buenoooo llegamos al final. lo tenía escrito desde ellllll martes? (creo) pero tuve ~problemitas~ con mi profe tutora de investigación y bueno, recién hoy me acordé de publicarlo. cierro algunos cabos que quedaron sueltos aunque no todos, porque en algún momento me gustaría volver a escribir de este pequeño universo.

en fin, que lo disfruten.


me da miedo

expresar mi amor por tí,

el vino pierde su fragancia

cuando se vierte en la copa.


—¿Se puede saber cuál es tu problema?

Angel evita la mirada centelleante de King enfocándose en todas las porquerías que recolectó barriendo el piso luego de que todos se fueran; una liga de pelo, brazaletes, aretes sin par… Nada es lo suficientemente interesante como para dejar de sentir a King taladrando un hueco en su cuello.

—No tengo ningún problema —responde entre dientes. King enarca una ceja, bufando exasperada a la vez que se planta a su lado y toma la escoba de sus manos.

—Si no tienes ningún problema —dice, obligando a Angel a sostenerle la mirada al tomar su barbilla con su mano izquierda—, ¿por qué trataste a Yuri como si fueses a golpearla en cualquier momento? Y no te atrevas a mentirme, porque te conozco.

Angel intenta quitarse a King de encima con un empujón que no logra su cometido, aunque una parte dentro suyo piensa que la familiaridad de su situación todavía hace que la quiera más y más cerca, hasta que sus pieles se fundan en una sola. Concéntrate, Angel, se dice a sí misma cuando se da cuenta que King le ha estado demandando por una respuesta todo este tiempo.

—Pasa que… —deja las palabras al aire, sin saber cómo decir "No me gusta que estés con otras mujeres porque te quiero solo para mi" sin sonar como una loca—. La tal Yuri no me da buenas vibras.

King enarca una ceja, escéptica, —Cómo si tú tuvieras mejor juicio sobre mis amistades que yo.

Siendo honesta, le gusta ver como las mejillas de Angel se sonrojan y se le dificulta formar una oración coherente. King la conoce tan bien como la palma de su mano, entiende a la perfección que Angel está celosa, y más allá de la indignación que le puede llegar a provocar ese doble estándar, siente la necesidad pulsante de escucharla decirlo, admitir en voz alta que verla coqueteando con Yuri le había ocasionado sentimientos no muy gratos.

Tal y como lo había planeado.

Angel gruñe, fastidiada, y King no puede evitar la sonrisa de satisfacción.

—Bueno, ¡y a tí qué te importa mi opinión! No te importó antes, no sé porqué te viene a importar ahora… —Angel intenta zafarse del agarre de King, de nuevo, sin lograr mucho. La vergüenza de verse débil ante el agarre de la rubia hace que se niegue a sostener su mirada, enfocándose en un punto muerto de la habitación.

—Me importa cuando tu opinión interrumpe con mis planes —dice, con una sonrisa perversa que saca de sus casillas a Angel.

—¡Ah! Así que no era simplemente una amiga, lo hubieras dicho —exclama con sarcasmo, añadiendo por lo bajo—: No hubiera dudado en darle una golpiza de haberlo sabido.

La sonrisa de King se expande de oreja a oreja, consciente de que esto es lo más cerca a una admisión de celos que va a obtener de Angel. Suelta la barbilla de la moza, tomándola de la cadera con ambas manos y haciendo que retroceda, hasta que sus muslos chocan con una de las mesas del bar. Las mejillas de Angel se encienden como fuegos artificiales en navidad cuando se ve aprisionada por el cuerpo de King, y la rubia estaría mintiendo si dice que no disfruta de las palabras titubeantes de Angel.

—Por qué será —empieza a decir, acercando su rostro al de Angel con lentitud, hasta que sus narices se están rozando— que te molesta tanto la idea de que me coja a Yuri, si apenas ayer me querías detallar todo lo que querías que esa militar te haga.

