Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y toda su banda.


Baian y Krishna llegaron justo a tiempo para ver el acto de Julián ejecutarse con maestría. Vieron a su amigo con su nueva actitud y atuendo, y presenciaron en primera fila la expresión de decepción de Mitsumasa Kido. Ambos eran expertos en el tema; ambos habían recibido esa mirada de sus progenitores en más de una ocasión, sabían identificarla con un simple movimiento de cejas o un movimiento retorcido en la boca.

Una vez que el acto terminó y un decepcionado Mitsumasa Kido fue llevado lejos, ellos se acercaron a Julián en cuanto vieron que su amigo se alejaba de las hermanas Kido, ambos con una sonrisa y muchas felicitaciones.

—¡Lo hicimos! —festejó Baian, esperando poder chocar los cinco con sus amigos.

—¿Lo hicimos? —preguntó Julián, sacando sus lentes de Sol y una liga para el cabello—. Todo este trabajo fue mío, no me gusta estar vestido así, me veo genial pero extraño mis trajes…

—Eres un niño mimado —Krishna rodó los ojos pero eso no borró su sonrisa, estaban celebrando al final del día.

—Un niño mimado que no descansará hasta obtener lo que quiere —rectificó Julián, con la convicción brillando en sus ojos.

Baian y Krishna intercambiaron una mirada. Julián siempre había sido así, decidido, valiente, terco, y era justo lo que esperaban de él en ese momento tan problemático, cuando las opciones se le terminaban, cuando el amor se escurría entre sus dedos.

Todo entre ellos trataba de amor.

Por amor todos estaban ahí, usando los trajes que sólo se ponían en presencia de sus padres, para poder dejar en ridículo a su amigo más acaudalado, con la única finalidad de conseguir que él amara a quien quería amar.

El trío se dirigió hacia la pequeña sección con juegos mecánicos, dónde el resto de sus amigos los esperaban. Apenas llegaron, Julián se lanzó sin dudas ni miramientos hacia Thetis, abrazándola como si no la hubiera visto en años y, sin importarle las miradas indiscretas, la besó abrasadoramente.

—¡Ugh! —dijeron los chicos, desviando las miradas, Kaza, siempre protector, cubrió los ojos de Isaac para que no presenciara nada.

—Cúbrete los ojos, Isaac, no quiero que tu joven e inocente mente se llene de perversiones…

—¿Perversiones como cuando estabas viendo esa película porno con Baian y Krishna?

—¡Eso se llama investigación! —se defendió Baian—. No sabía que una persona pudiera doblarse tanto hasta ese momento.

—Te dije que es gracias al yoga, una vez que tus chakras están alineados, cualquier posición es sumamente sencilla…

—…¿Continuamos hablando del yoga? —le preguntó Io a Thetis, que sólo miraba a sus amigos molesta.

—Ustedes son unos vulgares— se quejó la joven, intentando resistir las suaves caricias de Julián en su espalda.

A partir de ese momento, Julián volvía a ser el heredero, por lo tanto ellos no eran nada, volvían a estar separados, apenas amigos, muy a su pesar. Y pasaría mucho tiempo hasta que volvieran a ser de nuevo una pareja; pero eso no desanimaba a Thetis, ella estaba segura de que todo estaría bien, trabajaría para que todo saliera bien.

—Io, hagamos algo divertido —le sugirió al pelirrosa a su lado, sosteniéndolo del brazo y acercándose a él para mantenerse lejos de Julián. Necesitaba mantener distancia y prepararse para lo que venía.

—Siempre y cuando tú pagues… de acuerdo.

Antes de irse, Thetis agarró a Sorrento del brazo y lo llevó con ella, porque cuando se trataba de hacer que un amigo pagase, Sorrento era el indicado.

El trío se fue rápidamente, Sorrento apenas y alcanzó a gritarle a Julián que charlarían después sobre su esperado regreso. Los restantes, se mantuvieron en su lugar, Kaza ya había destapado los ojos de Isaac y el adolescente no tardó en externar algunas de las dudas que aún tenía:

—¿Cuándo podremos vestirnos como personas normales?

—Mira a tu alrededor, pequeño Isaac, la gente normal se viste igual que nosotros —dijo Baian, señalando a toda la gente a su alrededor.

