donde pasamos a quitarnos toda la ropa que llevamos encima para acostarnos juntas en la cama.

– Listo, ya quedaron los regalos de mis hermanitos y el mío a salvo bajo el árbol. Ahora solo falta… ¡Reo!

Pero cuando volteo con Reo, la encuentro sobre la cama con su regalo sobre las piernas preparándose para abrirlo.

Voy con ella y se lo quito de sus manos.

– ¿Qué pasa? Sabes muy bien que los regalos de navidad no se abren hasta mañana.

– Pero ya escuchaste a Santa, o Yuki-san quiero decir. Tenemos que abrir nuestros regalos justo ahora antes de que sea de mañana ¿En verdad quieres abrir tú regalo frente a tus hermanitos después de lo que nos dijo?

– Hmm… bueno, supongo que tienes algo de razón. Adelante, puedes abrirlo.

– ¡Genial!

Reo lo abre muy emocionada.

– Me pregunto que será. Ojalá sean galletas o dulces, o maquina de helado infinita. Lo que sea será bueno, siempre y cuando no sea… ¿Uh?

Al abrirlo, vemos que se trata de un dildo de doble lado con la característica especial de ser transparente y bastante frío al tacto.

– ¡Wow! Esta congelado ¿Por qué Yuki-chan nos regalaría esto?

Leo la nota que viene al lado y dice

"Para que vivan la experiencia del polo norte. Saludos, Yuki-chan".

Sonrío al leer la nota y le pregunto a Reo.

– ¿Qué dices, Reo? ¿Te gustaría ponerlo en uso esta noche?

– ¡¿Estás loca?! ¿Piensas meter esa cosa en ti?

– No solamente en mí, también pienso meterlo en ti.

Pongo la punta en dirección a mi entrada y…

– Muy bien, aquí voy…

– ¡Mai, no lo hagas!

– ¡Aaaaaaaaaaaaahhhhhhh!

La sensación de la textura congelada de aquel dildo, combinada con el calor intenso de mi interior, generan una sensación tan fantástica, que siento que me voy a desmayar en el momento que entra.

– ¡Esto es increíble! Reo ¡Tienes que probarlo!

– ¡Ni loca! ¡Ni pienses que voy a…! ¡KYAAAAAAAAAAA!

Al final, consigo meterlo en ella y una vez se ha acostumbrado a la sensación congelada, continuamos haciéndolo con aquel regalo toda la noche, y a la mañana siguiente cuando apenas nos íbamos a dormir, mis hermanos fueron a despertarnos para que abriéramos los regalos con ellos.

Gracias a Dios conseguimos cubrirnos bajo las sabanas en cuanto entraron y ocultamos el dildo bajo la cama para que no lo vean.

Bajamos, abrimos los regalos con ellos y así, tuvimos una muy alegre y divertida mañana.

Y de parte de todas las mejores parejas, solo nos queda decir...

¡Feliz-Yuri-Navidad!

Nanami y Yuuna, Kaede y Sara, Mai y Reo, Takako y Runa, Shizuku y Eris, Risa y Miya, Rikka y Sayuki.

FIN


¡Feliz Yuri-Navidad a Todas y Todos! ¿Qué les pareció esta historia? Al principio pensé en redactarla con todas las mejores parejas como protagonistas relatando como pasaban la navidad con su pareja, pero entonces se me ocurrió esta historia inspirada en cierta película navideña y finalmente, dio como resultado esta divertida historia.

¡Espero les haya encantado y esperen el capítulo final de esta ¡Feliz Yuri-navidad 2! este Sábado 31!

Hasta entonces, pasen una muy ¡Feliz-Yuri-Navidad! :D

PD: Quiero escribir una historia spin-off con Yuki-chan y su novia jajaja xD