Todo por un beso
Esta es mi respuesta al Reto no. 4 de la comunidad Saint Seiya Unión Fanfickera.
Por si se lo preguntan, este fic no se relaciona con otros que haya escrito ;)
Es un mundo post Hades donde Divinos y Dorados sobrevivieron, todos viven juntos en Grecia y han trabajado duro por mucho tiempo para reconstruir el Santuario.
Sin más preámbulos, ¡allá vamos!
Ninguno de los dos debería de estar justo ahí en ese momento, y aunque no dijeron nada al respecto, ambos lo sabían.
Sin ponerse de acuerdo, decidieron disimular.
- Milo.
- Seiya.
- Hola.
- Hola.
- ¿Qué haces aquí? - dijo Seiya, preguntando antes de que el Dorado pudiera cuestionar su presencia - Yo estaba patrullando? ¿Y tú?
- Voy a algo urgente, te veo luego.
- ¿Urgente? Oye, ¿estás bien?
- No - dijo el de Escorpio decidido a no perder más el tiempo.
- ¿Qué está pasando? ¿Es grave? ¿Te puedo ayudar? - dijo Seiya deteniendo su marcha al ponerse a su lado.
Milo lo meditó rápidamente antes de hablar. Contrario a lo que muchos pensaban por su personalidad desenfadada y afable, Milo era reservado con sus asuntos privados.
Pero justo en esos momentos, necesitaba hablar con alguien o iba a explotar...
Y claro, solo su mala suerte podía explicar que de todas las personas con las que se podía haber topado, fuera justo con Seiya...
Pero los ojos cafés del Caballero Pegaso mostraban un interés genuino, y eso convenció al griego. Además, quizás nadie lo podía aconsejar mejor que él...
- Es Shaina.
- ¿Le pasa algo?
- No está herida ni nada... - explicó Milo al ver a Seiya angustiándose - Está furiosa, conmigo.
- ¿Por qué?
- Estoy intentando cortejarla desde hace un tiempo, pero todo me sale mal.
- ¿Y Camus? -dijo Seiya como por reflejo, aunque en cuanto lo hizo se arrepintió de haber preguntado.
- ¿Qué con Camus? - preguntó el de Escorpio sintiéndose terrible de que el nombre del francés no parara de salir a la conversación.
- Pues es que tú... y él, ¿que no...?
- No - contestó fríamente el griego.
- ¿No son pareja?
- ¡No!
- Perdón, no quise ofenderte - dijo Seiya al ver la convicción con el que Milo le había contestado - Es sólo que yo había oído que...
- No me ofende. El... ¿Ves por qué digo que todo me sale mal? - exclamó Milo tirando de sus cabellos.
- Me encantaría ayudarte, de verdad, pero no estoy entendiendo nada.
Milo se sentó en la entrada de su propio Templo luciendo derrotado como Seiya jamás lo había visto, lo cual acabó de encender las alarmas internas del joven japonés, que de inmediato se sentó a su lado.
- Puedo confiar en ti, ¿verdad?
- Claro.
- Está bien... Shaina me gusta, desde hace mucho tiempo. Pero no había intentado nada porque oí que tú y ella...
- ¡No! Nosotros no...
- Lo sé. Tardé en enterarme, pero todos lo decían, y lo creí hasta que... bueno, la cosa es que me enteré. Cuando lo supe decidí hacer algo, pero no lo hice de inmediato porque ella sí... y tú no...
- Sí, entiendo - dijo Seiya con cierta incomodidad, pues aún le costaba trabajo creer lo intensos que habían llegado a ser los sentimientos de la Amazona por él...
- En fin. Después de lo que consideré un tiempo prudente, comencé a acercarme a ella en un plano neutral, para conocerla. No fue fácil, porque ella es...
- Sí, ya sé - dijo Seiya con una media sonrisa.
- Ha sido un proceso largo, pero nos hemos ido haciendo... amigos, supongo.
- ¡Qué bien! - dijo Seiya, contento de verdad por la Amazona con la que ahora se llevaba razonablemente bien, y por el de Escorpio, al que conocía poco pero por el que no tenía ninguna animadversión.
- Ni tanto. El primer problema vino cuando pensé que había llegado el momento de demostrarle cuánto me gusta. Hablé con ella, y me abofeteó diciéndome que era horrible que traicionara a Camus. Me costó mucho trabajo explicarle la verdad...
