¿Existe el destino?
¿Soy yo quien decide mi propio destino?
Unos nacen con estrellas guiando su camino… y otros avanzan en su camino cegados en la vacía noche sin estrellas.
La gracia de los cielos no abastece para todo un pueblo, ya que unos deben ser ignorados…. Y usados por el bien mayor.
Uno no puede elegir su destino, solo puede elegir qué hacer con el tiempo que se le ha dado.
Después de todo, conforme transcurre nuestra vida… esta última no te da a las personas que quieres siempre, te da las personas que necesitas; para odiarte, para formarte, para destruirte, para convertirte en la persona que el destino quiere que seas, quien siempre debiste ser…
Y en muy pocos caos… para amarte de verdad.
Pero si existe tal cosa como el destino… ¿Podemos cambiarlo tan sencillamente como nuestros pensamientos?
El destino puede cambiarse solo encontrando el hilo correcto.
…Y cortarlo.
El héroe que estaba destinado a fracasar y tropezar en cada piedra de su camino por el bien de los demás, manteniendo siempre una sonrisa mientras resistía siempre el dolor de forjar espadas, un héroe que el mundo necesitaba, pero que la humanidad no merecía.
¿Lograra cumplir su promesa de avanzar sin arrepentirse?
La joven maga amable, pura e inocente que estaba destinada a ser repudiada y llamada "bruja" todos los días de su vida y en generaciones posteriores, una chica que solamente deseaba una vida feliz y de aventuras fuera de los muros de su castillo conocería el lado malo del mundo, de la humanidad, los dioses y de sí misma…. Su nombre se usaría para medir el mal de su época.
Dos personas que se convertirían en aquello que no deseaban….
¿Cómo pueden huir dos víctimas de la humanidad que solamente deseaban lo mejor para todos de su destino?
Con una promesa… en un laberinto.
..
…
….
Hay un calabozo aparentemente infinito con diversos y numerosos pisos. En el interior había una gran variedad de horribles monstruos.
Si uno se adentraba a lo más profundo de las mazmorras se encontraría desde goblins que usarían cualquier método para arrinconarte, hasta insectos, bestias y lagartos que te superarían en número para sumergir sus garras y colmillos en la carne, entra más profundo y encontraras gigantes que te aplastarían con el avanzar de su camino.
Desde vampiros hasta zombies, y más profundo…. solo el pináculo de las bestias.
Dragones.
Yo, junto aquellos aventureros nos adentramos en la profundidad y oscuridad de la mazmorra buscando fama y fortuna mientras arriesgan sus propias vidas. Un dios velaría en mi camino, me uniría a un gremio registrando mi nombre y formaría una aventura con compañeros.
En una de mis aventuras tendría un destinado encuentro de cuentos de hadas con una chica que estuviera siendo atacada por temibles monstruos, que solamente serían derrotados por el blandir de mi espada.
Solo seriamos nosotros…. Ella y yo, sus mejillas se colorearían de un hermoso y tierno sonrojo mientras lagrimas aparecen en sus ojos… un amor débil seria plantado.
Las estaciones cambiaran, nos acercaríamos, hablaríamos, discutiríamos y finalmente nos acercaríamos demasiado hasta llegar a sus dulces labios.
Y talvez más mujere-
"Auch! Se mas gentil por favor Medea" el chico de ojos rojos miro a la joven chica de vestido claro, con el color lavanda purpura como el color predominante de su túnica, botas largas de distinto color azul turquesa y otra lavanda que alanzarían la mitad de sus muslos en su suave cuerpo delgado que solamente le daba una imagen deslumbrante. Un cabello lavanda atado en una larga cola que fluiría como un rio.
"¿Y de quien crees que es la culpa Bell?" Pregunto su compañera de familia, mientras atendía la herida de su brazo que se hizo en el calabozo después de su encuentro desafortunado con el minotauro… y con ella.
Ahhhh ella.
Pudo sentir el calor de sus mejillas extenderse, el ritmo cardiaco de su corazón aumentaba con solo pensar en su cabello y ojos dorados. Un fuerte respeto y amor había despertado.
Irónicamente los papeles se habían invertido… pero no importaba.
En ese momento. Ella me había robado el corazón.
"Shhh no se lo digas a la diosa por favor… sabes cómo se pone con esas cosas" Hablo el chico cubierto totalmente de sangre negra en su cuerpo.
