CAPÍTULO 6
La mañana los sorprendió con un nuevo cadáver. El de Amy Chevalier. El sudes se había visto expuesto y había cambiado el lugar de enterramiento, a unos tres kilómetros de donde había dejado el resto de cuerpos. También sospechaban que la había mantenido secuestrada menos tiempo que a las demás víctimas, tal vez presionado por la presencia del FBI, lo que les indicaba que estaba pendiente de la investigación.
El equipo se reunió de nuevo temprano en la comisaría de Luray. Todos a excepción de Emily, a la que dejaron descansar. Sin embargo, no contaban con que la testaruda agente no iba a aceptar permanecer al margen tan fácilmente. No es que hubiera dormido demasiado. No podía apartar de su mente el hecho de que su vida había cambiado drásticamente y que a su regreso a Virginia, tendría que hablar no sólo con Morgan sino con el resto del equipo. No habría forma de ocultar aquello durante mucho tiempo.
— Buenos días— Emily saludó al resto del equipo que ya estaba reunido alrededor de la mesa que habían dispuesto para ellos— El jefe Lincoln me ha dicho que han encontrado el cuerpo de Amy Chevalier— Añadió resignada a que sus presagios se habían cumplido. A continuación, se sentó en el último asiento libre que quedaba— ¿También tiene un tatuaje?
Los agentes estaban impresionados con la vitalidad que exhibía aquella mañana, y se quedaron sin argumentos para obligarla a regresar al hotel.
— ¿Qué tal el brazo?— Se interesó Rossi— No debe ser sencillo dormir con eso.
— No...— Respondió Emily mientras comenzaba a ojear los informes— Pero es peor cuando no lo llevo... Es imposible lavarse el pelo sin ayuda— Con su mano sana alcanzó la caja de donuts con la que les había obsequiado el jefe Lincoln a su llegada aquella mañana y lo devoró— Están buenísimos...— Dijo saboreándolo. Por alguna razón que no alcanzaba a comprender, desde que se había levantado sólo le apetecía atiborrarse a dulces. Luego continuó con sus explicaciones— Si no hubiera sido por Morgan...— Se detuvo en ese mismo instante, muy consciente de que había revelado algo demasiado íntimo para compartir durante el desayuno— Bueno... digamos que es difícil hacerlo sola...— Finalizó con las mejillas enrojecidas.
Morgan le lanzó una mirada incrédula y acto seguido bajó la vista hacia los informes del caso fingiendo que los estudiaba con particular interés. Hotch, por su parte, carraspeó con evidente incomodidad mientras el resto reprimía la risa.
— Lo que se está perdiendo Penélope— Bromeó Reid.
Hotch cortó la conversación plantando las fotografías del cadáver delante de los ojos de Emily. El placer del donut en su estómago se esfumó en cuanto vio el tatuaje en la espalda.
— ¿Qué es eso?
— Una espiga— Señaló J.J. — Se dedicaba al cultivo de cereales...
— Su hija llegó esta mañana. Ahora está en el depósito, reconociendo el cadáver...— Añadió Hotch— Luego hablaremos con ella para ver si puede aportar algo.
Rossi colocó todas las fotos de los tatuajes una junto a la otra.
— Una corona, una rosa, un búho, un arco, una llama y ahora, una espiga...— Recitó el italiano— En tres casos podríamos afirmar que tiene relación con su trabajo... pero ¿y los otros tres?
— La rosa suele ser considerado como el símbolo de la pureza...— Expuso Reid recordando varios artículos que había leído— Sin embargo se lo tatuó a una prostituta... ¿Por qué haría algo así? ¿Querría devolverle la inocencia?
— Tiene que haber algo más...— Continuó Morgan— Creo que esos tatuajes son importantes para él. La elección de la víctima no parece aleatoria sino que debe cumplir unos requisitos. Escoge a cada víctima por una serie de determinadas características, lo que significa que las estudia y las sigue para comprobar si se adapta a lo que necesita... Es planificado y detallista... Y debe tener algún tipo de conocimiento sobre tatuajes... No parecen hechos por un principiante.
Emily contempló una a una las fotografías que tenían ante sí. Sentía que era un puzle al que sólo faltaba encajarle una pieza, y todo aquel simbolismo le resultaba demasiado familiar.
