Un Día muy normal para Frith.

Descargo de responsabilidad: The Loud House no me pertenece.

La siguiente historia, forma parte del ASF Loudverse. Ocurre un año antes de mi comic One Shot "Lacy al Rescate".

En una casa de tamaño medio de Royal Woods. El amanecer se imponía otra mañana de primavera. El sol iba avanzando, y el perro Lázaro, sería el primer ocupante de la casa en ser despertado por sus rayos. El Lazarillo dio un bostezo con su lengua enrollada, se irguió sobre sus cuatro patas, y se dirigió hacia un gallo azul (Genio), que dormía plácidamente. Fue despertado por el cuadrúpedo, que lo picó con su nariz. El gallo empezó a cantar, despertando al dueño de casa.

En la habitación principal de la casa, un pequeño conejo amarillo era el primero en ser despertado por el canto del gallo. Con sus patas traseras, el pequeño ser despertó al castaño que dormía debajo de las sabanas. —Papá, no quiero ir hoy a la escuela. — Decía el hombre, en respuesta, el conejo empezó a saltar sobre él, volviendo a ser respondido. —Si, sé que soy el profesor, pero quiero dormir un poco más. — El conejo se hartó de la resistencia del docente, bajó hasta dentro de las sábanas, y mordió al músico en su antebrazo. —¡Yaouuuuuuuuu! ¡Juanito! — Siendo esos gritos, los que impactaron a todos los extraños animales que habitaban la casa.

Tras darse una ducha, se levantó y preparó el desayuno, para él mismo y varios de sus animales. El pequeño Juanito se ubicó a la cabecera. Frith a su izquierda, seguido por un mono, una grulla, un zorro y una iguana. Mientras que, a su derecha se ubicaban Lázaro, Genio, una pitón, un chimpancé y un cordero además de varios otros animales. La otra cabecera de la mesa se encontraba vacía. Al percatarse de esa ausencia, Frith se levantó de la mesa, y golpeó una puerta que tenía un letrero que decía "Abandonad toda esperanza, quien se atreviese a perturbar el sueño del trovador rojo".

¡Hey Rigs! ¿Vas a levantarte o te quedas sin desayuno? — Llamó Frith a su hermano menor.

Rieghel se sacó las sábanas de encima, y le respondió a su hermano mayor. ¡Ya voy!—

Frith no dejó de golpear la puerta. —¡Rieghel, no puedes seguir saltándote el desayuno!—

¡Ya te dije que ya voy! — Respondió, pensando a la vez el cómo hasta los ángeles son unos hermanos mayores muy pesados.

Rieghel se levantó y partió a la mesa, donde su padre y sus hermanos esperaban. A parte de él mismo, solo los más grandes usaban sillas, mientras los más pequeños como su padre, se sentaban o acostaban directamente sobre la mesa. Rieghel se sentó al otro lado del conejo, sin molestarse en dirigirle la mirada. Frith le sirvió unos huevos de gallina a la copa con una taza de chocolate muy espeso. —¿Por qué no hablas con papá, rojito? Tal vez le gustaría que le contaras algo interesante — Preguntó Frith,tratando de que su hermano intentara hablar con su padre.

¿Importa? — Preguntaba el joven. —No es como que le importe mucho escuchar. —

Frith quedó mirando a Rieghel, pero decidió dejarlo así. Hablaría con él camino a la escuela.

Ya más cerca de las ocho de la mañana con cinco minutos, ambos hermanos se dirigieron caminando a la escuela. La escena podía parecer algo rara, un maestro y su alumno caminando a la escuela cada mañana. Casi ni se notaba que eran hermanos.

En un momento dado, Rieghel se atrevería por fin a preguntar. ¿Por qué papá y los otros no se muestran como humanos? O al menos que hablen de forma que pueda entenderlos. Es un fastidio. —

Frith reflexionó un poco el cómo responderle a su hermanito, era algo que acababa contándole al menos una vez por siglo. —Ellos han decidido que prefieren ver al mundo como animales. Como tú elegiste a los humanos, llegaste como uno. —

Una pregunta se alzó en la cabeza de Rieghel, y procedió a preguntar a su hermano. ¿Tu llegaste como otra cosa? —

El señor de los tronos no se sorprendió con esta pregunta, en algún momento llegaría. —Cuando llegué a la Tierra, tenía mi forma real. —

¿Tu forma real? ¿Llegaste a la Tierra como trono? — Preguntó el joven.

