Actualmente la calle estaba llena de ruido y excitación que hacía que otros quisieran moverse y bailar, pero hacerlo sería imposible ya que molestaría a los transeúntes y seguramente tropezarían torpemente mientras al mismo tiempo pisaban a otros con el cantar de los tambores.
Escucharlos tan felices solo deprimió a la triste y solitaria chica de largos cabellos lilas sentada en los bordes de la fuente de la Plaza Amor mientras miraba como parte de la Calle Principal del Este se habían reunido un gran número de personas en distintos grupos sonriendo, riendo y haciendo tonterías de hombres.
"-Ha~" Exhalo la niña mientras revolvía el yacimiento de agua formando ondas para su propio entretenimiento en la fuente, haciendo que su propio reflejo se alterara en consecuencia.
Tampoco ayudaba que innumerables puestos fueron colocados en medio o al lado de la calle, estaba llena de un olor fragante, el sonido de la comida cocinándose constantemente resonaba en la multitud.
La calle parecía estar decorada con cintas y flores con largos tirantes entre ambos lados de la calle, haciéndola parecer más ocupada que de costumbre.
Por encima de las cabezas de las personas caminando por la calle había una cuerda que conectaba banderas de colores, balanceándose cuando soplaba el viento. Las banderas tenían dos patrones diferentes, uno representaba a los Monstruos, que se veía con la figura de tres bestias: un dragón con un ojo, una serpiente y un búfalo con seis cuernos. Los tres monstruos de las tres grandes misiones de la antigüedad de los cuales dos fueron derrotados por las familias Zeus y Hera….y el otro era el emblema con cabeza de elefante de la anfitriona de este evento—Ganesha si recordaba bien.
Los niños Hombre Bestia movían su cola de un lado a otro al mismo tiempo que corrían por todos lados llenos de emoción, constantemente tiraban de las manos de sus madres, se escuchaba melodía creada involuntariamente por el sonido de las pisadas de la multitud. Desde el cielo, la luz del sol que brillaba también parecía estar celebrando, era brillante y deslumbrante.
Hoy, indudablemente la Calle Principal del Este estaba llena de un ambiente festivo.
Uno que contrastaba con el estado de animo de la niña sin amigos.
No conocía a nadie, era una extraña en este nuevo reino donde el poder de los dioses…estaba realmente sellado.
Lejos de todo—lejos de su padre, lejos de su hermano y muy lejos de su ti-agh, n—¡No!.
Medea tenso sus hombros al mismo tiempo que temblaba, poco a poco miraba los alrededores con esperanzas de que el agudo instinto de Circe cuando se le llamara anciana no haya hecho efecto o como sea.
Su tía solo era buena para un número limitado de cosas: Magia—algunas veces según escucho en convertir personas en animales de corral, también era locamente buena en atraer al género contrario sin olvidar a una u otra que se saltaba esa línea de pensamiento y su rara intuición en aras de proteger su "juventud".
Y Medea era consiente de algo, Circe le mataría por llamarle tía recordándole que ya es vieja y no la joven adolescente que parece ser cuando coqueteaba con los demás hasta aburrirse y convertirlos en animales en tanto esperaba su verdadero amor.
Pero, tristemente sus únicos conocidos eran su nuevo hermano menor y una Diosa—aunque débil debido a las restricciones de los cielos, indudablemente era una diosa que se contenía en este plano, según Bell golpeaba terriblemente fuerte a pesar de su apariencia además de que era capaz de usar sus colas gemelas como armas de onda, látigo o martillo.
Sin más que hacer que tristemente esperar y entretenerse un poco.
Con su mano sobre el agua, la niña fue paciente mientras esperaba que las ondas del agua se detuvieran para comenzar a manifestar entre sus dedos de sus manos una especie de neblina amatista brillante con pequeñas partículas de iluminación verde hasta que el líquido inicio a levantarse; oponiéndose completamente a la gravedad con las simples ordenes de la chica que quería matar su aburrimiento un poco.
La niña con un control impecable; inicio a darle forma mientras a la par que manipulaba su densidad de manera versátil en simples figuras de aves y mariposas aleteando por los aires como si volaran, conejos saltando sobre el estanque e incluso peces nadando contra la corriente del chorro de agua de la fuente—incluso hizo un pequeño diseño del dragón de escamas cobrizas intensas que custodiaba el adorable pellejo del vellocino de oro.
"—Eso es un diseño muy bueno debo de admitir" Le llamo una voz por su espalda al mismo tiempo que perdía el control de su pequeño juego al estremecerse por sorpresa de ser alagada de la nada.
¡B-blup!
El agua cayo devuelta en el estanque mojando un poco a la niña.
Medea, se dio la vuelta mientras formaba sus manos en posición defensiva de karate que le enseño la diosa y que esta lo aprendió de un Dios del combate del Lejano Oeste Takemikaquecosadecua o algo así; contra el cobarde que se acercó a su espalda como un asesino.
Cuando miro la persona, se trataba de un hombre familiar para ella—solo lo había visto un par de veces solamente. Pero era un rostro algo conocido ahora—solo más limpio sin presencia del hollín, pequeñas motas de acero en sus hombros, carbón en su frente o el sudor.
Estaba completamente limpio mientras vestía un traje del lejano Oeste como le llamaba Bell.
Un traje que consistía en una bata blanca floreada que se asemejaba a las alas de una grulla sobre sus hombros otorgándole una apariencia elegante y refinada. Con una camiseta interior de cuello alto ajustado de color oscuro con mangas que terminan en la muñeca de sus manos, sobre esta una camisa o kimono como le suelen llamar; unos de color rojizo que se extendía hasta por debajo de su cintura cubriendo su pantalón marrón como si de un par de largas alas de demonio se tratara ajustándose en su cintura por un cinturón oscuro y un par de botas negras que se ajustaban hasta la rodilla de sus piernas.