Tomó la foto del tatuaje de Micaela Martínez, una erudita que había dedicado toda su vida al mundo académico. Leyó su expediente, no sólo enseñaba filosofía, también era experta en culturas clásicas y en religiones antiguas. Emily sabía bastante sobre mitología gracias a la pasión que tenía su abuelo por las estrellas.
— Emily, ¿algo que compartir?— Se interesó Rossi.
— No lo sé...— Vaciló ella— Tal vez...— Estrechó sus ojos sobre el tatuaje, luego regresó al resto de fotos, y por último volvió a la imagen que habían identificado como un búho. Sólo que no parecía exactamente un búho, le faltaban los dos pequeños penachos en la cabeza. Algo sabía sobre ello. Más de una vez los había visto en el bosque cuando pasaba temporadas en casa de su abuelo — ¡Oh, Dios!— Exclamó y deslizó la fotografía hasta el centro de la mesa— No es un búho, es un mochuelo...— Luego se volvió hacia Reid. No entendía cómo él no se había dado cuenta— Reid, ¿no lo ves?
Se hizo un pequeño silencio mientras los agentes trataban de descubrir la importancia de su conclusión.
— ¡Oh... claro!— Afirmó él, entusiasmado.
— Nos tendréis que iluminar un poco más— Les pidió una desconcertada J.J.
— El búho siempre se ha relacionado con la sabiduría porque era el símbolo de Atenea, la diosa griega de la sabiduría...— Aclaró Reid— Pero muy poca gente sabe que en realidad el animal con el que se representaba no era un búho sino el mochuelo común europeo, cuyo nombre científico es precisamente "Athene noctua"...
— La víctima representa a la diosa Atenea— Continuó Emily, asombrada por su propio descubrimiento— Por eso buscó a alguien erudito que encajara en su perfil... Morgan tiene razón. No escoge un símbolo para cada víctima, sino que escoge a la víctima adecuada para cada uno de esos símbolos.
Los agentes comenzaron a revisar las fotos intentando desvelar el misterio del resto de tatuajes, pero no conocían con tanto detalle los mitos griegos como Emily y Reid.
— ¿Es la representación de una diosa griega?— Preguntó Morgan atónito— ¿Sus víctimas representan diosas griegas?...— Señaló la foto del tatuaje de la rosa— ¿Y esto?
— Afrodita— Sentenció Reid— La diosa de la belleza, del amor y del sexo... Uno de sus símbolos es la rosa, y se lo tatuó a una prostituta...
Emily tomó entonces otra de las fotos.
— La espiga... El símbolo de Deméter, la diosa de la agricultura...— Recordó.
— ¿Y esta?— J.J mostró el tatuaje del arco.
— El arco y las flechas claramente simbolizan a Artemisa, la diosa de la caza y la naturaleza. Así es como cazaba— Dijo Reid.
— Y la corona y el cetro...— Siguió Emily enlazando todos sus conocimientos más allá de lo que había aprendido con su abuelo— He visto suficiente arte antiguo como para saber que así se representaba a la diosa Hera... La primera víctima, Sharon White, era matrona, ¿no?... Hera era la diosa del matrimonio y de los partos...— A continuación tomó la última fotografía— Y diría que nuestra arquitecta representa a Hestia, la diosa del hogar... Creo recordar que se la representaba con una llama...— Dijo no del todo segura, y miró hacia Reid para confirmar— ¿Me equivoco?
— En absoluto— Corroboró éste con satisfacción.
Los agentes estaban impresionados de cómo habían llegado a aquella conclusión, pero lo cierto era que ahora todo cobraba sentido.
— ¿Eso quiere decir que podemos concretar cuál puede ser el perfil de su próxima víctima?— Preguntó Hotch— ¿De cuántas diosas estamos hablando?
— La mitología griega tiene multitud de diosas y dioses— Les informó Reid— Pero realmente los más conocidos sólo son unos pocos... Con seis víctimas no queda demasiado por escoger... Tal vez...
Para Emily estaba meridianamente claro. En el panteón griego que el sudes había pervertido con sus asesinatos, sólo faltaba una diosa importante. De hecho, el mito que la rodeaba siempre había sido uno de sus favoritos.
