Como princesa e hija de mi padre; el rey Aetes de Colquida.

Se seguro de primera mano de contarme que el mundo en realidad es un lugar malvado e injusto; que la balanza de la justicia muchas veces caería por su propio peso y cedería en la desigualdad, que la vida no estará siempre iluminada de los hermosos colores de la diosa Iris si no es con el favor y el respeto de los Dioses.

Y que, por ello, debe permanecer siempre en el palacio donde estaba segura bajo la protección de la autoridad incuestionable de su padre, el patrullaje de los guardias y hermano mayor.

Y fue bajo esa protección donde los sentimientos de aislamiento y soledad florecieron, causándole dolores de cabeza constantes que fácilmente la hacían perderse hasta el cansancio. Fue algo… infortunio, una enfermedad que solo sano bajo las historias del mundo exterior de su tía Circe hasta que esa bruja maestra le tomara de los hombros y le llamara para moverla.

La libertad no es solamente una idea, es un movimiento del alma que nos lleva a ser dueños de nuestra propia vida.

¡Sal! ¡Fuera, Vuela Medea! ¡Yo distraeré a mi molesto hermano!

Y así en ese momento, moviendo su cuerpo llevando solamente con ella una capucha y una bolsa de monedas, se dejó llevar infantilmente de la emoción bajo las palabras que su tía Circe… Medea escapa arribando en un barco mercantil en dirección a Corinto… o eso intento, hasta que la tormenta de los mares les alcanzo a… bueno, no estaba segura de cual era la distancia entre su hogar y su ubicacion en ese momento, pero podia decir que fue larga.

El color azul claro de los cielos se oscureció horriblemente mientras que los sonidos de los truenos rugieron chocando con fuerza con las olas una sobre otra.

Su cuerpo se humedeció, ese cambio arrepentido fue desbordante, e irreal…tan mágico.

Las enormes olas mecieron el barco perdiendo la tranquilidad que tanto le costó obtener por su torpe decisión de aquel momento. El sabor de la sal salpicó sus labios bajo la fuerza de las olas de aquel barco con velocidad.

Su corazón latió demasiado deprisa, aterrándola.

Anonada, asustada, confundida y emocionada. El agua salpico en chorros a la pequeña bruja cuestión en de segundos arrastrándola por la proa del barco de un lado a otro hasta que finalmente el barco se dio la vuelta.

Con sus ojos miro desde el interior del océano como las Olas, mar y corriente arrastraron a toda la tripulación que viajaron de ponerse sin éxito alguno en seguridad bajo los pequeños rayos el sol que escaparon de las nubes grises del cielo.

Los segundos se apagan en minutos.

Justo en ese instante, Medea se sintió aterrada las palabras no se pronunciaron cuando intento recitar el más básico de los hechizos, su mente se contorsiono bajo el agua invadiendo su cuerpo.

Desquiciadamente vulnerable, indefensa.

Como un pájaro intentando regresar a su jaula después de darse cuenta… de lo verdaderamente aterrador que es sentirse libre.

Su respiración se agito en conjunto con su corazón que se aceleró. El sentimiento le arraso, aturdida, confundida, demasiado exhausta… cedió del cansancio a las profundidades del mar.

Y Medea… se dejó vencer por el océano.

Y en ese día…había ocurrido un milagro.

Ella despertó contra todo pronóstico bajo el techo de una diosa… literalmente. Más baja y menos fantástica de lo que esperaba, pero indudablemente una debido a la divinidad retenida en su cuerpo.

Una diosa la había salvado y le había dado su bendición

Si. Justo eso grababa la pequeña Medea que había sucedido en solamente hace dos semanas atrás.

¡!

..

Abrió con sorpresa sus ojos color Zafiro cuando percibió el cambio en el aire.

Esquivando rápidamente las garras entrantes, el ataque hostil no causó daño alguno en ella que había saltado a un lado permitiendo que un peliblanco embistiera con su daga en ambas manos en un ataque decisivo.

"grikkkiaaa"

El doloroso llanto del duende resonó a través de las paredes de color azul claro del calabozo, la oscura sangre del duende empapo el protector de cuero del peliblanco. Pero pequeño y feo monstruo humanoide trato de defenderse extendiendo sus brazos mientras lo asedia con sus garras.

Observe como Bell esquivo mientras tomaba una segunda daga de la funda oculta de su cintura mientras que empuñaba con emoción en un movimiento oscilante doble al monstruo para finalmente patearlo con fuerza.

Una sombra se movió por la habitación.

La pequeña Medea retrocedió al ver un objeto no identificado en oculto en la sombra delante de sus ojos.

A diferencia de Bell, que desarrollaba sus instintos de batalla conforme la experiencia mediante los cambios en el entorno como el silencio, aire, olores.

