Capítulo 20

Tiempo y espacio, eso era lo que necesitaba y por eso le pidió a sus padres estar parte de las vacaciones en la casa en la playa, solo quería unos días para pensar en todo lo que vendría y tomarse un descanso. Sus padres después de tratar de convencerla varias veces al final accedieron a dejarla sola 2 días, Tonks se ofreció a llevarla.

—¿Estás bien Kate?— le preguntó Tonks ayudándole con su maleta.

—No lo estoy Tonks y por eso estoy acá— respondió ella fríamente— Supongo que tú tampoco lo estás pasando bien.

Tonks sonrió débilmente —No, pero puedo escucharte si es lo que necesitas—.

Kate le agradeció la ayuda y entre las dos repasaron las medidas para alertar si algo no andaba bien, igual la aurora prometió pasar para revisar como estaba más tarde. Cuando Kate quedó sola se encaminó a la playa y acomodando una manta se sentó para ver los débiles rayos del sol de invierno que se veían en el horizonte; cerró los ojos y escuchó el mar tratando que el sonido de las olas le silenciara las preguntas y los sentimientos de la cabeza.

Habría pasado una hora o algo más cuando una tormenta comenzó y Kate volvió a la casa, prendió la calefacción y se acomodó en un ovillo en el sofá, lloró hasta que se quedó dormida. Se despertó solo cuando el reloj de la sala marcó la llegada de la noche, encontró en la mesa un pergamino con la letra de Tonks diciéndole que le había llevado la cena, estaba en el refrigerador.

Alguien golpeó la puerta, Kate fue y miró por el ojo de la puerta y vio a Severus Snape con un abrigo de nieve cubriendo la túnica. Una punzada de dolor se hizo más profunda en el pecho de ella

—¿Quién fue el Profesor que me llevó la primera noche que nos vimos?— preguntó Kate.

—Fue Flitwick, fue la noche en que te preparé la poción Salustio— respondió Snape detrás de la puerta.

Kate suspiró y luego abrió la puerta, lo invitó a pasar y le indicó donde podía dejar el abrigo. Kate llevaba unos jeans hielo con un sueter de color azul Ravenclaw y aunque estaba protegida del frio, el invitado acababa de estar en la tormenta y necesitaba calentarse asi que subió la temperatura de la calefacción.

—Hiciste una pregunta de seguridad, eso está muy bien— dijo Severus mientras dejaba su abrigo.

—Puedes darme los puntos para Ravenclaw cuando llegue de vacaciones— dijo Kate algo burlona.

Snape abrió la boca para decir algo pero Kate no lo dejó y le preguntó por qué estaba ahí —Quiero hablar contigo sobre lo que pasó—.

Ambos tomaron asiento en la sala y Kate esperó a que él hablara —Quiero decir que lo siento, lamento haber despreciado tu ayuda Kate, sé que hice mal—.

Ella esperó a que él agregara algo más pero no lo hizo —Bueno acepto tus disculpas Severus— dijo ella cortante— Gracias por tomarte la molestia de venir hasta acá para decirlo, sé que no debió ser fácil.

Severus la miró extrañado —Yo creo que entendí mal, cuando hablamos en el invernadero dijiste que no mirabas al espía, pero luego comenzaste a preguntarme y…— dijo Severus sin terminar la frase.

—Y creías que estaba sacando información— terminó Kate por él— Solo quería ayudarte y ya que lo que más te agobiaba era eso, pues quise saber. Me dijiste que querías vivir, lo que iba pasar cuando Voldemort fuese derrotado y luego me dices que estás condenado.

Los dos sostuvieron la mirada del otro unos minutos, luego Kate negó con la cabeza —Esto no está funcionando, por favor vete, tal vez Tonks viene a revisar cómo estoy dentro de poco—.

Kate se levantó y caminó hasta la puerta pero Severus la atajó y la tomó de la cintura, eso la tomó desprevenida. Kate miró el cansado rostro del Profesor y notó que las ojeras estaban más marcadas, también olió el perfume herbal que llevaba siempre. Kate colocó las manos sobre el pecho del profesor y sintió la túnica húmeda.

—Sé que quieres ayudarme, por supuesto que quieres hacerlo, tienes un corazón que no tiene un ápice de maldad— dijo Severus aferrándose a ella— Pero las cosas que hago debo hacerlas por mi cuenta, no es seguro que las sepas o participes en ellas. Te lo dije, no me puedo perdonar hacerte daño Kate, me acerqué con amor, no con todo lo malo que hay en mi. No te alejes por favor.

