Capítulo 3
Pasan los meses y llega navidad, Kate viaja donde su familia y acompaña a su padre a comprar ropa, ahi elige una bufanda para el Profesor Snape, le lleva a su hermana los dulces que pidió en Zonko para ella, además que le envia a Harry una caja de ranas de chocolate anónimamente.
Fue el día antes de regresar a Hogwarts que habló con sus padres, estaban tomando el té en la biblioteca mientras Mina jugaba con sus juguetes de navidad.
-¿Pasó algo en el colegio? ¿Te dijeron algo que no te gustó?- preguntó Amelia viendo preocupada a su hija.
-No, nadie ha hecho algo así, es solo que no me siento como si ese fuera mi lugar, eso es todo- repuso Kate.
—¿Cual es tu lugar Kate?— preguntó Robert dejando su taza en la mesa.
—Es acá, en Thomas, mi escuela, es con ustedes- respondió ella- No en un colegio donde ni sé si estoy respondiendo cuando me llaman Katherine Grant pero en realidad estoy ahí por ser Potter.
Kate suspiró resignada y se recostó sobre el sofá. Robert y Amelia se miraron, luego se levantaron y se sentaron junto a su hija.
—Si has pensado esto muy bien y no quieres estudiar en Hogwarts, enviaremos la solicitud al profesor Dumbledore— dijo Robert.
—Mientras él apruebe la solicitud debes regresar— puntualizó Amelia.
El ambiente en el colegio ya no era festivo, la mayoría de estudiantes había retomado clases después de las vacaciones de diciembre y los exámenes ya llegaban. El ánimo de Kate decayó cuando los días pasaban y no tenía una respuesta de su salida del colegio. Asistía a sus clases y cumplía con los trabajos que debía hacer pero no se veía una chispa o interés.
Kate sospechó que Matthew les había dicho algo a sus padres ya que las cartas que intercambiaban parecían más un registro del día que una charla con ellos tranquila. Llegó a un punto que una noche el mismo profesor Snape le preguntó "Si creía que la poción le estaba dando un efecto secundario distinto" En la siguiente ocasión Kate sintió que cambió la poción, tal vez él había pensando que algún componente habría provocado algo en ella.
Los meses pasaron y a finales del año escolar su humor cambió un poco, pero Mathew adivinó que era porque casi regresarían a Londres. Incluso en la cena, él hizo el comentario que ya casi comería las recetas de Downing Street y no la de los elfos de Hogwarts y eso enfadó a Kate, no lo contradijo tampoco, pero la broma de su amigo no era bien recibida.
Cuando la cena terminó el Profesor Flitwick le pidió a Kate que lo siguiera a una sala contigua, era la sala de trofeos de Hogwarts. Ahí el profesor le entregó a Kate un pergamino —Les respondí a tus padres la lechuza que enviaron solicitando tu retiro del colegio este fin daño, aunque hice la solicitud directa al Profesor Dumbledore con la autorización de tus padres, me temo que el Profesor Dumbledore quiere hablar contigo antes de tomar una decisión pide que vayas mañana a su despacho para hablar— le explicó el profesor.
Kate le agradeció y salió de la sala. A la mañana siguiente no demoró en ir al Gran Comedor para desayunar y lo hizo lo más rápido que pudo para no llegar tarde a la cita con el director. Quedó de encontrarse luego con Matthew.
En la entrada del despacho estaba el profesor Dumbledore esperándola vistiendo una túnica roja Gryffindor pero sin su sombrero puntiagudo.
—Buen día Katherine— la saludó con una sonrisa y le hizo un ademán para que siguiera por la escalera de piedra.
Kate se sentó frente al escritorio del Director y vio el fénix durmiendo en un rincón, el profesor llevaba en su mano la solicitud de los Grant de retirar a su hija de Hogwarts, Kate reconoció el pergamino.
—Antes de discutir esto Kate, debemos hablar de algo importante que pasó anoche— le dijo el profesor tomando asiento frente a ella.
Por más de un cuarto de hora el profesor le contó a Kate todo lo que había sucedido entre el Profesor Quirrell y Harry la noche anterior —Vengo de ver a Harry en la enfermería y está perfectamente, algunos golpes pero nada serio en realidad, fue muy valiente— dijo él con una sonrisa.
Con el corazón en un puño Kate preguntó dónde estaba Voldemort —Si regresó, Harry estará en peligro— dijo con lágrimas en los ojos.
El Profesor Dumbledore le entregó un pañuelo de seda —No querida Katherine, él no ha vuelto del todo, por lo menos no tiene un cuerpo físico todavía— explicó acercándose a Kate sentándose junto a ella— Harry ha logrado retrasar su regreso, pero por eso mismo quería pedirte que no dejes Hogwarts, Harry necesita que estés a su lado
Kate ahogó un sollozo con el pañuelo —Señor, perdón, pero no he sido capaz de hablar y presentarme con él en todo un año, no creo que pueda ayudarlo—.