Pero eso no terminaba allí, completamente con el humor de un festival.
El pelirrojo contaba con una larga bufanda rojiza que rodeaba su cuello y brazos—Medea estaba segura que, si lo estiraba, serían cerca de dos metros de largo o un poco más. Sus largos cabellos rojizos se encontraban atadas con una cinta de color lavanda que danzaban por todos los lados con sus movimientos en una pequeña trenza con dos largos mechones a los lados de su cara.
Medea le miro con envidia—El pelirrojo tenia mejor ropa que ella…y no estaba mojado.
"Ah~ Eres tu asesino-san" Suspiro la niña con alivio al identificar por completo al sujeto que le miraba con curiosidad y asombro hasta hace unos momentos. Y cambiaba sus expresiones con las de una de incomodidad a la par que se rascaba su barbilla al ser llamado raro.
"-¿No puedes dejar lo de asesino atrás? En ese momento solo fanfarroneaba." Hablo el pelirrojo con incomodidad mientras recibía distintas miradas de los turistas que le miraban con precaución por ser llamado como un asesino.
La niña sonrió con diversión al verle.
"Nop. Tú lo iniciaste, ahora lo soportas" Contesto la pequeña bruja mientras pataleaba sobre su asiento como una niña y se liberaba de la culpa de lo que él inicio.
"—Ciertamente eres cruel para tu edad" Comento el pelirrojo.
"Debes tener una mala idea sobre mí al pensar eso. Solo soy una adorable princ- aventurera" Platico la niña saltando de su asiento, permitiendo que su larga trenza flotara por un segundo mientras giraba alrededor del pelirrojo con júbilo, pero esta se detuvo mientras se retractaba de sus palabras.
Ganándose solo una expresión aburrida por parte del pelirrojo que cubría su rostro de un suspiro que estaba llevando a cabo desde hace unos segundos atrás.
"Ah~ ¿Dijiste algo próxima gran maga?" Pregunto Shirou entre suspiros que cortaban sus palabras, lo que le llevo a limpiarse la lagrima que se escapaba de sus ojos debido a la contracción de su reflejo y a la presión que había ejercido en ella.
"Eh—No" Medea contesto con nervios al mismo tiempo que miraba por todos lados con vergüenza pero se recompuso con confianza después de mirarle a los ojos que parecían realmente confundidos frente a ella, casi como si no entendiera el por qué se comportaba con tanta desconfianza en si misma, por lo que decidió confiar en que el pelirrojo verdaderamente no escucho o que posiblemente le estaba ayudando.
"Perfecto, ¿Chico conejo y pequeña diosa están contigo?" El par de orbes ámbar se complacieron con su respuesta mientras buscaba por los alrededores a su familia.
"….Soy solo yo" Contesto Medea con cierta frustración.
Shirou acepto su respuesta sin mucha dificultad. Parecía ser realmente lo sucedido, la niña estaba realmente sola entre tanta gente—jugando con el agua con aburrimiento; en realidad era algo triste estar solo cuando un gran espectáculo como este se llevaba a cabo.
"Oh—en ese caso. Permíteme ser tu escolta en este festival. Ven, vamos" Contesto el pelirrojo caminando un par de pasos frente a la chica de cabellos lavanda, llevo sus manos a una de las esquinas de su capa blanca floreada sujetándola con su puño y sus dedos estrechándose en ella para finalmente tirar de esta en un movimiento ondulatorio por los aires para finalmente caer sobre la cabeza de la niña.
-Fue un buen espectáculo admitió la niña en su cabeza. Pero antes de tomar decisiones apresuradas como decir un Si, en definitiva. Esta se negó por no querer ser una molestia ante el pelirrojo.
"No quisiera interponerte" Explico la niña mientras tomaba la capa blanca para cubrirse de la ventisca fría de la ciudad.
"Nada de eso, insisto. Vamos, anda; no es como si fuera a destriparte al final de esto. Recuerda. Matar familias y a pequeños niños no es algo propio de un herrero—diviértete" Empujo Shirou mientras ofrecía su mano frente a la niña—incluso había mencionado las primeras palabras del inicio de su conversación el día de su pelea contra el hombre lobo plateado.
"Ha~ Eres demasiado insistente—más vale que esta tarde valga la pena" Suspiro la niña mientras remplazaba su semblante abatido por completo y se dejaba llevar de la emoción por fin algo entretenido.
"Desafío aceptado" dispuso Shirou con los orbes blancos de su dentadura sin negar el comentario de la niña con satisfacción.
Mientras ambos caminaban uno junto al otro bajo las percusiones ordenadas de los tambores y las flautas por las avenidas concurridas del animoso día.
"¿Entonces por qué tan sola?" Pregunto Shirou después de unos segundos de silencio, ese mismo silencio lo había estando matando por los últimos tres minutos que comenzaron a caminar, y podía apostar que para la chica era igual dado que le miraba de reojo en cada oportunidad que tenía.
En su defensa, él estaba esperando que la chica le contara algo bueno sobre su día—creía que a las chicas les gustaban hablar, pero decepcionantemente no es un experto en chicas por lo que se pudo haber equivocado sobre ellas. Y sin más opciones, debido a su condición de hombre es que el inicio la conversación con una interrogación que seguramente vendría con una larga respuesta.
"¿Ah?—Em…bueno, la diosa tiene tiempo en algún lugar—y Bell, él se fue a buscar una chica" Medea, sorprendida de que el silencio se rompiera y fuese llamada, primeramente dudo que debería responder al pelirrojo. Pero al final decidió ser tan honesta como vaga en su declaración.
Llámenla desconfiada, pero hacía falta más de una buena acción para confiar en el pelirrojo a pesar de que este peleo en nombre de su nuevo hermano menor. Ella consideraba esto como sentido común, ya saben—tener sospechas por más mínimas que fueran de las demás.