Frith miró hacia adelante. Esa pregunta le traía recuerdos—Si— Y se vio a si mismo. Se recordó como trono, como hijo, como ser divino. Como alguna vez fue símbolo de pureza, y que la decisión más importante de su vida estaba a su lado. — Hermanito ¿Has pensado en que harás si un día yo no estoy? Si algo me pasara, solo te quedarían papá y los demás. —

Claro, algo podría pasarle al señor de los Tronos, regente del universo e hijo predilecto de dios— Respondió Rieghel, de forma sarcástica.

Frith lo miró con un tono irrisorio, antes de responder. — ¿Enserio crees que soy el predilecto? —

Rieghel le devolvió la mirada con extrañeza. Siempre había pensado que Frith era el favorito. —Creí que por eso papá te puso al frente. —

Cada siglo llega esta charla ¿Sabes por qué renaces cada siglo? —

Inicié la rebelión, este fue mi castigo ¿O no? — Rieghel no sabía si lo que se decía de él era cierto, pero si él era el diablo ¿Entonces por qué sus hermanos lo trataban como a uno de ellos? ¿No era este su castigo?

El día que tu rebelión terminó, te dieron a elegir. Te quedas con nosotros, o vas con ellos. —

¿Elegí a los humanos por sobre los dioses? —

Elegiste vivir Rigs. Elegiste nacer, y vivir como un ser humano. —

Pero ¿Por qué las personas dicen esas cosas de mí? ¿Por qué me culpan de lo que ellos hacen? —

Frith lo miró con compasión antes de responder. — Cuando no pudieron culpar a su dios por sus propias acciones, culparon a quien simplemente no podía defenderse. Te culparon, por lo que ellos hacían.

¿Por qué viniste? ¿Por qué papá te dio todo ese poder? —

No me lo dió— Respondió Frith, mientras miraba al piso.

Rieghel lo miró con sorpresa. —¿Cómo? —

Desde hacía casi cuatro vidas no había tenido que explicarlo. Pero cuando el trovador rojo lo preguntaba, Frith siempre respondía. — Estaba preocupado por tí. Y yo…—

¿Frith? ¿Tú qué? —

Frith miró a su hermano a los ojos, y respondió como pudo. — Gané—

Rieghel quedó estupefacto. Su hermano, el predilecto, el señor de los tronos, se había rebelado contra Rieghenar, su padre (Dios, como lo conocían los humanos) y había ganado. Estaba ante la presencia del caos y la vida misma.

¿Porqué, no me lo habías dicho? — Preguntó Rieghel.

Bueno, eso es porque no lo habías preguntado hasta ahora. De todas formas.

Te tengo una pregunta Frith ¿Por qué llamarlo Juanito? —

Frith le dio una sonrisa algo burlona y le respondió. ¿Qué clase de loco llamaría papá a un conejo en público?

Ambos se echaron a reír antes de ser interrumpidos por cinco voces que hablaron en tiempos diferentes. Tratándose de dos "hola" a secas dichos por Lupa y Liby, un "hola maestro Frith, hola Rieghel" dicho por Lyra, un "Hola tío Frith, hola Riggy" dicho por Lacy y un "Hola Frith, hola Rigs, dicho por Lemy". Siendo estos saludos correspondidos por los hermanos, siguieron todo su camino a la secundaria. Mientras eran observados por los animales de la casa, en especial por el pequeño conejo amarillo, padre de los dioses animales, quienes partieron a luchar por defender el universo mientras Frith enseñaba a su hermanito, a los niños Loud y a varios más, y los gobiernos, lideres y personas de la Tierra seguían en inútiles conflictos entre ellos. Mientras los dioses velaban porque los "Dogmas", enemigos externos de los universos de Rieghenar no entraran a destruir ni dominar lo que Rieghenar y sus hijos han construido. Siempre invisibles a la gente de la tierra, bajo la visión de inferiores animales, siendo Frith y Righel la última línea de defensa para estos universos. Prometiendo así, que siempre Habrá lugar seguro para ellos.

Hola a todos. Lamento la ausencia, este año me tocó bastante más ocupado de lo que esperé y se me pasó volando. Músico, dibujante, escritor. A parte ahora soy recreador histórico, me cambié de estilo de esgrima y para más, practico un poco de sastrería dbasjhdashdbhasbjdbjh.

Este One Shot era para introducir más del tema de los dioses de mi multiverso. Viven en mi universo de los Sin kids jskfjkldshhsdfji.

Bueno, nos vemos la próxima, que no será dentro de tanto.

Juanito Sama Amo y Señor de la Ficción