Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y toda su banda.
Después de escuchar el recuento de Shunrei sobre su día de escuela, Gestalt pensó que era interesante la noticia sobre un evento de recaudación al que la joven quería asistir, pero no pensó en él hasta que días después Shijima le dijo, junto con todos los demás, que estaban invitados a asisitir ,obligatoriamente, al evento con sus mejores ropas y mucho dinero porque nada en el lugar sería gratis.
Sin muchas opciones pero con su agenda libre, Gestalt se presentó temprano, justo como le pidieron que asistiera y alcanzó a ver a algunos de sus amigos cerca de la entrada, todos también arreglados, a excepción de Écarlate que no se veía tan bien comparado con los demás, con su fachada despreocupada, su cámara y chaleco de prensa, a pesar de que él no pertenecía a ningún medio de comunicación.
Una vez que las puertas se abrieron, Gestalt entró y buscó reunirse con los suyos, encontrando a algunos de ellos, en realidad sólo a Caín y Kaiser, hablando con sus respectivas parejas. Después de saludarlos a la distancia, se alejó de ellos y logró encontrar a los demás reunidos cerca de la zona de alimentos, tomando café.
—Acabo de ver a Caín y Kaiser, no creo que vayan a unirse a nosotros —dijo, después de recibir de manos de Cardinale su vaso.
—Lo sabemos —murmuró Écarlate—. De hecho, por eso he sugerido que esta tarde sea exclusivamente de solteros —continuó—. No queremos que nos anden presumiendo sus relaciones, tenemos suficiente sabiendo que probablemente pasaremos el resto de nuestra mísera existencia solos, ¿verdad, Mystoria?
—Contrario a ti, a mí no me molesta esa premisa.
—Sin embargo, estoy de acuerdo con Écarlate, no nos haría daño pasar un rato sólo nosotros.
Shion asintió ante sus propias palabras; le gustaba la idea de pasar un rato con sus amigos solteros, divertirse sólo entre hombres, nada de chicas o romanticismo innecesario, sólo ellos y su testosterona. El resto pareció aceptar la resolución en conjunto, a menos hasta que Dohko, siempre alerta con lo que sucedía con Shunrei, notó que los chicos del lugar estaban paseando solos, sin presencia femenina. Alertado, el padre de familia se dispuso a seguir a los chicos para preguntarle por su pequeña flor, hasta que chocó contra una mujer que al parecer estaba haciendo lo mismo.
Cuando estaba por disculparse, notó que la mujer con la que había chocado se trataba de Yuzuriha, su cita fallida.
—¡Hey! Yuzuriha, ¿cómo va todo? —preguntó amablemente, sonriendo.
—Hola Dohko, yo estaba… no estaba siguiendo a mi hijo si es lo que crees…
—No pregunté eso —murmuró Dohko—, pero gracias por la información. Yo sí los estaba siguiendo, quería preguntarles si han visto a mi hija, Shunrei, pero… —Dohko señaló hasta el frente, mostrando que los chicos ya se habían ido y perdido entre la gente.
Ambos padres maldijeron en voz baja la oportunidad perdida para espiar a sus hijos.
—Bueno, debo irme, me dió gusto…
—Dohko, ya nos vamos —algo molesto porque habían determinado que sería tarde de hombres y Dohko ya se había ido ante su primera oportunidad, Shion se acercó a su amigo, dispuesto a averiguar qué planeaba hacer.
—Oh, Shion, ella es Yuzuriha —presentó rápidamente Dohko, omitiendo los detalles sobre cómo la conocía y las clases básicas de modales que Shijima le había enseñado.
Al escuchar el nombre del otro, ambos adultos se pusieron nerviosos. Sus miradas se intercambiaron y sin saber qué decir, se sonrieron como saludo y se quedaron de esa forma. Nunca se habían visto fuera de la relación madre de familia-director de la escuela del hijo de la madre de familia, fuera de la escuela, escuela a la que Kiki ya no asistía, por lo que su relación ya no era la que se había establecido.
Shion parpadeó cuando Dohko le dió varios golpes en la espalda; su amigo no se había percatado de la tensión, y tampoco parecía importarle lo suficiente como para hacerlo.
—Bueno, voy con los demás, tal vez si damos un par de vueltas pueda ver a Shunrei.
Dicho eso, Dohko comenzó a silbar una alegre melodía y regresó con sus amigos, deteniéndose justo cuando estos parecían a punto de emprender su viaje.
—¿Y Shion? —preguntó Ox al notar que faltaba un soltero.
—Me encontré con mi cita a ciegas y los presente, creo que están charlando por algún lugar —Dohko señaló a sus espaldas, aún sin darle importancia.
—¿Tú le presentaste a Shion tu cita fallida? —preguntó Death Toll, intrigado. Al parecer él no era el único con planes de emparejamiento.
