Os dejó el segundo capítulo... Gracias Laina1977... He estado liada, pero he seguido escribiendo aunque no todo lo que escribo lo publico.
Gracias por leer!
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CAPÍTULO 2
Apenas había dado un par de pasos cuando Emily echó un último vistazo hacia el lugar donde había caído. Había una roca de mediano tamaño que posiblemente fuera la causante de su brazo herido. Prefería no pensar en qué hubiera ocurrido si hubiera sido su cabeza la que hubiera chocado contra ella. Todo estaba lleno de hojas, piedras y barro e incluso algo que no parecía ninguna de esas cosas. Aguzó la vista hasta donde su aturdimiento se lo permitía, y se detuvo en seco al reconocer lo que era. No podía creer lo que estaba viendo.
— Qué demonios…— Susurró, y luego se volvió hacia Morgan— Derek…— Señaló hacia el lugar— ¿Es eso lo que parece que es?
Derek, centrado sólo en Emily hasta ese momento, ni siquiera había prestado atención a lo que casi con toda certeza era una mano. Se agachó para inspeccionar el terreno con más detenimiento mientras que Emily, con su movilidad bajo mínimos, lo observaba retirar la tierra. Cuando quedó al descubierto, ya no hubo dudas. Allí había un cuerpo humano.
— Las lluvias deben haberlo desenterrado…— Razonó Morgan.
Muy en el fondo, Derek se lamentó de que los cadáveres los persiguieran incluso en su tiempo libre. ¿Qué probabilidades había de que algo así sucediera? A la vista estaba que rondaban el cien por cien.
— ¿Un senderista?— Sugirió Emily.
Derek había continuado despejando la zona, hasta que estuvo seguro de que se trataba de un cuerpo entero y no de restos aislados que pudiera haber llevar hasta allí un animal. No quiso desenterrarlo totalmente, por si contaminaba el escenario, pero sí descubrió restos de tejidos que habría apostado que originalmente eran parte de un vestido.
— No lo creo… — Miró hacia Emily con preocupación. En el mejor de los casos sería un hecho aislado, tal vez un accidente; en el peor, un asesinato y, si la cosa se ponía muy fea, no bastaría con avisar a las autoridades del pequeño pueblo de Luray. La consecuencia inmediata era que su relación con Emily dejaría de ser un secreto, con todas las consecuencias. Se percató de que ella le devolvía la misma expresión inquieta— Emily…
Ella negó con la cabeza, en pleno estado de shock.
— Ni siquiera lo digas…— Lo detuvo— Volvamos.
Derek regresó junto a ella y la sostuvo de nuevo, ayudándola a reanudar la marcha. Tuvo que retenerla en varias ocasiones, pidiéndole que fuera más despacio. Emily estaba impaciente por llegar hasta arriba, pero su respiración entrecortada y el modo en que su cuerpo reaccionaba a cada paso, le indicó a Morgan que tenían que tomárselo con calma. No quería que resbalara otra vez por aquella pendiente y empeorara la situación.
Si es que podía ser peor, con un cadáver cerca de la cabaña donde se ocultaban del equipo.
Finalmente llegaron al sendero. Cuesta abajo y con el terreno más firme, el recorrido se hizo algo más sencillo. A Emily le seguía doliendo el hombro como el infierno, pero procuró no lamentarse y en su lugar, se mordió el labio con fuerza.
De cualquier forma, Morgan notó que el cansancio la vencía, y entonces se detuvo y la tomó en brazos.
— Derek… No es necesario…— Protestó ella, aunque tampoco hizo nada para impedirlo.
— Shhhh— La acalló él con un guiño— ¿Te olvidas de que me encanta cargar contigo?
Ambos recordaron aquel caso en el que, después de que otro vehículo chocara contra el suyo, Derek le había dicho algo parecido mientras empujaba la silla de ruedas que prácticamente la habían obligado a usar en el hospital.
