CAPÍTULO 7
Apenas Morgan y J.J. salieron de la comisaría, el teléfono de Emily sonó. Se disculpó con los otros tres agentes, y se apartó para atender la llamada. Tal y como sospechaba era del hospital. Aquella mañana le habían programado una ecografía, sólo para asegurarse de que todo seguía bien y además tenía que recoger los informes de las pruebas que le habían realizado. Tenía la intención de acercarse en algún momento del día, pero el hecho era que ya llegaría tarde a su cita.
— Lo siento...— Se disculpó con la mujer que le había telefoneado tan pronto se había identificado como personal del hospital— Intentaré pasarme...— Emily dudó en si posponer la cita hasta que atraparan al sudes y acudir posteriormente a su propio médico en Virginia, pero aquella idea la hizo sentir culpable. Tenía que cerciorarse de que el bebé estaba bien antes de confesarle nada a Morgan— Voy de camino...—Continuó.
Después de terminar la llamada, regresó junto al resto de agentes que, con García de nuevo al teléfono, intentaban dar con la identidad del sujeto.
— ¿Todo bien?— Se interesó Hotch al verla.
En realidad, los tres hombres se habían quedado en silencio, escudriñándola. Emily se preguntó qué demonios habían visto en su expresión como para despertar aquella curiosidad repentina.
— Tengo que ir a recoger unos informes en el hospital...— Confesó con la mayor serenidad posible. Al fin y al cabo, no estaba mintiendo.
— Ve— Le dijo Hotch, sin pedirle más explicaciones— Te avisaremos si encontramos algo...
Con un gesto de asentimiento, Emily salió de la Comisaría en dirección al hospital.
Mientras, Morgan y J.J. se encargaban de escoltar a Chelsie hasta el hotel. J.J. la acompañó hasta su propia habitación, que era la que mejor visibilidad tenía hacia el exterior. Si había algún movimiento extraño fuera, lo notarían.
— Deberías regresar a la comisaría— Le sugirió J.J. a Morgan— Puedo quedarme con Chelsie— Señaló hacia la joven, que aún estaba en estado de shock. No era para menos. Acababa de enterarse de que su madre había sido asesinada y de que ella misma era un objetivo. Nada más entrar en la habitación, se había sentado en la cama, y allí seguía, con la mirada perdida sumida en sus propios pensamientos— Serás más útil allí.
Morgan no lo dudaba, pero no quería dejar a J.J. a solas al menos hasta que llegara el agente que habían solicitado al jefe Lincoln como apoyo.
— Podrán identificarlo sin nosotros— Dijo Morgan, sabiendo que no se equivocaba.
Sus teléfonos sonaron al mismo tiempo, anunciando la llegada de un mensaje. Derek se adelantó y abrió el mensaje, que no era más que la imagen de hombre que en apariencia encajaba con el perfil que buscaban. García había hecho su magia, como siempre.
Pero había algo más que lo desconcertó.
Morgan había visto a aquel hombre en alguna parte.
Emily había tenido la misma sensación al ver la foto que les había enviado García. Acababa de salir del hospital y, el alivio que había sentido al confirmar que el bebé estaba bien, se había esfumado al comprobar la identidad del sudes. Su nombre no le decía nada, Alexander Dubois, pero Emily estaba segura de que era un huésped del hotel. Le habían llevado a la víctima a su terreno.
Maldita sea, se dijo, y rápidamente marcó el número de Morgan.
— ¿Emily? El sudes...
El desconcierto en su tono de voz fue suficiente como para que Emily supiera que el pensamiento de Morgan había ido en la misma línea
— Estaba sentado junto a nosotros en la terraza— Resumió ella. Recordaba que durante su conversación con Morgan lo había alertado de la presencia de otros clientes. Emily se había fijado especialmente en una pareja mayor y en aquel hombre, que tomaba una copa a solas en la mesa más cercana— Es cliente del hotel... Voy hacia ahí, avisa a Hotch.
Sin necesidad de que Morgan añadiera nada más y aún con los informes en la mano, Emily corrió en dirección al hotel.
Derek puso al tanto a J.J., contándole a Chelsie sólo lo imprescindible. No quería aumentar su nerviosismo. J.J. salió al pasillo para asegurarse de que el sudes no estaba rondando por allí. Aún no había llegado el agente de custodia, así que Chelsie sólo contaba con ellos dos. Era pleno día. ¿Se atrevería el sudes a actuar sabiendo que el FBI estaba detrás de él? Quizás lo hiciera, si se sentía lo suficientemente seguro.
