CAPÍTULO 15
En dos ocasiones más se vieron interrumpidos. La primera por la necesaria visita del médico, que comprobó de nuevo las constantes de Morgan, asegurándoles que todo estaba evolucionando correctamente, y la segunda por un pequeño "hola"de J.J., que se había asomado a la puerta. Detrás de ella, estaban el resto de agentes. Por las emociones que reflejaban sus rostros, Emily adivinó que García ya los había puesto al tanto de la noticia.
Se apartó un poco de Morgan, y se sentó junto a la cama, dejándoles espacio para que pudieran saludar a Derek que, a pesar de sentirse aún débil, ponía todo su esfuerzo en sobreponerse.
J.J. fue la primera en acercarse, con una gran sonrisa.
— ¡Me alegro tanto por vosotros dos! —Exclamó entusiasmada, y luego abrazó a Emily.
A continuación, Reid sustituyó a J.J. en sus felicitaciones.
— A Hotch está a punto de darle un infarto, pero en el fondo también está feliz…— Le susurró confidencialmente Rossi a Emily cuando llegó su turno.
— Te he oído Dave— Protestó Hotch, con el ceño fruncido.
Emily le dirigió una mirada culpable. Comprendía perfectamente que la situación de Hotch no era sencilla. Una relación entre agentes era relativamente fácil de ocultar. Un embarazo era tarea imposible.
— Lo siento, Hotch… Sé que esto nos traerá problemas…
Emily notó cómo la mano de Morgan se cerraba alrededor de la suya. Se había hecho un silencio incómodo en la habitación. Al parecer todos estaban esperando la reacción de Hotch. Desde que García les había comunicado la increíble noticia de que la familia de la UAC pronto tendría un nuevo miembro, Hotch había permanecido con expresión circunspecta, sin participar en la algarabía del resto.
— Aceptaremos lo que decidas…— Añadió Morgan— De cualquier forma, no cambiaría esto por nada— Cruzó sus ojos con Emily que bajó la vista con timidez.
Sorprendentemente, Hotch esbozó una sonrisa y le tendió la mano a Morgan
— Felicidades…— Dijo, y luego abrazó brevemente a Emily— Pero debisteis decírmelo… Habría tomado más precauciones…— Le reprochó a la pareja.
— Morgan no sabía nada— Se apresuró a aclarar Emily— Prácticamente se acaba de enterar... Iba a contárselo al volver a Virginia… Y luego a vosotros…— Les explicó— Lo último que esperaba era que me secuestraran…
— Ese Dubois…— Gruñó García— Si no lo hubierais matado vosotros lo habría hecho yo…
Aquello le recordó a Morgan un detalle que no le había mencionado a Emily.
— Cerca de donde estábamos vi una especie de altar— Les informó— Había varios objetos… Todos se correspondían con los tatuajes… Un arco, una rosa…
Emily lo miró, sorprendida.
— No me dijiste nada…
— Prácticamente me estaba muriendo, Em…— Bromeó Morgan, aunque a Emily no le causó precisamente diversión rememorar aquel momento— Tenía cosas más importantes que decirte…— Prosiguió haciéndole un guiño— Te acuerdas de lo que me prometiste, ¿no? Lo de….
Emily abrió los ojos de par en par, abochornada.
— ¡Derek!— Lo interrumpió antes de que pudiera comenzar a hablar sobre compromisos matrimoniales— Me acuerdo perfectamente, créeme…— Continuó, fulminándolo con la mirada.
— ¿Te estás arrepintiendo?— Le preguntó Morgan alzando una ceja.
Emily contuvo el aliento, con absoluta incredulidad, mientras Derek luchaba por reprimir la risa. Para mayor tortura de Emily, Morgan se estaba divirtiendo como un niño con la situación.
Reid carraspeó entonces, recordándole a la pareja que no estaban a solas.
— Perdón…— Dijo Emily. De reojo le dirigió una mirada de advertencia a su simpático "prometido"
— Descubrimos que Dubois vivió aquí de niño con su madre en una cabaña aislada, cerca de dónde os encontramos, sin prácticamente contacto con nadie— Intervino entonces Hotch. Era la parte de la historia que aún Morgan y Emily no conocían— La mujer estaba obsesionada con los mitos griegos y le transmitió esa obsesión a su hijo… Hubo un momento en que a ella la ingresaron en un psiquiátrico y Dubois pasó a la custodia de los servicios sociales… Fue yendo de un lugar de acogida a otro sin conseguir adaptarse a ninguno… hasta que finalmente al cumplir la mayoría de edad sacó a su madre del psiquiátrico y se dedicó sólo a ella… Murió hace poco, justo al comenzar los crímenes…
— Creemos que trataba de resucitarla como una diosa a través de algún rito enfermizo, con sacrificios humanos incluidos…— Continuó Rossi— Tiene sentido el altar que encontraste.