—Kanon es el encargado de eso —ignorando a su amigo, Julián sacó su teléfono celular y le marcó a sus amigo—. Poseidón a Dragón Marino, ¿cómo va la parte final del plan?

—Tienes que decir cambio al terminar —dijo Isaac, tomando a Julián del brazo para quitarle el teléfono—. Dame eso —continuó una vez que se apoderó del teléfono y puso el altavoz—. Dragón Marino, habla Kraken, repito, Dragón Marino, habla Kraken, cambio.

—Isaac esto es una llamada telefónica, no comunicación por radio… cambio.

—Dragón Marino, ¿de qué te quejas? Al menos tú no eres un estúpido caballito de mar.

—Baian, los hipocampos son animales muy fascinantes —señaló Krishna, intentando calmar la frustración de su amigo—. Son divertidos de ver, el macho es el que carga con el embarazo…

—Sí, sí, sí, interesante, ¿qué ocurre por allá, Dragón Marino?

—Sin noticias de Kido, Lymnades… —contestó Kanon, interrumpiendo sus palabras para hablar con alguien más, según lo que escucharon los chicos—... nos quedaremos aquí hasta que Kido salga de este lugar para siempre y nos… ¡¿Qué?! ¡¿Por dónde?!

—Dragón Marino, ¿qué está pasando? Repito, Dragón Marino, ¿qué está pasando? —preguntó Isaac, confundido por las múltiples voces en la llamada y los múltiples ruidos que escuchaban.

—Kido se fue hace media hora —dijo Kanon, en voz baja—. Y lo hubiera sabido antes si alguien me lo hubiera dicho… sí, te estoy hablando a tí… todos ustedes…

—Ya lo perdimos —dijo Kaza mientras le quitaba el teléfono a Isaac y se lo daba a Julián, aún escuchando múltiples voces producto de una pelea de Kanon con sus otros amigos—. Si Kido ya se fue entonces estamos a salvo.

Todos asintieron ante las palabras de su amigo. Julián, sin poder evitarlo, sonrió con toda su fuerza, feliz y emocionado, tanto que sin pensar pasó sus brazos sobre los hombros de Baian e Isaac.

—Ya que al fin nos deshicimos de la escoria, ¿que tal si vamos a buscar a Thetis? —sugirió, mirando a sus amigos.

—De hecho yo voy a ver a mis amigos —dijo Isaac, deshaciendo el apretado nudo de su corbata—. Gracias al cielo ya no volveré a utilizar estas cosas.

—Las utilizarás cuando tengas nuestra edad y manejes tu propia empresa —señaló Kaza, recibiendo como respuesta la corbata de Issac directo en el rostro y la espalda del adolescente.

—¿Alguna vez han pensado que inevitablemente en algún momento del tiempo dejaremos de ser tan cercanos como hasta ahora?

—¡No, Krishna! ¡No digas eso!

Julián negó y sin decir nada más emprendió el camino en búsqueda de Thetis y los otros dos. Habían pasado por tanto, que la simple premisa de que sus vidas diarias los separase era demasiado, pero no por eso improbable, al final del día habían pasado por muchas cosas, demasiados problemas relacionados con él principalmente, lo que lo dejaba como la posible causa de todo. Sintiendo que acababa de llegar a una resolución algo incorrecta, negó con la cabeza y continuó caminando buscando a Thetis, esperando que un rato de diversión con sus amigos fuera suficiente para alejar las preocupaciones.

Quien sentía que sus propias preocupaciones comenzaban a embargarlo, era Baian. En los últimos días se había puesto a meditar respecto al amor: a como lo que había iniciado casi desde la niñez entre Julián y Thetis se mantuvo firme y vivo hasta ese momento; a cómo Isaac estaba comenzando a adentrarse en el caótico mundo pre-adulto, lleno de dramas amorosos y sentimientos a veces contradictorios.

Cuando encontraron a Thetis, Sorrento e Io formados para entrar a la noria, Baian suspiró por lo bajo mientras veía a Io pelear con Julián con respecto a quién se sentaría a lado de Thetis. No podía decir nada de Isaac y sus problemas adolescentes cuando él estaba en una situación algo más compleja debido a que Baian empezaba a creer que tal vez sus sentimientos hacia Io eran más profundos que una simple amistad. Más del estilo de Thetis y Julián, pero sin el drama de la madre en medio.