—Sí, ambos estaban cerca de mi y en mi cita fallida, no por mi culpa, le había hablado de Shion a Yuzuriha, así que no creí que hubiera problema.
—¿Le hablaste a tu cita de otro hombre? —preguntó Cardinale, con un tono burlón— Sabes que por cosas como esas es que la gente piensa que son pareja, ¿verdad?
—¡¿Qué?! ¡¿Quién cree esas cosas de nosotros?!
—Todo el mundo.
El grupo de solteros compartió una carcajada y comenzaron a caminar por el lugar, apreciando algo del trabajo de organización. Todos eran treintañeros, con carreras establecidas, una vida ya hecha, casa o departamento propio, en algunos casos auto o negocio, a ninguno le afectaba la premisa de no tener una pareja femenina cerca o dispuesta a acompañarlos en el largo camino al éxito. No la necesitaban.
O eso decían e intentaban convencerse de ello.
El único que en verdad siempre había sido feliz sin importar su estado civil era Death Toll, él disfrutaba simplemente de la premisa de encontrar una forma de molestar a la gente; todo lo demás sólo era transitorio.
Durante su paseo por el lugar, Death Toll no perdió un ojo en la gente, esperando que sus amigos solteros vieran que tener una pareja no era tan malo como ellos querían hacerse creer. Primero, mientras Gestalt y Dohko se debatían en un duelo de tiro con dardos por un osito de peluche como recuerdo del evento, Death Toll pudo identificar que Caín y Rebecca no estaban muy lejos de ellos, también participando en un juego de habilidad, compitiendo entre ellos.
—Chicos, Caín está allá enfrente —dijo Death Toll, casual, señalando con la barbilla.
—¡Rápido, finjamos que no lo conocemos! —Écarlate de inmediato pasó los brazos por los hombros de Mystoria y Cardinale, pretendiendo que ninguno de los dos volteaste a ver a Caín.
Sin embargo, fue tarde. Después de perder y de que Rebecca le regalase su premio, un peluche de algún monstruo de dos cabezas, dos brazos y dos piernas, Caín intentó ocultar su vergüenza y emoción detrás de una fachada de fastidio; muy pocas veces le habían dado algún regalo, a excepción de sus amigos más cercanos, así que no podía evitar que algo muy cálido lo embargara directo desde el corazón. Al desviar la mirada, notó que sus amigos estaban cerca.
Caín entrecerró los ojos y tomó la mano de Rebecca para guiarla hacia dónde estaba el resto; desde la mañana había estado enviando mensajes a diversos de sus amigos para averiguar dónde estarían y cuáles serían sus planes, pero había sido olímpicamente ignorado, por todos a excepción de Shijima que le había enviado una foto de él con un corazoncito, ya que había salido al fondo durante la ceremonia de apertura y había sido inmortalizado por las cámaras de algunos miembros de la prensa.
—¡Ustedes! —dijo en cuanto llegó frente a sus amigos— Llevan toda la mañana y parte de la tarde ignorándome.
—Ah, hola Caín, no te había visto —saludó Gestal, sonriendo—. Hola Rebecca.
—Chicos, ¿ya hicieron sus donaciones?
—Yo le dije a Shijima que donaría mi fuerza de trabajo y él me envió un audio de dos minutos riéndose en mi cara —murmuró Écarlate, recordando la singular respuesta.
—A mi también me divierten tus respuestas, en especial siendo el reflejo de lo desempleado que eres —señaló Mystoria.
—No empecemos con eso de nuevo —dijo Ox—. Mystoria, recuerda la última vez que Écarlate tuvo un trabajo.
El grupo poco a poco comenzó a moverse, hablando sobre ese particular momento, Dohko cargando un peluche de tigre que le había ganado a Gestalt, hasta que Écarlate se detuvo al notar que Caín y Rebecca los seguían.
—Oye, oye, oye, ¿qué crees que estás haciendo?
—Vamos con ustedes —Caín estaba por dar un paso más hacia adelante, pero fue detenido por el pelirrojo que lo miraba con los ojos entrecerrados.
—No, esta es tarde de chicos, en otras palabras, tarde de solteros, no estás invitado.
—¿Qué…?
—A mí me suena a que estás celoso —intervino Rebecca, cruzando los brazos—. Si tanto te molesta puedo prestarte a alguien.
—No estoy… no digas esas cosas —Écarlate desvió la mirada, sonrojado.
—¿Una chica? ¿Qué clase de chica? —preguntó de inmediato Dohko, algo interesado— No mejor olvídalo, un padre soltero siempre es padre soltero.
Dohko de inmediato se dió la vuelta y comenzó a caminar por el lugar, recordando que debía vigilar a Shunrei para evitar que algún adolescente se acercara a ella. Detrás de él, Écarlate decidió seguirlo (no fuera a ser que le presentaran a alguien), al igual que el resto a excepción de Ox, que se quedó para darle un par de palmadas en el hombro a su compañero.