La lengua de la chica tenia distintas emociones perceptibles para Shirou de una manera que solo podía considerarse como presentimiento casi intuitivo. La disconformidad, la fatiga, un tipo de suspicacia por su parte y lo que indudablemente se trataba de infelicidad.
Pero los asuntos del corazón eran más allá de lo que abarcaba su área de trabajo por lo que no se involucró—No, en realidad se sorprendió por un motivo completamente diferente.
"¿Tan rápido fue por la rubia? Vaya, ese niño no perdió el tiempo" con extrañeza, Shirou se detuvo de su camino no solo por su clara estupefacción, sino también para mantener el ritmo de la chica cuyo andar era más lento en comparación con la suya y anduvieran en igualdad de condiciones.
-¿Pero no era un poco joven para eso? Bueno, las hormonas suelen estar más activas en unos hombres que otros, por lo que el niño solo está actuando a lo inevitable.
"¿Rubia? ¿Qué rubia? Solo es esa tabernera la que me da mala espina" Sin embargo, Medea en tanto procesaba las palabras de Shirou; el no muy complicado significado sobre una segunda mujer acechando al conejo blanco lo tomo a la ligera.
La pequeña chica se acercó en dirección al pelirrojo con firmeza.
Sus manos sujetaron sus hombros con su propia fuerza con sus dedos hundiéndose en sus mangas de la ropa. Sus ojos de color lila claro que se acercaban al azul le se acortaron mientras esperaban su respuesta a ser inspeccionada por la astuta niña.
"Eh—Creo que traicione al niño" Respondió el pelirrojo rascándose la barbilla con pena.
"¡Ah-no! Dime sobre eso" empujo la chica con insistencia, era consciente de las extrañas vibras de la peligris con el chico, además del interés en las mujeres oficinistas de este mismo chico—pero no recordaba algo sobre una rubia.
"Em, bueno…la noche del bar, el—¿Bell? Estuvo buena parte de la noche mirando a una mujer joven de la familia Loki como todo un acosador" Shirou no menciono que realmente se la estaba comiendo con los ojos, o que se estaba burlando del chico puberto en su cabeza.
"Ha~ ¿Es así?...Debo decirle algo para que no convierte en ese tipo de hombre" Se decepciono Medea por alguna razón que el pelirrojo no tuvo el valor de preguntar, no, en lugar de meterse en arenas movedizas este le apoyo a que hiciera exactamente eso—lo que fuera que signifique.
"Si, por todos los motivos debes de hacerlo" Sin pensarlo demasiado, el pelirrojo motivo sarcásticamente a la chica a tener una charla de hombre a Err— Mujer a niño.
"Lo sé, ¡sabes que la otra noche lo escuche murmurar algo sobre un harem!" La chica, sin comprender las palabras del pelirrojo demasiado. Medea estallo en pequeñas críticas hacia los ridículos sueños del conejo blanco.
¿Qué se creía un rey? Ni siquiera su padre el Rey Aetes tenía en buen ojo la poligamia a pesar de que ella y su hermano menor son hijos de distintas madres. Y por lo que recuerda, es que su abuelo le motivo a hacerlo si entiende bien. Aunque según otros políticos, el harem es el derecho de los ricos y poderosos—y Bell no era ninguno de ellos hasta donde recordaba.
"…Es de lo peor" Shirou contesto con cierta dificultad, por que como hombre podía entender las ambiciones del mocoso—literalmente es el sueño de la mayoría de los hombres. Pero todos esos tipos deberían de tocar fondo y recordar que la poligamia no es sostenible si no tenías los fondos suficientes y la comprensión de estas damas que no le asesinaran mientras duermen.
Ciertamente—el no desearía eso.
"—Bueno, sus deseos son honestos—y tiene esa figura adorable con él. Por lo que es algo entendible"
"…Aunque tú tampoco te quedas atrás, Oh Jagamarukun de crema, son mis favoritos" Contesto el pelirrojo siguiendo con la conversación, al mismo tiempo que alagaba a la niña que tomo por sorpresa que inadvertidamente fuera llamada como linda o adorable.
Y antes de que Medea pudiera preguntar algo, el pelirrojo como si previera que le interrogarían como un criminal. Este camino apresuradamente solo un par de pasos en dirección a uno de los diversos puestos del día.
"….¿El acaso me halago?" Cuestiono la niña para sí misma casi inaudiblemente, mientras esperaba al pelirrojo entre todas las personas; aunque uno que otro le empujaba y le pisaba los dedos ya sea intencional o accidental.
"De hecho, lo hizo. Algo simplona y sin emoción, pero le doy un 4 por intentarlo" una nueva voz confirmo como si hubiera estado con ellos desde el principio de las cosas, e incluso valoro su respuesta en una clasificación del 1 al 10.
Medea brinco por el aire cómicamente un par de pasos hacia los lados, esta era la segunda vez que le sorprendían por la espalda. ¿Qué acaso estaba rodeada de asesinos? ¿O solo es que debía trabajar más en su percepción?
Medea miro al hombre—o al menos la pequeña parte de uno.
Ya que incluso era solo un poco más bajo que ella misma, y el hombre era cómicamente rechoncho como una pelota con esas pequeñas patitas. Vestía con un elegante traje de color verde con un pañuelo por corbata atando su cuello y para completar el stock más raro de todos portaba con un un bigote peculiarmente en puntas.
"¡E—Espera! ¡No soy un acosador! ¡Solo soy demasiado bajo para ser visto!" con los nervios en la punta de sus bigotes, el rechoncho hombre tembló de nervios por asustar a una niña como siempre cuando solo trataba de hacer amigos—aunque admitía que su modo de actuar no ayudaba en nada.
"¡Eso diría un acosador!" Con frenesí en sus palabras, la chica mantuvo su mente lista para presurizar a un cero absoluto al hombre presurizando la misma atmosfera en un punto en especifico.
