Con veinte años, Morikawa Suzu nunca pensó que pasaría llorando y sin dormir dos días enteros por culpa de su ex novio de la universidad, el popular Kim Taehyung.

Había sido su primer novio. Había sido su primer amor real. Y solo habían durado un puto mes.

¡Lo siento! Pero me gusta otra chica ahora, jaja.

Aquella ridícula forma de terminar con ella había sido un golpe duro para su ego, haciendo trizas su autoestima. Después de haber conseguido salir con el chico más popular de la universidad, casi como la cliché historia del popular y la nerd…

Taehyung salió con eso.

Pero podemos seguir siendo amigos, ¿no?

-Me ha bloqueado…-sollozó la chica, observando la inexistente foto de contacto del rubio en LINE.-Puta vida.

Había hecho de todo para ser una novia que estuviera a la altura de él. Había mejorado un poco su forma de vestir, se había empeñado en arreglarse lo suficiente para verse decente y mejorar su actitud huraña pero nada había servido.

Tae la había dejado.

¿Estaría disfrutando en ese momento de alguna cita con su nueva novia?

¿Estarían besándose después de algunos tragos en el bar cercano a la universidad?

¿Habría disfrutado de un buen polvo con ella?

-¡No voy a sacar nada pensando en esas cosas!-chilló, haciéndose un ovillo sobre su cama. Cerró los ojos, dispuesta a tratar de dormir un poco, dos días de insomnio podrían matar a cualquiera, cuando el sonido de notificación en su celular la despertó por completo. Maldiciendo, tomó el aparato que se encontraba debajo de la cama por alguna inexplicable razón y encendió la pantalla, encontrándose con un anuncio publicitario que nunca pensó recibir.

"Novio de alquiler

¿Quieres tener una cita de ensueño y dejar de lado el estrés y los problemas de las relaciones reales?

¿No sabes cómo tratar a los chicos en la primera cita?

¿Te gustaría convertirte en la novia perfecta?

¡Puedes conseguir esto y mucho más a través de nuestros servicios de novios de alquiler!"

La imagen de Taehyung volvió a su mente besando lujuriosamente a alguna chica de rostro desconocido, mientras le decía una y otra vez que ya no quería seguir con ella pero que podían seguir siendo amigos. Estaba harta de esa situación. Le dolía, ¡obvio que le dolía! Pero sabía que no podía seguir eternamente llorando por alguien que la había dejado por culpa de su físico y su personalidad.

-Ya no quiero seguir con esto…-susurró, apretando el botón de "acepto" con despecho.

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-Aun no puedo creer que esté haciendo esto…-susurró Suzu, apoyándose en el pilar fuera de la estación principal. Tres días atrás, había contratado los servicios de un novio de alquiler y ahora, esperando su llegada, ya no estaba tan segura de su acción temeraria.

¿Volverá a ser un desastre como con Taehyung? Se preguntó, observando por milésima vez la foto de perfil de su apuesto novio de alquiler, quien sonreía con seguridad a través de la pantalla.

Cada vez que se había enamorado de un chico, todo había terminado mal para ella y aunque esta vez fuera un novio alquilado…

-Jeans rasgados y sudadera color mostaza.-una voz masculina la sobresaltó, desviando su vista a unos ojos oscuros que la hipnotizaron inmediatamente.-Eres Suzu, ¿no?

La sonrisa cautivadora y sus rasgos varoniles provocaron latidos desbocados en el joven corazón de la chica, quien no podía creer que realmente, ese chico fuera él. Un novio de alquiler de categoría S, el mejor catalogado por cientos de chicas en el sitio web de novios de alquiler. Era tan guapo… Tan atrayente…

-¿Suzu?-su voz la volvió abruptamente a la realidad.

-Ah… Err… ¿Si?

-¿Vives por aquí cerca?-preguntó el pelinegro, acercando su rostro al de ella, lo que la puso automáticamente nerviosa.

-No... Exactamente…

-¡Vaya! Igual que yo… A decir verdad, estaba un poco perdido, que bueno haberte encontrado.-sonrió, rodeando los hombros de la chica con su brazo.-¿Por qué no vamos a algún lugar a comer algo? Yo invito.-ofreció, infundiéndole el valor suficiente a la chica para asentir torpemente.

