"¡BRAAAAAAAAAAAA!" el desagradable y salvaje gruñido de la descomunal criatura siguiéndolos varias calles atrás desde hace unos minutos, solo se volvía más próximo mientras avanzaban corriendo por su seguridad.

"Vamos; corre, corre, corre" Ordeno con desespero mientras sujetaba a la chica con su mano aferrada a la suya.

"Sh—Shirou, e-espera" chillo la niña a su espalda mientras cargaba un pequeño animal de pelaje azul que solo aullaba con desafío a la gran bestia maligna.

Mi encuentro con esta chica ocurrió en un pequeño callejón de la ciudad mientras paseaba por la ciudad siguiendo al animal en las manos de la chica que había tomado mi monedero con su boca y escapado de mí.

Este día, muchos monstruos atacaron a la ciudad de Orario después de un trágico accidente en las bóvedas del coliseo de la familia Ganesha donde guardaban a estas especies para entretenimiento o domesticación.

Se produjo un gran brote de monstruos, ocurrido por decenas mientras varios aventureros peleaban y protegían como soldados a los ciudadanos de la ciudad debido al peligro que representaban para aquellos que cuidaban de la gracia de los Dioses.

a—En cuanto a mí, bueno.

La chica en sujeta en una de mis manos vestía con un fino vestido corto que mostraba casi por completo sus piernas blancas, solamente contaba con una capucha cuando venía a la ciudad si recordara. El cual estaba extrañamente gastado, junto con su cabello ligeramente sucio y desordenado, la hacía parecer que recién se levantó o que cayó de una montaña. Pero es que en realidad; la niña no era alguien de atributos físicos meritorios en comparación a otras personas.

Sus mejillas y sus ojos inyectados en miedo le hacían parecer aterradora como un fantasma—o un asesino. Decidí tirar de su mano mientras esquivaba el ataque a su espalda que había previsto debido a un extraño presentimiento en mis poros.

La acerque a mi pecho junto a mi girando sobre mis piernas y usando una espada bastarda simple para cortar la cesta de verduras que fue lanzada como un proyectil en su dirección por el gran gorila—trol de cuatro brazos.

"¡N-Nooo Mis pepinos!" Reclamo una de las personas ocultas entre los hogares del peligro de los monstruos.

La cesta de verduras se cortó por la mitad sin mucho esfuerzo, dejando piezas de madera y verdura fresca ser cortada por parte sin dañar la estructura de la cuchilla que brillaba en interfaces de luz interconectadas como la tela de las arañas en color amatista brillante; todo gracias a la mejora de los atributos del hechizo de la niña de cabello lila como si le reforzara.

Mis ojos se estrecharon con reto cuando los salvajes orbes de color rubí le miraron con recelo.

"Grrr BRAAAAAAAKKAKAAK" Juntando dos de sus cuatro brazos, azoto con brusquedad a su dirección en un golpe que bajaba de manera descendente en donde se encontraban.

En esta situación donde tenía una chica junto a mí, mis opciones se limitaban debido a que debía seguir defendiéndome contra el gran gorila de aproximadamente 3 metros de altura—Espera, ¿Qué es un gorila? Mejor aún—¿Cómo sé que es un gorila?

Agh, olvídenlo.

Dejando caer una de mis manos en dirección de los muslos de la chica, la sujete levantándola apoyándola en mi pecho para que se sujetara de mi cuello con sus brazos rodeándome y tuviera una mano libre para seguir atacando.

"Awa wawa ¡Sh-Shirou!" gimió la chica con vergüenza por ser cargada de esta manera. El calor se endurecerá a las puntas de sus pequeñas, puntiagudas y adorables orejas.

"Shhh—Deja de hacer sonidos lindos Medea, me desconcentras" Le llame quejándome mientras me sumergía en lo que estaba sucediendo. Escucharla balbucear cosas extrañas mientras la cargaba era muy distractora.

"¡¿L-Lindo?!" La chica se conmociono ocultándose su rostro con una de sus manos de la vergüenza.

"¡Guau, guau, guau!" ladro el perro de manera aguda contra el gran gorila.