"¡Oi Medea!, ¿quieres uno? Son deliciosos y solo fueron 80 Varisu por dos piezas, que ganga…aunque había una chica intentando acapararl—Oh, ¿Sr, Jackson" el pelirrojo regreso con un par de piezas de croquetas de papa rellenas con una especie de crema en su interior en cada mano, la servilleta de papel se enrollaban en dichas piezas para absorber la grasa en exceso.
Medea, al escuchar la voz conocida del herrero. Esta se ocultó en su espalda mientras se cubría con su capa blanca como una capucha—que en realidad, le gusto.
"¡iou Emiya-kun! Me alegra saber que te la estés pasando bien en este día" el rechoncho hombre saludo al pelirrojo entre brincos.
"…."
Shirou miro en dirección al hombre de cabellos castaños, y luego a la niña oculta en su capa. Y con un suspiro algo irónica, podía adivinar lo que sucedió. Por lo que tranquilizo a la chica peinando sus cabellos hacia atrás para no arruinar su cabello
"No te preocupes chica, aunque raro este tipo de aquí es de confianza. No dudes en explotarlo si el momento lo amerita. Sr, Jackson Medea—Medea Sr, Jackson" Presento Shirou a ambos en cuestión de segundos.
"…¿El?...¿de confianza?" Dudo la niña sobre la verídico de las palabras del pelirrojo.
"Aunque ofendido, déjame decir que yo soy capaz de ofrecer toda una variedad de servicios materiales que dejaría a Hermes en vergüenza" el regordete se defendió contra la incertidumbre de una niña que apenas sabe lo que es vivir
"…Pff ¿De verdad?" Medea en realidad solo se estaba burlando además de que dudaba que alguien realmente superara la línea de trabajo de un dios de todas las cosas, ya fueran sus palabras ciertas o no. Solo jugaba con el aparente amigo del pelirrojo.
"Esta niña-¿ella es de quien te referías la otra ves Emiya?" el Sr. Jackson rechino sus dientes con frustración mientras dejaba de darle más material de burla a la niña y hablaba con el pelirrojo.
Medea alzo su ceja curiosa de ser mencionada en una conversación anterior.
"Shirou…¿Me extrañaste tanto que tuviste de hablar de mi con alguien más?" Medea se burló por la juguetona sonrisa en sus labios, pero era realmente difícil tomarla enserio cuando ella misma estaba sonrojada.
"…Yo nunca hable de ella" Refunfuño Shirou por ser visto raro por Medea.
"N-no deb-bes por qué negarlo Shirou, a-ahora entiendo por qué me pediste una cita" Medea le respondió girando sobre sí misma, dejando solo su espalda como una imponente montaña y su largo cabello fluyendo brillantemente como un rio hacia abajo.
Las puntas de sus orejas tenían un tenue brillo rojizo casi acercándose al rojo sangre de los ojos del chico conejo.
"No es una cita" Shirou comento aburridamente para calmar el comportamiento de Medea.
"¿Y qué hay de la persona que hizo que te sinti—Ah, espera. Emiya-kun….¿Acaso peleaste con Bete Loga?" Al principio Iason Jackson creía que genuinamente que el dolor muscular del pelirrojo se trataba de una apasionada aventura nocturna. Y dada la cercanía de estos dos cuando los vio en la calle caminando juntos, no considero nada más allá de la chica, que se tratara de su la causa de dolor.
Pero—ahora viéndola, no solo era realmente joven. Sino que había malinterpretado las cosas desde el principio. El dolor de Emiya no se trataba de nada sexual, no—se trataba de una pelea con un…
"Emiya-kun, ¿puedes bajar tu cabeza un momento?" con una sonrisa extraña, el regordete hombre solicito algo demasiado simple al pelirrojo.
"…Eh—está bien. Supongo" Shirou acepto la rara propuesta del mercader más gordo y bajo de todo Orario.
"Perfecto….Si me disculpa señorita…cof, um cof…¡Eres un tonto!" el hombre satisfecho por que verdaderamente fuera escuchado. Por lo que acomodando los extremos de sus mangas, el Sr. Jackson se preparó incluso estirando sus bigotes para finalmente saltar y golpear la cabeza del pelirrojo para reprenderlo de la tontería que hizo.
"Eh—A-auch" Shirou fingió realmente el dolor, era extrañamente resistente contra ese tipo de golpes y al calor, pero al menos podía servir para satisfacción del otro.
"Emiya-kun, aunque eres un portador de Excelia, no hagas cosas tan tontas como combatir con hombres fuertes. Cuando escuche las noticias, no considere que se tratara de ti—porque era demasiado simple el siquiera pensar que eres el único pelirrojo en todo Orario. Además, si mueres, ¿Quién hará esos finos trabajos? ¡Los demás no dan la talla!" el Sr. Jackson se quejó moviéndose de un lado a otro con sus manos en el cielo.
"…No creo que sea el único herrero" Murmuro Medea. No creía que la habilidad del pelirrojo fuera tan.. cotizable para alguien.
"Oh~ Jovencita. Como se nota que no lo has visto, aunque puede mejorar—hasta ahora Emiya tiene mi voto…pero él se niega a abrir su propia escuela y a formar un trato entre nosotros" el Sr. Jackson busco entre sus bolsos en busca de uno de los objetos hechos por el sello Emiya, pero parecía ser que no encontraba realmente nada.
"…Suena demasiado trabajo" Se quejó Shirou con un murmullo.
"…¿No creen que deberíamos movernos? Digo, tenemos demasiado tiempo en la mitad de la avenida…hay que ir a otro lugar" Aunque era una charla esclarecedora, Medea ya había sido pisada y empujada más veces de lo que le gustaría.
"Si y no—Lo que deberías hacer, es entrar a esa tienda, ponerte algo lindo y que ustedes dos continúen con su cita" el rechoncho hombre acepto que estaban demás en la calle, pero no podía acompañar a los niños y estar de más entre ellos.