Media hora después, Suzu se sentía lo suficientemente confiada como para comenzar a hablar sobre su vida estudiantil o sus intereses. Su compañero escuchaba todo aquello con genuino interés y hacía preguntas o comentarios que la animaban aún más a seguir hablando de su pasión por el diseño o los animales, temas que sorprendentemente, compartía con su novio.

No puedo creer que sienta que esto es una verdadera cita… Pero entre más hablo con él y más lo veo… Su ropa, su estilo, ¡todo de él es muy lindo y atrayente!

-¿Quieres otro té, Suzu?

Cualquiera que sea su novia de verdad será muy afortunada… No habrá persona que no le envidie por estar con él, suspiró, sintiendo su corazón latir a gran velocidad, lo que sacó un sonrojo involuntario por parte de ella.

-¿Suzu?

La joven volvió a la realidad, asustada de que sus pensamientos hubieran sido verbalizados por su boca sin que se diera cuenta. Pensar en lo guapo, genial e interesante que era su novio de alquiler la deprimía por alguna extraña razón, o, más específico, porque sabía que nunca podría estar verdaderamente con alguien como él. O con cualquier chico decente.

-Perdón, me quedé pensando en algunas cosas.-se disculpó, recordando que debía pagarle antes de que se acabara la cita, no quería quedar como una irresponsable.

-¿Cómo cuáles?-quiso saber él, viendo cómo su compañera le extendía algunos billetes con evidente incomodidad. No era necesario que lo hicieras, suspiró internamente, aceptándolos, sin embargo, con una afable sonrisa.

-Tal vez en un futuro me gustaría adoptar un perro o un gato.-mintió ella.-Aunque no podría ser uno tan grande ya que vivo en un departamento de un ambiente.

-¿En serio? ¡Yo también vivo en un departamento así!-el entusiasmo del pelinegro logró alejar momentáneamente los deprimentes pensamientos de la chica.-Tengo un gato pequeño viviendo conmigo ¡y es súper adorable!

-¿En serio? ¿Cómo se llama? ¿Cuántos años tiene?-preguntó Suzu, olvidándose de que estaba en plena cita con aquel atractivo muchacho, tal parecía, cuando se trataba de animales, se olvidaba del mundo.

-Él es Choky.-el chico le mostró la foto de un pequeño gatito calicó, quien aparecía durmiendo entre varios cojines.-Tiene seis meses.

-Ay, es muy lindo.-admitió ella, envidiando al pequeño animal. Sonaba bien tener de amo a alguien como su compañero.

-Esto me da una buena idea.-Suzu vio la sonrisita del chico y su corazón volvió a dar un vuelco con solo ese gesto.-¿Por qué no vamos a un refugio de animales? ¡Tal vez te animes a adoptar a algún nuevo compañero!

-Pe-Pero… ¿Está bien? Digo, estamos en una cita y… No sé, podría aburrirte algo como eso.

-¿Aburrirme? ¡Claro que no! Ya te dije, me encantan los animales e ir a un refugio contigo es una idea que me gusta mucho más.-confesó, rozando sutilmente su mano con la punta de sus dedos.-¿Qué me dices?

Aunque sabía que era una mentira, la chica no pudo decirle que no a aquellos ojos oscuros que la observaban de una forma cálida que nunca había experimentado con otra persona. Así que, una hora más tarde, ambos se encontraban en las afueras del refugio de animales más cercano, él haciéndole carañotas a la pequeña gatita de manchas café dentro de la caja de transporte, ella fascinada de ver tanta belleza en un solo lugar. Ah, si tan solo Tae se hubiera comportado un poco como él… O tal vez yo hubiera sido más abierta… Las cosas habrían sido diferentes.

-¿Nos vamos?-preguntó él, tomando con naturalidad la mano de Suzu, lo que provocó un caos de emociones en su interior y casi que dejara caer la caja de transporte de su nueva compañera.

Con esa misma actitud, caminaron hasta la estación principal, él conversando de cualquier cosa, ella un poco intimidada con las miradas que cientos de chicas les dirigían al verlos pasar. Muchas susurraban cosas como "parece un idol", "qué guapo es", "¿ella será su novia? o "¡qué suertuda!" que inflaban a ratos un poco su destrozada autoestima. Se sentía bien ser valorada y un poco admirada por algo que no tuviera que ver con lo académico.

