Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y toda su banda.


Cuando Shaka le dijo que necesitaría que ella le hiciera un favor, Marín pensó en todo tipo de cosas. Tal vez se había ilusionado un poco después de escuchar el "nos beneficiará a ambos" que su antiguo compañero le había dicho por teléfono; llenó su cabeza de todo tipo de ideas que podían o no ser demasiado realistas, pero no le importaba, sólo sentía intriga, una profunda y real intriga.

Sin embargo, lo que Shaka le pidió jamás se lo esperó.

—Déjame ver si lo entendí —Touma, sentado a su lado cuando se reunieron, se talló la frente con la mano izquierda—. ¿Quieren poner una feria en los límites del orfanato?

—Evento para recaudar fondos. —La asistente del primo de Shaka, Hysminai, cruzó las piernas; la falda que usaba se levantó lo suficiente como para hacer que Touma girara la cabeza, algo sonrojado—. Es muy común en este tipo de lugares.

—Sólo en dependencias de Estado, nuestro mayor benefactor es la Fundación Graad, en todo caso deberían hablar con su dueño y…

—No involucraremos a Kido —interrumpió Shijima, que estaba sentado en el mismo sofá que su familiar y asistente, en el lado derecho—. Parte de las razones para hacer esto es para molestarlo, entre menos sepa mejor.

Marín alzó una ceja ante los comentarios del hombre, eso sonaba a muchos problemas legales, y no tuvo que decirlo, Violate, al lado de Touma, no tardó en exponer todas las implicaciones, no sólo con Mitsumasa Kido y la Fundación Graad, sino con el gobierno y un montón de ideas exageradas sobre lo que podía pasar. Los tres invitados se mantuvieron en silencio mientras Violate exponía con ferocidad sus puntos claramente razonables; Hysminai tenía una leve sonrisa y asentía de vez en cuando, Shijima ya había dejado de poner atención y estaba mirando con curiosidad la pequeña oficina, y Shaka estaba concentrado en el té que le había preparado Marín.

—¡Podrían al menos fingir que me están escuchando! ¡Todos podríamos ir a prisión si ejecutan sus planes! —se quejó Violate, cruzando sus brazos— Además —dijo más calmada—, ¿por qué quieren organizar un evento de recaudación de fondos?

—Nos preocupan los jóvenes adolescentes de uno de los orfanatos más relevantes de la ciudad —afirmó Hysminai.

—Porque somos ricos y no sabemos en qué gastar nuestro dinero —señaló Shijima—. Y esto tiene que ver con la novia de Touma, para más preguntas, consúltalo con él.

—Es idea de ellos, yo sólo tenía que traerlos.

La encargada del orfanato rodó los ojos ante las palabras de su antiguo compañero. Estaba por negarse cuando notó que la actitud de Touma cambió ante las palabras de Shijima, incluso pidiendo hablar con los tres invitados a solas. Media hora después, su hermano le dijo que ya todo estaba arreglado. Su método para convencerla fue simple y no tuvo mucho sentido para Violate: molestar a Mitsumasa Kido, conseguir el dinero que necesitaban para sobrevivir y ayudar a Artemisa, la mujer que le había roto el corazón.

Marín odiaba ser tan permisiva cuando se trataba de Touma, comprobó esa premisa con el paso de los días, cuando llegaron muchas personas con grandes camiones para iniciar el trabajo de instalación del mencionado y para nada esperado evento de recaudación.

Los jóvenes que vivían en el lugar sólo se mostraron emocionados. Un evento de recaudación, eso les habían dicho, con algunos juegos mecánicos pequeños y mucha comida callejera gratis para ellos, con invitados importantes y grandes donaciones. Tal vez finalmente todos tendrían su propia computadora en lugar de una para todos, dónde a veces se confundían de archivos. Con toda la preparación del evento y la constante presencia de muchas personas trabajando, los chicos tuvieron que reconocer que no todo era emoción y expectativa, también había ruido, además de que ellos sólo tenían una misión para el evento: correr la voz.

Shiryu le preguntó a Dohko si podía dejarle algunos volantes en su gimnasio, lo mismo que Ikki había hecho al entregar un volante con cada caja de pizza que llevaba a su destino (de paso, trabajar para el orfanato le ayudaba a quedarse ahí mientras pensaba en su vida adulta); Seiya y Jabu organizaron una competencia para ver quién entregaba más volantes; Ichi, Hyoga, Ban y Geki los pegaron en los postes, sobre cualquier otro volante que estuviera ya pegado, mientras que Shun y Nachi sólo se ocuparon de dar a conocer las novedades a través de palabras, la mejor forma de pasar la voz.

Así, con todo ese trabajo para todos, la fecha destinada para el famoso evento llegó más pronto de lo esperado, los puestos fueron colocados y los trabajadores llegaron desde temprano para tener listos los últimos detalles para cuando el público llegara. Era el día que todos habían esperado.

—No sé tú, Shiryu, pero tengo el presentimiento de que este es un día importante.

Seiya miró a los trabajadores dando los últimos detalles a las estructuras y puestos desde la ventana de su habitación; a su lado, Shiryu alzó una ceja. Su joven amigo no sabía por qué, pero tenía el mismo presentimiento.

Y aunque ninguno tenía razones válidas para hacer tal afirmación, tampoco lo dudaban.


Comentarios:

¡Gracias por leer!

He aquí el inicio del especial número 100 de este universo, sencillo pero importante para mi y este universo. Curiosamente, comencé a adentrarme en el desarrollo de este enorme fanfic en este mes, hace cinco años, así que de cierta forma hacerlo en este mes lo hace más conmemorativo.

Recordando que ese primer fanfic fue constituido por varios capítulos en dónde explorábamos a los diferentes grupos de amigos que hemos manejado, este va a ser algo parecido, agregando a los personajes nuevos que han aparecido a lo largo de estos años. Probablemente me tome todo el mes, así que este va a ser un mes de especial antes de que continuemos con nuestra programación normal (posterior a otro maratónico mes de la segunda parte de Ese Momento... edición escolar).

De nuevo, y cómo siempre, gracias por leer y acompañarme a lo largo de todo este tiempo, este largo viaje de un lustro de duración. Muchas gracias!