Ante esa súplica Kate cedió a la debilidad y besó al profesor con todas las ganas que había guardado hace tiempo, Severus le respondió con igual intensidad y dejó que ella lo arrinconara contra la pared. Kate comenzó con manos temblorosas a desabotonar la levita del profesor dejando la camisa y parte del cuello expuestos. Snape hábilmente metió las manos por debajo del suéter y se lo quitó dejándola con una camiseta que llevaba debajo.

El sonido del roce de sus bocas era lo único que se escuchaba, al final Kate logró deshacerse de la levita del Profesor y sintió bajo sus dedos la piel de su amante erizarse completamente cuando recorrió su pecho. Al bajar sus manos hasta el cinturón del pantalón sintió sus manos temblar aún más, sobre el pantalón se veía la erección del profesor queriendo salir.

Severus la guió y la ayudó abrirlo, ella se arrodilló y comenzó a tocar a Snape sobre su ropa interior, lo escuchó gemir cuando en un atisbo de valentía bajó los boxer grises que llevaba. Severus le apartó el pelo de la cara y ella entendió lo que quería. Cuando él estaba a punto de llegar le devolvió la atención, la tomó de la mano y la llevó al sillón haciendo que se tumbara, bajó sus jeans y antes de hacer lo mismo con su ropa interior, miró la mirada nublada de Kate, sus ojos verdes casi turbios por las ansias; comenzó a besar su abdomen y pasó su lengua desde su ombligo hasta su ingle, Kate gimió cuando tirando a un lado sus bragas, Snape comenzó a jugar con su clítoris con su boca.

Cuando el primer orgasmo llegó Kate gritó el nombre de su amante y vio la sonrisa de satisfacción en el rostro del hombre —Podemos detenernos, no tienes que…— pero Severus no pudo terminar la oración porque Kate lo atrajo hacia ella para besarlo, pudo saborear sus líquidos en los labios de él y en ningún espacio de su mente estaba parar ahora. Con algo de picardía comenzó a moverse contra la erección del hombre dándole a entender lo que quería.

El dolor la sorprendió cuando sintió a Severus dentro de ella, él trató de quedarse lo más quieto posible y ambos sintieron el líquido caliente. Snape continuó besándola y le susurró lo hermosa que era para él, segundos después comenzó a moverse en su interior y ambos sintieron el placer recorriendo todo su cuerpo. Aferrándose a Kate, Severus porfirio un grito de placer que ambos sintieron en la piel del otro.

Kate besó los labios del profesor y con sus dedos quitó algunas de las gotas de sudor que había en su frente

—Ya entiendo todo eso sobre lo que se debe hablar después de estar con una persona, todavía tengo mi cerebro procesando todo— le dijo ella en un susurro.

—Tal vez después de una ducha tu cerebro lo termine de procesar— le dijo él tomando su mano derecha dejando un beso en la palma de su mano.

Apoyando la idea Kate guió a Severus al cuarto de baño, él con un movimiento de varita acomodó la sala. Minutos después no decían una palabra pero ella no dejaba de besarlo y abrazarlo, como si no quisiera romper el contacto que tenían. Severus se tensó al escuchar la puerta de afuera abrirse, Kate le hizo señas para que no hablara.

—Kate soy yo ¿Todo bien?— dijo Tonks detrás de la puerta del baño.

—Si, todo bien, fui a la playa y comenzó a nevar, por eso estoy tomando un baño— explicó ella algo torpe.

—¿Quieres que te prepare un té?— preguntó Tonks

—No descuida, solo quiero estar acá un rato y luego irme a la cama— respondió y vio a Severus reírse, ella le puso una mano sobre la boca para que no lo escuchara.

—Está bien, no olvides comer algo, tu madre me recordó lo de tus niveles de azúcar, pasaré mañana a verte— dijo Tonks deseándole una buena noche.

Cuando escucharon el plop de la desaparición, Kate respiró con calma.

—¿No has cenado?— le preguntó Severus cerrando la llave del agua —No puedes hacer eso

—Lo sé y lo iba hacer pero un intruso llegó— dijo Kate pasandole una toalla— Ahora voy a cenar en compañía.

Kate fue a la habitación de invitados y sacó de uno de los cajones un sueter y unos pantalones de pijama negros, se los entregó a Severus

—Son de mi papá o quieres que te pase unos de Remus— le amenazó cuando él ya comenzaba a decir no.

Ya vestidos bajaron a la cocina y Kate calentó el puré de papas y pollo asado que estaba en la nevera. Severus comentó que el suéter era muy suave, ella le explicó que era Cashmere.

