Durante toda su vida, Izuku siempre tuvo que seguir al pie de la letra cada cosa que su madre le decía.

Desde cómo vestirse hasta con quien juntarse eran su pan de cada día y si osaba salirse aunque sea un poco de su estricto régimen, su castigo era tan horrible que ni en la edad media se atrevieron a tanto como la señora Midoriya.

En vez de hacerlo una persona completamente sumisa y aterrorizada de su propia progenitora, le hizo crearse una doble vida, donde en una era el hijo perfecto de esa mujer a la que desde hace mucho la ve como una extraña en vez de quien le dio la vida y en la otra, era él mismo.

En su otra vida, donde podía hacer lo que quería, conoció a un chico que lo hizo sentir protegido y amado, pero a quien también agradece con todo su corazón al haber salvado a su hermano mayor de las garras de esa mujer que estuvo a punto de matarlo con sus propias manos al enterarse de que su primogénito era homosexual.

Ja, si la señora Midoriya supiera que su hijo menor también lo era gracias a ese hombre, le hubiera hecho lo mismo incluso algo peor.


-Cariño, saldré por varias semanas. Tenemos una importante reunión con los clientes americanos y quieren ver cada detalle del proyecto-besó la frente de su "único hijo" ya que el otro estaba muerto para ella (literalmente) sin saber que este estaba vivo

-Espero que te vaya muy bien mamá-sonríe "dulcemente" al saber que no la vería por un buen rato-confía en que todo estará tranquilo por aquí

-Se que me iré tranquila ya que eres un buen muchacho-le abrazó efusivamente y volvió a darle un beso en la frente yendo directamente a su vuelo

Se despidieron sin más contratiempos y el pecoso esperó a que abordara el avión para irse con un gesto de asco y hastío mientras se limpiaba con fuerza la frente.

-Muy bien, ya es tiempo de salir-sonríe de lado para ir rápidamente a casa


Al llegar a casa se dio una ducha la cual le ayudó a retirar varias capas de maquillaje que cubrían todos sus tatuajes en brazos, piernas y espalda.

Acomodó en los lugares correspondientes sus piercings y se vistió con un chaleco de piel negro ceñido a su torso y se colocó una mini falda plisada de piel que apenas cubría su trasero. Como toque final sus botas de tacón de piel que cubrían sus piernas y guantes con nudillos de latón.

De un cajón secreto tomó sus cigarros y las llaves de su moto la cual tenía resguardada con su vecino, salió a buscarla agradeciendole por el cuidado y con gran velocidad se fue en ella para ir a ver a su hermano y su novio.


Al llegar al lugar del encuentro, dejó su motocicleta sin problema alguno y con una gran sonrisa fue recibido por un chico rubio de ojos rubí quien le abrazó y besó apasionadamente mientras manoseaba fogosamente el trasero del peliverde.

-Te extrañé muñeco, pensé que no vendrías-continuó abrazándolo sin quitar sus manos del apetecible culo del menor

-Lamento la tardanza Kacchan, pero la perra no se iba hasta dejarme claro "mis deberes de hijo perfecto"-escupió con odio mientras fruncía el ceño

-No hablemos de la zorra, mejor entremos ya que quiero darte una sorpresa-sonrió misteriosamente al pecoso quien con gusto y curiosidad le siguió hasta la casa

Al entrar nunca esperó que uno de sus más grandes sueños se cumpliría.