- ¿Qué verdad? ¿Que ya terminaron?
- ¡Nunca hubo nada entre nosotros! Es mi mejor amigo, pero nada más - dijo Milo exasperándose un poco - Claro, todo el tiempo nos veían juntos, y como aquí la gente se la vive inventando cosas por puro aburrimiento, el rumor se esparció y se descontroló, y en ese entonces él y yo estábamos muy ocupados tratando de prepararnos y sobrevivir las Guerras Santas como para ponernos a desmentirlo.
- Tiene sentido... ¿Y luego?
- Tardé mucho en convencerla de que jamás tuve algo con él más alla de una amistad, pero al fin las cosas comenzaron a fluir mejor, y ella permitió que me fuera acercando cada vez más, pero hace rato todo se fue al diablo porque vio a una aspirante de amazona abrazándome y besándome. ¡Fue en la mejilla! - dijo Milo al ver la mirada acusatoria que le dirigía el Caballero Pegaso.
- ¿Y por qué te besó?
- Me estaba dando las gracias por ayudarla con Camus. Se hicieron novios hace un par de días, y ella apenas se enteró que fui yo quien estuvo aconsejando y empujando a Cam para que se decidiera.
- ¡Oh! ¡Rayos!
- Hubieras visto su cara... de milagro no se lanzó contra la pobre Nadia, que salió prácticamente corriendo. Yo quise aclararlo todo, pero no me dio oportunidad. Dijo que podía hacer lo que me diera la gana, que sentía lástima de Nadia porque también a ella la iba a engañar, y que no le volviera a hablar más que en caso de absoluta necesidad.
- Auch. ¿Y luego?
- Nada, voy ahora mismo a su casa para explicarle todo - dijo Milo poniéndose de pie.
- No, no puedes hacer eso. Es muy temperamental, si vas ahora tu vida corre peligro - dijo Seiya, que recordaba vivídamente un florero rompiéndose justo al lado de su cabeza gracias a que ella se lo había lanzado, y que recordaba también las largas uñas de la italiana en un desagradable close-up.
- Tengo que aclarar las cosas con ella ya, o va a pensar que no me importa.
- Comprendo, pero tienes que esperar.
- ¡¿Cómo sugieres que arregle esto entonces?! ¿¡O cuándo!? ¿Te imaginas lo que puede pasar si se topan en sus entrenamientos y Shaina se descontrola?
- No creo que Shaina la agreda. Sería un abuso porque su cosmos ha crecido muchísimo... No, no lo haría. Creo...
- ¿¡Crees!?
- Mira, no la conozco taanto, pero lo que sí sé es que si vas justo ahora no va a escucharte. Tienes que esperar a que se le baje la furia, y entonces intentar hablar con ella.
- ¡Agggh! Justo cuando estaba listo para pedirle que fuera mi novia. ¡Todo por ese estúpido beso!
- Me encantaría ayudarte, Milo, en serio... ¿Sabes qué necesitas? Un consejo femenino. ¿Por qué no hablas con Marín?
- ¿Qué? ¡No! Ella es su mejor amiga, y da miedo.
- ¡Oye!
- Lo digo en el mejor de los sentidos, no te ofendas.
- ¿Y si hablas con alguna otra amazona? Ok, no, olvida que lo dije... - dijo Seiya descartando de inmediato su propia idea porque eso sólo podía empeorar la inmerecida fama de Casanova del griego - ¡Ya sé, ven!
- ¿A dónde? - preguntó Milo al ver que el Pegaso se ponía de pie de un salto mirando hacia el interior de su propia Casa.
- A ver a Saori.
- ¿¡Estás loco!?
- Es la persona más cercana a Shaina después de Marín. Es súper lista, paciente y compasiva, y la conoce lo suficiente como para poder aconsejarte.
- Pero es nuestra Diosa.
- Sí, y quiere que todos sean felices.
- Bueno, sí, pero...
- Ella le dio permiso a Aioria y a Marín de ser novios. De seguro entenderá todo y te podrá dar el mejor de los consejos.
Milo consideró sus opciones.
En otro momento jamás hubiera pensado en acudir a ella para comentarle todo lo que le había dicho a Seiya, pero estaba desesperado...
- ¿Sabes qué? Creo que no es tan mala idea después de todo.
Seiya lo tomó como un cumplido y sonrió.