"¡GRAAAAAAA!" Grito la bestia aplaudiendo en su dirección para aplastarlos como un mosquito.

"¡Tira al perro! ¡Que se lo coma!" Respondió el pelirrojo mientras saltaba hacia atrás esquivando el ataque del gran gorila corrupto protestando por el polisón en las manos de Medea.

Y usaba la cuchilla en su mano para rebanar limpiamente una de sus manos formando una sonrisa en el pelirrojo.

"¡¿Q-Que?! ¡P—Pero es muy lindo!" Medea no se esperaba la malvada respuesta del pelirrojo mientras protegía al pequeño perro de pelaje azul y ojos rojos en sus brazos.

Podía decir que era un monstruo—uno completamente diferente del resto. Más vivo, más real y sensible. Emanaba extrañamente un sentimiento demoniaco de sus pequeños colmillos y garras por no olvidar el extraño apego que tenía por Shirou; como si este le diera un poco de carne y se haya decidido a seguirlo por toda su vida.

"Wof, wof—Wof" ladro el perro de acuerdo con las palabras de Medea mientras se escapaba corriendo por las piernas de la chica saltando por los aires a dirección del monstruo.

"¡N-No Azulín!" Medea grito lamentándose por el pequeño perro que—para toda incredulidad comenzó a morder ya rasgar la piel del gorila y este huía a otra dirección cuando presentó un prematuro impacto a su dirección solo para volver a lastimar a la bestia.

Ahora que se encontraron en terrero desventajoso para el monstruo, la chica preocupada comenzó a murmurar cosas extrañas que comenzaron a bajar la temperatura de los alrededores como si este se presurizara con fuerza.

-Dando por resultado a las piernas de un monstruo completamente congeladas.

Shirou no perdió el tiempo y brinco a dirección del monstruo de frente impulsándose con distintas mesas, haciendo girar la espada momentáneamente por los aires para mantener un mejor agarre y finalmente comenzar a cortar de un lado a otro con pasión; brazos, piernas, cortes profundos a sus órganos y finalmente su cabeza.

Y así, en ese momento—es como nosotros tres extrañamente formamos un grupo para el laberinto.

Oh—seguro que se lo que estás pensando.

Un herrero galán de cabello rojo, una pequeña maga y un feroz pequeño sabueso.

Esto es sin duda una historia de héroes.

¿Pero cómo llegamos a esto? Bueno, retrocedamos el tiempo un poco en lo que termino de forjar otra cuchilla.

"Bell, Bell—¡Mira!" Chillo con emoción la niña mientras corre de un puesto a otro con mucha curiosidad en la feria aprovechando el momento para respirar aire fresco.

Ambos se habían ido a caminar en la ciudad para reabastecerse de alimentos como últimamente lo han hecho todas las mañanas sin la Diosa Hestia acompañando a la chica de cabello lavanda ahora que los ingresos de la familia subieron un poco.

Ambos ahora sabían que la Monsterfilia se trató de un gran festival. Una en la que toda la ciudad se inmiscuía abriendo distintos puestos para vender comida, recuerdos y juegos completamente aleatorios y simples.

Pero la atracción principal se encontró en el Coliseo de la familia Ganesha, donde realizaron un gran espectáculo para domesticar monstruos

"…Aunque domar monstruos ¿Eh? Realmente increíble" Bell siguió con asombro después de escucharlo en la Anfitriona de la Fertilidad en las últimas noches que han cenado allí con pasión de tener comida real.

"Aunque Eina nos dijo que es algo realmente difícil de hacer y se necesita de tener una gran habilidad para siquiera intentarlo—lo que es razonable ya que los monstruos nos atacan inmediatamente de vernos, es solo su naturaleza salvaje" Contesto Medea a espaldas de Bell estremeciéndolo al punto de que este saltara un poco por los aires por la sorpresa de que esta fémina apareciera.

"¡Yo-Medea!" Tartamudeo el pequeño conejo albino girando sobre sus piernas para ver en dirección de la chica solo un par de centímetros más alta que él mismo.