—¡Bien! Pero cuando vayamos a jugar paintball voy a llenarte de pintura —sentenció Io, caminando molesto hacia dónde Baian estaba.

—Io, no te molestes, te prometo yo te ayudaré a atacar a Julián —negoció Thetis, extendiendo los brazos hacia Io—. Sorrento, te cambio el lugar.

—Hecho.

Sorrento empujó rápidamente a Julián al interior de la cabina, y metiéndose con él justo antes de que el chico pudiera protestar. El resto rió por lo bajo al escuchar las quejas del heredero por el abrupto cambio. Después fue el turno de Kaza y Krishna de subirse a su propia cabina; al final, Io y Thetis empujaron a Baian para que también entrase, después de que el chico pagase por su turno. Baian se sentó solo, frente a él Thetis e Io comenzaron a charlar sobre diversa cosas a las que Baian no les estaba poniendo atención; estaba concentrado mirando a Io, la forma en la que el mesero entrecerraba los ojos cuando reía o como movía las manos para ilustrar sus palabras en medio de la charla. Era entretenido verlo, lo hacía sentir bien, y sonreír más de lo acostumbrado.

Al menos hasta que Thetis le dió una palmada en la pierna, llamando su atención.

—Baian, deja de andar en las nubes y presta atención —lo reprendió—. Eres un pésimo amigo, voy a buscar a Kanon.

—Kanon está con sus otros amigos —señaló Io, pasando un brazo sobre los hombros de Thetis—. Vamos, Thetis, ignoralo a él pero quédate conmigo, todavía que me hicieron pedirle a Izo un día libre…

—No se de que te quejas si tu jefe es genial, y tiene el personal suficiente como para cubrir tu puesto por un día al menos.

—No se trata de él…

Io suspiró y apoyó la cabeza contra la de Thetis. Para Io, todo se trataba de su economía e intentar sobrevivir en el país. Intentar sobrevivir y lograr todos sus objetivos, lo que no sería muy complicado considerando que Baian lo acompañaría con la financiación inicial de su proyecto conjunto, después de todo, él era el cerebro y Baian el dinero. Para Io no había nada más importante que lograr estabilidad y cumplir sus sueños, tampoco había tiempo para nada más, por eso siempre siempre ignoraba las invitaciones de algunas compañeras de clases, por eso era incapaz de ver las miradas que le dedicaba uno de sus amigos más cercanos, o de corresponder.

Todo lo que Io correspondía era al sentimiento grupal de amistad; la fraternidad, el amistoso intercambio de golpes y a veces insultos en otro idioma. Sentía que eso era todo lo que podía permitirse, ya habría tiempo para lo demás, después, primero estaban las responsabilidades.

Los primeros en bajar de la noria fueron Julián y Sorrento, el primero ya había olvidado su molestia inicial mientras que el segundo se encontraba algo preocupado por la salud mental de su amigo. Nunca había estado del todo de acuerdo con que Julián pasara tiempo con la familia de Kanon, por más que le dijeran que su tía consanguínea estaba con ellos; Sorrento tenía en alta estima a Kanon, era su amigo, claro, pero no podía evitar sentir que la razón por la que Kanon era una mala influencia para cualquiera era por su familia y su particular forma de ver el mundo.

—... solo digo —intentó justificarse Sorrento— ¿Recuerdas hace tres años cuando Kanon nos convenció de inscribirnos a esa clase de baile? Y resultó que eran clases de baile en tubo.

—Yo no vi que Krishna se quejara —Julian cruzó los brazos—. Y fuera de que Thetis nos cacheteara, no ocurrió algo más.

—Sí, pero terminamos en ese lugar porque el primo de Kanon nos recomendó ir.

—Sorrento, a veces exageras, después de conocerlo Aiacos no resulta tan malo, además, Aiacos dijo que él sí había mencionado la palabra pole dance.

Sorrento entrecerró los ojos, no tan convencido.

—¿Al menos crees que todo esto sea buena idea?

—Si no lo creyera no estaríamos aquí, ¿tu no lo crees?