Milo había intentado negarse una última vez diciendo que era posible que Saori estuviera dormida, pero Seiya insistió diciendo que ella se dormía tarde (se lo habían contado los guardias, dijo), y no hubo poder humano que hiciera que el Pegaso cambiara de opinión.
Pero Milo se alegró de haber cedido, porque la empatía y la dulzura de la Diosa se hicieron patentes mientras él le contaba todo al tiempo que la cara le hervía de vergüenza.
Como bien había señalado Seiya, la relación entre Saori y la amazona se había ido estrechando progresivamente desde la victoria contra Hades, de modo que la joven japonesa conocía bien a la amazona, que por su parte le había contado que estaba comenzando a ilusionarse con alguien del Santuario pero sin revelarle su identidad.
En deferencia a los sentimientos de Milo, Saori trató de no sonreír mucho mientras lo escuchaba (a pesar de lo enternecida que estaba ante los sentimientos que el de Escorpio expresaba por Shaina, y lo desesperado que se mostraba por aclarar las cosas por ella). Y a pesar de que el griego confesó que parte de su angustia provenía de que él no tenía experiencia alguna en las relaciones amorosas formales, demostró tener bastante sentido común y tener en claro al menos los conceptos básicos de importancia; así le pareció a Saori cuando él se negó a aceptar la sugerencia de que hablaran con Camus para que fuera a buscar a Shaina para aclararle la situación.
- ¡No, de ningún modo!
- Pero
- No, Seiya. Ella y yo tenemos que sortear esta discusión sin que intervenga alguien más. La confianza es muy importante. Si no logro que crea en mí y en mi palabra, lo nuestro no tendrá futuro. Siempre voy a estar hablando con otras personas o cerca de otras gentes, pero si no logro hacerle entender que no tengo ojos para nadie más, no tiene ningún sentido.
Seiya quiso insistir, pero Saori intervino, diciendo que entendía perfectamente su razonamiento y que lo respaldaba, y cuidando no traicionar la confianza que Shaina le había mostrado, le hizo ver al griego que la reacción de Shaina sólo demostraba que ella sentía algo fuerte por él o de otro modo le habría dado igual ver a otra muchacha besándolo, y lo conminó a tener paciencia y seguir el consejo de Seiya, que no se equivocaba al decir que la joven necesitaba pasar a solas ese primer trago amargo.
Al fin entre los dos adolescentes lograron convencer a Milo de conformarse con escribirle una nota de su puño y letra que Seiya pasó por debajo de la puerta de la Amazona esa misma noche, en la que explicaba que entendía perfectamente su molestia, pero que todo se trataba de un malentendido, que sólo ella le interesaba y que estaba dispuesto a aguardar con impaciencia el día y la hora en la que ella estuviera dispuesta a escucharlo.
Shaina, por su parte, había estado a punto de quemar la nota cuando la descubrió cerca de la puerta de su casita la mañana siguiente, pero aceptó leerla sólo por Saori, que le hizo una visita a primera hora al día (para impedir que pudieran ponerse violentas las cosas en los entrenamientos de las amazonas) y que logró hacerla entrar en razón después de dejarla desahogarse y gritar.
Ya que estuvo un poco más tranquila, la amazona le explicó su sentir a Saori, que la oyó con la misma paciencia y objetividad con la que había oído a Milo, y que acabó por comentar que le parecía justo que se tomara todo el tiempo que le fuera necesario, siempre y cuando aceptara después oír la versión del griego, aunque fuera para decidir si se alejaba definitivamente de él o no.
Y gracias a las sugerencias de los adolescentes, durante esa espera que a Milo se le antojó eterna, él no paró de enviarle a Shaina varios detallitos que como buenos cómplices, Seiya y Saori se encargaron personalmente de hacerle llegar a la italiana (con toda discreción, por supuesto) para que supiera que Milo no dejaba de pensarla, y de aguardar.
Hasta que al fin, tres días después y a mediodía, Milo entró agitado y corriendo al templo de Athena para contarle a su Diosa que al fin Shaina había aceptado que se vieran al atardecer para hablar...
- ¡Ajá!
- Shhh. ¿Qué haces aquí?
- Yo debería preguntar primero, pero para que no pienses mal, diré que sabía que no te ibas a quedar con la duda de cómo salía todo, así que vine a comprobar que mi corazonada era cierta. Y sí, aquí estás - dijo Seiya con aire pícaro y convencido.
- No estoy aquí por eso.
- ¿No?