"Lo lamento Bell, pero hay mucha gente aquí. Si te pierdo de vista nos perderemos" Contesto Medea al peliblanco mientras sostenía un libro con empaste de cuero. El título del libro en la portada se decía de ¡Mil y Un platillos de Mama Mia! .

No se necesita ser un genio para saber que se trató de un libro de cocina. Algo que aparentemente había comprado apenas unos segundos atrás, en el puesto a su frente.

Sus palabras tienen cierto merito pensado por Bell.

Aún era temprano y las calles ya estaban completamente llenas de turistas y ciudadanos abarrotando todos los puestos que encontraran como hormigas en un nido.

Pero aun así estaba confundido—Creía que un libro de cocina era dinero desperdiciado, se enfocaron en otras cosas realmente más útiles—ropa, comestibles, productos de limpieza para el hogar.

—Espera.

¿Mama Mia?

Bell parpadeo confundido e incrédulo entre el libro de Medea, la misma chica y el rastro que había dejado de donde fue a comprar el libro. Y sorprendentemente, allí se encontraba un puesto de las meseras de ese bar.

"¿Eh? ¡Espera! Ese cabello blanco-¡ah espera! ¡Chico conejo-nyaaa!" Se trató de una de las empleadas con orejas y cola de gato de esa taberna donde últimamente han frecuentado visitar, pero esta era una muy energética y extrovertida como para incluso correr a su dirección mientras agitaba sus manos.

"Chico conejo-nyaaa, ¿eres un aventurero verdad?" Pregunto la chica frente al peliblanco la cual tomo al chico de las esquinas de la ropa de sus hombros para sujetarlo agitándolo.

Medea a su lado levanto una ceja con curiosidad—Se supone que la chica Neko ya estaba enterada de sus respectivas profesiones debido a que junto a la peli jade claro que le daba un mal presentimiento conversaban mucho con su compañero durante las cenas al punto de que Mama Mia les había cambiado de mesera en más de una ocasión.

"Ah-Eh ¿Si?" Bell siendo el chico vergonzoso que era. Inmediatamente se sonrojo cuando el olor de las bayas silvestres y la menta se encontraron su piel como un perfume.

"¡Perfecto! Entonces solicito una cosa algo molesto." La chica se inclinó a toda prisa saludándole de la emoción recordando que no lo había hecho.

"¿Disculpa?" Cuestiono Medea interviniendo en todo esto.

Hoy se suponía que es su día libre—no había razón como para hacer algo realmente molesto que no les sería realmente útil para relajarse.

"Chico conejo—como amigo de Syr te tengo que solicitar que lleves algo a esa chica descuidada" La empleada chica Neko hablo entregando una pequeña bolsa completamente llena cargada con dinero.

—Se utilizó exactamente de un monedero en forma de bolsa con una hebilla metálica, encima del monedero había un grabado que nunca había visto antes, se puede decir que no fue creado por una familia al azar por la calidad detrás de ella, la bolsa purpura tenía un diseño delicado y lindo algo que Bell tenía que admitir.

"Anya, no te entenderá si no explicas las cosas totalmente como son" Hablo la camarera de cabello oscuro.

Bell la comprenderá la más linda de todas en la taberna, y no lo decía por que se tratará de un elfa una de sus muchas fantasías puertas en el bosque. La manera super tranquila de hacer las cosas le hacía parecer una especie de princesa de las hojas—aunque preferiría si fuera rubia.

La chica de manera tranquila se acerca al lado de la chica Neko.

"¿Sucede algo Cranell?" Le llamo la chica con su amena mirada al notar el pequeño cambio de comportamiento del puberto.

Bell se sonrojo al notar que la chica recordara su nombre—aunque era algo muy simple, significaba mucho para él peliblanco. Era como si las mariposas volaran en su estómago entregándole un sentimiento acogedor.

Una emoción, que desapareció con unas palabras siniestramente mágicas.

"Si—¿Sucede algo Be-ll ?" Le llamo la chica de cabellos lilas mientras un extraño miasma comenzaba a rodearla—se tomaron de su poder mágico revelándose.