Medea era capaz de percibirlos debido a una cosa muy importante en los cuerpos de los monstruos, la piedra mágica. Y como la única entre el duo capaz de notar dichos cambios, Medea resulto ser capaz de proteger su espalda en esta concurrida habitación.

El suelo estaba conectado a varios pasajes estrechos, era una amplia estructura de forma cuadrada.

Y Medea estaba realmente atenta de no ser una esquina estorbosa en todo esto, mientras se concentraba en esquivar los ataques de esta segunda sombra.

La cálida y extraña atmosfera única del calabozo lamia su piel.

Desconocía si el segundo goblin, quien balanceaba sus brazos y piernas cortas rápidamente persiguiéndole con un garrote en sus manos. Era en realidad terco o demasiado simple de raciocinio dado que Bell perforo el oscilante brazo de su pequeño oponente, esquivando el ataque que desencadeno.

Medea se concentró en la sensación de sus pies y rodillas, mientras empujaba la tierra, realizando un salto que nunca se cruzo con el tercer goblin—o lo que parecía ser esa cosa roja.

Los ojos rojos del goblin brillaban intensamente en el calabozo en rabia

Un sonido de alarma sonó dentro de su mente mientras contenía la energía a sus espaldas listos para ser desplegados en un hechizo ofensivo

¿Fue por los goblins apareciendo uno tras otro? —No, no fue debido a eso.

Fue debido a que, en la esquina de su visión, un monstruo se aferraba a la pared y estaba a punto de saltar.

La gran sombra se lanzó hacia abajo intentando envolverle rapazmente.

Giro su cuerpo mientras esquivaba impulsándose hacia tras en el último momento casi como si estuviera levitando por los aires, el pequeño monstruo gateo alocadamente intentando alcanzarla en brincos con sus grandes garras para nada pequeñas y que sin duda dejarían una marca en ella en caso de caer víctima.

Entonces Medea se dio cuenta que no se trataba de un goblin como al principio creyó. Bueno, en su defensa era su primer día en estos lares.

Los goblins eran primitivos incluso en su manera de pelear, pero no por ello eran necesariamente cuadrúpedos.

Su visión noto aun con la poca iluminación al ser cruzando de un lado a otro con cuatro barriendo el piso con sus movimientos zigzagueantes …no dos piernas. Sin duda era una silueta más parecida a un lagarto que a un goblin.

"¡Hmh no me sigas!" Medea se había fastidiado de que el lagarto le siguiera intentando arrinconarla, y de ninguna manera solicitaría el apoyo de Bell tan pronto en el laberinto, porque de hacerlo, mostraría solamente debilidad y que no debía estar allí.

El pasillo del laberinto se ilumino deteniendo incluso a los goblins de intentar acorralar a Bell y al chico en cuestión de igual manera cuando Medea convoco círculos que aparecieron por la habitación mágicamente.

Un par de brillantes conjuros se alinearon a su espalda iluminando con tonos amatista el piso en cuestión del laberinto.

La luz podría considerarse tanto una ventaja como una desventaja, debido a que no solo había apoyado a su compañero en esta batalla a oscuras a cuidar su espalda de mejor manera. Sino que también había alertado a los monstruos incapaces de ver en la oscuridad de su posición… una decisión de doble filo que debía terminar tan rápido como pudiera mientras intentaba apuntar los conjuros con su mente en dirección a los monstruos.

"Ya te veo" Se jacto Medea al ver los ojos rojos del lagarto mirándole con ira, parecía ser que la luz le molestaba y para su mala suerte… habría mucha luz en este piso.

La piel lagarto era morena y realmente seca en patrones ovalados en punta de sus escamas, la delgada lengua que salía silbando de su boca estaba resquebrajada hasta el lado. Incluyendo su cola larga, su longitud debía ser alrededor de su propia altura…aunque no era mucho que digamos.

"Gryryryaya" El monstruo bramo con ira brincando a los muros trepando con facilidad de un lado a otro.

"…Dungeon Lizard, hasta la próxima" Medea reconoció al monstruo para principiantes que aparece a partir del segundo piso hasta el cuarto si recordaba bien.

Y sin más preámbulos, Medea había comenzado una danza de luces por todo el piso pulverizando la mitad de la cola del lagarto que no había salido ileso de su esquivada.

"Tch…apunte mal" Medea se reprendió por haber fallado en su primer tiro, pero nada que no podía corregís ajustando la dirección de disparo o impacto de su mapa mental mientras volvió a imbuir de energía sus conjuros y con la furia de una mujer el lagarto ahora era quien huía de ella.