—Ellos quieren que disfrutes de tu tiempo en pareja, no te molestes, sólo te están haciendo un favor… Además, la próxima semana van a ver los partidos del Mundial con nosotros, ¿no?
—Seguiré a Brasil hasta el final —dijo Rebecca, entusiasmada con la idea—. Yo llevo la cerveza, no se preocupen por eso.
La pareja compartió una mirada y Caín no tardó en externar su apoyo a Francia, para fastidio de la mujer. Pronto, ambos comenzaron a sumirse en su burbuja, donde sólo había espacio para los dos y el feo peluche que ella había ganado para él, tanto que olvidaron que Ox estaba cerca y los miraba con una sonrisa.
A Ox le enorgullecía lo mucho que su amigo podía abrir su corazón frente a la persona correcta. No era que todos fueran unos mojigatos con chicas, simplemente que con el tiempo parecía que los asuntos de pareja eran más complejos para ellos y no parecían tener tanta suerte. Caín era la prueba, siempre tan ocupado en su trabajo que parecía no tener tiempo para algo más, al igual que Kaiser, con la diferencia de que Kaiser tenía una familia que se encargaba de sacarlo del zoológico cuando fuera necesario.
Cuando el grupo se encontraba formado para subirse al Carrusel, después de que Death Toll y Gestalt convencieron a los demás de hacer algo infantil, vieron que Kaiser también se acercaba a ellos, junto con la chica que recientemente había conocido, una pelimorada despampanante que atraía miradas de cualquiera que pasara a su lado. Ya todos la habían visto de lejos, pero ver que se acercaba a ellos era sin duda algo llamativo puesto que Kaiser nunca había establecido, al menos hasta ese momento, que tipo de relación que tenía con ella.
Kaiser se detuvo frente a sus amigos, Sendai a su lado lo miró con una sonrisa y después a los hombres frente a ella; también tenía curiosidad con respecto a lo que diría su acompañante, en especial si diría algo sobre ella.
—Ella es Sendai —dijo Kaiser, señalando a la mujer, con una mano—. Sendai, mis amigos, Dohko, Ox, Death Toll, Écarlate, Gestalt, Mystoria, Cardinale… ¿dónde está Shion?
—Nos abandonó por una mujer —dijo Mystoria, con los brazos cruzados.
—La cita a ciegas de Dohko, luego te cuento —le murmuró Death Toll a Kaiser, con una sonrisa, mirando de reojo a Sendai.
—¿Caín?
—Nos abandonó por Rebecca —señaló Cardinale.
—... —Kaiser se rascó la nuca con algo de tensión— ¿Izo? Y no me digan que también los dejó de lado por otra persona…
—No, está trabajando, vendrá más tarde —afirmó Ox.
—... Bien.
Kaiser asintió, sin mucho más que agregar. Semanas atrás Sasha le había dicho que intentara quitarle seriedad a su forma de ser, para poder compaginar de mejor forma con Sendai, mientras que la mujer le había dicho que su seriedad en los momentos más tensos o inesperados la divertía de sobremanera, como probablemente era justo ahí, dónde Kaiser estaba intentando, muy a su manera, presentarle a Sendai una parte muy importante y vital de su vida, como ella cuando le había presentado a sus gatos.
—¿Van a subir al carrusel? —preguntó después de unos segundos, mirando a Mystoria y Cardinale.
—Hacer algo diferente de vez en cuando no nos matará.
—Es lo que yo siempre le digo al señor seriedad —Sendai señaló a Kaiser con una sonrisa, mirando a Mystoria y Cardinale—. Pero él es muy aburrido.
—Nunca en mi vida había estado tan de acuerdo con una mujer —murmuró Gestalt, haciendo rápidamente memoria.
—Kaiser, vamos a subirnos con ellos.
Todos desviaron la mirada de la pareja cuando Sendai hizo esa sugerencia por respeto a ella; sabían de entrada que él no aceptaría y ninguno quería ver la primera decepción dibujarse su bello rostro. Sin embargo, no tardaron en volver a verlos de nuevo cuando escucharon que Kaiser aceptaba sin dudarlo o poner un pero.
La pareja se formó detrás de ellos, Sendai no tardó en comenzar a charlar con Ox y Cardinale sobre los libros que leían y sus respectivos trabajos.
Écarlate, al lado de Kaiser sólo miró a su amigo con una expresión seria, y sin poder evitarlo, dijo:
—Esta era una tarde sólo de solteros.
Kaiser por respuesta rodó los ojos, pero después del carrusel y de considerar que ya había hecho las presentaciones necesarias, se llevó a Sendai a otro lugar, buscando a Caín y sus políticas de reunión menos estrictas.