"Sabes que lo hare Bell, ella en verdad se preocupa por nosotros…además. ¿Qué clase de persona no se toma una ducha antes?" Medea tuvo que soportar la sorpresa de su pequeño hermano en Dios por verlo totalmente bañado en sangre, inmediatamente había buscado alguna herida en el. Sabía que su diosa patrona, era demasiado sobreprotectora con él, caso similar fue con ella después de ser encontrada dormida en los límites de la pequeña iglesia donde vivían.
"Uggg, lo siento" Bell bajo la cabeza avergonzada. Ser tratado por una chica no era un problema, el problema radicaba en que estaba en una apariencia desagradable. Normalmente el olor a monstruo inundaría el cuarto de la iglesia inmediatamente. De no ser por la magia de Medea, seguramente las moscas se acercarían.
"Solo no vuelvas a venir de nuevo balado en sangre Bell" una risa forzada escapo de Medea, ella no creía que la violencia fuera una opción para nada… pero eran monstruos ¿Qué problema había? Mi pensamiento se interrumpió cuando pellizco mi mano.
"Bell…. ¿Fuiste a los pisos más bajos cierto?" Medea pregunto nuevamente…eso…eso ella acertó. Aunque creo que era obvio… a pesar de que la Diosa y Eina siempre me prohíben no tomar riesgos… parecía seguirlos gustosamente.
"…Si. Pero en mi defensa, no se suponía que un minotauro apareciera en el quinto piso, cuando en palabras de Eina ellos aparecen después del décimo segundo piso. Además, logre intercambiar oro jajaja" Conteste en defensa mientras desviaba el tema de conversación, el número de residentes de la familia habia subido a dos en menos de una semana, contando a la diosa eso deja a tres viviendo juntos.
Había ganado 1200 varis que había obtenido de goblins y dríades menores, eso era una ganancia por debajo del promedio mínimo, ya que el costo de las reparaciones de mi arma, comida y otras cosas…. Estaba realmente apretado…necesitaba ayuda.
el edificio donde vivía con las demás era en realidad una iglesia dañada en la profundidad de una calle impopular con senderos siguiéndole, un edificio de dos pisos utilizado para presentar respetos a los dioses, su apariencia mostraba lozas y ladrillos de piedra casi completamente rotos por todas partes.
Medea no era una opción aun, seguía con los estudios con la diosa sobre la lengua y la escritura de la ciudad y el cuidado del hogar hasta que se familiarizara mejor con la ciudad. Mi conocimiento ya era el mínimo… pero Medea no sabía nada de nada. De no ser que ella es en realidad más inteligente que el mismo, la hubiera dado como ignorante… y eso es bajo ya que fue criado en una pequeña villa en las montañas con su abuelo.
"Oh, ho ho… Bell… ¿sabes que si mueres estaré muy preocupada y triste verdad Bell-kun?" Una voz sonó en el cuarto, tanto Medea como yo nos sobresaltamos al escucharla, en dirección a las escaleras de madera se encontraba na chica pequeña, considerablemente entre una niña y la adolescencia, incluso Medea se miraba un poco mayor que ella, ya que incluso era más baja que ella. La diosa se acercó mientras que con sus pequeñas manos tocaron las mías haciendo a un lado a su otra hija, confirmando que no estaba realmente muy herido.
Sus palabras fueron dichas con preocupación, me sentí feliz ´por eso.
"No se debe preocupar. No moriré sabiendo que pueden quedar en la calle" Era el único hombre de la reciente familia, era su deber conseguir dinero hasta que tuviera ayuda.
"Oh, Bell que cruel eres. En realidad, quieres dejarnos solas ¿cierto honorable Hestia?" Medea hablo con una sonrisa burlona mientras se acercaba a un lado de Hestia, la diosa del hogar, el fuego y la familia.
-Gururuu
El estómago de Bell sonó en toda la habitación avergonzándolo por tal fuerte ruido en frente de dos mujeres. Ante eso, tanto Medea como Hestia se burlaron de Bell.
"Uju…bueno, como tenemos gastos demasiados apretados. ¡Mira esto!" La diosa Hestia acerco una bolsa llena de frituras en frente de Bell y Medea, la cual solo puso una sonrisa de disgusto. No llevaba más de tres días aquí, y ya sentía asco a esa comida.
"Ya que hice un montón de pequeñas contribuciones a los ingresos de la tienda, obtuve un montón de croquetas de patata. La cena de hoy es un festín de croquetas de patata." Se alegró la diosa Loli con poder contribuir, aunque poco, contribuía con los gastos del hogar trabajando en una tienda humana.
"…Diosa Hestia" hablo Medea mientras se acercaba a la pareja con un papel en sus manos.