"Ah-ha. Me-Medea" Medea ignoro el pequeño desliz de Bell que casi había sido desvanecido cuando uno de estos haces de luz desvaneció a los dos goblins con los que estaba tratando y una de sus dos únicas dagas sin piedad en sus acciones.

"Shh, ya casi le doy, no me distraigas Bell" Medea despecho la queja de Bell mientras perseguía maniáticamente al lagarto, sus ataques ofensivos eran capaz de protegerla de los monstruos manteniendo una posición ventajosa para ella.

El lagarto hizo uso de sus cuatro extremidades con mucha convicción en su instinto de supervivencia para moverse adhiriéndose a las paredes y techo, pero sin la cola que le permitía mantener el equilibrio sus movimientos solo se volvieron más torpes conforme los segundos pasaran.

Bell casi podía jurar que podía ver al lagarto temblando, pero podía ser su imaginación, pero la luz y una fuerte explosión le hizo protegerse tanto los ojos como los oídos bajo la insensibilidad de una pequeña bruja.

"¡Te tengo!" Con orgullo en sus palabras y acciones, Medea había brincado de la emoción cuando finalmente había derrotado al maligno lagarto… sin saber que ella sola se había hecho cargo de 7 goblins y 4 kobolds en tan solo 4 minutos.

"…La magia es aterradora" Bell quien había visto todo, no podía más que temblar del miedo y la envidia del gran poder de Medea que incluso había destruido parte del laberinto.

Pero entonces Bell noto algo muy importante de los monstruos…no había cuerpos.

"Lo hice~, lo hice~ Ne~ Ne~ Bell ¿Qué no soy genial?" Medea comenzó a correr en pequeños y adorables brincos en dirección al peliblanco que parecía estar esperándola o eso creía dado que estaba buscando algo por la habitación.

"…Eto, Medea" Bell proceso unos segundos hasta que finalmente se había resignado a la realidad.

"¿Si Bell?" Pregunto Medea ladeando su cabeza, su larga trenza fluyo como un rio con su movimiento.

"¿Recuerdas cómo es que los aventureros consiguen ganancias?" Bell interrogo en una de las cosas más básicas de sumergirse al laberinto.

"¿Y eso? Bueno, las ganancias se obtienen gracias a las piedras mágicas que se cambian en el Gremio" Respondió la pequeña muñeca de orejas puntiagudas.

"…¿Y de donde se obtienen las piedras mágicas?" Bell casi quería ir directo a la respuesta cuando la chica parecía mirarlo con tontería casi como si se hubiera golpeado muy fuerte con esos goblins.

"De los monstruos Arrrgghh" Medea movió sus dedos con locura y diversión con su respuesta.

"Si…..¿y los monstruos?" Bell casi obtuvo un dolor de cabeza mientras apuntaba a los alrededores en busca de los monstruos que derrotaron

Y no fue hasta que Medea los estuvo buscando que se dio cuenta que su lluvia de haces de luz en realidad es muy destructiva…demasiado si incluso había vaporizado los cuerpos y parte del laberinto que ya estaba comenzando a restaurarse.

Una vista peculiar e interesante… pero no era el momento en cuestión de su error.

"¡Lo lamento Bell!" Medea se disculpó con el peliblanco de arruinar sus ganancias con algo tan tonto que podía resolver solamente convirtiendo a esos goblins en estatuas de hielo comprimiendo la presión atmosférica en un punto o puntos específicos para que Bell les diera un golpe decisivo y así obtuvieran las gemas.

Bell limpio la sangre verde oscura del goblin de su daga dejando esto a un lado.

"No importa, es tu primera vez aquí. Incluso yo olvidaba recolectar las gemas de los monstruos para solamente avanzar más adelante"

"SI~ eso suena a ti" Medea estuvo de acuerdo con las palabras del peliblanco, eso es lo que esperaría de un tonto suicida.

"¡Bueno, recompongamos el tiempo perdido!" y con eso, el dúo de hijos de Hestia continuo adelante para recolectar recursos para abastecerse.

Conforme continuaban hacia adelante, el rastro de la sangre y la destrucción dejada atrás se hacía más presente mientras recomponían y ajustaban sus métodos de combate. Aunque sonara lógico, Medea se había quedado como retaguardia de Bell quien embestía hacia adelante con su daga como un asesino y la pequeña chica apoyaba la espalda del muchacho de lugares donde no alcanzaría a contratacar o defenderse.

"Uff~ te has vuelto fuerte Bell" No eran palabras sin merito detrás de ella, la pequeña mujer había visto como el peliblanco lanzaba a kobolds y goblins con relativa sencillez en ello.

"Bueno, solo es resultado de que la Diosa actualizara mi estado"

"Si, pero debemos retirarnos por hoy Bell" Estimando el tiempo sumergidos en el laberinto, Medea desidia ser la voz de la razón para regresar a la superficie y a su cama.