""No es una cita"" Respondieron los jóvenes al unísono, negando toda idea extraña.
Ambos se miraron con extráñense porque uno repitiera lo del otro, parpadearon una…dos, tres veces juntos una vez más hasta llegar a desviar la mirada contra el otro, siendo Medea quien arrebatara la capa blanca floreada del pelirrojo para usarlo de capucha un momento.
"…Aunque no lo fuera, ¿no crees que habrá malos rumores si solamente tu vistes bien? Solo mírate, estas algo mojada—te resfriaras de continuar así." el extraño hombre estrecho sus ojos contra Shirou como si intentara intimidarlo.
Shirou realmente no creía que Medea requiriera un cambio… ni siquiera tenía una mancha de tierra en sus zapatos por lo que solo podía suponer que se tratara de su magia actuando. Es más, con ese estilo con colores llamativos parecía como una pequeña mariposa con el velo en su espalda.
"Ehh—No, hace falt—" Medea se negó a la idea, no tenia el dinero suficiente para obtener un nuevo cambio de ropa.
"¡Tonterías!" Medea fue empujada por el rechoncho hombre a una tienda extravagante con el nombre en la entrada de—Compra y Vende con J. Iason.
"¡Sr. Jackson deme a la niña!" Se quejó Shirou mientras lo seguía aun con sus ambas manos ocupadas por el Jagamarukun de crema que no tuvo la oportunidad de entregar.
"¡No me detengas Emiya! Más tarde me lo agradecerás" Sr Jackson, con sus puños empujando por la espalda de la niña y que sus dedos no tocaran nada que no debe de tocar. Camino a su tienda y realmente se sorprendió de que la niña no tuviera la fuerza ni siquiera para detenerle.
"Sh-Shirou Help Me!" Medea suplico por socorro, el hombre ni siquiera la estaba sujetando complicadamente y era incapaz de rescatarse a sí misma. Una vez más—la inexistente fuerza de Medea le hizo ceder ante alguien más.
Bolsa de compras: 1
Hombres bajos y rechonchitos de 1,40 cm: 1
Medea:…0
La niña najo su cabeza con resignación.
Las puertas del local se abrieron, mostrándole como la instalación estaba ricamente ordenada y algo silenciosa en contraste con el alboroto de afuera. Este local tenia ricamente metódico, con una elegante estructura de madera fina con banderas triangulares con el símbolo del mar y la tierra.
Habia una mujer bestia de cabello y orejas color gris, una elfa de piel bronceada con cabello oscuro y un hombre de cabello castaño con traje de marinero en el recibidor pareciendo hacer un pequeño barco en una botella.
"Em—Oh jef—" una de las chicas intento llamarle pero fue detenida en el proceso por el pequeño hombre de bigote puntiagudo.
"¡Chicas, chicas—encárguense de ella!" Ordeno el rechoncho hombre a su gente.
La puerta volvió a abrirse con el pelirrojo siguiéndoles el paso. Una vez que Medea fue tratada por ambas mujeres, Iason giro extrañamente sobre sí mismo—o más bien, rodo sobre el mismo para sacar a Shirou de la tienda.
"A donde crees que vas Emiya-kun, mirar está de más en este momento" El Señor Jackson le contesto a un Shirou incrédulo por que le creyera como un miron, y ambos se detuvieron a esperar a fuera.
Cabe decir que mientras esperaban, el señor le estaba dando "concejos" de como entretener a la niña en este día, a que puestos ir y donde comer—ya que incluso tomo los Jagamarukun para sí mismo creyendo que no irían bien en este momento.
"Entonces-¿Pasear, jugar, comer y volver a pasear?" Pregunto Shirou
"Así es Emiya-kun, sigue ese orden en específico. No le entregues nada forzosamente, entra en los puestos de competencia para que sea inevitable que reciba algo" desde el corazón de Iason, le estaba dando concejos divinos que había conseguido de otros dioses de cómo tratar a una mujer—aunque parecían no funcionar en él.
Sin embargo, eso no lo limitaría. Se juró a si mismo que se encargaría de guiar a otros a un tesoro que no puede obtener—No, sin duda lo puede obtener. Solo debe de averiguar por las ratas en dónde terminaban las mujeres desaparecidas de Orario, con quien y como las seleccionaban.
"Lo tengo—Lo tengo…¿Pero por qué me dice esto?" Anoto en su cabeza los concejos…si se le podían llamar así las palabras de Iason, pero la duda surgió en su cabeza ante la mención de una inversión a futuro.
"….Me lo agradecerás en uno o dos años posiblemente" Suspiro el hombre de cabellos castaños, que estaba considerando escribir un libro para cabezas duras como—Bueno como este pelirrojo ya que dudaba que el Akasha sería tan cruel como para permitir la existencia de más de un denso.
La puerta de madera rechino cuando esta fue abierta, llamando la atención de los hombres.
Shirou, con sus ojos ámbar brillante miro aburridamente hasta que tuvo que aceptar que el estilo le quedaba exóticamente.
Pues quien había salido, ahora vistiendo un kimono de tono lila floreado en conjunto con un largo vestido violeta oscuro sin ningún tipo de diseño en ella, sus manos sujetaban una bolsa donde se encontraba originalmente su ropa anterior.
Sus cabellos estaban muy bien peinados, con un flequillo a los lados de su frente separados uniformemente del resto del cabello que se encontraban siendo atados en un tirante hacia atrás mostrando sus puntiagudas orejas y una flor blanca en el medio como broche en el mar de lilas de su cabello.
Shirou miro al señor inmediatamente exigiendo respuestas.
La cabeza de Medea se mantenía baja, el calor de sus mejillas se extendían hasta las puntas de sus orejas. El rosado melocotón parecía ser como un lienzo en las obras de arte junto con los tonos de lila de la chica. Sus manos se cruzaban enlazando los dedos, los cuales parecían ansiosos al mismo tiempo que rascaba con sus uñas parte de su piel enrojeciéndola un poco.