- No - insistió Saori - Vine para darle apoyo moral.
- ¡Aaaaah, vaya! Disculpa por haber malinterpretado todo. Entonces él sabe que estás aquí, ¿cierto?
- No exactamente.
- Mmmmh...
- ¡Es apoyo a la distancia! Y agáchate que te van a ver.
Ambos se acomodaron lo mejor posible acostados boca abajo, cubiertos por unos setos y entre unas rocas que les servían para ocultarse de los ojos de Milo que estaba colina abajo, esperando ansioso a que Shaina apareciera.
- Pobre, se ve nervioso.
- ¿Y si no viene?
- No digas eso, Seiya. Claro que vendrá.
Antes de que pudieran comentar algo más, apareció Shaina, y los jóvenes callaron para observar completamente atentos cómo se daba la conversación entre la Amazona y el Caballero.
No podían escuchar que era lo que se estaban diciendo pues la distancia era grande, pero se imaginaban qué era lo que iba sucediendo por la expresión corporal de ambos.
Ella lucía algo tensa y rígida al comenzar a oír la explicación del griego, pero su postura poco a poco se fue relajando. Y fue más que evidente el momento en el que él, una vez aclarado el malentendido, comenzó a hablarle de sus sentimientos, pues los hombros de ella se relajaron aún más, el tacón de una de sus zapatillas comenzó a moverse suave y rítmicamente de una lado para el otro, y su rostro comenzó a esbozar una pequeña sonrisa y un tenue rubor.
Y entonces llegó el momento...
Milo tomó sus dos manos, las acunó entre las suyas, y preguntó.
Saori y Seiya contuvieron el aliento.
Shaina se quedó quieta por algunos instantes, pero luego asintió.
Entonces la mano izquierda de Milo se quedó sosteniendo las manos de Shaina mientras que la mano derecha fue hacia su mejilla y la acarició suavemente.
Shaina cerró los ojos y Milo se acercó muy despacio hacia ella para al fin atreverse a tocarla con sus labios, aunque el beso no fue depositado en su boca, sino en la comisura.
Y aún estando desde lejos, fue evidente para los jóvenes observadores cuán importante le pareció a ella aquel suave y aparentemente tímido contacto, porque cuando ella abrió los ojos ambos se quedaron mirándose, y luego ella lo abrazó con fuerza, caricia que se rompió sólo porque él le dijo algo que la hizo reír.
Después de eso, ambos se marcharon tomados de la mano, conversando y riendo.
Cuando estuvieron seguros de que ya no serían vistos, Seiya y Saori se permitieron reír y abrazarse.
- ¡Funcionó! - exclamó Seiya con una sonrisa desbordante.
- Sólo hacía falta un poco de tiempo para que ella abriera sus oídos y su corazón.
- Sí. Aunque debería de haberla besado en la boca.
- Yo creo que así estuvo perfecto.
- ¿Ah sí?
- Sí. Así no le deja la menor duda de que está dispuesto a tomar la relación con calma. Así le reafirma que si se trata de ella, la espera vale la pena.
- No lo sé - dijo Seiya fingiendo estar pensativo mientras la punta de sus dedos acariciaban con suavidad, de manera muy muy ligera la superficie de la mano de Saori que tenía más cerca - No sería bueno que malentienda la situación y pueda llegar a pensar que no la quiere lo suficiente.
- Ella sabrá comprender, estoy segura. Una mujer sabe.
- Si tú dices, - dijo él tomando su mano para depositar un ligerísimo beso sobre su dorso, y luego comenzar a incorporarse.
- ¿Qué haces? - preguntó Saori.
- Demostrándote que estoy dispuesto a tomar la relación con calma.
- ¡Nada de eso, Pegaso! - dijo ella colgándose con todo su peso de su mano hasta hacer que él regresara al piso justo a su lado.
- ¡Saori!
- Yo no necesito calma - afirmó ella.
- ¿No?
- No.
Seiya la tomó de la cintura y manipuló sus cuerpos para que ella quedara tendida sobre él.
- ¿Entonces no le encuentras ningún atractivo a un beso así? - dijo él justo antes de besarla muy despacio, justo en la comisura de la boca tal y como el de Escorpio había hecho con la amazona, pero mordisqueando muy suavemente el extremo superior de su labio.
- No está mal - respondió ella cuando el beso terminó - pero de ti, quiero más. Mucho más - respondió ella besando su oído del modo exacto en que sabía que lo enloquecía.