"¿Eh? ¿Tan pronto?" Se preguntó Bell haciendo que Medea tuviera un tick.

Medea estaba segura de que el peliblanco no tendría en cuenta el tiempo en cuestión y mucho menos la hora de regreso si eso le permitía ser fuerte.

"Si, ¿Recuerda lo que dijo el Asesino-san, debemos pensar con inteligencia y sobretodo en nuestro bien aquí dentro, claro si no quieres hacer llorar a la diosa con nuestra desaparición" Medea había mencionado levemente al vibrante herrero de cabellos cálidos, haciendo que Bell se estremeciera ante el recuerdo y se avergonzara de no cumplir con su palabra de hacer las cosas con tontería en sus acciones.

"Tienes razón... Volvamos" Bell finalmente estuvo de acuerdo con su hermana mayor mientras se relajaba y realmente hablándole gustaba que alguien se preocupara así por él como lo hacía la Diosa y la chica de orejas puntiagudas.

El par camino de regreso a la superficie cuidándose de los monstruos, notando uno que otro aventurero por los alrededores, recolectando ítems que dejaban atrás como dientes de lagarto o cosas parecidas que Bell creía que no les serviría pero que el pequeño lirio amatista aun recolectaba.

"Ha~ Ha~ ¿Crees que la Diosa regrese hoy?" Pregunto Bell con cierto interés y cariño haciéndose notar que en realidad extrañaba a la diosa de ojos azules.

No estoy segura… Pero la diosa Hestia fue a reunirse en algún lugar hace dos noches, en su defensa ella misma dijo que no estaría en casa por un pequeño tiempo…así que no es motivo de preocupación." Medea respondió colocando sus dedos cubiertos por guantes verde aqua en su barbilla.

La respuesta de Medea fue como una flecha que helo su corazón, Pero... para Bell, el que no la haya visto... se sentía vacío, como si faltara algo.

"Anímate Bell, ¡actúa como un hombre!" Medea animo al peliblanco a detener su mal animo tan pronto, habían recolectado una buena cantidad de piedras mágicas y por lo que no era momento de deprimirse cuando la posibilidad de cambiar, aunque sea un poco su pobre situación económica

"Eto…¿Okey?" Bell se sintió ofendido por que le motivaran a actuar por algo que ya es.

Además, ¿Qué sabría una chica sobre cómo debe comportarse un hombre?

Si ella no podía entender el sueño de todo hombre, entonces solo eran palabras sin sentido.

Si, su abuelo le había enseñado el camino de ensueño de los hombres…el harem.

"¡A-Auch!" Bell se quejó cuando Medea le lanzo una piedra mágica del tamaño de un meñique a su cabeza

"¿Por qué fue eso?" Interrogo el peliblanco frunciendo el ceño en dirección a la pequeña mujer de cabellos lavanda que solo silbaba con inocencia a sus acciones.

"¿Me pregunto~? Solamente sentí la necesidad de golpearte por alguna razón, llámalo instinto" Medea sermoneo por alguna razón que ella misma desconocía, pero que sin duda le molestaba y eso se debía a que poco a poco el destino o la fuerza comenzaron a preparar las bases de que un peliblanco olvidara ese impuro y mundano deseo.

"… Hay veces que no lo noto, pero en realidad eres muy rara" Bell respondió con seguridad en sus palabras dado su cercanía con la chica en su mismo hogar, y eso se debía a que en ocasiones Medea quería tallar en pedazos de muebles del hogar a personas llamándolo práctica… verla intentando tallar ropa interior elevo el vapor hasta sus orejas.

"….¿Necesitas un espejo para esas palabras tomate-kun?" Medea le reprocho al conejo de ojos sangre duramente.

"…Ugh" el humor de Bell bajo por los aires al recordar esa triste escena de su vida. No dudaba que, en una situación cercana a la muerte, cuando toda su vida se mostrara en sus apagados ojos… eso sería lo último en aparecer.

Medea sonrió bajo su victoria, una sonrisa más pura y brillante, pero de la misma manera arrogante en comparación a la mujer que estaba destinada en convertirse.

"¿Hm?" Bajo la gacha cabeza de Bell, sombras y sonidos llegaron a sus sentidos obligándose a satisfacer su curiosidad encontrándose con enanos, elfos, humanos, hobbits y semihumanos…todos esquipados con armas y armaduras de alto nivel comparados a ellos con su lamentables arapos, bueno los de Medea estaban extrañamente más limpios y mejor cuidados en comparación con los de Bell.

Ahora que Bell lo notaba, se encontraban en la entrada del laberinto. Un lugar de principio y fin para la aventura, después de cruzar un extremadamente amplio túnel llamado inicio del camino, apareció un gran agujero que se vincula con el agujero del laberinto en el interior de la tierra.