—Entré sin permiso a la casa de tus padres y ahora uso la ropa de tu padre, creo que mejor me visto con mi ropa y la seco con magia— dijo Severus pero Kate colocó los dos platos y le pidió que se sentara.

—Lo de la ropa sí, pero que es su casa ahí te equivocas, esta casa la heredé de mi abuela materna así que estás en mi casa— dijo Kate sacando de la nevera un refresco y una botella de agua— Dejó en su testamento que la tendría a mis 16 años y acá estoy

Ambos tomaron asiento y se dieron cuenta de lo hambrientos que estaban —Lamento que tu abuela falleciera— dijo Severus condescendiente.

—Murió hace 6 años, mi abuelo August murió de cáncer en los huesos y a los seis meses mi abuela Charlotte decayó, se conocieron en la guerra ella era francesa y mi abuelo era un Alemán que trabajaba como espía para el gobierno Francés, un dia su tropa fue atacada y mi abuela fue enviada a recoger a los sobrevivientes en su avión, fue amor a primera vista— contó Kate tomando un sorbo de agua.

Kate sonrió y Severus le devolvió la sonrisa —Así que tu abuelo era espía—.

—Si, cuando terminó la guerra ambos vinieron a Inglaterra y tuvieron a mi madre, de los tres la única que hablaba inglés bien era mi mamá así que ella les traducía muchas cosas, es por eso que puedo hablar francés y alemán, mi abuelo se rehusó a aprender el idioma y mi abuela aunque podía decir unas pocas palabras, decía que no era ella si no hablaba en francés— dijo Kate terminando el puré— Cuando mi mamá descubrió que era bruja y recibió la carta ellos se alegraron mucho, les impresionó mucho que también el mundo mágico estaba en guerra, era la época de Gellert Grindelwald y temieron que su hija viviera una guerra, pero una de las maestras de mi madre la Profesora Williams les explicó muchas cosas y los mantenía al tanto.

—Como tu con los padres de los petrificados— apuntó Severus.

Kate asintió —Algo así, luego de sus estudios mi madre quiso entrar a San Mungo y ellos le propusieron que tambien estudiaria medicina muggle, la apoyaron en todo y luego el señor Robert Grant apareció y con un papel en la mano dijo en un alemán torcido y en un mejor frances que quería casarse con ella—.

—¿Cómo lo tomaron cuando llegaste?— preguntó Severus tomando su mano jugando con sus dedos.

—Muy bien, ellos sabían que mi madre había intentado quedar embarazada varias veces y cuando ella me presentó con ellos me abrazaron como parte de su familia, muchas de las cosas que normalmente haces con tu padre yo las hice con ellos, mi papá ya comenzaba una carrera política y mi madre retomó su trabajo y estudios, incluso me dijo que había hablado con Dumbledore casi pidiendo permiso porque sabían que la misión era cuidarme y él fue muy comprensivo— contó Kate— Luego llegó Mina y nunca hubo diferencia entre ella o yo, aunque era su nieta de sangre ellos no mostraron preferencia.

—Que bueno que Dumbledore tomó la decisión correcta— apuntó Severus terminando de comer— Él nunca dudó de Amelia, esa noche de Halloween dijo con total seguridad que ustedes estarían a salvo y que tal vez había sido más indulgente contigo.

—No quiero disculpar a los Dursley, todavía estoy pensando en como Petunia puede tener un odio hacia mis padres si fue su hermana, yo no sería capaz si me pasara con un hijo de Mina pero lo que pasó con mi abuela paterna, creo que me hizo entender más el miedo de los no mágicos— dijo Kate tomando el plato y el de Severus colocándolo sobre el lavabo.

—¿Pasó algo con tu abuela paterna?— preguntó Snape haciendo con un movimiento de varita que los platos comenzaran a lavarse solos.

Kate le agradeció y comenzó a preparar agua caliente y leche para el té —Igual debes saberlo, cuando yo recibí la carta de Hogwarts sentí un rechazo inmediato, sabes que en el primer año intenté irme pero no era solo porque extrañaba el mundo no mágico o mi familia—.