"¿Eh?... sucede algo Medea? ¡No me digas que se te acosaron por las calles de Orario…Dime quien fue! Usare mi poder divino de ser necesario!" Hestia había llegado a conclusiones apresuradas mientras revisaba el cuerpo de Medea tocando sus brazos, torso y muslos.
Bell se avergonzó de ver una escena tan... ¿erótica?
"Di- Diosa Hestia…no no es eso…lo que pasa es que…tengo esto" Medea mostro un papel de reservación para un restaurante, tanto Bell como Hestia se preguntaron inmediatamente de donde lo había conseguido, con gastos tan apretados y la inexperiencia de Medea por la ciudad, esto sonaba demasiado bueno.
"Oh! ¡Genial Medea!" Bell grito con emoción al ver eso. Sin embargo, su emoción no fue compartida.
"Medea… ¿dónde conseguiste esto?" Hestia pregunto con desconfianza, cualquier persona impura en Orario le daría una falsa esperanza a unos chicos tan inocentes y sobretodo ingenuos como Bell y Medea solo para venderlos como esclavos o… en caso de Medea al ser tan linda… como una prostituta.
"En mi paseo por la ciudad un hombre tropezó conmigo, se notaba que tenía prisa." Hablo Medea mientras llevaba sus diminutos dedos femeninos a su barbilla y pensaba en ello.
"… ¿Cómo era este hombre que tropezó contigo? ¿no se aprovechó al tocarte ni nada verdad? ¿no dijo nada extraño?" Hestia puso sus brazos en los hombros de Medea mientras presionaba con sus preguntas.
"No tengo duda de que era un mago en realidad, un hombre mayor alto de barba y cabellos blancos. Se sentía muy fuerte… aunque dijo algo extraño." Medea recordó un poco de la escena de esa mañana. Después de ¿todo de que se trataba que tenía que ver su nuevo entretenimiento? ¿o que ella siempre ha sido su favorita? ¿y a quien debía saludar de su parte?
"Mmmm ninguno me suena…" Murmuro Hestia, esto… si bien existían las personas buenas y caritativas. Estas fueron igual de fácil que buscar una aguja en un pajar y en realidad, quería rechazarlo. Después de todo ¿Qué tiene de malo las frituras de patata? Pero la mirada expectante de Bell y Medea por salir a comer todos juntos… o solo talvez comer algo que no fueran frituras de patata frías.
"Haaaa, bien vamos. No es como si pasara algo esta noche" suspiro derrotada la diosa de pechos anormales mientras sus hijos se alegraban de la noticia.
"Siii, al fin comida normal!" Grito sin contener su alegría Medea. Mientras que Bell solo se alegraba de que todos pudieran compartir esto sin hacer de lado a nadie. Toda aventura inicia por algo.
Una cena en un bar no sonaba nada mal.
CLANG CLANG
En una habitación el olor del fuego y la ceniza seria lo primero que te molestaría, luego sería el calor asfixiante de no estar acostumbrado a la presión, el humo se agitaba sobre el fuerte viento de un martillo. Como debe de ser, el acero prontamente se encontró con el acero y una lluvia de chispas aparecía cuando impactaron una contra la otra desde un yunque en una habitación.
CLANG CLANG
"Repetir varias veces…" Fueron las palabras de un chico mientras realizaba una acción continuamente, la forma en que levantaba el brazo hacia que sus músculos se tensaran bajo la precisa fuerza usada, manteniéndola bajo control.
Sus ojos analizaron el metal con expectativa… incluso antes de formarse. Una cuchilla ya estaba visualizada en su mente. Sus ojos y mente comprendieron el acero como si fueran existencias similares.
CLANG CLANG
"Lo más uniforme posible…." Con una precisión milimétrica, uso su mano izquierda que mantenía una gran pinza de fragua dándole vuelta al metal mientras lo acostaba en el yunque un golpe después del otro.
CLANG CLANG
El liberado de chispas aparecía con el sonar del acero chocando liberaba chispas en cada parpadeo. El martillo nuevamente descendió sobre el mineral impuro, martilleando una y otra vez para descomponer el material en un lingote para su uso posterior.
La herramienta cuyo uso exclusivo es sencillamente golpear, bajo una y otra vez el martillo en una fuerza continua, sin bajar ni subir la presión sobre esta, como se suponía debe de ser estaba siendo usada por un hombre de aproximadamente dieciocho o diecinueve años de edad, sus músculos bien tonificados y firmes para su edad estaban en los lugares correctos, sin ningún musculo en un lugar innecesario, y mucho menos grasa en su cuerpo manchada por el hollín del metal.