La altura era de aproximadamente de 10 metros, el diámetro era casi de la misma longitud, su forma era similar a un cilindro redondo. En el interior del cilindro redondo, había unas apacibles escaleras marmoleadas, causando que se forme una gran espiral.

Varios aventureros pisaban las escaleras plateadas, también continuarían su camino como corresponde, pero el dúo estaba más concentrando mirando la gran cantidad de carros blindados circulando siendo jalados hacia arriba de las escaleras por varios aventureros.

Las paredes blancas de la gran torre de babel, se construyeron directamente sobre el calabozo.

Urano lo construyo como una especie de templo, para que no se sintiera que los aventureros entraran a la boca del lobo. Dado que había monstruos debajo de él.

"Ah~ estamos a salvo" Medea suspiro con alegría en sus palabras, su primera incursión había durado cerca de 9 horas dado que tentativamente entraron al laberinto alrededor de las 6 hasta… por la dirección del sol, parecían ser cerca de las 3.

Ambos relajaron sus nervios de forma natural, y la fatiga oculta se presionó sobre sus espaldas y piernas hasta que Medea cayó al suelo presionando su pecho con su brazo y tosía violentamente.

"¡¿Qué?!"Bell la tomo de su brazo para apoyarla ignorando la vista de los pocas personas que les miraron.

"Cof, cof, cof…hm-cof" Medea tosió una y otra vez mientras buscaba la perturbación que había invadido su percepción mágica con la saliva juntándose en su garganta, los poros de su piel prontamente se cerraron e instintivamente había subido la energía mágica en su cuerpo para mantenerse cuerda ante eso.

"¡¿Estas bien?! ¡¿Qué sucedió?!" Bell la apoyo a levantarse lo cual ella acepto, pero la chica lo ignoro mientras que lentamente comenzaba a caminar en dirección a un lugar donde los aventureros de piel bronceada trabajaban con grandes y gruesas cuerdas en sus manos.

Un gran número de aventureros y partidarios, que llevaban mochilas, se amontonaban en grupos variados. Para no obstaculizar a las personas que venían por detrás, Bell se acercó a la pared en dirección a la espalda de Medea.

De repente, una escena realmente inusual apareció ante sus ojos.

…una enorme carga.

Montando sobre ruedas en carros de carga…una caja de almacenamiento de transporte.

No habría nada malo en ello dado que se usan en las expediciones más largas como almacén de alimentos, suministros y equipos de defensa…pero esas cajas se sentían diferentes.

Medea a diferencia de otros, podía sentir la oscura y tenebrosa nebulosa mágica en una caja en específico a diferencia de Bell que miraba todo con curiosidad.

Y luego una de estas se sacudió con violencia sorprendiendo a Bell espantándolo.

Esa acción era como declarar que quería salir del interior. Incluso sin abrir las cajas, ya se podían imaginar lo que estaba arrasando dentro de ella.

"¿Po—Podria ser?" Bell tartamudeo con su obvia interrogante

"Si…hay un monstruo en el interior." Medea respondió con poca emoción en sus palabras.

Medea no necesitaba ni siquiera intentar adivinar con una esfera de cristal lo que había dentro de esas cajas…podía escuchar los pequeños gruñidos desde dentro de la caja y una extrañamente…muy tranquila para el comportamiento de una bestia.

"¿Realmente van a salir de aquí?" Bell estaba incrédulo, ¿Quién demonios piensa que sacar monstruos es una gran idea?

"…Debemos irnos" Medea sujeto a Bell de su brazo como una hermana mayor queriendo sacar del peligro al pequeño hermano dado el sentimiento peligroso como una tranquila maldición esperando por explotar.

Conforme caminaban a dirección a la salida, las conversaciones de otros aventureros les permitió al dúo informarse de manera corta sobre lo que estaba sucediendo en ese momento.

"Ahhhhh~, Este año también serán los anfitriones de eso." Se quejó un aventurero con cansancio.

"Festival de monstruos ¿cierto?" una oración monótona y sin emociones detrás de ellas, en realidad fue más parecido a resignación o frustración que otra cosa.

"¿Cuál es la importancia de ser anfitriones incansablemente de eso?"

"Para acrobacias…¿cierto? Que aburrido" Respondió una aventurera de cabello verde y largas orejas puntiagudas.

"Ganesha es realmente desafortunado, ser obligado por el gremio para realizar tal tarea, y tiene que halagar al público todos los años."

"La peor parte se la llevan los hijos de Ganesha idiota" respondió otro aventurero en defensa de sus desconocidos.

"¿festival de monstruos?" Pregunto Bell en el aire.