Emily sonrió y enterró su rostro en el hueco de su cuello, permitiéndole ser el héroe que había acudido a salvarla y olvidándose de que más pronto que temprano tendrían que dar muchas explicaciones sobre su relación.
Derek había dejado su camioneta cerca de la cabaña. Aún con Emily en brazos, abrió la puerta del copiloto y la ayudó a entrar. Le colocó el cinturón, rodeó el vehículo, entró en su interior y condujo en dirección al pueblo. Trató de centrarse sólo en lo inmediato, es decir, en llegar hasta el hospital para que Emily pudiera recibir atención médica. Desde allí contactaría con la Comisaría local y los acompañaría hasta la zona donde se encontraba el cadáver. No se atrevía a planear nada más lejos de aquello. Esperaba que todo quedara dentro de los límites de Luray.
Una vez llegaron al hospital, Derek la ayudó esta vez a bajar del vehículo. No tuvo que esperar demasiado, ya que dos enfermeros se acercaron a interesarse por ella. Derek les explicó escuetamente lo ocurrido, omitiendo el hallazgo del cadáver, y una vez Emily fue trasladada a la zona de urgencias, Morgan aprovechó para contactar con la Comisaría.
También brevemente los puso al tanto de los detalles y de la ubicación exacta y, acordó que se reuniría con ellos más tarde. No quería marcharse de allí sin saber cómo estaba Emily. Apenas se sentó en la sala de espera, una enfermera se acercó a él.
— Tenemos que hacerle algunas pruebas a su…— La enfermera vaciló— Disculpe, ¿es su esposa?
Dentro de todo aquel horror de día, Morgan reprimió una sonrisa. Estaba seguro de que había sido una deducción de la mujer. Era imposible que Emily le hubiera dicho algo así.
— No estamos casados— Dijo sin inmutarse. Notó que ella dudaba sobre qué significaba exactamente aquella contestación ambigua— Somos agentes del FBI— Añadió, como si su trabajo descartara una relación entre ellos.
La enfermera parpadeó un par de veces, con expresión confusa.
— Lo siento…Me pareció…— Continuó— En cualquier caso, tenemos que hacerle algunas pruebas ya que la agente Prentiss comenta que se desvaneció antes de la caída. Y posiblemente se tenga que quedar en observación. Tardaremos un poco, así que ha insistido en que le digamos que no la espere, que se reunirá con usted más tarde.
Morgan no estaba cómodo con la idea, pero dadas las circunstancias, finalmente se marchó. Le envió un mensaje mientras regresaba al vehículo, sólo para recordarle que lo mantuviera al tanto de lo que le dijeran. Luego, condujo en dirección a la cabaña para reunirse con la policía.
Emily, muy a su pesar, tuvo que permanecer en el hospital, sentada en una camilla en la sala de urgencias. Al relatarles lo sucedido, le habían extraído sangre y aguardaba a que le hicieran una radiografía.
Un médico se acercó entonces.
— En un momento la pasaremos a la sala de radiografías— Le indicó— Teniendo en cuenta que se ha desmayado, ¿hay alguna posibilidad de que esté embarazada?
Emily se quedó de piedra. Ni siquiera se había planteado algo así. Trató de recordar cuándo había sido su último período pero el hecho era que sus ciclos menstruales estaban del todo descontrolados a consecuencia del estrés de los últimos meses. Para ella, un retraso entraba dentro de lo normal. ¿Podía descartar realmente un embarazo? Era altamente improbable, no sólo por la edad sino porque los médicos le habían dicho que posiblemente su fertilidad se habría visto afectada por la medicación y por las secuelas de sus heridas. Si ella y Morgan siempre hubieran tomado precauciones, la respuesta habría sido claramente un "no", pero la realidad era muy distinta.