- Hacemos un buen equipo, ¿no crees?
- El mejor - respondió él tratando de no perder la cordura ante el modo en el que ella mordisqueaba su lóbulo - Aunque tú lo hiciste todo; yo no sé nada sobre mujeres. Sigo sin tener ni la más remota idea de qué hice para ganar tu afecto.
Saori paró de besarlo para poder mirarlo a los ojos y contestarle.
- Ser tú. Sólo eso.
Seiya se ruborizó.
El último pensamiento que Seiya le dedicó a Milo antes de perderse en los besos de Saori, fue que había resultado locamente afortunado que Milo y él se encontraran esa noche justo porque Seiya se estaba escabullendo para ir ver a Saori y poder besarla justo así...
Un par de horas más tarde, Milo esta recostado en su cama mirando el techo de su Casa y sonriendo de oreja a oreja. No podía creer lo bien que había resultado todo con Shaina, que al fin había aceptado ser su novia (aunque habían acordado ir despacio).
Decidió que al día siguiente iría a primera hora buscaría a los adolescentes para contarles y darles las gracias, y volvió a sonreír, porque aún no daba cŕedito al extraño y cósmico modo en el que habían sucedido las cosas entre ellos cuatro.
De no ser porque casi dos años atrás había visto a Seiya y a Saori besándose a escondidas, él jamás habría sabido que Seiya no estaba interesado en la Amazona, ni se habría atrevido a intentar acercarse a ella.
Aunque claro, esa parte no se las pensaba contar.
Ambos se esforzaban muchísimo en llevar su relación de la manera más discretos posible y sin descuidar jamás sus deberes como Caballero y Diosa, respectivamente.
Lo mejor que podía hacer por ellos, era fingir que jamás había presenciado ese apasionado beso...
¡Hola hola, queridos amigos y lectores!
¡A que no esperaban esto! Jeje.
Como muchos ya deben de saber, formo parte de un grupo de escritoras que se toparon por el interés en común en Saint Seiya. Entre muchas actividades y dinámicas divertidas que hemos probado, surgió hace varios años la idea de retarnos a escribir sobre prompts específicos o tomar alguna imagen como inspiración y así surgieron los Retos de la Unión Fanfickera.
Esto que acaban de leer es mi respuesta al reto número cuatro, el cual proponía que escribiéramos una historia con Seiya, Saori, un beso y un caballero dorado.
Confieso que por muuuuuucho tiempo no logré inspirarme a escribir este reto, tanto que de plano me lo brinqué y me puse a planear y a avanzar otros retos que fueron propuestos más adelante y de los cuales tengo borradores ya muy avanzados. Pero ayer al recordar que el 1o de Diciembre es el cumpleaños de Seiya, recordé este pendiente y decidí armar una breve lluvia de ideas, escoger una y trabajarla para que quedara lista el día de hoy. (Gracias Sakura-Ofiuco por sugerirme a Milo!)
Si han leído mis otros fics, ya sabrán que no soy una escritora rápida y que me encanta extenderme, así que acá me impuse el reto personal de armar un fic en modo express (menos de 24 horas): espero que esta lectura no los decepcione y les brinde un buen rato.
Y aprovechando que ya estamos aquí, abro el espacio publicitario:
Nos pueden encontrar en FB en la comunidad Saint Seiya - Unión Fanfickera, donde compartimos ideas, fics y fangirleos sobre Seiya x Saori, nuestro ship favorito, aunque escribimos sobre muchos otros ships.
En Twitter estamos como arroba SSUnionFanfikr, y a diferencia de FB, ahí hablamos sobre otros muchos fandoms que nos interesan como otros animes, literarios, televisivos, cinematográficos, etc.
Y al final pero no menos importante, aquí tenemos una comunidad llamada Saint Seiya Unión Fanfickera, donde están concentradas todas nuestras historias sobre SS: hay 91 fics disponibles y contando. ¡Denle follow, no se van a arrepentir!
En fin, ahora sí ya me voy. Recuerden que los reviews son el alimento de los fickers, y el único pago que esperamos a cambio de compartir con ustedes estas ideas y nuestra pasión por estos maravillosos personajes que no nos pertenecen y que tomamos prestados con todo respeto y amor.
Nos estamos leyendo muy pronto, un abrazo y un beso
¡Mil gracias por todo!
F.