Nunca había escuchado tales palabras, y escucharlas solo confundieron su cabeza. Pero Medea continuaba jalándolo como un niño que curioseaba por todo que se le mostrara, hasta que en medio de las escaleras se encontraba alguien que conocían el par de chicos que solo confirmaban las sospechas de Medea.

"¡Oh es Eina!" Hablo Bell con sorpresa deteniéndola de su andar.

Medea se giró para ver a la mujer de cabello corto castaño. La asesora de ambos del gremio. Una semi—elfo de orejas puntiagudas un poco más largas y puntiagudas que las de Medea.

Su rostro bien proporcionado tenía una expresión seria, parece como si estuviera discutiendo seriamente con otro empleado del gremio.

Se contuvieron y no saludaron por distintos motivos. Bell por cordialidad, Medea por meterse en sus pensamientos

¿Acaso esto fue aprobado por el gremio?

Se preguntó la chica de cabellos lavandas, haciéndose más preguntas después de esa una tras otras.

"Me—Medea" Llamo Bell para que le soltara, Medea no tenía mucha fuerza, pero era extraño e incómodo que lo sujetaran como un niño… nunca lo habían hecho, ni siquiera su abuelo que lo retenía con una cuerda atada a sus pantalones para que no saliera huyendo persiguiendo ovejas por todo el corral.

"¿Qué?" Pregunto Medea

"¿Me puedes soltar?" Pregunto tentativamente Bell no deseando ganarse la ira de la chica, por lo que pregunto de manera lenta, pero por la poca tensión de su brazo siendo liberado, parecía que Medea le había escuchado y decidido hacer esto de manera diplomática.

"Ha~ Lo lamento…solo que, algo me dio mala espina con esos cajones" Respondió Medea suspirando con frustración y cierto temor, sea lo que sea esa cosa… estaba viva, ella estaba seguro de eso-

"Creo que lo entiendo…matamos monstruos, ¿pero los traen a nosotros? Algo como eso podría fallar, pero dudo que traigan algo tan peligroso arriba sin un seguro ¿no lo crees?" A pesar de la falta de seguridad en sus palabras, Medea podía decir que existe un mérito en ellas.

Y cuando lo pensó de esa manera, su humor se elevó un poco.

"Si, tienes razón… creo que me preocupo de más, sin la diosa sin nosotros... yo debo cuidar de ti" Respondió la bruja con diversión colocando sus brazos a su espalda por la calle.

"¿Acaso soy un niño para ti?" Bell se indignó ante la oración de su novata mayor.

"¿Quién de los dos—" Antes de que Medea le hiciera recordar la más grande tontería de Bell, este le detuvo sonrojándose de la vergüenza.

"D-Detente… vayamos a cambiar las gemas" Bell guio a la pequeña bruja en dirección a la sede del gremio para obtener sus ganancias del día.

"Sí~"

¡PUM!

¡BAM!

¡CHARLA!

El sonido de objetos distintos variando desde libros, hasta materiales de escritura hasta finalizar con martillos distintos e incluso cuchillos de hierro y acero siendo lanzados con fuerza llamo la atención de quienes pasaron por el pasillo, y conforme se esperaba del sentido común, continuaron su propio camino por el bien de su propia seguridad.

Dejarían que el pobre diablo dentro de esa oficina muriera por el bien de otros.

"¡Eres un sinvergüenza busca pleitos¡Tonto sin futuro bueno para nada!" Reclamo una pelirroja mientras continuaba arrojando todo lo que estaba a su alcance en dirección a la mecha de color llameante que esquivaba todo con una extraña familiaridad detrás de sus movimientos, como si algo similar ya hubiera sucedido en el pasado.

Pero desconocía si se capturaron de una mujer furiosa u objetos siendo lanzados a su dirección.

"¡Olvidaste valiente y guapo!" Shirou respondió usando un escudo oblongo que cubría casi todo su cuerpo para salir ileso de esos ataques, tenía una forma de lagrima o gota de agua por su forma alargada que mejoraba la protección de la pierna adelantada.

Lo había obtenido de esta misma habitación con el fin de asegurar su propia seguridad personal y no ceder ante el castigo divino de Hefesto.

¡!

¡SONIDO METÁLICO SECO!

Shirou sintió una extraña corazonada, pero quien era para no confiar en ella de levantar el escudo un poco más hacia arriba, dichos movimientos aseguraron que su cabeza no se viera con un hacha de batalla en su frente, dado que este se había quedado en el escudo firme… fue un buen tiro.

"¡Dilo de nuevo! ¡Te reto!" Regaño Hefesto mientras ahora sujetaba con sus manos una taza vacía que golpeo contra su escritorio haciendo que este se partiera filosamente por la mitad y lo manifiesta en su puño como una peligrosa nudillera de un grupo criminal.