Ambas camareras retrocedieron mientras miraban a la chica con los ojos entrecerrados, casi como si estuvieran listas para defenderse.

Desde que Medea se sintió conflictiva con el monstruo que la Familia Ganesha se transportó hace tres días atrás, la chica subía sus niveles de poder inconscientemente para protegerse y esconder su identidad formando una apariencia aterradora—una que desapareció por completo cuando la chica respiro calmándose.

"Waaa~ Lo siento" Medea se disculpó por el desperdicio de magia—aunque era casi nada para sus grandes reservas.

"—Jajajaj, Pueden continuar" Aplaco Bell aliviando el ambiente entre las cuatro personas reunidas. La chica elfo asintió de acuerdo con las palabras del peliblanco y fulmino con la mirada a la chica Neko.

Cosa que esta tambien hecha.

"Ryuu, eres una idita-nyaa. Sabes que era el turno de syr de cuidar la tienda mientras atendíamos los puestos, pero la holgazana se fue corriendo a visitar el festival y no trataste de pararla, así que si se va a ir al menos quiero que tenga su dinero con ella—chico, entregaselo y te garantice una comida gratis de mi propia paga" Hablo la chica Neko como le había apodado Bell mientras incluso mencionaba una recompensa.

"Así que es eso, me disculpó por no explicarlo con claridad" Se disculpó Ryuu ante Medea por alterar más las cosas.

"Ah—lo entiendo, puedes contar conmigo. Lo hare." Bell no dudo en aceptar su solicitud. Después de todo los aventureros aceptaban cualquier tipo de misión. Además, Syr también es su amiga y seguramente ella necesitaría de su dinero para disfrutar el festival—aunque haya tenido que saltarse el trabajo.

"A-Auch" Chillo Bell cuando sintió alguien pincharle las costillas.

"¡Hmh!" Se trataba de Medea quien le miro con las mejillas infladas por ser abandonada solamente así.

"L—Lo siento Medea. No te estorbare en lo que hago este favor, por favor disfruta del festival" Bell hablo sin entender los sentimientos de la chica disculpándose de separarse en este momento.

La chica solo suspiro.

"Ha~ Me dejas por alguien más que apenas conoces—La Diosa Hestia tenia razón, todos los hombres son iguales" Hablo Medea con cierta decepción—hoy, este día libre—para que su hermano menor pierda el tiempo haciendo estas cosas.

"L—Lo siento" Se disculpó Bell ahora entendiendo que había hecho mal con aceptar la solicitud de la chica Neko—pero no quería retractarse solamente así ahora que había aceptado.

"—Con que lo entiendas es suficiente Bell. Te esperare en casa, no pienso buscarte con toda esta gente. Asegúrate de regresar antes del anochecer" Medea no le importo realmente- Pero no conocía mucho de Orario y carecía de amistades con las que podía compartir esta celebración.

Medea comenzó a doblar correctamente las hombreras de los andrajos de Bell para que al menos estuvieran presentables cuando una chica le viera.

Freya se detuvo en el centro de la habitación.

El entorno estaba lleno de grandes y pequeños Establos de Monstruos. Los monstruos capturados estaban muy emocionados y violentos. Los sonidos de sus rugidos rodearon a Freya desde todas las direcciones.

Sin embargo, el momento en que se quitó su capa, todos los sonidos de rugidos se detuvieron.

-...

Una belleza inigualable fue expuesta.

La piel blanca y suave como la nieve impactó a los monstruos de forma visual, llena de la fragancia que había

constreñido por completo sus acciones. Los ojos de los monstruos parecían estar controlados por su brillante cabello y ojos plateados.

Incluso si fueran monstruos feroces, aun así no podremos bibliotecar de la influencia de su belleza.

"-... Te elijo a ti." Susurro a la diosa mientras abría el candado de la jaula del monstruo y lo dejaba libre como a sus demás iguales y formaran un escándalo fuera.

Ese par de ojos plateados miraron a los monstruos con cuidado, como si estuvieran seleccionando cuidadosamente a uno. Finalmente, se detuvo en un lugar.