—Te propongo un trato Katherine— pidió el profesor en un tono amable — Quédate un año más, con eso podemos vigilar que Harry y tú están bien, con este incidente no quiero poner una carga más a tus padres, sabes que acá estás más segura, si el año ocurre sin ninguna novedad podemos estar seguros y volverás a casa.
Kate miró el pergamino que todavía tenía el Profesor en las manos, era una salida del castillo, de la vida en el mundo mágico, sus padres… Ahí pensó no solo en Robert y Amelia Grant, James y Lily habían muerto por salvarlos y ella ahora iba a dejar solo a Harry
—Trato hecho Profesor— respondió.
—Sabía que podía contar contigo Kate— le dijo el profesor con una sonrisa — Este año aprenderás mucho y no hablo solo del conocimiento que los libros y el estudio pueden darte, te conocerás más Kate y hallarás respuestas a tus preguntas.
Agradeciendo al profesor por su tiempo Katherine se dirigió a la puerta del despacho y en ese momento el Profesor Snape se asomó por la estatua de aguilar —Severus, que bueno que regresaste— dijo Dumbledore.
Kate miró al Profesor Snape y recordó la mordida unos meses atrás, ella conectó los puntos.. el profesor lo sabía —Pasaré por su despacho más tarde profesor, para la poción salustio— dijo Kate mirando al profesor de pociones.
Y como lo había dicho Kate se dirigió hacia las mazmorras del colegio no sin antes pasar por la sala común de Ravenclaw. Cuando el profesor abrió la puerta y la hizo seguir, Kate esperó sentada frente al caldero mientras él vertía el líquido en un vial.
—El Profesor Dumbledore me contó lo que sucedió con el Profesor Quirell y me dijo que hace unos meses usted tenía sospechas de él ¿Fue por eso que Fluffy lo mordió?— preguntó Kate mirando a su profesor esperando una respuesta.
Mirándola con indiferencia el profesor sirvió la poción sobre la mesa —Si, la noche de Halloween fui para vigilar que él no fuera hacia el tercer piso—.
—Gracias por haberlo hecho, por ayudar a Harry todo este año— dijo Kate— Le pregunté a mi mamá si usted y Lily Potter eran amigos y me dijo que eran los mejores, que hacían todo juntos.
Luego ella le entregó la fotografía que McGonagall le había dado un día, ahí estaba el club de pociones de Hogwarts, en una esquina estaban Lily Potter y el Profesor Snape a su lado.
Snape miró la foto y se la entregó.
—Solo sigo las órdenes del Profesor Dumbledore, nada más— dijo sin inmutarse.
—Bueno, si esto lo hace solo por ordenes del Profesor Dumbledore— dijo Kate guardando la fotografía en su bolsillo— No quiero que sea una carga para usted, he vivido con insulina toda mi vida y aunque sé que es el mejor, confío en que mi mamá pueda aprender a elaborar la poción o si por el contrario que esto tiene algo que ver con Lily…
Por unos segundos vio como la mirada del Profesor cambiaba pero no tardó en retomar la compostura —¿A qué va todo esto?
—Mi hermano fue atacado anoche, si vuelve a pasar tal vez usted pueda ayudarlo y no desgaste energías en la poción— dijo Kate.
—Su hermano vivirá, no tenga duda de eso, no solo el Profesor Dumbledore cuida de él— luego Snape tomó asiento en la silla al frente de Kate y suavizó su mirada— Fui yo quien se ofreció hacer esta poción incluso antes que usted entrara al colegio, pero por vivir tan rodeada de muggles no era seguro hacerlo.
—No lo sabía— dijo Kate mirándolo sorprendida— Es que todo este año sentí que le incomodaba tener que hacerlo y por eso mismo no quería…
—Más equivocada no puede estar Señorita Grant—dijo el profesor interrumpiendo, se inclinó hacia ella— Sí para cuidar su salud debo hacer diez de estas pociones no será una carga o un problema para mi se lo aseguro.
Kate le dio una sonrisa y tomó el vial de la mesa. La poción habia cambiado en sabor, textura y de color, sabia que el profesor habia trabajado mucho en esta poción.
Se escucharon pasos afuera del despacho, los estudiantes ya iban hacia el Gran Comedor para el banquete de fin de curso.
—Por vacaciones deberá tomar la insulina— explicó Snape— Pero estaré trabajando para buscar una forma de poder envasarla y tenerla por varios días.
Kate le dio las gracias y limpió el vial como lo había visto hacer al profesor tantas veces.
—Gracias pero no es un problema de verdad, profesor, no quiero que sus vacaciones sean más trabajo— dijo ella colocándose de pie— No ahora, pero otro dia ¿Puedo hacerle preguntas sobre mi madre y su tiempo acá?
Snape la miró fijamente por unos segundos y luego se limitó a asentir. Kate se despidió y partió al Gran Comedor.