"¡E—espera!" Shirou dejo atrás el escudo, no necesitaba usar la visión extraña que le permitía ver escenas de batalla por su cabeza para saber que esa mujer estaba llevando las cosas muy lejos y en una muy mala dirección

"¡¿Cómo se te ocurre?! ¡Pelear con el Vanargand! ¿Qué acaso no pensaste las cosas?" Hefesto le reclamo sujetándolo de sus hombros con preocupación, sus acciones fueron sorpresivamente femeninas para la actitud marimacha y confiada que siempre mostraba a otros.

"…Si, un poco … ¿creo?" Siendo honesto, Shirou no pensó mucho las cosas sobre su pelea con el perro. Solo dejo que su puño hablara por él y que el Shirou del futuro se preocupara por las consecuencias.

¡Te maldigo Shirou del pasado!

Susurro a sus adentros Shirou de la irresponsabilidad de sus decisiones.

"Shirou… dime por favor. ¿Qué en ti, creyó que era una gran idea pelear con un miembro de otra familia?" Hefesto se calmó un poco mientras interrogaba al pelirrojo de ojos ámbar dorado invitándolo a que sentara en una de las sillas de la oficina para que NO escapara moviéndose por la habitación escapando de su juicio.

"Yo… no pensé en nada de eso siendo honesto. Solo paso, las palabras de la familia Loki me molestaron, también su apatía por el novato… y de un momento a otro, mi cuerpo y mente se alinearon a una sola dirección." Shirou contesto con su voz apacible bajo la paciencia de la deidad que escuchaba con relativa serenidad.

"¿La cual sería?" Pregunto Hefesto con duda.

"Ayudarlo. Solo eso" Shirou respondió con pasión, el hecho de que le mirara impasiblemente con esos curiosos ojos ámbar que metafóricamente comenzaron a brillar como zarcillos encendiendo una llama en ellos.

"…¿Sabías que él era uno de los muchachos de Hestia en ese momento?" Pregunto Hefesto con interés si la ayuda del pelirrojo fue motivo por su relación con si amiga Hestia o solo fue una cuestión de casualidad.

"No." Shirou respondió con certeza de manera rápida y honesta.

En esos momentos no eran más que extraños, y técnicamente hablando aun lo son. Solo se habían entablado una pequeña conversación momentánea incluso un día después de eso, por lo que apenas eran conocidos, ni siquiera son amigos como Welf o Tsubaki.

Pero el hilo rojo del karma los había unido.

"Y si la persona en cuestión era otro extraño sin relación ni siquiera conmigo, ¿lo habrías ayudado?" Pregunto la deidad por la alineación de sus justas motivaciones.

"Si" Shirou sonrió inconscientemente bajo su respuesta cuando un pequeño apretón en su corazón le alcanzo, como si eso es algo que el verdaderamente haría. De manera distinta, pero que lo haría sin duda.

"… Bien, parece que te has vuelto un idiota de buen corazón. No es tan malo, mientras no hagas una nueva tontería" Suspiro Hefesto con resignación, parecía que sus metas eran tan firmes como el acero.

"Si, me disculpo por ello" Shirou se inclinó ante la deidad con culpa, ciertamente una disputa entre diosas entraba en la categoría de muy malo y por la manera en que su propia sangre circulo con velocidad, algo muy dentro de él le decía que eso era malo.

"Y deberías, no solo Hestia sino también la entrometida de Loki y peor aún...Freya de todos los dioses de Orario, tu nombre ahora es conocido por ellas, y que peleaste con uno de los más fuertes de Orario tú, un extraño" Hefesto ahora deseaba un buen té para calmar sus problemas, pero desgraciadamente había roto torpemente su taza.

Shirou se levantó de su asiento caminando en dirección a la deidad para masajear sus hombros, parte de esto sin duda es su culpa… por lo que trato de compensarla un poco.

"Agh~ gracias. Shirou, pon atención" Hefesto acepto el gesto del pelirrojo, normalmente jamás aceptaría que una viuda como ella le tocara con tanta confianza sus hombros, pero Shirou no trataba de seducirla como esos otros tontos dioses en Teiken.

"Te escucho" Shirou se mantuvo del lado bueno de la deidad para no ganarse la ira de la Diosa.

"…A partir de ahora, serás muy acosado por distintos miembros o incluso la misma Loki. Por lo que tendrás que limitar tus palabras lo más posible, yo revele que eres un nivel 2—"Hefesto mantuvo la conversación lo más directo en orientación al bienestar de Shirou.

"Pero no lo—" Shirou trato de negar esa mentira.