Así, el grupo de solteros continúo su viaje, el viaje de la soltería acompañada, de la eterna amistad con hombres porque todos estaban algo oxidados en cuanto atraer al género femenino se trataba. Por supuesto, no para todos era igual, Cardinale y Mystoria, por ejemplo, habían priorizado sus carreras.
Decidieron tomarse un descanso al atardecer, sentados en las bancas que algunos de ellos habían ayudado a construir años atrás, con la puesta de Sol de fondo mientras veían el espectáculo de danza. Su relajación, a pesar de todo, duró poco, puesto que pronto notaron que Izô se acercaba, acompañado por Shijima y Mania.
—Llevo buscándolos casi dos horas, si me dicen que en todo este tiempo han estado aquí voy a saltar de la noria —señaló Izô, divertido.
Cómo dueño de uno de los restaurantes más populares de la ciudad, algunas veces había tenido la oportunidad de participar en eventos de recaudación de fondos, todos aburridos y llenos de pretenciones; ese en cambio le estaba gustando, tanto que comenzaba a considerar donar a Shura para que sirviera de cocinero para los chicos que vivían en el lugar.
—Izô, que bueno que pudiste asistir a nuestra reunión de solteros, exclusivamente de solteros —dijo Death Toll, mirando a Shijima—. Gente sin pareja, solitaria, condena a morir sin conocer lo que es el amor.
—Nunca nadie te había descrito a la perfección —Mystoria le dió un codazo a Écarlate, quien lo miró con los ojos entrecerrados.
—¡Oye! —se quejó, no obstante, pronto olvidó sus quejas y se acercó a Manía con una sonrisa, olvidando el tema de la reunión, o salida, de exlusivamente hombres solteros—. Ya terminé mi reporte de Historia de dos ciudades, ¿ya puedo leer al señor Scrooge?
—En realidad se llama Cuento de Navidad.
—¿Todavía le sigues enviando reportes de lectura? —Shijima volteó a ver a Écarlate y Mania, curioso— Y en realidad el nombre original es A Christmas Carol. In Prose. Being a Ghost Story of Christmas.
—¿Esa es tu pronunciación en inglés? —preguntó Mystoria, sin palabras, después de escuhar el largo título original de un clásico navideño.
—Sí…
—Tienes un acento inglés muy marcado —señaló Gestalt, también sin palabras—. Es hipnotizante… continúa hablando así ahora.
—Claro que no, a duras penas entiendo el griego… —se quejó Dohko—. Mejor hay que seguir pasando el tiempo, ¿va a haber espectáculo de pirotecnia?
—No —negó Shijima—, porque alguien dijo que le haría un agujero más grande a la capa de ozono.
Cardinale rodó los ojos ante la acusación de Shijima. Sí lo había dicho, pero era porque sabía que Shijima era capaz de lanzar un espectáculo digno de Año Nuevo.
—... así que contraté a Javier Camarena para cerrar el evento.
—¿Quién? —preguntaron Mystoria y Gestalt.
—Nadie, sólo ¡el mejor cantante de ópera del momento! —Izô sostuvo a Shijima de los hombros y comenzó a moverlo de un lado al otro— ¡¿Por qué no me dijiste nada?!
—No me habías preguntado —se defendió Shijima, tan tranquilo como siempre.
—¿De verdad contrataste a un tenor para un simple y pequeño evento de recaudación? —preguntó Death Toll, justo cuando Izô se fue corriendo para estar en primera fila durante la presentación.
—Sí, ¿por qué no?
—Esa es la frase de todos los millonarios.
Dohko alzó las cejas, retando en silencio a que sus amigos lo contradijeran, después le dió un par de palmadas en el hombro a Ox y se dio la vuelta, caminando por dónde Izô había corrido, ambos también eran grandes conocedores y admiradores de los clásicos operísticos. Pronto, Mystoria, Gestalt y Ox decidieron seguirlos, entre curiosos y atraídos por la idea de ver a un tenor en vivo y directo; los demás se quedaron en su lugar, ya que no estaban tan lejos del escenario, podían ver a medias y escuchar perfectamente.
Death Toll no tardó en apañarse a Shijima, contándole de sus nuevos planes e ideas, mientras que Cardinale y Écarlate comenzaron a charlar con Mania sobre su amigo en común, y todo el provecho que podrían sacarle a sus bolsillos. En el olvido quedó su idea de una tarde de solteros, cuando el espectáculo final dio inicio Caín y Rebecca se acercaron al grupo lejos de escenario, argumentando que ya se había acabado la tarde de solteros y que no habían alcanzado lugar hasta el frente (porque Caín no había querido usar su privilegio como representante de la ley). Al frente, Kaiser por fin pudo presentar a Izô y Sendai, además de saltarse la pequeña fila que se había formado después de que los pocos asistentes se percataran de que todavía habría un espectáculo extra.
