Naruto ni The Last me pertenecen, solo hago uso de sus escenarios y personajes para alimentar mi necesidad de MenHina.
Confesión
La respiración se le hacía pesada. Ese extraterrestre podía manipular no solo la rotación de la Luna, sino también la gravedad. Se sentía tan pesado y era cansado mantener su chakra fluyendo para mantenerse en estabilidad, combatiendo.
Menma gruñó, sus pupilas afiladas y el color en rojo por la fuerza de Kurama. No sabía cuánto tiempo tardaría Naruto en llegar pero debía primero debilitar a ese Otsutsuki. Si eran tan poderoso como Hinata les había advertido después de la visión que tuvo en las ruinas y había la posibilidad que despertara el Tenseigan, todos estaban muertos, Naruto necesitaría todo el chakra del Kyuubi.
—Tienes la misma cara que él —comentó con voz melodiosa pero fría el hombre lunar, observando al azabache que respiraba con notable agitación, intentando recuperarse de uno de sus ataques— pero tu chakra es distinto. Creo recordar que el cabello de ese entrometido es rubio.
—Tus dotes de observador me sorprenden —comentó sarcásticamente Menma, haciendo sellos con sus manos para su siguiente movimiento—. Kyūmenjū (1).
Nueve bestias enmascaradas fueron invocadas. Toneri percibió un fuerte chakra desprender de cada una de ellas, reconoció de inmediato la fuerza de la bestia de Nueve Colas. Sintió disgusto, siempre los ninjas buscaban poder a como diera lugar.
—¡Atrápenlo! —ordenó Menma, desapareciendo detrás de las bestias que se lanzaron hacia Toneri.
Una serpiente con escamas doradas fue directo hacia él, Toneri reunió chakra en sus palmas para deshacerse de ésta, logrando desvanecer a la serpiente. Sin embargo, otra bestia lo atacó por los cielos, una ave enmascarada agitó sus alas y los vientos cortantes impactaron contra él, haciéndolo retroceder.
El resto de las bestias le rodearon, teniendo su espalda contra la pared. Toneri los vio con el ceño fruncido, sin entender por qué era interrumpido. La unión con Hinata traería beneficios, ¿por qué no lo entendían? Ese era el legado que su padre así como sus ancestros le habían dejado, no podía ignorarlo ni dejaría de cumplirlo solo por la necedad de unos cuantos tercos.
Escucha, Toneri, en diez años, esa niña será tu esposa. Así ambos cumplirán su destino. Esas habían sido las palabras de su padre esa noche cuando conoció a Hinata Hyuga por primera vez, creyendo totalmente todo, sonriendo feliz de que esa niña de apariencia de muñequita en el futuro sería parte importante no solo de su destino, sino también de su vida.
Había estado diez años en soledad, esperando con paciencia. No iba a dejar que todo se arruinara.
—No vas a vencerme con eso….
—Rasen Shuriken (2).
La voz provenir de abajo sorprendió a Toneri que, sin esperar, una bola de chakra que giraba sobre su eje en un peligroso y afilado espiral impactó contra su cara, elevándose por los cielos y haciéndolo impactar contra el techo del castillo.
—¡Menma-san!
El susodicho apretó los dientes, observando cómo el Otsutsuki levitaba sobre el aire, con el ceño fruncido y parte del vestuario nupcial arruinado.
—Reconozco tu fuerza pero eso no será suficiente para derrotarme.
—No quiero derrotarte, solo quiero patear tu trasero, maldito lunático —masculló el Uzumaki para volver a invocar las nueve bestias, esta vez, cada una se había transformado en un pequeño zorro de una sola cola.
El semblante de Toneri se ensombreció por la osadía de ese chico. ¿Era tan prepotente para desafiarlo abiertamente e incluso amenazarlo? Toda su fuerza se la debía a la bestia, o parte de ésta, encerrada en su interior.
—Miserable.
