me fue mal en el final que tenía que dar así que la primera parte es medio depresiva. no voy a pedir perdón por eso. creo que voy a hacer un capítulo más y darlo por terminado, sé que podría hacer hecho todo esto en un solo capítulo pero la locura de la época de parciales no puede ser explicada, simplemente pasa.

ante la confusión tengo que hacer el disclaimer: ES UN AU. no sigue ningún canon. me interesó la idea de angel y king trabajando juntas en el bar de king, en mí universo king es lesbiana y no tiene interés por ryo. ya. eso.


el vino pierde su fragancia...


—¿Segura que no quieres que te lleve? —Seirah le pregunta, su tono se asemeja más al de un ruego que al de una pregunta. Angel sonríe, volviendo a negar.

—Soy una chica ruda, me puedo manejar sola —le asegura burlonamente, mirándose al espejo y quitando con la toallita desmaquillante los restos de rimel y labial corrido—. Además, no vivo tan lejos, no me importa caminar.

Seirah le insiste por un buen rato, hasta que Angel logra convencerla y se marcha del pequeño departamento con su bolso a cuestas y una sensación de vacío que siempre le quedaba luego de encuentros casuales. Estupida King, piensa, como ya es costumbre, pateando piedras y saltando por encima de los pozos de las calles, recordando las caminatas a casa hace apenas unos meses, cuando King sostenía sus manos y ella pretendía ser una bailarina de ballet al saltar los incontables pozos de South Town.

Pero King, esa King que la tomaba de las manos y le cedía su saco en las noches más frescas, se fue hace mucho tiempo. Ahora la busca en cada atardecer, cada rincón por el que caminaron juntas, cada desconocida que termina en el bar y le dedica un par de miradas que en la mañana estarán vacías de cualquier emoción. Y todo es culpa mía y de mi gran bocota, se lamenta, rememorando el poema que fue su cara cuando Angel le dijo que quería tener una cita con ella, una real.

El rechazo dolió más que todas las veces que recibió golpes secos cuando todavía practicaba boxeo, pero lo enmascaró tan bien que King debió pensar que igual y tampoco lo decía en serio. Y tampoco ayudaba que Angel actuara como si nada hubiera pasado entre ellas.

Angel da un respingo, maldiciendo al viento. Ella y su bocota.

No es algo fuera de lo normal ver a mujeres coqueteando con King, trabajan en un bar lésbico, después de todo; lo que sí la descoloca es la manera en la que King le devuelve las sonrisas y las miradas lascivas a la castaña sentada en la barra. El efecto es casi inmediato; su estómago se retuerce en nudos, siente una furia ciega consumirla viva y quiere más que nada en el mundo tener el derecho de acercarse a King y preguntarle quién rayos es ella.

Es algo bueno que sea lo suficientemente descarada como para hacerlo de todos modos, sin importarle si es hipócrita de su parte o no.

Se acerca con pasos ligeros, la sonrisa de atención al cliente congelada en la cara, la bandeja de bebidas vacía bajo el brazo, y King no voltea a mirarla en ningún momento por estar hablando con la castaña de trenza larga y vestido azul. ¡Quién se creerá que es!

—Rubita, la mesa quince está hace cinco minutos preguntando por sus cócteles, ¿te molestaría? —la pregunta sale con más mala gana de la que pretendía aparentar al principio, pero bueno, Angel es Angel. King finalmente deja de taladrar a la castaña con la mirada y se disculpa brevemente con ella antes de pedirle a Angel que le recuerde qué pidieron los de la mesa quince. Una vez que termina de listar los cócteles, Angel voltea a ver a la desconocida—. ¿Y tu amiguita quién es?

La castaña se da vuelta y clava sus ojos marrones en ella, la sonrisa no se le va de la cara a pesar de la clara irritación de Angel.

—Soy Yuri, amiga de toda la vida de King. ¿Tú eres –?

—Angel, la moza favorita de King —le dedica una sonrisa que aparenta ser inocente y si King detiene lo que está haciendo para girarse a verla con una ceja enarcada, pretende no darse cuenta.

—¡Ah! Sí, Angel, King me contó sobre ti. —Yuri frunce el ceño, luciendo pensativa—. Te imaginaba con el pelo más largo.

King deja las copas con un golpe seco que hace sobresaltar a las mujeres, logrando que las palabras en la punta de la lengua de Angel se pierdan.

—Dile a la mesa quince que lamento la demora, si quieren una ronda de tequila gratis, que se acerquen a la barra —King suena más enfadada y harta que otra cosa, por lo que Angel resopla y se va rápidamente, sintiendo que ha metido la pata.

Para su mala suerte, la tal Yuri se queda varias horas más pegada a la barra haciendo reír a King y es cuando Angel se da cuenta que hace mucho no la ve reír así. El monstruo verde dentro suyo solo crece y crece.


cliffhanger porque sí. el siguiente capítulo tendrá un pov dual (espero).