El hombre, solo se limitó a sonreír con aceptación por el conjunto entregado a la niña. Tenía buenos empleados, de seguir así—posiblemente les subiría el sueldo en unos dos o tres años más a futuro cuando finalmente logre extenderse a las islas salamandra, aunque muy costosas ya que debía cruzar todo el canal de Alcena y Larrios para rodear al continente.
El hombre camino hacia los lados, una… dos…tres veces poco a poco en dirección a Shirou.
"…Mírala, está nerviosa esperando unas palabras. Aquí es donde se supone que dices un buen halago ¿Sabes uno o necesitas ayuda también?" Aconsejo el hombre al pelirrojo entre murmullos, el cual solamente rodo sus ojos contra el rechoncho mercader.
Con un suspiro de resignación.
Shirou estrecho sus ojos entre tanto caminaba hacia adelante, elevando la sangre fría de Medea en su cabeza que solo se limitó a retroceder un paso y levantaba sus manos como si de un muro se tratara para detenerlo.
Entre sus movimientos, la flor blanca sujeta en el mar de lilas cedió ante su ansiedad, viniéndose abajo. Pero Shirou la retuvo en sus manos, y con su compostura mantenida la mostro a la chica.
"¿Puedo?" Pregunto Shirou revelando la flor blanca que se volvía mas rosado por las puntas de sus pétalos.
"…Hazlo" A pesar de todos los nervios de usar algo con lo que su confianza no existía.
Medea acepto que el broche de cabello natural fuese sujetado por el pelirrojo, desde su corazón solicitaba a los dioses que le apoyaran a recuperar la compostura y que no pareciera alguien ridícula en medio de toda la calle.
Sin protestas ni juegos, Shirou acerco sus manos con habilidad tomando una pequeña hebra de cabello lila como si de un rio se tratará, y engancho la flor entre medio del rio como si de una presa se tratara.
Una vez hecho esto.
Shirou retrocedió el número de pasos que había avanzado para permitir que la niña respirara y que no cayera de los nervios.
Sus manos se cruzaron al nivel de su pecho, su dedo índice y pulgar se mantuvieron por debajo de su barbilla como una columna. Shirou contemplo, Medea podía apostar por ello.
Por lo que se limitó a sonreír extrañamente con sus dedos índice y medio formando una V en ambas manos por arriba de sus ojos.
"—ff" Medea se detuvo cuando lo escucho a reír avergonzándola al tiempo que reducía la altura de su cabeza para que lo único que tuviera a la vista se tratara de su propia ropa, sus pies con tacones cortos de color oscuro y la calle.
Y fue durante su actual panorama, que una sombra más se presentó sin invitación.
Se trataba de una mano, con dedos sus dedos allí. Los callos estaban presentes en su palma, resultado de su constante empeño en cualquiera que fuese su profesión.
Una diminuta carga presiono en su cabeza.
Con un tiempo prolongado, Medea volvió a elevar su frente hacia el pelirrojo, el cual solamente—
"….¿Que estás haciendo?" Interrogo Medea con ojos cortos por la extraña acción que el pelirrojo estaba haciendo en ella misma.
"…Sabes, solo ahora entiendo… que eres la clase de belleza por la que el hombre pide deseos a las estrellas" Shirou halago a la mujer mientras picaba con sus dedos las esquinas de sus orejas.
Medea trago en seco con sus palabras.
"Wh—¡¿Qué?! ¿A qué crees que estás jugando?" Medea indago por el extraño comportamiento del herrero, posiblemente este hechizado o jugándole una mala broma por venganza contra ella.
¡¿Y por qué estaba tan tranquilo?!
"….Creo que lo he escuchado en algún otro lugar, 7" Califico el bajo hombre con una extraña astucia al mismo tiempo que masajeaba su barbilla con sumo interés.
"…Listo, lo dije. Vámonos" Shirou suspiro dejando su pobre intento de un hombre seductor atrás.
Justo como había pensado—esa clase de comportamiento no le sentaba bien a alguien como él.
"¡E—Espera! Ah—No, Sr Jackson—juro que le pagar—" Medea siguió a Shirou, pero se detuvo de inmediato cuando miro de reojo al pequeño señor rechonchito, ya se le había entregado esto solamente así sin ningún tipo de seguro que le generara ganancia al hombre.
"Déjalo así, lo considerare y más vale que hagas lo mismo como una inversión a futuro… y por ese motivo espero hacer negocios contigo niña" Iason le detuvo, a veces una pequeña buena acción regresaba a él en algún momento de su vida cuando más lo necesite.
"…Muchas gracias, en verdad es único" reconoció la buena acción del hombre sin dificultades. El seguro solo era un gancho para que aceptara el trato, ya que prácticamente estaba diciendo.
"Bueno, se rompió el molde conmigo por lo que es normal" El bajo hombre respondió al mismo tiempo que acicalaba la punta de su bigote.
Cuando llegue el momento, has lo mismo por alguien más a pesar de que no sea bueno para ti.
—O algo así entendió.
Todo eso, sin saber que prácticamente el hombre estaba intentando emparejarlos para que ellos le apoyaran consiguiéndole alguien.
"Tenías razón, están deliciosos" Alabo Medea las pequeñas piezas de croqueta—la diosa siempre llevaba de las simples para cenar desde su trabajo. Pero estas rellenas de crema, eran un manjar.
"Te lo dije~, es mi fritura grasosa favorita" Shirou rio con satisfacción al guiar a otra creyente al culto de los Jagamarukun.
"¿Esto es así todos los años entonces?" Pregunto Medea limpiando sus mejillas con una servilleta en medio de la calle.