Con la mano sobre su glock, Morgan se asomó por la ventana. Emily no tardaría en llegar. Fuera, no había nada que despertara sus sospechas. Como le había pedido ella, llamó a Hotch para informarle de las novedades.
Entonces la vio. Se acercaba a la entrada del hotel a paso apresurado. Luego la perdió de vista. Desde su posición tenía una amplia visión de casi toda la calle, a excepción de lo que era la propia entrada del hotel y parte del aparcamiento por quedar ocultos bajo una zona cubierta. De cualquier forma, asumió que antes de reunirse con ellos, Emily averiguaría en recepción los detalles de la estancia de Dubois.
Esa era precisamente la idea que Emily tenía en mente cuando atravesó el estacionamiento del hotel, sólo que nunca llegó al vestíbulo.
De la nada, un todoterreno de color negro irrumpió desde uno de los aparcamientos en dirección hacia ella. Emily tuvo que saltar hacia un lado para evitar el golpe, e inevitablemente perdió el equilibrio y cayó sobre el duro cemento. En el colmo de la mala suerte, la peor parte se la llevó su brazo izquierdo. Un dolor agudo la atravesó aturdiéndola durante el tiempo suficiente como para que Alexander Dubois, que había estado aguardando su oportunidad para secuestrarla precisamente a ella y no a Chelsie Chevalier, se apeara del vehículo, la golpeara en la cabeza dejándola semi inconsciente, y después de atarle las manos, la metiera en el maletero de su vehículo para, a continuación, huir de allí a toda prisa.
Eso fue lo único que pudo ver Morgan. Un vehículo semejante al que estaban buscando, incluidos los cristales tintados, tomando la calle frente al hotel a gran velocidad justo cuando estaban buscando al sudes. No podía ser una casualidad. Dejó a J.J. al cargo de la seguridad de Chelsie y salió disparado escaleras abajo en dirección al vestíbulo esperando encontrarse allí con Emily.
Su desconcierto fue mayúsculo cuando no fue así.
Marcó el número de teléfono de Emily mientras salía del hotel, con un mal presentimiento en su estómago. Su corazón se detuvo al reconocer el sonido del tono de llamada que procedía de una de las zonas del estacionamiento. Corrió hacia allí, sólo para confirmar sus peores miedos.
— Por favor Dios... Otra vez no... — Suplicó cuando encontró el teléfono tirado sobre el cemento, y a su lado, desperdigadas varias hojas de papel que dedujo, debían pertenecer a Emily. Las recogió en medio de su propia conmoción sin prestarles demasiada atención en un principio, hasta que algo llamó su atención. Una especie de imagen borrosa que identificó inmediatamente. Se quedó congelado mirando la ecografía que Emily se había hecho aquella misma mañana. Durante unos instantes simplemente su mente no pudo procesar lo que estaba viendo, hasta que leyó el nombre de la paciente que figuraba en ellas, y entonces el extraño comportamiento de Emily, todas sus conversaciones, todas sus evasivas, cobraron sentido. Debería haber sido una buena noticia, y sin embargo se había producido en las peores circunstancias— Dios mío... — Jadeó.
Instintivamente buscó la llave del vehículo que habían utilizado para trasladar a Chelsie hasta el hotel, y aquel fue el único alivio que sintió entre toda aquel horror. Estaba aterrorizado, tan aterrorizado que ni siquiera fue capaz de advertir a Hotch de lo ocurrido. Sólo podía pensar en que tenía que encontrarla, así que corrió hacia el coche y simplemente siguió la dirección que había tomado el todoterreno, con la única pista de que necesariamente el sudes habría huido hacia la zona del Parque.
No quiso llamar directamente a Hotch, ni siquiera a J.J. Se comunicó con García, que siempre era su tabla de salvación, y esperaba que aquel día lo fuera más que nunca.
La analista contestó rápidamente.
— ¡García! ¡El sudes ha huido!— Exclamó Morgan presa del pánico, y a continuación le recitó la matrícula que sólo por costumbre profesional había grabado en su mente. En realidad no era necesario porque García ya la había averiguado por su cuenta— ¡Voy tras él! ¡Sé que se dirige al Parque pero tiene varias entradas, necesito que lo localices a través de las cámaras hasta donde sea posible!