-¡Gracias por lo de hoy, fue realmente divertido!-se despidió el chico, una vez llegaron a la estación.

-También lo pasé muy bien, muchas gracias por este día.-sonrió ella, nerviosa.

-¿Nos volveremos a ver una próxima vez?-Suzu tuvo que agarrarse de la caja con todas sus fuerzas para no caer mientras él la besaba con ternura en la frente. La había besado. ¡MIERDA, LA HABÍA BESADO DE LA FORMA QUE MÁS LE GUSTABA A ELLA! ¡MALDITO ENCANTADOR!

-Yo… Creo que sí.

Con una última sonrisa, el chico desapareció escaleras abajo de la estación, dejando a una Suzu con el corazón a punto de salirse de la boca y una pequeña gata maullando de hambre.

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El sentimiento de felicidad solo duró un par de horas. En cuanto entró en el sitio web de novios de alquiler y comenzó a leer con detenimiento los comentarios que varias chicas habían dejado sobre su experiencia con su guapo novio, la ira subió a borbotones por sus mejillas gritando de frustración al saber que todo había sido una puta actuación.

El comienzo fue un poco incómodo para mí pero después se tornó muy agradable.

Su talento es aterrador.

El que me haya besado en la frente me desarmó completamente.

¡A mí también me besó en la frente! Así que no fui la única que cayó en su engaño.

Dijo que teníamos intereses en común pero ahora que leo esto, tal vez no le interese la arquitectura como a mí.

El que pregunte si nos volveremos a ver con esa mirada tierna es como su marca registrada. ¿Quién demonios le diría que no a eso?

Yo también fui engañada por él. Pensé por un momento que tal vez habíamos hecho conexión.

-Lo que viví con él…-Suzu seguía leyendo los cientos de comentarios, sin poder creer que hubiera sido tan estúpida para caer en la actuación del chico amable y preocupado que le había mostrado su compañero.-¡¿TODO FUE UNA ACTUACIÓN?! ¡¿INCLUSO EL BESO EN LA FRENTE?! ¡MALDITO HIJO DE PUTA, JUGANDO CON LOS SENTIMIENTOS DE LA GENTE!

Quiso lanzar lejos su laptop pero sabía que no había otro culpable de su ingenuidad que ella misma, y, si tenía que descargar su enojo y la vergüenza que sentía, no sería con otra persona que el culpable de sus estúpidos arrebatos de adolescente. Dios, me hiciste inteligente para unas cosas pero una completa idiota para otras.

-Prepárate maldito desgraciado… ¡Haré tu vida un infierno!-declaró, volviendo a agendar una nueva cita con el guapo y encantador novio de alquiler, Min Suga.

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-¡Suzu!-con evidente preocupación en su rostro, Min Suga llegó hasta la entrada de la estación principal donde una chica de cabello naranjo lo esperaba con una sonrisa tranquilizadora en su rostro.-Perdón por la demora, quise pasar a comprarte esto.-se disculpó, ofreciéndole una rosa roja con la misma sonrisa cálida que la había desarmado en la cita anterior.

-Gracias, pero soy alérgica a las rosas.-mintió Suzu, arqueando una ceja con asco.

-Oh, ya veo…-respondió Suga, sin saber qué hacer con la flor. No pensaba que justamente Suzu sería de las chicas que serían alérgicas a algo tan romántico como las rosas.-¿Te molesta si se lo doy a otra persona? Digo, para no tenerla conmigo y tengas alguna reacción alérgica.

La pelinaranja negó con calma, viendo cómo su compañero buscaba con la mirada a alguien a quien darle la flor. Finalmente, se la obsequió a una señora de edad avanzada que vendía accesorios para el cabello, quien se lo agradeció con un abrazo emocionado y una sonrisa.

-¿Nos vamos?-preguntó Suga, tratando de rodear su brazo por los hombros de su compañera como en su primera cita, sin embargo, la chica fue más rápida y lo tomó del brazo, sonriendo de una forma que no podía descifrar pero que no auguraba nada bueno para su estabilidad mental.