Hinata, desde su prisión, observó cómo Toneri reunía el chakra que rodeaba la Luna y formaba una esfera de tonalidad verdosa, la misma que le había implantado en su pecho para lavarle el cerebro. Vio con miedo cómo el poder desbordaba y sin advertencia se la lanzó al Uzumaki menor.
—¡Menma…!
El golpe que Menma le dio tuvo el suficiente impacto para tumbarlo. Los ojos azules del rubio se mostraron desconcertados, observando cómo los de Menma estaban teñidos de furia.
Toneri, desde su lugar, observaba con curiosidad la repentina pelea entre ese par.
—¡Oye, Menma, bastardo, estamos en medio de algo! ¡No puedes…!
—¡Absorbe el chakra del zorro de mí y úsalo para pelear contra ese acosador, imbécil! —gritó en respuesta el azabache, tomándolo de las solapas de su chaqueta, mirándole con una furia que Naruto no le había visto.
—P-Pero estás débil, si absorbo tu chakra no tendrás suficiente energía para…
—Kurama.
Naruto se vio interrumpido cuando su hermano llamó al Nueve Colas, éste lanzó un gruñido de fastidio pero en la consciencia que ambos compartían lo vieron alzarse de su acostumbrada y relajada posición.
Los dos son unas molestias.
Un chakra rojizo brotó de la figura de Menma y se pasó a la de Naruto que la estaba recibiendo. Menma no rompió el contacto, observándolo directamente.
—Yo soy el menor de tus problemas, hay que vencer a ese tipo o la Tierra será destruida, tarado. Y no vas a lograrlo si tu poder está incompleto. No hagas que el tiempo y energía que gaste peleando con el idiota se gaste —gruñó, aflojando el agarre cuando se sintió débil—. Y lo más importante, salva a Hinata.
—Menma… —musitó Naruto, sorprendido de las palabras de su hermano, pero sobre todo esa última petición.
—Deja de ser tan sentimental, idiota, y ve —dijo Menma, cayendo de rodillas y respirando agitado.
Toneri vio desde su posición cómo el chakra del rubio se izaba con poderío. Frunció el ceño, si pretendía usar ese poder en el combate estaba seguro que podría causarle daño. Giró a ver a Hinata, siendo custodiada por sus marionetas. Debía ponerla a salvo.
—Te mantendré protegida —aseguró a la joven Hyuga que veía aterrada todo ese enfrentamiento, mirando a su raptor.
Con su poder, rodeó las figuras de Hinata y de las marionetas en una burbuja verde que se elevó por los aires para regresar a los interiores del castillo. Ahí estaría segura, se dijo, mientras observaba a ese par de gemelos que amenazaba con estropear sus planes y propósitos.
—A partir de ahora no me contendré —avisó, rodeando todo su cuerpo de chakra verde.
Las marionetas quedaron destruidas por la bestia de Menma, el Segador Siniestro (3), cortaba los títeres a la mitad con su guadaña. Ella aún estaba prisionera en aquella jaula que por alguna razón debilitaba su chakra.
—¡Menma-san! —gritó, casi con alivio y sonriendo cuando vio la figura del Uzumaki avanzar con paso débil y lento hacia ella.
Hinata se preocupó al instante cuando lo vio caer de rodillas en frente de él.
—¿Menma-san? ¿Estás bien?
El chico soltó una risa ronca.
—Hyuga, incluso en estas situaciones haces preguntas idiotas. Por supuesto que no estoy bien —masculló, elevando el rostro.
Hinata apretó los ojos y sus cejas se alzaron cuando vio el rostro magullado de Menma, lleno de suciedad así como de heridas y la sangre brotar de la comisura de su labio. Su abrigo estaba completamente rasgado de las mangas y parecía más un chaleco, ni qué decir de su vestimenta. Sintió que las lágrimas se le salían. Había decidido acompañar a Toneri para así asegurar la integridad de todos los que amaba y salvar la Tierra, sin embargo, no esperaba que los gemelos Uzumaki decidieran ir en contra de su voluntad, decidiendo rescatarla.