El monstruo estaba completamente cubierto de pelo blanco puro. En su cuerpo fornido había dos hombros y muñecas con músculos abultados y era particularmente prominente. Se cabello plateado era como el Freya, extendiéndose hasta su espalda como una cola.

Los ojos del monstruo parecían a un simio rodaron, su respiración también era cada vez más corta. Sentía los ojos de la Diosa.

"-Sal ahora mi pequeño" Hablo la deidad con paciencia encantando a la bestia.

Freya use las llaves en su mano para liberar las cerraduras del establo de monstruos.

El gran gorila obedeció las órdenes de la Diosa, abrió la verja de hierro y salió paso a paso. La que se abrió se sacudió con un traqueteo.

Liberar al monstruo, no importa qué, se trata de un comportamiento extremadamente peligroso.

La acción de esta Diosa de espíritu libre podría causar fácilmente muchos problemas a los demás.

Había un solo objetivo.

Ese niño también vino aquí...

El asunto que Freya había pensado, era el asunto sobre el joven Bell Cranel.

... Ah, ah, en serio. Queria ver el crecimiento de ese niño por un poco mas de tiempo...

La cuestión sobre la asombrosa velocidad de crecimiento de Bell, Freya obviamente lo sabía.

A pesar de que actualmente no sabía la razón, pero usando sus ojos de Diosa, pudo ver que estaba creciendo a un ritmo que era incompatible con el sentido común.

" Al final, todavía tengo que hacer este tipo de cuestiones adicionales ". Pensó la deidad en las cosas que tenía que hacer para garantizar una evolución en sus pertenencias.

Freya dejó escapar una sonrisa infantil.

Era una sensación como si quisiera burlarse de él.

Quería ver qué pasaría cuando el otro recibiera su broma, qué tipo de reacción haría, y todo para su propio entretenimiento.

En serio, eso era algo que solo un niño haría.

Sin embargo, actualmente ya no podía detenerlo. La primera vez que se reunió con él, ese impulso quemó su corazón e incluso hizo que se enamorara, eso condujo a que Freya hizo ese tipo de cosas.

Quería ver la expresión desconcertada del chico, su expresión llorosa—Y más importante aún, quería ver sus expresiones heroicas.

-...

¿¡Fu-Fuuu...!?

El sonido de la intensa respiración de otro de los monstruos hizo eco en la bóveda donde una diosa de cabellos platinos e encontré.

Freya tocó amorosamente las mejillas de otro de los monstruos que no lograron sucumbir a sus encantos—eran bestias estúpidas fácilmente manipulables para deidades astutas como ella que sabían cómo saltarse las reglas de los cielos impuestos por Urano.

Era como si la misma suerte estuviera de su lado para saber cuentos cosas tan convenientes.

Liberando al monstruo, tal vez un pequeño error haría que el muchacho de su interés muriera, pero un tesoro debía mostrar su valor pasando por las dificultades—Si no era capaz de salir de esto, entonces realmente no valía la pena como los anteriores antes de él.

—Sin olvidar; Que siempre pudo echarle un vistazo a ese hijo de Hefestos del cual Loki se interesó—la fuerza no lo era todo, en palabras de la misma pequeña Hestia el muchacho sabia donde golpear y como tener la pelea a su ventaja a pesar de que era más débil que el chucho de Loki.

Freya repentinamente pensó en esa posibilidad que nunca había pensado antes, pero, continuó a rienda suelta conforme a sus deseos.

Pero—el chico de cabello blanco tenía un alma linda, dejar salir algo así…Tsk

Si ese chico fuera a morir.

Entonces simplemente le seguiría.

Sin importar dónde, iría a buscar el alma que abandonaría el Mundo Inferior y ascendería al Cielo.

Lo abrazaria fuertemente.

Entonces capturaría al alma caída en su abrazo amoroso—y lo desecharía cuando se aburriera de él y encontrara interés en alguien más.

-Sus caprichos eran pacientes, mas no eternos.

Una vez que pensó en ello, Freya no pudo evitar estrechar sus ojos y reír alegremente. Ese par de ojos que estaban llenos de amor y ternura, al mismo tiempo, estaban llenos de algunos colores sádicos.