Al otro lado de la línea, García se preguntaba qué demonios había alterado tanto a Morgan. No es que no se exaltara cuando perseguía a un sudes, pero lo que notaba en su voz se parecía más a la angustia que a cualquier otra emoción.
— Sí, claro...— Titubeó ella— Morgan, ¿estás bien? ¿No deberías esperar al resto?
Derek podría haber optado por ser algo más sutil en aquellas circunstancias, conociendo lo sensible que era su amiga a lo que pudiera ocurrirle a cualquiera de ellos, pero en aquel momento, no se sentía especialmente sutil. Estaba demasiado asustado para serlo.
— ¡Tiene a Emily!- Gritó- ¡Localiza a Dubois!
García no tuvo nada más que objetar.
Minutos después, el todoterreno se detuvo repentinamente. Emily permaneció inmóvil en el interior del maletero, tratando de centrar todos sus sentidos en los sonidos que procedían desde el exterior. Como había temido, se habían alejado del pueblo y se habían adentrado en alguna parte del bosque. La puerta del conductor se abrió y luego se cerró de golpe. A continuación escuchó los pasos del sudes acercándose a la parte trasera del maletero, lo que la alertó aún más.
La luz del día, extrañamente tenue, la golpeó, y a continuación sus ojos se encontraron con los de sudes. Seguía atada y confusa, por lo que poco podía hacer para obtener algo de información que pudiera ayudarla, y Dubois no era precisamente el mejor ejemplo de elocuencia. Había permanecido prácticamente todo el tiempo en silencio.
Pero aunque el sujeto no lo verbalizara, era evidente que tenía un plan y la suficiente determinación como para cumplir con sus objetivos macabros. Emily ni siquiera entendía qué hacía ella allí. ¿La había secuestrado precisamente porque era una agente del FBI que investigaba el caso? ¿O es que de algún modo enfermizo había encontrado una conexión entre ella y el prototipo de víctima que buscaba?
No tuvo ocasión para debatirlo. El sudes tiró de ella con fuerza, obligándola a salir del maletero, cosa que hizo con enorme dificultad, no sólo por su brazo herido, sino porque sentía su propio cuerpo entumecido. La temperatura parecía haber bajado varios grados de golpe, y era evidente que habían ido ascendiendo durante todo el trayecto.
Emily miró a su alrededor, esforzándose por reconocer el lugar donde se encontraba, pero aquella zona del bosque parecía más densa, fría, y alejada que la que había recorrido con Morgan. El siguiente pensamiento fue que difícilmente el equipo daría con ella. Al mismo tiempo, sabía que no podía demostrarle miedo al sudes.
— Me encontrarán— Le aseguró ella, obligándose a mantenerse impasible.
— Camina— Le ordenó entonces Dubois empujándola con tal brusquedad que la hizo tambalear.
Ella le lanzó una mirada firme, conteniendo el temor que sentía, pero aun así, obedeció. La había despojado de su arma, y ahora la apuntaba con ella, así que simplemente comenzó a caminar pendiente arriba por un camino tortuoso e inestable.
A cada paso, el dolor en su hombro se hacía más insoportable, pero cada vez que se detenía o aminoraba la marcha, recibía un nuevo empujón por parte del sudes que, al contrario que ella, parecía saber exactamente hacia dónde se dirigía.
Emily no habría sido capaz de determinar el tiempo o la distancia que habían recorrido. Le faltaba el aliento, y sentía que se iba a desmayar de un momento a otro. No podía dejar de pensar en su bebé, ni en cómo se torturaría Morgan si el equipo no pudiera localizarla. En un pensamiento enfermizo, deseó que si no llegaban a tiempo de salvarla, al menos encontraran su cuerpo. Sabía que Derek jamás dejaría de buscarla si no fuera así. No, después de Doyle.
Sus piernas fallaron justo en el momento en que ante ellos surgió una especie de elevación rocosa.
— No te detengas— La instó Dubois, al tiempo que tiraba de la correa que sujetaba sus manos para obligarla a levantarse— La entrada está aquí.
Emily lo miró confusa, y luego dirigió sus ojos hacia el frente. Efectivamente, aquel montículo guardaba lo que parecía el acceso a una cueva.
Fue en ese momento cuando todas sus esperanzas se desvanecieron, y con ellas, las pocas fuerzas que le quedaban. Nunca llegó a ponerse en pie, su mundo se fracturó en pequeñas piezas, hasta que la nada la envolvió.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
