sí yo también me pregunto qué estoy haciendo acá. todo lo que deben saber es que son las 12:44 AM mientras escribo esta nota, tengo que rendir un final el lunes y me acordé de la nada de que tenía un fic guardado por ahí sobre angel y king. ¿cuándo actualizaré? eso es entre dios y yo.
el título del fic está inspirado en un poema de nizar qabbani, miedo.
Me da miedo
expresar mi amor por tí (...)
—¿Crees que a la de allá le vaya el BDSM? —Angel pregunta, señalando con el mentón a una de las tantas mujeres militares que se encuentran en el bar—. Tiene un latigo y todo, yo dejaría que me -
—Lleva este cóctel a la mesa quince —King la interrumpe antes de que pueda decir una palabra más, depositando el mojito en la bandeja de la moza—, y hazle ojitos a las chicas que quieras, pero cuando termine tu turno, ve, anda.
Angel resopla, sacándole la lengua a King, quien solamente le hace un gesto con la mano para que se apure. Lo que Angel no ve, ya que está demasiado ocupada asegurándose de que su sonrisa sea lo suficientemente seductora y su andar lo bastante coqueto, es a King rechinando los dientes y limpiando copas con tanto enojo que uno pensaría que insultaron a su madre.
No, por supuesto que Angel no ve nada de eso; últimamente no le presta atención a nada que tenga que ver con King, muy para su pesar. King quisiera pensar que lo hace para ponerla celosa, que se arrepienta de haberle dicho que no quería nada serio – pero, ah, conoce a Angel desde hace tantos años, sabe que no es así como ella baila el tango.
Así que se muerde la lengua y deja que la sangre le hierva cada vez que pausa lo que está haciendo para buscar a la moza con su mirada, y la encuentra intercambiando palabras y miraditas con una de las militares de la mesa diez. La corroe el impulso de correr a todo el mundo, cerrar con llave cada salida y subir a Angel a la barra, tal como lo hizo mil y un veces más, antes, cuando todas las noches de primavera eran de luna llena.
Pero la luna se cortó el pelo hace mucho, y ya no tiene interés alguno en brillar para King.
—Oye, ¿necesitas que hoy me quede a cerrar? —la pregunta toma a King desprevenida, Angel detestaba quedarse a cerrar el bar desde que dejaron de tener sexo al final de sus largas jornadas laborales. Le quitaste lo divertido, se quejó durante una de sus tantas discusiones.
—No lo sé, ¿te vas a quejar de que tienes que hacer tu trabajo si te digo que sí? —le responde con otra pregunta y casi parece natural su tono burlón. Angel sonríe ladinamente, mirando hacia la entrada del bar, claramente buscando a alguien con la mirada, a King se le revuelve el estómago.
—De quejarme me voy a quejar, rubia, pensé que ya lo sabías. Pasa que… —deja las palabras en el aire, recargándose contra la barra, tratando de verse casual, pero King la conoce como la palma de su mano, y sabe que de casual no tiene nada—. ¿Sí viste a la castaña de pelo corto, no? La del látigo, hace como diez minutos que está fumando por la puerta y no deja de mirarme. ¿Tú crees que si la hago esperar lo suficiente, venga a hablarme?
King piensa que deberían darle un premio Guiness a la persona con más autocontrol del mundo, porque si ella fuese otra persona – quizás alguien más atrevida, más lanzada, quizá si sus sentimientos hacia Angel fueran distintos – hubiera perdido toda la compostura, la hubiera atraído de la nuca y le hubiera dado un beso tan sonoro que la maldita militar fumando en la puerta se hubiese ido corriendo, porque entendería que Angel es suya y de nadie más.
Ah, pero King es King, y Angel no quiere saber nada con King. Por lo que simplemente se alza de hombros, le dice que haga lo que quiera y sigue limpiando la barra hasta que la superficie deje de estar pegajosa.
La respuesta parece no dejar satisfecha a Angel, quien se queda inmovil por un par de momentos que parecen una eternidad, antes de dar media vuelta e irse sin decirle adiós. Y si se va del brazo con la chica del latigo, King prefiere no enterarse.
sí, la militar es whip, porque sigo teniendoles algo de cariño (y creo que ese ship es demasiado hot como para desaprovecharlo).