Hay tantas cosas que Angel le podría responder, tanto mentiras, verdades como verdades a medias; quiere confesarle que ninguna de las mujeres con las que se acostó lograron reemplazarla, que no quiere que alguien más le pinte un atardecer en la espalda con las uñas, que es una ciega si no se dio cuenta hasta ahora que el propósito de coquetear con todo lo que se mueva es el de darle celos al punto de que finalmente le diga que sí quiere tener esa cita con ella, porque Angel ni de chiste se rebajaría a rogarle.

Podría decirle todo eso y millones de cosas más, pero no quiere perder su dignidad tan pronto, por lo que simplemente rodea la nuca de King con sus brazos, atrayéndola aún más cerca, si es que eso era posible.

—No sé, si eres tan inteligente, dímelo tú —dice, dedicándole una de sus típicas sonrisas gatunas. Sus labios están tan cerca que solo haría falta el mínimo empujón para atrapar los de King en un beso, pero todavía no es el momento.

Las uñas de King se hunden en la piel de Angel a sabiendas de lo que quiere decir, siente como si un enjambre de abejas hubiera sido liberado en su estómago y con cada pinchazo le estuvieran diciendo que deje el orgullo de lado, que admita su error y, además de pedirle perdón por rechazarla, la invite a salir.

Se decide a hacer todo eso—luego de que atraiga a Angel, pose sus labios sobre los suyos y la moza le corresponda con ferocidad, hundiendo sus uñas en su cuello cabelludo y tirando de su pelo, a la vez que King la sube a la mesa y sus piernas se cierran alrededor de su cintura.

Es todo tan familiar que casi le disgusta, quiere hacer las cosas bien esta vez, por lo que una vez que logra que Angel se despegue de su cara, le dice:

—Creo que estaríamos más cómodas en mi habitación, ¿no te parece?


Angel le dibuja figuras en la espalda con la yema de los dedos, la luz de la luna se cuela por la ventana, logrando darle un aspecto angelical, y en ese momento King piensa que fue una estupida al privarse de esto por tanto tiempo. Lleva una mano a su mejilla, la acaricia con suavidad, y finalmente dice el discurso que había estado preparando hace meses.

—Quiero tener mil citas contigo —le dice, logrando que la mano de Angel se detenga—. Aunque primero tendrías que perdonarme por ser una idiota que se dejó llevar por sus inseguridades.

King procede a explicarle que no la rechazó porque no sintiera nada por ella, la rechazó porque no todas sus inseguridades le gritaban por todos lados que estaba bromeando, que no había forma de que Angel sintiera algo más que lujuria por ella; nunca nadie siente algo más que lujuria por King. Y cuando finalmente se pudo convencer de que quizá los sentimientos de Angel eran verdaderos, ya era demasiado tarde.

Angel se mantiene callada, escuchando atentamente, y cuando King empieza a tartamudear más de la cuenta, le planta un beso en la mejilla que logra callarla.

—Tú pensando que no me gustabas, y yo a punto de hacerte un amarre —se ríe brevemente, a King le toma un segundo procesar la información, hasta que finalmente hace clic en su mente, y no puede evitar la carcajada—. Eres una completa idiota, pero así me gustas.

Le llena la cara de besos, con el corazón latiendo a mil por hora, las dos piensan que nunca habían sido tan felices hasta ahora.


me comentaron que estaban decepcionados de que el fic sea tan corto, pero fui respondiendo por PM (y ahora hago el anuncio parroquial para la gente que le interese) que tengo delineado el esqueleto de un nuevo fic en el que volveré a usar a King y Angel, aunque algunos otros personajes más se les sumarán. ~creo~ que lo estaría publicando en enero del 2023 y ~trataría~ de terminarlo hasta que vuelva a arrancar con la facu. si quieren ver updates de cómo va la cosa, seguramente publique noticias sobre este fic (junto con algunos headcanons y demás) en mi tumblr, zwritestuff, para el que le interese pasearse por ahí de vez en cuando.

bueno, nada, gracias por leer.