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Un mensaje para ti

──❀9❀──

Adrien esperó a que el salón de clases estuviera un poco vacío antes de tomar su bolso y salir de la sala. Tenía que ir a su clase de esgrima, por lo que tendría que buscar a Marinette para saber si quería que la dejara en la panadería, mientras tomaba su clase.

Antes de que pudiera salir, una chica de cabello castaño y ojos verdes ingresó a la sala como buscando algo con la mirada y se sobresaltó cuando lo vio, moviendo sus manos para que bajara rápido.

—¿Isabelle? —preguntó, reconociéndola, pues era una de las compañeras de clases de Marinette — ¿Estás bien? —volvió a preguntar, bajando las escaleras para llegar a ella, pues al verla tan alterada, se preocupó— ¿Le pasó algo a Marinette?

—Sí —Adrien sintió que todo su ser se congelaba—. Terminamos la presentación de hoy y empezó a toser, perdiendo estabilidad y se desmayó. No reaccionaba así que la llevaron al hospital y…

No pudo seguir escuchando nada más y rápidamente atravesó el campus hacia el estacionamiento para buscar su automóvil e ir a buscar a Marinette, pero Plagg le bloqueó el encendido automático.

—¡Plagg! —protestó—. Muévete.

—No hasta que te calmes —le dijo—. No puedo dejarte conducir así, estás muy alterado y podrías tener un accidente… Y no creo que quieras tener más cosas por las que preocuparte.

—Es que Plagg… —dijo, pegándole al volante con ambos puños—, ¿lo escuchaste? Tos, pérdida de equilibrio y desmayo… Son las mismas cosas que afectaron a mi mamá y a Nathalie. Yo no… —bajó la cabeza apoyándola sobre sus puños—… Si algo le pasa a Marinette…

—Tranquilo —le dijo, acomodándose sobre su cabeza—, ya verás que no es nada. Seguramente no desayunó o estaba muy estresada.

Adrien levantó la mirada y Plagg se paró en frente.

—La maestra es fuerte, confía en ella.

Cuando Adrien preguntó por Marinette en información, una enfermera la llevó hasta donde la tenían. Estaba despierta y hablaba entre risas con otra chica. Adrien sabía que era otra de sus compañeras.

—Adrien —lo saludó cuando lo vio y al chico se le llenaron los ojos de lágrimas al ver la intravenosa conectada a su brazo izquierdo.

—Creo que los dejaré solos —dijo la chica, haciéndole un gesto con la mano a Marinette como despedida—. Y come… —le advirtió, antes de salir de la pequeña sala.

—Marinette —dijo éste, tomándola del rostro y dándole un beso sobre la cabeza—, ¿Qué pasó? ¿Por qué estás aquí?

—Nada grave —respondió con una sonrisa que, lejos de calmar a Adrien, solo lo molestó.

—¡¿Cómo que nada grave?! Estás en un hospital, Marinette.

—Es que, de los nervios por la presentación de hoy, no desayuné —confesó, bajando la mirada, haciendo que Plagg se asomara para mirar a su portador. Adrien compartió una mirada silenciosa con él—. Y fue chistoso porque estaba tan agotada después de exponer que respiré profundo y me ahogué con mi propia saliva —comentó con una pequeña risa—, y eso me dio mucha tos y todo empezó a darme vueltas y cuando reaccioné, estaba aquí con Alice, que estaba tan blanca como el papel.

—No estás muy distinta —le dijo Adrien, tomándola del rostro una vez más—. Te ves pálida.

—Solo tiene que descansar y comer bien —dijo la enfermera que se acercó para revisar la intravenosa y quitársela—. Trate de no hacer esfuerzo —le aconsejó y miró a Adrien— ¿Es tu pareja? —Marinette afirmó—. Asegúrese de que coma bien porque estaba bastante deshidratada. Con el suero y la glucosa debería empezar a repuntar, pero no es recomendable.

—¿Me la puedo llevar? —le preguntó.

—Voy por la firma del doctor y podrá llevársela, ¿puede esperar afuera? —Adrien esperó fuera del cubículo, mientras Marinette era atendida nuevamente por un médico para que éste le diera el alta.

Marinette guardó las recetas en su mochila y salió hacia donde estaba Adrien, quien apenas la vio, corrió a ella para ayudarla a moverse.

—Estoy bien —le dijo, pero el chico no estaba dispuesto a correr el riesgo.

Cuando ingresaron al auto, Adrien la miró fijamente.

—¿Qué?

—¿Hace cuánto que no comes bien? —el solo hecho de verla pensar, hizo que algo dentro de él se irritara—. Vamos a ir a la mansión y te vas a quedar conmigo hasta que terminemos las clases.

—Pero…

—Nada —protestó—. Seguro te has estado levantando tarde y por eso no has podido comer bien, o has estado comiendo algo que seguro te hizo daño.

Adrien llamó a su profesor de Esgrima antes de ponerse en camino hacia la mansión. Marinette se mantuvo en silencio todo el tiempo, mientras Plagg y Tikki se asomaron para acostarse sobre las manos de la chica, quien cerró los ojos y se durmió.

Adrien dejó acostada a Marinette en su cama antes de bajar a la cocina para ordenar lo que cenarían el día de hoy y prepararle algo para merendar. Cuando volvió a subir, llevaba una bandeja con un té y un sándwich. Marinette estaba despierta observando su teléfono celular.

—Gracias —dijo, dejando el móvil, para darle un pequeño mordisco al sándwich.

—¿Estás mejor ahora que has dormido?

—Sí —afirmó—, y estaré mejor si vienes aquí conmigo.

Adrien sonrió y se acostó a su lado, haciéndole compañía el resto de la tarde.

Hacia la noche, Adrien bajó a preparar algo de cenar para Nathalie, Marinette y él, en compañía de Plagg y Tikki, y al entrar a la cocina, se sorprendió de encontrar una caja roja sobre la mesa.

—¿En qué momento dejó esto aquí? —Tikki y Plagg solo se miraron con una sonrisa, sin decir nada.

Y antes de que Adrien pudiera tomarla, Plagg se adelantó y la ocultó detrás de él.

—¿Y ahora qué?

—Dije que me comería todo lo que hay aquí adentro —le recordó, haciendo que Adrien sonriera.

—Cierto —afirmó—, pero déjame ver que hay primero… —corrió al Kwami con un gesto de su mano y tomó la cinta plateada para abrirlo. Dentro había una bolsa con Chouquette—. Ni de broma te los doy —exclamó, encerrando entre sus brazos la caja—. Son Chouquette hechos por Marinette, así que ni loco te los doy…

Plagg solo puso los ojos en blanco y al ver que el Kwami no intentaría comérselos, observó la tarjeta adjunta. Ésta tenía la palabra «MUY» y del otro lado, solo un "día nueve".

Adrien dejó la caja sobre la mesa amenazando a ambos kwamis de que no se comieran sus bocadillos y se puso a cocinar.