— Perséfone— Afirmó con seguridad— Apostaría por ella...
— ¿Cuál es su historia?— Se interesó Rossi.
— Es la hija de Deméter...— Explicó Reid— Hades, el dios del inframundo la secuestró y se la llevó con él... Su madre exigió que se la devolvieran, pero Perséfone había comido seis semillas de granada, una fruta del infierno, y finalmente sólo pudo regresar a la tierra durante la mitad del año, mientras que los otros seis meses, uno por cada semilla que había ingerido, debía permanecer junto a Hades... Durante su estancia en la tierra llegaba la primavera por lo que siempre se la relacionó con esta estación... Yo también creo que es la opción correcta.
Hotch escuchó su exposición con atención, pero se centró en las primeras palabras de Reid.
— Espera, ¿dices que era la hija de Deméter?
Todos llegaron a la misma deducción casi al mismo tiempo.
— ¿Crees que la próxima víctima puede ser, Chelsie, la hija de Amy Chevalier?— Planteó Rossi. La habían visto antes de que un agente de policía la acompañara hasta la oficina del forense. Era una hermosa joven de cabellos cobrizos y ojos verdes. No podía tener más de veinticinco años.
— Es muy probable— Aseveró Reid.
Hotch fue el primero en levantarse de la mesa.
— Morgan— Lo instó— Ve con J.J. Acompañadla al hotel, quiero que se quede allí bajo vigilancia hasta que todo esto se resuelva. Llévate uno de los vehículos.
Mientras Morgan y J.J. salían apresuradamente de la comisaría en busca de Chelsie Chevalier, Hotch puso al tanto al jefe Lincoln para que advirtiera al agente que la había acompañado a la oficina del forense.
A continuación, contactó con García.
— ¿Qué necesita mi equipo favorito?
Su voz cantarina hizo sonreír a Emily. No había tenido ocasión de hablar con ella, y de todas formas, había intentado evitarlo después de la advertencia de Hotch— Buenos días, García...— La saludó.
— ¡Oh, Emily!, cariño... ¿Qué tal tu brazo? J.J. me dijo que habías tenido un accidente...
Emily no tenía ni idea de si J.J. le había hablado de los detalles pero de lo que sí estaba convencida, es de que no le había hablado de su fin de semana con Morgan, de lo contrario, García no habría preguntado por su brazo precisamente.
— Bien... Sólo tendré que llevarlo unos días...
— Ha tenido que pedir ayuda para lavarse el pelo...— Se burló Reid recuperando su desliz anterior.
Emily le lanzó una mirada asesina mientras el genio sofocaba la risa.
Hotch resopló y alzó el dedo índice en dirección a Reid, en señal de advertencia.
— García, haz una lista de hombres entre treinta y cinco y cuarenta y cinco años que tengan experiencia en tatuajes... bien porque tengan su propio estudio o tal vez porque hayan acudido a algún curso profesional...— Le pidió Hotch— Nuestro sudes tiene experiencia en el tema, no es un principiante...
— Cotéjalo con estudios, hobbies o compra de libros relacionados con la mitología griega... — Prosiguió Rossi— Tiene que vivir en la zona, o haber pasado su infancia aquí o en los pueblos cercanos... Sabe moverse por la naturaleza y conoce la red de senderos...
— ¡Me pondré a ello rauda y veloz!— Exclamó García antes de cortar la llamada.
A continuación, el equipo dio el perfil. Buscaban a un hombre blanco de entre treinta y cinco y cuarenta y cinco años, de complexión corpulenta, sin pareja, con poca vida social y posiblemente sin trabajo o con un trabajo que le permitiera tener mucho tiempo libre. Vivía en Luray o al menos había crecido allí, y debía tener un vehículo tipo todoterreno seguramente con los cristales tintados. Además, tendría estudios o conocimientos de religiones antiguas y había aprendido a tatuar. Era metódico y seleccionaba cuidadosamente a sus víctimas, por lo que las seguiría hasta encontrar el momento adecuado para secuestrarlas.
Con un poco de suerte, pronto tendrían un nombre.
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