"Lo sé, lo sé. Eres un nivel 1. Y por tu bien, será mejor que cambies eso. Que un nivel uno derrote a un veterano es igual de absurdo a que un campesino degollé a un dragón, pero si fueras un nivel 2… y si admites que peleaste con inteligencia, entonces no sería equivocado que tu ganaras" Explico la deidad deteniendo ese mágico masaje sujetando la mano de Shirou con cierta calidez maternal.

"…¿tratas de decirme que debo entrar al laberinto?" Shirou sintió que todo esta conversación se dirigía a volverse fuerte, y la única manera de hacerlo sería meterse en el trasero del diablo.

"No, te ordeno que lo hagas. Se todos tus pensamientos sobre ese laberinto, me lo has dejado muy en claro. Y ahora no me importa, que Loki moleste por algo no es raro… pero es con Freya donde debes mantener tu guardia muy alta… y en absoluto, nunca la veas a los ojos" Hefesto le informo al pelirrojo a que cuidara su espalda de esa diosa en específico, se mantuvo inusualmente callada esa noche de interrogatorio

"…Ugh" Shirou frunció el ceño, realmente le disgustaba la idea de entrar allí cuando podía hacer mejores cosas como comprar un perro o pescar

Y de tenerlo, le gustaría que tuviera un pelaje azulado con salvajes ojos rojos.

"Ahórrate tus desazones, esto te ayudara de cierta manera… incluso tu nivel como herrero subirá y podrías conseguir alguna habilidad en menor medida mía por mi bendición" Hefesto trato de tentar como un demonio a Shirou para que sucumbiera al deseo y la ambición de poder como otros de sus hijos más torpes.

Shirou levanto una ceja ante sus palabras, liberándose del agarre de la diosa.

"…Creo que confundes un poco las cosas" Shirou llamo la atención de la diosa con sus palabras, imbuidas con cierto enfrentamiento y deseo de reto en ellas.

"¿Es así? Dime de que manera" Pregunto la deidad con curiosidad e interés.

"Yo no necesito ninguno de tus poderes para mejorar mi habilidad, estas alcanzaran el nivel de los dioses por si solas." Hefesto sonrió de manera burlona con sus palabras, no era la primera vez que un miembro de sus hijos decía algo como eso.

No—hay cierta diferencia.

Sus hijos se conformaban con tener un arma al nivel de Hefesto, o incluso superarla, lo cual era casi imposible incluso con su divinidad sellada y completamente retenida por el decreto de Teiken.

Pero… era la primera vez que un mortal quería mantenerse como un igual.

Ciertamente interesante.

"¿Y de qué manera lo harás? ¿superándome?" Pregunto la deidad con cierto desafío en sus palabras.

"No, sería muy simple… hare un arma que ni usted sería capaz de hacer"

"Oh, ¿Qué es?" Hefesto se interesó por ello en realidad, ella era capaz de hacer cosas muy absurdas si les daban rienda suelta a sus caprichos e intereses.

"….No lo sé" Y fue entonces que Hefesto se golpeó contra el escritorio bajo la perdida de ánimo de las palabras de Shirou, en pocas palabras…haría algo que ni siquiera el conocía.

"Bien, entonces comencemos desde lo que sabemos… tú en ese laberinto" Hefesto se levantó de su escritorio en dirección al pelirrojo que comenzó a guiar a la puerta para que saliera de una vez por todas dado que todo se había calmado.

"¿Puedo decir algo sobre eso?" Shirou se descontento como un niño en la escuela bajo eso.

"No, ahora… sal por allí. Y espero buenos resultados de ti" Despidió o trato de despedir Hefesto a Shirou, pero este se detuvo cuando una idea interesante se cruzó en su cabeza.

"Oh, sobre la prohibición—"

"La prohibición se mantiene, eso aún no cambia... y si me entregas buenos resultados de tu entrenamiento... te diré la razón detrás de ello" Hefesto estaba dispuesto a que Shirou se enterara de la profundidad de sus habilidades con el fin de que pensara mejor las cosas.

"Tch... al menos lo intento"

"No estuviste ni cerca…hasta la próxima, cuídate Shirou" Hefesto echo al pelirrojo cerrando la puerta con cierta liberación, como si un pequeño peso se fuera de sus hombros.

Con eso resuelto, la deidad pelirroja se aprovechó al compartimiento secreto detrás de su librero que se conectó con su forja secreta donde también escondía las locuras que Shirou había creado, y que sin duda se podrían clasificar como prototipos donde se encontró una pequeña niña de cabellos oscuros haciendo una extraña posición con su cabeza tocando completamente el suelo.

Cuando un problema termina, otro recién comienza.

"¿Qué se supone que estás haciendo?" Pregunto extrañada Hefesto ante el inusual, y extraño gesto que Hestia estaba haciendo en el piso.

"—Dogeza"