Cuando la tetera chilló Severus se levantó y comenzó a servir el té, con la bandeja siguió a Kate hasta la sala y ambos se sentaron en el sillón —El día que mi padre fue nombrado miembro del parlamento, mi mamá entró en trabajo de parto, mis abuelos maternos se ofrecieron a cuidarme pero mi papá creyó que era mejor que acompañarán a su hija ya que era un parto de alto riesgo, así que me llevó a casa de su madre, Josephine Grant. Con ella llevaba una buena relación, creo que me tenía pesar por ser huérfana y porque el buen corazón de su hijo me había acogido, pero no llegaba hacerme sentir parte de su familia, más bien era la caridad que estaba haciendo su hijo. Ese día al llevarme a la cama me dijo que no podía dormir con la luz encendida ya que no había nada que temer en su casa, yo con mi miedo hice dos veces que la luz de la habitación se prendiera con mi mente, ella las dos veces me regañó por desobedecerla pero a la tercera vez ya estaba muy enojada así que al apagar el interruptor la luz no solo no se apagó sino que se intensificó, ella no entendía nada y a esa hora de la noche descolgó la bombilla y esta seguía encendida en su mano, me miró y una expresión de horror se le dibujó en el rostro— Kate sacudió la cabeza todavía viendo los ojos de horror de su abuela en su mente— Dejó la bombilla encendida sobre la mesa de noche y me ordenó que me fuera a dormir.

—¿Ella no sabía nada de que eras bruja?— preguntó Severus— No sabía que tu mamá también lo era.

—No, Josephine es bastante religiosa y creo que mi madre no se sintió cómoda compartiendo esa información con ella— le respondió Kate tomando un sorbo del té— Al día siguiente la bombilla seguía prendida sin estar conectada y ella me despertó, estaba ya vestida y llevaba un velo que usaba para ir a misa, se sentó en mi cama y tomando la bombilla me pidió que lo apagara yo solo miré la luz y pedí que se apagara, así se hizo, luego ella me dijo que esa noche ya podría dormir sin alguna luz y yo de solo pensar en eso cerré los ojos y la bombilla volvió a prenderse. Lo siguiente que recuerdo fue a un sacerdote entrar afanado y apartar a Josephine, comenzó a hablar en latin y con su mano sostuvo un crucifijo. Yo comencé a llorar porque este hombre estaba gritándome, luego comenzó a arrojarme agua bendita, en un momento Josephine le pidió al cura que me "purificara" y él dijo que traería más agua bendita de su auto, cuando el sacerdote salió de la habitación y me agarró del brazo y me llevó hasta el armario, me encerró ahí y no dejó de rezar.

Severus tomó a Kate de la mano —No tienes que contarme más— le dijo mirándola seriamente.

—Junto con el sacerdote llegó mi abuelo August que venía a recogerme para llevarme a conocer a Mina que ya había nacido, había escuchado que yo estaba llorando y yo lo llamaba metida en ese cajón y le pedía que me llevara a casa— terminó Kate limpiando una lágrima que se había escapado— Por supuesto me sacó de ahí y me llevó a su casa, ahí llamó a mis padres y les contó lo que había pasado, recuerdo que él se había puesto rojo y no dejaba de maldecir. Los siguientes días los pasé con mis abuelos maternos y cuando ya mi madre se sintió mejor y Mina estaba en casa, pude regresar. Mi madre solo me abrazó fuertemente y lloró, ella todavía siente que fue su culpa por no haberle dicho a Josephine que era bruja y que si lo hubiera hecho nada de eso habría pasado.

—¿Qué hizo el Sr. Grant?— preguntó Severus abrazando a Kate y esta se acomodó en su pecho.

—Desde ese día mi papá no ha vuelto a hablar con ella y Mina tampoco ha hablado con ella, sabe que tiene una abuela pero aún es muy pequeña para entender todo eso— explicó Kate— Ella vive cerca de Grimmauld Place, casi a dos calles de la casa de los Black, no todos saben lo que pasó, solo mi familia y Shack, le ha tocado lidiar con mi pánico a los espacios cerrados varias veces así que le conté lo que había pasado. Remus también lo supo y por eso en el ejercicio con el boggart no sabía que aparecería.

Kate levantó la mirada y vio a Severus directo a los ojos —Entiendo que el miedo te lleva hacer cosas impensables, pero el miedo también se puede convertir en odio muy fácil, yo lo sentí después de años, sentí ira por Josephine por haberme dado este miedo, trabajo en eso—.

Severus besó su frente y la abrazó con fuerza —Gracias por contármelo— dijo y le regaló una sonrisa.

Minutos después Severus se despidió de ella y le regresó el reloj que le había entregado, Kate le pidió que le escribiera cuando pudiese.

Cuando ella estaba recogiendo las tazas de té y se preparaba para dormir alguien tocó a la puerta —Kate soy yo— dijo el Profesor Dumbledore detrás de la mirilla.

—¿Quién estaba en San Mungo la noche que mis padres murieron?— preguntó Kate alerta a lo que respondería.

—Estabamos Remus, tu madre Amelia, Severus y yo— respondió el profesor.

Kate suspiró aliviada e invitó al profesor a pasar.