—Puse a Hanabi a salvo, no te preocupes por ella —masculló el ojiazul, tomando de las barras de la jaula y apretándolas.
Hinata iba advertirle que éstas tenía el poder de consumir energía pero el Uzumaki las pudo romper, destruyendo su prisión y dejándola libre. Pero no pudo agradecerle cuando un derrumbe cayó sobre ambos. Cerró los ojos por impulso, esperando dolor pero cuando éste no llegó y solo pudo sentir dos brazos protectores rodearla, Hinata abrió nuevamente sus iris para posar su mirada en el mismo Sacerdote Siniestro que impedía que un par de escombros les aplastara.
—¿Menma-san…? —preguntó en un hilo de voz, rodeada de esa calidez brindada por el Uzumaki. Era la primera vez que se abrazaban, que Menma la dejaba acercarse a él de esa manera.
—Naruto sigue peleando con ese idiota, no sé si le ganará pero prometí que te salvaría junto con tu hermana. Así que, Hyuga, no hagas esto más complicado y sigue mis órdenes.
—Pero, Naruto-kun…
Sintió que los brazos de Menma se apretaban más a su figura, que los dedos de él se enterraban con violencia en su espalda e incluso sintió como si su aliento se detuviera para respirar hondamente. Incluso la temperatura corporal de su cuerpo cambió.
—Idiota —gruñó.
No se lo decía a Hinata, sino a sí mismo. Todo en lo que ella pensaba, en ese momento, era en Naruto y su bienestar. Pero eso ya lo sabía, siempre lo había sabido, cuando la vio ir detrás de su hermano desde niños, en las memorias de Naruto, cuando se le coloreaban las mejillas de rosa pastel cuando el nombre de su hermano era mencionado o cómo la mirada se le iluminaba con unas cuantas palabras salir de la boca del rubio. Estuvo dispuesta a morir por él en varias ocasiones, eso demostraba que su enamoramiento no era infantil, sino amor verdadero.
—Shikamaru junto con los demás están peleando también, Kakashi está en la Tierra protegiendo a la aldea junto con los demás Kages de los ataques. Todos están enfocados en salvar la Tierra, Hinata. Pero Naruto está peleando más que eso, está peleando por ti.
Como si quemara, se separó de ella, mirándola con el ceño fruncido, mismo que se fue suavizando cuando los ojos temblorosos de la Hyuga le miraban, sin comprender.
—Sé que no es la situación, yo más que nadie lo sé. Pero ¿no te preguntas por qué estoy aquí yo también?
—Yo… Usted está aquí para ayudar a Naruto-kun a…
—No estás del todo equivocada, es cierto que me apunté a esta misión para salvar la Tierra, pero también lo hice por ti, estúpida Hyuga.
—¿Uh?
—Naruto no fue el único que se sintió desesperado cuando te vio irte con ese loco por voluntad propia. Estuve ocupado rastreándote mientras ese idiota dormía. No comí ni dormí, no pude pensar con claridad porque solo quería encontrarte. Ni siquiera tenía un plan armado cuando me enfrenté con ese tipo, solo quería destruirlo. Cuando dije que Naruto debía ser más rápido en darte una respuesta porque alguien podría robarte de sus manos, lo último que imaginé fue que alguien de la Luna te raptara. Ahí me sentí desesperado, tanto que me irrité, Hyuga, y me enojé, especialmente contigo. Siempre me haces enfurecer, primero era tu tartamudeo molesto, esa manía de jugar con los dedos, tu lentitud y tu falta de confianza, todo eso me irritaba. Pero luego…
Las palabras de Menma estaban tan cargadas de verdad que Hinata no dudaba que cada una de las cosas que decía fueran ciertas. No sabía que él opinaba eso de ella, no imaginaba que pudiera presentar algo más en la vida de Menma Uzumaki.