— No lo sé…— Balbuceó. Se avergonzó de sí misma. Una mujer adulta, una agente del FBI cualificada, debería ser capaz de contestar con más seguridad, pero en ese momento se sintió como si volviera a tener quince años y estuvieran a punto de regañarla por haber sido tan descuidada en sus relaciones sexuales. Y entonces se dio cuenta de un par de detalles más que ella había achacado a su úlcera— Últimamente he tenido náuseas y suelo cansarme con facilidad... Quizás tenga unos doce o trece días de retraso…
"Mierda", se dijo a sí misma. Estaba relatando uno a uno los síntomas de un embarazo. ¿Cómo había sido tan ingenua? Incluso su retraso menstrual era mayor de lo que solía serlo.
— Bueno, pediré que añadan una prueba de embarazo. Y utilizaremos protecciones en la radiografía por si se confirma después…— Le informó el médico— No se preocupe, en realidad la exposición a una sola radiografía es mínima.
Emily se preguntó por qué aquel médico que le sonreía amistosamente parecía tan convencido de que el resultado iba a ser positivo, resultaba frustrante.
A unos kilómetros de distancia, las cosas no iban mucho mejor para Morgan. El jefe de policía había llamado al forense, y allí, in situ, había determinado que el cuerpo efectivamente correspondía a una mujer y que, tras comprobar la rotura del hueso hioides, con toda certeza había sido estrangulada. Todo empeoró cuando los agentes de policía siguieron examinando el terreno y descubrieron los restos de dos cuerpos más en distinto estado de descomposición.
Un maldito asesino en serie.
Morgan no podía creerlo.
— Es una suerte que ya estén ustedes aquí— Dijo el jefe de policía, Samuel Lincoln, aunque todos lo conocían como el jefe Lincoln— Esto es demasiado grande para nosotros.
Derek se limitó a sonreír educadamente y se apartó un poco del grupo de policías para hacer la llamada que tanto temía. El teléfono dio cuatro tonos antes de que Hotch respondiera.
— ¿Morgan?
Hotch estaba desconcertado. Claramente no tenía previsto que ninguno de sus agentes lo llamara durante el único fin de semana que habían tenido libre durante casi dos meses.
— Tenemos un asesino en serie en Luray… Tres víctimas por ahora. Mujeres. Diferentes estados de descomposición. Nos han pedido ayuda — Resumió. En aquel trabajo se aprendía rápido a ser conciso— Estamos en el parque de Shenandoah— Añadió vacilante.
Morgan no podía verlo, pero estaba seguro de que Hotch estaba frunciendo el ceño.
— ¿Estáis?
Derek se frotó la frente, sabiendo lo que se les venía encima. Pero ya no había vuelta atrás. Sólo esperaba que la responsabilidad recayera sobre él y que dejaran a Emily al margen. Ya tenía suficiente con sus dificultades para readaptarse al equipo, sus traumas que aún persistían y ahora su brazo dislocado en el mejor de los casos.
— Emily está en el hospital… Descubrimos el cuerpo por casualidad cuando se cayó haciendo senderismo— Continuó atropelladamente.
La línea se quedó en silencio de una forma perturbadora.
— ¿Está bien?— Preguntó al fin Hotch.
Morgan tuvo claro que el rosario de reproches no iba suceder por teléfono.
— Iban a hacerle una radiografía… Posiblemente sólo sea el hombro dislocado. Aún no he hablado con ella.
— Avisaré al resto del equipo. Espérame en el lugar de enterramiento… Que no retiren aún los cadáveres… Comenzaremos el perfil desde ahí…
— No, Hotch… Sacaré fotos. Los vehículos no llegan hasta aquí y hay un buen trecho a pie desde la cabaña…— Se mordió la lengua en el último momento al revelarle sin querer la existencia de la cabaña, lo que implicaba más que un día de senderismo. Era como añadir leña al fuego.
Otro incómodo silencio, y Hotch continuó.
— De acuerdo. Informa a las autoridades locales que vamos directamente a la comisaría, necesitaremos que nos habiliten un lugar para trabajar…— Hotch hizo una pausa— Y Morgan… Ya hablaremos de esto más tarde…— Añadió antes de cortar la llamada.
Derek se quedó mirando la pantalla del teléfono y resopló.
Su fin de semana romántico se había convertido en una auténtica pesadilla.
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