La sonrisa que permaneció en su rostro se acercó al rostro del monstruo al que se aferraban sus manos. El cuerpo del monstruo tembló violentamente.

Al momento siguiente, Freya colocó sus labios sobre la frente del monstruo deteniéndolo momentáneamente en su lugar—Habia sido domado con éxito.

"RaAARARARARARARARA"

Un grito extremadamente salvaje resonó en la cámara desconcertando a la deidad.

"..,Extraño" Menciono la deidad.

Se suponía que todos los monstruos estaban embelesados por ella, atraídos por su propia belleza como polillas en las llamas.

Pero este monstruo era diferente a los demás.

Jaulas completamente selladas que no dejaban vista de nada—con casi 4 metros de altura y una fuerza descomunal de la propia bestia retenida que empujaba su caja de cautiverio.

"Oh, que caprichoso…Tienes que esperar por mí, ¿Ok?" Hablo la diosa con una extraña sonrisa como si hubiera encontrado algo mucho mejor para medir su entretenimiento.

Sus delicadas manos bailaron entre el de llaves, una a una comenzó a meterlas dentro de la cerradura fallando en cada juego instantáneo. Haciendo que su sonrisa desapareciera y se volviera una cara irritada—pero hermosa.

Charla.

No fue hasta el sonido de que los cilindros internos de la caja rechinaron que Freyja supo que lo había logrado. Retirándose poco a poco mientras caminaba hacia atrás, la puerta comenzó a abrirse con el suspiro del gran monstruo.

"¡Ven a m-¡!" Le llamo Freya siendo detenida por el fuerte lanzamiento de la puerta que fue golpeada por el monstruo rompiéndola en el proceso.

¡Que fuerza!

Pensó la deidad que se había ensuciado sus ropas al caer del miedo.

"RARARARAARARAR" Uno de los monstruos que había encantado salió en su defensa para atacar al maldito que se había atrevido a lastimarla.

Un minotauro de pelaje castaño oscuro embistió con los cuernos en dirección a la gran caja pero antes de que si quiera lograra entrar. Una amplia palma lo tomo de la cabeza como si de una pelota se tratara y comenzaba a levantarle lentamente.

Grande…Muy grande para lo que se supone que fuera.

Pelaje oscuro como el abismo, marcas rojizas como venas en su cuerpo—y un par de ojos de color sangre que prometían muerte y dolor de quien se le acercara.

"¡Distensión!" Ordeno la deidad. Siendo ella, no había nada que temer.

Pero el monstruo solo le miro con ira por atreverse a llamarle, Freyja; completamente confiada de sus encantos no se inmuto a la bestia que se le acercaba lentamente debido a los efectos de su encanto innato—la deidad levanto sus manos para tomarlo cariñosamente y que este sucumbiera ante ella.

"G-uh" gimió la deidad mientras perdía el conocimiento.

Freya se esperaba una nueva mascota—no, marioneta, peón desechable para sus artimañas. Pero para todas las cosas—el monstruo con cuatro brazos uso al minotauro como un bate de béisbol golpeando a la deidad lanzándola en dirección al heno de todas las cosas.

cl-cluk

Un sonido desagradable de los huesos siendo rotos resonó en la habitación junto a una ola de intención asesina que sometió a las bestias previamente encantadas de la deidad volviéndolos sus propios peones. Era solo la ley del más fuerte someter a los débiles debajo suyo, con el minotauro siendo asesinado sin oportunidad de defenderse de la misma manera que la diosa—uso su propio cuerpo para golpear a las demás bóvedas dejando libre a los monstruos y que estos se alimentaran .

Entre los monstruos—una pequeña mota de pelaje azul se mantuvo en dirección contraria de los hechos como si encontrara algo más interesante en otro lugar—como las delicias culinarias que sintieron el este de donde se encontraron.

AAARRGLEEEEEEEEE !

Todo esto mientas ignoraba olímpicamente el rugido del Monstruo cuyo bramo hizo eco a través de todo el coliseo mientras un barro oscuro se dispersaba de su propio cuerpo corrompiendo a los demás monstruos.