Nunca creyó que Menma fuera a rescatarla porque se preocupaba por ella.
—Menma-san, ¿por qué…?
—Hyuga, ¿de qué te sirve tener esos ojos si no ves algo tan claro? —gruñó Menma, mirándola con fastidio pero con una sonrisa ladina—. Tengo que darle la razón a ese vago de Shikamaru. Las mujeres son problemáticas.
—Menma-san…
—Por tu propio bien, escucha bien porque será la última vez que lo diga. Después de esto, borraré tu memoria y me aseguraré que no recuerdes nada hasta el día que yo muera. No me agrada la idea de aprovecharme de este momento cuando Naruto apenas se está dando cuenta de sus sentimientos pero si continúo con estos molestos sentimientos hacia a ti, estoy seguro que… —los labios se le sintieron resecos y pesados, las golpizas no eran las causantes, sino el peso de las palabras que se colgaba en la punta de su lengua.
Los ojos de Hinata brillaban como la misma Luna y eran preciosos. Aprovechó ese momento breve para acariciarle el cabello, pasar sus dedos sobre las hebras sedosas y comprobar la suavidad con la cual se había imaginado tantas veces cuando la veía. Sonrió para sí, sería un recuerdo guardado en su propia memoria, una que evitaría a toda costa compartir con Naruto.
—No podré continuar mi vida si no digo lo que tengo que decir, Hyuga, y tú eres la principal culpable de todo esto. Podrás quejarte que Naruto es un lento en cuanto el romance, pero tú no te quedas atrás. Has visto por tanto tiempo su espalda que nunca te dedicaste a ver los costados.
Las lágrimas comenzaban a bajar por las mejillas de Hinata al entender las palabras de Menma pese a que dentro de sí aún había duda, pero los gestos del azabache, la mirada profunda teñida de azul y una suavidad que nunca antes el Uzumaki le había mostrado, alborotaron a su corazón.
—No sé en qué momento pasó pero comencé a poner más atención a tus hábitos, quizá en mi justificación me decía que era para poder señalarlos y trabajar mejor en la próxima misión que tuviera contigo, asegurándome que no fueras un estorbo pero me di cuenta que el hecho de que tus mejillas se sonrojaran de distintas tonalidades de rojo no era de gran relevancia, ni el cómo tus ojos se cerraban en una expresión tranquila y dulce cuando comías tus rollos de canela, o cómo te inclinabas con gracia y elegancia cuando saludas a todos los aldeanos con tu vocecilla de campanita…
Otro estruendoso ruido invadió los techos del castillo que lentamente se estaba viniendo abajo, la bestia invocada de Menma no titubeó ni ellos tampoco, parecía enfrascados en su conversación pero dentro de Menma algo le decía que debía terminar.
—¡Mierda, todo esto…! —se regañó a sí mismo, furioso por no poder expresarse bien, por querer decir tanto pero no saber cómo decirlo, por tener a la Hyuga ahñi, al alcance de sus manos.
Pero pensó en la paz que obtendría cuando le confesara sus sentimientos y eso le hizo sonreír. No importaba que no fuera correspondido, prefería eso a llevar a la tumba sus sentimientos escondidos y nunca dichos. Después de todo, haría olvidar a Hinata de todo lo sucedido, por lo menos todo lo relacionado con él en esos últimos momentos.
Nunca se había considerado plato de segunda opción y no lo sería. Nunca.
—Hinata.
Los ojos de Hinata observaron con fijación los labios de Menma moverse, lentos, suaves, cómo si quisiera que escuchara cada una de las letras. Su corazón se aceleró.
Y luego lo vio sonreír, con suavidad, con alivio, con tristeza, con muchas tonalidades que Menma Uzumaki era capaz de mostrar.
Pero antes de siquiera emitir un pensamiento, de decir algo, de poner orden a su alterado ser por tal confesión, Hinata cayó dormida, con la cabeza reposando sobre el hombro de Menma que cerró los ojos por un instante antes de volver a abrirlos, con el brillo que siempre ha caracterizado a Menma Uzumaki.