-Hoy día me gustaría ir al zoo. ¿Podemos?-preguntó con voz dulce, acercando peligrosamente su rostro al de él. Ante este gesto, Suga tragó grueso, nunca le había ocurrido con alguna clienta tener tal tipo de cercanía, generalmente en las citas, él era el que mantenía la dinámica y coqueteaba ligeramente con ellas para hacerlas entrar en confianza.

Ahora, mientras Suzu lo observaba con sus grandes ojos chocolate, no podía evitar sentirse ligeramente nervioso e incómodo al ver que la dinámica estaba siendo controlada por ella.

Aunque no por mucho tiempo.

-¿Y si vamos al refugio de animales que visitamos el otro día?-sugirió, acariciando sutilmente las mejillas sonrosadas de su compañera. Vio su mirada brillar de nerviosismo y creyó que todo había vuelto a la normalidad cuando sintió sus labios rozar su oreja, provocándole una descarga eléctrica.

-En el zoo podemos divertirnos mucho más.-susurró, insinuante.

Con sonrisa triunfante, Suzu se adelantó a su compañero, quien había quedado de piedra ante el vuelco de papeles que estaba tomando su clienta. Comparada con su primera cita, ésta Suzu era demasiado descarada para él.

Una hora después, ambos se encontraban en la sección de baby zoo, admirando los cientos de bebés peludos que se ubicaban en distintos puntos estratégicos y atraían la atención de mucha gente. Suga respiró con tranquilidad al ver que su compañera había vuelto a ser ella misma, emocionada como una niña pequeña mientras esperaba su turno para coger en brazos a un cachorro de tigre.

-¿Cómo está tu pequeña amiga peluda, a todo esto?-preguntó el pelinegro, sonriendo encantador a su compañera.

-Pretty Liar está muy bien, gracias.-respondió, sacando algunas fotos de los cachorros leones que se encontraban cerca de donde estaba.

-¿Pretty...Liar? ¿Así se llama tu gata?-Suga no acababa de entender por qué alguien como su clienta le había puesto un nombre tan extraño a su mascota, sobre todo porque según ella, le encantaban los animales.

-Oh, le digo así de cariño.-Suzu tenía que hacer grandes esfuerzos para no reírse de la cara de su compañero y al mismo tiempo, golpearlo por su perfecta actuación.-En verdad le puse Usotsuki. Ya sabes, significa "mentiroso" en japonés.-comentó con soltura, dándole una mirada de reojo.

-Oh…-si Suga se puso nervioso o incómodo, supo disimularlo muy bien.-¡Me parece un nombre muy original, Suzu! ¡Aunque si se trata de ti, es obvio que tenga un nombre tan interesante! Nada de esos nombres…

-¿No te cansas?-la voz de la pelinaranja estaba cargada de cansancio aunque sus ojos brillaban de rabia. El pelinegro, observando aquel cambio de actitud, calló al instante.-¿No te cansas de todo esto?

-¿De… de qué cosa?-preguntó Suga, aproximándose a ella.

-De fingir que eres el novio perfecto.-Suzu hizo una mueca, alejándose de su compañero.-¡¿No te cansa el jugar con los sentimientos de la gente?!-dijo más fuerte, atrayendo la atención de algunas personas que esperaban en la fila.

-Suzu, ¿puedes hablar…?

-¡No me pidas que hable más bajo porque no tengo ganas de hacerlo!-gritó la pelinaranja, cerrando los ojos con impotencia.-¡Eres igual que el resto de la población masculina de esta tierra! ¡Un verdadero idiota! ¡Hipócrita! ¡Jugando con las chicas como quieres!

Suga vio cómo la gente comenzaba a aglomerarse en torno a ellos, murmurando de preocupación al ver el estado en el que se encontraba la joven mientras sus mejillas se inundaban de lágrimas que caían incontrolables al suelo. Incómodo por el escándalo y las miradas de odio que ya le mostraban algunas chicas, tomó a Suzu de la mano y tiró de ella, alejándose rápidamente hacia la zona de reptiles que a esa hora del día era poco transitada. Agitados, ambos se apoyaron sobre el muro de la entrada del edificio con tal de recuperar el aliento después de haber prácticamente corrido para huir del grupo de gente que había presenciado la escena de la pelinaranja.

-Joder…-Suzu no miró a su compañero pero el cambio en el tono de voz la sorprendió inmediatamente.-No pensé que ibas a ser una chica problemática ni que serías de las que te pondrías en modo llorona, Morikawa Suzu.-soltó, arrinconándola contra la muralla en dos movimientos que dejaron anonadada a la muchacha.