Estaba usando un conjunto de ropa negra, pantalones negros medianamente ajustados pero que permitía la mejor movilidad y comodidad de su usuario atadas con correas en los muslos y una camisa de encaje negra con cuello en "V" en detalles gris metálico y rojo.
Su cabello de color rojizo cobre lo mantenía largo desde sus puntas atado en una pequeña cola con una cinta lila, pero de dejarlo suelto este estaría a la altura de sus hombros y con puntas ligeramente cortadas. Ambos intensos orbes de un dorado cobrizo como el metal estaban concentrados en su trabajo, la forma de que estos se mantenían fijos como si buscara el más minino defecto de ello, contando y midiendo el número de golpes, el calor de la llama, el momento exacto en que debía sacarlo del horno…. Su habilidad para tal arte era rara incluso entre los herreros.
CLANG CLANG
"Haaaa" el hombre estaba ardiendo mientras exhalaba un poco, vapor parecía arremolinarse bailando a su alrededor, el sudor rodaba, pero con la experiencia de un veterano detuvo sus golpes cuando escucho algo nuevo, este sonido no era el del carbón y la leña, estaba acostumbrado a escuchar crepitar estos hasta volverse reconfortante al igual que el uso de un arma en sus manos.
Sus ojos pudieron notar las pequeñas fracturas, la aparición de estas no significaba nada bueno…estaba haciendo algo mal… y de no corregirlo, el metal sería inútil en este momento y tendría que comenzar de nuevo.
El joven levanto el acero del yunque para hundirlo en las furiosas llamas del horno, el calor se acumuló y las llamas ascendieron y sus ojos se hipnotizaron cuando su cuerpo se tensó.
Pudo jurarlo…ese es el infierno.
Estaba mirando el infierno.
Donde sea que miraba en esas llamas… era el infierno.
Vio el infierno.
Y contra todo ello….
Aun en ese infierno había luz…
Una luz que podría calmarlo… una luz que parecía mostrarle sus sueños.
Un *** * ** * *
"Shirou, yo soy tu aliada, tu espada" la regia voz de una rubia de hermosos ojos verde brillante intentaron rascar la "membrana" que escondía quien era en realidad.
Pero como había aparecido, esa voz estaba desapareciendo como la arena entre sus dedos en la playa. Como el agua entre sus manos… como la verdad de quien se supone que era.
Tenso su agarre en el martillo mientras fortalecía la convicción de golpear el metal, el debía alcanzarlo… quería saberlo.
Quien es en realidad.
Que secretos escondía detrás de su ser.
¿Era bueno? ¿O quizás es una mala persona?
¿Tenía una familia esperándole?
CLANG CLANG
La temperatura aumento mientras reanudaba el martilleo muy lentamente pero seguro de sí mismo, él…él quería ver la verdadera forma de la espada…como si lograrlo le permitirá ver el reflejo de quien era. Debía ser eliminado…toda irregularidad del grosor del acero.
"Emiya-kun ¿Planeas algo después de terminar la guerra?" una hermosa chica de ojos azules y pelo negro atado en colas que le daban una apariencia juguetona estuvo más notorio en su mente, la forma en que se avergonzaba…fue tan adorable.
Ri-*ella es… ¿ella era?
¡No, No No!
CLANG CLANG CLANG CLANG
La velocidad aumento, el poder que ejercía y a la velocidad con la que trabajaba no solamente había terminado de formar la hoja, sino de formar una fina y elaborada empuñadura de manera pulida... sus ojos dorados se concentraron en lijar la espada, estaba emocionado… el fino grabado del metal en la espada como si siempre hubiesen estado allí brillaban y ondulaban como las olas del mar… como si al terminar el estaría satisfecho con el trabajo y conocer la verdad.
El había terminado la hoja…pero aun no sabía quién era.
Una hermosa espada de una mano estaba posicionada sobre el yunque de trabajo, el chico estaba decepcionado… ¿envidia? ¿molesto?
Esa espada tenía un origen a excepción de él. Pero tampoco podía ser tan mezquino con el arma… después de todo.
Solo los idiotas se molestarían con algo inmaterial.
L*g
El sonido de una silla moverse sonó en sus oídos, los pasos de una mujer de cabello rojo ondulado, una constitución esbelta y vestía un atuendo que consistía en una playera blanca de manga larga, guantes azul oscuro que cubrían la longitud de su brazo, y un muy notorio parche que cubría su ojo derecho, pero permitía ver el orbe carmesí que cada que lo miraba le daba un sentimiento de lastima.
"¿Otro trabajo terminado Shirou?" La mujer rompió el silencio con voz sorprendida, la "madre" adoptiva que lo acogió después de ser encontrado con su ropa hecha jirones y con partes quemadas, así como heridas que en sus palabras sanaban sorprendentemente rápido.