—Siempre dándome problemas, Hyuga —masculló al ponerla sobre sus brazos, alzándose con dificultad pero firme, cargando la figura durmiente de Hinata.
La había sometido a un jutsu de olvido, una técnica que Ibiki había compartido con él para borrarle los recuerdos a ninjas renegados o cuando debían mantener ciertas misiones en secreto. Hinata había estado tan desconcertada que no fue difícil de implantar, en cuanto despertara no recordaría nada de lo sucedido entre ambos.
Y así era mejor.
—Esos dos se están tomando su tiempo. Parece que no les importamos —comentó Shikamaru, bajando la mirada del cielo donde la pareja continuaba en su burbuja de amor.
A pesar de eso, el Nara sonreía, orgulloso de que por fin Naruto abriera los ojos. Sakura no paraba de deslizar azúcar por los ojos, emocionada de tan romántica escena digna de película que su mejor amigo y Hinata protagonizaban, Sai se mantenía callado pero con una sonrisa ligera en sus labios, mirando también al cielo.
—¿Van a mirar por más tiempo a esos dos besarse o me van a curar? No paro de sangrar.
Los tres se vieron interrumpidos por el gruñido de Menma que les veía apoyando con una de las rocosas paredes de la cueva que servía como conducto hacia la Luna, misma que Toneri Otsutsuki había decidido destruir para no repetir lo ocurrido, jurando proteger la Tierra desde la Luna cómo se lo había dicho a Hinata.
—¿De qué hablas? Tus heridas se curan por sí solas —expresó Sakura, con el ceño fruncido, molesta de que Menma con su brusquedad interrumpiera su apreciación por uno de los momentos más románticos que había presenciado.
Menma la fulminó con la mirada.
—Te recuerdo, Pink, que le di todo mi chakra a Naruto para que peleara. No me queda nada, por lo menos hasta que él me devuelva la parte que me corresponde. Ahora cúrame.
Sakura refunfuñó pero hizo lo que Menma le pidió, yendo hacia él y aplicando chakra curativo para sus heridas. Shikamaru soltó una risa por la situación y Sai se dedicó a guardar silencio.
—¿Deberíamos decirles que ya debemos irnos? —preguntó el ex ninja de Raíz, observando a Shikamaru y esperando su aprobación—. Puedo ir yo.
—Eso es muy problemático —musitó el estratega, observando una vez más el cielo—. Dejémosles ser por otros cinco minutos más. Se lo merecen. Mientras tanto, volvamos a la aldea para que revisen a Hanabi.
—De acuerdo.
Mientras Sakura sanaba sus heridas, Menma le echó un vistazo al cielo estrellado y con esa enorme Luna brillante, siendo el escenario perfecto para una confesión de amor.
Demasiado cursi para su gusto.
—Al fin ese idiota lo hizo —gruñó, cerrando los ojos con una sonrisa ladina que Sakura le sorprendió ver, sin embargo, no cuestionó al azabache al saber a quién se refería.
—Sí —secundó la Haruno—, al fin lo hizo.
Te amo...
1. Kyūmenjū o Nueve Bestias Enmascaradas es el jutsu que Menma usa en la película Road To Ninja que invoca a nueve bestias que representan animales mitológicos así como sacerdotes que representan la chakra del Kyuubi. Cuando estas son derrotadas, se vuelven zorros pequeños enmascarados de una sola cola, representando las nueve de Kurama.
2. Rasen Shuriken es el derivado de Rassengan de Naruto pero en forma de shuriken y más peligroso, puede abarcar grandes longitudes y tener un mayor impacto.
3. Segador Siniestro o Shinigami es una de las bestias enmascaradas de Menma. Usa una guadaña.
Muchas gracias por pasarse y leer. Espero que lo hayan disfrutado.