"Eh—supongo que sí. Este apenas es mi segundo festival—pero ciertamente es ruidoso" Sin mucho conocimiento de las tradiciones de Orario dada su falta de motivación e interés en ello, entrego una vaga respuesta a la chica.
"Oh— como hablaste de tu experiencia de invierno, creí que…bueno ya sabes" La niña de cabellos lilas le respondió en el camino, justo después de despedirse del señor Iason Shirou le había llevado a uno de esos múltiples puestos de comida rápida que le había arrebatado aparentemente el hombre mayor.
Era algo simple y barato que ella acepto sin mucha dificultad, ya que no quería abusar de las financias del pelirrojo y ciertamente le preocupa que este se pasara de la raya solo por ella solo para hacerle disfrutar este festival.
"Bueno, para ese entonces aun residía en las fraguas de Hefesto en la sección Oeste de la ciudad—tuve que parar la construcción de mi cabaña durante el frio y la nieve, aunque funciono bien para mí ya que junte más presupuesto para la compra de las materias primas" Admitió el pelirrojo sin mucha dificultad, en ese entonces no era más que un aprendiz de herrero sin ninguna clase de conocimiento previo sobre el trabajo.
No fue hasta que hizo su primera espada que comenzó a formar armas bajo la supervisión de la diosa, armas que guardaba detrás de su librero en lo que suponía era una fragua personal para ella. Oh, él es consciente de la existencia de ese secreto suyo.
Aunque sonara raro…sentía que las armas le llamaban con pequeños susurros anhelando por ser completadas.
"¿Hefesto? ¿Cómo es él?" Medea curioseo sobre la forma de ser de la deidad.
Medea consideraba a Orario como una especie de territorio especial en el mundo alejado de todos los reinos que ella conocía, aunque estaba algo preocupaba con la aparición de divinidades de los que ella no era consiente—o que no recordaran a los titanes u otros seres increíbles de los que ella si, o el hecho de que el rey y la reina del olimpo se encuentren actualmente desaparecidos o presumiblemente en el cielo después de su fracaso contra el gran dragón de un solo ojo.
"Ella… es alguien estricta al principio, siempre fue dura en mis lecciones y al principio fue muy contundente con sus palabras, pero supongo que fue su manera de apoyarme a seguir adelante. Es muy seria—demasiado en realidad, pero eso es bueno de ella, sí. Eso creo que me gusta de ella y siempre trata de verse lo más profesional posible a pesar de que los nervios la consumen—la primera vez que la conocí, ella hizo un tipo de aparato con engranaje distraídamente con sus manos de su ansiedad—casi nunca pierde los estribos, pero creo que ella misma se disfruta esos momentos" Shirou dio su opinión de la mujer que cuido de alguien que solo podría ser un estorbo para los demás.
Prácticamente, era un vagabundo sin hogar hasta que la diosa fue compasiva con él y le enseño una manera de ganarse la vida. Hefestus, era la clase de Dios que el mismo aceptaba gracias a su actitud trabajadora en comparación con dioses vagos que solo hacían estupideces.
No juzgaba que la diosa guardara secretos—lo creía algo muy natural el hacerlo. Y no era como si fuera para su mal el que ella lo hiciera al parecer. Pero lo que, si comprendía; es que la diosa raramente se apegaba a los demás, pero ciertamente podía manejar una conversación profesional con cualquier desconocido o conocido.
"….¿Medea?" En algún momento durante los pensamientos del pelirrojo, no había descubierto que su acompañante de orejas puntiagudas se había detenido de sus pasos algo confundida si la estreches entre sus ojos era una señal.
"…Hefesto…¿Es mujer?" Interrogo con asombro, sin esperarse que la identidad del dios de los artesanos—en realidad se tratara de un ella.
"¿Eh?—Si, sé que el nombre suena muy masculino pero no le des importancia a los detalles" Shirou parpadeo antes de su respuesta.
"…¿Qué hay de Afrodita y Ares?" Pregunto Medea con confusión.
-Habia una falla en sus conocimientos de los que aparentemente era inconsciente aparentemente.
Pero lo que si sabía—es que, en su corazón, por alguna razón extraña…quería hacerle algo a la diosa de la belleza.
"¿Eh? ¿Qué sucede con ellos?" Esta vez fue el turno de Shirou de no entender las cosas.
Lo cual era perfecto, era tan ajeno a los hechos como lo era aparentemente la chica. Eso le ayudaba a no parecer más idiota de lo que ya era—o eso quería creer él.
"¿Cómo qué? ¿qué sucede con ellos? ¿No se supone que Hefesto está casado-casada con Afrodita?" Arrebato Medea como una niña por conocimientos que se suponían que eran básicos y uno de los mejores chismes en el mundo místico si le preguntaran.
"¡¿What?! ¡No! ¿De dónde sacas eso? La diosa no tiene—ese tipo de alineaciones" Shirou objeto por el tipo de preferencia que su acompañante estaba imponiendo sobre su benefactora, era consciente de que tenía una especie de cariño demasiado intimo hacia alguien—pero no era tan romántico.
"¿Entonces como lo harías?" desafío Medea al mismo tiempo que se cruzaba de brazos aun sosteniendo la bolsa de su ropa de hace unos momentos.
"….Legal neutral" después de unos pocos segundos de pensarlo, el pelirrojo entrego su opinión de su deidad en base a su ética y moral.
Era en si un alago lo creía él—o eso quería creer.
E incluso, si la diosa ya era capaz de hacer cosas asombrosas solo con nervios en sus poros—haría cosas verdaderamente increíbles si dejara salir su Arcanum aunque fuera un solo segundo.
"…Yo—no entiendo…¿Y Ares?" Medea no comprendió lo que fuera que significaran esas dos simples palabras o que peso tenía como para que describiera por completo a una diosa de todas las cosas.