La mirada de Suga había cambiado completamente, ya no mostraba la típica preocupación y calidez de novio perfecto con el que lo había conocido, ahora más bien… ¿Era fría? ¿Dura?

Acaso… ¡¿Este es el verdadero Min Suga?! Se preguntó, perdiéndose de igual forma en aquellos ojos oscuros que parecían una tormenta nocturna incontrolable a punto de comérsela.

-¿Quieres que me despidan, acaso? Tu numerito de chica dolida me podría costar el cuello, ¿sabes?-el pelinegro sentía que estaba a punto de explotar de rabia y no entendía bien si era por el escándalo de Suzu o porque se había enterado de cuánto fingía para ser su novio de ensueño ideal como parte de su trabajo.-¡El dinero no crece en los árboles, sabes!

Debe ser este el verdadero Suga… Pero, ¡qué mal carácter! Con razón tiene que actuar cuando una chica lo alquila, con esa horrible actitud ninguna querría salir con él por más guapo que sea.

-¡¿Y qué es eso de ponerme una estrella por mal servicio?! ¡¿Acaso no cumplí con tus expectativas como novio ideal?! ¡¿No te llevé a comer algo delicioso?! ¡¿No tuvimos una conversación agradable e interesante?!-Suga la apuntó acusadoramente, acercando mucho más su rostro hostil al de ella.-¡Ahora bajé en el ranking por tu culpa!

-¿Ah?-Suzu sintió su celular vibrar dentro de su bolso de mano, pero lo ignoró, estaba tan mareada con los cambios bruscos que tenía Suga y que estaban mostrando cómo era realmente que no sabía por dónde empezar y terminar.

-¿Eso es todo lo que vas a decir al respecto?-con un movimiento brusco, el pelinegro se separó de ella, enfadado.-Y yo que pensé que por fin había encontrado una clienta sensata y divertida con la que pudiera sentirme a gusto…

-Para, en serio.-pidió Suzu, dándole la espalda.-Ya te has mostrado cómo eres realmente y ya sé que finges esa actitud de niño bueno, no es necesario que sigas jugando a que te caigo bien para que me mientas de esa forma.-soltó la pelinaranja sintiendo cómo las lágrimas caían de sus mejillas otra vez.

Al percatarse de las lágrimas, el chico gruñó débilmente, aunque no lo pareciera, no le gustaba ver llorar a la gente y menos si era una chica tan frágil e inocente como Suzu. Sabía que para alguien con la autoestima baja y el corazón roto como ella, el enterarse de cómo era él en la vida real era un golpe duro, algo debía hacer para aligerar el ambiente. Siempre termino cagándola cuando se trata de las relaciones interpersonales reales.

-No era mentira.-su voz apenas era audible, aunque lo suficiente para que Suzu se volteara ligeramente a verle.-Mira, no hago esto de las citas por diversión o para jugar con los sentimientos de la gente, tengo mis razones… Pero no mentía cuando dije que pensaba que había encontrado a alguien sensato con quién podría tener una relación cordial.-asumió, consiguiendo que finalmente, su compañera lo mirara.-Aunque si hubiera sabido que te convertirías en una loca despechada con solo saber de mi trabajo, tal vez no habría reconsiderado volver a aceptar una cita contigo. Esa estrella hirió mi orgullo.-se quejó, pasándose una mano por el pelo.

-Estaba enojada, yo…-el celular de Suzu volvió a sonar con insistencia, por lo que, dándole una mirada a su compañero, lo sacó, contestándole a su hermana mayor.-¿Hola? ¿Qué pasa?-la cara de Suzu se contrajo de pánico, intrigando a Suga.-¡¿Que la abuela qué?! ¡Sí, sí, voy para allá!

Con un movimiento, Suzu guardó su celular y salió corriendo ante la atónita mirada de Suga, que no entendía nada de lo que había pasado en los últimos segundos para que su compañera le dejara plantado en medio de aquella discusión.

-¡Hey Suzu! ¡¿Y la cita?!

No obtuvo respuesta y eso fue lo que le impulsó a seguir a su compañera.

¿Por qué?

Ni él mismo lo sabía.