—Confiaré en tu juicio…

Sorrento asintió una vez, dándole peso a sus palabras. Aunque no lo dijera, también confiaba en la decisión de lo demás, que parecían apoyar las locas ideas de Julián. Antes de poder preguntar cuánto podían donar para dejar a Julián, y Kido, mal parados, Kanon se acercó a ellos, con una sonrisa y sosteniendo un bote con palomitas.

—Hay más gente de la que esperábamos, esto es perfecto —dijo el mayor, borrando su sonrisa cuando Kaza, que ya había bajado del juego, le quitó el bote.

—Hablas como si hubieras planeado esto, Shaka me dijo que sólo le preguntaste a qué hora abrirían —dijo Krishna, recordando su conversación matutina.

—¿Él te dijo eso? Le voy a decir a Afrodita que lo ví por los puestos de cacahuates —Kanon sacó su teléfono y comenzó a escribir rápidamente, con una expresión molesta—... Ese traidor…

—¿Qué vamos a hacer ahora?

Ignorando las maldiciones en voz baja de Kanon, Kaza miró a sus amigos, animado.

Ellos contadas veces asistían a eventos de beneficencia. Sus padres participaban pocas veces en esa clase de cosas y la mayoría de sus donaciones se hacían debido a que Julian había hecho algo. Todos habían imaginado que tal vez esos eventos de donación se trataban de un montón de snobs bebiendo y gastando millones que iban a recuperar con el evento, dejando las ganancias para la caridad muy bajas. Pero estaban sorprendidos por lo cálido que parecía todo, la gente divirtiéndose, el espacio abierto para todo el público, todos trajeados y los chicos divirtiéndose y moviéndose de un lado al otro.

Aunque ninguno quisiera decirlo eso no sólo lo hacían por Julián; todos sabían que los amigos de Isaac vivían en el lugar, y a pesar de que a veces Isaac sacaba su vena de chico rebelde y molesto que no le hace caso a nadie, el cariño que le tenían era suficiente para hacer algo por él y sus amigos de toda la vida.

—Kanon, deja tus planes de venganza para otro día y hagamos más cosas divertidas —Io se acercó a su amigo e hizo el ademán de quitarle el teléfono.

—Bien, ya —respondió Kanon, sonriendo—. Vayamos a buscar algo de comer y después subamos a los juegos, pierde el que vomite primero.

—Es un reto —aceptó Kaza y Baian, ambos emocionados por la idea.

—Ugh, hombres —negó Thetis, comenzando a seguirlos.

A pesar de que Thetis tenía opciones, nunca desaprovecharía una oportunidad para estar con todos sus amigos, ya después buscaría a Isaac y lo obligaría a quedarse con ella al menos por un par de minutos para tener el cuadro completo. Mientras tanto, intentaría ignorar la insistente mirada de Julián sobre ella para no caer en la tentación.


Comentarios:

¡Gracias por leer!

No había olvidado que tenía esto pendiente, ¿cómo podría olvidar el especial de especiales?

Todavía hay tiempo así que feliz año nuevo para todas y todos; esperemos tener un nuevo año lleno de cosas positivas y oportunidades para crecer.

Sobre ese grupo en particular puedo apuntar varias cosas: ya hemos superado (algo) una parte del drama de hace dos años con el compromiso impuesto de Julián, ahora las cosas van a cambiar para nuestro muchacho; Baian acaba de descubrir nuevos y extraños sentimientos cien por ciento no correspondidos (hasta ahora) sobre los que exploraremos después; Io tan ocupado en el trabajo como siempre; Kaza y Krishna siendo el corazón de este grupo; Thethis intentando aparentar que estan de vuelta al status quo mientras Julián intenta seducirla (con el permiso de ella); Kanon con sus "otros" amigos (que ya veremos después) e Isaac a punto de entrar en los dramas adolescentes de lleno. Ahora que acaba de salir el segundo capítulo de Rerise of Poseidon y ya tenemos nuevos personajes que se enfrentarán a nuestros héroes submarinos me dan ganas de hacer a mi version de ellos un poco más sociables, aunque parezca que Tsunakan Suda tiene la costumbre de don Kuru de ir a paso de tortuga y por lo tanto me haga esperar. Ya veremos que pasa, pero de que aparecerán tarde o temprano esos personajes en este universo, lo harán, incluso si eso es una breve mención.