"…¿El dios Ares eh? Solo he escuchado rumores sobre él por parte de un amigo. Pero parece que maneja al reino de Rakia, una familia tipo nación donde incluso el más bajo de sus ciudadanos son sus beneficiarios. Parecen estar siempre preparados para la batalla, y según escuche. Ares ataca constantemente la cordillera dragón cada año durante el otoño" Shirou explico solo de lo que era consiente sin entrar en demasiado en detalles.
"….Me siento algo tonta y muy confundid-aawa" Murmuro Medea con algo de decepción, parte de ello tenía que ver a que no estaba acostumbrada a usar vestidos tan largos como este atuendo del lejano Oeste.
Pero entre sus pasos, la chica tropezó con sus propias piernas inevitablemente a causa de pisar un diminuto hueco que se encontraba en el camino como un bache causando que perdiera el equilibrio sobre ella misma.
"¡Waaa!" Medea giro un par de veces como la luna alrededor de la tierra sobre si misma rotatoriamente.
Con prisa, Shirou le ayudo a apoyarse usando el frente de sus hombros como un amortiguador, inmediatamente su mano rodeo su espalda oculta debajo de la yukata y la otra mano sujetándola de la muñeca.
"¿Te encuentras bien?" Pregunto Shirou con inquietud al mismo tiempo que inspeccionaba sus piernas.
Sin aficionarse a la idea de que la chica se lastimara durante su cuidado y tratar con una furiosa diosa de 1,40 cm.
"S-see—A-auch" lentamente, Medea gracias a la atención del pelirrojo recupero el balance entre sus piernas, hasta que su talón rechino con su tacón hiriéndola en el proceso, pero nada grave.
"Está bien, no te presiones—vamos allí un momento" Posicionándose a su lado, a su derecha y ella en su izquierda, sin ninguna clase de vergüenza o titubeo en sus movimientos en fin de que la niña no se lastimara.
Ambos caminaron a un poyo de piedra blanca adosada a una pared entre las multitudes.
Una forma típica y muy sencilla de mueble público, con adoquines de piedra intercaladas haciéndola algo atractiva a la vista a pesar de su sutileza.
"Pfff—te alteras demasiado Shirou... en un par de segundos estaré bien" Medea rio cuando noto la rara actitud preocupada del pelirrojo en base a su silencio al mismo tiempo que cuidaba sus alrededores o alejaba a las personas con su mano libre para que no les cubriera el camino.
"Calumnias, siéntate—déjame ver" Shirou se expresó de inmediato en base a las sutiles palabras que la Medea le entrego para bajar sus aires.
"Jaa—Bien" Sentándose en el asiento de piedra en base al deseo del pelirrojo
Medea tomo asiento en el mueble con un suspiro de resignación, juntando sus muslos y presionando con sus manos la esquina de su intimidad para que nada impropio fuera visto a pesar del largo de su vestido. El tacón fue retirado por el pelirrojo que ni siquiera trato de mirar más allá de donde debía como un pervertido.
Eso era bueno—sus deseos fueron puestos al último por el bien de otro, algo muy noble que ella podía entender.
Su tacón había perdido una parte, desfigurándola como el corte de la madera para el fuego. La suela se había cuarteado en el proceso y cuando ella aplico presión sobre esta, se había lastimado en solo un segundo al tiempo que sucumbía a la perdida de equilibrio hacia abajo.
Pero eso no le preocupaba, sus ralladuras comenzaban a desaparecer gracias a la gran cantidad de energía mágica que había heredado de su abuelo Helios y su madre parte nereida, lo que le ayudaba a mejorar correctamente a un ritmo acelerado en comparación con la mayoría de los seres vivos del planeta. Heridas que normalmente tardarían días, semanas o meses, con este nivel de control sobre su propio poder era solo instantes la diferencia entre estar bien o estar mal.
Su talón brillaba danzante en el aire con un llamativo color amatista sobre ella, cerrando sus raspaduras y desapareciendo las manchas de sangre o suciedad en el proceso. Era un espectáculo para la vista.
Shirou acerco ambas manos como si él estuviera detrás de este proceso—lo cual no es correcto.
"…Flor que da fulgor, Con tu brillo fiel….Mueve el tiempo atrás~" Shirou, para sorpresa de la peli lila comenzó a cantar de todas las cosas haciendo que Medea se riera un poco en base a la carcajada de asombro.
"Pff..¿Que esta—" Medea pregunto con sus dedos ocultando su risa mirando a Shirou por debajo debido a como se encontraban. Pero este le detuvo si el dedo índice sobre sus labios era un símbolo.
"Déjame terminar….cof, cof…Volviendo a lo que es, A lo que fue~….de nada" Shirou termino el canto acelerando un poco las palabras cuando noto que sus piernas estaban casi a nada de estar intacticas, y jugueteando con sus pequeños dedos cuando termino.
"…¿Gracias supongo?" Medea felicito a Shirou por su ayuda con gracia.
"De nada, de nada—es un hechizo simple pero inquebrantable" Con una mano libre, la posiciono sobre su pecho al mismo tiempo que se inclinaba un poco frente a ella para alardear—pero solo estaba jugando y ella lo sabía.
"Glup—Shirou no lamas mi pie" Medea con vergüenza y un sonrojo apresurado sintió repentinamente algo de textura lisa, considerablemente plana que la nuestra y húmeda—pero extrañamente pequeña.
"¿Eh?" Shirou se confundió con sus palabras.
Parpadeo un par de veces en base a ellas—más que nada con cuestionamiento a que Medea piense que haría algo…algo, bueno—tan extraño solamente así.
Ambos llegaron a un entendimiento mutuo en base a su confusión a que no se trataba del pelirrojo, por lo que al unísono…miraron hacia abajo encontrándose a un pequeño perro que por todos los motivos no sintieron llegar antes hasta ahora.
Su apariencia similar a los lobeznos con su denso pelaje azul claro como los cielos que en conjunto con sus brillantes y grandes orbes rojizos como sangre le dieron una imagen adorable.
"Wof"