— Es probable que el cuerpo de su madre esté cerca de allí— Reflexionó Reid— Lo necesitaría para completar el ritual.
— Resulta escalofriante…. — Dijo García, horrorizada— Aunque nadie puede negar que quería a su madre…— Miró hacia el resto— No estoy segura de que eso lo haga mejor…
J.J. colocó la mano sobre su hombro, reconfortándola y a continuación se dirigió a la pareja.
— ¿Qué ha dicho el médico?— Se interesó. No estaban lejos de Virginia, pero suponía que Morgan tendría que permanecer algunos días en el hospital.
— Por el momento no pueden trasladarme…— Corroboró él— Y en cualquier caso, a Emily también le han recomendado algo de reposo…— Añadió. Sonrió para sí mismo cuándo la aludida entornó los ojos, en claro desacuerdo.
— Sólo me quedo por hacerte compañía...— Refunfuñó Emily, y no mentía— Estoy perfectamente. Puedo manejarme sola con el cabestrillo…
Derek suspiró. Por alguna extraña razón que no alcanzaba a comprender, Emily se había empeñado en negar lo evidente.
— Emily, te secuestraron, te arrastraron a través de una gruta que prácticamente se desmoronó encima de nosotros, Dubois se te echó encima e intentó estrangularte… Los médicos sólo quieren asegurarse de que el bebé estará bien…
El bebé, pensó Emily.
Era extraño escuchar a Morgan hablar con aquella normalidad del bebé que esperaban. En realidad, era extraño para todos. Apenas habían tenido tiempo de adaptarse a la nueva situación y aún les quedaba mucho camino por recorrer.
— Ya lo sé…— Resopló Emily, como una niña pequeña— Tu ganas…
Los agentes se echaron a reír.
— Bien…— Intervino Hotch— Aprovecho para advertiros que no quiero veros por la oficina mientras estéis de baja. Oficialmente aún no voy a comunicar nada sobre vuestra situación a Strauss… Cuando volváis a Virginia, pensaremos en una solución, ¿de acuerdo?
Emily no podía sentirse más responsable por la situación en que habían puesto a Hotch, pero la realidad era que nada de lo sucedido había sido premeditado y sabía que Hotch lo entendía. De ahí, que no estuviera molesto con ellos, sólo preocupado.
— De acuerdo…— Dijo ella.
— Gracias Hotch— Añadió Morgan.
— No me lo agradezcáis todavía— Replicó Hotch— No sé cómo terminará esto… No puedo garantizaros la permanencia en el equipo…— Se sinceró— Así que si hay algo más que deba saber… Sería buen momento.
Emily fijó sus ojos en Morgan, que le devolvió la mirada con una delatadora expresión en su rostro que ella supo interpretar de inmediato.
— ¡Derek, no!— Trató de detenerlo, aterrada.
Pero no tuvo tiempo de nada más.
— Estamos prometidos— Dijo él con naturalidad.
Emily jadeó, hundiendo la cabeza entre sus manos.
— No puedo creer que les hayas dicho eso…
Y de nuevo se encontraron rodeados de rostros impactados. Y sí, definitivamente Hotch parecía estar a punto de sufrir un infarto. Emily comprobó además que, sorprendentemente, estaban más impresionados con la noticia del compromiso que con el bebé.
— ¿Cómo diablos has conseguido que te diga que sí?— Preguntó García atónita. Miró hacia Emily que básicamente estaba intentando fundirse con la cama.
— Puedo ser muy convincente…— Bromeó Morgan.
— Sí, claro… El irresistible encanto de Derek Morgan— Dijo J.J. entre risas.
Emily se contuvo para no asesinarlo en ese mismo instante.
— Jugaste la carta del pobre moribundo…— Le recriminó, ofuscada.
— Oh, esa carta…— Se burló Rossi
Derek no podía hacer otra cosa que reconocerlo.
— Funcionó, ¿no? ¿O ya te estás arrepintiendo?
Ella le dirigió una mirada de advertencia.
— Ya hablaremos tú y yo sobre eso… A solas— Recalcó.
Morgan se echó a reír. No sentía ningún tipo de preocupación al respecto. Sabía que aquella experiencia, dentro de todo lo horrible que había sido, les había servido para darse cuenta de que su relación era mucho más profunda de lo que habían querido admitir, especialmente en el caso de Emily. Y el hecho de que se fueran a convertir en padres, sólo los había unido aún más. Ambos estaban felices con la noticia, y estaban dispuestos a luchar por lo que deseaban desde hacía mucho tiempo, posiblemente sin saberlo.
Un futuro juntos, una familia.
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