Ella es Hefestos, diosa ¿Dios? de la forja y del fuego, por lo tanto, era la deidad de los herreros, los artesanos, los escultores, los metales y la metalurgia. Ella había tenido la "amabilidad" de acogerlo después de ser notorio que lo único que tenía en su cabeza era su nombre y oírme mencionar a un bastardo dorado.
Me toque la garganta mientras tosía un par de veces, no quería hacer esperar a la diosa…
"Así es Hefestos… creo que esta ves hice una buena cuchilla" fueron las palabras mientras pensaba bien, todos los intentos anteriores siempre resultaron en un fracaso o eran simplemente inútiles en palabras de la deidad.
"Oh…espero una validez a esa confianza…" sus ojos carmesíes miraron la pieza de acero que descansaba sobre el yunque con interés, valoración, expectativa… y ¿miedo?
¿Acaso algo le asusto?
La espada no era más que una simple cuchilla de metal sin ningún factor a diferencia de otros "hermanos" que intentaban forjar espadas mágicas.
Además, dudaba que pudiera hacer tal cosa con sus capacidades.
Pero, aun así, Shirou no se perdió a la idea de disparar un gran rayo de una espada, por lo que con sus ojos miro su arma hecha… intentando buscar algo.
Iniciando el concepto de creación…
Y justamente cuando el iris dorado cobriza miraron el plateado metálico de la cuchilla… fue interrumpido. No fue lo suficientemente rápido cuando Hefestos había puesto un mantel encima del arma.
Hefestos una vez más había tomado el arma antes de siquiera intentar apreciarla con detalle.
"…Bien Shirou, una vez más te diré los resultados una vez lo investigue con más detalle. No hay motivo para que te decepciones ni nada… realmente te superas con cada forja. El grosor de l pieza es completamente uniforme, las esquinas de la espiga en mi opinión como diosa están perfectamente alineadas con la agarradera y una forma muy bien definida. Una vez más, dudo que esta sea la última vez que hagas un trabajo mejor que el anterior. Si seguimos así, dudo que pueda enseñarte algo antes de que alcances la vejez" Hefestos hablo con las palabras que Shirou escuchaba cuando forjaba exclusivamente en presencia de la diosa, específicamente el de todos los "hijos" estaba obligado a forjar algo más que solo utensilios de cocina en presencia de la deidad.
A Shirou le parecía sospechoso, si bien no le tenía prohibido salir ni hablar con otros… era específicamente eso. No podía forjar ni decir que es un herrero en presencia de otros aventureros. Pero aun así… ella le cuido y parecía que verdaderamente se preocupaba por el… por lo que nunca se negó a que tomara el arma.
"Así será Lady Hefesto, creo que mientras haces eso me daré una ducha y comprare algo de comer en la ciudad. He oído hablar de un local que recientemente abrió… dicen que es bueno" si era bueno, entonces tenía que comprobarlo. Su orgullo como cocinero le exigía comprobar eso. Como si pudiera adivinar lo que pensara, Hefesto dibujo una sonrisa burlona mientras ponía su palma arriba de su cabeza y lo revolvía como un niño"
"Oi Shirou, no te decepciones si te superan. Aun si no eres bueno contra este cocinero. Yo seguiré pensando que eres el mejor" se burló Hefesto mientras caminábamos ambos a la puerta y tomaba ella el arma en su mano libre.
"No pensaba en eso" mintió Shirou, él podría ser la única persona que se preocupara por un tema tan simple.
"Oh no, porque lo que los chicos quieren hoy en día es mantener el título de mejor cocinero y no tener una novia, sí. Completamente normal si me lo preguntas"
"¿No tienes una espada que analizar? además, no necesito una novia" Shirou no se creía alguien realmente atractivo, y tampoco tenía mucho interés en formar una familia… él quería salir. Saber quién es en realidad fuera de estos muros.
"Oh vamos, no te pongas así... Bien. Que tengas buena noche Shirou" La diosa se despidió mientras siguió su camino con el arma… ahora que lo pensaba ¿Dónde guardaba sus armas? Estas no se exhibían ni nada,
¿Acaso en realidad estaban mal hechas?
"Haaa… bueno. No le diría que no a un onigiri" Shirou suspiro mientras decidía mejor ducharse mar tarde y se colocaba una sudadera blanca de tela delgada de manga larga y marcas rojas, capucha y una gran cinta blanca que rodeaba la capucha. Las mangas de la sudadera eran un poco más largas ya que podía mantenerlas en su puño.
